MIS QUERIDOS ANGELITOS (CAPITULO 5. SARITA SUPERESTAR)
Los tres seguimos jugando con Sarita en plan estrella.
Tardo poco en llegar porque la pizzería estaba en frente de casa. Antes de que llegara, les enseñe los nuevos juguetes que había encargado y que tenia en una gran bolsa de deporte. Dos juegos completos de grilletes de cuero, bolas para la boca, tapones anales vibrantes y de adorno, vibradores de varios tamaños y formas y una especie de pequeño cinturón de castidad ajustable. Esto último, fue lo que más llamo la atención de mis niños.
––Os cuento ––dije después de cortar la pizza y que todos cogieran una porción––. Mañana no vais a desayunar porque como la noche va a ser larga os dejaré dormir hasta la hora de comer. ¿Que os apetece?
Los dos hermanos se miraron y no hizo falta hablar entre ellos. Me miraron y a la vez dijeron––: ¡cocido!
––¿En serio: cocido? ––pregunté estupefacto y los dos asintieron––. ¿Vuestros padres no os dejan comer cocido?
––Dicen que no es saludable.
––Bueno, pues mañana cocido, pero os lo tenéis que ganar.
––¿Que tenemos que hacer?
––Dejaros hacer todo lo que yo quiera.
––Eso está chupao bro ––y mirando a su hermana dijo riendo––, por mi vale.
––Todo lo que le hagas a Paquito me lo puedes hacer a mí.
––A lo mejor es distinto porque el es un chico precioso y tu una niña preciosa. El tiene una pichita fantástica y tú un chochito maravilloso.
––Me da igual. Además, los dos tenemos culito y boquita.
––Chicos, tenemos un acuerdo ––dije riendo estrechándoles la mano––, pero queda claro que no hay marcha atrás. Esto no se acaba hasta que yo lo diga.
––Guay ––dijo Sarita y Paquito no dijo nada, pero me estrechó la mano.
Cuando terminamos, mientras se daban una ducha rápida yo eché los garbanzos en remojo y saqué lo que tenia en el congelador. Cuando regresé al dormitorio los dos ya estaban sobre ella. Abrí la bolsa de los juguetes y saqué el cinturón de castidad (lo llamo así porque se parece). Hice bajar de la cama a Sarita y procedí a colocárselo. Antes de ajustarlo, instale un vibrador anal que se enroscaba y una pastilla vibratoria para la zona de la vagina (quería desvirgarla yo, no una máquina) La apliqué lubricante y se lo coloque. La indiqué que se subiera a la cama y le di un par de muñequeras a Paquito para que se las pusiera a su hermana mientras yo lo hacía con las tobilleras (me gustan los pies y los de Sarita son maravillosos). Cuando estuvieron puestas, la tumbe bocabajo y uni las muñequeras por detrás de la espalda y estás con las tobilleras con una cadenita por detrás.
––¿Cómo la ves Paquito?
––Preciosa, pero es que siempre la veo así, esté como esté.
––¿La quieres mucho, verdad? ––asintió––. Pues tienes que aprender a apreciar los detalles. Eso hará que la quieras más y además ¿qué mayor muestra de amor que hacerla gozar? Bájate y arrodíllate a mi lado.
Le dije mientras recolocaba a Sarita para que se quedara dándonos el perfil.
––Esta posición de inmovilización se llama Hogtie. Y me encanta porque deja los pies de la chica hacia arriba. También se puede utilizar con hombre: depende de los gustos. Ya lo haremos contigo. Obsérvala con detenimiento. Empieza por la cara, sigue por los hombros y los brazos, continua por el costado, muy despacio, no pierdas detalle ––mientras hablaba pasé la mano por el trasero de Paquito y le acaricie los huevillos con los dedos––, llega a la cadera, los glúteos, los muslos, las rodillas y sube hasta los tobillos y esos pies tan maravillosos ––me fijé y tenía la pollita erecta––. ¿La habías visto alguna vez así? ––negó con la cabeza––, sitúate junto a su carita y pasarle la polla por la cara. Pon la punta en su boca, pero no la metas ––instintivamente, Sarita sacó la lengua intentando alcanzarla––. Creo que tu hermana ya está preparada ––dije dándole el mando a distancia––. Te cedo el honor de hacer gozar a tu hermana. El 1 es el más flojo y el 6 el más potente.
Lo puso en 2 e inmediatamente Sarita abrió la boca como para gritar, pero no emitió el más mínimo sonido. Subió a 3 y los ojos casi se la pusieron en blanco.
––Veo que es muy receptiva. Déjalo ahí. ¿Crees que esta imagen tan sugerente se puede mejorar?
––Creo que no. La verdad es que me encanta tal y como está.
––¿Y si hago esto? ––le pregunte al tiempo que agarraba la cadenita que unía manos y pies y tire hacia arriba haciendo que se combara y enseñando su pecho––. ¿Qué opinas?
––¡Joder bro! Está mucho mejor porque se la marcan las costillas: me encanta..
––Pues ponte delante de ella y métesela en la boca ––me obedeció de inmediato––. No hagas nada: que lo haga ella.
Efectivamente, a pesar de la incómoda postura, todo el afán de Sarita era chupársela mientras gimoteaba. Con las cámaras grabando sin descanso para no perder ni el más mínimo detalle, me situé detrás de Paquito y aprovechando la erección le coloque en los genitales un aro testicular. Rápidamente, se empezaron a inflamar mientras su hermana rebosante de deseo seguía chupando. Le quité el mando y subí la estimulación a 4 y el volumen de sus gemidos aumentó como si hubiera subido el volumen de una radio. Le puse también a el unas muñequeras, se las sujeté a la espalda, cogí una fusta y empecé a pegarle en el trasero mientras le sujetaba del pelo. Al rato pasé a golpear los testículos y esporádicamente Sarita se llevaba alguno en la cara. Eso si, todos flojitos para no dejar marcas. Al rato y con Paquito llorando como una magdalena, me coloque detrás y sujetándole por las caderas le penetré. Yo le daba por detrás y su hermanita se la comía por delante. Al cabo de un rato se corrió mientras yo volvía a golpearle los testículos y Sarita tenía un orgasmo que la descontroló y fue incapaz de chupar, pero eso si, recibió el semen de su hermano.
El tiempo había pasado volando. Miré el reloj: eran las 2:41. Tumbé a Paquito en la cama y me dediqué a su hermana, pero no antes de prepararme una copa y dejarla en la mesilla de noche. Después, quite la cadenita que unía manos y pies de Sarita y cogiéndola en brazos me senté en la cama con la espalda en el cabecero. Entre sorbo y sorbo, la besuqueaba sin descanso. Al rato, la quité el cinturón de castidad y la liberé el chochito. La di la vuelta sobre mis piernas y vi que el ano lo tenia totalmente dilatado. Empecé a besarla en el cogote y conseguí que la piel se la erizara. Empecé con los azotes y finalmente la puse de rodillas y la penetré el culo mientras la estimulaba su sensible vagina. A los pocos segundos tubo otro orgasmo y un par de minutos después otro al tiempo que yo me corría. La dejé descansar unos segundos y después la obligué a que hiciera un 69 con su hermano. Mientras se la chupaba, quite el anillo testicular momento en que Paquito se empezó a quejar. Mire el reloj: 4:51. Les ordené parar, les quite las muñequeras, los arropé y apague la luz. Dormí con uno a cada lado. Maravilloso, pero la polla me dolía un poco.


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