Experiencias en residencia
Un día, tras acompañar a mi padre al centro, al volver encontré a un hombre de unos 40 años llamado Ricardo sentado en una de las camas libres.
Tenía 17 años y vivía solo en una habitación de una residencia de las fuerzas en la capital de mi provincia. El lugar estaba dividido entre ancianos, estudiantes y familias cada uno tenía un piso correspondiente. Un día, tras acompañar a mi padre al centro, al volver encontré a un hombre de unos 40 años llamado Ricardo sentado en una de las camas libres. Recepción lo había alojado ahí por una noche.
Tras charlar largo rato con mi padre sobre conocidos en común, mi papá se marchó a su pueblo. Disgustado por perder mi privacidad, me quedé a solas con Ricardo, un tipo fornido y de gran estatura que me propuso tomar unos mates mientras se duchaba antes.
Cuando salió del baño, me sonrojé: solo llevaba una remera y un bóxer suelto que dejaba ver claramente los movimientos pija. Durante la charla que siguió entre mate y mate, comenzó a tocarse descaradamente mientras me miraba, lo que aumentó la tensión y me dejó excitado. Al preguntarme si tenía planes, dijo que no claramente, me invitó a cenar. Compró comida y cervezas, conversamos un poco más y, finalmente, nos fuimos a dormir a nuestras respectivas camas.
Apagué las luces, seguimos charlando, esa noche hacia mucho frio, el solo tenía unas sábanas y le ofrecí compartir la frazada que tenía, acerco las camas haciendo similar a una cama King. Debajo de las sabanas y aún con la obscuridad, podía ver como se estaba tocando, no aguante más y poco fui acercando mi mano. Era una pija normal, de unos 17cm gorda, pero me excitaba demasiado la situación. Al ver que no me dijo nada, me escabullí a su miembro y lo empecé a chupar. Trate de hacerlo lo más suave, saboreando cada parte de su miembro, sus huevos eran gordos y sabían exquisitos. Poco a poco fui trepando hasta llegar a su rostro, intenté besarlo, pero me negó el beso. No me importo, volví a chupar un poco más fuerte su pija para lubricarla bien, mientras dilataba poco a poco mi culo.
Al sentirme listo, me senté sobre él y fui cayendo poco a poco hasta sentirme completo por él, lo cabalgué por unos quince minutos, luego me puse en 4 y me dio por 15 minutos más. No emitía palabra alguna, pero si bufaba bastante hasta que acabo dentro mío. Se dirigió al baño a limpiarse, fui luego a bañarme me alisté y me fui del lugar por culpa. Una amiga vivía a unas 5 cuadras de allí y me quede hasta las 5am. Regrese por miedo a que me robara algo, no lo conocía.
El seguía despierto, me estaba esperando. Llegue, me arrincono contra la pared y me dijo: ¿no era que no tenías planes? ¿A dónde fuiste putito? Yo no dije nada. Me tiro en la cama, me arranco la ropa y me ensarto sin cuidado alguno su pija, me dolió bastante porque estaba enojado, pero me excitaba a la vez. Me dio por 15min hasta que exploto bastante dentro de mí, fueron 5 chorros de leche, me hizo expulsar todo y me obligo a tragarlos.
Se alisto, me dio un beso y me pidió mi número de celular, mentí claramente y nunca más supe de él. Aún recuerdo con gusto esa noche que pase con Ricardo.

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