Todas nuestras peleas callejeras terminan en orgías.
Dos primos y un amigo han desarrollado un extraño gusto por realizar peleas callejearas, pero con la particularidad de que aquel que pierde voluntariamente se deja penetrar por el que gana..
Hace unos cuantos años a tras como tenía familia fuera de la ciudad, por decirlo de algún modo en el campo, familia a la cual visitaba cada vez que se me presentaba una oportunidad, en una de esas visitas al llegar me encontré que mi primo se encontraba de cama ya que le habían propinado una tremenda paliza, conociéndolo bastante, al verlo pensé que habían sido por lo menos de cuatro a cinco tipos que le atacaron a traición, pero después de hablar con él me enteré que eso había sido consecuencia de una pelea callejera con un amigo o conocido de él.
Al principio le creí a mi primo, pero al día siguiente llegó hasta la casa de mi primo, su amigo un muchacho como de nuestra edad, pero algo más delgado, con una cara que parecía que no era capaz de romper un plato, pero a mi primo casi le rompió cuatro costillas, le golpeó la nariz y le dejó el contorno de los ojos más negros que la conciencia de muchos políticos, y eso sin tomar en cuenta que mi primo permaneció acostado casi dos semanas recuperándose de la paliza recibida.
Su amigo permaneció en la casa de mi primo por poco tiempo, se disculpó con él, se estrecharon las manos y luego se marchó, yo me quedé bruto, no entendía que pasaba como era posible que después de que mi primo recibió una paliza como esa, y el que se la dio o sea su amigo pasase por su casa a disculparse, y mi primo al final le diese la mano como que si no hubiese pasado nada, al retirarse su amigo, le dije a mi primo que de haberme pasado a él algo semejante, no le perdonaría nunca en su vida una golpiza tan salvaje como la que él recibió y que no descansaría hasta vengarse, mi primo me explicó que era algo que él y el resto de los jóvenes de la localidad acostumbraban desde hace mucho tiempo, pero que era la primera vez que mi primo perdía como también era la primera vez que peleaba con su amigo desde la infancia.
Luego me enteré que tanto como su primo como su amigo tenían fama de peleadores callejeros en todos los pueblos de los alrededores, y hasta esos momentos los dos por decirlo de alguna manera se encontraban invictos, claro está hasta que mi primo perdió, pero al parecer nadie en el pueblo se enteró de ello ya que su amigo corrió la voz de que mi primo había sufrido un accidente de motocicleta, cosa que me extraño mucho.
Regresé a mis quehaceres en la ciudad y al mes regresé a visitar nuevamente a mi familia, encontrando en óptimas condiciones a mi primo y acompañado de su amigo, cuando llegué me invitaron a salir y estando pasando el rato en un pequeño bar, apareció un tipo joven como de dos metros de alto acompañado por dos tipos mal encarados, el tío tenía unos brazos como del grueso de mis muslos y sus espaldas eran como del ancho de un tonel, llegó directamente a donde se encontraba mi primo y lo invitó a pelear, mi primo lo vio como si se tratase de un nene de pecho, se levantó y le ordenó que lo siguiese, me comencé a levantar cuando su amigo me indicó que me quedase sentado que eso iba a tardar un poco, y como los otros dos se sentaron en la barra.
Yo también me quedé sentado aun en contra de mi voluntad, pero pude claramente ver como mi primo se acercaba al gigante y le decía algo cerca de su oído, cosa que debió asustar al gigante, ya que de inmediato se retiró por donde vino y sin decir nada, al llegar mi primo a la mesa, muerto de curiosidad le pregunté que le había dicho al tipo ese para que saliese así del bar, Juan con toda naturalidad me dijo. “Tan solo le dije, que una vez que él perdiese preparase su culo, que me lo iba a comer.” Pensé que se trataba de una broma de mi primo y me comencé a reír, pero tanto como mi primo como su amigo permanecieron muy serios, mientras que se tomaban sus cervezas.
Al siguiente mes cuando regresé a visitar nuevamente a mis parientes, al no localizar a mi primo, que según le dijo mi tía, se encontraba trabajando en otro pueblo, salí a pasear por la plaza y me encontré a su amigo, el cual aparentemente se encontraba tomando desde muy temprano, y me invitó a que lo acompañase a seguir bebiendo, lo cual hice de buena gana, ya teníamos unas cuantas horas tomando, cuando la conversación giró en torno a las peleas callejeras, y sin que me lo propusiese el amigo de mi primo me invitó a pelear, realmente en el fondo tenía ganas de caerle a golpes al tipo ese, por lo que le hiso a mi primo, y tomando en cuenta que yo practicaba desde hace años full Contac, en kárate y judo, pensé que me sería fácil el vencerlo.
Él me condujo a las afueras del pueblo, a un paraje solitario al lado de un lago cercano, cuando los dos llegamos, en tono de broma le dije. “Prepara tus nalgas que una vez que te venza te voy a comer el culo.” él me miro y me dijo con sorna. “Ya veo que conoces los términos, el que pierda le da el culo al otro, hecho.” Me quedé algo confundido, ya que lo que yo había dicho en broma, pero él aparentemente lo daba, por cierto, pero pensé que una vez que lo venciera lo dejaría tirado en el suelo y me marcharía, la pelea se inició al principio nos fuimos estudiando mutuamente, pero fui yo quien asestó los primeros golpes, todos directos a su cara, mi agilidad en principio era muy superior a la del, y continué castigando a mi contendiente a mi gusto y gana, pero en un descuido, él me propinó un buen golpe sacándome todo el aire.
