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Dominación Mujeres, Fantasías / Parodias, Sexo con Madur@s

Pacto Demoníaco. Su primera vez 🔥🖤

Harto de las burlas y los rechazos, un niño invoca a una súcubo. Lo que emerge de las sombras parece un sueño húmedo hecho realidad, una criatura pequeña y obediente dispuesta a complacerlo. ERROR.
Tony había nacido con un fuego entre las piernas que ardía desde antes de entender siquiera qué era el deseo… Apenas un niño de 10 años con cuerpo esbelto y pene inquieto, su mente ya se perdía en fantasías salvajes y húmedas donde devoraba carne femenina sin piedad… Era promiscuo en el alma, sus ojos devoraban culos redondos en los pasillos del colegio, imaginaba tetas maduras rebotando bajo las blusas de sus maestras, y su verga se endurecía con solo oler el perfume de cualquier chica que pasara cerca… Soñaba con corridas espesas, coños apretados tragándose su longitud hasta el fondo, bocas calientes succionando hasta dejarlo seco. Pero la realidad era un tormento cruel y burlón…

Intentaba una y otra vez, sin vergüenza ni límites. Acorralaba a sus compañeras tratando de seducirlas mientras susurraba promesas sucias de placeres prohibidos… Ellas, entre risitas, lo miraban de arriba abajo y respondían con sarcasmo, alguna le decía que su entusiasmo de cachorro en celo era «lindo, pero patético», otra se reía y comentaba que necesitaría crecer un par de tallas antes de pensar en meterla en algún sitio… Las más crueles lo rechazaban con ironía deliciosamente hiriente, comparando su torpeza con la de un perrito en celo que solo sabe frotarse

No se detenía ahí. Se atrevía con maestras de curvas generosas, deslizando notas cargadas de fantasías explícitas en sus escritorios o acercándose demasiado en la tutoría, dejando que su erección rozara sus muslos suaves…
Las maestras no le daban tregua… La señorita Carmen, con sus tetas enormes que rebotaban cuando caminaba, lo agarraba de la oreja y lo jalaba por el pasillo como a un ratón atrapado

-Niño enfermo! ¿Te crees que esto es una cantina? Aprende a respetar!-

La profe Martínez le daba coscorrones tan fuertes que le hacían saltar las lágrimas.

-¿Pero qué clase de depravado estás criando tu madre? Vergüenza deberías tener!-

Y las demás no se quedaban atrás. Regaños interminables, castigos, llamados a dirección. Pero lo peor no era el dolor físico. Era la burla… El desprecio. El ver cómo ninguna le explicaba nada, ninguna le decía cómo funcionaban las cosas, qué hacer, cómo canalizar esa necesidad que lo consumía por dentro

Estaba completamente solo en esto…

Su cuerpo pedía sexo a gritos, su verga se endurecía con cualquier cosa, y nadie… absolutamente nadie le había enseñado qué hacer con eso. Su padre no estaba, su madre trabajaba todo el día. Solo tenía internet y sus instintos salvajes y desesperados…
Y la frustración crecía. Se masturbaba tres, cuatro, cinco veces al día y nada. Seguía vacío. Seguía hambriento…

«quiero una mujer ya…!» pensaba mientras limpiaba su semen de su escritorio por tercera vez en una tarde.

En medio de tanto deseo insatisfecho, Tony había encontrado un refugio en las profundidades del internet. Entre tanto porno convencional que ya lo tenía aburrido, un día tropezó con algo diferente… Demonios femeninos con cuernos, colas, alas de murciélago y cuerpos que desafían toda biología humana. Súcubus. Seres mitológicos que drenaban la energía vital de los hombres a través del sexo, que los volvían esclavos del placer hasta dejarlos secos

Fue como abrir una puerta a un mundo nuevo..
Se masturbaba compulsivamente frente a dibujos y animaciones de esas criaturas. Colas enrollándose alrededor de vergas palpitantes, lenguas demoníacas recorriendo cada centímetro de carne, ojos brillantes con hambre insaciable mientras montaban a sus víctimas hasta el amanecer… El porno de súcubus se convirtió en su obsesión. Leía los comentarios, los foros, las descripciones detalladas de hombres que fantaseaban con ser drenados hasta la última gota

Pero sabía que era mentira

Lo sabía perfectamente. Era solo fantasía para masturbarse, nada más… No existían demonios sexuales esperando en algún plano infernal para devorar su semen… Sin embargo, esa fantasía era la única que le daba algo que ninguna otra podía ofrecerle. La certeza de que en ese escenario, él sería deseado. Querido. Perseguido. Que una criatura perfecta lo usaría hasta sacarlo todo de él sin necesidad de rogar, sin necesidad de ser rechazado
Sus orgasmos frente a esas imágenes eran los más intensos

Pero la frustración es una bestia peligrosa que se alimenta de la desesperación… Cuando llevas tanto tiempo siendo rechazado, burlado, castigado por algo que ni siquiera entiendes del todo, la mente empieza a buscar salidas en lugares donde la lógica no debería llegar

Tony comenzó a dudar. No de forma consciente al principio, sino como una cosquilla molesta en el fondo de su cabeza que no lo dejaba en paz… ¿Y si realmente existían? ¿Y si todo ese porno, esas historias, esos dibujos eran algo más que simple fantasía?
Se metió en foros oscuros, esos que requieren navegación especial… Páginas con fondos negros y texto rojo, comunidades de ocultismo, demonología, experiencias paranormales… Al principio solo era curiosidad morbosa, el tipo de cosa que miras como entretenimiento…
Pero entonces encontró testimonios
Cuentos de hombres que juraban haber invocado entidades sexuales. Descripciones detalladas de encuentros que hacían eco exacto de sus fantasías más profundas. Rituales específicos con velas negras, círculos de tiza, palabras en lenguas muertas… Algunos parecían locura pura, delirios de mentes perturbadas, pero otros… otros tenían una coherencia inquietante que le erizaba el vello

La semilla estaba plantada… Y florecía rápido en el terreno fértil de su desesperación

La mente de un niño de 10 años no debería estar procesando todo eso, pero la de Tony lo hacía con una obsesión enfermiza y desesperada. Estaba acostado en su cama, mirando el techo manchado de humedad de su habitación, con el celular tirado al lado mostrando aún una de esas páginas de rituales. Su verga estaba dura, como siempre lo estaba, formando una tienda bajo las sábanas delgadas

-¿Y si funciona?-

El pensamiento le dió un dolor en el estómago. Por un lado, el terror puro de un niño enfrentándose a lo desconocido. Demonios. Infierno. Entidades que podían lastimarlo, arrastrarlo a algún lugar del que no podría volver. Su imaginación infantil corría desbocada mostrándole pesadillas de garras afiladas y sonrisas dentadas hambrientas de algo más que semen

Pero por el otro lado… Una imagen se imponía sobre el miedo. Una mujer. No una niña boba de su escuela que se reía de él. No una maestra que le tiraba de la oreja… Una criatura perfecta con curvas, piel suave como el pecado, ojos que lo mirarían con deseo real y hambre… Una boca caliente envolviendo su verga pequeña pero dura, succionando sin piedad, tragando cada gota de su lechita infantil sin rechazarlo ni burlarse

-Una mujer que me quiera follar… que me pida más… que no me diga que soy muy pequeño-

Se tocó la erección por encima de las sábanas, acariciándola lentamente mientras la fantasía tomaba forma. Una súcubo montándolo, cabalgándolo con fuerza, sus tetas enormes rebotando frente a su cara, su coño caliente y apretado devorando su pollita hasta el fond

-Y si lo intento? Qué puedo perder? Lo peor que puede pasar es que no funcione y me quede aquí pajéandome como siempre-

Pero la otra voz, la del miedo, susurraba advertencias oscuras sobre pactos demoníacos y almas vendidas

Una semana entera. Siete días donde Tony hizo algo que jamás había hecho en su vida escolar… Investigar. Estudiar. Tomar notas
Se convirtió en un estudiante obsesivo del ocultismo más pervertido imaginable. Cuadernos escolares que antes tenían dibujos garabateados ahora estaban llenos de símbolos extraños copiados de páginas web dudosas… Velas negras, tiza blanca sustraída del salón de clases con una nerviosismo que nunca tuvo para pedir una cita. Sal de grano de la cocina… Y las palabras… esas palabras en lenguas raras que pronunciaba en voz baja frente al espejo, sintiéndose ridículo pero incapaz de detenerse

-Ph’nglui mglw’nafh… no, esa es de Cthulhu, idiota, no quiero que un pulpo me la chupe…-

Corregía, borraba, buscaba otra fuente. Cruzaba información entre tres foros diferentes hasta encontrar coincidencias. Imprimía instrucciones en la escuela usando la impresora de la dirección, con el corazón latiéndole a mil mientras miraba los papelitos salir con símbolos demoníacos..

