UN NIÑO PERDIDO EN ACAPULCO II
Soy Carlos, a los 9 años hice un viaje a Acapulco con mi abuela y algunas de sus amigas (todas ancianas), el primer día, me pierdo en un club de playa donde me topo con Manuel de 45 años, quien me masturba analmente mostrándome un nuevo tipo de placer..
Mientras nadaba en la alberca para bajarme la calentura con la que me dejó Manuel cuando me masturbó en aquel baño del club de playa, escuche como mi abuela y sus amigas comenzaron a gritar de felicidad, escuchaba cosas como “que gusto verte, cariño”, “teníamos tiempo sin verte cuando veníamos aquí” y demás vítores hacia un desconocido, sentía aun el plug metálico que Manuel había dejado dentro de mi cavidad anal causándome una constante sensación de querer defecar, pero con el paso del tiempo el sentir esa presión en mi próstata comenzó a ser placentero y más cuando, estando en la piscina del complejo donde estaba la casa vacacional de una de las amigas de mi abuela, movía mis piernas para patalear o mantenerme a flote haciendo que me excitara deseando volver a sentir los dedos y la lengua de aquel Adonis quien me había enseñado el placer que me puede dar mi próstata, esa sensación de placer era lo único que ocupaba mi mente como si estuviera en algún tipo de trance hasta que un grito de mi abuela me regresó a la realidad
Ab: ¡CARLOS, VEN!- escuche desde la alberca, salí de ahí escalando por una pequeña escalinata que había en la zona “infantil” (lo pongo entre comillas porque era la zona menos profunda, recuerdo que él agua llegaba a mis rodillas) y me fui con pasos cuidadosos al “área de descanso” en la que estaban las señoras (una pequeña sala al aire libre con algunas mesas y camastros), mi abuela y sus amigas seguían tomando shots de tequila y cervezas mientras platicaban, al caminar vi que se les había unido un hombre alto, con un cuerpo musculoso y que lo lucia semidesnudo, solo tenía puesta una pequeña trusa roja que lo hacía lucir un culo levantado pero mi mayor sorpresa fue cuando me di cuenta que tenía un tatuaje a la mitad de la espalda, un tatuaje que al verlo me hizo sentir una calentura que recorrió todo mi cuerpo como cuando mis primos o mi hermano mayor me decían que íbamos a jugar “a lo de siempre” lo que significaba mamarles la verga y que se masturbaran usando mis nalgas -mira corazón, te quiero presentar a un amigo que conocemos de aquí- me dijo mi abuela (Josefina, en ese época tendría máximo 60 años, pero debido a una serie de operaciones que le habían realizado en el cuello y la espalda, era la única de las mujeres ahí que no me excitaba, contrario de sus amigas) cuando estuve frente a ella dejándome notar que ya estaba “ambientada”/”happy” (así decimos en México cuando una persona ya se le comienza a notar la ebriedad), se tomó el tequila que tenía en su caballito de un solo trago sin hacer gestos y señalo a ese hombre tan hermoso que me daba la espalda dejándome ver el tatuaje que desato mi excitación, un tatuaje de lobo -él es el Dr. Manuel X (si, me lo presentó con su apellido), es un amigo Maria (una de sus amigas, con 50 años, le llegue a dedicar algunas de mis pajas ya que, con todo y su edad, tenía un cuerpo delicioso) me presentó- yo estaba en shock mirándolo y tenía idea de como debía de actuar -Manu, el es mi nieto Carlos, igual y lo haz visto alguna vez que vine con mis hijos-
Manuel se volteó para verme y, me llevé una sorpresa aun más grande cuando me ofreció su mano extendida con una sonrisa amigable mientras me decía “mucho gusto, canijo” como si fuera la primera vez que me veía en su vida, le respondí el apretón completamente nervioso a tal grado de que mi mano estaba temblando, el lo notó al instante y pude notar como su sonrisa se volvió lujuriosa y como su mirada recorría mi cuerpo completo discretamente mientras continuaba platicando con mi abuela y sus amigas como si nada.
Puse como pretexto que tenía frio y regresé a la piscina a paso rápido viendo como él hombre que hace unas horas había dedeado mi culo hasta hacer que me meara tomaba asiento con las viejitas que me habían invitado a ese viaje, Corina (amiga de la infancia de mi abuela quien, aunque solo es dos años más joven que mi abuela, tenía una figura deliciosa con un culo gordo que me hubiera encantado probar, incluso recuerdo que en varias ocasiones, uno de mis primos del lado paterno (él tenía 13 en esa época y era con quien más disfrutaba cuando “jugábamos” por ser él único que también me hacía sexo oral) solía gemir su nombre mientras su verga llenaba mi espalda y él exterior de mi ano con semen transparente pero espeso) le ofreció un shot de tequila el cual Manuel fue tomándose poco a poco, no negaré que estuve mirándolo de vez en cuando mientras nadaba pero poco a poco me fui olvidando de él mientras jugaba en el agua.
