Por los tabúes de mi religión un viejo gordo y feo se aprovecha de mi
El siguiente relato al igual que todos los que suba aquí tienen parte de verdad y en parte son ficticios tu decides que creer y si te dejas llevar por el morbo, recuerda que estás aquí para disfrutar..
Hola a todos mi nombre es Antonio lo que voy a contarles me sucedió hace ya algunos años, yo acababa de entrar a la secundaria y tenía 13 años, desde siempre mi familia ha pertenecido a una religión poco flexible, en ese tiempo yo vivía con mis dos padres mi hermano mayor que tenía 17 y mi hermano pequeño que tenía apenas 9, yo era un chico bajito medía apenas 1.50, era delgado de piel blanca ojos cafés y cabello castaño, en el nuevo curso que acababa de iniciar yo había hecho nuevos amigos,todos hombres y todos bastante inquietos, comenzamos a llevarnos de cierta forma un poco peculiar, si alguien se agachaba, el resto hacían sonidos con la boca como si estuviéramos haciendo un oral, o si alguien estaba enfrente del otro le dábamos algún arrimón, o alguna nalgada, incluso metíamos el dedo en el trasero, o hasta hacernos señales obscenas, todo eran juegos en esa edad, pero a veces yo sentía que ese tipo de roces o juegos me gustaban más que al resto de mis compañeros, pero evitaba tocar el tema con mi hermano o mis padres, puesto que sabía que para ellos eso era algo de lo que no se podía hablar en casa ni en ningún otro lugar.
A un par de casas de donde yo vivía en ese tiempo había una tienda de abarrotes a donde mi familia y yo solíamos comprar, esa tienda era atendida por un señor viudo de más o menos 55 años, recuerdo que ese hombre era alto con barba, bastante gordo, cabello cano, con unos brazos muy velludos. Una noche recuerdo que mi mamá me mandó a comprar pan así que salí de casa caminé hasta la tienda la cual ya estaba a medio cerrar, acababa de llover así que por la calle no se veía ni un alma, recuerdo que al entrar me acerqué al mostrador y alcancé a ver al señor detrás de ese mostrador sentado, con audífonos puestos y frente a él, su laptop abierta y un video en ella,en la pantalla se podía ver a una chica rubia de pie siendo follada por un señor alto de edad madura, yo nunca antes había visto algo así y la verdad en ese momento no supe qué decir, mi mirada solamente se quedó clavada en la pantalla, por los nervios me moví un poco y sin querer tire unas cosas del mostrador, fue cuando el señor notó mi presencia y enseguida cerró su laptop, me volteó a ver y se puso de pie, recuerdo que estaba rojo, sudando y bastante nervioso, me saludo tratando de parecer lo más normal que pudo, yo bastante nervioso solo le dije lo que necesitaba, le pagué y di la vuelta, él fue detrás de mí y en cuanto yo salí de la tienda él la cerró por completo, yo me dirigí a casa y no mencioné nada de lo sucedido pero durante la noche y los siguientes días cerraba los ojos y recordaba esa escena la cual me parecía bastante excitante ya que nunca antes había visto algo así, y en mi casa todos los dispositivos estaban bastante controlados así que tampoco podía buscar en internet algo similar para saciar mis dudas o mis ganas, a partir de ese día cada vez que yo iba a comprar a la tienda, don Aurelio el dueño, parecía que me veía diferente, se comenzó a portar más amable, me hacía la plática, me preguntaba cosas, ya sea de la escuela o de mis amigos, hasta que un día recuerdo que llegué a comprar algunas cosas, me hizo la plática y comenzó a hablar sobre novias, si ya tenía o había tenido, yo respondí que no y el cuestionó el porque, dijo que yo era bastante «bonito» para no tener, me sorprendió un poco el que dijera bonito en lugar de guapo o bien parecido, el noto mi asombro y enseguida siguió preguntando otras cosas pero a partir de ese día sus preguntas eran más relacionadas a esos temas, sobre novias, besos y cosas así, yo siempre me ponía nervioso y casi no respondía hasta que un día mientras hablaba del tema meenciononque el tenía conocidos que cuando eran jóvenes tenían dudas sobre las chicas y sobre los chicos y que siempre era bueno hablar sobre esos temas con alguien de confianza, después de oírlo quedé dudoso y antes de responder recordé esos juegos que tenía con mis amigos, así que solo bajé la mirada y le dije que no sabía si era él caso o si debía hablar de esos temas, por mi religión, él me preguntó el por qué, dude un poco más, y él, al notarme dudoso dijo que como éramos vecinos y al ser el mayor podría aconsejarme si yo quería ya que sabía bien que en mi casa probablemente esos temas serían poco aceptados, no sabía si era buena idea, pero al recordar que en casa no podía hablar ese tipo de temas me animé a decirle, comencé contándole que ninguna chica me había atraído hasta ese momento y que a veces cuando jugaba con mis amigos sentía cosas extrañas, le