Mi esposa se coge a un chico de 18
Somos una pareja cuckold.
Mi esposa Pamela y yo tenemos una relación basada en la confianza y la comunicación, nos contamos todo, deseos y fantasías cachondas, una noche ella salió con una amiga a una discoteca a divertirse bailar y tomar unos buenos tragos.
Resulta que en el lugar aquel se encontró con un vecino de 18 años, el morrito al verla sola y muy sexy decidió invitarle unos tragos y sacarla a bailar, todo esto con lujo de detalle me lo contó mi esposa al día siguiente, bueno el morrito la saco a bailar y aprovechó para tirarle el perro, pues le tenía solita, dice mi esposa que ella se dejó querer ya que el caso morbo que el morrillo se le aventara muy cabrón, al tenor de los tragos y cotorreo comenzaron a bailar más juntos y más cachondo.
En un momento de la noche, Pamela me escribió y brevemente me contó la situación, a mí me resultó bastante cachondo y me preguntó si estaba de acuerdo en que se lo cogiera.
Al principio me sorprendió la propuesta, pero después de pensarlo le respondí que sí, el cuento es que me dio las gracias muy emocionada y me dijo que se lo llevaría a la casa en un rato.
Más tarde cuándo regresaron a nuestra casa y pasaron tiempo juntos en nuestra habitación. Según me contó después, fue un encuentro muy intenso donde él la desvistió con fuerza y con deseo le quitó toda la ropa, la tiró a la cama y la empezó a besar todo el cuerpo.
Me contó que la tenía de tamaño mediano pero gorda y cabezona,con su mano la estrujó varias veces hasta que no pudo más y se decidió llevarla a su boca.
Se la mamo unas cuantas veces,se puso en cuatro y se empezó a meter y ella no dejaba de gemir, “el chavito me agarró muy intensamente la neta se sentía que si me deseaba machín me tenía tan excitada, y me estaba cogiendo tan rico, no te vallas a enojar pero de lo caliente que me tenía hasta le di el culo”, esa noche él se la cogió como si fuera su perra, y se vino en su culito apretado de mi mujer,
al terminar ella me escribió para decirme que le había gustado como se la cogio ,por su aguante y su intensidad y que él quería seguir cogiendola toda la noche pero ella se negó ya que me tocaba cogermela a mi cuando amaneciera.
Cabe aclarar que estaba trabajando cuando me contó todo lo antes mencionado y tuve que ir al baño a masturbarme varias veces ya que me excitaba mucho cuando me contaba sus encuentros íntimos.
Después de que Pamela me envió ese último mensaje, mi estado de ánimo en el trabajo cambió por completo; la adrenalina de saberla ahí, siendo deseada con tanta intensidad, me tenía al borde del colapso.
Cuando finalmente llegó a casa y nos encontramos, no hizo falta decir mucho. Verla entrar, todavía con el rastro de esa noche en su mirada, fue el detonante final.
Me senté con ella en el sofá y, entre caricias, me fue contando los detalles que faltaban: cómo él no se cansaba de admirar su cuerpo, la forma en que sus manos recorrían cada centímetro de su piel, y la manera en que la poseía una y otra vez, casi sin descanso.
Somos una pareja cuckold


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