SEXPLATICA CON MI HERMANA
Me cuenta como la estrenaron.
- ¿Y cómo fue que te empezó el gusto por coger?
- Te voy a contar, pero luego tu me vas a contar cosas eh.
En mi caso un día que fui a la casa por una pelota y escuche algo de ruidos y por curiosa llegue al cuarto de mis papas, ahí vi como mi mamá, se la estaba chupando un vecino, ella estaba de cuncluillas viéndolo a los ojos, yo no sabia que era eso, pero algo dentro de mí se sintió diferente, ahora entiendo que me excite, después el señor la levanta y la pone de perrito sobre la cama y se la empieza a parchar, yo salí de nuevo a la calle con ese raro sentimiento, pero eso se me quedo marcado y me gustaba recordar la escena.
Tiempo después cuando ya tendría unos 12 años mi primo Samuel que tenía 14, él ya iba en la secundaria, en una reunión familiar se me comenzó a pegar y yo me volví a excitar.
- Ya estas creciendo bien rápido Anita – me decía abrazándome desde atrás
- ¿Tu crees eso Sam? – dije con la voz entre cortada
- Mira ya te están creciendo tus tetas – me dijo mientras comenzaba a tocarlas
- ¿Te gustan?
- Mucho, pero quiero ver como se sienten sin que estorbe la ropa – y me metió mano por debajo de la blusa
Yo ya estaba super caliente y solo me dejaba hacer
- A ver tu puchita, ¿ya tienes pelitos? – y me comenzó a meter la mano en mi puchita aun lampiña
Era la primera vez que sentía algo tan rico, no sé cuánto tiempo estuvimos así, hasta que me pregunto:
- ¿Se la has mamado a alguien?
- No, nunca lo he hecho – respondí descompuesta por la excitación
- ¿Has visto alguna vez una verga?
- Sí, pero no de cerca
- Ponte de rodillas, te voy a enseñar como debes mamar una verga
Yo obedecí sumisamente, mi corazón latía como loco, mientras veía como se sacaba su verga del pantalón, tenia por fin una frente a mí, y me quedé observándola.
- Agárramela Anita – me ordeno Sam
Yo la agarre tímidamente, le estire el prepucio dejando su glande a la vista y quede sorprendida.
- ¿Te Gusta nena?
Acenti sin decir palabra.
- Pruébala, métetela a la boca y comienza a hacer tu primer mamada.
Me la metí, y su saborcito, bueno el del líquido preseminal me envolvió, primero me la metí a la boca sin realmente saber que hacer, la saque y le di un lengüetazo como si de un helado se tratará y como vi que Sam le gusto continue lamiendo su glande.
- Que rico Anita, ahora métetela a tu boquita y succiona como si fuera un popote.
Yo como siempre obedecí y recordé como mi madre se la mamaba a aquel hombre y comencé hacer mi primer cabeceo, la calentura me invadió aún más y más, hasta que hice venir a Sam que me agarró de la cabeza, impidiendo que me pudiera quitar y probe mi primer trago de lechita de hombre.
No me dio asco, pero no me esperaba que algún liquido me llenara la boca.
- Comételo preciosa, trágate mi leche
- Me decía aun apretándome contra su verga.
Cuando me soltó, nos arreglamos la ropa y regresamos a la reunión.
Continuamos teniendo solo sexo oral cuando nos veíamos, o bueno yo se la chupaba cuando nos veíamos y la oportunidad se prestaba.
Hasta que entre a la secundaría, con los muchachos de mi edad no pasaba de unos roses, pero comencé a andar con Arturo, un chico de 3ro y con 15 años.
Cuando salíamos nos aventábamos tremendo fajes y claro, también se la mamaba y me daba su lechita.
Una tarde que me dijo que íbamos a ir a una fiesta nos quedamos de ver en su casa, yo no sabía que tenia casa sola, hasta que llegue y como típicos adolescentes calenturientos comenzamos a fajar, saco mis tetas de mi blusa, y las devoraba con hambre, mientras yo gemía y me dejaba hacer.
- ¿Ya te han cogido Anita? – me pregunto entre jadeos.
- No, todavía no.
- ¿Cuándo quieres perder la virginidad?
- No sé.
- ¿Ahorita?
- Sí, quiero que tú me estrenes – dije nublada por la calentura que me invadía.
Arturo se alegro y torpemente, yo diría que, por la desesperación, me comenzó a quitar la ropa y a quitarse la suya y cuando ya estábamos desnudos en su cama se colocó entre mis piernas y nos besamos mientras su verga ya me daba golpecitos en la entrada de mi puchita.
Me beso profundamente y con su verga fue buscando la entrada de mi panocha, sentí como separo mis labios y recorrió con su glande, se sentía bien delicioso como mis labios eran explorados, hasta que finalmente encontró mi huequito y comenzó a hacer presión.
En ese momento sentí muchos nervios, pero también deseo, por una parte, estaba temerosa por que me doliera, pero creo que era más la calentura que tenía.
Hasta que poco a poco me la comenzó a meter, al principio me dolía, sentía como su verga me separaba por dentro y como mi canalito se iba ensanchando y se amoldaba a la primera de muchas vergas que me entrarían, pero conforme iba entrando se iba encendiendo el fuego que hay en mí, respiraba agitadamente y apretaba a Arturo contra mí, cuando finalmente sentí su pelvis contra la mía, nos quedamos quietos un momento, aun no se porque, hasta que comenzó a moverse, me la sacaba casi toda y me la volvía a meter, yo comencé a gemir y a gritar con cada embestida, cada vez era mayor el ritmo así como mi gritadera.
- Que rico, no mames, que rico.
- ¿Te gusta amor?
- Sí, se siente delicioso.
Yo lo atrapé con mis piernas y clavaba mis uñas en su espalda, quería más, necesitaba más, sin darme cuenta comencé a mover mis caderas al ritmo de cada embestida hasta que encontramos ritmo y ahí tuve mi primer orgasmo, me sentí desfallecer de tanto placer y Arturo nada que terminaba.
Hasta que comenzó a darme con más ganas, más rápido, no sabía porque, hasta que me dio mi primera descarga de lechita en mi puchita y nos quedamos pegados unos segundos.
Nos besamos nuevamente aún agitados y se acostó a mi lado y como típica escena me acosté sobre su pecho, yo suponía que eso era lo que se debía hacer.
Me metió sus dedos a mi panochita y saco algo de su semen mezclado con mis juguitos y me los dio a probar, yo no lo pensé y le comencé a chupar los dedos, cosa que lo volvió a calentar y volteo, me puso de perrito y esta vez trato de entrar analmente, yo me quite por instinto, en ese tiempo pensé que mi culito nunca se lo daría a nadie, que equivocada estaba.
Me la volvió a meter y parchamos un rato más, hasta que se volvió a venir y ya nos arreglamos y nos salimos a la calle.
Después cogimos unas 2 o 3 veces más, pero mi puteria iba creciendo y lo engañé con otro chavo de otro salón, y luego cogí con otro y otro jajaja…
- ¿Y ahí ya hacías orgias? – le pregunte a mi hermana
- No, esa época aún no.
A lo mucho luego me invitaba a salir y me llevaban a alguna casa o el típico de tenemos que hacer un trabajo en equipo, y pues me llevaban a algún cuarto y ahí se turnaban para cogerme, ósea era de uno por uno, es lo que te comentaba la vez pasada, ósea una esta en la cama esperando a el que sigue.
- Mi primera orgia si quieres luego te la cuento, fue con unos señores, empecé cogiendo con uno y me comenzó a compartir con sus amigos, con él fue mi primer anal y mi primera doble penetración – dijo mi hermana ya con notas de calentura en sus palabras.
- ¿Te gustan más los maduros?
- La mayoría de las veces sí, es que con los de jóvenes luego es bien aburrido y los señores ya saben cómo tratar a las putitas como yo, a mi me gusta el sexo rudo, sentir que me dominan que me hacen su puta. Pero también me gustan los jóvenes, sobre debutarlos, me encanta ser la que los hace hombres.
- ¿Cuál es el más grande y el más joven con el que has estado?
- El más viejo, creo que yo tenía como 16 y él como 55, fue el papá de una amiga y el más joven yo tendría como 28 y él 13 es el hermanito de uno de mis amantes.
- ¿Qué es lo más morboso que aún no has hecho?
- Coger contigo…

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