Eva, Una Puta Depravada Y Su Hija Lidia
Me toca conocer a una prostituta depravada en un table dance que siendo sinceros, si me asusto conocerla..
Este recuerdo es relativamente reciente, hubo una época en la que acompañe a un amigo a cierta ciudad cercana a un conocido putero de table dance, mi cuate en cuestión se sentía con ciertos «dotes de padrote» y decía tener una amiga entre las putitas del lugar; la puta se hacia llamar «Eva» o «Lluvia» dependiendo del día de la semana o del cliente, era una morena de 38 años cuando yo la conocí, no muy alta, llegaba casi al metro con setenta y cinco por las plataformas enormes que usaba, de esas de base transparente, siempre con vestidos cortos y pegados, figura esbelta de madura que hace ejercicio constante aunque el vientre ya un poco abultado pero no desagradable a la vista, pelo negro tintado para no dejar ver las canas que ya comenzaban a aparecer, de tetas grandes con pezones café obscuros y puntiagudos, las areolas igualmente obscuras, gruesas, y muy amplias y redondas, cuando se excitaba se le hinchaban las areolas a formar una pelota encima de esas enormes masas de carne; de nalgas firmes, bien formadas y redondas, con las piernas torneadas y con mucho de donde agarrar, cintura bien definida de gimnasio y sana alimentación, y un coño bien depilado, húmedo a la menor provocación y bien entrenado de bastante tiempo en la putería. Pues sucede que a ese trozo de deseo lo conozco por las maravillas que platicaba mi migo y en la primera ida a verla, siendo justos, no me pareció la gran cosa, una putita más entre la casi veintena de putas que estaban en ese momento trabajando, pero los acompañamientos a mi amigo casi una vez por semana y ver que en cada ida Eva se sentaba en las piernas de mi amigo a platicar con él y se la pasaba mirándome a mi me decido a solicitar un privado con ella. Eva muy gustosa, se levanta de la mesa y me lleva a la sección de privados (El privado se solicitaba a algún mesero, le extendían a uno una especie de ticket y acompañado de la chica había que presentar ese ticket y pagar la cuota del privado con el cadenero que estaba en la entrada de dicha sección), se podría decir que hizo decentemente su trabajo, yo salí con la verga dura y ella bastante manoseada, así se comienza un ciclo de que en casi cada visita mi amigo le compra su copa, ella se queda platicando con él un rato, se termina la copa y yo la contrato a un privado, en esos breves encuentros me platica que lleva ya 16 años puteando, que le caga atender clientes como mi cuate y otros que llegan a prometerle que la van a sacar de trabajar de ese sitio y algunas pendejadas más, yo la verdad ya «pesé» la mercancía y sé que es más de lo que cuenta, así que le lanzo la propuesta de que se deje ver por fuera del congal, ella me pasa su número y quedamos en que la contratare pronto.
La llamo un martes a medio día, es el día que descansa del putero y me ha dicho que si la llamo antes del medio día me agenda cita y chance y me toca ser el primer cliente, nos quedamos de llamar en cuanto me instale en algún hotel cercano y me da las opciones, llego al hotel y la llamo que ya estoy en la habitación X, me dice que llegara en 15 minutos así que aprovecho y me doy un baño rápido, Eva llega como le he pedido, una falda corta amplia, con pantaletas de las que cubren toda la nalga (De mujer decente), un brasier de media copa de tela suave (No de esos de tela gruesa y como con relleno de espuma), con zapatitos a juego, ya viéndola de día es una mujer guapa que pasaría por secretaria o alguna oficinista normal, me saluda con un beso en la mejilla (Nada que ver con el beso que me diera la vez anterior en el privado, un delicioso beso apasionado antes de terminar el tiempo de dos canciones), le pago de antemano lo acordado y lo guarda en su bolso.
Eva: ¿Qué tienes planeado, papito?
Yo: Ven, acuéstate en la cama, boca abajo y relájate.
E: ¿Cómo si durmiera?
Y: Eso seria excelente.
Eva se acuesta de lado, abrazando una almohada, formando un cuatro con sus piernas, mientras platicamos la comienzo a acariciar despacio, pasando las yemas de mis dedos por sus piernas, llegando al borde de la pantaleta y subiendo suave sobre la tela en sus nalgas, ella sigue hablando y comienza a suspirar quedamente sintiendo mis manos apoderarse lentamente de su piel.
Y: Cuéntame algo rico, Eva.
E: ¿Cómo qué? Tú pregunta y yo te respondo.
Y: ¿De verdad? Es que tal vez mis preguntas sean muy pervertidas o personales.
E: (Riéndose) No serás el primer pervertido que me toca atender, pregúntame y prometo contestarte bien.
Y: O.K. Pero puede que pregunte cosas muy personales y tal vez, si me caliento, de manera muy obscena.
E: ¡Papito! Esos son los cabrones que me gustan (Ni falta hace decir que con ese «cabrones» me punzo la verga).
Y: Cuéntame que es lo más pervertido o depravado que has hecho.
E: ¿Pervertido o depravado? No son lo mismo, y hay pervertido y depravado que me gusto y que no me gusto.
Y: Dime primero lo más pervertido que no te gusto.
E: Un gangbang con baño de leche, me contrataron para una despedida de soltero y termine cogida por ocho cabrones que terminaron bañándome de leche entre todos.
Y: O.K. ¿Pervertido que si te gusto?
E: Iniciar nenes.
Y: Cuenta (Mientras ella me va contando yo voy metiendo mano suavemente ya al frente de su pantaleta y confirmo que su raja esta goteando ya).
E: Me han contratado padres en varias ocasiones para que sea la primera comunión de sus hijos, el más chiquito tenia doce y el más grande fue en su cumpleaños dieciocho, pero los más ricos son los de menos de quince.
Y: ¡Uffff! ¿Por qué no tuve un papá así? (Qué si han leído los anteriores recuerdos sabrán que no lo necesite).
E: (Riéndose) ¡Tonto! Pero sí, agradezco que esos padres hayan confiado en mi y me hayan dejado gozar de sus chiquitines.
Y: Ahora cuéntame ¿Lo más depravado que no te gusto?
E: Ese sí me da asco, pero te voy a contar sin detalles, me pagaron ocho mil pesos por dejarme cagar, el tipo se puso en cuclillas sobre mi pecho y me cago las tetas.
Y: ¡Cuacale! Eso sí es desagradable ¿Y depravado que te haya gustado?
E: Otro tipo me pago diez mil por dejarme grabar mientras me montaba su perro, un pastor malinoa.
Y: ¿Te dejaste coger por un pastor belga malinois?
E: ¡Ándale, así me dijo que era el nombre de esa raza! Se sintió extraño cuando me metió su bola, pero lo disfrute mucho y más por qué me lleno mucho de su leche caliente. Me lastimaba su bola pero al mismo tiempo se sentía delicioso en mi panocha bien invadida por su verga y su bola.
Y: ¡Oye, qué ricas experiencias tienes!
E: ¿Tú no me vas a decir que estoy enferma?
Y: (Mientras meto mis dedos con fuerza y los muevo en su panocha) ¿Qué no te has dado cuenta de que estas con un enfermo?
E: ¡Ay, papito! ¿Muy enfermo?
Y: Algo.
E: Sí veo que eres enfermo a lo mejor te cuento mi fantasía.
Y: ¿De que se trata? Cuéntame.
E: Sólo si veo que realmente eres el enfermo que estoy buscando.
Y:O.K. Entonces dime ¿Hace cuanto que estas puteando, recuerdas a tu primer cliente?
E: ¡Ay papito! Eres muy curioso. Empecé a putear a los veintidos, cuando me corrieron de mi casa, pero ya llevaba rato cogiendo y probando vergas, así que no me costo trabajo acostumbrarme a que me pagaran por dejarme coger. Y mi primer cliente fue un viejo, ya tenia dos semanas viviendo en la casa de una amiga y no conseguía trabajo, me recargue en un poste de una esquina pensando en donde ir a buscar chamba y se para un carro con el viejo detrás del volante, bajo la ventanilla y me pregunto que qué hacia allí, me pregunto así a raja tabla cuanto cobraba, al principio me sentí ofendida pero se veía buen carro y se veía bien el señor, le dije que era mi primera vez puteando y que le cobraba cuatro mil, ni se inmuto, me dijo que me subiera, me llevo a un motel y me cogió como quiso, en dos horas se deslecho tres veces y me dio cinco mil, de ahí investigue donde se ponían las putas y una noche salí de la casa de mi amiga y me fui a poner, no sabia que había padrotes y que había que darles dinero, pero ya en cuanto supe como se trabajaba me puse en ello, después una me dijo que yo como jovencita podría ganar más en un putero o en un teibol y aquí estamos.
