Psicoactividad 1
#Psicoactividad / Ni siquiera lo que conocías te dejará / Instantánea como la virtualidad / Tercer canal /.
Yo no sabía que el óxido nítrico es esencial para la salud del varón. Hasta que lo supe. No importa ya cómo. Como lo anterior, entonces, vos no sabías que, porque sí o porque algunos sobran, a través de toda la ingesta desaforada que lo virtual nos vinculó, con lujuria valiente o mera calentura, habemos algunos machos que estimulamos aquello que no puede ya llamarse fantasía, sino deseo más bien. Y acá entro yo al revés, cuando determinados machos, varones, putos o como nos llamen, nos hacen ver que, ser macho y ser varón se aprende a través de tus ojos puestos en mis descuidos corporales que ahora son inalienables, como hoy por la mañana, que vino un tal Bairon, de 18 o 19, después de cruzarlo en la esquina de Juan B. Justo y Silva, y mirarlo justo cuando sus ojos me miraban, no a la cara, sino al bulto, al que le dije que manosee mientras abría la puerta de mí casa, minutos después de cruzarlo y él, un pibito de no más de un metro sesenta y cinco, toba o guaraní, morocho con más fibra que carne, dio media vuelta y caminó detrás mío, tres cuadras hasta llegar a mí puerta. Al entrar no hice más que ponerme en bolas delante de él, en el patio de adelante, donde quedó mí ropa y la suya también, porque al toque lo puse en bolas. Entonces hizo lo que quiso: se me arrodilló rápido pero pasándome la lengua del pecho a las patas. Lo cargué al hombro y lo llevé al patio de atrás, donde meamos juntos al rato de mandarlo a la cocina a buscar un Ruttini que tenía abierto y que él pibito, con la chota casi en gancho, fue hasta su ropa y trajo un blister de no voy a decir cuál, pero metió 3 a la botella mientras me miraba pillo y contento porque ya sabía que yo era lo que él deseó al cruzarme, y yo me ardía de la pija a los huevos porque, sin patrón y de vez en cuando, encuentro machitos que quieren un macho para hacer vaya a saberse qué más. Resultó vivir en el barrio de atrás al mío, en la casa de una hermanastra que está juntada con uno de los dilers que me vendía hace unos años. Todo esto para pedirme si yo, esta noche, no quería volver a recibirlo y que traería tussi y no me acuerdo qué más. Y va a venir esta noche, porque ahora sabe que lo mejor es cumplirme porque obedecerme era un verbo que acababa de entenderlo, como dolor y goce.


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