• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...
Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Fetichismo

La tribu

Una orgía donde un grupo de antropólogos son folladas por animales y machos al mismo tiempo mientras los retretes humanos tragan todo debajo..
La tribu. por verga morcilla

En lo profundo de la selva amazónica brasileña, entre los ríos turbios y la humedad que hace que todo huela a tierra mojada y sexo rancio, existe una tribu pequeña y aislada llamada los Kaxiri. Allí la tradición es salvaje y antigua: una mujer fuerte y fértil puede tomar hasta ocho maridos, casi siempre hermanos o primos cercanos. No es romance de mierda, es pura supervivencia y lujuria tribal. La mujer es la reina del maloca, y sus hombres son sus putos sirvientes sexuales, sus cuckolds voluntarios y orgullosos.

Se llama Yara, una hembra de 28 años, tetas grandes y pesadas que cuelgan como frutas maduras, culo ancho y firme de tanto caminar descalza por el barro, y un coño oscuro, carnoso y siempre húmedo que parece no saciarse nunca. Sus ocho maridos la veneran como a una diosa puta. Todos duermen en la misma choza grande de hojas y madera, desnudos, con las pollas pintadas de rojo con achiote y los cuerpos marcados con cicatrices rituales.

Cada noche, cuando la luna ilumina la selva, empieza el ritual depravado.

Yara se tumba en el centro sobre una esterilla de hojas, abre las piernas bien anchas y grita en su lengua gutural:

— ¡Vengan, mis putos! ¡Llenen a su hembra!

El primero en acercarse es su marido principal, Katu, el más fuerte. Le mete la polla gruesa y venosa de un solo empujón, follándola como un animal mientras los otros siete miran, masturbándose lento, con los huevos pesados y llenos. Katu la revienta duro, le aprieta las tetas hasta que le salen leche tribal de los pezones y le escupe en la cara. Cuando está a punto de correrse, se sale y deja paso al siguiente. Nunca terminan dentro sin permiso. Esa es la regla de los cuckolds kaxiri: solo el semen que ella elija puede fecundarla.

El segundo y el tercero la penetran al mismo tiempo: uno por el coño chorreando y el otro por el culo apretado y sucio. Yara gime como una bestia en celo mientras dos pollas la estiran al límite, rozándose dentro de ella a través de la fina pared. Los demás le meten los dedos en la boca, le tiran del pelo y le restriegan las vergas por la cara, dejando hilos de precum brillando en sus labios.

Pero lo más cerdo viene después.

Cuando ya lleva cuatro o cinco cargas de semen espeso goteando de su coño y de su ano, Yara ordena la parte más humillante: la ronda de los cuckolds limpios. Los maridos que ya se corrieron tienen que arrodillarse y lamer todo. Lenguas ansiosas chupan el semen mezclado de sus hermanos de sus agujeros abiertos y palpitantes. Le comen el creampie directamente del coño hinchado, tragándose su propia leche y la de los otros como perros hambrientos. Uno de ellos, el más sumiso (un flaco llamado Tiri), incluso lame el culo sucio de Yara mientras otro la sigue follando, sorbiendo los pedazos de mierda y semen que salen.

Yara se ríe, los insulta en su idioma:

— ¡Más profundo, putos cornudos! ¡Beban lo que sus hermanos dejan en su reina!

A veces organiza orgías salvajes donde todos los ocho la follan en cadena. La ponen a cuatro patas y la pasan como un trozo de carne: uno en la boca (hasta la garganta, haciéndola vomitar saliva y semen), dos en los agujeros de abajo, y los demás frotándose contra su cuerpo sudoroso, eyaculando sobre sus tetas, su espalda y su pelo negro y largo.

Lo más depravado llega cuando está en su período fértil. Entonces Yara exige la ceremonia de la paternidad múltiple. Se tumba abierta, y los ocho la follan uno tras otro sin parar durante horas, corriéndose todos dentro de su útero.

