Los jueves son días especiales (II)
La historia de un padre y su pequeña hija de 5 años.
Me dicen Mosca.
En este espacio contaré, para su ratoneo, todas mis historias. No esperen relatos apresurados.
La perversión es un arte y como tal, se merece un buen tratamiento. Si les gusta el primer, de muchos relatos, pueden contactarme a [email protected] y con gusto, les haré trabajos personalizados y a pedido. Sin más, deseo profundamente, que tengan un buen orgasmo.
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Esta es la continuación directa de mi primer relato.
Tanto Sebastián como Nicolás miraron a Paulita sin saber que hacer, entre lo drogados que estaban y lo dura que tenían la pija, se quedaron inmóviles. Paulita, inocente y aún dormida, caminó despacio y se puso frente al televisor. El video aún corría, se podía ver como Nicolás sacaba la pija del culito de aquella nena, dejando un agujero rojo y lleno de leche. La nena lloraba y para callarla Nicolás le pega un cachetazo y le pone la pija en la boca.
Paulita lo miraba absorta y a Sebastián, quien nunca se imaginó ver a su hija de 5 años en esa situación, le atravesó un profundo y oscuro deseo. Nicolás intentó levantarse, pero Sebastián con un gesto, le dijo que se siente y se calle. Nicolás asintió la cabeza y peinó dos líneas de merca.
¿Qué le pasa a la nena papi? preguntó Paulita mientras se sacaba la bombachita de entre los cachetitos del culo. Sebastián no podía creer lo caliente que estaba, estaba mirando el culito de su nena, de su hijita. En ese momento Sebastián decidió dar rienda suelta a su deseo. Tomó una de las líneas de coca y volviendo a dejar su pija dura al aire, dio rienda suelta a su perversión.
Sebastián: El tío Nicolás le está rompiendo el culo a la nena.
Nicolás abrió los ojos de par en par, miró a Sebastián y este le guiño el ojo. Paulita se dio vuelta y los miró, tenía su dedo pulgar en la boca. La bombacha le marcaba los labios de la conchita, estaba transpirada. Nicolás la miró de arriba a abajo, la pija se le endureció aún más y comenzó a tocarse. Paula desvió la mirada a la pija de aquel hombre que llamaba tío.
Paulita: ¿Y porqué le rompe el culo el tío Nicolás?
Sebastián: Porque se portó mal la nena…
Paulita: (Sin dejar de ver la pija de Nicolás) ¿y qué hizo la nena?… ¿Qué tiene el tío ahí?
Sebastián: La nena se despertó tarde y no se volvió a dormir. Y eso es la pija del tío. Las nenas tienen que se castigadas con la pija. Es algo que sólo tienen los hombres y sirve para castigar a las nenas que se portan mal.
Tío: Si Paulita, como la nena se portó mal, le rompí el culito. Porque los culitos de las nenas solo sirven para eso.
Sebastián: ¿Sabes quien más se portó mal?
Paulita sintió un poco de miedo y volvió a mirar a su padre, quien se había parado del sillón y se pajeaba sin dejar de mirarla.
Paulita: ¿yo me porté mal?
Nicolás: Muy mal Paulita. Y ahora por eso, tanto papi como el tío, te van a romper el culito.
Sebastián la agarró de la cintura, Paulita estaba nerviosa, la sentó junto a él en el sillón y le sacó la bombachita.
Sebastián: Mira Nico, la conchita de mi hija. Debe estar muy apretadita, hizo pis antes de acostarse y no se limpió.
Nicolás: La verdad que es hermosa. Siempre quise llenarla de leche y verla como se abre de piernas la putita.
Sebastián: Mira hija… hoy nos tenes que hacer caso. Te portaste mal y te vamos a castigar. Vos tenes que hacer caso en todo. Todo lo que te diga yo como lo que te diga Nicolás. ¿Ok?. Sino nos enojamos más
Paulita: No papi… me voy a portan bien… voy a hacerles caso.
Nicolás se paró y se sentó junto a Paulita. Sebastián vio como el cuerpito desnuda de su hija era aplastada por su pierna y la de su amigo. Peinó unas cuantas rayas más. Ambos tomaron.
Nicolás: Vos primero que sos el papá. Además, me gusta cuando están usaditas.
Sebastián: Hoy va a ser una noche larga, y la putita de mi hija va a aguantar. Sin piedad con tu sobrina Nicolás, que se portó como el orto. Me cagó el Jueves especial y va a ser castigada muy fuerte
Nicolás: La verdad que sí. Se portó muy mal y a las putitas que no respetan se las viola.
Paulita se asustó, pero antes de que empiece a llorar. Sebastián la agarró de la cintura, le abrió de prepo las piernas y apoyó la vaginita en la punta de su pija. La pija que le dio la vida.
Continuará.

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