• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter    Grupo de Telegram
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...
Dominación Hombres, Gays, Masturbacion Masculina

PROFE MIGUE I.

Anteriormente relaté una anécdota que marcó un antes y un después en mi vida… Descubrir la satisfacción… No solo mías sino también en otros peques… Quizá muchas personas nunca lleguen a experimentar esa intensidad, o solo lo hagan en una fantasía erotica donde se encuentren dispuestos al abuso..

Profe Migue I.

          Anteriormente relaté una anécdota que marcó un antes y un después en mi vida, por ende te recomiendo leas mi primer relato o debo decir anécdota pues fue la revelación de un placer tan profundo como difícil de describir. Fue el inicio de un camino de autodescubrimiento, una nueva forma de comprender mi cuerpo, mi deseo y mi sexualidad con pequeños estudiantes.

Con el paso del tiempo entendí que el verdadero despertar no era únicamente físico, sino también emocional y mental. Descubrir la satisfacción que nace al explorar las zonas más sensibles del cuerpo. No solo mías sino también de otros niños, es una experiencia que resulta casi imposible de explicar con palabras.

Quizá muchas personas nunca lleguen a experimentar esa intensidad, o solo lo hagan en una fantasía erotica donde se encuentren dispuestos a recorrer ese camino del abuso. En mi caso, ese despertar llegó en una etapa oportuna, pues cuando comprendí que el placer también puede ser una forma de conocerse a uno mismo y de reconocer en el otro un reflejo de los propios deseos.

Después de ver cómo Damián levantó la hoja en la que tanto se había esmerado en colorear, ahora arruinada por mi semen, y observar cómo la acercaba a su rostro para lamer las manchas con mecos, acompañado de una expresión de absoluto placer, mis ojos se abrieron con asombro. Jamás habría imaginado una reacción semejante. Aquella escena despertó en mí una curiosidad imposible de ignorar. No podía dejar de preguntarme qué más sería capaz de ocurrir entre nosotros, ni hasta dónde podría llevarnos aquel descubrimiento.

Al día después, ya entrada la noche, permanecía recostado en mi cama, incapaz de apartar lo sucedido de mi mente. Mientras intentaba ordenar mis pensamientos, reproducía uno de los tantos videos porno gay que había descargado en ARES. Las generaciones más jóvenes difícilmente entenderán lo que aquel programa representó: un buscador donde podía encontrarse prácticamente de todo, desde música obtenida de forma ilegal hasta videos tan infames como “1 Guy 1 Jar” por mencionar alguno. Corría el año 2007, y el acceso a ese tipo de material tenía un aire de exploración casi clandestina.

No podía terminar, por más que me frotaba con intensidad de arriba hacia abajo mi prepucio, ensalivando las yemas de los dedos para hacer círculos en mi glande, estimulando la uretra presionando con otro dedo para después probar con la punta de mi lengua el sabor de mi propio precum, viendo un video en que un hombre con una complexión prominente resaltando la diferencia de edad y de con el otro chico, delgado y juvenil se conectaban con cada paso de aproximación, la tensión entre ambos era evidente desde el primer instante.

Uno avanzaba con una seguridad casi intimidante; el otro respondía con una mezcla de vulnerabilidad, deseo y entrega que volvía el silencio más elocuente que cualquier palabra. Cada gesto del dominante marcaba el ritmo del encuentro, mientras el sumiso apenas podía contener los gemidos que escapaban de su boca. Sus respiraciones se entrelazaban, el tiempo parecía diluirse y el espacio entre ambos desaparecía con el cruce de sus penes erectos rozándose uno con otro jugando espadazos mientras sostenían un beso casi vulgar sin importarles que mientras se besaban su boca dejaba caer saliva lubricando a su paso la caída de sus fluidos salivales por  su pecho, pezones erectos, pubis con demasiado pelo.

No era solo una cuestión de fuerza, sino de conexión tan intensa que convertía cada mirada y cada roce en una declaración imposible de ignorar, pero aún con esto no pude acabar. Me vi obligado a rendirme, apagar el teléfono y guardarme el falo viscoso lleno de precum para el amanecer, aprovechando que mis erecciones matutinas a mis 14 años eran constantes, inflexibles y con eyaculación abundante; con consistencia más líquida y transparente a diferencia de hoy en día que es abundante, espesa y blancuzca sin dejar de ser dulce a mi gusto y pareciera que a gusto de otros chiquitines también.

Suena la alarma que indica que tendría que prepararme para ir a la secundaria, decidí dormir más tiempo por lo cual me guardé en semen para más tarde, odiaba tener que ir pero los miércoles eran las últimas horas las que disfrutaba solo porque por curioso me percaté que el maestro de computación se acercaba a ayudar a algunas de mis compañeras con intensiones morbosas, era un hombre atractivo; alto, de tés blanca, fornido, de ojo color miel y pestañas muy tupidas lo que hacía tener una mirada hipnotizante que aunque era joven de 24 años se aprovechaba de ello para pavonearse con las maestras, madres de familia y claro, de las adolescentes de primer, segundo y tercer grado que estuviesen ovulando porque son las más calientes que parecen perritas en celo tras de los chicos y del profe

Sonó la alarma al amanecer que indicaba que debía prepararme para ir a la secundaria. Lo detestaba. Cada mañana era la misma rutina monótona, aunque los miércoles tenían algo que hacía que el reloj avanzara con una impaciencia distinta. Las últimas horas eran las únicas que realmente esperaba.

Todo comenzó cuando noté la forma en que el profesor de computación se acercaba a algunas de mis compañeras. Oficialmente era para ayudarlas, pero había algo en su lenguaje corporal, en la cercanía que buscaba y en la seguridad con la que sostenía cada mirada, que despertaba sospechas. Pues flexionaba sus brazos para explicar algo luciendo su buen físico bien trabajado de gimnasio, se acercaba por detrás de mis compañeras cuando estaban sentadas y fingían hacerse las ingenuas de no saber usar algún programa para que el les hablara suave al oído con esa voz grabe y varonil, y en ocasiones insinuaba su paquete semierecto en los hombros de las pubertas.

Era un hombre difícil de ignorar. Alto, de tez blanca, hombros anchos, cuerpo atlético y unos ojos color miel enmarcados por pestañas tan tupidas que volvían su mirada casi hipnótica. Apenas tenía 24 años, pero caminaba con la seguridad de quien sabía perfectamente el efecto que provocaba y que predominaba un bulto enorme en su entrepierna siempre por más pantalones ajustados o sueltos que usase.

Sonreía con descaro, disfrutaba la atención y parecía coquetear sin esfuerzo con maestras, madres de familia y también con varias alumnas de primer, segundo y tercer grado, quienes respondían a su presencia con un entusiasmo difícil de disimular. Había una tensión constante a su alrededor, una electricidad silenciosa que convertía cualquier interacción en algo más que un simple intercambio entre profesor y estudiante. Aprendí que su interés no son los hombres así que no fui persistente pero le dediqué varias jaladas de pene imaginando que yo era una de esas colegialas calientes y que el era mi machito viril.

La clase terminó y, por fin, era momento de volver a casa. Siempre había sido un estudiante responsable; comprender los temas con facilidad me permitía adelantar tareas durante el recreo o en los espacios entre clases. Gracias a eso, al llegar a casa podía comer con calma, descansar unos minutos y hacerme una paja y prepararme para mi siguiente jornada.

Los lunes, miércoles y viernes trabajaba como auxiliar en una escuela primaria, de tres a siete de la tarde. Era una rutina agotadora, pero también una experiencia que disfrutaba y que, sin saberlo, terminaría marcando un antes y un después en mi vida.

Al llegar a la escuela saludé, como de costumbre, al personal docente y administrativo con la cordialidad de siempre. Después me dirigí al salón de una de las maestras, pues durante esa hora debía trabajar con Carlos, un alumno que requería apoyo individual para fortalecer su aprendizaje. Toqué suavemente la puerta del grupo de segundo grado, pedí permiso para pasar y le avisé a la maestra que había ido por él. Carlos mi Alumnito de 8 añitos levantó la vista al escuchar mi voz y, sin imaginarlo ninguno de los dos, aquel encuentro sería el inicio de una historia que jamás habría podido anticipar.

La apariencia de Carlos es de un niño con una expresión relajada y una leve sonrisa que transmite picardía y simpatía. Tiene el cabello corto, de color rubio oscuro cuidadosamente peinado hacia un lado. Su rostro es redondeado, con mejillas ligeramente marcadas y un hoyuelo visible al sonreír. Sus ojos son claros, entre azul grisáceo y verde claro, con cejas definidas y pestañas discretas. La nariz es pequeña y recta, mientras que los labios son finos y mantienen una sonrisa sutil.

Carlitos tenía un diagnóstico de trastorno del espectro autista de grado 3. Debido a la intensidad de su condición, presentaba importantes dificultades en el lenguaje, una marcada tendencia al aislamiento social, conductas repetitivas y una alta sensibilidad a los estímulos del entorno. Sin embargo, cuando lograba establecer un vínculo de confianza con alguien, demostraba una conexión profunda y una notable disposición para el aprendizaje.

