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Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Sexo con Madur@s

Capítulo 02, Mi pequeña Masoquista Johanna

Continuo mi proyecto de entrenamiento de la pequeña johanna.
Mi intención de este tipo de relatos, es solo fantasear lo que pudo haber sido, y al mismo tiempo servir de terapia para mi lívido extremo. No pretendo y no estoy de acuerdo con lo mencionado aquí, pero siento que mis fantasías requieren salir de mi sistema, razón por la cual detallo estos relatos completamente fantasiosos.

Capítulo 02, Mi pequeña Masoquista Johanna

Estimados lectores, creo que todas las personas que hemos escrito relatos de este tipo nos encontramos naturalmente con un muro difícil de sortear cuando escribimos relatos con segundas o más partes. Yo, como cualquiera, me encuentro en el dilema de como continuar este relato ya que he recibido pocas sugerencias e ideas en los comentarios. En verdad me encantaría recibir ideas, particularmente de mujeres que tengan nuestros gustos, para tener una perspectiva femenina que pueda incluir en estas modificaciones. Particularmente, como les comenté en el capítulo 01, me encantaría escribir mi historia con mi pequeña lulu, y sobre otras pequeñas de mi consultorio que estoy adecuando a mis necesidades perversas, particularmente con parafilias relacionadas con el masoquismo. En especial, espero tener el tiempo y la voluntad para contarles sobre las pequeñas que estoy entrenando psicológicamente con las parafilias de ninfomanía y sadismo sexual, explicando por qué necesito mujeres con cada una de estos perfiles en mi vida y que gatillos son necesarios para lograrlo. Oh mis queridos lectores, lo que he logrado hará que eyaculen abundantemente por relato, como me pasa a mí con solo recordarlo. Pero maldita sea queridos lectores, les aviso con anterioridad que como mencionan en la película de “piratas de caribe”, estos relatos no son de piratas y batallas en el mar. Son putos cuentos de fantasmas y demonios rondando por todos lados. Queridos lectores, creo que pasaran muchos capítulos antes que siquiera pueda saborear a cualquiera de estas pequeñas como realmente mi corazón pervertido desea y necesita. Sin embargo, recuerden que es más importante el camino recorrido que el destino final que ya todos esperamos.
Con mi pequeña Johanna pasaron varias cosas inevitables. Primero, la fase dos se extendió por casi dos años, desde los 10 años hasta los 12 años, donde el castigo de mi parte en la terapia era obligatorio todos los miércoles con nalgadas o latigazos con un rejo semiflexible. Ese día era el apropiado porque ella tenía la obligación de venir vestida en falda, y yo verdaderamente disfrutaba ver y sentir sus pequeñas nalgas en mis manos. En los otros días (lunes y viernes), ya les comentaré como me dedique a otras dimensiones de su modificación conductual. Con base en todo mi esfuerzo de afectar su psique hasta el momento, para ella era normal mi castigo y correctivo a veces sin motivo, y muchas veces severo (en fuerza) pero de duración corta, con su posterior afecto/cariño con suaves y cada vez más intensas caricias en sus nalgas para darle sensación de afectividad, y eventuales pero casuales rozamientos de mi mano por su vagina mientras me dirigían a acariciar suavemente su cara, siempre en ese orden. Sin embargo, mis queridos lectores, de lejos esto me satisfacía para una modificación conductual fase dos. Yo necesitaba que en esa fase su castigo fuera vinculante con sensaciones sexuales. Por su puerto, aquí tuve que aprovecharme que, a diferencia de los hombres, casi todas las mujeres tienen muchos más puntos físicos de placer diferentes al contacto clitoriano o vaginal directo.
Mi oportunidad ocurrió un miércoles que ella no quiso ir a terapia. El viernes siguiente la enfrenté, estando verdaderamente molesto por su ausencia. Ella se justificó que no podría ir, por lo cual yo me angustie mucho pensando que ella empezaba a evadir mis castigos. A través del colegio, afortunadamente me di cuenta que eso no era cierto, y lo que pasaba es que los miércoles en la tarde, tenía voleibol. Finalmente, ella me confesó que muchas veces sus nalgas quedaban marcadas o adoloridas, razón por la cual no podría ponerse el short o practicar su deporte favorito. Entendiendo y aprovechando este limitante, le dije que debíamos cambiar entonces la forma de expresar mi cariño con ella. Fue un éxito completo para mí, que estuvo de acuerdo de forma natural con mi afirmación, asociando de forma natural mi forma de expresar mi cariño con su castigo asociado. Mis queridos lectores, se imaginarán como casi me vuelvo loco pensando en formas de castigarla. En todos los casos, debía buscar zonas no sexuales directas, que me permitieran producir sensaciones fuertes vinculadas a castigo y que me permitieran simultáneamente producir placer con mimos y caricias de arrepentimiento con sensaciones físicas directas, pero no sexuales. Oh queridos lectores, eyacule de forma abundante pensando en dos zonas claves e inmediatas. Antes de hablar de estas zonas neurálgicas necesarias para pasar a una fase tres, debo hablar del tema de la eyaculación. Queridos camaradas, ustedes entenderán que esta locura de modificación conductual empezó desde que Johanna tenía 8 años, y honestamente debía desfogarme sino quería volverme loco y hacer alguna estupidez, casi con periodicidad de dos o tres días, muy en coordinación con las terapias de la pequeña. La verdad, y con mucha pena, he de aceptar que me realice una paja increíble pensando e imaginando todo lo que podría lograr con ella. Sin embargo, no sería tan tonto de desechar todo el semen de mi cuerpo sin una razón útil, ya que realmente pocas veces podía alimentar a Johanna con su postre de arroz con leche (y mi semen en él, por supuesto). Por ende, empecé a almacenar todo mi semen en el congelador, para su posterior uso apropiado. He de aceptar que esa fue la razón por la cual empecé a entrenar a mis otras mujeres, porque debía poder desfogarme sexualmente con otras personas, ya que Yo requería que Johanna tuviera un comportamiento masoquista sexual muy especial antes de disfrutarla, y esto tomaría tiempo. Ya les contaré sobre el tema de mis otros proyectos en otros relatos.

Volviendo a las zonas de sensibilidad para sus castigos, se me ocurrieron dos. El primero fue la palma del pie, donde el castigo fue conseguir una raqueta de madera rígida para golpear una o las dos palmas de los pies, con golpes secos y firmes. Queridos lectores, ese punto fue muy placentero psicológicamente para mí porque se producía el sonido estridente, que podía ser intenso o leve sin temor a generar marcas, y la forma de consentir posteriormente a Johanna era super morboso. Empezamos la primera vez con cinco golpes, empezando como me gustaba, de la secuencia de 5, … 2, 1. Desde que comenzamos los castigo los miércoles, yo había entrenado a mi pequeña a contar en retroceso para mi deleite, ya que atreves de su voz podía intuir si me estaba pasando en el castigo. La forma de demostrarle cariño a mi pequeña MASO fueron dos pasos. El primero fue pasarle una crema caliente (de esas sexuales) con olor suave y riquísimo por la zona azotada de la palma del pie. De esta forma, suavemente acariciaba el pie hasta que quedaba completamente seco y con olor a vainilla. Posteriormente, le cogía el pie castigado, y mirándola directamente a los ojos le pasaba mi lengua por la palma del pie, chupándole y lamiéndole los deditos del pie. Queridos amigos, esta fue la primera vez que verdaderamente vi que Johanna hacia un gemido incontrolado, y la primera vez que atestigüé que ella se colocaba instintivamente su mano en la vagina. Queridos lectores, resultó que Johanna era muy sensible de la planta de los pies, tanto para el dolor que le producía el castigo como el posterior afecto producido por mi lengua. Esta fue verdaderamente la primera vez que observaba un vínculo real y directo entre el dolor/placer de mi pequeña masoquista. Este castigo resultó muy satisfactorio visualmente por la posición como ella tenía que colocarse, que era sentada sobre el sofá dándome el pie, ya que podía ver su falda un poco levantada al principio, y después libre de visión para su tanga y vagina. Los castigos anteriores me permitían ver perfectamente su derrier pero era casual la visibilidad con su vagina. En este nuevo castigo, pude ver directamente su delantera, y lo más importante, que ella supiera que la estaba viendo directamente durante su castigo y su posterior cariño.

