Yo 12 y él 24, por fin mi concha comía pinga
Después de años recibir vergas sólo por el culo, por fin mi concha comía pinga..
Después de por fin librarme de mi primo pude ser novia del hombre que me gustaba desde los 4 años, a los 12 ya era la más puta de las putas, una experta chupapingas, chupa huevos y el año bien estirado de tantas pingas que se había comido, ya tenía tetas grandes, los pezones grandes de tantas mamadas que les daba mi primo, que rico era que mamara las tetas, chupe los pezones y luego me meta pinga al culo para terminar tragando mi lechita.
Este se había obsesionado con su prima, obviamente si a los 3 años ya había tomado los jugos de mi conchita infante, tiempo después terminamos por fin cachando rico, pero mi punto era otro, mi chuchita moría por comer pichulas y quien más que mi amor de toda la vida.
Amigo de mi hermano, amigo del amigo.que me comía el culo desde los 4 o 5.
Volviendo a cuando ya tenía 12 años, el amigo de mi hermano, el del primer relato, ya se había ido, motivo por el cual mi cachero por fin se animo al menos a ya no ignorar mis provocaciones.
Cada oportunidad que tenia le enseñaba las tetas, me acercaba y le enseñaba mi conchita, veía como se le ponía dura la pinga… me daban unas ganas de mamarla y comerla con todo y huevos.
Termina con la concha chorreando, babosa de solo imaginárme comiendole la pichula, la imaginaba gorda grande, se notaba cuando se le ponía dura y se le hacía un bulto en el pantalón.
Hasta que un día no aguanté más, quería verla y pues empecé a hacerle la guardia a él y a mi hermano, el segundo tenía que irse y el primero estar en baño meando, hasta wue un día por fin mi hermano dijo..
– Me cago y se fue al baño que estaba en el otro nivel de la casa y él se meaba y siempre se metía al baño que estaba debajo de la escalera.
Tantas eran mi ganas de verle la pinga que malogra a propósito la chapa del baño…
Espere a escuchar el sonido de ese chorro de meados cayendo y entré de golpe.
Era la pinga más grande, gruesa, cabezona que todas aquellas que había mamado y mi culo había probado.
Mi sorpresa fue que no se inmutó, me miró y agarrandola más fuerte la pinga, siguió meando y batió su rica pinga, esa fue la.primera vez que vi una pinga rica, aquella que por fin iba a ser la.dueña de mi concha.
Pero cuándo, cómo o dónde fue? Esa es otra historia.



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