Por los tabúes de mi religión un viejo gordo y feo se aprovecha de mi parte 4 final
En el anterior relato don Aurelio llevo a dos amigos suyos, Chente quien fue el primero en usarme ese segundo día y Maikel el Negro, con quién recién me había quedado a solas debido a que Chente se despidió y don Aurelio debía abrir su tienda.
Al estar a solas con el Negro y después de recibir un par de advertencias Maikel me ordenó ponerme de rodillas y me dio un par de bofetadas, no tan fuertes pero lo suficiente para que mis mejillas sonarán, me ordenó abrir la boca, sacar la lengua y mirarlo mientras el tomo un par de fotos mías mientras estaba en esa posición, luego comenzó a desvestirse sin prisa se quitó en chaleco y luego la playera me dejó ver una barriga enorme igual de morena que toda su piel, con un pecho bastante grande me parecía que tuviera bubis con unos pezones muy morenos casi negros, de su ombligo bajaba una mata de vellos negros que se escondían hasta ese momento dentro de su pantalón el cual desabotonó y dejo ver hasta sus rodillas, me indico que terminara de quitárselos, quedando solo con una trusa color vino la cual también me ordenó quitarla no sin antes sostener mi cabeza a modo que mi cara quedará a una distancia bastante cercana a su entrepierna, bajo el calzón que llevaba puesto se le marcaba un enorme bulto más o menos del mismo tamaño que el de don Aurelio el cual se acomodaba hacia la izquierda, cuando baje su trusa, ese bulto choco contra mi cara, pude verlo y era enorme un gordo y gigante bulto de carne negra debajo de una mata de vellos púbicos negros y rizados con una cabeza escondida en un prepucio y de la punta un hilo grueso y viscoso de líquido transparente que emanaba un olor fuerte y viril, de repente la voz de Maicol me saco de mis pensamientos
M- Que esperas para comenzar a chuparla putita, Crees que se va a parar sola?
Cuando dijo eso mi cara paso de asombro a terror, solo pude pensar en como es que tenía ese tamaño si aún no estaba parada, comencé a chupársela sintiendo ese sabor tan embriagante y fuerte, así dormida no cabía en mi boca cuando se puso firme, era imposible que me entrara en la boca así que solo comencé a chuparla como si fuera una paleta o un helado, cuando Maikel notó que ya la tenía completamente erecta se sentó en el sillón, me dijo que lo cabalgara así que me acomode viéndolo de frente y comencé a sentarme y a hundir poco a poco ese gigantesco falo negro dentro de mi pequeño y rosado culito, apenas había entrado la punta y yo ya sentía que no podía más, las paredes de mi ano estaban completamente estiradas, y por más que intentaba bajar ya no podía, el Negro tomo mi cintura con ambas manos y comenzó a hacer presión poco a poco para que su enorme herramienta entrara más y más en mi adolorido culito, iba bajando poco a poco pero el dolor era horrible, comencé a suplicarle que se detuviera, que me dolía mucho y varias lágrimas se escaparon de mis ojos, el solo me veía y sonreía, cuando vio que yo en verdad ya no aguantaba un centímetro más de su enorme y gorda verga, tomo mi cara con ambas manos y sin dejar que si vergota saliera de mí, comenzó a darme un beso apasionado, sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo bajaron por mis brazos, mis piernas, apretaba mis blancas y suaves nalguitas y ala mismo tiempo las abría un poco, como esperando que así su verga entrara más, sin dejar de besarme siguió acariciándome, subió a mis pezones bajo a mi cadera con ambas manos la sostuvo fuertemente y mordió mi labio al mismo tiempo que con ambas manos bajo mi cuerpo con bastante fuerza y con un movimiento brutal de pelvis me ensartó lo que quedaba de su vergota dentro de mi, yo grité por sentir el dolor mezclado de sentir su enorme barra de carne entrar a la fuerza y por la mordida en mi labio, me volvió a besar de manera ruda y apasionada y comenzó a bombear mientras yo comencé a llorar a gemir y con gritos a pedirle que por favor se detuviera, el solo siguió bombeándome y de repente se puso de pie sin sacarmela, me cargó y me siguió bombeando en el aire mientras yo entre lágrimas y súplicas sentía que me desmayaba, cuando se cansó de cargarme me dejó caer sobre el sillón, se acercó al mueble donde estaba la camara y la movió un poco apuntando hacia una ventana algo grande con barandales, me llevo hacia esa ventana y con la cadena que tenía los brazaletes me encadeno a modo que yo quedara atado de las manos al barandal, una vez ahí comenzó a nalguearme bastante fuerte, mientras me insultaba y me decía