dije que realmente no sabía si me gustaban mis amigos o solo era curiosidad puesto que en ese momento yo así lo sentía, antes de seguir con la charla, entró una señora a la tienda, entonces él me dijo que lo esperara un momento «porque no tenía cambio», la señora solo llegó compró un par de cosas sin prestar mucha atención, pagó con el cambio justo y se retiró, don Aurelio me dijo que yo podía hablar con él de lo que quisiera, que él podía orientarme y apoyarme si yo lo deseaba, pero que en ese momento no podíamos hablar puesto que al igual que la señora cualquier persona podía entrar y escucharnos hablar de eso, me dijo también que si alguien escuchaba nuestra conversación podrían decirle a mis padres y probablemente ellos se molestarían conmigo, yo le dije que tenía razón porque mis papás jamás hablaban de esos temas, así que me dijo que si yo quería podía visitarlo algún sábado en su casa, ya que ese día él descansaba y no abría la tienda, yo acababa de entrar a clases de natación los sábados las cuales eran a las 10 de la mañana y por la tarde a la 1 tenía práctica de fútbol en las cuales ya estaba desde hace año y medio más o menos, don Aurelio me dijo que la invitación seguía en pie, y si algún día yo quería faltar a las prácticas y a mi clase de natación le avisara y el con gusto me recibía en su casa para platicar sobre el tema, con una sonrisa inocente le dije que sí y que yo le avisaría si me animaba a faltar para ir a platicar con él, recuerdo que pasaron algunos días y yo le daba vueltas en mi cabeza un día platicando con mi hermano mayor, le mencioné que en mi escuela había chicos que hacían cierto tipo de juegos, le pregunté si él alguna vez jugó de esa forma, Pero antes de terminar la pregunta él me dijo que jamás había jugado a eso y que yo no debía hacerlo porque estaba mal y no era bien visto por nuestra religión, yo le dije que nunca lo había jugado que solo era una duda que tenía porque la mayoría de los chicos se llevaban así (obviamente mentí) pero al escuchar su respuesta me di cuenta que si no iba a platicar con don Aurelio mis dudas jamás serían atendidas, así que la próxima vez que fui a la tienda, le pregunté e a don Aurelio que si la invitación seguía en pie y que si ese mismo sábado podía ir a verlo a su casa para poder platicar, él con una sonrisa bastante grande me dijo que sí, que me esperaba ese sábado a las 9:30 de la mañana, dijo que para que mis padres no se dieran cuenta, llegara a la esquina de la cuadra y me metiera por la parte de atrás de su casa, en la cual había un pequeño callejón y luego un terreno baldío, dijo que dejaría la puerta trasera abierta para que no tuviera que esperar, al principio me pareció un poco extraña la sugerencia, pero después lo pensé un poco y supuse que tendría razón ya que yo tenía que fingir que debía ir a mi clase y luego a mi práctica, o de lo contrario mis papás no me dejarían, así que acepté con todo gusto y el sábado por la mañana me despedí de mis padres, salí de casa y fingí que me dirigía a la parada del camión, pero en lugar de eso llegué a la esquina de la cuadra entré en el callejón atravesé el terreno baldío, vi la puerta de la casa de don Aurelio abierta, era una puerta pequeña que daba a una especie de jardín el cual se veía bastante descuidado, entré y cerré la puerta, saludé en voz baja por si había algún vecino cerca no escucharan mi voz, caminé por el jardín y después vi la puerta que llevaba al interior de su sala, me acerqué me asome un poco y le llamé por su nombre.
T- don Aurelio
A- adelante Toñito pasa
T- Buenos días señor
A-«señor» no suena mal pero prefiero que me llames de otra forma, después te digo como Toñito ya que entremos más en confianza
Yo solo sonreí un poco porque no sabía lo que me quiso decir en ese momento, me hizo pasar hasta la sala me dijo que tomara asiento en uno de sus antiguos sillones, me invitó un refresco, y comenzó a platicarme sobre temas bastante comunes sobre cómo había estado mi semana, mis calificaciones mi familia, se portó bastante amable yo poco a poco comencé a entrar en confianza, perdí el temor y la inhibición que había tenido siempre con mi familia y comencé a contarle todo sobre mí, sobre mi casa, mi rutina, sobre mis compañeros, la escuela, llegamos al tema de los juegos que tenía con mis amigos, mientras le iba contando él solo me observaba, veia mi cuerpo de arriba hacia abajo, recuerdo que parecía tener comezón en la entrepierna, ya que en ocasiones se tocaba y parecía que se rascaba un poco, entre la charla recuerdo que en un momento se puso de pie se paró frente a mí tomo mis hombros y con su dedo movió mi barbilla a modo que mi rostro quedará viendo hacia el suyo y me preguntó
A-Toñito por lo que me cuentas estás confundido sobre si te gustan los chicos o las chicas ¿no es así?