Creen que cuantos más sementales la llenen, más fuerte será el hijo. Al final, su coño es un desastre baboso, hinchado y rebosante de semen espeso que chorrea hasta el suelo de tierra. Los maridos más cornudos entonces se pelean por meter la cara ahí y beber la mezcla como si fuera el néctar sagrado de la tribu.

Yara termina la noche orinando sobre dos o tres de ellos mientras los demás la limpian con la lengua, marcándolos como sus esclavos sexuales definitivos.

Esa es la vida en la tribu Kaxiri: una puta reina rodeada de ocho machos convertidos en cuckolds degenerados, donde el orgullo de un hombre es ver cómo su hermano le destroza el coño a su mujer y luego lamer los restos.

En la tribu Kaxiri, la degeneración no se detiene con Yara y sus ocho maridos. Con el tiempo, la tradición se volvió mucho más oscura y enferma.

Los machos “sobran” cuando cumplen cierta edad o cuando demuestran ser demasiado sumisos y cornudos. A los hijos varones, desde que llegan a la adolescencia, se les enseña que su rol principal es servir sexualmente a las hembras de la familia… incluyendo a sus propias abuelas, madres y tías.

Cuando Yara tuvo su primer hijo varón (al que llamó Kori), desde los 14 años ya lo obligaba a follar a su propia abuela Mawá, una vieja de 62 años, flaca, con tetas colgantes hasta el ombligo, coño arrugado pero aún muy usado, y un culo flácido lleno de estrías. Kori, temblando de vergüenza y excitación, tenía que meterle la polla a su abuela mientras Yara miraba y se masturbaba. Mawá gemía con voz ronca:

— “¡Más fuerte, nieto puto! ¡Lléname el coño viejo que parió a tu madre!”

Pero la verdadera perversión llegó con la “purificación de los machos sobrantes”.

Los maridos más débiles, los más cornudos y sumisos (especialmente Tiri, el flaco lame-semen), eran elegidos para la ceremonia de la penectomía.

En una noche de luna llena, ataban al puto seleccionado desnudo sobre un tronco. Yara misma, con un cuchillo de obsidiana afilado y caliente, le cortaba la polla de raíz mientras el desgraciado gritaba de dolor y placer retorcido. Le cauterizaban la herida con hierbas y fuego. Al mismo tiempo, empezaban a inyectarle y darle de beber un brebaje hecho con hormonas extraídas de vacas preñadas y en celo, mezclado con plantas que provocaban una falsa menstruación masculina.

Meses después, los ex-machos convertidos en “vacas humanas” ya no tenían polla. Solo un pequeño agujero para mear y sangrar. Sus tetas crecían hinchadas y dolorosas, goteando un líquido lechoso. Les venía “la regla” cada mes: sangraban por el muñón de la polla cortada, un flujo espeso y oscuro que les bajaba por los muslos.

Yara usaba a estos eunucos hormonados de la forma más humillante posible.

Ahora Tiri (o mejor dicho, “Tira”, como lo llamaban) ya no tenía verga. Tenía tetas grandes y flácidas de vaca, y sangraba como una hembra cada 28 días. Yara lo obligaba a ponerse a cuatro patas mientras sus propios hijos (ya adolescentes) se follaban a la abuela Mawá al lado. Luego hacía que los jóvenes sementales, incluyendo a sus propios hijos, se follaran a Tira por el culo sangrante y abierto.

— “Mira cómo tus hijos te follan el culo como a una vaca vieja”, le decía Yara riéndose mientras le metía los dedos en el muñón sangrante.

Lo peor venía durante la “menstruación” de los eunucos. Yara obligaba a los maridos que aún tenían polla a follarse violentamente a los machos convertidos en vacas mientras sangraban. Les metían la verga en el culo lleno de sangre menstrual masculina y los obligaban a eyacular dentro. Después, los hijos más jóvenes tenían que limpiar todo con la lengua: lamer la mezcla de semen, sangre y mierda del culo de su propio padre castrado.