que era una zorra que no valía nada, jalaba mi cabello y me escupía en la cara, después de un rato de estarme insultando se colocó detrás de mí y nuevamente me comenzó a penetrar de forma lenta pero sin detenerse, cuando ya tenía parte de su enorme miembro dentro de mi, nuevamente comenzó a entrar y salir de una forma brutal, la sacaba casi por completo y me la ensartaba hasta el fondo yo solo gemía y le suplicaba un poco de piedad pero eso solamente le excitaba más, llegó el momento en el que mis piernas ya no aguantaron y me deje caer, al notarlo, el Negro libero mis muñecas y me cargó hasta el sillón donde me acostó abrió mis piernas y sin importarle que yo estaba casi inconciente por el brutal uso que que le estaba dando a mi cuerpo me la volvió a ensartar está vez de manera aún más ruda y comenzó con un bombeo aún más brutal que el anterior, entraba y salía una y otra vez cada vez más rápido mientras yo ya no tenía alientos ni para suplicarle, al ver qué yo ya casi no me quejaba el negro siguió con sus embestidas y comenzó a abofetearme una y otra vez mientras me insultaba y me decía lo puta que era y lo poco que yo valía, luego me dio media vuelta en el sillón me puso en cuatro, pero al ver qué ya no tenía fuerzas para mantenerme así hizo que bajara mi pecho, a modo que solo tuviera mi culito hacia arriba y a su disposición, volvió a metermela y comenzó a bombear, luego subió una de sus piernas y puso su pie sobre mi cara mientras su enorme y gorda verga entraba una y otra vez en mi rosado y destrozado culito escupió varias veces sobre mi cara y me dijo
M- Eres una maldita y sucia perra que no vale absolutamente nada, ya te tengo un nuevo apodo, «basura» eso es lo que eres solo una estúpida basura que ya no vale nada, mírate no eres más que eso un desecho que mis compás y yo le hicimos el favor de usar
Dilo!!! Dime lo que eres maldita perra!!!
Y- Soy una basura que no tiene valor
M- Así es no vales nada basura inútil
Comenzó a bombear una y otra vez aún más y más fuerte hasta que con un gruñido y un grito anuncio que se están viniendo dentro de mi, se mantuvo un buen rato dentro y luego me la sacó, quitó su pie de mi cara y me dijo que se la chupara. Después de haberme preñado y habérsela dejado limpia con mi boca me llevo hasta el baño, nuevamente me puso a mamársela y de repente sentí como un líquido caliente llenaba mi boca, pero no pude mantenerlo en mi boca, así que la abrí su pene salió de mí boca y el agarró su verga apuntando a mi cara, el viejo Negro asqueroso se estaba orinando sobre mi carita, me ordenó abrir la boca mientras terminaba de orinar y dijo que tragara la mayor cantidad posible, así lo hice cuando termino abrió la regadera y y me empezó a bañar, me metía el jabón dentro de mi culito recién reventado trataba de limpiar lo mayor posible, me metía los dedos de una forma brusca y luego el también se baño, cundo salimos de bañarnos me dijo que ya me podía vestir, cuando termine me dejó ir no sin antes hablarle a don Aurelio para que me despidiera de el.
Regrese a casa adolorido, con la autoestima, el culito y todo mi cuerpo totalmente destrozados, después de haber sido usado y humillado por los tres maduros, después de esa ocasión don Aurelio comenzó a ordenarme ir a su casa dos o tres veces al mes, para poder cogerme, casi siempre estaba él solo,en ocasiones llegaba Chente o Maikel pero por suerte no era tan seguido ver a los 3 juntos, los primeros meses me resistía y me dolía bastante hacer todo eso, pero, después de algún tiempo fui acostumbrándome, hasta que llegó el momento en el que yo era quien iba a su casa incluso sin que él me lo pidiera, don Aurelio me estuvo cogiendo desde los 13 y hasta qué cumplí 15 años, pero después él se fue a vivir a casa de uno de sus sobrinos debido a que enfermó, por un tiempo estuve en contacto con el negro pero no lo veía tan seguido como a don Aurelio y con el tiempo dejo de cogerme también al paso del tiempo yo dejé la religión de mis papás y me salí de su casa hoy en día vivo solo trabajo en un bar atendiendo la barra y cada que puedo me ofrezco para que algún hombre maduro se desleche dentro de mí.
Amigos espero que les haya gustado esta saga de cuatro relatos es lo primero que escribo, ojalá haya sido de su agrado dejen sus comentarios diciéndome si les gustó o si hubieran querido que escribiera algo distinto recuerdan que sí quieren conocer al protagonista de la historia al menos son fotos pueden mandarme un correo a
Saludos ❤️

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