Y: Una historia interesante, Eva; dices que ya antes de putear habías probado varias vergas ¿A que edad te cogieron por primera vez?
E: ¡Ay, papacito! Te espantas si te cuento.
Y: No creo espantarme, a lo mejor me pones mas duro el pito (Se lo comienzo a meter entre las nalgas y las pantaletas y me muevo como si estuviera cogiendo)
E: ¡Mmmmmmh! ¡Qué rico, papi! ¿Así te pone esta puta?
Y: ¡Delicia de puta! Sí, así me pones, con ganas de ensartarte rico, y para que veas que no me espanto, yo comencé a los… (Le conté brevemente de mis inicios con mi prima cuatro años mayor y de mis tías Natalia y Brenda).
E: ¡Cabroncito fuiste! Sí creo que me cumplas mi fantasía.
Y: ¿Sí? Mientras cuéntame a que edad iniciaste a coger.
E: Desde que vi que tu no eras como tus amigos, que incluso no me llevaste enseguida al privado como el que los acompaño las primeras veces y te veía como me ignorabas y que no era pose, me gustaste, papacito, conforme me llevabas a los privados y sentí como me acariciabas y me metiste los dedos sin pedir permiso y los llevaste a oler y los lamiste me di cuenta de que eras un cabrón de esos que sabe que somos para usar.
Y: ¿Sí? ¿Te gustan esos cabrones que sabes que te van a usar como puta sin ningún miramiento, qué sabes que son unos hijos de puta pervertidos que si se las mientas más pinches duros y perversos se ponen?
E: ¡Síiiiiiii! ¡Me encantan!
Y: Entonces, cabroncita, cuéntame ¿A que edad te metieron por primera vez la verga y quien fue el cabrón suertudo?
E: Mi papá a los ocho años comenzó a ir a mi cuarto en las noches, me acariciaba dormida, así como me empezaste a acariciar, de hecho ahorita en lo primero que pensé cuando me dijiste que me recostara y me relajara y me empezaste a acariciar fue en mi papá. Me acariciaba las piernas y se iba, me imagino que a masturbarse, pero con el tiempo se fue subiendo hasta que comenzó a meter sus dedos debajo de mi calzón y me sobaba la panochita, después ya comenzó a jalársela ahí y me dejaba su lechita en mis piernas o en el calzón, después me comenzó a comer la panochita y el culo hasta que un día ya no se aguanto y me la metió, me hizo llorar pero me decía que estaba deliciosa y que era su hija putita rica; me cogía diario por las noches, me hacia gozar mucho y cuando cumplí los nueve me dijo que de regalo me iba a estrenar bien el culo, me lo lamio, lo dedeo despacito y termino metiéndome su verga hasta que se deslecho, me llevo al baño y me decía que quería ver como cagaba su leche, me limpio y desde ahí hasta los quince me cogió como se le antojo.
Y: ¡Qué cabrón suertudo tu papito! ¿Cómo eras a los ocho años, Eva?
E: Morenita, flaquita, planita pero con pompitas, mis chichitas aún no se hinchaban siquiera, mi panochita estaba lisita, de niña.
Para ese momento ya estaba desnuda en la cama, empinada con las nalgas apuntando al techo, yo separándoselas con las manos y comencé a lamerle el culo, dando leves pasadas con la punta al principio para seguir después pasándole la lengua competa con fuerza raspándole ese agujero.
E: ¡Ay, qué cabrón! Se siente rico como me lames el culo, perro.
Y: ¿Sí te gusta como te lo limpio, puta? Dime ¿Te gusta como te limpio el culo con mi lengua?
E: ¡Síiiiiii! ¡Así cabrón!
Y: Miéntamela si te nace, puta, me excita que me digan que soy un cabrón, un hijo de la chingada, un hijo de puta. Y me excita mucho que cuando hago algo que les gusta me digan: «Chinga a tu madre, cabrón» o «Chinga a tu reputisima madre».
E: ¡Hijo de la chingada! ¿Dónde estabas papacito? ¿Por qué no te había conocido, pinche enfermo? ¡Así, así!
Y: ¿Sí te gusta haberte encontrado con este perro enfermo pervertido?
E: ¡Sí! Sí eres un pinche depravado, yo creo que sí me vas a complacer mi fantasía, cabrón.
Y: Dímela y veremos.
E: Todavía no, papacito.
Y: O.K. Dime ¿Consideras que tu papi te cogió, te chingó o te violó?
E: ¡Todas!
Y: ¿Después de tu papá, alguien te violo en otra ocasión?
E: Considero que todas las veces que me han metido la verga puteando me han violado, la mayoría de las veces las he disfrutado, me gusta que me violen los perros enfermos y depravados como tú.
Y: ¡Hija de la chingada! Te voy a coger, a violar, a chingar por puta cerda y zorra.
E: ¡Así cabrón! ¡Viólame, putéame, anda, chíngame hijo de tu reputa madre! Demuéstrame que eres el perro macho que ando buscando.
Le metí la verga en el culo en seco, mientras se amoldaba a tenerme la cachetee, la escupí, la obligue a besarme, y la volví a abofetear, gritaba como perra en celo, pidiendo que la chingara, que le sacara la mierda con metidas de verga, que la hiciera recordar a su padre. En tres horas nos descansamos delicioso, Eva me hacia terminar en su boca y se bebía la leche como gata hambrienta. De los muchos recuerdos que compartió conmigo el que más morbo me causa es el de las velas, cuando su papá dejo de cogérsela y ella no aguantaba la calentura se metía una vela en el culo y se iba así a la prepa, con el pasar de las horas la vela se aguadaba y se deformaba y ella llegaba a su casa a sacarla pujando, en palabras de ella: «Me gustaba la sensación de cagar la velita».
Y: ¿Sabes que me gustaría hacerte, pendeja?
E: ¿Qué hijo de puta enfermo depravado?
Y: Me gustaría deslecharme en tu culo y ver lo que veía tu papi cuando cagabas su leche, pinche perra.
E: ¿De verdad, papacito?
Y: Sí.
E: ¿Y qué te lo impide?
Y: Qué aún no sé cual es tu fantasía, capaz que me la cuentas y ya no voy a poder hacerte nada.
E: Es que mi fantasía sí es muy perversa.
Y: Cuéntamela.
E: El primer escuincle que me cogió tenia casi doce años, le faltaba una semana para cumplirlos, y lo deje que me cogiera a pelo, se vació muy rico adentro, y en dos horas me dejo mucha leche, y de esa leche quede preñada… (Lo dejo como pensando en si seguir contándome o no) …yo tuve una niña y hoy tiene siete casi ocho años, pero de unos meses a la fecha me he notado muy caliente cuando pienso en que llega un cabrón y la viola, sé que no es normal mi pensamiento, pero la imagino siendo usada, la imagino llorando y eso me excita, mira (Se abrió de piernas y efectivamente, un hilo de flujo, una baba transparente y abundante salía de su gruta), me excita la idea de verla suplicar con sus ojitos que la ayude y yo estar bien pinche caliente y enferma viendo como sucede todo.
Y: (Con la verga nuevamente bien firme del morbo de escucharla) ¿Te gustaría ver que la violan y tener el pretexto de que no pudiste hacer nada?
E: ¿Cómo? ¿A poco estas pensando en como hacerle?
Y: Sí. Ella dormida y tú sentada en una silla, simulando estar amarrada, verías todo y ella te vería amarrada y comprendería que no puedes ayudarla.
E: ¡Eres un perro perverso! ¡Me gusta la idea! Pero no te dejaría violarla gratis, mi niña es virgen y aún inocente ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar por una oportunidad así?
Y: No tengo mucho, y además ¿Cuándo se haría?
E: Si me gusta lo que ofreces, hoy mismo.
Y: Podría conseguir máximo para hoy cinco, tal vez ocho mil.
E: Si me das los ocho hacemos trato.
Y: Tendría que ser en tu casa ¿Es seguro? ¿Hay muchos vecinos?
E: No, el lugar es tranquilo y la casa esta muy alejada de las demás.
Mientras la cogía por el culo para que me dejara verla «cagar» mi leche me dio los detalles de la casa, terminamos con esa sesión de perversión y me dijo qué para que viera que era real la llevara a su casa.
Ya con todo dispuesto y sabiendo que era verdad lo que había dicho, regrese y saque dinero de la caja de urgencias, diez mil por cualquier menester, llegue a la casita a la hora acordada, sobre las 22:00 hrs. se suponía que a esa hora su hija ya estaría dormida, y ella ya habría preparado todo, la silla y el pedazo de mecate con el que supuestamente estaría amarrada a la silla, el carro lo deje afuera, entre al pequeño senderito y al llegar a la puerta toque tres golpes suaves como habíamos acordado, Eva salió en una batilla transparente, dejando ver sus deliciosas tetas, me sonrió ampliamente, me beso y me dijo: ¿Estas seguro? Yo metí la mano bajo la batilla y le toque la panocha, mojada como fuente: ¿Tú estas segura? Me susurro un SÍ trémulo y me dejo pasar, le entregue el fajo de ocho mil y los conto mientras se dejaba manosear, me llevo al cuarto de su hija, según dijo se llamaba Lidia. La nena efectivamente dormida y un poco descubierta, era una niña morena como su madre, delgada, planita, con nalguitas paraditas apenas tapadas con un short de muñequitos, en la parte de arriba una camisetita de tirantes tapando sus inexistentes chichitas, Eva tomo la silla y la acomodo haciendo el menor ruido a unos pasos de la cama, le acomode el lazo como si estuviera atada a la silla y para que sintiera placer mientras se movía simulando estar atada le introduje un consolador en la panocha y una vela en el culo, la perra se rio y se acomodo, dispuesta a disfrutar del espectáculo, antes de ponerle la mordaza me susurro: «Trata de no ser tan duro, pero sí úsala a tu antojo», me dio un beso delicioso y se dejo poner la mordaza. Comencé a acariciar lentamente aquel cuerpecito dormido, pasaba mis yemas por su piel, la nena se movió y quedo boca arriba en posicion de estrella, con las piernas separadas, comencé a acariciar la cara interna de sus muslitos, sólo se escuchaba la respiración de Lidia y la respiración estertórea y excitada de Eva, me vio presionar un dedo en el short sobre su rayita, Lidia soltó un leve gemido y Eva una especie de rezongo, la voltee a ver y sus ojos brillaban de lujuria al ver a su hija siendo abusada por un pervertido, Lidia volvió a moverse, esta vez quedo de lado, con las piernas formando ese numero cuatro que tanto excita al manosear a una nena dormida; pase mis manos por sus nalguitas, comencé a acercar mi boca a su piel y le di un besito tierno en el borde del short, un ligero gemido de Lidia y un chillido ahogado de gozo de parte de Eva, comencé a mover ese cuerpecito para bajar el short, un lindo calzoncito con una abeja se dejo ver, levante la parte trasera de su playerita y peque mis labios en la piel de su espalda, en el borde de la cintura del calzoncito, nuevamente se escucho el chillido de gozo de Eva, se estaba remolineando despacio en la silla, haciendo que el consolador la satisfaciera, me aleje de la cama y me desnude, la verga solida como nunca, me le acerque a Eva y le susurre al oído: ¿Te gusta lo que ves, puta? Ella asintió con la cabeza y dio un «Aha» ahogado, le pase la verga por la cara y regrese a la cama, comencé a darle besitos en la boquita a Lidia mientras mi verga se pegaba en sus piernitas, mi mano recorría su vientre y se metió bajo el calzón, todo sucedió en un instante, Lidia abrió los ojos con espanto al mismo tiempo que mi mano daba un apretón fuerte en su puchita peloncita y mi boca succionaba con fuerza su boquita, quiso gritar y comenzó a forcejear, Eva veía las reacciones de su hija y más se meneaba en la silla, me separe de la boca de Lidia cuyo primer impulso fue tomar aire para gritar pero le tape la boca y le deje ver a su madre en la silla amordazada y «amarrada».
Y: ¿Ves como tengo a tu mami, nena?
Lidia: (Con mi mano en su boca y abriendo los ojos como platos) ¡Mmja!
Y: ¿Quieres que le haga algo malo a tu mami?
L: ¡Mmmmnoom!
Y: Entonces déjame seguir haciéndote y pórtate bien ¿Sí, cielo?
Ella sólo asintió, a partir de ese momento sus ojos se desviaron a ver a su madre que tenia una expresión de arrepentimiento pero una mirada de lujuria intensa, incluso tan buena actriz que tenia lagrimas en los ojos.
Desnude por completo a Lidia, la manosee, la hice abrirse de piernas frente a Eva para que esta viera el pequeño coño de su hija expuesto y viera como lo lamia, me vio pasar la lengua por el pequeño culo de Lidia, la escucho resollar al sentir el contacto de mi lengua, me vio pasar y repasar y tratar de meter mi lengua en el ano de la nena, en la silla se notaba una gran cantidad de flujo que había escurrido de esa panocha de puta depravada, me vio ensalivar en la boca de Lidia mis dedos y comenzar a meterlos en el culo de la niña, Eva daba gritos de placer amordazada que parecían reclamos y suplicas, Lidia daba deliciosos gimoteos ahogados al no querer hacer ruido por el temor de lo que pasaría con Eva, con la mano libre tome el calzón de Lidia y se lo metí a la fuerza en la boca, saque mis dedos algo sucios de su colita y fui junto a Eva.
Y: (Susurrando para que no escuchara Lidia) ¿Me los vas a limpiar, puta? (Eva asintió levemente) O ¿Me los limpio con otra cosa? (Eva negó levemente) Lo siguiente es necesario para seguir con la actuación.
Le solté una bofetada a Eva y le quite la mordaza, le jale el pelo y le dije: «Límpialos», al meter mis dedos en su boca su lengua se movió entre mis dedos con pericia, disfrutando de saborear el culo de su niña, cuando termino, le volví a poner la mordaza y le dije: «Buena puta» Eva cerro los ojos mirándome en señal de aprobación, regrese con Lidia y le empecé a poner la verga en la boquita, le fui diciendo como quería que la besara, la chupara y la lamiera, la hice que abriera esa boquita de puta y se la metí hasta sentir que la ahogaba, la hice que viera a su madre y empecé a hablarle en su oído.
Y: Mira a tu mami, Lidia. Mírala como esta ahí la puta, sabia que esto iba a pasar y no quiso hacer lo necesario para que no pasara, ahora tú estas pagando en su lugar, cuando me vaya le puedes decir que esto paso por que ella no pudo dejar de ser la puta que es.
La mocosita llorando en silencio mientras me acomodaba para metérsela en el culo, Eva me dijo que quería que la usara completa, que quería ver como le reventaba el ano y la puchita, se lo concedí, la voltee hacia Eva y comencé a empujar mi verga en ese esfínter, Lidia con el calzoncito de mordaza comenzó a patalear y a berrear, pero mi verga estaba entrando, primero la cabeza, después la primera parte del tronco, finalmente tras varios empujones, mi verga entro en ese delicioso culito de niña, me apretaba y me mordía como sólo lo hace un culo virgen de nena. Mientras disfrutaba de la sensación de estar atrapado en ese culo le apretaba los pezoncitos, la hacia que me besara, le pellizcaba el pequeño clítoris, le sobaba la puchita que ya estaba bastante mojada, una puchita de futura prostituta, eso seguro. Lidia empezó a suspirar cuando sintió mi verga moverse hacia afuera, empezaba el mete y saca de su culito cuando puso los ojos en blanco y se quedo toda laxa, Eva puso cara de espanto pero se la acerque para que pegara su oreja en el pechito.
Y: Sólo se desmayo por el exceso de placer ¿Quieres que continúe?
E: (Le quite la mordaza para que respondiera) ¡Sigue, pinche enfermo, te amo cabrón, de verdad te amo! ¡Cógetela! Si por placer la terminas no la hago de pedo, mira hasta que pinche grado de perversión me tienes hijo de la chingada.
Mientras sostenía el cuerpo laxo de Lidia, Eva y yo comenzamos a besarnos, se soltó del amarre simulado y se puso a lamer los jugos de la puchita de Lidia, todo un espectáculo ver a esa perra perversa.
Y: ¿Así lo imaginabas, puta?
E: ¡Es mejor de lo que imagine!
Y: ¿La despertamos con alcohol para que sigas disfrutando verla como la violo?
E: ¡Sí! ¡Ya me vale madre todo hijo de puta, ya te dije, si por sentir placer se va… no me importa!
Escucharla así ya de perra desquiciada me hizo ponerme más duro y comencé a coger a la pequeña Lidia por el culo con más fiereza, mientras la cogía así Eva fue en busca del alcohol, le puso la botella en la nariz y Lidia despertó cuando mi leche inundaba su intestino, la deje laxa en la cama, sollozando y respirando entrecortadamente, su madre en actitud sumisa comenzó a consolarla, haciendo una de las mejores actuaciones que haya visto, Lidia vio como tome a Eva por el pelo y la baje a limpiarme la verga, como buena perra en estado depravado la lamio y limpio hasta dejarla lista para romper esa panochita de su hija.
E: (Con lagrimas en los ojos como si se arrepintiera) ¡Perdóname Lidy, perdóname! Estas pagando las deudas de tu mamá.
Y: Ábrela, pónmela para disfrutar de su panochita, que si estuviera más grande te la dejaba preñada a la putita.
E: (Con los ojos brillantes de lujuria al escucharme, pero con la voz más dulce que he escuchado) Abre Lidy, abre tus piernas ¿Sí? Déjalo que use tu puchita y ya se da por pagado de lo que le debo.
Y: (Al ver a la nena abrir las piernas sumisamente) ¡Prepárala! Se una buena puta madre y prepárala, quiero ver como le sobas la rajadita a esa futura puta.
Eva no lo espero dos veces, comenzó a pasar los dedos de manera lujuriosa por la panochita de su nena, haciéndola suspirar en cada caricia, Lidia cerro los ojos y comenzó a dejar que su cuerpo sintiera aquella mano experta llevarla por ese camino delicioso de placer, la cara de Eva era de total lujuria desquiciada, me vio avanzar con la verga dura y le sostuvo las piernas abiertas a Lidia, penetrar aquella pequeña funda fue el paraíso, su apretada elasticidad de virgen me hizo sentir que estaba estrangulándome delicioso, ni siquiera berreo cuando le empuje con fuerza para romperle el himen, en brazos de su madre era totalmente dócil y se dejaba coger sin oponerse, hice que Eva la soltara y la voltee, puse la cabeza de Lidia entre las piernas de Eva y le dije que tenia que lamerle ahí a mami, Lidia comenzó a pasar su pequeña lengua por los pliegues de la panocha de la puta experimentada que era su madre y Eva comenzó a gemir y a suspirar como autentica ramera en celo. Ver a esa puta enferma y desquiciada gozar de esa manera me hizo terminar inundando la pequeña funda de Lidia.
Tome el trozo de cuerda con el que Eva había simulado estar atada y amarre las manos de Lidia en la cabecera, tome a Eva por el brazo y la saque de la habitación, le dije a Lidia que se portara bien, que su mamá tenia cosas que hacer conmigo. Lidia se quedo amarrada y Eva se fue conmigo al baño, llegando lo primero que hizo fue voltearse y besarme.
E: ¡Eres maravilloso, mi amor! ¡Eres un pinche enfermo como lo soñé y más cabrón todavía!
Y: ¿Sí te gusto como la viole a tu putita?
E: ¡Síiiii! Fue hermoso verla siendo usada.
Y: ¿Traes todavía el consolador en la panocha y la vela en el culo?
E: El consolador no, pero la vela ya se hizo bola adentro.
Y: Quiero ver como cagabas velitas en la prepa, puta, anda, ponte en posicion y déjame ver como la sacas.
Eva se puso con las manos en la pared empinándose, yo abriéndole las nalgas con las manos, vi como su ano empezó a abrirse y cerrarse, boqueando y dejando ver la base de una vela, mientras empujaba yo le daba lengüetazos en el agujero que se iba abriendo, Eva empezó a gemir y a decirme cerdadas deliciosas que me pusieron a mil nuevamente.
E: ¡Ay hijo de puta! ¿Te gusta ver como se me va saliendo la vela, cabrón? ¿Te pone caliente ver como la saco? ¡Eres un pinche puerco delicioso hijo de tu reputa madre! ¡Me pusiste de un pinche caliente más depravado que cuando me cogió el perro, cabrón! ¡De verdad que ya me enamoraste, pinche perro depravado! ¡Seria delicioso ser tu vieja y que no pidas permiso y te cojas a Lidia cuando quieras! ¡Qué si quieres preñarla lo hagas, hijo de perra!
Escuchar a esa prostituta hablarme así en su baño, me puso caliente nuevamente, la inmovilice contra la pared, le tome el pequeño cabito de la vela que ya asomaba y le di el tirón, sacándola, Eva aulló de placer yo le metí la verga en la panocha, sin ningún aviso.}
E: ¡Así, hijo de tu puta madre, así viólame mi amor!
Y: ¿Así es como te gusta no perra? Dime, que me quisiste decir con que no había pedo si Lidia terminaba gozando? Sí sé lo que me querías decir pero quiero que me lo digas explícitamente, pinche depravada enferma.
E: ¿Sí quieres que te lo diga bien y en directo?
Y: ¡Sí! Desde ese momento me tienes como pinche perro en celo y bien enfermo, no fantaseo con ese tipo de situaciones, pero escucharte decir eso me puso enfermo, muy pinche enfermo, hija de la chingada.
E: Pues lo que oíste, hijo de puta, qué si por violarla y sentir placer mi hija se m#%r3 no la hago de pedo ¿Te hubiera calentado m@t@&L@ de placer, hijo de tu reputa madre?
Para ese momento yo al volverla a escuchar y decírmelo así de directo, ya no me pude controlar, la voltee a tenerla de frente, me la comencé a coger durísimo, la insulte, la abofetee con fuerza, la escupí y la puta depravada en lugar de pedir paz o que me detuviera me alentaba a cogerla, a violarla, a usarla como mejor me complaciera, termine deslechándome como hacia mucho no lo hacia y ella se vino bañándome la verga mientras me siseaba en el oído que la terminara a ella.
E: ¡Así hijo de puta, m@t4m3, pendejo, chingas a tu reputisima madre, m@t4m3 de puro pinche placer, hijo de la puta que te pario!
Le di los otros dos mil por qué esa ultima cogida no estaba en el trato, salí de esa casita y volví a ver a Eva en el putero varias ocasiones más, en las veces que la lleve a privado me contaba de como ya había comenzado a prostituir a Lidia y que se estaba convirtiendo en una putita enferma y deliciosa, decía que Lidia quería volver a ser usada por mi y varias pendejadas más, pero yo ya no quise meterme ahí, la realidad es que sí estaba muy pinche enferma esa puta.
Me acorde de esta situación porque hace unos meses fui a ese putero, con nueva administración y remodelado, le pregunte a uno de los meseros que medio recordaba también había trabajado ahí en la anterior administración por una morena chichona y nalgona que se llamaba Eva, no dijo nada, después de un rato llega una mujer ya con trazas de puta cansada pero todavía en buena forma, se sienta a mi lado, me saluda de besito y me dice: «Hola papi», me da un agarrón de verga y llama a una puta con trazas de mocosa aún y me dice: «Ella es Lidia, pero aquí se llama Shainna». Les invite a una copa a las dos y las estuve manoseando en la mesa, me termine mi cerveza y me salí.
Espero les guste esta anécdota, fantasía, historia, recuerdo, qué sé yo que sea. Ya saben que se aceptan comentarios en la sección destinada para ellos.


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