Nunca en su vida había puesto tanto esfuerzo en algo y todo para poder follar

La ironía… Un niño de 10 años que no sabía multiplicar bien, que reprobaría matemáticas, estaba dedicando horas intensas a descifrar invocaciones antiguas con la misma determinación que un erudito estudia textos sagrados. Todo porque su verga lo pedía. Todo porque estaba harto de pajearse solo mirando pantalla
La noche del sábado llegó. Su madre trabajaba el turno de noche

Estaba solo

Tony miró su habitación transformada… El círculo de tiza en el suelo, desigual y torpe como hecho por un niño. Las velas negras parpadeando. Los símbolos garabateados con letra temblorosa alrededor del perímetro

El niño se arrodilló en el centro del círculo, tembloroso. Las velas proyectaban sombras danzantes por las paredes de su habitación, haciendo que los posters de videojuegos parecieran rostros observándolo con burla silenciosa. Miró el papel arrugado donde había escrito las palabras, la tinta ya borrosa por el sudor de sus manos nerviosas..

Tomó aire. Una vez. Dos veces. Tres..
«Esto es estúpido. Esto es tan estúpido» pensó

Pero abrió la boca y habló
Las palabras salieron torpes, entrecortadas, su voz de niño quebrándose en las sílabas extrañas. Pronunció cada frase fonéticamente como lo había practicado, sintiéndose absolutamente ridículo… Un chamaco en calzoncillos hablándole al vacío en una lengua que no entendía, pidiendo que apareciera una demonio para… ¿para qué? ¿para que le chupara la verga?

El silencio fue su única respuesta
Las velas siguieron encendidas. El círculo de tiza permaneció inmóvil… Nada. Absolutamente nada

Sintió calor en las mejillas. Vergüenza pura. De todas las cosas estúpidas que había hecho en su vida, esta se llevaba el premio mayor. Se quedó ahí arrodillado, mirando el piso manchado de tiza, sintiéndose el idiota más grande del mundo

«Claro que no funcionó. Eres un pendejo, Tony. Un pendejo de mierda que cree en demonios porque no puede conseguir una chica real»

Se levantó, con las rodillas adoloridas del piso duro. Estiró la mano para apagar la primera vela

Y entonces todas se apagaron al mismo tiempo
La oscuridad fue total. Absoluta. Como si alguien hubiera arrancado la luz del mundo entero

El grito murió en su garganta antes de salir…
No podía ver nada. Absolutamente nada. La oscuridad era tan espesa que parecía tener peso, presionando contra sus ojos, contra su piel, contra su pecho. Su corazón latía tan fuerte que podía sentirlo en sus oídos, en sus sienes, en cada centímetro de su cuerpo tembloroso

«No funciona. No funciona. No es real. No es…»

Y entonces las velas se encendieron

Pero no eran las llamas anaranjadas y titilantes de antes. Eran púrpuras. Un púrpura profundo e intenso que no debería existir en ninguna llama natural. Brillaban sin parpadear, perfectas, alimentándose de algo que no era cera ni mecha. La luz bañó la habitación en un tono morado

-Oh Dios. Oh Dios. Oh Dios… Padre nuestro que estás en el…-

Quiso correr. Quiso gritar. Quiso salir de ese círculo de tiza y esconderse bajo las sábanas como cuando era pequeño y tenía pesadillas. Pero sus piernas no respondían. Estaba congelado en su lugar

Porque ahí, entre las llamas púrpuras que danzaban sin viento, algo estaba tomando forma…

Las llamas se enrollaron sobre sí mismas como serpientes de fuego, tejiendo algo desde adentro. Primero fueron los contornos, una silueta que se iba solidificando lentamente, tomando forma humana pero… más pequeña de lo que Tony esperaba
Esperaba ver emerger a una mujer curva y voluptuosa, de esas que poblaban sus fantasías y las imágenes de sus páginas porno. Tetas enormes, caderas amplias, labios carnosos preparados para devorarlo..
Pero no
La figura se definió y Tony sintió su cerebro bloquearse por la confusión
Era… pequeña. Practicamente su estatura. Una chica que aparentaba su misma edad, quizá un poco más bajita incluso. Su piel era de una palidez enfermiza, como leche derramada sobre algodón, contrastando con unas mejillas rojas como manzanas… Su cabello rubio, casi blanco, caía en mechones desordenados sobre sus hombros pequeños. Y sus ojos… sus pupilas eran rojas, grandes para su carita, brillando con una luz propia que no necesitaba las velas..
Y los colmillos. Dos pequeños colmillos asomando por su labio superior, afilados como agujas
La criatura lo miró de arriba abajo con esos ojos rojos e inmensos. Su cuerpo era delgado, sin las curvas que Tony tanto deseaba. Pequeños pechos apenas insinuándose bajo su piel pálida. Caderas estrechas. Un cuerpo de niña..

«Esto no es lo que pedí. Esto no es lo que..»

La súcubo abrió la boca, mostrando esos colmillos diminutos, y lamió sus labios delgados con una lengua que parecía demasiado larga para su boca..
La chica dió un saltito hacia adelante, sus piececitos descalzos haciendo un «pat» suave contra el piso de madera. Su colita terminada en forma de corazón se movía de un lado a otro con emoción, como la de un perrito que ve a su dueño llegar a casa. Sus alas diminutas se abrieron y cerraron con rapidez, dejando escapar pequeñas chispas púrpuras que se desvanecían en el aire..

– uy!-

Su voz era aguda, juvenil, con un tono cantarín que no encajaba con la situación. Se llevó las manos pequeñas a las mejillas rosadas, aplastándolas mientras sus ojos rojos se abrían aún más de lo que ya eran

-No me esperaba esto! Un nene! ¡Un niño de verdad!-

Dió otra vuelta alrededor de Tony, que seguía congelado en su lugar sin poder procesar lo que veía. La súcubo se movía con una energía inagotable,, examinándolo desde cada ángulo posible. Su colita se enroscó brevemente alrededor del tobillo del niño antes de soltarse

-¿Sabes cuánto tiempo llevaba sin que nadie me invite? ¡Mucho! Demasiado! Los últimos fueron unos aburridos viejitos que solo querían poder y riquezas y blablabla… Qué aburrido!-

Se detuvo frente a él, inclinando la cabeza hacia un lado, su cabello rubio cayendo sobre su hombro. Sus colmillos asomaron cuando sonrió de forma traviesa

-Pero tú… tú querías otra cosa, ¿verdad nene? Te puedo oler… hueles a frustración, a necesidad, a…-

Arrugó su naricita respingona, olfateando el aire con expresión concentrada

-¿A pajas desesperadas? ¡Eso! Eso mismo!-

El miedo paralizaba a Tony. Sus piernas temblaban , sus manos estaban frías y sudorosas, y su corazón latía tan fuerte que podía sentirlo golpeando contra sus costillas. La emoción inicial de la súcubo desapareció de su rostro en un instante, reemplazada por algo más oscuro… Sus ojos rojos se entrecerraron lentamente mientras inclinaba la cabeza hacia él

-Ya veo…-
Su voz cambió. Ya no era ese tono cantarín y juguetón. Ahora era más grave, más lento, cada palabra saliendo de sus labios como veneno goteando de colmillos

-Nene… ¿sabes lo que hiciste?-

Dió un paso hacia él. Solo uno. Pero ese paso hizo que Tony retrocediera instintivamente, su espalda golpeó la pared de su habitación. La súcubo lo siguió, su cuerpo pequeño acortando la distancia entre ambos con una facilidad terrorífica

