El viejo guardia de seguridad, me comió el culo.
Un exconvicto, que trabaja como guardia de seguridad, se aprovecha de un joven al que sodomiza y lo obliga a mamar su verga al principio en contra de su voluntad. ..
Lo que me sucedió hace par de meses, como estudiante de arquitectura ocasionalmente me contratan para supervisar algunas obras, recién los obreros terminaban de echar un piso, todos se retiraron inmediatamente, todos menos yo que como ya les dije estaba a cargo de supervisar la obra, pero como también estuve ayudando a echar el cemento, sudé y me ensucié bastante, tanto que antes de marcharme, le pedí permiso al guardia que cuidaba el almacén para darme un baño, y poder cambiarme de ropa.
Como realmente eso en nada le molestaba, me dijo que podía usar la manguera que había en el patio interior, además como ya había anochecido a esa hora, nadie me vería bañarse aparte del, por mi parte tengo veinte años, de abundante y larga cabellera castaña, delgado, de piel blanca, lampiño natural, es decir que aparte de mi larga cabellera, no tengo un solo pelo en el resto de mi cuerpo, por lo que apenas llegué al patio, tomé una silla, y me desnudé completamente, y a colocar mi ropa sobre la silla, hasta ese momento el viejo guardia se había limitado a indicarme donde se encontraba la manguera, y como abrir la llave, pero apenas vio como poco a poco comencé a mojar mi delgado cuerpo, y a enjabonarme mis blancas y paradas nalgas, pienso que ese viejo comenzó a sentir algo raro, tan solo ver como yo una y otra vez pasaba mis manos sobres mis nalgas, seguramente se excitó y luego me comentó que al verme así desnudo enjabonando mis nalgas, le recordé el sin número de culitos que se comió mientras estuvo preso, la mayoría de ellos, de tipos recién llegados.
Él me seguía observando, sin que yo me diera cuenta, y mientras más me miraba, más ganas le dieron de comerme el culo a mí, después me dijo que en ocasiones, mientras estuvo preso, se comía más de dos o tres culitos a la semana, pero desde que salió a la libre comunidad, no había tenido nada de ese tipo de acción, aunque estaba viviendo con su mujer, en su apartamento, pero no es lo mismo, así que de repente mientras yo me enjabonaba, se me acercó por la espalda, me dio un fuerte golpe por mi cabeza, que provocó que me desplomase, sobre el suelo mojado del patio, al perder el sentido, en esos momentos aprovechó y me ató de pies y manos, hasta que me dejó bien maniatado, a los pocos minutos me despertó bastante asustado, voltee a verlo desde el suelo, y comencé a preguntarle qué pasaba, el viejo guardia se me quedó viendo fijamente mis nalgas, y a medida que él se me acercaba, fue sacando una navaja, la abrió lentamente y me dijo casi pegado a mi oído, “O me das el culo por las buenas o lo tomó por las malas, tú dirás.”
De inmediato abrí desmesuradamente los ojos, y comencé a protestar tartamudeando, diciéndole. “Se ha vuelto loco, yo no soy maricón, ni me gustan los hombres.” En ese momento sin dejar ver mis nalgas, me propinó otro golpe, pero en mi quijada, y de inmediato me dijo. “Aquí nadie ha dicho que tú seas maricón, lo único que te he dicho es que me des el culo, por las buenas, o yo lo tomó por las malas.” Acercando su navaja a mi cara, me dijo. “Si lo prefieres comienzo a cortarte, primero la cara, después los brazos, y así hasta que estés lo suficientemente desangrado y débil para defenderte, y después de que me canse de enterrarte toda mi verga, tiro tu cuerpo al rio, pensaran que te ahogaste.” me quedé en silencio viendo su navaja, pensando si él era capaz o no de hacer lo que me había dicho. pienso que ya estaba por cortarme la cara, cuando escuchó mi apagada voz diciéndole que sí, al escucharme, me di cuenta de que se alegró mucho, de inmediato comenzó a desnudarse completamente, bien consciente de que nadie nos podía ver, no bien se había desnudado, me dijo. “Antes de darte por el culo deseo que me lo mames.” Por lo que frente a mí que aún me encontraba atado y tirado en el suelo, completamente indefenso, tomó la manguera y el mismo jabón que usé para bañarme, se enjabonó bastante su parada verga, y al finalizar de enjuagarla, se me acercó y tomándome por ambos brazos me ayudó a sentarme en un banco de madera cercano, al tiempo que me dijo en tono amenazante. “Si me llegas a morder la verga te degüello aquí mismo, así que solo quiero que me la mames, hasta que yo te diga, ¿entendiste?”