Cuando se acercó para seguirme castigando, aproveché para aplicarle una llave de judo con la que lo lancé contra el suelo, en ese momento cometí el error de no continuar castigándolo, dejé que se levantase y se repusiera, durante gran parte del tiempo mis puños hacían blanco tanto en su rostro de como en su cuerpo, pero por decirlo de alguna manera él goza de un alto poder de asimilación, rápidamente se reponía de los golpes recibidos, pero aun y así ya se encontraba en muy mala forma, pero cometí un segundo error, me confié mucho y cuando creí tenerlo vencido, este tomó un segundo aire y realizando un excelente cambio de piernas, me asestó un gancho de izquierda el cual nunca vi, me dio directamente bajo la quijada, debido a eso me desplomé como un saco de cemento perdiendo el sentido.
Al volver en sí me encontré tirado en el suelo, y al tratar de levantarse me doy cuenta que alguien se encontraba encima de mí, mi sorpresa fue mayor al darme cuenta también, que me estaban dando por el culo, aun mareado por el golpe recibido traté de incorporarme pero no me fue posible, mientras sentía que era penetrado una y otra vez, traté de calmarme pero a medida que recuperaba el sentido me daba cuenta que me estaban sodomizado, vi mi ropa y la del hecha un alijo frente a mis ojos, en ese momento es que comprendí o me di cuenta que estaba completamente desnudo.
Definitivamente era él quien me estaba dando por el culo, al volver mi rostro confirmé mis sospechas y me acordé de lo dicho por mí y él antes de que la pelea comenzase, en un momento me sentí ultrajado, vejado, indignado y avergonzado, para mis adentro no me perdonaba el haber perdido, para colmo de males mi culo me dolía, un montón, pero una extraña sensación que jamás había sido sentida por mi antes, se abría paso dentro de mí cuerpo, me di cuenta que para mi sorpresa mi miembro se encontraba erecto y que de cierta forma o manera, yo comenzaba a disfrutar al encontrar un tremendo placer en ser penetrado, quizás por instinto o por quien sabe que, comencé a mover mis nalgas a medida que sentía que la verga del entraba y salía por mi esfínter, el cual yo con mucho gusto, abría y cerraba a medida que era penetrado.
Él se dio cuenta de que yo había vuelto en sí y que estaba disfrutando y colaborando a la vez que movía mis caderas y lentamente me comencé a poner en cuatro facilitando así una mayor penetración y un mayor disfrute de los dos, él no decía nada ni yo tampoco, de momento una de sus manos me agarró mi erguida verga y comenzó a sobarla para luego continuar masturbándome a medida que me penetraba por el culo, él fue el primero en acabar y llenarme por dentro con su leche, pero una vez que terminó permaneció dentro de mí, mientras que al mismo tiempo él continuaba masturbándome a mí, hasta que yo también eyaculé, acompañando la eyaculación con un fuerte alarido de placer.
Una vez que los dos terminamos nos metimos a las frías aguas del lago y luego de un corto chapuzón salimos y nos vestimos, durante todo ese momento habíamos mantenido silencio, hasta que le pregunté, si fue eso fue lo que le pasó entre mi primo y él, de inmediato me respondió que no, que tanto mi primo como él no necesitaba caerse a golpes para disfrutar el uno del otro, lo de la otra vez fue por practicar y al igual que a tu, él se descuidó, al terminar de vestirnos los dos, el rostro del parecía que se hubiese estrellado contra una pared, y todo su cuerpo se encontraba adolorido.
Al día siguiente al llegar mi primo al pueblo fue a visitar a su amigo, y se sorprendió verlo en las condiciones en que lo encontró, pero no terminaba de salir de su sorpresa cuando se dio cuenta que yo estaba acostado y completamente desnudo en la cama de su amigo, a medida que su amigo le relataba lo sucedido, entre él y yo.
Mi primo al verme desnudo, se fue excitando y quitando su ropa, y una vez desnudo se colocó sobre mí y separando mis nalgas comenzó a penetrarme, a todas estas ya me había despertado pero me estaba haciendo el dormido, para ver cuál era la reacción de mi primo, pero apenas sentí su verga sobre mis nalgas, de inmediato abrí mis piernas permitiendo de esa manera que mi primo me lo introdujese sin dificultad, mi esfínter prácticamente se tragó la verga de mi primo sin dificultad alguna, y de inmediato comencé a mover el culo para mi satisfacción personal y disfrute de mi pariente, a todas estas su amigo permaneció acostado a nuestro lado, mirando la escena hasta que no pudiendo aguantarse más ante la excitación que tenía se comenzó a masturbar, al verlo le hice señas de que se acercase, para colocarla en mi boca sobre su verga la cual le chupé con todo el placer de mi alma.
Traté de agarrar mi pene para masturbarme, pero mi primo no me lo permitió, hasta que él no terminó de darme por el culo y sacar su verga para regar su semen sobre mis nalgas, no me dejó masturbarme, mientras yo continuaba chupando como un ternero pegado a la ubre de la vaca, pero en este caso a la verga de su amigo, el cual a medida que acababa yo me tragaba todo su semen con gusto y gran placer, no fue hasta que terminó de soltar toda su carga que mi primo se puso a mamarme con cariño mi verga, hasta que me hiso explotar de la emoción.
Una vez que los tres terminamos, a mí me dio un ataque de vergüenza, fue su amigo quien me dijo que él y mi primo disfrutan de eso desde muy jóvenes y que cuando pelean en la calle en ocasiones le comen el culo al tipo que pierde y que por ese método han encontrado un sin número de nuevos amantes, desde esa fecha todas nuestras peleas terminan en orgías, pero en el pueblo ahora ya no hay dos si no tres peleadores callejeros.




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