-¿Sabes porqué me invocaste?-

Otro paso. Las llamas púrpuras de las velas se reflejaran en sus ojos rojos, haciéndolos brillar con una intensidad sobrenatural. Su colita se movía detrás de ella, pero ya no con emoción. Se arrastraba por el suelo como una serpiente buscando presa

-Porque yo sé porqué. Lo sé muy bien…-

Se detuvo justo frente a él. A pesar de ser casi de su misma altura, Tony se sentía diminuto bajo esa mirada. La súcubo levantó una mano pálida y posó un dedo frío sobre su pecho, justo donde estaba su corazón loco

-Me llamaste porque querías una mujer que te follara, ¿verdad? Querías un cuerpo caliente que te hiciera sentir hombre…-

Su dedo comenzó a bajar lentamente por su pecho, trazando una línea fría sobre su piel a través de la camiseta

-¿Sabes lo que pasa cuando invocas a una súcubo, nene? ¿Te lo explicaron en tus libritos de mierda?-

Tony sintió su cara arder de vergüenza… Los ojos del chico se desviaron hacia abajo involuntariamente. Y lo que vio hizo que su respiración se trabara en su garganta..
La súcubo estaba completamente desnuda
Su piel era tan blanca que parecía brillar con la luz de las velas púrpuras, suave e impecable, sin una sola marca ni imperfección. Su cuello era esbelto, delicado, conectando con hombros pequeños pero que tenían una elegancia extraña. Sus clavículas se marcaban sutilmente bajo esa piel de leche..
Y más abajo… sus pechos. Pequeños, apenas unos botones rosados coronando su pecho plano, con pezones del tamaño de uvas diminutas que apuntaban hacia adelante, endurecidos por el aire fresco de la habitación. No eran las tetas enormes que Tony fantaseaba, pero algo en ellos… en la forma en que se alzaban con cada respiración, en cómo encajaban perfectamente con su cuerpo diminuto…

Su cintura era estrecha, marcando una curva suave antes de ensancharse ligeramente en sus caderas de niña. Y ahí, entre sus muslos suaves y delgados, protegiendo una hendidura pequeña y rosada que asomaba tímidamente, su vagina

Era sexy. De una manera que Tony no sabía explicar. Su cuerpo de niña emanaba algo, una atracción innatural que hacía que su verga palpitara dolorosamente dentro de sus calzoncillos a pesar del miedo

-Yo… yo…-

Su voz salió quebrada, temblorosa. Tragó saliva con dificultad

-Yo solo quería… quería que alguien… que me…-

La súcubo ladeó su cuerpo, apoyando todo su peso en una cadera mientras cruzaba un brazo bajo sus pequeños pechos, empujándolos hacia arriba sutilmente. Su otra mano descansó en su musro, los dedos tamborileando contra su piel pálida mientras su cola se enroscaba perezosamente detrás de ella

-¿Sabes qué? Las presentaciones son aburridas…-

Sus ojos rojos bajaron lentamente por el cuerpo de Tony, deteniéndose en la obvia tienda que formaba su erección dentro de los calzoncillos. Una sonrisa lenta se extendió por sus labios, mostrando esos colmillos diminutos que brillaban con la luz de las velas..

-Vayamos al plato principal, ¿sí?-

Antes de que Tony pudiera reaccionar, su mano fría ya estaba ahí. Sus dedos pequeños se cerraron alrededor de su verga a través de la tela, apretando con una fuerza que no debería existir en ese cuerpo diminuto. No era un toque sensual. Era una amenaza pura disfrazada de caricia

-Oh… oh…-

Su voz bajó a un susurro mientras sus dedos apretaban más, sintiendo la durez palpitante bajo su agarre. Su pulgar trazó un círculo lento sobre la cabeza de su pene, presionando justo donde la tela se manchaba de humedad

-¿Esto es todo lo que tienes para mí, niño? ¿Esta cosita?-

Apretó de nuevo. Más fuerte. Lo suficiente para que Tony jadeara de dolor mezclado con algo más oscuro. Su colita se enroscó alrededor de su muñeca como un lazo, apretando también

-Porque yo me voy a quedar contigo hasta sacarte hasta la última gotita… ¿entiendes? Hasta que me des todo. ¿Te gusta cómo suena eso?-

Su sonrisa se amplió, hambrienta

No podía formar las palabras. Su cara ardía de vergüenza mientras su erección seguía creciendo contra su voluntad, tentando su calzoncillo

Entonces la demonio le dió un empujón. Fuerte. Inesperado..
Tony sintió las manos pequeñas contra su pecho y de repente el aire abandonó sus pulmones cuando su trasero golpeó el suelo. Las velas púrpuras parpadearon con el movimiento. Quedó ahí, mirando el techo de su habitación con la vista nublada, el dolor irradiando por su columna..

-¿Me… me vas a llevar al infierno? ¿Me vas a condenar?-

Las palabras salieron atropelladas, temblorosas. Su voz de niño se quebró en la última sílaba. Las historias decían eso. Los demonios se llevaban tu alma. Te condenaban al fuego eterno. Todo por tocar su verga y querer más..

La súcubo ladeó la cabeza, sus ojos rojos parpadearon con falsa inocencia mientras consideraba la pregunta. Su colita se movía detrás de ella, serpenteando perezosamente

-¿Condenarte? Mmm… quizá…-

Se inclinó hacia adelante, apoyando las palmas de sus manos en el suelo junto a las caderas de Tony. Sus rodillas pequeñas tocaron el piso mientras comenzaba a arrastrarse hacia él. Sus pechos diminutos colgaban debajo de ella, sus pezones rosados rozando el aire

-O quizá no…-

Otro movimiento. Sus codos se doblaron, bajando su torso más cerca del suelo. Su espalda se arqueó como la de un gato estirándose,… Sus caderas se balancearon de un lado a otro con cada avance

-O quizá ya estás condenado desde que me llamaste…-

Su rostro se acercó al de él. Sus ojos rojos llenaban todo su campo de visión. Sus labios se curvaron en una sonrisa lenta y hambrienta mientras su aliento frío rozaba su piel..

-¿Qué importa? Tú pediste esto-

La súcubo bajó su rostro lentamente, su naricita fría rozó el abdomen de Tony mientras sus dedos se enganchaban en el elástico de sus calzoncillos. Tiró hacia abajo con un movimiento rápido, exponiendo su verga pequeña y dura que se erguía contra su vientre…

-mmmngh!…-

Sus ojos rojos se abrieron con genuina sorpresa, parpadeando varias veces mientras examinaba el miembro del niño. Su colita se detuvo en medio de su movimiento

-Mira nada más qué cosita más linda…-

Sopló suavemente sobre la cabeza de su pene, un aliento caliente que hizo que Tony se estremeciera de pies a cabeza. Una gotita de líquido preseminal brotó

-Nunca he probado a un pequeño, ¿sabes? Siempre me tocan viejos desesperados con vergas grandes y feas… pero esto… esto es diferente…-

Su lengua, larga y húmeda, salió de entre sus labios y trazó una línea lenta desde la base hasta la punta. Tony soltó un gemido involuntario, sus caderas levantándose del suelo buscando más contacto

-Te gusta eso, niño? Te gusta cómo te lamo tu verguuta? Hmm… es tan pequeñita… tierna… cabe completa en mi boquita, ¿verdad?-
Abrió la boca, dejando que su aliento caliente bañara su miembro palpitante. Sus colmillos asomaron sobre sus labios húmedos

-¿Quieres que te la chupe? ¿Quieres que meta toda esta cosita en mi boca y te la chupe hasta dejarte seco? Dime… dime cuánto la quieres…-

Su lengua dio pequeños lametones en la punta, saboreando el líquido preseminal

-Mmm… sabe a frustración… a necesidad… a verga desesperada que lleva años rogando por una boca caliente…:

El cerebro de Tony se había convertido en un caos absoluto…

«Esto no está pasando. Esto no puede estar pasando. Una demonio. Una demonio real. En mi cuarto. Entre mis piernas. Mirando mi pene»
Sus pensamientos se atropellaban unos sobre otros como autos en una colisión. El miedo seguía ahí, latiendo en su pecho junto con su corazón desbocado, pero ahora había algo más. Algo más fuerte. Algo que hacía que su verga palpitara con cada latido y que sus caderas se movieran involuntariamente buscando los labios de esa criatura..

«Es una niña. Bueno, no. Es un demonio. Pero parece una niña. Es pequeña como yo. Y está ahí. Tan cerca. Su lengua. Su boca. Está lamiendo mi…»

Un gemido escapó de sus labios cuando ella dio otro lametón

«Y dice que nunca ha probado a alguien pequeño. A alguien como yo. Que mi verga es linda. Linda. A nadie le parece linda. A todos les parece chiquita y ridícula y patética pero ella… ella…»

La vió ahí. Su piel blanca brillando con las llamas púrpuras de las velas. Sus ojos rojos fijos en su miembro con hambre genuina. Su colita moviéndose con anticipación. Su boca tan cerca que podía sentir su aliento cálido sobre su piel sensible

«Si me va a condenar de todas formas. Si me va a chupar hasta dejarme seco de todas formas. Si ya no hay vuelta atrás…»

Sus manos temblorosas se movieron. Sus dedos se enredaron en el cabello rubio de la súcubo, sintiendo su suavidad imposible

-Sí… sí… chúpamela… por favor…-

Su voz salió rota, desesperada, suplicante…

-Chúpamela la verga… quiero… quiero sentir tu boca… por favor…-

La súcubo no esperó más..
Su boca se abrió de golpe y se tragó la verga de Tony completa en un solo movimiento… Los labios se sellaron alrededor de la base de su miembro pequeño, su nariz presionando contra su vientre mientras su garganta se ajustaba con facilidad absoluta

-¡Aahhh…!-

Tony soltó un grito que no parecía suyo. La sensación era indescriptible… Caliente. Mojada. Apretada. Su lengua, esa lengua larga que antes solo lamía la punta, ahora se enrollaba alrededor de su verga como una serpiente hambrienta, cubriendo cada centímetro de piel sensible mientras la succionaba con fuerza

Era una criatura diseñada para esto… Miles de años de perfección demoniaca concentrados en una boca pequeña
Sus mejillas se hundieron mientras aumentaba el vacío… El sonido obsceno llenaba la habitación mezclándose con los gemidos involuntarios de Tony. Su cabeza bajaba y subía con rapidez, su cabello rubio cayendo sobre los muslos del niño mientras su garganta se abría y cerraba alrededor de su miembro con precisión milimétrica

Cuando subía, su lengua presionaba justo debajo del glande. Cuando bajaba, su garganta se apretaba como un puño húmedo y caliente. Y todo el tiempo sus labios mantenían ese sello perfecto, esa succión implacable que hacía que los ojos de Tony se rodaran hacia atrás

Sacó su verga de su boca con un sonido húmedo, una hebra de saliva conectando sus labios con la cabeza palpitante

-Mmm… qué rica cosita…-

Sus ojos rojos brillaron mientras miraba el miembro de Tony, ahora brillante con su saliva, pulsando desesperadamente en el aire frío

-¿Te gusta cómo te la chupo, nene? ¿Te gusta mi boquita de demonio?-

Y antes de que pudiera responder, volvió a tragársela. Esta vez más lento. Más deliberado…

Los gemidos de Tony llenaban la habitación sin vergüenza alguna. Su espalda pegada a la pared se arqueaba , sus caderas se movían por instinto, buscando más de esa boca infernal que lo estaba llevando a lugares que nunca imaginó. .. Por primera vez en su vida, alguien lo estaba tocando de verdad. Alguien lo quería. Alguien lo estaba chupando con hambre genuina

Un orgullo extraño hinchaba su pecho junto con el placer. Él había hecho esto. Él había invocado a esta criatura… Él, el niño del que todos se burlaban, el que todas rechazaban, estaba siendo devorado por una súcubo que gemía sobre su verga como si fuera la cosa más deliciosa del mundo

La súcubo levantó su rostro de su entrepierna, un hilo de saliva conectando sus labios hinchados con la punta de su miembro. Sus ojos rojos estaban vidriosos, nublados de lujuria. Su respiración era agitada

-Mmm… me estás empapando, niñito!-

Se llevó una mano entre sus propios muslos y cuando la retiró, sus dedos brillaban con una sustancia pegajosa y transparente. Su coño pequeño estaba mojado. Completamente mojado. Sus labios internos asomaban hinchados y rosados entre sus piernas, brillando con su excitación demoniaca

-Ah… no puedo más… necesito…-

Se movió con rapidez, girando su cuerpo sobre él. De repente Tony se encontró mirando directamente hacia ese culo pálido que se alzaba sobre su cara. Su colita se movía de un lado a otro, ansiosa. Sus muslos delgados temblaban a cada lado de su cabeza..

-¿Ves lo que me haces, nene? ¿Ves lo mojadita que me pusiste con tu verguita?-

Bajó su cadera lentamente, acercando ese coño rosado y brillante a su rostro y Tony se encontró mirando algo que solo había visto en pantallas..
En sus fantasías, siempre imaginaba coños maduros. Los de sus profesoras con curvas generosas, labios gruesos, clítoris prominentes que podía imaginar succionando mientras ellas gemían con voces de mujer adulta. Este era diferente. Era pequeño como ella. Apretado. Casi virginal en su apariencia
Pero el sabor..

«Oh, Dios el sabor» pensó

Su lengua salió por instinto, lamiendo desde la entrada hasta el clítoris en un movimiento largo y torpe. El sabor explotó en su paladar. Dulce. No salado como esperaba. Dulce como miel mezclada con algo metálico, algo que no podía describir pero que hacía que su boca produjera más saliva de la que jamás había tenido. Su lengua buscó más, lamiendo con hambre desesperada, enterrándose entre esos labios resbaladizos mientras la súcubo gemía sobre su verga

-Mmmph! Qué… qué rico la comes,… para ser tu primera vez… ah!-

Y entonces ella volvió a chuparsela… Su boca envolvió su miembro completo mientras sus caderas se movían sobre su rostro, restregando ese coño mojado sobre su boca y su nariz, ahogándolo en jugos dulces y carne caliente

El ritmo era caótico y delicioso..
Tony lamía con desesperación, su lengua exploraba cada pliegue de esa vagina pequeña y dulce, saboreando jugos que no pertenecían a ningún mundo humano. Sus manos se aferraban a las caderas pálidas de la súcubo, intentando mantenerla quieta mientras ella se movía sobre su rostro
Pero ella tenía otros planes

-ups!!-

De repente sus caderas empujaron con fuerza…Su culo pequeño pero firme golpeó contra su rostro, aplastando su nariz y su boca contra su carne resbaladiza. La nuca de Tony rebotó contra la pared

-mmph!-

Antes de que pudiera recuperarse, ella levantó sus caderas y volvió a empujar… Esta vez movió su culo de lado a lado, restregando su coño mojado y su ano sobre su boca y su barbilla mientras su nuca golpeaba la pared otra vez

-¿Qué pasa, niño? ¿Te gusta cuando te aplasto con mi culito?-

«Smack smack smack!» Cada golpe era juguetón pero firme. Su trasero se sacudía sobre su rostro, sus nalgas pálidas rebotaban contra sus mejillas mientras ella se reía con esa voz aguda y traviesa. Su colita se enroscaba alrededor de su barbilla como si quisiera mantenerlo en su lugar

-Ah! Te estás ahogando!¡Qué lindo!-

Tony apenas podía respirar. Su rostro estaba cubierto de jugos dulces, su nariz aplastada contra el ano rosado de la criatura, su boca siendo usada como un juguete. Pero su verga seguía dura dentro de la boca de ella, que lamía y succionaba sin dejar de mover sus caderas…

Algo fundamental se quebró en su mente de niño mientras su rostro era usado como cojín por ese demonio juguetón… La nuca le dolía contra la pared con cada golpe. Su nariz estaba aplastada contra carne demoniaca. Apenas podía respirar entre cada «smack» de esas caderas contra su cara

Pero no sentía asco.. No sentía humillación.
Sentía… éxtasis

Cada golpe era una confirmación. Cada sabor dulce que inundaba su paladar era una prueba de que finalmente, después de tantos rechazos, tantas burlas, tantas pajas solitarias en la oscuridad de su habitación, alguien lo quería… Alguien lo estaba usando para su propio placer
Su mente viajó a sus compañeras que se reían de él. A sus maestras que le daban coscorrones. A las chicas que lo miraban con desprecio cuando intentaba acercarse. A todas las que lo rechazaron

Él tenía esto. Tenía un coño mojado restregándose contra su cara. Tenía una boca infernal succionando su verga con hambre genuina. Tenía a una criatura que lo había llamado lindo, que había dicho que su verga era rica, que se estaba empapando por él
Si esto lo condenaba, que así fuera..
Si el infierno era el precio, lo pagaría con gusto
Porque en este momento, con la cara enterrada entre esas nalgas, con el sabor dulce inundando su boca, con esa succión implacable devorando su miembro… Tony era feliz. Verdaderamente feliz
Sus manos se aferraron con más fuerza a esas caderas pequeñas, tirándola más contra su rostro, hundiéndose más en ese culo perfecto

La presión comenzó en sus huevutos…
Tony sintió ese calor familiar que siempre precedía sus orgasmos, pero esta vez era diferente. Era más intenso…. Se acumulaba lentamente, trepando por su columna como lava caliente mientras la boca de la súcubo trabajaba su verga con una perfección sobrenatural

Sus caderas se movieron por instinto, empujando hacia arriba, metiéndose más profundo en esa garganta que lo tragaba sin esfuerzo. Sus dedos se clavaron en las caderas de la criatura, tirándola más fuerte contra su rostro mientras su lengua lamía con furia desesperada ese coño que goteaba sobre su cara
Estaba cerca. Tan cerca

-Yo…mmmgh!! me voy a… Aah! Me voy a correr!-

La súcubo no se detuvo. Al contrario. Aumentó el ritmo. Su cabeza bajaba y subía con velocidad sobrenatural, su lengua larga se enrrolló alrededor de su glande con cada subida, su garganta apretaba con cada bajada.

-Sí! ¡Sí! Ah! ¡Me corro! ME CORRO! TRAGATELO!!-

Y entonces explotó..
Su verga palpitó violentamente dentro de esa boca caliente mientras la primera descarga de semen salía disparada, Una, Dos. Tres. Cuatro. Cada corrida más fuerte que la anterior, su cuerpo convulsionándose bajo ella mientras su mente se quedaba en blanco.. Nunca, en ninguna de sus sesiones de masturbación, sehabía corrido tanto. Nunca había sentido su verga bombear con tanta fuerza

La súcubo tragó todo… Su garganta se movía rítmicamente mientras recibía cada chorro de lechita infantil directamente en su estómago. Un poco de semen se escapó por la comisura de sus labios, goteando hacia abajo por su barbilla, pero ella no se detuvo hasta exprimir hasta la última gota

-Ahhhh…-

Tony dejó caer su cabeza hacia atrás contra la pared…
Su pecho subía y bajaba rápidamente, su respiración era errática y jadeante. Su verga todavía palpitaba con las últimas ondas de su orgasmo, diminutas gotas de semen restante goteando sobre su vientre mientras la súcubo lamía limpiando el exceso con movimientos lentos de su lengua larga

«Lo hice. Lo hice de verdad. Me la chuparon. Alguien me la chupó finalmente» pensó Tony

Una sonrisa estúpida se extendió por su rostro. Esa misma sonrisa que ponía cuando ganaba un videojuego o cuando le salía bien un examen sin estudiar. Ese orgullo tonto que siempre lo caracterizaba..
Se limpió la cara con el dorso de la mano, aún saboreando los jugos dulces de la súcubo en sus labios. Su pecho se infló con arrogancia mientras miraba a la criatura que todavía descansaba entre sus piernas

-Uf! Eso estuvo bien!-

Su voz salió con esa confianza exagerada que usaba cuando intentaba impresionar a sus compañeros. Como si acabara de ganar un campeonato en lugar de tener su primera experiencia sexual

-Para ser mi primera vez, estuvo padre. Nada mal, nada mal…-

Dió unas palmaditas condescendientes en la cabeza de la súcubo, como si fuera un perro que había hecho un buen truco

-Bueno, ya puedes irte. Gracias o lo que sea. Cumpliste tu trabajo-
Se cruzó de brazos con suficiencia, mirándola con esa expresión de superioridad que tanto le gustaba usar

La sonrisa de la súcubo desapareció. Sus ojos rojos que antes brillaban con lujuria ahora se oscurecieron, las pupilas se dilataron hasta casi devorar el color carmesí. Su colita se detuvo en seco detrás de ella, las pequeñas alas pegándose contra su espalda como las de un animal acorralado… pero no era miedo lo que sentía
Era furia..

Se levantó de entre las piernas de Tony con un movimiento brusco. Su cuerpo pequeño se irguió sobre él, los pies descalzos apoyados a cada lado de sus caderas mientras lo miraba desde arriba por primera vez. Las llamas púrpuras de las velas proyectaban sombras amenazadoras sobre su rostro pálido, haciendo que sus colmillos parecieran más largos, más afilados

-¿Qué dijiste?-

Su voz ya no era juguetona ni cantarín. Era grave. Peligrosa. Cada palabra salía lenta de entre sus labios como veneno goteando..

-¿»Ya puedes irte»? ¿»Cumpliste tu trabajo»?-

Inclinó su rostro hacia él, su cabello rubio cayendo sobre sus hombros mientras sus ojos lo perforaban

-¿Tienes idea de quién soy? ¿Tienes idea de cuántos hombres me han rogado? ¿Cuántos han llorado de rodillas pidiendo solo una mirada mía? ¿Cuántos han vendido sus almas con tal de que los toque una vez más?-

Su mano se movió rápido. Demasiado rápido. Sus dedos se cerraron alrededor de la garganta de Tony, apretando justo lo suficiente para que sintiera la presión. No suficiente para ahogarlo. Suficiente para recordarle quién tenía el poder aquí

-Y tú… un mocoso… un NIÑO de mierda… ¿se atreve a hablarme así? ¿A darme palmaditas en la cabeza como si fuera tu perra?-

Su colita se enroscó alrededor de su muñeca, apretando con fuerza

Los ojos de Tony se abrieron como platos..
La mano que apretaba su garganta comenzó a cambiar. Los dedos pequeños y pálidos se alargaron, estirándose como si alguien tirara de ellos como masa blanda. Las uñas se oscurecieron hasta volverse negras y afiladas, curvándose como garras…
Y entonces creció
Su cuerpo comenzó a expandirse con un sonido húmedo y orgánico, huesos estirándose, carne expandiéndose, piel estirándose sobre una estructura que ya no era la de una niña. Su torso se alargó, el estómago plano se estiró hacia arriba mientras sus costillas se expandían, todo al mismo tiempo… Su cintura se estrechó mientras sus caderas se ensanchaban..
Los pechos que antes eran simples botones rosados comenzaron a hincharse. Y hincharse. Y hincharse más. La carne palpitaba y crecía como globos siendo inflados, estirándose hasta convertirse en tetas enormes y pesadas que colgaban sobre el pecho de Tony, los pezones oscureciéndose a un rosa más oscuro, agrandándose hasta el tamaño de monedas…

Sus muslos se engrosaron, la carne suave expandiéndose hasta convertirse en pilares gruesos y suaves que podrían aplastarlo sin esfuerzo. Caderas anchas que antes eran estrechas ahora se abrían como las de una diosa madura, curvas peligrosas que habrían hecho llorar a cualquier hombre..
Y entre sus piernas, el vello rubio apareció, espesándose hasta convertirse en un triángulo denso y dorado sobre un coño que también había crecido, los labios ahora carnosos, gruesos, maduros..
Sus alas se desplegaron, extendiéndose hasta casi tocar las paredes de la habitación. Ya no eran pequeñas y delicadas

-El pacto dice que me quedo hasta dejarte seco. Y eso voy a hacer. Que te guste o NO!

