El inicio con mi sobrinita Saraí
Mi primera experiencia con sobrina Saraí, y como restregué mi pene en sus nalguitas. Historia R.
Esto empezó hace varios años, en esa época tenía 12 o 13 años; recuerdo que aún estábamos comenzando la cuarentena. Mi sobrina Saraí, de 4 años en ese momento, era pequeña, incluso más que otras niñas; pero tenía un buen culito que no era muy grande, pero sí tenía buena forma.
Recuerdo que había venido de visita a mi casa junto a su madre, la cual era mi hermana. Si quieren detalles de cómo vestía mi sobrina, pues ella vestía un pantalón rojo que resaltaba su culito, una camiseta blanca y una sudadera roja encima.
Mi madre y mi hermana salieron a comprar cosas para la cena al mercado, por lo que me quedé solo en casa con ella, para mi bendición o maldición.»
Al principio solo era molesto para mí. Pues yo tenía que cuidarla y ver que no hiciera algo que la dañara. Así que me la pasé cuidándola.
Ella jugaba y se movía mucho por el cuarto y yo tenía que cuidarla en todo momento. Pero yo estaba muy caliente porque no me había masturbado ese día, y ya saben cómo es a esa edad en la que empiezas a estar siempre caliente.
La cosa es que la empecé a ver con otros ojos.
Mi sobrina siempre fue muy descuidada, por lo que se le bajaba el pantalón y yo podía ver su culito. Eso me empezó a excitar demasiado.
Cuando eso pasaba, yo aprovechaba para subirle el pantalón, como siempre hacía. Pero esta vez aproveché para manosearla y tocarle su culito, y uff, fue una delicia.
Tenía unas nalguitas bien suaves y redonditas que me pusieron la verga al cien por ciento. Así que aproveché para tocarle también su coñito disimuladamente, ya que me daba miedo.
¡Y joder! Fue lo más excitante que había hecho hasta ese momento; la suavidad de su coñito era hermosa.
Ella no dijo nada mientras la tocaba, ya que fue rápido. Luego, por miedo, disimulé que le subía el pantalón como siempre hacía.
Pasó el tiempo y yo todavía tenía la verga dura; no podía dejar de verla. Así que se me ocurrió algo.
Para distraerla, la llevé donde había una ventana al jardín. Puse una silla y la subí ahí para que mirara por la ventana.
«Mientras tanto, aproveché para manosearle el culito por encima de su pantalón. Ella no hizo absolutamente nada; seguía mirando por la ventana sin reaccionar. Eso me dio confianza y excitación.
Así que le bajé el pantalón. Vi su reacción y seguía siendo la misma, sin preocupación ni susto.
Entonces empecé a tocar su culito directamente, sin nada encima. Estaba totalmente desnuda ahí abajo y, ¡uff!, joder, lo disfruté tanto.
La manoseé todo lo que pude y ella no dijo nada, así que seguí. Ensalivé mis dedos y empecé a masajear su coñito, intentando ver si hacía alguna expresión o algo, pero no.
Ella seguía así, sin decir nada. Literalmente solo me miraba y volvía a ver por la ventana; a veces se reía, pero nada más. Supongo que era por cosquillas, ya que también cerraba un poco las piernas a veces.
Al ver su indiferencia, me excitó más. Así que decidí bajarme los pantalones y ponerme detrás de ella para masturbarme, viendo su culito desnudo mientras ella seguía mirando por la ventana.»
Yo me masturbaba, pero quería más. Así que me acerqué y me pegué a ella, frotando mi pene en sus nalgas. Ella no dijo nada; para sorpresa de nadie, seguía indiferente, más distraída por lo que había afuera. Ni siquiera asustada; supongo que era porque no entendía nada.
Seguí frotando mi pene en sus nalguitas hasta que lo metí entre ellas. Ella apretó sus nalguitas, supongo como una resistencia natural al sentir algo desconocido, lo que lo hizo más rico. Me movía como si la estuviera follando, hasta que no sé si fue por la calentura o porque se me subieron los humos a la cabeza, que intenté meterle mi pene en el culito. En ese momento medía como diez centímetros erecto.
Abrí sus nalguitas y empujé mi pene. Obviamente no entró porque ella apretó sus nalguitas como respuesta a mi intento. Pero ella no mostró estar asustada; estaba neutral.
Intenté varias veces, pero tampoco quería forzarla por el miedo que sentía. Así que simplemente moví mi pene entre sus nalguitas, mientras ella las apretaba alrededor de mi pene, hasta que ya estaba por eyacular.
Pero no quería eyacular en ella por miedo. Así que me separé antes y eyaculé en el suelo.
Ella se quedó ahí como si nada hubiera pasado. Yo volví en conciencia de lo que hice y le subí el pantalón y la ropa interior, luego la bajé de la silla. Después fui a limpiar el semen que derramé en el piso.
Mi hermana y mi madre llegaron poco después, pero mi sobrina no dijo nada. Supongo que fue porque no entendió lo que le hice y simplemente lo ignoró.
También fue en parte porque ella no sabía hablar muy bien en ese momento, por muy difícil que suene creerlo, ya que no se le entendía muy bien.
Está es solo una de las varias experiencias que tengo con ella, ella en la actualidad tiene 9 años; si quieren que cuente las demás, apoyen este relato. También, si hay una manera de contactarme con alguien con los mismos gustos que los míos, que pueda ayudarme a avanzar con estos gustos y la personita del relato diganlo en los comentarios.

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