Estuve así hasta que, pasado quien sabe cuánto tiempo, me di cuenta que me había quedado solo en ese lugar, busqué a mis acompañantes con la mirada pero la zona de descanso había quedado vacía y estaba a oscuras, el estado de ebriedad al que habían llegado las señoras las hizo dejarme completamente solo, al principio me asuste por la situación, pero recordé que estaba en un lugar de confianza y donde estaba el departamento en el que me estaba quedando con ellas, pensé que era buen momento para salirme de la alberca y alcanzarlas pero se me ocurrió la idea de hacerlo trepando por la orilla, nade a la parte profunda y al llegar me hundí para tomar un poco de impulso el cual me ayudo a poder sacar mi tronco del agua pero cuando saqué una de mis piernas sentí un choque eléctrico que recorrió toda mi columna vertebral provocando que volviera a caer en el agua dejando salir un pujido de forma involuntaria, llevé una de mis manos de la orilla a mi parte trasera y sentí al responsable de esa sensación, había olvidado que aun tenía aquel objeto que Manuel había dejado dentro de mí.
Decidí aprovechar la soledad de que me había en ese momento y que la alberca no contaba con iluminación interna y sin pensarlo me bajé la parte trasera de mi pequeño bañador de licra sintiendo el agua en mi piel desnuda al dejar mis nalguitas descubiertas, llevé mis manos y donde usualmente estaba mi ano ahora sentía el objeto invasor. Lo tomé de la base y fui jalándolo suavemente tratando de sacarlo, pero una punzada de dolor me hizo arrepentirme, el miedo comenzó a llenar mi mente al imaginarme lo que sería vivir con esa cosa dentro de mi cavidad por el resto de mi vida seguido de muchos nervios, pero al soltarlo mi culo nuevamente lo succionó haciéndome temblar de placer cuando ese objeto en forma de fresa rozó nuevamente mi próstata.
Siendo completamente honesto con ustedes, no pensé en nada que no fuera el placer que sentí en ese momento por lo que, recordando lo que había pasado esa tarde con Manuel, comencé a mover el plug metiéndolo y sacándolo lentamente de mi culito mientras mordía mis labios suavemente para evitar que mis gemidos se escucharan, pero al poco tiempo sentí como el agua comenzaba a moverse a mi alrededor debido a que alguien había entrado a la piscina, me quede paralizado con la parte trasera de mi bañador bajada, me di la vuelta y pude ver una sombra que estaba dentro de la piscina y nadaba lentamente hacia a mi y conforme se acercaba más en la oscuridad de aquella zona de descanso mi miedo iba creciendo, hasta que una tenue luz me ayudo a descubrir de quien se trataba, era Manuel
M: Carlitos ¿sigues acá?- lo escuche decir en voz baja, yo me quede en silencio viendo como me buscaba con su mirada -perfecto, parece que estoy solo- dijo, vi cómo se hundió y cuando regresó a la superficie tenía en una de sus manos esa trusa roja que le había visto usar cuando estaba con mi abuela, se había desnudado entro de la piscina y ahora él nadaba sin nada puesto, busque la manera de evitar que viera que estaba cerca de el volviendo a intentar salir de la alberca escalando la orilla pero la sensación del plug rozando mi próstata lo evito nuevamente, pero ahora no caí nuevamente en el agua sino que sentí una mano gigantesca sostener mi cadera dejándome en esa posición lo que hacía que el plug se quedara presionando ese punto tan placentero, luego otra mano me abrió las nalgas de par en par para tomar por la base el objeto que estaba dentro de mi -¿en serio pensabas que no iba a notar que estabas aquí aun?- me susurro al oído mientras comenzaba a mover el juguete
Yo trataba de evitar que mis gemidos salieran, pero el sentir como esa cosa gruesa aplastaba mi próstata lo hacía bastante difícil, por lo que Manuel soltó la base del plug para tomarme por la cadera con ambas manos y me despojo de mi bañador dejándome desnudo al igual que él y luego reanudo el jugueteo haciéndome jadear de placer, cada vez era más complicado mantener mi voz baja por lo que aquel macho decidió meter su trusa en mi boca para mantenerme callado mientras rotaba ese objeto dentro mi ano y mordía suavemente mis nalguitas. Poco a poco fue comenzando a jalar y empujar el plug al mismo tiempo que lo giraba y, cuando menos me lo esperaba, sentí como mi culo expulsó el objeto metálico causándome un dolor que me hizo retorcerme y querer escapar, pero la mano de ese hombre de 45 años me sostuvo con fuerza de la cadera y me dio la vuelta dejándome de boca arriba sobre la orilla de piedra con el cuerpo totalmente afuera de la alberca
