Paolo 6
Traición familiar.
Era una reunión familiar como cualquier otro en donde se reunían para comer en fin de semana. Algunos primos de Paolo habían llegado, entre ellos, Tadeo, el primo que le había enseñado las páginas de pornografía a las que se había vuelto adicto, y el hermano de este mismo, Kenan, aunque todos le llamaban Keny, estaba un grado debajo de Paolo e iban a la misma escuela.
El día transcurría normal, entre comida y risas con toda la familia. Paolo no se sentía excluido ahí, ni siquiera por sus primos, sin embargo también nadie corría a querer estár con él.
Cuando todos se comenzaron a ir, quedaron sólo sus primos Tadeo y kenny con él, y se fueron a su habitación a jugar videojuegos.
Paolo se sentía algo incómodo y pensativo. Durante las últimas semanas en la escuela, los tres bullies personales de su clase lo habían atormentado con nuevas burlas e insinuaciones sobre su vida privada.
Aunque todo lo hacían con comentarios discretos desde que habían sido castigados por el maestro Miguel.
Miró a sus primos, tratando de descifrar en sus rostros alguna señal, pero ambos parecían absortos en sus juegos.
—¿Qué te pasa? —preguntó Tadeo sin apartar la vista de la pantalla—. Pareces un fantasma.
—Nada —murmuró Paolo, pero su mente trabajaba febrilmente.
Fue entonces cuando Keny soltó una risita. Se giró lentamente hacia Paolo con una sonrisita maliciosa.
—¿Sabes? —preguntó de golpe, levantando la vista a Paolo. — Por esa forma en qué actúas los chicos de la escuela te creen un maricón. —
Paolo sintió un nudo en el estómago.
—¿Por qué creen eso? —preguntó Paolo, intentando mantener la calma.
—Es que es gracioso y asqueroso lo que haces —respondió Keny, sonriendo maliciosamente—.
—¿Y que es eso que se supone que hago? —preguntó Paolo, sorprendido.
—Tadeo me lo contó —respondió Keny, fingiendo inocencia. —Me dijo que has estado buscando páginas de hombres gays. —
Tadeo se giró entonces, con una expresión de sorpresa inicial que rápidamente se convirtió en una sonrisa burlona.
—Ah, ¿así que mi hermanito es chismoso? —dijo Tadeo, riéndose. —Bueno, es que yo te enseñé las páginas de mujeres para que fueras un hombre, y tú vas y buscas eso. —
Paolo se sintió humillado. No solo su primo menor lo había delatado, sino que el mismo primo que le había mostrado ese mundo ahora se burlaba de él. Las risas de ambos primos resonaban en la habitación mientras él se hundía en una mezcla de rabia y vergüenza.
—¿Por qué les contaste? —preguntó Paolo, dirigiéndose a Keny con lágrimas en los ojos.
—Porque me pareció divertido —respondió Keny sin remordimientos. —Además, es muy raro que te gusten esas cosas. Mis amigos de la escuela pensaron lo mismo cuando se lo conté. Eres asqueroso. —
En ese momento, Paolo supo que no había lugar seguro para él. Ni siquiera entre su propia familia.
Paolo no volvió a hablar más con ellos.
Ojalá aún les esté gustando esta historia tanto como a mi, comenten.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!