Parece que tu pequeña verga va a estallar, sino hacemos algo al respecto
Su primera experiencia, fue con el entrenador del gimnasio..
Cuando el nuevo cliente entró al gimnasio mi idea era la de ponerlo en forma, en esos momentos lo que vi fue un delgado cuerpo, unas llamativas paradas nalgas, su baja estatura, y algo que me llamó mucho la atención fue su largo y abundante cabellera completamente suelta, según él me comentó su intención era además de desarrollar algo de músculos, debido a las pesadas bromas y burlas que le hacían, sus compañeros de clase, por lo que también quería aprender algo de defensa personal además de poner su cuerpo en forma.
Debido a su trabajo, y los horarios de sus clases, se vio en la necesidad de tomar el horario nocturno, por lo que desde que comenzó a practicar los ejercicios, que yo le indicaba como su entrenador, le llamó la atención que la mayoría de dichos ejercicios era para el fortalecimiento, o por lo menos así lo entendió él.
Como al mes de ya estar realizando dichos ejercicios, se dio cuenta de la manera en que yo observaba sus nalgas, y pequeños pectorales, lo que le pareció algo raro, y cuando me pidió una explicación, le dije que estaba supervisando su avance, y que él necesitaba mantener unas caderas, y pechos fuertes y bien formados.
El chico siguió entrenando, realizando todos los ejercicios que le indicaba, hasta que una noche por curiosidad, le medí sus caderas, y le pareció que ciertamente se habían tonificado bastante, y que sus pectorales, los veía un poco más desarrollados, ya no parecían una tabla sino más bien parecían tetitas de quinceañera.
Cuando me lo comentó, me quedé observándolo, en especial sus paradas nalgas, para luego decirle que una vez que terminase el entrenamiento, se quedase en el gimnasio, para evaluar su avance detenidamente, después de que se marcharon el resto de los que entrenaban, cerré la puerta diciéndole, que así podía concentrarme más y mejor en él.
Primero fuimos a las pesas, y una vez que comenzó a realizar algunos ejercicios de levantamiento, sin decirle nada me coloqué justo tras de él, y cuando se agachó para agarrar las pesas nuevamente, sintió mi cuerpo pegado al del, al tiempo que le decía. “Estas muy tenso, relájate, concéntrate en las pesas, olvídate de mí.” en ese momento él siguió al pie de la letra, todo aquello que yo le decía, así que cuando comenzó a sentir todo mi bulto caliente y duro chocando con sus nalgas, procuró no ponerme atención, posteriormente nos fuimos a las colchonetas, frente a los espejos, y le indiqué que volviera hacer los mismos movimientos, pero sin las pesas, él repitió los mismos movimientos, y me volví a pegar su cuerpo, en ese momento cuando ya nos encontrábamos de pies, frente a los espejos, lo sujeté al tiempo que le pregunté, ¿Por qué estaba tan excitado?
Sin dejar de sujetarlo, él comenzó a sentir como su cuerpo se pegaba al mío, pero lo que realmente le asustó fue sentir mi caliente verga, bien dura contra sus nalgas, lo que más le llamó la atención, fue que justo cuando mi mano izquierda la pegué a su pecho, y la metí bajo su camiseta, con mi mano derecha le agarré entre sus piernas, de inmediato protestó, pero hice de oídos sordos a sus reclamos, mis dedos le apretaban sus pequeños pezones, al tiempo que él seguía protestando, en ese momento me escuchó decirle. “Parece que tu pequeña verga va a estallar, sino hacemos algo al respecto”.
En ese instante el más sorprendido fue él al ver en el espejo, la gran erección que tenía su pequeña verga, sin dejar de sujetarle y mantenerle pegado a su cuerpo al mío, introduje su mano dentro de los pantalones cortos que él estaba usando, agarrando su verga entre mi mano.
Como si fuera un muñequito de papel, prácticamente le arranqué el pantalón corto, y el interior que estaba usando, dejando sus nalgas al descubierto, y sintiendo mi verga que pegaba contra sus nalgas, al tiempo que comencé a manosear su parado miembro.
La verdad es que no sé qué le pasó, pero fue algo así como si se derritiera entre mis brazos, dejó de ofrecer resistencia, y en lo que comienza a cantar un gallo, comenzó a eyacular, él no sabía que le estaba sucediendo, pero en ese instante comenzó a ver en el espejo, y sentir como mi caliente glande, golpeaba una y otra vez el hueco de su culo, por lo que casi de inmediato lo comencé a penetrar.
Y aunque el dolor se hizo presente, el estaba más que consiente de que yo se le estaba metiendo toda mi verga entre sus apretadas nalgas, como que a pesar de lo que él podía estar sintiendo en esos momentos, comenzó a disfrutar de un placer totalmente desconocido para él, y en consecuencia involuntariamente comenzó a mover sus caderas como una verdadera loca, al tiempo que sin vergüenza alguna, me pedía casi a gritos, que le diera más y más duro, la verdad es que no sé cuánto tiempo le estuve dando por el culo, lo que, si se es que, él no dejaba de pedirme que no me detuviera, sintiendo como una y otra vez mi pedazo de carne, invadía su cuerpo.
Pero de momento extraje mi verga de entre sus nalgas, se la puse en la boca para que se pusiera a mamar, él se sorprendió al ver el tamaño de toda mi verga, y como entraba casi del todo dentro de su boca, hasta que finalmente acabé dentro de su boca, y garganta obligándole en parte a que se tragase todo mi semen.
Una vez que terminó con él, me di cuenta que él mantuvo un sin número de emociones encontradas, por una parte, digamos que estaba molesto por lo que yo le había hecho, pero por otra parte estaba infinitamente agradecido de que se lo hubiera hecho, sin decir nada, se fue al baño, se aseó, se duchó, y tras vestirse cuando iba saliendo, le agarré por el brazo, y le he plantado un enorme beso.
En ese momento, pensé que no iba a volver al gimnasio más nunca, pero al día siguiente, mientras estaba en el gimnasio, no podía dejar de pensar en todo lo que me había sucedido, y como él disfrutó de todo lo que yo le había hecho, y después de que se marcharon las ultimas personas, él entró rápidamente se quitó toda su ropa de ejercicio, y sin pensarlo completamente desnudito, se recostó sobre las colchonetas.
Esa noche sobre las colchonetas del gimnasio, lo volví a penetrar, pero a diferencia de la primera vez, se recostó bocarriba, lo tomé por los tobillos, separé sus piernas, y dirigiendo mi erecta verga directamente a su culo, y de inmediato lo volví a penetrar.


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