• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos)
Cargando...
Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Heterosexual

LA AVENTURA INESPERADA DE JOAQUÍN EN UN SALÓN DE CLASES primera parte

Joaquín vive un aventura sexual con una alumnita amiga de su hijo cuando va a un evento y se oculta con ella en un salón .
LA AVENTURA INESPERADA DE JOAQUÍN EN UN SALÓN DE CLASES

PRIMERA PARTE

Personajes

1. Joaquín: Padre de familia, 45 años

2. (Una/La) morra: Estudiante del colegio donde acude el hijo de Joaquín, 10-12 años.

3. Héctor: uno de los mejores amigos de Joaquín y cómplice en todas sus ideas y que ahora labora en el colegio donde acude el hijo de Joaquín, 39 años.

Al ver lo calurosa que se fue poniendo la mañana, Joaquín (quien usualmente portaba un pulcro traje, camisa bien planchada y una corbata de muy buen gusto; algo que no le debía a su esposa sino al buen trabajo de la tintorería) dio gracias de que el código de vestimenta había cambiado em su empresa (en la cual era un esencial funcionario) y hoy podía estar al rayo del sol pero no usando un molesto traje, sino ropa más casual: una camisa más fresca, sin corbata y unos pantalones de lona beige oscuro que estaban un poco ajustados del tiro, lo que hacía que se le marcara una buena verga.

Esa verga que se le marcaba, así como su anillo de casado, era lo que hacia que las demás madres de familia, profesoras y uno que otro profesor, alumno o personal putito del colegio no le pudieran quitar la vista de encima.

De eso él se daba cuenta, porque era alto, delgado, fuerte (solía entrenar en el gimnasio después de la oficina) y atractivo. Esa atracción que ocasionaba en otras/otros, se exacerbaba cuando a propósito sonreía, o miraba prolongadamente a los ojos a su interlocutor o, descaradamente y sin ser breve, se acomodaba el bulto que ya se sentía prisionero en su pantalón con sus grandes manos.

 

Lo que pocos sabían es que Joaquín era un provocador y, si bien no era un santo, le tomaba su tiempo soltarse para pasar a una siguiente etapa. Esto, pensaba él, mucho menos podía suceder en la escuela de su hijo Christian pues estaban como testigos los abuelos y la mamá de Christian, Emma, con la que, cual cliché, ya no se entendían.

 

Cuando Jesús iba regresando del sanitario, inesperadamente, se encontró con una amiga de su hijo que, a pesar de su edad, siempre le había parecido “muy simpática”, como la describía, pero todos sabían que con eso quería decir “bien buena”. Este hecho, en efecto, fue inesperado ya que formaba parte de una apuesta que había entablado con Héctor, uno de sus mejores amigos y que recién se había integrado a ese colegio como administrativo y docente.

 

La apuesta que menciono era más bien un plan y es que quién podía resistirse a esa morra tan suculenta. Alta, cintura pequeña, uniforme escolar ajustado, una falda que gritaba que debajo había un culazo y buena teta, pero sin exagerar. Esto le sorprendía a Joaquín porque no siempre le llamaban la atención las féminas con carnes tan tiernas…

 

Fingiendo que se hacía del rogar, pero siguiendo al pie de la letra el plan, Joaquín caminó tras la morra para poder observarle descaradamente el culo, como acostumbraba (como bien sabían las maestras, la de control escolar, y las directoras del colegio de su hijo).

 

Joaquín se dejó llevar ya que no estaba preocupado pues Héctor lo protegería y además había tanto ruido y actividades fuera que… en fin… todo esto de seguir a esta morra y ver como danzaban sus nalgotas haciendo que bailara la tela de su tierna falda escolar hacían que el tiro de su pantalón fuera cada vez más insuficiente.

 

Al poco rato de haber entrado al aula vacía, de manera inexplicable, se oían los besos apasionados que Joaquín le estaba dando a la morra…por fortuna, eran mitigados por el escándalo en el patio y áreas comunes, que aún iba para largo.

 

—Señor Gómez pero… ¡ay!— gimió ella sin poder continuar.

— Dime Joaquín — ordenó él.

—Ayyy— seguía gimiendo ella. Eran sensaciones que nunca había experimentado. Pero logró continuar — señor Gó…

—Que me digas Joaquín— dijo él con la respiración agitada. Ambos ya sudaban.

—Perdon: Señor Joaquín— consiguió continuar ella con la respiración entrecortada —es que todos mis amigos del salón están allá afuera…

—Ajá— respondió él mientras besaba las partes del cuerpo de ella con más intensidad.

—Y están Chris y los maestros. No nos vayan a ver… ahhh— gimió de nuevo al terminar esa frase, sin poder evitarlo. Se sentía mojada de allá abajo y tenía ganas como de hacer pipí, pero no sabía si decirlo o no ya que podría arruinar el momento.

—¡Ah! Con que sí quieres que siga,pero lo que te da miedo es que nos cachen…

—Es que… Aghhh

—Voy a subir más tu falda, ¿OK?

Ella se subió su propia falda escolar a cuadros dejándolo a él sorprendido. Él soltó una pequeña risa.