Yo solo bajé la mirada y guardé silencio por un momento, después le dije que no estaba seguro, él nuevamente con una de sus manos levanto mi rostro para que volviera a verlo y me preguntó si me gustaría averiguarlo, yo lo mire un poco extrañado, ya que no sabía cómo alguien podía ayudarme a saber eso, después de dudarlo unos segundos le dije que sí me gustaría él solo me dijo que cerrara los ojos que tenía un método bastante infalible para averiguarlo, yo le obedecí y cerré los ojos, me dijo que no los abriera y sentí como una de sus manos acariciaba mi cabello, me jaló lentamente para ponerme de pie y empezó a preguntar
Tus amigos hacen esto?, y con su mano tocó mi pecho, yo me asusté un poco debido a la forma en que lo hacía así que abrí los ojos, me calmo y dijo que no me asustara, que solo era para averiguar cómo me sentía, y que la dinámica funcionaría mejor si mantenía los ojos cerrados, que si prefería podía cubrirme los ojos con un pañuelo para que funcionará mejor, yo acepté y una vez con los ojos cubiertos, comenzó
A- Tus amigos te tocan así?
Y tocó mi pecho de forma suave mientras lentamente movía sus dedos hacia mis pezones y los apretaba susvemente, sin despegar su mano fue bajando poco a poco y tocó mi espalda y luego la dejó sobre una de mis nalgas, yo me asusté y por inercia me alejé un poco, el de nuevo me tranquilizó y me pidió que me sentará pero como no veía bien resbale un poco y casi caigo así que son Aurelio me pidió que mejor me hincara sobre el piso, yo le hice caso y mientras seguía preguntándome que otra cosa hacían mis amigos escuché el sonido de cierre, y enseguida pude percibir como a mi nariz la golpeaba un olor extraño bastante fuerte un olor como agrio y apestoso, era como pasar frente a la pescadería del mercado, sentí como tomó mi cabello y me dijo ahora puedes abrir la boca cuando lo hice tomo mis cabellos de una forma brusca y metió a la boca algo baboso con un sabor salado y un poco amargo a la vez, intenté apartarlo ya que sentía como si me estuviera ahogando pero al no poder quite el pañuelo de mis ojos don Aurelio tenía la camisa desabotonada pude ver su enorme barriga llena de pelos la mayoría grises y su pantalón desabotonado y lo que yo tenía en la boca invadiendo mi garganta era su verga la cual no me dejaba respirar bien debido a que el seguía empujando mi cabeza para no poder escapar, en su cara se dibujaba una sonrisa que jamás había visto sus ojos me miraban igual que un lobo viendo a su pequeña presa,cuando por fin me dejó respirar volteé a verlo y recuerdo bien su cara de satisfacción, con una mano me sujetaba fuertemente del cabello con la otra sostenía una enorme y gruesa verga morena con la punta babeante y un hilo de baba y precum que salía desde mi boca hasta la punta de su verga y en la raíz una mata de bellos como si de un bosque se tratara, jamás imaginé ver esa escena frente a mí, no supe qué hacer solo abrí más los ojos por la impresión y mi boca se abrió un poco, en ese momento sentí como con su mano jalaba mi cabello hacia ese enorme falo nuevamente mientras me decía
A- traga puta que con esa mirada me has dicho todo, a ti lo que te va es un buen macho que te haga sentir como toda una perrita
(Al escuchar sus palabras no reconocí al señor amable que me había invitado a su casa, había desaparecido por completo),
dicho esto acerco mi cara hasta su miembro el cuál apuntó a mi boca y con fuerza lo metió casi hasta la mitad ya que lo tenía dentro con ambas manos tomó mi cabello y sin dejarme escapar lo hundía y lo sacaba una y otra vez de mi boca, yo con mis pequeñas manos trataba de empujar sus piernas peludas o su prominente barriga pero mi fuerza no era nada comparada con la suya, nada podía hacer un preadolescente pequeño y delgado contra un enorme hombre maduro, don Aurelio me tuvo así por bastante tiempo mi cara en ese momento estaba completamente roja de mis ojos caían lágrimas por el miedo que sentía y por las arcadas que me provocaba esa enorme barra de carne, mi garganta estaba tan adolorida pero a él no le importaba, cuando por fin se cansó se detuvo un poco solo para jalar mi camisa y arrancarla por completo, me dijo que me pusiera de