• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
(Ninguna valoración todavía)
Dominación Hombres, Fantasías / Parodias, Gays

EN SU FIESTA

La fiesta del décimo tercer cumplñeaños de Josh Frayman toma un giro inesperado cuando él y sus amigos suben a su habitación para jugar videojuegos, mientras los padres platican en la sala..
**Esta historia es ficción y no representa ningún manifiesto de intenciones ni condonación a este tipo de actividades. Es solo una fantasía y no debe tomarse como incitación a tales actos. Si no puedes diferenciar entre realidad y fantasía, tal vez debas pasar de largo la siguiente historia.

 

 

***********************************

 

En un suburbio de Houston, TX una reunión de vecinos tiene lugar en la casa de Roland Frayman. Como es de costumbre los invitados, vecinos de la familia se pasean por la sala donde miran con curiosidad la pared de fotos familiares con el anfitrión contando la historia de cada foto. La de las vacaciones en Cancún, la del fin de semana en Disneyland, la de una visita a la abuela en New Jersey. Jay Sawyer está junto a Roland preguntando por las fotos cuando llega a la foto del hijo de Roland, un chico risueño llamado Josh y que en la foto miraba de vuelta sonriente con sus trece años. Cada foto tiene una historia, y esa foto de ese sonriente rostro juvenil, tenía una que muchos sospechaban de Josh, pero nadie sabía a qué grado. La siguiente es una transcripción de un fragmente de su conversación:

 

Roland: Esta es la foto que te decía. Se la tomé a Josh en su cumpleaños.

 

Jay: Lindo chico. Esa cara está para besarla. Felicidades. Pero tiene una boca muy grande ¿no? Como que se ve que es buena para…

 

Roland: ¡Ja! !Y que lo digas! Lo peor es que no te equivocas. Siempre le miré esa boca con la idea de que era buena para otras cosas además de comer y decir pendejadas.

 

Jay: !No! Si salió entonces.

 

Ronald: ¿Por qué crees que ya no me guardo las ganas?

 

Jay: Entonces ya empezaste a darle uso. Todos lo hacen en mayor o menor medida.

Roland: Ya traía la idea, pero no quería inducirlo. Luego sucedió eso. Lo dude un par de meses. Pero esa imagen… tuve que aceptar que no había nada que cuidar ya. Él lo permitía Jay. Se dejaba. ¿Para qué aguantarme ya? No me esperé y ya de plano me desahogo con él ya. Creí que lo lograría, que sería hombre. ¡Ba! Salió peor que Dom.

 

Jay: Ya veo. ¿Y cómo fue? ¿Fue como mi Bobby en la carretera? Esos viajes en carretera son la muerte sin entretenimiento.

 

Roland: No. No fue por aburrimiento. Debí saberlo cuando sus amigos me pidieron si podían venir a la fiesta. Josh no tiene amigos y de pronto le aparecen amigos y así como así estaban en mi casa ese día. Comimos, partimos el pastel, y para los padres era tiempo de la plática de adultos ¿ves? Y los chicos a jugar el resto de la tarde. Ignoraron el brincolín carísimo que renté y las pistolas de gotcha y se fueron a jugar videojuegos en el cuarto de Josh.

Como de costumbre entre la plática se escuchaban sus pasos corriendo, brincando y demás ruidos de chicos jugando. Luego… silencio. Solo silencio interrumpido por una que otra risita. Supusimos que estaban con los videojuegos. De hecho, escuchábamos el sonido de disparos y esas cosas de videojuegos y la plática acá abajo se puso buena. Uno sacó a Trump y la bolsa, y de ahí nos pusimos a platicar de muchas cosas. Lo disfrutábamos realmente. Congeniábamos bien todos los padres.

Dos horas, tres horas, y solo el sonido del juego y risitas apagadas. Eran las seis y la plática estaba deliciosa. Fue ahí donde Martha me hace un gesto para que vaya a checar los niños. Y con el dolor de mi alma me levanté pensando en que la plática se enfriaría y ya sabes. La fiesta termina. Todos se aburren y se van a casa.