Llegamos al aula de apoyo. Como era habitual, tomó asiento frente a mí y aguardó en silencio. Coloqué el material sobre la mesa y, con instrucciones claras, breves y pausadas, le expliqué la actividad que realizaríamos ese día. Nuestro objetivo era fortalecer gradualmente sus habilidades de lectura y escritura, respetando siempre su ritmo y celebrando cada pequeño avance. Entonces, recordé lo que había sucedido dos días antes con Damián. Un cosquilleo recorrió desde mi cabeza hasta los pies; mi pulso comenzó a aumentar en intensidad y sentí cómo la sangre fluía, elevando mi deseo, el libido, morbo y si, mis pezones la verga también.

Al observar a Carlitos, sentí la necesidad de actuar con cautela. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era inapropiado, así que me aseguré de que las cortinas estuvieran cerradas y que no hubiera nadie a la vista. Mi mente estaba ocupada en la actividad que debía realizar con él, así que decidí adelantar su trabajo, haciéndolo parecer como si lo hubiera completado por sí mismo. De esta manera, tanto la maestra titular como sus padres pensarían que había cumplido con la tarea del día. Mi miembro estaba impaciente por salir del pantalón.

Me senté al lado de Carlitos, quien parecía tranquilo y relajado. Su expresión me transmitía una sensación de confianza, y decidí darle un beso en la mejilla como un gesto amistoso y prueba a cómo reaccionaría. Al ver que no se inmutó, me sentí más cómodo. Aproveché para organizar mis cosas, quitándome el cinturón del pantalón y guardandolo en la mochila y ajustando mi pene aún guardado y presionado por el boxer.

Mientras continuaba el se mantenía ausente e inmóvil, baje el cierre del pantalón,  seguía sin crisis en él, así que lentamente fui desfajándome para ocultar mi erección expuesta por si alguien abriese la puerta de imprevisto. Mi pito de 15 cm que aunque no es muy prominente lo acerque a la cara de Carlitos a la altura de su nariz para sentir su respiración entre mis ingles a sabiendas que degustaría el aroma de un adolescente que habría sudado en deportes, había guardado el precum de todo un día entero de tantas erecciones sin atender y el dulce olor de testículos con un chingo de testosterona, observando meticulosamente que no se inquietara, lo giré poniéndolo de frente a mi, baje inclinándome y acerque mis labios a los suyos  sintiendo sus labios tiernos, suaves y tibios.

Me aparte de él y corrí a asegurarme de que todo estuviera en orden, nadie cerca. Quería que se sintiera a gusto, así que me concentré en hacerle caricias tenues tras sus orejitas y cuello, observando su reacción y asegurándome de que se mantuviera tranquilo sin exaltarse al mismo tiempo procure que estuviera comprendiendo bien que no habría indicios de algo que lo pusiera en “riesgo”. Su sonrisa me motivaba a seguir adelante, disfrutando del tiempo que compartíamos.

Mi mente explotó y me dejé llevar por la emoción del momento y la oportunidad, sin pensarlo dos veces, acerqué mis labios a los de Carlitos. Sentí una mezcla de nervios y alegría, como si el tiempo se detuviera. La calidez de su aliento me envolvió, y en ese instante, la conexión se sintió intensa.

Mientras compartíamos ese momento, noté  Una sensación llegar a mi pecho, ese que te ha hecho sentir cuando hasta tus pezones se ponen duros de extasis. Continúe con ese beso inexperto, en donde yo era quien movía su lengua con la mía, en la que como en el video de a noche; nuestra saliva se acumulaba y salía de la comisura de nuestra boca, mi Carlitos comenzó con su Stimming (acciones repetitivas que ayudan a la persona a regular sus emociones) y sus brazos comenzaban a hacer movimientos oscilatorios mi niño reaccionaba de una manera particular; sus movimientos eran sutiles, como si buscara encontrar un equilibrio en la situación. Me sentía emocionado y, a la vez, consciente de la fragilidad de esa conexión.

Verlo de reojo me dio la idea de acercarme más, puse sus manos en el tronco de mi pija aprovechando sus movimientos para que me masturbara, lo hice y sentí sus delicadas manos, tan suaves y un poco frías con frenéticos movimientos aproveche para que me masturbara un pequeño niño inocente de 7 añitos haciendo cosas de adultos. Sentí la suavidad de sus manos, que contrastaban con la calidez de mi propia piel. No dejaba de moverse, sentía que me arrancaría pero lo disfruté, es justo la fuerza en la que me gusta jalármela antes de dormir.