La sucubo lo arrojó.. El cuerpo de Tony golpeó el colchón con un rebote suave
Quedó ahí, boca arriba, con su verga todavía expuesta y semi-erecta después de su primer orgasmo.. Su pecho subía y bajaba rápidamente, pero no solo de miedo. Sus ojos recorrían cada centímetro de la criatura que ahora se alzaba sobre él
Porque ya no era una niña, Era exactamente lo que había fantaseado todas esas noches solitarias frente a su pantalla. El tipo de cuerpo que buscaba desesperadamente en cada página porno, en cada video, en cada imagen. El cuerpo que sus maestras le negaban. El cuerpo que las mujeres adultas de la calle jamás le darían..

Sus tetas eran enormes. Pesadas. Colgaban con un peso natural que las hacía balancearse con cada movimiento, los pezones oscuros y grandes, rodeados de areolas que hacían que su boca produjera saliva automáticamente. La piel blanca se estiraba sobre esa carne abundante, las venas azules asomando sutilmente debajo..
Su cintura se estrechaba antes de explotar en unas caderas anchas y gruesas, curvas pronunciadas que pedían ser agarradas con ambas manos..
Y entre todo eso, el triángulo dorado de vello púbico sobre un coño maduro. Los labios carnosos y gruesos, hinchados de excitación, brillando con jugos que ahora goteaban con más abundancia. Un coño de mujer adulta. De milf. De esos que Tony pausaba una y otra vez en sus videos favoritos..

Su verga volvía a endurecerse contra su voluntad
El miedo todavía latía en su pecho. Sus manos temblaban sobre las sábanas. Su garganta estaba marcada por las garras de ella. Pero sus ojos… sus ojos no podían dejar de devorar ese cuerpo que había salido de sus fantasías más profundas

La risa de Charlotte resonó en la habitación…
Era una risa madura, profunda, que venía de algún lugar oscuro dentro de ella. Sus labios carnosos se curvaron en una sonrisa que mostraba sus colmillos ahora más prominentes, más amenazadores que antes. Su rostro había cambiado junto con su cuerpo. Ya no era la cara redonda de una niña. Ahora tenía pómulos marcados, una mandíbula definida, ojos rojos más grandes y almendrados bajo pestañas rubias. Una mujer madura y letal en sus 40s

-Todos tienen un nombre, nene. Hasta los demonios…-

Se lamió los labios lentamente, su lengua larga trazando un camino húmedo sobre la pintura carmesí que ahora los cubría

-Charlotte. Así me llamo. Pero puedes decirme Charlie… si es que puedes hablar con mi coño en tu cara-

Se subió a la cama, Sus pies se posicionaron a cada lado de la cabeza de Tony, sus talones se hundieron en el colchón a cada lado de sus orejas. Sus muslos enormes se alzaron sobre él, bloqueando su vista lateral hasta que lo único que podía ver era directamente hacia arriba

Y ahí estaba
El coño de Charlotte flotando sobre su rostro. Los labios carnosos e hinchados se abrían ligeramente bajo el peso de su propio cuerpo, revelando el interior rojo y brillante de su excitación. El triángulo dorado de vello púbico se curvaba sobre su monte de venus, grueso y maduro. Y goteaba

Las gotas de sus jugos caían sobre la cara de Tony. En su frente. En su nariz. En sus labios. En sus mejillas. Líquido caliente y viscoso que se esparcía sobre su piel mientras ella permanecía ahí parada, mirándolo desde arriba con esa sonrisa depredadora

-¿Y tú? ¿Cómo te llamas, nene?-
Charlotte ladeó sus caderas, su coño se balanceaba sobre el rostro de Tony mientras esperaba su respuesta. Sus ojos rojos brillaban con curiosidad perversa, su sonrisa mostrando esos colmillos afilados que ahora parecían más peligrosos en su rostro maduro
Tony abrió la boca para responder

-To…-

No pudo terminar. Charlotte bajó sus caderas de golpe y su vagina se estrelló contra su rostro con un impacto húmedo y caliente. Los labios se esparcieron sobre su boca y su nariz, ahogándolo en carne mojada y vello. Su clítoris frotó contra su nariz mientras sus muslos enormes se cerraban a cada lado de su cabeza como dos almohadas de carne pálida

-Mmm… no me importa realmente-

Charlotte comenzó a moverse. Sus caderas se balancearon hacia adelante y hacia atrás, frotando su coño empapado sobre la cara del niño con movimientos lentos y deliberados…El sonido obsceno llenaba la habitación junto con los gemidos bajos que escapaban de sus labios carnosos

-Ah… sí… así…-

Su ritmo aumentó. Sus caderas rebotaban sobre su rostro, sus muslos apretaron su cabeza mientras lo montaba sin piedad. El coño goteaba sobre su barbilla, su nariz se aplastaba contra su clítoris con cada movimiento, su boca se llenaba de sabores dulces y salados que no podía evitar tragar

Los dedos de Charlotte se enredaron en el cabello de Tony con una fuerza que le arrancó un gemido ahogado contra su coño
Tiró hacia abajo…. Con brutalidad. Su rostro se hundió aún más en esa carne húmeda y caliente,, su boca forzada a abrirse más contra sus labios gruesos. Podía sentir todo. Cada pliegue de su vagina apretándose contra sus labios. El clítoris hinchado pulsando contra su nariz. Y más arriba, la presión de sus huesos pélvicos contra sus mejillas…

-¿Qué pasa, mocoso?¿Sientes cómo te estoy usando?-

Otro tirón de cabello! Su cuero cabelludo ardió de dolor mientras su rostro se hundía más profundo en ella. Los muslos de Charlotte se apretaron alrededor de su cabeza como un tornillo de carne pálida

-Escúchame bien, pequeño idiota…-

Su voz era un gruñido bajo y peligroso. Sus caderas dejaron de moverse, manteniéndolo enterrado contra ella mientras hablaba

-Tú me llamaste. Tú me querías. Y ahora vas a darme todo lo que tengo derecho a tomar…-

Sus ojos rojos brillaron desde arriba, mirándolo con una mezcla de hambre y desprecio que hizo que su estómago se revolviera

-Porque este coño…-

Se levantó lentamente, su coño despegándose de su rostro con un húmedosonido. Los jugos brillaban sobre la barbilla y las mejillas de Tony mientras ella se movía hacia abajo, su cuerpo enorme deslizándose sobre el suyo como una avalancha de carne pálida

-Este coño va a exprimir hasta la última gotita de ti, nene…-

Charlotte se posicionó sobre su verga. Sus muslos enormes se abrieron a cada lado de sus caderas, las rodillas se hundieron en el colchón mientras su torso maduro se alzaba sobre él como una sombra amenazadora. Sus tetas pesadas colgaban sobre su pecho.. Su mano se extendió hacia abajo, sus dedos de garras negras envolviendo su verga pequeña y dura, alineándola con la entrada de su coño

Tony tragó saliva. Su corazón latía desbocado. Podía ver todo desde abajo. Los labios abriéndose sobre su glande. El vello dorado brillando con la humedad. Las curvas de sus caderas marcadas por las sombras de las velas púrpuras. Su cuerpo entero temblaba de miedo y deseo en iguales proporciones

-¿Listo, pequeño idiota?-

entonces cayó, Sus caderas descendieron con la fuerza de un martillo. Su verga desapareció completamente dentro de ella en un solo movimiento… La vagina de Charlotte se tragó su miembro entero, los labios carnosos aplastándose contra su pelvis mientras las paredes internas se apretaban alrededor de su longitud como un puño caliente y húmedo

-¡AHHH!-

Tony gritó. No podía evitarlo. La sensación era abrumadora. Demasiado. El calor. La presión. La humedad apretándolo por todos lados. Su espalda se arqueó del colchón mientras sus manos se aferraban a las sábanas con fuerza desesperada..