—Pero…

—No te preocupes; no pasa nada— él le aseguro. Confía en mí…

 

Joaquín subió con sus manos y brazos fuertes a la morra sobre un escritorio y él se sentó en la silla frente a ella. Las piernas de la morra quedaron a la altura del rostro lujurioso de Joaquín. La falda permaneció arriba.

—Separa tus piernas— ordenó.

—Pero que nos van a ver…— dijo ella con nervios.

Aun cuando nunca actuaba irascible ni dominante, algo en él despertó y quiso hacerle ver quién mandaba en esta dinámica.

—¡Que abras las piernas, te digo! —exclamó a la par que él mismo con un dejo de violencia le separaba las piernas a ella. Se preocupó brevemente de que alguien llegara a escuchar el grito que dió… Pero había ruido afuera y eso era imposible; prefirió concentrarse en los calzoncitos de niña que no eran nada sexies como usualmente veía, lo que sí noto enseguida es que ya estaban mojaditos.

—Estas bien caliente, cabroncita. ¿Quién te viera? Cuando vas a comer a mi casa para hacer la tarea con Chris nunca me dijiste que te mojabas tan rico.

—Ahhhh — gimió ella echando su cabeza para atrás.

—Ahorita vemos qué tienes para mi ahí…

—Ay señor Gómez es que ¿Qué tal que nos ven? — decía ella sin poder ya casi respirar. Estaba nerviosa, pero al mismo tiempo ansiosa y con sentimientos raros. ¿Excitada?

—Que ya te dije que te calmes. No pasa nada. Afuera hay mucho ruido— contestó algo molesto y casi gritando Joaquín. En su mente seguía la idea de que ese trato no era tanto su estilo pero verla ahí con sus calcetas ajustadas, su falda escolar prácticamente levantada hacia la cintura y su piel blanca…la que veía que se le erizaba con cada beso que le repartía sobre ese cuerpo confundido…ya sentía la verga dura por abajo del pantalón y tuvo que ajustarla un poco.

Intentó apaciguar a la morra usando sus técnicas hipnotizantes. Extendió los dedos de su mano derecha y comenzó a frotar la panocha de la morra por encima de ese tierno calzón rosa. Estaba mojado. Después de frotar, empezó a dar palmadas, cada vez subiendo más la intensidad…

De pronto, vibró el celular de Joaquín lo que sobresaltó a ambos. Sorpresivamente Joaquín vio la cara de preocupación de la morra, pero le dió gusto ver que le duró muy poco porque en realidad se la estaba pasando muy bien. La morra estaba con el abdomen en alto soportado por sus propios brazos y codos. Cuando Joaquín no tuvo más opción que responder el celular rápidamente, ella pudo tomar una pausa, lo que la relajó más.

La morra echo su abdomen hacia atrás, así como su cabeza suspirando.

Joaquín no quería responder, pero vio que era su brother, su carnal Héctor, quien curiosamente recién se había unido a esta escuela como habíamos dicho antes.

—Estoy aquí con ella—le dijo de prisa — sí, en los salones que me dijiste. ¿Ya ves como sí me atreví? Ella me dió toda la entrada y el que perdona está en la cruz.

Tanto él como su interlocutor en el teléfono estallaron en risas.

—Pero enton… Sí. Échame aguas, culero. ¿Sin problema? ¡Que no cabrón, no creo dejársela ir! Confía en mí. Jajaja sale mi chingón. Ya déjame en paz, puto, si no, me echo para atrás y ¿qué crees? Está tan sabrosa que ahora sí se me nota y se me desborda la reata, puto jaja. Conste que estás pendiente. Vete con Chris y Emma a comer algo, carnal. Bye.

Joaquín colgó con una sonrisa. Cómo quería a ese cabrón. Pero tenía algo que culminar.

Durante la llamada no había dejado de masajear a la morra que a su vez no dejaba de estremecerse, moverse con un tipo de espasmo y ayudar. Como era de piel blanca ya se veía algo roja. Sus labios, tanto los de arriba como los de abajo, punzaban con fuerza y estaban rojizos. Los de abajo especialmente por los manazos que les había dado Joaquín.

—Si antes no había de que preocuparse, ahora menos— le dijo a la morra que estaba bien caliente. Cuando ella quiso decir algo, Joaquín la calló de un ligero golpe en el costado.

—Usted ahorita no habla a menos que sea para decirme cuánto le gusto yo y lo que le hago. Ahorita eres (le dejó de hablar de usted) mi putita y debes ser obediente.

La morra asintió y a Joaquín le dio un escalofrío cuando vio sus ojos fijos en él y su cara llena de deseo, a medida que se quitaba ese artefacto infantil que sujetaba su pelo en una cola de caballo que después también soltó y dejó libre.

A medida que ella sacudía su pelo castaño suelto para darle más libertad, Joaquín hizo a un lado el calzón, acercó su cara, olió ese manjar frente a él, saco su lengua y empezó a mamar esa delicia sin miramientos ni remordimientos. De vez en cuando besaba esa panocha. La morra cerraba las piernas para aprisionar la cabeza de Joaquín y colocaba sus blancas manos abiertas que denotaban un barniz malo a medio caer, para empujar la cabeza de Joaquín más adentro, hacia ella.