  • ¡Dios!, no pares mi niño, no dejes de moverte así, si, sigue mi bebé.

y antes de sentir que me correría;  esa sensación en al que los músculos se tensan, que hasta pierdes el equilibrio, sacas la lengua dejando salir baba y agitas la cabeza fuera de sí, miras hacia arriba haciendo viscos me frene de gritar y gemir porque había olvidado donde estaba pero por suerte lo recordé a tiempo, me aparte de Carlitos y es que quise ser grato con mi pequeño compañerito.

No me llevó mucho tiempo mirar fuera del aula. Todos los estudiantes estaban en sus clases, excepto aquellos que disfrutaban del patio durante la clase de educación física. Observé cómo mi niño se movía con energía y quise compartir un momento especial mi lindo pupilo. Lo llevé hacia mi escritorio, como si fuera yo el novio que carga a la novia antes de entrar a su nicho de amor en luna de miel, un gesto romántico, disfrutando de la adrenalina.

Lo puse sobre el escritorio desabroche su pantaloncito, metí mi mano entre su calzoncillo y comencé a masturbarlo, usaba mi pulgar e índice como pinza para abarcar su pitillo, ¡ME ENCANTÓ! Pero no no más que hacer mi primer sexo oral y con un menor despertando con mi lengua enrollándose en el cuerpo del pito y como serpiente metía y sacaba mi lengua friccionando su frenillo y glande, UFFF! El olor de este nene tan sutil ¡CARAJOOOO, Me encanta! En cuestión de segundos vi como se sacudía, aparte mi rostro de sus entre piernas, tome mi pene, lo tomé firme, comencé a sacudiéndomela frenéticamente acerqué mi cara a la suya mientras respiraba en la cara del niño sentía lo cálido de su aliento en mi boca mientras el respiraba tranquilo y sin más me corrí en su calzóncito que tenía entre sus rodillas.

Reaccioné rápido viendo el reloj en la pared que aunque pareciera que fue por mucho tiempo, bastaron 40 minutos para lo que había ocurrido. Disfruté de mi orgasmo, limpié ese sudor frío que da cuando haces este ejercicio de sexo agitado, puse mi verga dentro del boxer, me faje, abroche mi pantalón y rápidamente vestí de nuevo al niño (no limpié su calzoncito, no por descuido, sino porque no tenía con que hacerlo) lo ajusté todo, tomé su actividad y lo llevé de la mano fingiendo tranquilidad, la maestra lo recibió y felicito por su esfuerzo, en cuanto a mi, la maestra solo me dijo…

  • gracias, hoy sigue karlita,

Yo solo miré a karlita, le sonreí y me correspondió, así que las siguiente 3 horas después de desfogarme con Carlos no quise intentar nada más.

De nuevo me centré en mis labores, termino un día más y fui a casa a cenar, recostarme y dormir profundamente. Tan satisfecho quedé que ni ganas de ver mi celular. Caí rotundamente en un sueño profundo.

          ___  Gracias por sus mensajes. Si quieren compartir algo conmigo, les invito a revisar el primer relato, donde encontrarán la dirección para conectarse. Me gusta conocer a otros colegas, no solo por la docencia, sino también por intereses compartidos. Estoy abierto a escuchar sus opiniones y, para mayor seguridad, les sugiero usar LINE para el intercambio de contenido.

Y si, duplique el relato anterior porque no conocía como hacer uso de esta página, la dinámica y no se como eliminarlo jeje!

     Postdata: Más que leerlos en priv. me gustaría escuchar sus voces, eso me exita tanto e inspira a continuar.

2 Lecturas/27 julio, 2026/0 Comentarios/por JOMOREPLA
Etiquetas: gay, joven, mayor, oral, orgasmo, secundaria, semen, sexo
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
Retos entre amigos
El Incubo del Internado – Sangre Nueva 4
Trio con mi Primo y su amigo
En la ciudad
Carmen la chica que me hizo adicto al sexo anal.
JUEGOS DE MATRIMONIO
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter
Únete a nuestro grupo en Telegram

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.511)
  • Dominación Hombres (4.719)
  • Dominación Mujeres (3.440)
  • Fantasías / Parodias (3.843)
  • Fetichismo (3.105)
  • Gays (23.394)
  • Heterosexual (9.182)
  • Incestos en Familia (19.845)
  • Infidelidad (4.862)
  • Intercambios / Trios (3.437)
  • Lesbiana (1.234)
  • Masturbacion Femenina (1.139)
  • Masturbacion Masculina (2.198)
  • Orgias (2.318)
  • Sado Bondage Hombre (501)
  • Sado Bondage Mujer (219)
  • Sexo con Madur@s (4.903)
  • Sexo Virtual (287)
  • Travestis / Transexuales (2.631)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.799)
  • Zoofilia Hombre (2.384)
  • Zoofilia Mujer (1.743)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba