Por los tabúes de mi religión un viejo gordo y feo se aprovecha de mi. Parte 3
Este es el tercer relato de la saga «Por los tabúes de mi religión un viejo gordo y feo se aprovecha de mi» en el relato anterior cuento como don Aurelio un viejo gordo y feo me engaña y convence para ir a su casa, donde abusa de mi de una forma bastante ruda. (Al relato anterior no le puse parte 2).
Después de ir a la tienda, y recibir la orden de don Aurelio donde me decía que quería que regresara a su casa el siguiente martes pase ese fin de semana atemorizado por no saber que hacer, cuando se llegó la noche del lunes no podía dormir, tenía miedo y me estresaba el solo hecho de pensar que debía salir de casa, apenas había conciliado el sueño cuando mi alarma sonó indicando que debía despertarme y prepararme para ir al colegio, así que comencé con mi rutina diaria y salí de casa, llegué a la esquina y en contra de mi voluntad y con bastante miedo gire hacia el callejón para entrar a casa de don Aurelio, al llegar estuve a punto de tocar la puerta pero antes de poder hacerlo el abrió, sonrió y me dijo
A-pasa rápido putita
Yo solo entre a su patio trasero con la mirada en el suelo y sin decir más el cerro la puerta y me agarró una nalga, empujándome a la vez hacia el interior de su casa, una vez adentro vi que había movido los sillones a modo que en su sala quedara un espacio aún mas amplio, me indico pararme en el centro y comenzó a tomarme fotos diciendo que le encantaba los putitos en uniforme, después de haber tomado varias fotos se acercó a mi y comenzó a besarme introduciendo su asquerosa lengua dentro de mi boca, recuerdo sentir su aliento cálido y apestoso, era horrible, el me besaba como si quisiera comerme de un bocado y manoseaba mi cuerpo sobre el uniforme, al poco rato sonó en timbre, el dejo d besarme sonrió y me dijo
A- no te muevas Putita, no tardo
Se fue hacia la puerta y comencé a ponerme nervioso pero a la vez aliviado, pensé que sería algún familiar o algun amigo de visita y que me dejaría ir, recuerdo que incluso revise la hora en mi teléfono para ver si aún me daba tiempo de llegar a la escuela, justo estaba con esos pensamientos cuando vi entrar a don Aurelio con dos señores igual myores y ambos bastante feos en ese momento don Aurelio nos presentó
A- Mira el es Chente
Era un señor de más o menos la misma edad de don Aurelio, era delgado totalmente calvo de piel blanca tenía bigotes y el rostro con algo de ojeras, con verrugas en el cuello, bastante alto pero no tanto como el viejo gordo que me había estrenado.
A- Y el es Maikel pero puedes decirle negro
Era un hombre enorme aún mas grande que don Aurelio pero se veía unos años más joven, bastante gordo de piel muy morena con unos ojos enormes labios gruesos cabello rizado el no tenía bello facial pero si una cara bastante fea.
A- Son unos amigos míos, con los que a veces salgo de fiesta. Señores la colegiala (refiriéndose a mi) es mi nuevo juguete, creo que tiene un nombre pero le pueden decir cómo ustedes gusten, mi apodo preferido es «putita»
M- así le diremos mientras se me ocurre uno mejor
Ch- Yo creo que le queda más el nombre de conejita
Dijo esto mientras le dio a don Aurelio una bolsa de plástico, la abrió fijándose en su interior, luego cruzaron una mirada de complicidad, ambos se rieron y yo solo sentí como mi rostro se ponía totalmente rojo mientras mi corazón comenzaba a palpitar de forma acelerada
Ch- Hola conejita, mucho gusto
Se acercó a mi y me dio un beso en la boca
T-Buenos días (esquivando la mirada y con un tono bastante bajo)
M- A mi no me saludas o que putita
Solo levanté la mirada por un segundo, y extendí la mano para saludar pero el Negro me jaló del brazo y con una mano, con la otra tomo mi cara y la levantó lo más que pudo, me beso la boca con un beso apasionado mientras que con la otra mano libero mi brazo pero aprisiono una de mis nalgas mientras la amasaba con bastante rudeza
M- Vaya tenías razón este nene sabe delicioso
Y me volvió a dar otro beso
Al terminar el señor de la tienda me dijo que me desnudara mientras ellos se sentaban en los sillones al rededor de mi, yo me asusté y me quedé quieto unos instantes sin saber que hacer o como decirle que me daba miedo y pena ya que nadie más me había visto desnudo, solo el la vez anterior que estuve en su casa, pero esos segundos de titubeó fueron suficientes para que el viejo gordo que me había desvirgado se luciera con sus compañeros, me dio una bofetada con la que me tiró al suelo mientras me decía:
A-Que no escuchas perra?? Te acabo de dar una orden, así que obedece!!