La segunda zona, que no fue menos placentera para mí, fue su espalda. En esta zona cambie la estrategia de castigo. Primero, cambie el látigo usado en las nalgas, por uno que me permitiera tener golpes consecutivos de entrenamiento. Esto es, una secuencia de golpes rápidos (generalmente más de diez) de fuerza pequeña o mediana, hasta que la zona de la espalda castigada quedará caliente y roja. Finalizaba siempre terminaba el castigo con un golpe fuerte y seco, que sonara bastante y que le dejara siempre una línea roja de marca directa en la piel. O queridos lectores, allí el grito que pegaba por el último azote era super placentero. La sensación intensa de afecto posterior era pasarle primero hielo por la piel que estaba caliente y roja, particularmente por la línea bien marcada del último azote. Posteriormente, la secaba muy bien y procedía a pasarle también mi lengua por la espalda, en especial por su marca dominante. Queridos lectores, allí vi por primera vez como Johanna pasaba de estar estresada por el castigo a super relajada y disponible para el placer de mi lengua. Por supuesto, el hielo no era hielo. Era una proporción de agua con mi semen almacenado congelado, en proporciones suficientes para que se retuviera su sabor típico pero que no se notara visualmente. La razón, era porque una vez terminado de pasar el hielo por su espalda, se lo ofrecía directamente para que lo chupara, mordiera y comiera antes que se derritiera. Allí le explicaba que el hielo era especial, y que le ayudaría con vitaminas pérdidas durante la sesión. Queridos compadres (y ojalá comadres también), este castigo tenía una dimensión que no me imaginaba en principio, y que hizo, que cada vez que lo realizaba me tuviera que encerrar en el baño posterior a la terapia a masturbarme intensamente. Resulta que, para poder castigar esta zona, Johanna tenía que quitarse la camisa. Aunque ella tenía unos senos incipientes como pequeños bolitas y un pezón super rosado, lo cierto es que tenía acceso visual y físico a esas pequeñas fuentes de placer, porque ella no usaba todavía brasier. Entonces, la forma del castigo era ponerla en el sofá en cuatro, donde sus senos incipientes caigan por gravedad mientras yo estaba al lado en una silla. Al principio sin contacto directo, y posteriormente con mi mano inferior sosteniendo el cuerpo muy cercano a sus pechos, mientras que con la otra mano realizaba la secuencia de castigo establecida. En conclusión, cuando ya ella estaba familiarizada con el castigo, posición y dolor de este castigo, resulta que con mi mano que la sostenía el cuerpo tenía acceso a sus pequeños senos. Después de varias semanas de entrenamiento, lo que acontecía era que simultáneamente le apretaba suavemente un seno durante toda la sesión de castigo. Queridos lectores, este castigo fue la primera vez que simultáneamente le daba dolor y una sensación sexual media simultánea, ya que cada golpe era acompañado con una suave caricia sobre su incipiente seno.

En conclusión, en la fase dos me concentre en estos tres tipos de castigos (nalgas, pies y espalda), cada uno con sus ventajas y desventajas. En términos de los gatillos de mi pequeña masoquista, esta diversidad de expresarle mi cariño me permitió:
1. Finalmente pude lograr un asociamiento directo entre el dolor/castigo a sensaciones de placer no psicológicos o emocionales, sino completamente fisiológicos. Por lo tanto, el cambio de su psique durante las sesiones de los lunes y viernes, que no estaban asociados a castigos, fue perceptible en su cambio conductual. De hecho, durante esas sesiones, ella intentaba que yo la castigara, especialmente en los pies, donde recibía intensas sensaciones con conexión directa a su vulva. Sin embargo, como cualquier buen terapeuta, yo no me deje influenciar por las necesidades del paciente, sino los requerimientos de la terapia de forma estricta.
