La hermana de mi amigo. 2/4
Y fue ahí cuando sentí verdadero miedo de lo que pudiera pasar después….
Dio un paso hacia mí, luego otro obligándome a retroceder hasta que mi espalda chocó contra la pared. Me tenía acorralado.
Sin apartar la mirada, me preguntó con voz baja:
—¿Te gustó…?
Me quedé helado. Sentí el corazón golpeándome con fuerza contra el pecho.
—¿Qué…? —alcancé a responder casi en un susurro.
—El juego —dijo ella, con esa mirada profunda y oscura.
—Sí… —contesté lo más calmado que pude.
Se quedó callada unos segundos que se sintieron eternos. Luego su expresión cambió.
Una sonrisa lenta y provocadora apareció en sus labios.
—Entonces hay que seguir jugando.
Se dio la vuelta y siguió caminando como si nada. Yo me quedé ahí un momento, procesando lo que acababa de pasar, antes de seguirla.
Entramos a la casa. Sirvió las botanas, volvimos al sillón… pero esta vez la suerte no estuvo de mi lado. No pudimos sentarnos juntos. Yo terminé al lado de su hijo menor y ella en el otro extremo. No volvimos a tener oportunidad de acercarnos.
Después de un rato dejamos de jugar y la conversación inició, derivando hacia temas paranormales, ovnis y fantasmas.
Cuando cayó la noche, me despedí de todos. Ara y Manuel me acompañaron hasta la puerta. Ahí intercambiamos números para mandarnos videos de ese tipo de temas.
Aunque quería escribirle algo más atrevido, me contuve. Ella era casada y no solo su hermano, sino toda su familia me trataba de maravilla.
No quería fallarles, así que me mantuve a raya.
Dejé de visitarlos por un tiempo. Hasta que recibí un mensaje suyo:
—¿Por qué no has venido?
Le respondí que había estado muy ocupado. Me contestó que en un mes era la primera comunión de su hijo y que me esperaba. La fiesta sería en la calle, justo frente a su casa.
Acepté.
El día de la comunión llegué temprano. Aracely se había arreglado especialmente: maquillaje bonito, aretes grandes de aro, cabello suelto, un vestido negro floreado que le marcaba las curvas y medias oscuras acompañadas de botas de tacón.
Se veía sexy y elegante al mismo tiempo.
Había mucha gente, sobre todo familia. Pasé la mayor parte del tiempo con Manuel.
Su esposo, como era de esperarse, no estaba presente.
Conforme avanzó la tarde sacaron el tequila. Empezó el baile y la batucada. Yo tomé algunos tragos, aunque no estoy acostumbrado a tomar. En un momento perdí de vista a Ara. Cuando la vi de nuevo, ya se había cambiado: playera rosa ajustada, sus leggings negros y tenis Nike también rosas.
Se veía más suelta, más cómoda… y mucho más peligrosa.
Entre baile y baile la gente empezó a empinarse la botella. Aracely se veía cada vez más mareada, riendo fuerte y moviéndose con menos control.
Poco a poco la gente comenzó a irse.
Los hermanos de Ara llevaron a sus respectivas familias. Manuel se fue a dejar a unos primos. Yo también debía irme, pero primero tenía que pasar al baño.
Entré a la casa. El baño de abajo estaba ocupado, esperé un poco, pero no salían y ya no aguantaba.
Fui al de arriba. La planta alta estaba silenciosa.
Al salir del baño y dirigirme a las escaleras, vi a Ara subiendo con dificultad, tambaleándose. Su hijo mayor la sujetaba para que no se cayera.
—¿Me ayudas? —me preguntó el chico.
Bajé unos escalones, la tomé del otro brazo y entre los dos la subimos.
Su hijo me señaló una puerta:
—Ese es su cuarto. Te la dejo tantito porque estamos a media carrera. Ahorita subo.
Se fue corriendo antes de que pudiera responder.
Ara soltó una risa ebria y se recargó contra mí.
—Ahora tú vas a tener que cuidarme…
La llevé hasta su cuarto. Al intentar acomodarla en la cama, su peso me ganó y cayó boca abajo sobre el colchón.
Las curvas de su cuerpo quedaron perfectamente marcadas bajo los leggings negros.
Me quedé ahí parado, mirándola, con el pulso acelerado y la boca seca.
Mi mente empezó a llenarse de ideas que deseaba hacer… pero la culpa me gritaba que no traicionara a todos los que me habían abierto las puertas de su casa.
Y ahí me quedé, atrapado entre el deseo y la culpa.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!