Pero seguí buscando y apareció mi hermano
Pero lo que yo aún ignoraba que mi hermano mayor también había sido usado de igual manera, hasta que me enteré de una forma particular..
Pero un día, así como de la nada, me dejaron de lado y mi padre o Chon, ya no me llamaron ni buscaron para el sexo ninguno de los dos. Pero lo que yo aún ignoraba que mi hermano mayor también había sido usado de igual manera, hasta que me enteré de una forma particular.
Una tarde, nos habíamos portado mal y mi madre nos mandó a la cama encerrados en la habitación. Yo tomé un libro y me puse a leer dando la espalda a la cama de mi hermano sin ver lo que él hacía, ambos teníamos una chomba y un pantalón corto, nos habíamos sacado el calzado para acostarnos; pero de repente sentí que me tocaba como acariciándome, me asombró que lo hiciera:
-¿Qué hacés? Pregunté
-Sos mi hermanito menor y te quería hacer una caricia. ¿Te molesta?
-Para nada, me gusta. Hace mucho que nadie me acaricia así
Nuestros padres y casi diría parientes no eran demostrativos de cariño.
-¿Papi nunca te lo hizo?
-No. Hacíamos otras cosas, pero nunca caricias
-Sí lo sé, a mi también me lo hacía. ¿A vos te gustaba? Porque a mí nunca me gustó
-A mi sí, me da lástima que no me llame más
Entonces mi hermano se acercó más y me tocó la cola, consiguiendo que yo automáticamente me ponga boca abajo y abriera las piernas, en silencio sentía nuevamente aquella sensación que hacía unos meses había dejado de percibir, un macho que me deseaba, aunque fuera mi hermano de 15 años. Entonces se bajó el pantalón y el calzoncillo y me mostró una creciente pija joven que me hizo desear, se alejó se sentó en su cama y me miró como rogándome que se la mame, algo que no tardó en pasar y volví a palpar con mis labios un pene duro y erecto, hermoso, diferente al de sus predecesores, se sentía la juventud recorriendo por las venas hinchadas y casi a punto de explotar yo gozaba como él, era excelente y ya veía que lo necesitaba. pero pasó algo que no esperábamos y cambió nuestras vidas, mi madre abrió la puerta y nos descubrió. Se enojó muchísimo y nos ordenó que nos vistieramos, estuvo más de media hora gritándonos que no debíamos hacerlo y menos que nos vean. Ahí se cortó todo y paso la tarde hasta la noche, momento que mi hermano se acercó a la cama nuevamente y tocándome la cola me dijo que él y yo no volveríamos a hacerlo, pero que sus amigos serian nuestros clientes



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