Me tomo del cabello y lo jalo a modo que mi rostro viera en dirección a el
A- Entendido!?
Y- Si
Me dio otra bofetada
A- Entendido (repitió)
Y-Si amo
A- Ahora date prisa estúpida perra
M- Así que le gustan los golpes, con lo que me encanta tratar rudo a los putitos como este
Ch- Hoy vas a aprender modales nene, así que prepárate
Yo comencé a desnudarme, llore mientras lo hacía, cuando termine el señor de la tienda me lanzó la bolsa que Chente le había dado y me dijo «pontelo» al abrirla vi varias cosas en ese momento no supe que eran exactamente pero pronto lo descubriría, empecé por ponerme una tanguita blanca con un pompón en la parte trasera que simulaba el rabito de un conejo, una diadema igual blanca con orejas de conejo había una cadena con una pinza en cada extremo, una especie de collar de cuero y otra cadena con lo que parecía que eran cuatro brazaletes también había una especie de foco de metal, solo me puse la tanga y la diadema lo demás lo saque pero no supe qué hacer con eso
Ch- Acércate bebé nosotros te ayudamos
Refiriéndose a él y a Maicol yo me acerque algo temeroso
Se puso delante mío tomo el collar y me lo puso, luego tomo la cadena con las pinzas y coloco una en cada uno de mi pezones, al sentir la presión gemí por dolor, y por una extraña sensación que en ese momento no conocía, después de aprisionar mis pequeños y rosados pezones, sacó la cadena extraña con los brazaletes puso dos en mis manos, y luego me indico ponerme en cuatro ahí en el piso para colocar los otros dos en mis tobillos, finalmente saco la cosa de metal y se la dio a Maicol, el negro y le dijo
Ch- Toma el plug te toca a ti
Así en cuatro como estaba el negro se arrodilló, hizo el hilo de la tanga a un lado, con calma dio unas lamidas a mi hoyito, las sobo, escupió, me dio un par de nalgadas y empezó a empujar el plug dentro de mi, sentí como el metal frío comenzó a abrirse paso dentro de mi y luego entró completo sacándome un pequeño suspiro, una vez dentro el negro lo saco de golpe y emití otro pequeño gemido, en eso momento el empezó a meterlo y sacarlo un par de veces más mientras que Chente se le unió al juego jalando la cadena que apoderaba mis pezones, no fue mucho tiempo pero al sentir ese dolor y él nerviosismo de que dos extraños me tuvieran en esa posición me hacía sentir como si fuera una eternidad, después de un par de veces de juguetear con mi culito y mis pezones ambos se incorporaron en el sofá, don Aurelio comenzó nuevamente a tomarme fotos indicándome distintas posiciones, luego me hicieron gatear por toda su casa mientras grababan todo lo que me hacían y a la vez me insultaban o me nalgueaban, después de bastante tiempo humillandome de esa forma Chente dijo que ya tenía muchas ganas así que quitó la cadena de mis muñecas y tobillos, estando de rodillas jaló la cadena de mis pezones y me hizo seguirlo así hasta el sillón, se quitó la ropa dejándome ver un cuerpo delgado con barriga bellos púbicos blancos, una verga de tamaño considerable, bastante fea, algo chueca y cabezona, la cual olía horrible, se sentó, y sin soltar la cadena me indico ponerme a mamar, estuve haciéndolo mientras el jalaba la cadena para lastimar mis pezones o me ahogaba empujando mi cabeza con su mano, Maicol y don Aurelio estaban sentados en el sillón de enfrente solo limitándose a observar y grabar, luego de que se la estuviera mamando por un rato me sacó de golpe el plug y me acostó en el sillón en posición de misionero, sin más que decirme me la enterró de un solo golpe, yo solo grite por el dolor y la sorpresa de sentirla dentro de esa forma tan ruda, el solo sonrió diciendo algunas guarradas y felicitando a don Aurelio por la excelente perrita que había conseguido, estuvo bombeándome bastante rato mientras jalaba la cadena como si de un caballo se tratara, no dejaba de decir cuánto le encantaba mi culito, de lo caliente que se sentía y de lo mucho que disfrutaba estar dentro de mi, de pronto quitó las pinzas de mis pezones y con sus pulgares me los presionó haciendo que me retorciera del dolor, mientras daba sus últimas embestidas dentro de mi y descargaba sus mecos, yo bastante cansado y adolorido solo podía respirar agitado al igual que el, cuando termino de llenarme con sus mecos me la sacó antes de que se le bajara y la acerco a mi boca haciendo que se la chupara hasta dejarsela limpia, justo estaba con su verga en la boca cuando sentí un empujón y una enorme verga entrando nuevamente en mi culito recién desocupado, era don Aurelio que ya estaba desnudo y empezaba a bombearme por segunda vez, pellizcó mis pezones con ambas manos y continuó bombeándome de forma ruda y constante mientras yo seguía con la verga de don Chente en la boca, cuando por fin se le bajó a Chente comenzó a vestirse y se sentó en el sillón mientras disfrutaba la escena que don Aurelio les regalaba, esta vez don Aurelio no duró mucho después de más o menos 20 minutos me tomó del cuello y empezó un bombeo más intenso pero antes de poder venirse me la sacó de golpe y se acercó a mi cara, me ordenó abrir la boca y comenzó a vaciarse dentro de mi boca y sobre mi cara, ni el ni los otros perdieron detalle de cómo mi carita quedó completamente llena de sus blancos y viscosos mecos me dijo que no me moviera, mientras tomo algunas fotos y Maicol se acercó mientras grababa todo lo que me habían hecho, cuando termino de venirse con su mano recogió los mecos que estaban sobre mi cara los metió a mi boca y me obligó a tragarlos.
A- Caballeros fue un placer pero debo ir a vestirme porque ya son casi las 10 de la mañana y ya debo abrir la tienda.
Ch- Si, yo también debo irme, tengo algunas cosas que hacer, fue un placer putita (dirigiéndose a mi)
A- Negro, te quedas en tu casa la putita sale de la escuela a las dos y debe llegar a su casa a las 2:30 vive aquí al lado así que tienes hasta esa hora para divertirte
M- Nos la vamos a pasar de maravilla
A- Acabo de encender la camara (señalando hacia el mueble cerca de nosotros) entrenala bien y no tengas contemplaciones
M- Jajaja como si no me conocieras
Ch- Solo no lo destruyas tanto que después ya no aprietan y queremos usarlo seguido
Todos rieron de forma burlona Chente se despidió mientras don Aurelio se fue a despedirlo y luego a su habitación para cambiarse cuando estuvimos solos, Maikel sonrió y me dijo
M- Estas listo? Porque ahora sí vas a conocer lo que es una verga de verdad, espero que ese coñito tuyo sea muy flexible porque si no te va doler putita, y espero que seas obediente si no quieres sufrir
Continuará…
Chicos a mi relato número dos ( el anterior a este olvidó ponerle «parte 2» pero en mi perfil pueden encontrarlos ordenados el 1 y el dos con el mismo nombre, es error de principiante discúlpenme 🥲
Saludos ❤️


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