Vi a la mujer del director toqueteando su coño, y mientras me pajeaba los interno me comieron el culo.
Un joven que trabaja en un internado para varones, se excita tanto viendo a la mujer del director cambiándose de ropa, que después de ducharse, en su cama se comienza a masturbar, pero se encuentra tan concentrado que no se da cuenta que sus nalgas quedaron descubiertas y………
Esto me sucedió, estando como supervisor, en un internado para varones, que más bien parecía un centro de detención para jóvenes antisociales, para esos momentos yo era el típico tipo joven de 22 que, a duras penas, y ocasionalmente me calentaba con alguna noviecita de turno, pero luego terminaba con Manuela la viuda de los cinco hijos, para esa época conseguí un empleo, como supervisor de un estricto internado para varones, chicos con ciertos problemas de conducta, por no decir que en su gran mayoría eran delincuentes, antisociales, e hijos de la gran puta.
Mi labor consistía en supervisarlos en el dormitorio, en el comedor, áreas de esparcimiento, y más nada, para colmo de males la mujer del viejo Director estaba bien buena, por lo que a todos nos traía locos, además la muy hija de la gran puta, lo sabía, porque no había día en que no dejase que ya fuéramos los empleados, como los internos, le viéramos sus llamativas y hermosas tetas, sus paradas nalgas y en ocasiones hasta su peludo coño claro que, de manera bien discreta, en ocasiones andaba sin pantis, se inclinaba un poco, y para que les cuento, pero la muy desgraciada, a nadie le soltaba prenda, es decir, ni tan siquiera se dignaba a hablaba con ninguno de nosotros, si se deleitaba mostrando sus nalgas, su coño, sus tetas de manera inocentemente accidental, mientras que en el dormitorio que yo supervisaba, creo y sin exagerar, que tenía el récord de pajas hechas, a su nombre.
Y como uno no es de hierro, una noche justo antes de acostarme, la vi por la ventana de su habitación, ella debió seguramente colocar, algo sobre el piso donde pararse, ya que desde donde yo me encontraba, pude verla completamente desnuda, acariciando sus nalgas, su coño, y sus paradas tetas de manera bien provocativa , de la manera más descarada posible, luego que ella terminó de toquetear su coño, apagó la luz y de inmediato me dirigí al dormitorio, nada más pensando en el peludo y rubio coño de ella, apenas me di una rápida ducha, me recosté, sin ponerme nada, aparte de la sabana, ya estando acostado, boca abajo, comencé a mover mis caderas, soñando despierto que me la estaba clavando a ella, mi verga la introducía dentro de un agujero que había hecho en mi colchón, por lo que mi prepucio lo estiraba para atrás y para adelante, una y otra vez.
Yo estaba tan y tan concentrado en mi sueño, que no me di cuenta de que la sabana que me cubría se me había corrido, dejándome completamente desnudas mis nalgas, frente a los ojos de los desgraciados a los que debía supervisar, mi concentración fue tal, que ni cuenta me di que varios de ellos se encontraban observándome justo a mi lado, no fue hasta que uno de ellos, un tipo de lo más atrevido, al tiempo que yo continuaba moviendo mis caderas, metiendo y sacando toda mi verga del colchón, el hijo de puta ese comenzó a tocarme las nalgas, cosa que honradamente les digo, ni cuenta me di, hasta que, de momento, comencé a sentir algo bien duro y caliente, rozando la raja de mis nalgas, de eso a pasar a ser penetrado por él, no pasó ni un segundo, pegué tremendo grito, que rápidamente sus compañeros apagaron, colocándome una almohada sobre mi cabeza, sujetándome al mismo tiempo por ambas piernas, manteniéndolas separadas, al igual que mis brazos.
Mientras que el hijo de la gran puta ese, comenzó a penetrarme, al principio no soportaba ese tremendo dolor que sentía en mi culo, aparte de lo impotente que me sentí de ser sometido tan fácilmente por todos ellos, pero bien no pasaron unos pocos minutos en que el condenado, continuó metiendo y sacando su gruesa verga de mi culo, cuando ese tremendo dolor, comenzó a dar paso a un raro y extraño placer que jamás ni nunca antes había sentido, placer, que de manera involuntaria me llevó a comenzar a mover mis caderas, al punto que, a pesar de la vergüenza, el dolor, y humillación que pude haber sentido, desaparecieron dando paso a ese raro sentimiento, de placer que me estaba invadiendo, pero los muy desgraciados, no se conformaron con ver que su compañero me estaba penetrando, mientras que yo restregaba mis nalgas contra su cuerpo, buscando sentir más, y más dentro de mí su sabrosa verga, cuando un gordo con cara de pendejo, que yo pensé que era medio retardado, colocó su verga frente a mi boca, diciéndome. “Mariconcita, rica, ponte a mamar.” él, el decirlo y yo hacerlo, prácticamente fue una misma cosa, era algo que no podía controlar dentro de mí.
Esa noche la totalidad de los doce chicos a mi cargo me han dado por el culo, y mientras uno de ellos me daba divinamente por el culo, alguno de los otros once me ponía a mamar su verga, esa noche todos ellos me dieron por el culo de todas las formas y maneras posibles, en una de esas mientras uno de los chicos mientras yo me encontraba bocarriba, me mantenía agarrado por los tobillos, separó mis piernas penetrándome divinamente por el culo, otro cuando le tocó su turno me colocó con la cabeza bocabajo y mis nalgas al aire, y de pie frente al resto me penetro de manera increíble, y así cada uno de ellos hizo conmigo y mi culo lo que le dio la gana, yo únicamente me tomaba un corto momento para limpiar mis nalgas entre uno y otro, o enjuagar mi boca cuando no era que me obligaban a tragarme toda su leche, al siguiente día era un secreto a voces, lo que había pasado dentro del dormitorio, excepto que yo no sabía que el chisme se había regado de tal forma, y manera que casi todo el mundo en el campamento lo sabía, por lo que cuando nos fuimos acostar, había una fila de varios chicos que esperaban para que yo les diera el culo, lo cierto es que no tuvieron que rogarme mucho para que yo, de manera voluntaria, dejase que la mayoría de ellos me volvieran a dar por el culo, durante las siguientes semanas no hubo día en que no me dieran por el culo y me pusieran a mamar sus vergas hasta que una noche yo estaba en ese momento en mi cuarto o quinto chico, dejando que sabrosamente me hiciera lo que le daba la gana, mientras que con mi boca le mamaba su verga a otros, cuando de repente la luz del dormitorio fue prendida, de inmediato entraron los directores, encontrándome a mi dejando que me dieran por el culo, al tiempo que mamaba una gruesa verga con mi boca.
No espero que puedan entender cómo me sentí, entre humillado, avergonzado, en fin, hasta me puse a llorar, me amenazaron con llamar a la policía y levantarme cargos, mientras que yo estaba completamente desnudo frente a todos en el internado, pero la muy hija de la gran puta, de la esposa del viejo Director se hacía la sorprendida, además, se me quedó viendo de una manera que me hiso sentir mucho más humillado, su mirada reflejaba el asco que me tenía, finalmente, no me levantaron cargos, pero fui despedido de inmediato, y tal y como me encontraba me entregaron mis cosas, diciéndome que ni me atreviese a vestirme dentro del internado, por lo que tuve que salir desnudo, y una vez llegué a los portones, donde rápidamente me vestí, hoy en día, yo sé lo mucho que me gusta que me den por el culo y ponerme a mamar una buena verga, por lo que soy una persona sumamente discreta, pero con mi particular gusto por ser bien calzado por otros hombres…

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!