2. Ya que el nuevo conjunto de castigos estaba mediado por sensaciones físicas intensas durante la fase de afecto, me permitió ejercer mucho más control y poder sobre Johanna. Fue tan así, que cuando le explique la metodología del castigo de la espalda, ella ni siquiera se inmuto cuando le pedí que se quitará la camisa. En verdad, al principio estaba preocupado que vinculara este tema con alguna situación sexual indebida. Sin embargo, ya mi control y poder sobre el procedimiento de castigo no le permitía en su psique este tipo de dudas. Esta es una de las razones por la cual había evitado a toda costa un contacto que pudiera considerar de alguna forma como sexual indebido. Por otro lado, estimados lectores, cualquier terapia debe siempre estar acompañada definitivamente por los padres de la paciente. Como Johanna ahora vivía solo con su madre, yo debía ser más activo en la colaboración de la madre en todo el proceso, para afianzar mi control y poder sobre ella. Para lograr esto, continúe la amistad con Elena fuera de un ambienta de terapia, especialmente los fines de semana en aspectos relajantes, como actividades de club sociales y deportivas. Queridos lectores, yo no lo había dicho hasta el momento, pero naturalmente escogí esta familia porque la Elena era una versión adulta de Johanna, en cara y físico. La única diferencia fundamental, era que Elena tiene un busto muy grande, para su contextura delgada. Eso la hace ver muy sexualizada, y atractiva para muchos hombres. Para mí, no tanto, pero amigos, con este estrés producido por el cumplimiento de todas mis fantasías con Johanna sin contacto sexual explícito, me hacía pensar que podría tener algún desfogo casual con Elena y que además me permitirá incrementar el control sobre su hija. Efectivamente, un sábado después de una fiesta en el club y unos tragos, tuvimos una pequeña aventura sexual por ahora casual, en la cual terminamos en su casa. Por su puesto, para motivarme más en el sexo con ella, tuvimos relaciones estando ella en posición de perro, donde solo le veía la parte de la espalda, las nalgas y el cabello lacio hermosísimo. De verdad, no se notaba la diferente entre ambas en esa posición. Lo más importante de esta pequeña aventura, es que, como parte inocente del juego sexual, le pedí permiso para darle varias nalgadas en la cola. Aproveche explícitamente para que ella gritará levemente, logré que el escenario fuera propicio para que Johanna se asomara por la puerta del cuarto, al escuchar ya los familiares golpes de la palma sobre nalgas. Cuando finalmente confirmé que Johanna se asomaba curiosa sobre la puerta, cogí a Elena del cabello de forma brusca y le dije muy morbosamente que me gustaba muchísimo, a lo cual ella confirmo que también. En ese instante, y acompañados del morbo de un sexo sano consensuado, le di varias nalgadas en frente de la hija. En esta situación, Johanna no era consiente que yo la estaba viendo por la perspectiva de la puerta, ya que ese tipo de situaciones las tengo reservadas para la fase tres de su entrenamiento. Seamos honestos queridos lectores, si la hija es susceptible a mi entrenamiento masoquista, es porque la madre también debe tener un perfil psicológico similar. En particular, Elena tenía un perfil leve de masoquista emocional y sumisión. En conclusión, queridos lectores, Johanna en ese escenario no entendía que estábamos teniendo sexo, lo que comprendía era que su madre también aceptaba mis muestras de cariño, y por ende reforcé en su psique el control, poder y familiaridad de mi terapia.
3. Para el gatillo relacionado con la culpa inconsciente y expiación, indague profundamente con Elena sobre su relación de pareja en sus inicios. Como sospechaba, producto de la relación entre los padres, Johanna fue producto de un embarazo no planeado entre la pareja. Por ende, use dicha información en la sesión de terapia de los lunes para generarle a mi pequeña la culpa inconsciente de una hija no deseada, y como su relación dura y difícil con su padre (y a veces con la madre) era una consecuencia de karma existencial, y por ende una forma de expiación de los errores de la familia. Entonces utilice dicha terapia para explicarle que la vida era a veces difícil, insistiéndole que las relaciones muchas veces son duales entre dolor y satisfacción. Le explique claramente que su vida era muy valiosa, y podía estar dedicada completamente a ayuda a otras personas. Aquí mis queridos pervertidos (y ojalá pervertidas también), le introduje la idea como ella me ayudaba a mí en las terapias de los miércoles, donde sino fuera por ella estaría absolutamente triste y sin sentido en mi vida. En esas sesiones le introduce el concepto de mi necesidad imperiosa de ella, exaltando el ego interior perdido con su padre. Mis queridos, también fomente mucho en la terapia de los lunes el trabajo de terapias grupales con hijos separados con relaciones muy conflictivas. Aquí mostré como al tenerme, ella está muy protegida, consentida, valorada y genuinamente amada. Ya les contaré con mayor profundidad en el siguiente relato como surgieron las terapias grupales y los perfiles que busque para afianzar e psique de mi pequeña MASOCA.
4. Como lo explique en el gatillo de control y poder, el primer paso de reforzar mi terapia fue que Johanna se diera cuenta que su madre también tenía muestras de cariño conmigo. En la terapia de los lunes, trabajamos varios elementos psicológicos para darle estabilidad mental, entre ellas la posibilidad de cariño simultaneo entre su madre y ella, ya que se estaba poniendo celosa. La verdad, fomente un poco ese sentimiento, explicándole que a veces tenía sentimientos que no podía desfogar con ella los miércoles. Ante esto, ella con una inocencia y alentada por los celos, me dijo que, si necesitaba expresarme que le avisará, por ejemplo en el club, y que nos escondíamos para jugar entre los dos. Allí le dije, que podría ser, pero por ahora no porque ella muchas veces no podía controlar sus gemidos (tanto de dolor como placer), para lo cual me pregunto si había opciones para ayudarla. Allí le dije que sí, pero que debíamos explorar esas opciones los viernes. Estimados lectores, les recuerdo que los viernes ella tenía que traer el collar del cuello siempre a la terapia. Ese día estaba completamente destinado a reforzar en su psique su perfil fetichista. Mis queridos compadres (y ojalá comadres también), el viernes fue completamente dedicado a que ella visualmente se sintiera familiar y natural con vestimenta atrevida y en algunos casos vestimenta típica masoquista, siempre como parte de juegos de roles explícito sin castigo físico ni contacto sexual explícito. Para la terapia de los viernes, el espejo grande que tenía del sofá, tenía la función de ser un amplificador visual y psicológico, que me permitiera desbloquear posible inseguridades y complejos que pudieran surgir por la sesión de miércoles. En particular, el espejo en toda esta experiencia fetichista, me permitió una disociación positiva de Johanna. Esto quiere decir, lograr que mi pequeña entrara en un estado de absorción profunda, donde básicamente ella se veía como otra persona en el espejo. Queridos lectores, en ese escenario y como parte de juegos de rol, jugamos a las mascotas, a las parejas de novios inocentes, al papa y la mama de forma inocente, y bueno una gama muy amplia de juegos que involucraban objetos físicos (por ejemplo, vestidos), mediados por ese espejo maravilloso. En particular, para el tema de los gemidos, le propuse probar una variedad amplia de mordazas para la boca y ball gags, para reducir los ruidos durante la terapia de los miércoles. En esta segunda fase, solo pretendía que ella se familiarizara con estos juguetes, donde ella pudiera imprimir en la psique como yo la vería cuando ella lo tuviera colocado durante una sesión de castigo (la función del espejo, fue verdaderamente morbosa para que ella se viera hermosa con todas estas vestimentas). La forma de probarlo los viernes, cuando jugamos con estas mordazas, fue hacer cosquillas. O mis queridos lectores, recuerden que el castigo físico puede tener un equivalente con las cosquillas forzadas. De hecho, puede ser más placentero forzar las cosquillas de una esclava que castigarla físicamente. Efectivamente, ella comenzó a familiarizarse con el concepto de incapacidad de expresar sus sentimientos auditivamente con esta estrategia, lo cual me daba honestamente un placer tremendo. Estimados, el uso de estos juguetes durante mi terapia de castigo lo tenía planeado solo a partir de la fase tres, por lo que realmente no pude por ahora disfrutar de ellos completamente. De nuevo queridos lectores ávidos de experiencias morbosas, las estrategias de autosabotaje me dan mucho trabajo, pues no encuentro una línea para generarle un perfil específico. Lo único que logre efectivamente fue reforzarle el autosabotaje en las relaciones de sus pares en el colegio, donde yo lograba que ella alegara a las amigas o amigos porque ella pensaba que los vínculos afectivos eran demasiados cercanos, haciéndola vulnerable al abandono o rechazo. De esta forma, intensifique mi rol central en su vida, como uno de las pocas personas que era seguro estar y confiar.