—Ay sí, Joaquín. Mámame la panocha— suplicó gimiendo muy sensualmente.

Esto prendió a Joaquín al mil por ciento. Los pantalones de lona color beige oscuro y sus boxers, ya no podrían contener su verga erecta por mucho tiempo. Se apretó la verga para acomodarla rápidamente. Luego a medida que daba una gran succión a esa panocha y empezaba a jugar con el clítoris de la morra, también subió sus dedos y empezó a intentar meterlos ahí, en esa cueva húmeda y deliciosa.

La morra gritó de placer y, así sudados como estaban, Joaquín le dijo callara y que se tapara la boca. No quería que esto acabara por unos gritos.

Era evidente que la morra era virgen. Cerradita, deliciosa. La imaginación caliente de Joaquín, como es natural, voló.

«Pero es compañera de Chris» pensaba mientras daba otras embestidas a esa panocha. No pudo pensar más.

—Creo que me voy a hacer pipí— anunció la morra

 

Joaquín interrumpió todo ataque por la boca que le estaba dando a la morra. Veía que ella seguía recostada, arqueando su cuerpo y levantando su panocha al cielo. Joaquín no dejó de dedearla hasta que sintió los líquidos calientes de la morra salir disparados como una ola en el mar. Era evidente que esta era la primera vez que le sucedía a la morrilla a juzgar por cómo se estremeció y jadeó… Joaquín, sin embargo, considerando que ya estaba sudado (y claramente después de esta faena tendría salir de esa aula y regresar con los suyos), tener manchas en la camisa no era la opción. «Por suerte esta putita no usa nada de maquillaje» pensó Joaquín y luego rió en su mente dándose cuenta de algo: «si con trabajos se le asoma uno que otro vello de la panocha, pues no sabe aún qué es el maquillaje»

—Que sabrosos jugos aventaste, putita—

—Gracias señ…— iba a continuar, pero vio la cara de reproche de Joaquín — gracias Joaquín, digo— y echó una risita nerviosa mientras Joaquín volvía a besarle las piernas y la panocha, pero yendo cuerpo arriba. Pronto, la despojó de un gastado chalequito escolar y la horrenda blusa del uniforme para dejar salir unas tetas a las que esas prendas infames no le hacían justicia.

Eran unas tetas de un tamaño superior al normal y se veían firmes jugosas y apetitosas. Joaquín no se resistió y las empezó a apretar y luego a acariciar. Finalmente, y después de un último apretón, determinó que había tiempo de sobra para devorarlas porque aún se oía la música y el escándalo afuera. Así que eso hizo: se levantó de la silla, quedando más cerca de los pechos y el rostro de esa morrilla y comenzó a devorarle las pinches tetotas.

Y es que eran muy grandes en realidad. Joaquín pensó que más que maravillosas las tetas, maravillosos eran el chaleco y la blusa de ese uniforme escolar que hacía el milagro de ocultarlas. También le agradó y estuvo muy agradecido del milagro de poder ser él el primero, o de los primeros en darse gusto con ellas.

Estaba en eso cuando se dio cuenta que a pesar de la edad uno no podía dejarse engañar por putas como a la que le acababa de comer la panocha y cuyas tetas disfrutaba. La morra le estaba intentando agarrar la verga.

Él ya la tenía tan dura y prisionera y, aprovechando que tenía la bragueta abierta, dejo salir su verga erecta advirtiéndole:

—Pinche putita, ahorita te voy a dar un dulce para que lo saborees y luego tú pruebes el jugo que te daré— le dijo excitado y con malicia.

Continuará….

30 Lecturas/5 mayo, 2026/0 Comentarios/por GustaveFelix36
Etiquetas: amiga, amigos, colegio, culo, hijo, padre, puto, virgen
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
El mejor de los trabajos I
YO EL VOYEUR Y LAS SUPERCULEADAS DE MI HERMOSA MUJER 2A PARTE
a los 13 con mi amigo!
Charla sexual que termino en sexo. Parte 2
Enriquekely Parte 2. Mi tía y… ¿Chombo?
Mi primera vez con mi mejor amigo
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.464)
  • Dominación Hombres (4.489)
  • Dominación Mujeres (3.258)
  • Fantasías / Parodias (3.640)
  • Fetichismo (2.940)
  • Gays (22.873)
  • Heterosexual (8.869)
  • Incestos en Familia (19.204)
  • Infidelidad (4.703)
  • Intercambios / Trios (3.319)
  • Lesbiana (1.203)
  • Masturbacion Femenina (1.084)
  • Masturbacion Masculina (2.079)
  • Orgias (2.198)
  • Sado Bondage Hombre (478)
  • Sado Bondage Mujer (204)
  • Sexo con Madur@s (4.653)
  • Sexo Virtual (278)
  • Travestis / Transexuales (2.548)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.694)
  • Zoofilia Hombre (2.310)
  • Zoofilia Mujer (1.716)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba