Yo chillaba como toda una puta, pero de placer, durante el resto del fin de semana, sin necesidad de emborráchame sus amigos y él me comieron el culo
Como estudiante de intercambio, procedente de los Estados Unidos, durante una visita a la estancia de la familia que me recibió, bebí tanto, que al perder todo en un juego de cartas, acepté vestirme de mujer y ser tratado como una, por lo que terminé vestidito de nena, dejando que todos me dieran po.
Como estudiante de intercambio me defendía bastante bien hablando español, por lo que como parte del programa de intercambio debía alojarme en la casa de otro participante del programa, por lo que durante varias semanas estuve compartiendo con una familia, aunque realmente apenas y los veíamos, casi no hablábamos, hasta que al jefe de la casa se le ocurrió, la gran idea, de que su hijo menor, de más o menos mí misma edad, me llevase a pasar el fin de semana largo, a la estancia de la familia.
Por mi parte, al parecer me agradó la idea, al llegar a la finca nos reunimos con sus amigos, todos ellos comenzaron a beber, mientras que yo de manera muy calmada me limitaba a verlos bebiendo, ya habían pasado unas cuantas horas cuando finalmente me invitaron un trago, al principio me negué, pero todos insistieron tanto que finalmente acepté, ya comenzaba a caer la noche, y uno de los chicos sacó un paquete de cartas, y nos pusimos a jugar, después de explicarme el juego, comenzamos a jugar, pero aparte de que aparte de que me emborracharon bien rápido perdí todo.
Hasta que me quedé sin nada de dinero, y por joder uno de los chicos le dijo que podía apostar la ropa, si quería seguir jugando, acepté y al poco rato ya me encontraba prácticamente desnudo, fue cuando en una de esas me levanté a buscar otro trago, que uno de los chicos, comentó que yo, con ese cabello largo, y mis paraditas nalgas, de espalda parecía una verdadera chica, cuando regresé a la mesa, terminé por apostar lo poco que tenía puesto, y de la manera más tonta perdí todo.
En esos momentos uno de ellos me dijo que si quería seguir jugando, lo podía hacer, solo que si perdía me debía vestir de mujer, y actuar como una por el resto de la noche, para su sorpresa por lo borracho que yo estaba, acepté, y desde luego que volví a perder, y sin que hiciera falta recordarme que debía hacer, en un tono de voz afeminado les pregunté por la ropa que debía ponerme, el hijo del dueño de la estancia me llevo al cuarto de su hermana a ver que podía encontrar, cuando regresé a la mesa, de no ser porque todos sabían que era yo, fácilmente hubieran jurado que se trataba de alguna chica, me había puesto un viejo y corto vestido de su hermana, sus zapatos y su ropa íntima, es más hasta me maquillé, y peinó tal como si fuera realmente una chica.
En esos momentos uno de sus amigos, me invitó a bailar, por pasar el rato, pero a medida que bailaban me di cuenta de que me sentía de lo más a gusto con todo lo que ellos estaba haciendo, me trataban como si realmente fuera una chica, así que la siguiente pieza el hijo del dueño de la estancia fue quien me sacó a bailar, y lo primero que hizo fue colocar una de sus manos sobre mis paradas nalguitas, pero en lugar de incomodarme me sonreí con él seductoramente, todos seguimos bebiendo, y lo que todos deseaban era darme por el culo a mí, ya que no me importaba que me siguieran tratando como a una mujer.
Me dejaba tocar por todas partes, en especial mis nalgas, y cuando comenzaron a mordisquear mi cuello, me gustó tanto, que no me opuse a que continuasen, lo cierto es que él no fue el primero en pedirme el culo, ya que uno de sus amigos se le había adelantado, pero apenas vio que sin vergüenza alguna me recosté sobre el sofá, y me subí la falda del vestido mostrando mis paradas nalgas, se colocó frente a mi cara con su verga por fuera, mientras que el primero que me pidió que le diera el culo, me bajó los pantis, y sin miramiento alguno, me enterraba toda su verga por el culo, medio acercó su verga a mi boca, y casi de inmediato me dediqué a mamar, durante el resto de la noche y gran parte de la madrugada, todos y cada uno de sus amigos, me dieron por el culo, cuando no era que divinamente les mamaba la verga, o por los menos mientras tanto a los demás los pajeaba suavemente, hasta que ya fuera que me dieran por el culo o me pusieran a mamar sus vergas.
Yo chillaba como toda una puta, pero de placer, durante el resto del fin de semana, y sin necesidad de emborráchame sus amigos y él me estuvieron comiéndome el culo, mientras que yo chillaba y gemía como una verdadera puta, moviendo mis paradas nalgas restregándolas contra sus cuerpos, al regresar a casa, me porté como si nada hubiera sucedido el fin de semana, pero durante algunas noches, o yo lo sorprendía a él o él a mí metiéndose en mi cama y poniéndome a mamar su verga, y dándome por el culo, mientras que yo me portaba imitando a una chica, como lo hace todo un verdadero maricón.

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