5. Finalmente mis queridos lectores, tuve que empezar a trabajar seriamente para evitar la situación clínica. Por esto, y como comenté anteriormente, las sesiones de los lunes y viernes tenían objetivos diferentes a su entrenamiento. Los viernes estaban completamente dedicados a establecer un perfil fetichista sin relación con castigos. Queridos lectores, tener una Masoca y que no sea fetichista (de objetos y vestidos), es como tener un perro que no le gusta consentir a su amo. Los lunes fue más serio y por eso el símbolo de la diadema (símbolo de niña inocente), porque debía estabilizar todos esos pensamientos en ese pequeño cerebro. Los lunes trabajamos mucho en la relación con su mamá, la relación con sus pares (amigos y amigas), y trabajamos mucho también la transferencia afectiva conmigo, su terapeuta. En particular, el espejo me permitió evitar problemas serios de baja autoestima e inseguridades severas producto del entrenamiento. En cuanto a la relación con su madre, por su puesto tuve que trabajar mucho el tema de celos excesivos. Claramente no trabaje en quitarle esos sentimientos, sino para que entendiera que era normal tener celos de la madre, y que a medida que creciera ella podría cada vez ser más independiente y reemplazar a su madre en muchas de sus responsabilidades. Por su puesto, esa sana competencia madre e hija que ella percibía, era muy apropiada para mis modificaciones conductuales. Sin embargo, esta debía ser moderada por un profesional en la materia. En cuanto a sus amigos, si bien le genere escenarios de autosabotaje con sus amigos y amigas del colegio, logre a través de grupos de terapia que ella tuviera varias amigos y amigas de su edad con los perfiles que yo buscaba, que fortalecieran su perfil masoquista y que no tuvieran riesgos relacionados a robarme a mi presa. Por su puesto, esto es parte de muchos elementos implementados durante los dos años que estuvimos trabajando fuertemente la fase dos de su entrenamiento, y que comentaré en el siguiente relato con su transición a la fase tres, de contacto no tan inocentes. En particular, una situación que necesitaba atacar por su estabilidad emocional, es que ella tenía que llamarme de alguna forma cariñosa, particularmente durante las terapias de castigo. Como ya comenté en el relato anterior, yo definitivamente no quería que me asociara como padre (o papi de forma cariñosa), no porque no me gustará o lo deseara, sino porque para ella le daría poder a su padre biológico. Yo no quería que eventualmente en alguna reunión o con el tiempo, ella de alguna forma asociara mi entrenamiento con él, porque estoy seguro que él es mi mayor peligro de falla en el proceso. Por lo tanto, insistentemente le hice caer en cuenta que yo no era su padre, era algo más profundo y duradero. Aunque hay varias palabras en el contexto masoquista, ninguna de ellas me gustaba porque ponía en riesgo su capacidad de relacionarse conmigo en otros ambientes, como situaciones sociales o colegio. Finalmente, le dije, que si quería decirme una palabra de cariño, que fuera expresada en cualquier contexto, me llamara padrino (o padri). Por supuesto, para que la madre no sospechará, me toco venderle la idea que la primera comunión de Johanna era importante y que me gustaría por su cercanía con la familia, que yo fuera su padrino. Después que esté bien entrenada esta pequeña, buscaré una palabra más apropiada para nuestras sesiones, diferente a amo o señor, las cuales me parecen muy trilladas y sonsas.
Estimados lectores, como conclusión en estos dos años de modificaciones conductuales y entrenamiento de mi pequeña Johanna no fueran tan fáciles como esperábamos. Ya pasados los dos años, Johanna cumple 12 años, para lo cual empezamos a entrar en la fase tres de mi terapia, la cual es un entrenamiento reforzado con experiencias indirectas menos inocentes sexuales sobre los puntos vitales de esta pequeña. Los puntos vitales sexuales para mi serían la boca, los senos, la vagina y el ano. Ustedes se preguntarán como podemos empezar a entrenar estas zonas sin tener un contacto directo sexual. JA, queridos lectores, querer es poder, y mi voluntad y capacidad situacional puede ser soberbia. Efectivamente, logre comenzar un entrenamiento anal, vaginal y bucal sin que estuviera mediado por sexo directo conmigo. La estimulación de sus pequeños senos de forma no tan inocente ya comenzó, con el castigo relacionado a la espalda, pero debemos reforzarlo de forma no tan inocente con castigos apropiados y sensaciones físicas positivas dominantes. La estimulación de su pequeña vagina de forma no tan inocente también ya comenzó, cuando en el castigo de las plantas de sus pies, ella casi instintivamente coloca su mano en la vagina, relacionado el placer lingual en su pie con pequeñas lubricaciones incipientes de su vagina. Ya les contaré como terminamos la fase dos y comenzamos la fase tres, en los siguientes relatos.
Finalmente, quiero agradecer los comentarios e ideas sobre estos cuentos eróticos. Valoro mucho sus aportes, que serán incluidos de alguna forma en las siguientes versiones, si me animo a continuar relatando estas experiencias. Realmente es bastante agotador escribir estos relatos, porque mientras escribo sufro permanentemente de priapismo. Por ende, escribir estas experiencias es para mí, de forma directa, un sufrimiento de muchas horas. Que terrible paradoja, escribir sobre como modificar conductualmente a mi pequeña Johanna para que sea masoquista, y al mismo tiempo yo auto castigándome porque no puedo tener sexo todavía con ella y porque el solo recordarlo y escribirlo me genera estrés fisiológico sexual increíble. Bueno, ni modos :).
Con abrazos,
cazadordelulu

17 Lecturas/27 junio, 2026/0 Comentarios/por cazadordelulu
Etiquetas: amigos, anal, colegio, madre, mama, mayor, papa, sexo
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