pie, yo me quedé paralizado puesto que no sabía qué hacer, pero al no moverme me dio una bofetada y me jaló el pantalón deportivo que llevaba puesto el cual lo quitó sin dificultad con todo y mi ropa interior recuerdo que mi pantalón se quedó en mis tobillos ya que no me había quitado los tenis así que se atoró, él solamente me jaló me acomodo en el sillón y me levantó las piernas, termino de quitarme el pantalón me abrió las piernas lo más que pudo tanto que yo sentía que me dolía un poco escupió un par de veces en la entrada de mi ano, y empezó a pasarme la punta de su enorme herramienta una y otra vez por toda la entrada de mí suave y virginal hoyito, cuando lo creyó conveniente empezó a empujar, aún recuerdo esa sensación de miedo que tenía al saber lo que estaba a punto de pasar, de pronto con el empujón que dio poco a poco mi esfínter comenzó a ceder, yo me retorcí puesto que el dolor era insoportable, traté de gritar, pero recuerdo que de mi garganta no salió ningún sonido, solamente un quejido ahogado con el cual don Aurelio solo se rió, me dio una bofetada un poco más suave que la anterior, me escupió la cara parte de su saliva cayó en mi boca y la otra parte cerca de mi nariz y me dijo
A- por qué no gritas putito ¿lo estás disfrutando? ¿O solo te estás haciendo el valiente?
Pero antes de poder dar respuesta o poder reaccionar tomo mi pequeña cintura y con un movimiento brusco y bastante fuerte hacia enfrente, me enterró más de la mitad de su enorme verga, en ese momento si grité, pero antes de que pudiera volver a hacerlo él me tapó la boca con una de sus enormes manos peludas, puso su otra mano sobre mi estómago y dió otro empujón con el cual hizo que lo que faltaba de su herramienta entrara por completo dentro de mí, cuando la tuvo dentro completamente solo volvió a sonreír de esa manera burlona y me dijo
A-ya estás putito, ahora sí a disfrutar
Y sin esperar mas comenzó a bombearme como si no existiera un mañana, yo empecé a gritar puesto que lo hacía demasiado brusco pero entre más gritaba yo, el más se reía y más duro y brusco la metía, estuvimos así por bastante tiempo el entraba y salía de mí, me insultaba, a veces me golpeaba llegó un momento en el que yo ya no tenía fuerzas para empujarlo o para gritar, solo jadeaba de dolor al sentir como entraba hasta el fondo de mí, y sentía en mi pecho y mi rostro las gotas del sudor de don Aurelio cayendo sobre mí, mientras él entraba y salía una y otra vez de la forma más brusca y ruda posible de mí inocente y pobre culito, estuvo bombeándome de esa forma por bastante rato, cuando se cansó se detuvo, me dejó ahí en el sillón sin aliento para poder ponerme de pie termino de quitarse la camisa luego se quitó completamente el pantalón de la bolsa de su pantalón sacó su teléfono con el cual comenzó a tomarme fotos así como estaba me sacó fotos a mí recién destrozado culito, me volvió a acomodar en el sillón, pero esta vez de espaldas hacia él, me dio un par de nalgadas, tomo mi cintura y apuntó nuevamente su enorme y gorda verga, la cual me enterró de un solo empujón yo solo ahogué el grito en el cojín del sofá él siguió bombeándome y me tomo del cabello a modo que mi cabeza se levantara yo ya no podía más no tenía fuerzas para sostenerme estaba tan agotado y tan adolorido que de mi garganta solo salían sonidos cuando ese enorme hombre maduro golpeaba mis nalgas con su pelvis, soltó mi cabello me tomo de la cintura con ambas manos y comenzó a bombearme aún más fuerte, de repente escuché como gruñía
A-ah ah oh sí oh sí putita sí!! te voy a preñar maldita perra a partir de ahora vas a ser mía aaaaah aah
Mentiría si les digo que sentí su leche caer dentro de mí puesto que realmente no lo recuerdo pero sí recuerdo que en cuanto termino de venirse y haberme dejado todos sus mecos adentro me dejó ahí tumbado en el sillón cansado sudado y adolorido con lágrimas en los ojos y me dijo que iría por algo de beber
A-No te muevas Toñito descansa y recupera fuerzas porque todavía no acabamos.
Continuará….
Hasta aquí la primera parte, ojalá les haya gustado, es mi primer relato, espero mejorar con el tiempo.
Saludos ❤️


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