M: Perdona peque, pero esta cosa tenía que salir así o lo ibas a sacar cagando e iba a ser peor- me dijo suavemente mientras acariciaba mis piernas y muslos sin pelo -pero se una manera en la que puedo calmar tu dolor- empujo suavemente mis piernas para elevarlas dejándome con las nalgas abiertas frente a su cara y podía sentir como mi hueco abierto se llenaba de aire mientras punzaba por el dolor hasta que este fue invadido por la lengua de Manuel que comenzó a meterla y sacarla causándome una combinación de dolor y placer ya que su lengua podía entrar completa sin problemas por lo abierto que me había dejado el plug a tal grado que lleve mis manos a mis nalgas para abrirlas aún más dándole espacio para que su rostro se enterrara más y su lengua llegara más profundo en mis entrañas, aquel hombre estaba totalmente concentrado en mi cavidad metiendo y sacando su larga y suave lengua mientras yo me retorcía de placer, se detuvo un par de veces para tomar aire y decirme -que puta delicia, quiero ser el primero en cogerte y llenarte de mí leche, pensé que había perdido la oportunidad pero ahora se que puedo hacerlo cuando se me antoje, solo tengo que poner peda a tu abuela y sus amigas-
Sin preguntarle, decidí alejarme de él empujándolo del pecho con mis pies, el trato de evitarlo pero no pudo lograrlo y conseguí sentarme impidiéndole continuar con su labor, él estaba confundido por esto y mientras me miraba me saque la trusa de la boca la cual salió con varios hilos de mi saliva y dio un respiro profundo para llenar mis pulmones de oxigeno ya que, después de tener su trusa empapada dentro de la boca, estaba había comenzado a impedirme respirar correctamente y sentía que me ahogaba
C: Perdone, doctor- le dije en voz suave mientras continuaba respirando -es que lo que me metió en la boca no me dejaba respirar y me estaba desesperando- poco a poco fui recuperándome pero no pude evitar tomar su cara con mis manitas y me fui acercando poco a poco hasta que lo bese sintiendo el sabor del tequila en su boca, el correspondió a mi acción tomándome por la caderas para meterme nuevamente al agua y pude nuevamente sentir su miembro duro y palpitante entre mis nalguitas infantiles, estuvimos besándonos varios minutos mientras el movía su cadera de atrás hacia adelante cuando de la nada sentí un dolor punzante en mi culo, al llevar una de mis mano del cuello de Manuel a esa zona pude sentir que este había metido la cabeza de su verga con en la tarde aprovechando que mi culo no se había cerrado totalmente con todo y el tiempo en el que estuve sentado -me duele, sácalo por favor- le susurré al oído pero el ignoró mi petición y me tomó de la cara para besarme nuevamente mientras sentía como empezaba a moverse lento para que su cipote entrara y saliera de mi ano aplastando y estimulando mis próstata cada que lo hacía, estuvo así un rato y poco a poco el dolor y la molestia de tener algo tan grueso dentro de mi fue siendo remplazada por algo desconocido, una sensación que nunca había sentido y que me hizo pasar de las quejas a los gemidos -Ahhhh, doctor… ahhhh- era todo lo que salía de mi boca, sentía tanto placer que no me di cuenta en que momento había comenzado a abrazar con mis piernas su cintura -Que rico se siente, ahhhh, ahhhh- gemía yo cada vez en voz más alta a tal grado de que, para intentar silencialos, comencé a morder el hombro de ese macho, pero de la nada Manuel se separó de mi sacándome la verga que ya había logrado meterme lo cual me dejó bastante confundido, sin soltar mi cadera me sentó nuevamente en la orilla de la alberca, abrió mis piernas de par en par y comenzó a mamar mi pequeño miembro el cual estaba más duro de lo normal y me comenzó a meter 2 dedos en mi culo estimulando mi próstata, en menos de un minuto llegue a un orgasmo anal aun más fuerte que el que me había provocado en el baño donde sucedió nuestro primer encuentro, no pude evitar orinarme nuevamente debido a que, por segunda vez en ese día me había provocado un orgasmo anal, pero ahora lo estaba haciendo dentro de su boca y grande fue mi sorpresa al escuchar *gluc gluc* debido a que estaba bebiéndola, incluso continuo masajeando mi próstata de niño hasta que estuve completamente vacío y mi cuerpo temblaba de placer, solamente detuvo su mamada y su masaje hasta que se dio cuenta de que no había nada más que me pudiera sacar.