Yara a veces organizaba orgías familiares donde sus hijos follaban a su abuela, a su madre y a los eunucos hormonados al mismo tiempo. Mientras uno de sus hijos le reventaba el coño a ella, otro le metía la polla en la boca a la abuela Mawá, y Tira, con las tetas hinchadas y el muñón sangrando, era obligado a lamer los huevos de sus propios hijos mientras estos follaban.

La Noche de la Gran Purificación Castración y Retretes Humanos

Después de dos semanas, Yara decidió que ya era suficiente teatro. Los blancos habían dejado de ser invitados. Ahora eran **propiedad de la tribu**. Esa luna llena se celebró la **Ceremonia de la Castración y la Apertura**.

En el centro del maloca, bajo antorchas que olían a resina y semen seco, ataron a todos los antropólogos como animales de sacrificio.

Los machos fueron castrados uno por uno

Primero Kevin el gordo nerd asexuado. Lo tumbaron sobre el altar de madera negra, con las piernas abiertas y la polla pequeña y flácida expuesta. Yara misma empuñó el cuchillo de obsidiana caliente.

Con un corte lento y deliberado, le rebanó los huevos y la verga de raíz mientras el gordo gritaba y se meaba encima del terror. La sangre brotó a chorros. Los indios kaxiri rugieron de risa y aplaudieron.

Inmediatamente le empezaron a inyectar las hormonas de vaca en las tetas y en el muñón sangrante. Kevin ya no era hombre. Era “Vaca Blanca Gorda Número 2”. Sus tetas empezaron a hincharse esa misma noche mientras lloraba y gemía.

Después le tocó al Dr. Richard Harlan el viejo macho de 60 años. El profesor que se había cogido a tantas alumnas ahora temblaba como un niño. Kori, el hijo mayor de Yara, fue el encargado de cortarle la polla.

Harlan suplicó, pero solo recibió escupitajos. El cuchillo bajó y su verga madura cayó al suelo todavía medio dura. Los indios la pisotearon entre risas. Viejo leche vieja, , le decían mientras le cauterizaban el muñón con fuego. Ahora Harlan también sangraría como una vaca cada luna.

Theo, el niño rico virgen fetichista, fue el último macho en ser castrado. Antes de cortarle la polla, Yara le permitió una última humillación: lo obligaron a oler y lamer el coño sucio y sudado de la abuela Mawá y los pies negros de varias mujeres mientras lo castraban.

Cuando el cuchillo cortó, Theo se corrió por última vez al vacío, eyaculando sangre y semen mientras su fetiche se cumplía en el peor y más hermoso de los modos. Ahora solo vivía para lamer suciedad.

Marcus, el afeminado dotado y re puto, recibió un trato especial. Yara no quiso cortarle la polla grande y bonita todavía. Decidió que sería el semental esclavo de las hembras Lo ataron de pie, con las manos detrás de la espalda.

Cada vez que una mujer kaxiri (incluyendo las más jóvenes y feas) quisiera follar, Marcus tenía que ponérsela dura y metérsela. Si fallaba, le azotaban las bolas con ramas espinosas. Pero el castigo mayor era para su culo: cada noche, después de servir, las mujeres le cosían el ano con hilo de tendones de mono y espinas.

Le dejaban solo un pequeño agujero para cagar y mear. Al día siguiente lo abrían de nuevo a la fuerza con dedos y pollas para que siguiera sirviendo. Marcus lloraba de dolor y placer mientras su culo era convertido en un costurero permanente.

Las mujeres blancas (Lara y Sofía, las lesbianas comunistas de 30 años) sufrieron una humillación aún más pública y animal.

Excepto la vieja Mawá (que seguía siendo respetada como abuela puta), las dos feministas fueron atadas completamente abiertas: muñecas y tobillos amarrados a estacas clavadas en la tierra, con las piernas bien separadas y las conchas al aire, expuestas como carne de mercado. Sus coños rosados y depilados quedaron completamente vulnerables bajo la luz de las antorchas.

Yara dio la orden:

— “Que todos las usen. Machos, vacas, y también los animales.”

Primero pasaron los sementales kaxiri. Uno tras otro le reventaron el coño a Lara y a Sofía, corriéndose dentro sin piedad, dejando sus vaginas hinchadas y chorreando semen espeso tribal.

Después vinieron los eunucos recién castrados (Kevin y Harlan), obligados a meter sus lenguas en los coños llenos mientras sangraban de sus muñones.

Luego llegó lo más depravado: los animales

Un mono grande y agresivo que tenían domesticado fue arrastrado hasta ellas. El animal, excitado por el olor a semen y coño abierto, montó a Sofía como una bestia, metiéndole su verga roja y puntiaguda mientras la chica gritaba.

Después le tocó a un perro salvaje de la selva que los kaxiri usaban para cazar. El perro lamió y folló los coños abiertos con furia, dejando pelos y semen canino mezclado con el humano

Lara y Sofía ya no eran activistas. Eran conchas públicas vivientes, atadas día y noche con las piernas abiertas para cualquiera que quisiera usarlas: indios, eunucos, monos, perros… lo que la selva trajera.

El resto de los castrados (Kevin, Harlan y Theo) fueron convertidos oficialmente en **retretes humanos**.

Los ataron boca arriba cerca del área de la orgía. Cualquiera que quisiera mear, cagar o escupir, usaba sus bocas. Theo, el fetichista de sucio, terminó tragando pis tribal, mierda blanda de las vacas hormonadas y semen mezclado con sangre menstrual de los muñones.

Su cara era una máscara permanente de fluidos asquerosos. Kevin y Harlan recibían la misma degradación: bocas abiertas 24 horas, convertidos en inodoros vivos para toda la tribu.

Yara observaba todo desde su trono, con el coño chorreando de placer, mientras Marcus era obligado a follar a una joven kaxiri delante de ella y, nada más terminar, las mujeres le cosían de nuevo el culo con hilo grueso y cruel.

La reina puta sonrió y dijo en voz alta para que todos escucharan:

— “Los blancos vinieron a estudiarnos… ahora son nuestros animales, nuestras vacas, nuestros retretes y nuestras putas. Esta es la verdadera ciencia de la selva.

publicado con mí seudónimo hace poco en relatos cortos «El verga morcilla»

10 Lecturas/15 junio, 2026/0 Comentarios/por Vergauy
Etiquetas: hermano, hermanos, madre, madura, mayor, primos, Relatos Cortos, sexo
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
Mangueando, mangueando me la termino chupando 1ra parte
EN LA CALLE CON UN EXTRAÑO
Youtuber a los 11 años
La conversión 1 (El secuestro)
Follandome a la hija de mi novia
Mi sobrina y Vicky
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter
Únete a nuestro grupo en Telegram

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.494)
  • Dominación Hombres (4.616)
  • Dominación Mujeres (3.356)
  • Fantasías / Parodias (3.734)
  • Fetichismo (3.032)
  • Gays (23.122)
  • Heterosexual (9.038)
  • Incestos en Familia (19.516)
  • Infidelidad (4.789)
  • Intercambios / Trios (3.387)
  • Lesbiana (1.218)
  • Masturbacion Femenina (1.108)
  • Masturbacion Masculina (2.144)
  • Orgias (2.261)
  • Sado Bondage Hombre (491)
  • Sado Bondage Mujer (211)
  • Sexo con Madur@s (4.777)
  • Sexo Virtual (282)
  • Travestis / Transexuales (2.571)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.739)
  • Zoofilia Hombre (2.347)
  • Zoofilia Mujer (1.728)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba