Secuestrada para complacer a la reina
Iris es secuestrada y obligada a ser esclava de una mujer .
Iris es una joven de 20 años. Es delgada, de pelo castaño y una estatura un poco baja. A pesar de la pobreza por la cual su familia pasaba, ellos hacían lo posible para que ella saliera adelante. Se sacrificaban para darle estudios y educación. Como en todos los barrios pobres y marginados, hay cierto tipo de personas perversas, delincuentes y mañosas que no dejaban pasar por desapercibido a la joven. Paola era una joven haitiana. Era medio alta y tosca, con un cuerpo grotesco Pelo afro corto, descuidado, senos grandes y caídos y unas grandes nalgas. Era novia de un delincuente, ya bastante reconocido en el barrio por atracos, robos, venta de sustancias y demás. Un día, como a eso de las siete de la noche, la joven Iris se dirigió hacia un mercadito del barrio a comprar algunas cosas que le hacían falta para la cena. Paola no la soportaba. Tenía envidia de lo pulcra que se veía la joven, así que ella y su novio y también los amigos delincuentes de su novio le hacían burlas. No pasó Mucho tiempo para que los vagos empezaran a tramar algo contra ella. Y su morbo hacia ella era tan grande que la querían ver desnuda, humillada. Pero Paola quería verla comiéndose su coño negro y chupándole las tetas. No porque fuera lesbiana, sino como una humillación. Y justamente eso hicieron. Un tiempo después Iris se dirigía otra vez al mercadito, pero al terminar de comprar la intersectaron obligándola a subirse a un carro. De allí la llevaron a una zona apartada. En el camino vinieron insultándola, tocándole sus partes, sus tetas y diciéndole un montón de obscenidades. Cuando llegaron a esta casa tipo cabaña, en un área poco poblada, donde la población de haitianos predominaba, Iris fue bajada y encerrada allí. Cuatro hombres y una mujer, esta Paola, se disponían a quitarle la virginidad. La desnudaron, hicieron que ella abriera su coño y lo dejara bien abierto para ellos poder ver y sacarle fotos. Iris era un espectáculo: la santa del barrio con el coñito abierto. Ellos sacaban fotos, ya todos con la verga parada, y el espectáculo empezaba a comenzar. La arrodillaron frente a Paola y le pidieron que le dijera: Reina, tengo sed, dame de tu agua. Lo repitió como tres veces hasta que Paola, encima de la silla donde estaba sentada, abrió las piernas y le dijo que empezara a tomar. Con asco, viendo semejante accidente frente a ella, empezó a hacerlo con delicadeza. Uno de los hombres le agarraba la cabeza y le explicaba cómo darle placer, mientras otros jugaban con su pequeña vagina, la lamían y los otros dos, cada uno chupaba una teta de Paola. Paola estaba en un punto muy alto de excitación: dos hombres chupando sus tetas, Iris bebiéndose sus jugos. Ella le dijo que no parara, que con sus manos empujara el cuerito del clítoris hacia atrás y empezara a mamarlo como si fuera un pene. Ella lo hizo con asco, pero la gorda de Paola no venía, por más tiempo que durara Iris abajo. Ellos se fueron, recogieron, la dejaron encerrada en la casa y explicaron que ella no saldría de allí hasta que ellos se diviertan bien. y que ese día fue solo para mostrarle que Paola era su reina y que mañana tendría que obedecer mejor. Tenía que olvidarse de sí misma y enfocarse en su diosa y que ahora ella tenía que lavarla y lamerla como a ella le gustaba o si no la matarían. Allí la dejaron encerrada para volver próximamente con nuevas ideas para humillarla y torturarla. Si les gustó el relato denle like para parte 2. Esto apenas comienza.

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