Yo me quede acostado en la piedra de la que estaba hecha la orilla de la piscina con mi cuerpo temblando de placer mientras sentía como mi ano quedaba nuevamente abierto tras que Manuel sacara sus dedos, salió de la alberca y se puso a mi lado de rodillas dejando sus 20cm de hombría frente a mi cara y, sin que me dijera nada y sin yo pensarlo, la metí en mi boca hasta donde mi garganta lo permitió mientras aquel hombre de 45 años movía su cadera cogiéndome la boca y haciendo que ese delicioso mástil de carne entrara cada vez más profundo provocándome algunas arcadas cuando de la nada sentí que se empezó a hinchar cada vez más hasta que un líquido viscoso y espeso comenzó a llenar mi boca, el sabor me disgustó bastante y traté de sacarla pero el me lo impidió tomándome de la parte de atrás de la cabeza por lo que tuve que empezar a tragármelo porque nuevamente me estaba costando trabajo respirar, recuerdo que fueron 6 chorros potentes los que me vi obligado a tragar mientras sentía como ese macho mamadisimo y de 1.80m temblaba por el placer de llenar mi boca de niño con su esperma
M: Puta madre, Carlitos- me dijo jadeando mientras iba sacando ese pedazo de carne de mi boca lentamente, la sensación viscosa y el sabor salado y un poco amargo de su leche no desapareció con todo y que ya me había tragado todo, Manuel de la nada me acomodo dejándome acostado sobre una de sus duras piernas sin hacer ningún esfuerzo, sentía como si me hubieran anestesiado mientras la enorme mano de ese hombre acariciaba suavemente mi cabeza -tenía muchas ganas de hacer esto desde que te tuve a solas en el baño, aunque me hubiera encantado hacerlo dentro de tu culito- dijo, yo estaba confundido con todo lo que había pasado y sin pensarlo me puse de pie aguantando mis piernas temblorosas, me vestí con mi pequeño bañador y me fui al departamento dejándolo solo ahí.
Al llegar a la entrada vi que nadie había cerrado por lo que pasé lo más discreto y silencioso que pude hasta llegar al cuarto donde había dejado mi maleta, sin pensarlo me desnude en la oscuridad de la habitación y me acosté en la primera cama que vi la cual estaba ocupada por Marina (otra de las amigas de mi abuela y dueña del departamento, ella tenía 50 años, hermana gemela de María y la que tenía mejor cuerpo de las dos ya que, aunque ambas tenían una figura que presumían, Marina tenía un culo tan jugoso como el Corina coronado con un hermoso par de tetas), ella se asusto un poco al sentir que me acostaba con ella pero no tardó nada en taparme quedando ambos cubiertos por la misma sabana. De la nada sentí que rodeaba mi cadera con uno de sus brazos pegándome a su cuerpo y grande fue mi sorpresa al descubrir que, al igual que yo, ella estaba desnuda ya que puse sentir aquellos pechos que me embobaban pegados a mi espalda, su mano comenzó a recorrer suavemente mi cadera haciéndome temblar y nuevamente mi mente comenzó a dejarse guiar por mis deseos sexuales por lo que me di la vuelta quedando frente a esas tetas con las que llevaba tiempo fantaseado
Mn: Hola, guapo- dijo en voz baja arrastrando las palabras dejándome saber que aun estaba ebria después de todo lo que había bebido durante el día, su mano paso de acariciar mi cadera a apretar mis glúteos y mientras rozaba mi ano con la punta de uno de sus dedos, con su otra mano me tomó de la barbilla y me dio un pequeño en los labios el cual fue igual de suave que sus caricias -no tengas miedo, peque, yo se perfectamente lo que haces con tu primo Rodrigo (el de 13), los vi hace poco en la casa de Corina y se que no falta mucho para que dejes que alguien te rompa tu culito, así que antes de que vuelvan putito te voy a enseñar lo rico que puede hacerte sentir una mujer- me dijo mientras lentamente llevaba mi cara a sus tetas, pero eso es otra historia.
Espero que hayan disfrutado este nuevo relato, quiero agradecerles a todas las personas que me han contactado por Telegram (@MMMercury) diciéndome lo mucho que disfrutan leyendo mis relatos, pero quiero dejar en claro que, aunque mis relatos son basados en cosas que viví durante mi infancia algunos de los hechos están exagerados con el objetivo de volverlos más interesantes porque si no serían muy aburridos jeje. Recuerden mandarme sus comentarios que disfruto mucho leerlos, un beso a todos.



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