Sexo después del concierto
Me embriagué demasiado y terminé entregándome al placer.
Mi nombre es Ramiro, tengo 45 años soy velludo y un poco gordito y vivo en Bogotá. Soy casado y vivo bien con mi esposa, pero desde los 30 años aproximadamente he tenido sexo con hombre, cosa que descubrí me causaba mucho placer.
No acostumbro tener sexo muy seguido con otros hombres, y habían pasado ya varios meses desde que había tenido algo con alguno.
Estaba en un concierto de rock con mis amigos y ya habíamos bebido bastante, el concierto estaba bueno y alguien sacó un cigarro «mágico» y comenzó a rotarlo; yo hacía rato que no fumaba de eso pero como estaba medio ebrio le di como dos o tres chupadas profundas y a los cinco minutos estaba muy desorbitado… me entraron unas ganas terribles de sexo, entonces me escabullí del grupo en silencio y salí del estadio, busqué en mi celular para ver a donde podía ir y encontré un lugar por la 54 con 9 o algo así que decía que estaba abierto las 24 horas, entonces salí a la calle y tomé un taxi y le pedí que me llevara a ese lugar.
No era muy lejos del estadio, así que llegué rápido. Entré, era un sauna donde también te puedes hospedar, aunque después ví que los hospedajes son pequeñas habitaciones donde sólo cabe la cama y una pequeña mesa. Me quedé desnudo, sólo cubriéndome con una pequeña toalla, busqué la ducha y me di un baño con agua caliente, luego comencé a recorrer todo el lugar para conocerlo.
Entré a un baño turco y me senté, me retiré la toalla y comencé a masturbarme, entonces a mi lado se sentó un adulto joven e hizo lo mismo, con su pierna rozo la mía con lo que supe que quería algo, yo tomé su pene y comencé a masturbarlo, no era muy grande pero estaba bien duro. Yo comencé a verlo embelesado mientras lo pajeaba, entonces él me tomó de la cabeza y la llevó hasta su pene para que se lo chupara, cosa que no dudé en hacer inmediatamente.
Lo succionaba metiéndomelo hasta el fondo de la garganta, luego lo sacaba y le lamía la cabeza como chupando una paleta, estaba muy excitado tanto él como yo, me levante y nos dimos un beso muy apasionado, me dijo al oído «¿subimos a mi habitación?, a lo que yo accedí con la cabeza, entonces se puso de pie y se tapó con la toalla; yo hice lo mismo aunque era divertido porque la toalla era muy pequeña y teníamos una erección muy notoria entonces salimos del turco mostrando claramente nuestras intensiones…
Lo seguí hasta el último piso, ahí fue que conocí esas pequeñas habitaciones, él abrió la puerta con una llave y me invitó a pasar, cerro a mi espalda y comenzamos a besarnos, las toallas cayeron al piso y yo me arrodillé para chuparle el pene con ganas, yo estaba muy desinhibido quizá porque estaba llevado por lo que había consumido, pero era la disculpa perfecta para dejarme llevar y hacer todo lo que quisiera.
Él me pidió que me pusiera en cuatro sobre la cama lo que hice inmediatamente y además abrí mis piernas y bajé mi cabeza a la cama para ofrecer mi culito por completo. Él lo comenzó a lamer y a chupar y yo comencé a gemir como una puta, me encantaba y me gustaba hacer ruido y expresarlo, afuera otros hombres golpeaban la puerta suavemente con la intensión de que los dejaran entrar…, él se subió a la cama y me comenzó a penetrar suavemente, pero no tardó nada en llegar al fondo de mí porque ya estaba muy dilatado. Me empezó a dar unas embestidas bestiales y a decirme cosas sucias: «eres muy puta», «dame tu culo perrita», «así te gusta mi perra?», a lo que yo respondía entre gemidos «siii papi, dame duro, soy tu perra, llename de leche papiii».
Me lo sacó en un momento porque parecía que ya se iba a venir, pero aún no quería, se acostó en la cama y me pidió que se lo mamara de nuevo, yo lo hice con gusto, aunque después de ese día pensaba que eso fue algo asqueroso porque yo no me había limpiado como es debido antes de eso…
Desde afuera se sentía que había otros hombres curioseando, entonces yo dije «abrimos la puerta?» y él se rió y me dijo «quieres?», yo solamente sonreí y abrí la puerta. Afuera había unos tres hombres mirando, yo me subí encima de mi hombre y me introduje su pene en lo más profundo de mi ano y comencé a cabalgarlo y a gemir de placer, el tenía una cara de morbo que no se la creía y me tomó de la cadera para clavarme más duro hasta que sentí como salía su semen caliente en mi interior y él cerraba los ojos y pujaba sonriendo; yo tuve mi climax en ese momento y me comencé a pajear con fuerza mientras aún sentía su erección entre mi cuerpo y me vine a chorros gimiendo y riendo de placer bañando todo su torso con mi esperma.
El espectáculo debió ser muy placentero para los que estaban afuera porque luego vi a dos cogiendo con ganas en la entrada y allí se concentró la atención a partir de ese momento. Yo me baje y me limpié, mi amante me agradeció y me dijo que se iba a bañar, lo que yo también salí a hacer, me arregle y comencé a sentirme un poco más sobrio y con la necesidad de volver a mi casa, cosa que hice.
No se si sea capaz de volver a tener una aventura de esta índole pero cada vez que lo recuerdo tengo una excitación tremenda y me gusta masturbarme recordando aquel día.

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