Mi primera experiencia: vecino inquieto
Tras escuchar la historia de mi amigo, decidí probarlo por mi cuenta..
Hola, aquí Kass de nuevo. Hace unos días conté como mi amigo me había contado sobre la vez que extorsionó a un padre para usar a su hija y desde entonces no pude dejar de pensar en ello.
Al día siguiente de escribir esa anécdota se me presento una oportunidad que no pude desperdiciar.
Yo vivo en un barrio tranquilo, tengo mi propia casa y estoy actualmente soltera, por lo que es normal que esté sola en casa. Mis vecinos son una pareja de años que tiene 2 hijas ya grandes y un hijo ya más pequeño.
El hijo es el que nos interesa ahora mismo. A el le pondré leo para mantener su privacidad. Tiene 12 años y es el chico más insoportable que jamás conoceré. Hace ruido todo el día, corre por en frente de casa, a veces se mete en mi patio y siempre anda tirando cosas sobre mi techo. Ya varias veces lo amenace con castigarlo y justamente ayer cumplí con mi amenaza.
El día empezó normal, yo me la pasaba leyendo relatos aquí mismo hasta que escuche un golpe seguido de un ruido fuertísimo sobre mi techo. Asustada salí a mi patio y vi a Leo trepandose para bajar una pelota. Cuando el me vio intento saltar y correr, pero lo agarre con fuerza del brazo.
El comenzó a quejarse, disculparse y pedir que lo deje ir, pero está vez no iba a pasar. Lo arrastre dentro de casa, lo senté en mi comedor y me pare frente a el.
La conversación fue algo así
—sos un pedejito de mierda, estoy arta de vos
—perdon, prometo no volver a hacerlo
—eso me llevas diciendo desde que tenías 6 por ahí. Te dije que te iba a agarrar un día de estos.
—por favor, está vez de verdad
—no no, hoy vas a ver
Yo tenía pensado romperle la pelota o darle un golpe para asustarlo mucho, pero entonces vinieron a mi mente los relatos de esta página y ni plan cambio.
Me acerque poco a poco a el y le agarre del hombro, intentaba verme intimidante. Yo una vez lo ví junto a sus amigos haciendo bromas por el barrio y una de esas era robar prenda de muchos de los vecinos y correr con ellas por la calle. Casualmente yo llegue a sacarle una foto a leo de cuando me robó una tanga para esa broma.
Saque mi teléfono, le mostré la foto y lo mire directamente a los ojos
—vas a hacer lo que te digo o sino le muestro esto a tu mamá y le digo que llevas meses robandote mis tangas.
—no! Por favor! Yo no hago eso! Eso fue solo una broma!
—ya se, pero tú mamá no sabe que fue una broma. Cuando le diga eso vas a ver cómo te trata como un pervertido.
—por favor no, voy a hacer lo que me digas, enserio.
El se veía realmente asustado. Mi corazón iba a mil y ya podía sentir mi vagina mojarse.
—bueno, veamos si es verdad. Vamos a mi pieza.
Lo agarre con fuerza del brazo y lo subí hasta mi pieza. Ahí cerré la puerta y lo empuje sobre mi cama.
—quitate la ropa, toda, ahora.
—que? No, no quiero.
—queres que le muestre la foto a tu mamá? Dale pendejito, quítate la ropa ahora.
Vi como sus ojos se ponían brillosos mientras se quitaba la ropa. Claramente al quedar desnudo el se tapo su verguita.
—quita las manos, quiero ver.
El no coperaba, así que tuve que agarrar sus manos y apartarlas a la fuerza. Su verguita se veía chiquita y sus bolitas bien redondas.
Yo no aguante y me quite toda la ropa. Ya tenía la vagina bien mojada.
—vos me vas a chupar la concha, así que vení acá y saca la lengua.
Separé un poco las piernas y esperé. Al ver qué el se negaba otra vez, le agarre del brazo y lo hice arrodillarse frente a mi. Le agarre el pelo con fuerza y lo acerque a mi concha.
—dale pendejito, hace lo que te digo.
El comenzó a llorar, así que forcé su cara contra mi vagina. Sin opciones, el comenzó a lamer. Su lengua se sentía genial y sinceramente, parecía que sabía lo que hacía, lamiendo justo en dónde me gusta
—viste? Así de fácil era la cosa.
Mientras el hacía lo que le decía, lo trataba bien, pero cuando no lo hacía, si lo trataba duro.
Después de un rato, lo mandé otra vez a la cama y me acerce a su verguita. Lo lami, lo chupe y esperé a que se ponga dura, lo cual tardo poco.
—mira como te pones, dale, ahora te toca penetrarme.
—no se cómo se hace…
—no te hagas el pelotudo pendejo, yo sé que ya miras porno. Dale, ponete entre mis piernas y comenzar
Yo me abrí de piernas y dejé que el se moviera. Su pene no debía tener más de 8 o 10 cm, pero aún así se sentía genial. Yo le daba besos, le acariciaba y le decía cosas sucias. El simplemente hacia lo que le decía.
Sin que se diera cuenta, le estaba grabando, incluso cuando le hacía decir cosas como «me encantas» o «mañana podemos otra vez?». Tenía pensado usar esos videos para volver a chantajearlo más adelante.
Después de unos 10 minutos, leo comenzó a jadear y sin decirme nada se corrió dentro. Para mí no era problema, es más lo disfrute, pero no podía dejar que el lo sepa.
—mira lo que hiciste pendejo, ya me limpias, comenza a lamer, no quiero que tú leche me deje embarazada, dale!
—pero yo…
—pero nada, te vas a tragar tu leche hasta que no quede nada.
El lo hizo y me lamió por varios segundos hasta que me hizo tener un orgasmo. Satisfecha, lo lleve al baño, nos bañamos juntos, dónde lo hice que me enjabone todo el cuerpo y después lo senté en mi sala otra vez.
—escuchame, espero entiendas que conmigo no se jode más. No le vas a decir a nadie sobre esto, de lo contrario voy a mandarle a tu mamá los videos que hice hoy.
Yo le mostré los vídeos.
—mi cara no aparece, así que puedo decir que fue cualquier otra mujer. Vos ahora sos mío y me vas a hacer caso.
El asintió con lágrimas.
—no llores, dale.
Ahí nomás antes de dejarlo ir le comí la boca otra vez y lo deje ir.
Ese día creo que me masturbe 4 veces más con los videos y sin duda pienso seguir aprovechando me de leo.

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