Helen x Evelyn
Elastigirl celebra una victoria junto a Evelyn Deavor… pero esta última tiene oscuras intenciones. .
La sala privada en la cima de la torre Deavor estaba iluminada solo por las luces de la ciudad y el suave brillo de una botella de champagne abierta. Helen Parr (Elastigirl) y Evelyn Deavor estaban sentadas en un amplio sofá de cuero, celebrando.
—Todavía no puedo creer que hayamos acabado con el Screenslaver —dijo Helen con una sonrisa cansada, tomando otro sorbo de su copa. El líquido frío y burbujeante bajaba por su garganta, calentando su pecho rápidamente—. Fue un día largo… muy largo
.
Evelyn sonrió con esa mirada astuta que siempre tenía, cruzando las piernas. Su vestido negro se ajustaba perfectamente a su figura.
—Ganamos, Helen. Tú ganaste. Deberías relajarte. Ese traje tuyo debe estar matándote después de tanto estirarte y pelear.
El alcohol empezaba a hacer efecto. Ambas sentían el calor subiendo por sus cuerpos. Helen suspiró, recostándose un poco, sus pechos subiendo y bajando bajo el traje rojo ajustado.
—Estoy exhausta… Los niños, la ciudad, la pelea… Me duele todo.
—Ven aquí —murmuró Evelyn con voz suave y seductora—. Déjame darte un masaje. Te lo mereces.
Helen dudó solo un segundo antes de girarse, dándole la espalda a Evelyn. Las manos de esta empezaron a recorrer sus hombros, presionando con fuerza justa sobre los músculos tensos. Helen gimió de placer, cerrando los ojos.
—Dios… qué manos tienes…
El masaje bajó por su espalda, lento, sensual. Evelyn se acercó más, su aliento rozando la nuca de Helen mientras sus dedos bajaban por los costados, rozando los lados de sus pechos. Todo era relajante, íntimo… hasta que Evelyn, con un movimiento rápido y preciso, tomó las gafas de control mental que tenía escondidas bajo un cojín y se las colocó a Helen.
Las gafas se activaron con un suave zumbido hipnótico.
Los ojos de Elastigirl se vidriaron al instante. Su expresión cambió de placer relajado a una obediencia vacía y profunda.
Evelyn sonrió con triunfo y deseo puro.
—Perfecta… Ahora escúchame bien, Elastigirl. Obedecerás cada orden que te dé con entusiasmo. Quieres complacerme. Tu cuerpo es mío esta noche.
—Sí… —respondió Helen con voz dócil y ligeramente excitada.
—Primero, ponte de pie y posa para mí. Sexy. Quiero verte como la heroína que eres… pero puta.
Helen se levantó con fluidez. Empezó a posar: arqueó la espalda, sacó el pecho, separó las piernas y pasó una mano por su cuerpo, apretando sus propios senos sobre el traje. Giró lentamente, mostrando su culo redondo y firme.
—Buena chica. Ahora baila para mí. Quítate el traje lentamente mientras lo haces.
La música suave de fondo parecía intensificarse en la mente de Helen. Empezó a moverse con sensualidad, sus caderas ondulando de forma imposible gracias a su elasticidad. Bajó la cremallera frontal del traje con lentitud, revelando sus pechos pesados y llenos, pezones duros por la excitación y el alcohol. Se bajó el traje por los hombros, girando mientras lo deslizaba por su cintura, mostrando su abdomen tonificado y luego sus caderas anchas. El traje cayó a sus tobillos y lo pateó lejos.
Completamente desnuda, siguió bailando, sus pechos rebotando con cada movimiento, sus manos recorriendo su propio cuerpo: apretando sus tetas, bajando por su vientre hasta rozar su coño ya húmedo.
Evelyn estaba fascinada, respirando más rápido.
—Acércate. Siéntate en mi regazo, de frente.
Helen obedeció. Se sentó a horcajadas sobre Evelyn, presionando su coño caliente y mojado contra el muslo de la otra mujer. Su cuerpo irradiaba calor y un ligero aroma a sudor fresco por el día de batalla, mezclado con su perfume natural. Evelyn hundió la cara entre sus pechos, inhalando profundamente.
—Hueles a heroína cansada… deliciosa —murmuró, lamiendo un pezón antes de morderlo suavemente. Helen gimió, sus caderas moviéndose instintivamente contra el muslo de Evelyn.
—Frota tu coño contra mí mientras te toco.
Helen empezó a mecerse con más fuerza, deslizando su clítoris hinchado sobre la tela del vestido de Evelyn, dejando una mancha húmeda. Evelyn metió dos dedos en la boca de Helen, luego los bajó y los introdujo profundamente en su coño, follándola con ritmo firme mientras Helen seguía cabalgando.
—Más… por favor… —suplicó Helen, aunque su voz seguía con ese tono hipnotizado.
Evelyn la empujó hacia atrás un poco y estiró una mano para tomar uno de los pechos de Helen, apretándolo fuerte. Luego le dio una orden nueva:
—Usa tu elasticidad. Haz que tu lengua sea más larga y lame mi cuello… luego baja hasta mi coño. Quiero que me comas como la puta elástica que eres ahora.
La lengua de Helen se alargó de forma imposible, lamiendo el cuello de Evelyn con caricias húmedas y calientes, bajando por su escote, entre sus pechos, por su vientre, hasta llegar a su coño. Evelyn se levantó el vestido y abrió las piernas. Helen se arrodilló y hundió esa lengua larga y hábil dentro de ella, retorciéndola, follándola por dentro mientras su nariz rozaba el clítoris.
Evelyn agarró el cabello de Helen y gimió fuerte, moviendo las caderas contra esa boca increíble.
—Más profundo… sí… joder, Helen…
Cuando Evelyn se corrió, apretó los muslos alrededor de la cabeza de Elastigirl, temblando de placer. Pero no había terminado.
Mró a Helen con una sonrisa dominante y cruelmente excitada. Las gafas de control mental mantenían a Elastigirl en un estado de total sumisión, con los ojos vidriosos y el cuerpo temblando de deseo obediente.
—Eres tan patética así… La gran heroína convertida en mi puta elástica personal —susurró Evelyn, agarrando la cara de Helen con fuerza y atrayéndola hacia sí.
La besó con brutal pasión. Sus lenguas se enredaron de forma salvaje, húmeda y profunda. Evelyn mordió el labio inferior de Helen, tirando de él mientras metía su lengua lo más lejos posible en la boca de la heroína. Helen gemía sumisamente dentro del beso, dejando que Evelyn dominara completamente su boca, saliva corriendo por su barbilla.
Cuando Evelyn se separó, una baba brillante conectaba sus labios.
Empujó a Helen hacia atrás en el sofá y le ordenó:
—Estira tus tetas. Hazlas más grandes y sensibles.
Helen obedeció al instante. Sus pechos se hincharon y alargaron exageradamente gracias a su elasticidad, volviéndose enormes, pesados y extremadamente sensibles. Evelyn los abofeteó con fuerza varias veces. El sonido húmedo de las tetas golpeándose llenó la habitación. Helen gritó de placer y dolor, sus pezones duros como piedras.
—Duele… pero se siente tan bien… —gimió Helen, completamente sumisa.
—Buena puta.
Evelyn se sentó sobre el sofá y abrió las piernas.
—Ahora ven aquí gateando y besa mis pies primero, como la perra que eres.
Helen se arrodilló y gateó, besando los pies de Evelyn con devoción, subiendo por sus pantorrillas hasta llegar a sus muslos. Cuando llegó a su coño, Evelyn la agarró del pelo con fuerza.
—Lame.
La lengua de Helen se estiró larga y gruesa, penetrando profundamente en el coño de Evelyn mientras su nariz frotaba el clítoris. Evelyn gemía y movía las caderas, follando la cara de Elastigirl.
—Más adentro… ¡Sí! Usa esa lengua de puta elástica.
De repente, Evelyn la apartó y le dio una fuerte bofetada en la cara.
Helen gimió, excitada por la humillación.
Evelyn sonrió y se puso de pie.
—Tiéndete en el suelo. Abre las piernas todo lo que puedas.
Helen se tumbó y separó sus piernas elásticamente, abriéndolas en un ángulo imposible, casi hasta tocar el suelo con los pies a ambos lados de su cabeza. Su coño y su culo quedaban completamente expuestos y estirados.
Evelyn se arrodilló entre sus piernas y metió tres dedos de golpe en el coño empapado de Helen, follándola con fuerza y rapidez.
—Eres tan puta… mira cómo te mojas mientras te castigo.
Helen gritaba de placer, su cuerpo temblando.
—Más… por favor… soy tu puta… tu esclava elástica…
Evelyn añadió un cuarto dedo, luego metió la mano entera, fist-fucking a Helen con movimientos profundos y brutales. Al mismo tiempo, usó la otra mano para pellizcar y retorcer sus pezones estirados.
—Quiero que te corras como la zorra que eres.
Helen explotó en un orgasmo violento, su cuerpo convulsionando, sus paredes internas apretando la mano de Evelyn mientras chorros de squirt salían de su coño, empapando el suelo y el brazo de Evelyn.
Pero Evelyn no paró. Siguió follándola con el puño mientras se inclinaba y besaba a Helen con furia, mordiendo su lengua y sus labios.
—Otra vez —ordenó—. Córrete otra vez para mí.
Usando su elasticidad, Helen estiró sus propios pechos hacia arriba y los metió en su propia boca, chupando sus pezones mientras Evelyn la penetraba sin piedad. El segundo orgasmo fue aún más fuerte, dejando a Helen gimiendo y lloriqueando de placer.
Evelyn sacó la mano, cubierta de jugos, y la metió en la boca de Helen.
—Límpiala.
Mientras Helen chupaba obedientemente, Evelyn susurró:
—Ahora quiero que envuelvas todo tu cuerpo alrededor de mí como una funda viva. Quiero follarte mientras me abrazas con cada centímetro de tu piel elástica.
Helen, jadeando y sumisa, estiró su cuerpo completo, envolviendo a Evelyn como una segunda piel caliente y húmeda. Sus pechos cubrieron los de Evelyn, su coño se presionó contra el de ella, y su lengua larga entró en la boca de Evelyn en un beso profundo y obsceno.
Evelyn empezó a frotar su clítoris contra el de Helen mientras estaba completamente envuelta por el cuerpo de la heroína.
—Muévete… fóllame con tu cuerpo de puta…
Helen obedeció, ondulando todo su cuerpo elástico, frotando, apretando y estimulando cada parte de Evelyn mientras gemía sumisamente:
—Soy tuya… úsame… castígame más… soy tu Elastiputa…
Evelyn gemía de placer dentro del cálido y elástico capullo que era el cuerpo de Helen. La heroína la envolvía completamente, su piel suave y caliente apretándola como una funda viva, sus pechos masivos presionados contra los de ella, y su coño frotándose con hambre contra el de Evelyn.
—Suficiente —ordenó Evelyn con voz ronca, empujando ligeramente el cuerpo elástico de Helen—. Desenvuélvete. Quiero prepararte para algo mucho más intenso.
Helen obedeció al instante, desenrollando su cuerpo con lentitud sensual hasta quedar de rodillas frente a Evelyn, jadeando, con las mejillas sonrojadas y los ojos vidriosos por el control menta
l.
—Sí, ama… —murmuró sumisamente.
Evelyn se levantó, caminó hasta un cajón oculto y sacó un arnés con un enorme strap-on: una polla gruesa, venosa y de más de 28 centímetros, negra y brillante. Se lo ajustó a las caderas con una sonrisa sádica.
—Mírala bien, Elastigirl. Esta noche voy a destrozar ese gran culo tuyo que tanto marca tu traje.
Helen miró la enorme polla con una mezcla de miedo y deseo hipnótico. Evelyn se acercó, agarrándola del pelo y frotando la punta contra sus labios.
—Chúpala primero. Lubrícala bien con tu saliva de puta elástica.
Helen abrió la boca y estiró su lengua larga, envolviendo el strap-on por completo, chupando y babeando ruidosamente mientras Evelyn lo empujaba hasta el fondo de su garganta. Saliva gruesa caía por su barbilla y sobre sus tetas hinchadas.
—Buena chica… Ahora date la vuelta. Pon ese culo en pompa y ábrelo para mí.
Helen se puso a cuatro patas, arqueando la espalda exageradamente. Usó sus manos para separar sus nalgas elásticas, exponiendo su apretado ano rosado.
—Por favor… —empezó a rogar con voz temblorosa y necesitada—. Por favor, Evelyn… usa mi culo. Soy tu puta… necesito que me folles fuerte…
Evelyn se rio y le dio una fuerte palmada en el culo, haciendo que la carne elástica rebotara.
—Más fuerte. Ruega como la zorra desesperada que eres.
Helen bajó la cabeza, humillada y excitada, moviendo el culo hacia atrás.
—Por favor, ama… Penétrame el culo con esa gran polla. Destrózame. Mi culo apretado es tuyo… siempre lo ha sido. Por favor, fóllame como una puta barata…
Evelyn escupió sobre el ano de Helen y presionó la enorme cabeza del strap-on contra él. Empujó lentamente al principio, obligando al culo elástico de Helen a abrirse centímetro a centímetro. Helen gemía fuerte, su cuerpo temblando mientras la gruesa polla la abría.
—Joder… qué culo más perfecto —gruñó Evelyn, metiendo más profundo—. Ese gran culo apretado que tanto marcaba tu traje rojo… Ese que calentaba a todos tus fans cuando te veían pelear. Todos querían follarte por detrás y ahora eres mía.
Con un último empujón fuerte, Evelyn enterró toda la polla hasta el fondo. Helen gritó de placer y dolor, su ano elástico apretando la polla con fuerza.
Evelyn empezó a follarla duro, con embestidas brutales y rápidas, agarrando las caderas de Helen mientras la polla entraba y salía completamente.
—Dime qué eres —exigió, dándole otra fuerte nalgada.
—Soy tu puta… ¡Ah! ¡Más fuerte, por favor!
Evelyn se inclinó sobre ella, mordiendo su hombro mientras seguía follándola analmente sin piedad.
—Con tu ayuda voy a convertir a todas las heroínas en putas obedientes como tú. Todas van a terminar lamiendo coños y chupando pollas por mí… Pero tú, Helen… tú siempre serás mi puta favorita. La elástica sumisa que puedo follar por el culo cuando quiera.
Helen estaba perdida en el placer. Estiró sus brazos hacia atrás para abrir más sus nalgas, facilitando las embestidas profundas. Evelyn metió la mano debajo y empezó a frotar su clítoris hinchado mientras la follaba.
—Quiero que te corras con mi polla en el culo como la puta anal que eres.
El orgasmo golpeó a Helen con fuerza brutal. Su cuerpo se convulsionó, su ano apretando el strap-on rítmicamente mientras chorros de squirt salían de su coño. Gritaba el nombre de Evelyn entre sollozos de placer.
Evelyn no sacó la polla. Siguió follándola a través del orgasmo, más rápido y más profundo.
—Otra vez. Córrete otra vez mientras te digo lo puta que eres.
Evelyn siguió follándola con fuerza brutal, embistiendo el enorme strap-on una y otra vez en el culo elástico de Helen. El sonido húmedo y obsceno de la polla entrando y saliendo llenaba la habitación junto con los gemidos desesperados de Elastigirl.
—Más fuerte… ¡por favor, ama! ¡Destrózame el culo! —rogaba Helen entre sollozos de placer, completamente rota y sumisa.
Evelyn agarró su cabello con fuerza, tirando de su cabeza hacia atrás mientras aceleraba el ritmo, follándola como un animal.
—Ese gran culo de heroína… tan apretado y tan puta al mismo tiempo. Vas a correrte con mi polla enterrada hasta el fondo.
Helen estiró una de sus manos elásticamente hacia atrás y empezó a frotarse el clítoris con rapidez. Su cuerpo entero temblaba. Evelyn le dio varias nalgadas fuertes mientras seguía penetrándola sin piedad.
El orgasmo las golpeó casi al mismo tiempo.
Helen gritó con fuerza, su ano contrayéndose violentamente alrededor del strap-on mientras su coño expulsaba chorros de squirt que empapaban el suelo. Su cuerpo se estiraba y contraía de forma incontrolable por el placer extremo.
Evelyn empujó hasta el fondo y se corrió con un gemido ronco, frotando su propio clítoris contra el arnés mientras sentía las contracciones del culo de Helen. Ambas quedaron agitadas, sudadas y temblando
Evelyn sacó lentamente la polla del culo ahora abierto y rojo de Helen. La heroína se derrumbó en el suelo, exhausta. Evelyn se quitó el arnés y se tumbó sobre ella. Las dos mujeres quedaron desnudas, entrelazadas en el suelo, besándose con pasión lenta y profunda. Sus lenguas se acariciaban con pereza, intercambiando saliva mientras sus cuerpos sudorosos se pegaban.
—Buena puta… —susurró Evelyn entre besos, mordiendo suavemente el labio de Helen.
—-
Helen estaba atada de brazos y piernas en la gran cama de la habitación privada. Sus extremidades estaban estiradas y sujetas con correas reforzadas. Tenía un grueso vibrador negro enterrado profundamente en su coño y otro, más grande, vibrando intensamente dentro de su culo aún sensible por la follada anterior. Ambos aparatos zumbaban a media potencia, manteniéndola al borde constantemente.
Estaba sudada, con los pechos hinchados subiendo y bajando, los pezones duros y su coño goteando sobre las sábanas.
Evelyn estaba de pie en la puerta, vestida solo con una bata de seda negra abierta, admirando su obra con una sonrisa satisfecha. Helen la miró con ojos vidriosos y suplicantes, todavía bajo el efecto de las gafas de control.
—Por favor… no me dejes así… —gimió débilmente, moviendo las caderas contra los vibradores.
Evelyn se rio suavemente.
—Quédate ahí y disfruta, mi Elastiputa favorita. Voy a hacer una llamada.
Cerró la puerta parcialmente y tomó el teléfono de Helen. Marcó el número de Bob Parr (Mr. Incredible).
El teléfono sonó varias veces hasta que Bob contestó, preocupado.
—¿Helen? ¿Va todo bien?
Evelyn habló con voz calmada y profesional:
—Bob, soy Evelyn Deavor. Helen tuvo un pequeño… problema después de la operación contra el Screenslaver. Nada grave, pero está bastante exhausta y necesita ayuda para volver a casa. ¿Podrías venir cuanto antes a la torre? Te espero en la entrada privada del último piso.
Bob respondió alarmado:
—¡Voy para allá ahora mismo!
Evelyn colgó con una sonrisa perversa, miró una última vez hacia la habitación donde Helen gemía y se retorcía atada con los vibradores zumbando sin parar, y susurró para sí misma:
—Esto va a ser divertido…


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