Nuevamente mi voz apenas audible, me escuchó diciéndole un seco sí, con su navaja en su mano derecha, y guiando su verga con la mano Izquierda, acercó su parada verga a mi boca, sentí la cabeza de su verga, contra mis labios y el resto de mi boca, pero al tratar de penetrar mi boca, mis dientes se encontraban completamente cerrados, hasta que, dándome un fuerte coscorrón, reaccioné abriendo del todo mi boca, al principio únicamente a manera de ir probando el terreno, se limitó a meter su glande entre mis labios, luego sentí su inmensa verga que comenzaba a deslizarse, y poco a poco le fui introduciendo el resto dentro de mi boca y garganta, hasta que su verga desapareció por completo dentro de mi boca, en cierto momento tuve nauseas, pero tras darme otro coscorrón, las náuseas desaparecieron.
Por un buen rato, me mantuvo mamando su verga, y lo escuche decirme “Para ser tu primera vez, y en contra de tu completa voluntad, lo haces de maravilla.” Luego me dijo que estando en la cárcel, seguramente se hubiera venido dentro de mi boca, como lo hizo en un sin número de ocasiones con los recién llegados, pero llevaba tanto tiempo sin comerse un culo, que decidió que primero se volvería a dar ese gusto, y si le quedaban ganas, me pondría a mamar nuevamente su verga, mi manera de mirarlo era una mezcla de odio, con rencor, pero poco le importó como lo veía yo, ni lo que yo pensara del en esos momentos, así que tomándome nuevamente por uno de mis brazos me colocó en el piso, la manera en que me amarró, me mantenía del todo indefenso, así que me obligó a que me arrodillase, para luego pegar mi pecho contra el suelo, dejando mis nalgas al aire.
Por unos momentos pasó su verga por la raja de mis nalgas, y sentí como todo mi cuerpo se ponía tenso y temblaba a medida que me rosaba con su verga el hueco de mi culo, así que se le ocurrió decirme. “Relájate que, si te pones muy tenso, seguramente te dolerá muchísimo más que si te quedas quieto, pero relajado.” mis nalgas aún se mantenían bastante mojadas y enjabonadas, por lo que se le ocurrió, para excitarse un poco más, comenzar por jugar con mi apretado culito, así que después de que se embadurnó las manos de jabón comenzó a pasar sus dedos por sobre mi colorado y oscuro esfínter, poco a poco comenzó por ir introduciendo su dedo índice, lo metía y sacaba lentamente, mientras que comencé a protestar por lo que el muy desgraciado tan gustosamente me estaba haciendo.
Hasta que, cansado de escuchar mis remilgos, me propinó una fuerte nalgada, que me las dejó bien coloradas, al tiempo que me dijo. “Si no vas a llorar, o quejarte por lo que te hago, mejor cállate la boca.” así que continuó introduciendo sus dedos, dentro de mi culo, de uno en uno, mientras que yo me mantenía de rodillas, con las piernas algo separadas, mi pecho al igual que mi rostro, pegados al suelo del patio interior, y mis manos atadas a mi espalda, ya me había comenzado a introducir cuatro de sus dedos, dentro de mi culo, y yo aun ni me quejaba, ni tampoco daba muestra de que eso me gustase, mentalmente lo estaba maldiciendo, y deseando su muerte en esos momentos, pero siguió divirtiéndose entre toquetear mis testículos y acariciando mi culo e introduciéndole rítmicamente sus cuatro dedos, con el fin de dilatarme un poco mi apretado esfínter.
Al terminar de darme por el culo, se levantó del suelo, y colocándose frente a mí, me volvió a mostrar su verga, sentí que mis ojos parecían que se me iban a salir de sus cuencas, el ver el miedo en mi rostro, lo excitó bárbaramente, tanto que, sin demora, se colocó tras de mí y nuevamente comenzó a pasar su verga por sobre mi esfínter, y poco a poco comenzó a penetrarme, mis gritos de dolor, así como mi fuerte llanto, para que me sacase su verga de mi culo, lo excitaron muchísimo más, a medida que continuó penetrándome, mis gritos de dolor, como mis sollozos pedidos que le estaba haciendo de que se detuviera, fueron perdiendo fuerza, hasta que me quedé en silencio, ya tenía toda su gruesa y larga verga clavada dentro de mi culo, sus bolas chocaban con mis pálidas nalgas, pero cuando continuó metiendo su verga y sacándola de mi culo, de manera involuntaria pienso yo comencé a mover mis caderas, en parte me quedé sorprendido, pero al mismo tiempo me alegré, ya que en ese instante descubrí que para mí no hay cosa más sabrosa, que me estén dando por mi culito apretado.
En cierto momento al tiempo que él no dejaba de meter y sacar toda su gruesa verga de mi culo, con una de sus manos comenzó a masturbarme, y esa fue la gota que derramó el vaso, ya que continué moviendo mis caderas con más y más fuerza, por lo que al ver cómo yo iba respondiendo, se detuvo por unos segundos, dejo de masturbarme, y agarrando su navaja entre sus dedos, decididamente cortó la soga con la que me tenía sujetadas mis manos a la espalda, al sentir mis manos libres, busqué un mejor apoyo contra el piso, levantando mi torso, pero sin dejar de mover mis nalgas, así que a medida que el viejo guardia continuaba clavándome, nuevamente agarró mi pequeño pero erecto miembro, y lo arropó con una de sus manos, hasta que su boca alcanzó mi nuca la que suavemente mordía, al tiempo que mis gemidos de placer me embriagaban, así estuvimos por un buen rato, él clavando su verga dentro de miss paradas nalgas, y yo moviéndolas como si en ello me fuera la vida, hasta que, finalmente apretándome contra su desnudo cuerpo, se vino por completo dentro de mi culo.
Cuando se levantó buscó la navaja, y cortó la soga de mis pies, dejándolo completamente libre diciéndome. “No te recomiendo que pases por la policía, ya que, si lo haces, sería su palabra contra la mía.” no dije nada en lo absoluto, pero si se me quedé mirándolo de una manera bien diferente, casi se podría decir que con cierto grado de coquetería, como si eso no fuera suficiente, también me dijo que sí mis amigos o vecinos se enteraban de que le habían roto el culo, me pondrás la etiqueta de maricón por el resto de tu vida, yo me le acerqué, y agarrando la manguera, me dediqué a lavar su ya mustia verga, después de lo cual, sin él ni tan siquiera insinuármelo, me arrodille frente a él, y nuevamente introduciendo su verga dentro de mi boca comencé a chuparla de manera bien golosa.
Sentí nuevamente que su verga se ponía dura, mientras él continuaba mamando, él colocó sus manos sobre mi cabeza, y fue marcándome el ritmo, mientras que yo continuaba mama que mama, hasta que nuevamente acabó pero por completo dentro de mi boca, al terminar de venirme, sacó su verga de mi boca y comenzó a vestirse, mientras que yo agarré la manguera y me dediqué a expulsar lo que previamente me había dejado dentro de mi cuerpo, él me siguió observando hasta que después de bañarme, me vestí, y sin decirle nada me retiré.
Él se quedó tranquilo, sabiendo que yo no le diría a nadie lo que le había pasado, y quizás hasta pensó que no me volvería a ver más, pero se equivocó, ya que el siguiente sábado en la noche, llegué me vio y me encaminé al patio interior, cuando me dio alcance, se encontró que ya me había desnudado por completo, para después ponerme en cuatro sin tan siquiera mirarlo, hasta que se acercó y tras acariciar mis paradas nalgas también se desnudó, por un rato nos besamos, y acariciamos, hasta que de momento le volví a ofrecer mis nalgas las que no rechazó, él viejo sigue de guardia sigo haciendo las guardias en la fábrica, mientras que yo ocasionalmente, hasta me visto de mujer y paso a visitarle.

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!