Siguieron platicando amenamente. Las cervezas estaban haciendo efecto ya en nosotros. Yo subía por la escalera poco a poco y escuchaba el videojuego detrás de la puerta y sus risitas. Y cuando la abrí, lo hice despacio y solo un poco para mirar por la abertura entre la puerta y el marco. Ya sabes para no interrumpir o invadir el juego de los chicos y romper la magia. Y fue ahí donde vi todo.

Olvidé la regla de oro. Si los niños no hacen algún ruido, es porque algo están haciendo que les tiene muy entretenidos. Yo lo ignoré. Supuse que el videojuego era muy entretenido, y que todos estaban ocupados en él. Incluso sabiendo que se aburren rápidamente.

 

Bien, para qué hacerla de emoción al contarla ¿verdad? Ya sabes de qué se trata. ¿No es eso cosa común ahora? Todos tienen uno, y el mío era de los más grandes.

La cosa es que cuando me asomé para espiarlos y vi que los chicos no estaban jugando a nada. Era un gameplay de YouTube en la tele a alto volumen para despistarnos a nosotros. El juego era otro. Los chicos estaban muy pero muy entretenidos con Josh. Pero no de la forma que esperaba. Josh estaba totalmente desnudo. No tenía ni una prenda encima. Sus amiguitos en cambio estaban vestidos, solo descalzos. Se divertían jugando con el cuerpo de Josh. Uno de ellos tomaba video y fotos y los subía en el acto a internet. Se reía diciendo que todos en la escuela lo veían. Los chicos tienen un grupo ¿ves?

Eran seis amiguitos. Uno de ellos estaba sentado en el puf que le compramos a Josh con sus pantalones y calzones abajo en los tobillos y Josh estaba hincado frente a él con sus brazos a los lados de sus piernas apoyado en el puf y su cabeza bien metida entre los muslos del chico con su verga bien parada metida en su boca. ¿Recuerdas que me señalaste que tenía la boca grande? Bien, la usaba para mamarle la verga a su amiguito con tanto gusto que hasta sus ojos se ponían en blanco. Su cara, enrojecida por la excitación estaba totalmente llena de baba. El chico al que se la chupaba le escupía en la cara con una sonrisa malévola y todos se reían de Josh cada que lo hacía. Josh simplemente seguía mamándosela con el escupitajo en la cara mirándolo a los ojos como si estuviera mirando a Dios con sus mejillas sonrojadas mientras esos muchachos se burlaban de él en su cara con esa verga metida en su boca. Josh alternaba sus mamadas entre la verga y sus huevos y de vez en cuando solo restregaba su cara en sus genitales para ensalivarse con su propia baba el rostro y sentir la suave textura de sus huevos y verga en su cara. Luego seguía mamándola y tronando sus chupadas como si fuera una paleta de caramelo. Lo llamaban “puta”, “perra”, “ramera”. Josh parecía excitarse con eso porque su verguita estaba dura como un riel.

 

Jay: ¡Guau! ¿Quién lo diría? ¿Josh? Toda una zorra.

 

Roland: Y eso no es lo peor. A uno se la chupaba ¿verdad? Otro tomaba fotos y video de lo que le hacían ¿cierto? Su cara, sus partes, sus amigos posando para selfies con Josh hincado y con su cabeza entre las piernas de ese chico. Era toda una sesión fotográfica. De vez en cuando lo tomaban del pelo con agresividad y le escupían en la boca. Luego le embarraban la cara en la entrepierna del chico en el puf para que siguiera mamándosela.

 

Jay: ¿Y el resto?

 

Roland: El resto estaban alrededor y atrás de Josh. Con sus manos manoseándole todo el cuerpo. Tocaban cada parte de su cuerpo como si fueran un morboso hombre enfermo. Les gustaba mucho pellizcarle las tetillas. Otro estaba jugando con sus nalgas dándole nalgadas y escupiéndole en la raja entre ellas. Sus dedos se paseaban por entre sus nalgas y le picoteaban el ano. ¡Le metían el dedo por el fundillo a mi hijo y Josh solo gemía para ellos!

Otro le manoseaban los huevos y verga que le colgaban jaloneándoselos como si se los quisiera arrancar o apretándoselos. Se los apretaban y golpeaban para reírse de Josh al arquearse de dolor por los apretones de huevos y golpes. Uno le ponía pinzas para la ropa en su prepucio. Algunas veces le pateaban los huevos con sus pies. Josh se arqueaba de dolor, pero no dejaba de mamarla porque el chico del puf lo tenía bien agarrado del pelo.

Le compraste a Josh un cohete de juguete en navidad. ¿Lo recuerdas? ¡Se lo turnaban para metérselo en el culo! Y cada vez que se lo metían él gemía y todos se reían a carcajadas por los ruidos que hacía y al ver cómo se arqueaba de dolor mientras el chico del puf lo tenía bien agarrado del cabello para que no dejara de mamársela. Le decían: “feliz cumpleaños pinche perra”. Y le ensartaban el cohete violentamente por el culo con Josh arqueándose y mamándola sin perder ritmo ni concentración. Sus gemidos de dolor apagados por esa verga en su boca eran pura excitación. Luego de un rato, uno decía “es mi turno”, y el chico del puf sacaba su verga de la boca de mi hijo, le daba una cachetada y se subía el pantalón. El otro chico se bajaba sus pantalones y la trusa, se sentaba en el puf igual que el anterior chico y comenzaba a hacer lo mismo que el otro. A mamar y mamar y mamar y ser manoseado y manoseado. Con los otros chicos manoseándole el cuerpo, sus genitales y divirtiéndose, metiéndole sus juguetes por el culo. Todo lo que era puntiagudo se lo metían. Josh… él se dejaba hacer todo. No se defendía, cooperaba con ellos dejándose hacer todo lo que quisieran.

Mi sangre hervía de furia. Mi pecho iba a explotar. Esos chicos vinieron a mi casa a divertirse con el cuerpo de mi hijo en su cumpleaños, y mi hijo en vez de defenderse, se dejaba. No sé si por resignación o miedo. Pero las risas, los insultos, bromas y demás humillaciones las recibía sin el menor intento por defenderse o pedir ayuda. Estaba en su habitación maldita sea. ¡Todo lo que tenía que hacer era gritar “papá” o “mamá” y nosotros lo hubiéramos evitado todo! ¡Puedes creerlo! ¡¡¡Josh!!! El nerd de la casa, el chico listo que tanto orgullo me daba, ¡es una putita que se deja usar por sus amigos!

Veinte minutos los miré. Estaban tan entretenidos con su “juego” que no se dieron cuenta de que la puerta estaba entreabierta y yo miraba todo. Se turnaron todos, todos lo manosearon, todos le escupieron en la cara, el culo y en su boca. Todos le metieron el dedo en el culo y todos le metieron un objeto en el fundillo. Su preferido era el cohete. Josh nunca cambió de posición ni miró a su alrededor. Estaba totalmente dominado, absorto en su juego que no tenía idea de lo que pasaba a su alrededor. Todos se turnaron varias veces. A todos se las mamó, a todos les chupó los huevos, restregó su cara en los genitales de todos.

Obviamente detuve todo cuando su madre llegó para ver porqué me demoraba tanto en bajar. Ya sabes, escándalo instantáneo. La fiesta arruinada. Los padres de esos chicos como de costumbre trataron de deflectar la culpa en Josh. La fiesta arruinada y la reputación de Josh… ¡pufff! al carajo. Subieron las fotos a internet, los videos, todo. La escuela se volvió un tormento para Josh y se tiene que aguantar. No podemos cambiarlo de escuela y no vamos a gastar en otra escuela. No por este putito.

Ya por eso Jay. ¿Qué más da? Ya sabes lo que es, que le gusta que lo usen así. Que es un dejado patético que se deja pisotear por todos. Ni siquiera se molesta en quejarse del bullying. Ya se lo cogieron en los baños de la escuela. Resulta que llevaban jugando así con él en los baños desde los 10 años. Se lo llevaban a los baños o en los vestidores y le bajaban los pantalones para jugar con sus nalgas y sus huevos. Metiéndole lápices y plumas, dedos y sabe Dios qué más. Ahí fue donde le enseñaron a mamar la verga, hasta les chupaba el culo a sus bullies y les besaba las nalgas o se las lamía porque ese era “el saludo oficial de los nerds”. Él se dejaba mientras todos lo miraban hundirse en su humillación. Y nosotros ni en cuenta. Todos guardaron el secreto. Sus padres ya sabían Jay. Y lo callaron porque quién se va a preocupar por un chico dejado. Esos padres que platicaban conmigo en la fiesta, sabían lo que estaba pasando allá arriba y sabían a qué habían venido sus hijos a mi casa. Lo callaron.

Claro que luego de ver las fotos, la verdad es que es una buena putita. A cualquiera se le para al ver lo sumisa que Josh es. Pero en ese momento te juro que no podía pensar de lo caliente que tenía la sangre de rabia. Luego, ya calmado tuvimos la plática incómoda con Josh quien nunca pudo levantar la mirada del suelo. Ahí fue donde nos confesó todo. A cada pregunta el solo respondía “no sé, solo me dejaba”. ¿Cómo respetar a un debilucho así? Por eso es que él dejó de importarme.

Jay: ¿Y Martha? ¿Qué dijo ella?

Roland: Fue lo más duro. Ya sabes cuando algo te golpea y te rompe más allá de cualquier esperanza de recuperación solo te quedas callado. Ella lo miraba con unos ojos apagados, una decepción inmensurable. Ella sí le retiró la palabra. Desde entonces no le habla y no le importa que sea de él. Incluso cuando estamos mirando la tele y yo tengo los pantalones abajo con Josh desnudo chupándome la verga ahí mismo. Ella ni siquiera lo mira. Ya no le importa. Cuando le pregunté su le molestaría que me lo cogiera, ella simplemente dijo “si te sirve eso pues…”. Ni se inmutó por la pregunta, ni siquiera pensó en lo que decía. Desde entonces lo hice mi perra doméstica.

Ya por eso Jay, cuando llego a casa… lo uso para que me chupe la verga y se trague mis mecos el pendejo. De perdido que me ayude a desestresarme un poco porque en la oficina, no me ha ayudado en nada lo que pasó ese día. Por eso Jay, por eso esa foto significa algo. Esa fue la última foto de mi hijo Josh. Luego de ese día, ya no es nada. Ahora solo es la putita de la familia. Pero te diré algo, desde que empecé a usar su boca, descubrí que esa boca nació para mamar verga. Algún día les agradeceré todo a esos chicos. Y luego de un día difícil, sentir mi verga en su boca calientita y llena de baba… ¿te digo algo? Dios bendiga a sus bullies.

 

2 Lecturas/5 septiembre, 2026/0 Comentarios/por Uranides
Etiquetas: amigos, amiguito, cumpleaños, hijo, madre, mayor, navidad, vacaciones
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
lecciones privadas
René capítulo 5
LEO, niño de 8 años
Mi hija Elena
El pequeño manual de Autofeminización
Pandemia padre e hijo 5 ( termino de cuarentena)
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.548)
  • Dominación Hombres (4.891)
  • Dominación Mujeres (3.499)
  • Fantasías / Parodias (3.985)
  • Fetichismo (3.189)
  • Gays (23.697)
  • Heterosexual (9.418)
  • Incestos en Familia (20.174)
  • Infidelidad (4.948)
  • Intercambios / Trios (3.511)
  • Lesbiana (1.260)
  • Masturbacion Femenina (1.167)
  • Masturbacion Masculina (2.286)
  • Orgias (2.382)
  • Sado Bondage Hombre (509)
  • Sado Bondage Mujer (227)
  • Sexo con Madur@s (5.023)
  • Sexo Virtual (295)
  • Travestis / Transexuales (2.667)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.841)
  • Zoofilia Hombre (2.422)
  • Zoofilia Mujer (1.763)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba