Más crecía más puta tragapingas me volvía
Mientras más me agarraban el culo y la concha más pingas quería comer.
Después de mucho tiempo vuelvo a relatar, contaré como no hacía más que mamar y me cachen rico.
Ya teniendo 10 años era una experta puta perrita más hambrienta de pinga, soñaba con pingas, mamandolas, entrando en mi concha, meandolas…
Creo que el olor de las que comemos pinga desde niñas se siente, el olor de la concha y culo arrechos atrae a quienes gustan de nuestras caritas y conchita de niña, pero muchas veces no sabes que hasta sabemos cachar mejor que las más grandes, pues es así que teniendo 10 años los hombres frotaban sobre mi culo sus pichulas duras cuando iba en el carro, siempre saliendo del colegio me gustaba esperar los carros más llenos, subía por la parte de adelante y avanzaba hacia el final rozando mi culo por cuanta pudiera, no faltaba quien sienta el aroma de niña puta y se se les ponía dura ahí me quedaba, sintiendo como se iba poniendo más dura y me la clavaban por encima de la falda del uniforme, si había suerte y el carro estaba super repleto me colocaba con las piernas casi abiertas, subía mi falda y por supuesto el calzón guardado en la mochila, unas manos empezaban a frotar mi conchita pelada, que rico me mojaba, sudaba por no poder gritar, quería ser cachada en ese momento, pero me conformaba con que me frote la concha y el ano, a veces terminaba con la pierna embarrada de leche rica, la cual al bajar recogía con la mano me la tragaba, no se podía desperdiciar ni una gota,
Habían dos tipos que ya sabían que era cacherita, un día el carro estaba super lleno y como siempre subí a sentir pingas, uno de ellos estaba sentado en un asiento casi único en la parte posterior del bus, avancé hasta llegar a él y me dijo…
Hola hijita… yo hola tío… te cargo? Noooo, si ven.
Tenia su casaca y especie de maletín sobre su regazo y pues yo siempre preparada sin calzón, me senté y sentí una pinga grande gruesa directo en mi culo que rico, sentía cómo el ano me latía de emoción, cara parada, bache, rompemuelle… esa pinga se iba clavando hasta que entraba toda.
El camino era tan turbulento que solita rebotaba y encajaba sobre esa pinga, cuánto hubiese querido mamarla como loca, tragarme esa leche directo de la pinga, pero no se podía.
Ese día baje del carro con escurriendo lechita de mi ano, que rico, me fui a casa rapidito y me puse a pujar para que saliera y tragarla, ese día recuerdo haberme metido por primera vez el mango de un cepillo de cabello,
Igual por esos tiempo seguía siendo la puta del amigo de mi hermano, me cómica la cuca y le mamaba la.pinga, siempre por el culo nunca por la concha, pero sin dejar de dar mamadas.
Me hice adicta ala pinga y tragar leche, hasta en el colegio había uno que olía a putitas tragapingas, pero eso lo dejaré para otro momento. Espero no haberlos aburrido, de ser así ya me contarán y también así me animo a contar más experiencias, poco a poco voy soltando que no fueron solo 3 o 4 las pingas que antes de los 11 ya me habían culpado y había mamado.


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