Juanito y sus recuerdos. Parte 6
Por curiosa, mi hermana de 9 es cogida por mi tío .
Juanito y sus recuerdos. Parte 6
Algo que siempre me pidió mi tío fue no contarle a nadie cómo jugábamos él y yo. Sin embargo, a una de mis hermanas, llamada Gabriela, de poco más de 9 años, le pareció muy sospechoso que mi tío me diera dinero seguido y comenzó a interrogarme sobre ello.
Yo le decía que era por mandados que le hacía a él o por acompañarlo cuando estaba solo en casa, pero ella insistía y en una ocasión me dijo que ya sabía por qué mi tío me pagaba y me dijo que era por cogerme, por dejarme meter su pito en el culo y yo le dije que no, que sólo se lo chupaba y me tomaba su lechita y me lo tallaba entre las nalgas y delaté así a mi tío.
No tardó ella en ir a preguntarle a mi tío si era cierto que me daba dinero a cambio de chuparle su pito y darme lechita en la boca y mi tío lo negó. Ella amenazó con decirle a mi papá para que ya no me dejara venir con mi tío.
Mi tío tuvo temor y le pidió no dijera nada y que a cambio, también le daría dinero a ella para que se comprara golosinas y sodas y ella aceptó.
Semanas después, sin embargo mi tío, aprovechando que ella le hacía preguntas sobre lo que hacíamos, le propuso a ella dejarse tocar y no tardó en convencerla. La subía, sentado en un sillón, sobre él y acomodaba su verga erecta, con ropa ambos, para frotarse en su vaginita a la vez que fotaba sus pezoncitos y le metía un dedo en su conchita.
En una ocasión que estaba sólo él en la casa de mi abuela, llegamos mi hermana Gaby y yo a jugar al patio y él la llamó a ella y a mí me pidió vigilar y avisarle si venía alguien.
Comenzó a fajar bien rico con mi hermanita, la puso en la cama y subió su vestido un poco y le bajó sus calzoncitos para besar, lamer y chupar su puchita, mientras ella gemía bien rico. Le metió después uno de sus dedos y luego dos para dilatarla, y finalmente se desabrochó y bajó su pantalón y truzas para frotar su verga bien dura en la conchita de mi hermana mientras ella se movía de manera sensual. Mi tío empujó un poco y su glande se deslizó en la conchita de mi hermana que, al sentir dolor, quiso impedir que mi tío siguiera metiendo su verga en ella.
—¿No era acaso esto lo que querías, putita? Hoy tu puchita probará mi verga como lo hicieron tus hermanitos en sus culitos…
—Pero tío, me duele…Ayyy, ayyy, ayyy, sáquemela por favor, no aguanto, aaaayyy…
—Ssssssshhh, aguanta, ya entró la cabeza, lo otro entrará más fácil, deja de llorar y relájate, anda, y no me digas que no querías esto, si bien que se ve que te encanta..
Metió un poco más y después se la dejó ir toda, mi hermana se movía y sollozaba, mi tío tapó su boca con una de sus manos para que no se escucharan sus gritos y comenzó a meter y sacar su verga primero con suavidad y lentamente y poco a poco fue aumentando su velocidad al notar que mi hermana dejaba de llorar y gemía ante los embates de mi tío.
Al sentir la proximidad de su orgasmo, sacó su pene de la vagina de mi hermana y le pidió abrir su boca para echar en ella sus mecos.
Mi hermana se resistía y entonces mi tío le dio varias cachetadas para obligarla a abrir su boca y meter en ella su verga y follarla con brusquedad hasta correrse en ella y hacerla tomarse hasta la última gota de su semen espeso.
La abrazó, acarició un poco y ayudó a vestirse. Mi hermana dejó de llorar y él la besó. Se levantó mi hermana y fue al baño a orinar. Caminaba muy chistoso al hacerlo. Cuando regresó, mi tío le dio algo de dinero y le pidió no contar a nadie lo que habían hecho y, dándole una suave nalgada, la mandó a nuestra casa y a mí me pidió quedarme un rato con él…
Para ese entonces yo ya había recién cumplido los seis años y cuando venía mi tío en vacaciones me llevaba a dormir con él y yo se lo chupaba y bebía su leche o me metía la cabeza de su pito en mi colita y ahí se deslechaba. Yo sentía bien rico, como maripositas en mi pancita o un pequeño calambre o piquetitos de corriente en mi colita y me rascaba y metía uno o dos de mis deditos ahí cuando él se ausentaba.
En esa ocasión mi tío fue a lavarse muy bien su pito y regresó a su cama, se acostó en ella y bajó su pantalón y truzas para sacar su pene erecto de nuevo.
—Vas— me dijo, y yo me desnudé y subí en él para comenzar a besar sus huevos y pito, pasar mi lengua por ellos y finalmente, meter lo que en mi pequeña boca cabía de su vergota y mamársela como bien sabía que le gustaba.
Él, por su parte, luego de acariciar, besar y chulearme mis nalguitas y culito, las abrió y yo paré mi colita para que me lamiera mi agujerito. ¡Eso me encanta! Y así lo hizo mi tío largo rato. Luego me pidió acomodarme en la orilla del colchón y abrir mis piernas para meterme su pito.
—¿Sólo la cabecita, eh, tío?
—Amorcito, ya es tiempo de que probemos a meterte un poco más. A tu hermano ya le entra la mitad y lo disfruta.
—Pero es que él está mas grande, tío…
—Debes ser valiente y aguantar, aunque sea la mitad, anda…
Y bueno, acabé cediendo. Mi tío puso la punta de su verga en mi hoyito y empujó un poco. Sentí como mi capullito se abrió para recibirlo y cómo su glande entró en mi recto. Se detuvo un poco y empujó. Pegué un pequeño grito de dolor pero resistí hasta que se alojó adentro de mí media verga suya.
Empezó un suave vaivén, al principio se ma salía uno que otro gritito de dolor o me quejaba un poco al sentir que me iba a partir con su verga que forzaba mi anito al máximo. Después un calor y una sensación de placer me invadieron y empecé a gemir y mi tío igual hasta explotar y llenar con su leche mi interior.
Se dejó caer, agotado, sudoroso y feliz en mí y me llenó de besos y agradeció por dejarme coger. Yo al escuchar sus palabras me sentía feliz y orgulloso de ver lo feliz que se sentía cada vez que se deslechaba en mi boca o colita.
Luego, se separó de mí y sacó su verga y por mi desvirgado e irritado hoyo salieron su semen mezclado con un poco de sangre y popó.
Al tocarme, curioso, me asusté al sentir muy abierto mi culito, pero mi tío me tranquilizó y dijo que poco a poco se me cerraría de nuevo y así fue después de un rato.
Nos vestimos y limpiamos muy bien. Mi tío aplicó aromatizante en aerosol para ocultar los olores a sexo de su habitación y me encaminó a mi casa al cabo de un rato más.




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