Charlotte comenzó a moverse, Sus caderas se levantaron hasta que solo la punta de la verga de Tony quedó dentro, los labios carnosos de su coño agarrando su glande como si no quisieran soltarlo. Y entonces bajó otra vez, Sus caderas chocaron contra las suyas

-¡Ah! ¡Ah! ¡Ahhh!-

Los gemidos de Tony escapaban de su boca sin control. Su voz de niño se quebraba con cada embate, sonando patética y desesperada mientras ella lo cabalgaba con una ferocidad que no pertenecía a ningún mundo humano… Sus caderas rebotaban arriba y abajo, «slap slap slap!!» sus muslos enormes aplastando los suyos contra el colchón con cada descenso

-Ya… ya es… demasi…-

Intentó hablar. Intentó pedir piedad. Pero Charlotte tenía otros planes..
Sus manos se movieron rápido. Sus garras negras se cerraron alrededor de las muñecas de Tony con una fuerza que hizo crujir sus huesos pequeños. Las empujó hacia abajo contra el colchón a cada lado de su cabeza, inmovilizándolo completamente. Sus brazos eran como barras de hierro sobre los suyos, aplastándolo contra la cama sin dejarle escapatoria

-Me encanta que sea un niño! Ah… Tan pequeño y desesperado por esto, verdad? Que delicioso!!-

Charlotte se inclinó hacia adelante, Sus tetas cayeron sobre el pecho de Tony como dos pesas de carne caliente y suave, aplastándolo bajo su peso mientras su rostro se acercaba al suyo. Él pudo ver sus ojos rojos acercarse, sus pupilas dilatadas de lujuria, su sonrisa depredadora mostrando esos colmillos

Abrió la boca para protestar, para pedir aire, para decir algo.
Y entonces ella lo besó..
Pero no era un beso normal. Su mandíbula se abrió y de entre sus labios carnosos emergió algo que no debería existir. Una lengua larga, húmeda y rosada que se extendió como una serpiente saliendo de su escondite. Tony vio cómo se deslizaba hacia su boca, cómo cruzaba la distancia entre ambos con una lentitud perversa

15 centímetros de lengua demoniaca entrando en su boca..
La sensación fue inmediata y abrumadora. Su lengua llenó cada rincón de su cavidad oral, deslizándose sobre sus dientes, sobre su paladar, sobre su propia lengua que se acobardaba ante la invasión. Era húmeda, caliente, y se movía con una vida propia que desafiaba toda lógica… Podía sentirla explorarlo, saborearlo, reclamarlo desde adentro

-Mmph! Mmmph!-
Sus gemidos fueron silenciados por la lengua que bombeaba dentro y fuera de su boca con un ritmo que coincidía con el de sus caderas… Entraba y salía, entraba y salía, follando su boca con la misma ferocidad con la que su coño follaba su verga abajo
Charlotte gruñó de placer dentro de su garganta, sintiendo cada temblor del niño bajo ella, cada gemido ahogado, cada intento desesperado de respirar mientras su lengua continuaba su asalto implacable

La saliva se acumulaba rápidamente en su boca, era espesa y viscosa, una sustancia diferente a cualquier otra que hubiera probado antes. No era como la saliva normal. Era más densa, más dulce, con una temperatura que quemaba contra su lengua y su paladar.. Cada vez que Charlotte empujaba su lengua demoniaca dentro de él, más de ese líquido entraba también, llenando cada rincón de su cavidad oral hasta que no podía contenerlo más

Tony tragaba compulsivamente. No tenía otra opción. La saliva se acumulaba más rápido de lo que podía procesar, desbordándose por las comisuras de sus labios, goteando por su barbilla y su cuello mientras Charlotte continuaba follando su boca con esa serpiente húmeda y caliente..

Esto era demasiado.. Su mente no podía procesarlo. Cada vídeo que había visto en las noches, cada imagen que había pausado para estudiar con detenimiento, cada fantasía que había construido en su cabeza mientras se masturbaba… nada se acercaba a esto. Ni siquiera remotamente

El porno era planificado. Actuado. Falso. Ridículo, Misógino… Las mujeres gemían exageradamente, los hombres tenían vergas imposibles, los ángulos estaban calculados para la cámara. Pero esto… esto era real. Demasiado real. El peso de Charlotte sobre su cuerpo. Sus muñecas aplastadas contra el colchón. Su verga siendo estrujada por un coño que parecía tener vida propia. Y su boca… su boca siendo invadida por una lengua demoníaca

«Me va a matar. Me va a matar de placer. No puedo más. No puedo…» Pensó el pequeño de 10 años

Pero su cuerpo decía lo contrario. Su verga seguía dura dentro de ella, palpitando con cada embate de sus caderas. ..Su lengua, aunque acorralada, intentaba tocar la de Charlotte cada vez que entraba. Sus caderas se movían por instinto, empujando hacia arriba para encontrarse con las de ella..
Su mente se derretía literalmente. Los pensamientos coherentes se desvanecían uno por uno, reemplazados por pura sensación

La lengua de Charlotte se retiró de su boca con un «pop»

Tony jadeó, buscando aire desesperadamente mientras la saliva demoniaca escurría por su barbilla… Pero no tuvo tiempo de recuperarse. La lengua de Charlotte ya estaba sobre su cara, lamiendo la mezcla de saliva y lágrimas que cubría sus mejillas con movimientos largos y lentos

-¿Sabes qué quiero ahora, chico? Si, si lo sabes…-

Su voz era un susurro meloso y pegajoso que resbalaba sobre su piel mojada. Su lengua trazó un camino desde su barbilla hasta su frente, saboreando cada centímetro de su rostro como si fuera un caramelo

-Quiero que te corras… quiero que llenes mi coño con tu lechita… cada gotita… todita!-

Sus caderas no dejaban de moverse… Cada descenso era más duro que el anterior, sus muslos aplastando los suyos contra el colchón mientras su coño apretaba su verga con una fuerza que hacía ver estrellas

-Pero si no te corres ahora…-

Sus labios se acercaron a su oreja. Sus dientes rozaron el lóbulo antes de morder con fuerza suficiente para hacerle marcas dolorosas. Su voz bajó a un susurro oscuro y amenazador..

-…no te voy a dejar correr en mucho tiempo. Te voy a mantener al borde. Te voy a volver loco. Y cuando creas que no puedes más, voy a empezar de nuevo. ¿Entiendes, pequeño idiota? ¡Así que Córrete! Ahora!!-

Sus caderas bajaron con una fuerza brutal.. Su coño se apretó alrededor de su verga como un puño, exprimiéndolo con una presión sobrenatural mientras sus uñas se clavaban en sus muñecas

La presión estalló en su interior… Sus testículos se contrajeron con una fuerza que casi le arrancó un grito, y entonces comenzó a correrse. Pero no era como antes. No eran esas cuatro o cinco descargas débiles que sacudían su cuerpo en la soledad de su habitación.. Era más

Su verga palpitaba violentamente dentro del coño de Charlotte, bombeando chorros gruesos y calientes que llenaban sus paredes internas con una cantidad que no debería ser posible para un niño de su edad… Su espalda se arqueó del colchón, sus caderas se dispararon hacia arriba enterrándose lo más profundo que pudo en ella mientras sus ojos se rodaban hacia atrás

-AHHH!! ME CORRO! ME CORRO!! ¡¡CHARLOTTE!!-

Las manos de Charlotte se apretaron alrededor de sus muñecas. Sus ojos rojos se abrieron con genuina sorpresa. Su coño se llenó una vez. Dos veces. Tres veces. Y seguía bombeando. Su vientre comenzó a sentir una presión extraña, una plenitud que no esperaba..

Miró hacia abajo entre sus tetas enormes.. Su coño no podía contenerlo todo. La leche blanca y espesa comenzó a salir por los lados, goteando sobre el vientre de Tony y las sábanas mientras ella seguía recibiendo chorros imposibles

-Mmm!! Ah!! Demonios… De dónde sale tanto…?! ¡¿Dónde lo tenías guardado, pequeño enfermo?!-

Su voz era una mezcla de burla y algo más. Algo que sonaba casi como admiración. Su coño se apretaba instintivamente alrededor de él, intentando absorber cada gota mientras su cuerpo entero temblaba con la sobrecarga

Charlotte no se detuvo… Sus caderas seguían moviéndose incluso mientras Tony se corría dentro de ella.. Cada descenso hacía que más semen saliera por los lados de su coño, mientras ella lo cabalgaba con una furia que no mostraba signos de disminuir..

-¡Ah! ¡Ah! ¡Qué calor…! ¡Qué calor tiene tu lechita, nene!-

Su voz era un gemido bajo y ronroneante mientras sentía esa leche infantil inundando sus paredes internas. Cada palpitación de su verga enviaba otro chorro caliente dentro de ella, llenándola más y más hasta que su vientre comenzó a sentirse pesado y pleno
Tony apenas podía mantener los ojos abiertos….Su visión se nublaba en los bordes, manchas negras danzando frente a él mientras su cuerpo se vaciaba dentro de ella. Su mente era un mar de sensaciones contradictorias. Placer agotador. Dolor sordo en sus muñecas. Calor sofocante. Y peso. El peso enorme de Charlotte sobre su cuerpo, aplastándolo contra el colchón, impidiéndole deslizarse hacia la inconsciencia

Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, Charlotte se detuvo
Sus caderas dejaron de moverse. Su cuerpo enorme se quedó quieto sobre él por un momento, respirando pesadamente mientras sus tetas enormes subían y bajaban sobre el pecho del niño. Y entonces se levantó

Charlotte se levantó de él con un movimiento fluido.. Sus muslos enormes se separaron de las caderas de Tony y cuando su coño se deslizó fuera de su verga, una cascada de semen blanco y espeso cayó sobre el colchón entre sus piernas.. Un charco se formó rápidamente sobre las sábanas empapadas y caderas zel niño mientras más leche goteaba de sus labios carnoso

-¡Ja!-

Charlotte dió una palmada sobre su propio coño… El sonido resonó mientras más semen salpicaba en todas direcciones, cayendo sobre los muslos de Tony, sobre sus sábanas, sobre su vientre. Otra palmada… Sus labios gruesos rebotaron bajo el impacto, enviando chorros de leche blanca por el aire como salpicaduras de pintura

-Buen trabajo, nene…-

Su voz era casual. Demasiado casual. Como si estuviera comentando el clima en lugar de evaluando la cantidad de semen que acababa de extraer de un INFANTE..
Se movió hacia un lado de la cama, su cuerpo enorme dejando de ser una amenaza para convertirse simplemente en una presencia cálida y pesada que se acomodaba junto a él. Se recostó sobre las sábanas empapadas sin importarle, su cabello rubio extendiéndose sobre la almohada mientras sus tetas enormes se asentaban a cada lado de su pecho con un movimiento suave. Sus ojos rojos miraban el techo con una expresión relajada..

-¿Sabes? Podría haber sido peor para ti…-

Tony apenas podía moverse. Su cuerpo estaba completamente agotado, cada músculo gritando de cansancio mientras su respiración lentamente volvía a la normalidad. Giró su cabeza hacia ella con dificultad, con sus ojos medio cerrados

-¿Peor…?-

Charlotte ladeó su cabeza, mirándolo de reojo mientras una sonrisa perezosa se formaba en sus labios carnosos

-Mmhmm. Si no me hubieras dado lo que quería o te negabas-

Charlotte se encogió de hombros con una indiferencia que helaba la sangre. Sus ojos rojos seguían fijos en el techo mientras sus dedos jugueteaban perezosamente con un mechón de su cabello rubio

-Te habría dejado en estado vegetativo. O en un punto terminal. Así de simple-

Giró su cabeza hacia él, su sonrisa mostrando esos colmillos que antes habían parecido tan lindos y ahora solo parecían letales..

-Cuando un súcubo te quita el alma, nene, no es como en las películas. No es dramático ni romántico. Simplemente… te quedas vacío. Como una marioneta sin cuerdas. Cuerpo funcionando, mente en blanco. Nada-

Bostezó, cubriendo su boca con una mano de garras negras

-O si hubiera tenido más hambre… habría roto tu pelvis a sentones. ¿Sabes cuántos huesos hay ahí?. Y todos se rompen igual de fácil cuando una como yo se emociona demasiado-

Su colita se movió perezosamente detrás de ella, como si estuviera discutiendo el clima en lugar de la posible destrucción de su cuerpo

-Así que… de nada-

Tony la miró con los ojos muy abiertos, su garganta seca intentando procesar las palabras que acababa de escuchar espalda..

-¿De… de nada?-

-¡Sí! De nada por no dejarte vegetal. O por no arrastrar tu alma al infierno-

Le dió una palmada casual en el hombro antes de volver a mirar el techo con esa expresión relajada

Charlotte se levantó de la cama con un movimiento fluido
Su cuerpo enorme se alzó sobre él una última vez, sus tetas se balancearon con el movimiento mientras sus pies descalzos tocaban el suelo. Se estiró, sus brazos levantándose sobre su cabeza, sus alas plegándose contra su espalda con un sonido suave como de tela rasgándose..

-Bueno, niño. Fué divertido. Pero mi momento aquí terminó-

Miró hacia abajo, sus ojos rojos recorriendo el cuerpo exhausto de Tony una última vez. Su verga pequeña yacía flácida contra su muslo, completamente vacía. Sus huevos estaban secos. Cada gota de semen había sido extraída de su cuerpo por ese coño demoniaco

-Una vez que te vacío completamente las bolas, me voy. Es la regla. No hay más que sacar de ti… por ahora-

Su colita se movió perezosamente detrás de ella mientras inclinaba su cabeza, esa sonrisa depredadora asomando en sus labios carnosos

-Y no tengas miedo de llamarme otra vez. Siempre vuelvo cuando me necesitan. Siempre-

Le guiñó un ojo. Un gesto simple, casi juguetón, que contrastaba violentamente con todo lo que había sucedido..
Y entonces las velas se apagaron
Todas a la vez… Como si una mano invisible las hubiera sofocado simultáneamente. La luz púrpura desapareció en un instante, llevándose consigo la silueta de Charlotte, sus curvas, sus ojos rojos, su sonrisa
Todo era negro
Negro absoluto..
Tony sintió el pánico subir por su garganta.. No podía ver nada. No podía ver la cama, las velas, la puerta, las paredes. No podía ver a Charlotte. ¿Se había ido? ¿Todavía estaba ahí? ¿Estaba parada junto a la cama observándolo en la oscuridad?

-¿Charlie? ¿Charlie?!-

Su voz sonó pequeña y quebrada en la oscuridad. Temblorosa. Asustada..

Las llamas volvieron, pero no eran púrpuras. No eran las llamas sobrenaturales que habían iluminado la habitación antes. Eran llamas normales. Naranjas. Titilantes. De este mundo… Las velas seguían en sus mismos lugares, pero la luz que emitían era diferente. Cálida en lugar de infernal. Común en lugar de mágica
Charlotte había desaparecido

Tony se incorporó lentamente, cada músculo de su cuerpo protestaba con dolor… Las sábanas estaban empapadas. De sudor. De semen. De jugos que ya no estaban seguros de si pertenecían a él o a ella… Sus muñecas tenían marcas rojas donde las garras de Charlotte habían sostenido

La habitación estaba vacía, pero no se sentía vacía..
Las sombras en las esquinas parecían más oscuras de lo normal. Más profundas. La puerta del armario entreabierta mostraba una oscuridad que parecía respirar. La ventana con las cortinas cerradas proyectaba formas que no correspondían a ningún objeto real. Cada rincón donde la luz de las velas no llegaba parecía observarlo. Esperando. Pacientemente..

Tony tragó saliva. Su garganta estaba seca. Podía saborear todavía esa saliva viscosa y dulce que Charlotte había depositado en su boca. Podía sentir todavía la presión fantasma de sus manos en sus muñecas, de su coño alrededor de su verga, de su peso sobre su cuerpo..

Se abrazó a sí mismo. Las sábanas estaban frías ahora. La habitación estaba en silencio. Un silencio absoluto que parecía presionar contra sus oídos
Y entonces un sonido..

El reloj de su pared había vuelto a funcionar. Las manecillas marcaban las 3:47 de la madrugada. Había pasado menos de una hora. Menos de una hora que había cambiado su vida para siempre
Tony se quedó ahí, sentado en la cama, mirando las sombras que danzaban en las esquinas de su habitación…

 

-FIN-

Canal de telegram: https://t.me/+lnGi5uQjk3gzZGNh

Dónde están un par de ilustraciones…

Los comentarios siempre son bienvenidos, me encantaría saber qué les pareció 👀✨

 

15 Lecturas/10 de octubre de 2026/0 Comentarios/por VenusDeee
Etiquetas: colegio, madre, madura, maduro, maduros, mayor, padre, sexo
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