Soledad
La triste historia de una chica.
Soledad
Finales de los años 70s, México.
Los usos y costumbres del México rural de esos años eran diferentes a los del presente, por ejemplo, Ledezma fue a la costa desde su casa de campo en Cuernavaca a conseguir algo muy especial.
El México corrupto le permitió hacerse de millones de pesos que en ese entonces eran una fortuna considerable, pensando en su futuro se retiró a los 38 años.
Soltero, sin hijos, padres ancianos pero independientes, sin hermanos, sería un soltero codiciado si no fuera por sus excéntricos gustos.
Primero fue a Mazatlán, busco un par de meses y no encontró nada a la altura de sus gustos, después fué a San Blas, la misma historia, demasiado complejo.
Ledezma no quería problemas, y por problemas se refería a rastros. Sus excéntricos gustos involucran algo de sadismo y nunca era bueno contar con parientes metiches con preguntas incómodas.
El siguiente destino fue Puerto Vallarta, un pueblo en crecimiento con un flujo de turistas constantes, ahí se encontró a Soledad, una linda chiquilla de 8 años con unos hermosos ojos tapatíos heredados de su abuela y piel blanca pasada por la genética de su padre, un norteamericano que va y viene a la ciudad 1 vez al año y aunque sabe que tiene una hija, no le importa mucho.
La madre de Soledad es una prostituta del único burdel de la ciudad, tiene 3 hijos, 2 varones más grandes que sol. Los ve como una maldita carga, pone a los niños a trabajar de día en el burdel y a Sol la pone a darle sexo oral a los hombres que como Ledezma, tiene gustos exquisitos.
Consciente de que pronto la pondrá a “trabajar” la madre de Sol le lleva 1 hombre o 2 a la semana para que la toquen, le llaman su imberbe vulva, le froten penes en su cuerpo, los masturbe con manos y boca hasta que viertan la lefa en su boca, cara o pecho.
Ya tiene 4 meses de práctica, cada hombre deja 1 peso para poder hacerle de todo a la niña, menos penetrarla. Su madre ignora que también los hermanos de Sol le hacen eso, la niña, inocente, sigue el juego disfrutando la atención masculina, porque, la verdad sea dicha, tanto a la madre como a la hija les gusta la verga, aunque Soledad no lo sabe aún.
En esa condiciones conoció Ledezma a Soledad, la rentó, lamió todo su cuerpo, froto su pene en todo el cuerpo de la menor, particularmente en el ano y vuelva.
Se maravillo al ver esa hermosa vagina de labios pequeños, cerrada, sin bello oliendo a orines y tras 30 minutos de interacción, húmeda.
Acostado sobre el petate, Ledezma disfruta la tibia boquita de Sol que deja un rastro de saliva por donde pasa su lengua.
Besos, lamidas, chupadas y una que otra mordida hacen suspirar a Ledezma que guía a la pequeña con sus manos e instrucciones.
Para Sol, Ledezma es un hombre como todos los que han jugado con ella, pero, él la guía y controla su cabeza, por algún motivo que la mocosa no entiende eso le gusta.
Arcadas y grotescos sonidos de saliva armonizan con los gemidos y el sonido del mar que se escucha a lo lejos. La niña se concentra en seguir las indicaciones de su nuevo “amigo” como su madre llama a los extraños que la usan y en respirar cada vez que Ledezma llega demasiado profundo.
Eventualmente la menor sintió el calor del semen de su amigo llenar su boca, a diferencia de sus otros amigos, la cantidad que liberó Ledezma es abundante, espesa y para sorpresa del hombre, la menor encontró agradable el sabor de su semen.
Maravillado por la menor, pero, contrariado con la madre de pocos escrúpulos y los hermanos que auguran transformarse en hombres de mala pinta, Ledezma pidió un favorcito y el flamante ejército mexicano desapareció a la madre y a los hijos.
Han de saber que la madre fue, encantada, la puta del cuartel por meses, cada uno de los soldados la folló por lo menos 8 veces hasta que quedó en cinta, momento en que el pelotón decidió fusilarla y tirar el cuerpo en cualquier parte de la sierra madre.
Por otro lado, los hermanos corrieron con una mejor suerte y fueron eliminados desde el primer día.
Así fue como Soledad se quedó así, sola.
Ledezma dejó que la niña pasara un tiempo así, la observaba atento para ver cuál sería el siguiente paso de la niña.
Hambrienta, triste y desesperada, al 4 día de soledad la niña salió a buscar un amigo para darle su cuerpo a cambio de dinero. Ese fue la señal, no permitiría que nadie más tocara el cuerpo de la niña, en su mente ya le pertenecía, por tal motivo, cuando vio a la niña interactuar y ser rechaza por un hombre, nuestro héroe la abordó con la oferta de siempre, un peso a cambio de su cuerpo.
Esa fue la primera vez de Soledad y por cierto, no le fue tan mal, al menos al inicio.
Sin el tiempo límite de la madre, Ledezma se dió el gusto de jugar con el cuerpo de la chiquilla, sobre todo con la vulva la cual lamió hasta que se hartó, descubriendo en el proceso que la pequeña con genes de puta disfrutó alcanzando tímidos orgasmos que despertaron en ella ese gusto por el sexo heredado de la progenitora.
Agitada, Sol reposa boca arriba con las piernas abiertas, una mezcla de saliva y jugos vaginales escurren de su entrepierna, sonríe como idiota sin saber porqué, aguarda exponiendo la vulva al hombre que se frota su miembro.
Ledezma aguarda paciente, son las 8 de la noche, ya no hay un alma alrededor, están solos, podría hacer la faena sin ningún problema, someter y penetrar con su pene a esta hermosa niña con el riesgo de traumarla.
No es que tenga buen corazón, solo espera que sean las 12 de la noche antes de desflorar a la que será su puta personal por los siguientes 5 o 6 años, depende de su desarrollo.
Ledezma dejó dormir a la niña hasta las 12 de la noche, sin despertarla le amarró las manos a la espalda, la acomodó boca arriba para poder mojar de saliva su vulva.
La nena sonríe entre sueños por placer, su cuerpo responde lubricando, la saliva se mezcla con los jugos y en 5 minutos la niña está lista… A criterio de su “amigo”.
Ledesma se saborea el momento acomodado sobre ella, separando sus piernas con su cuerpo, frotando el glande sobre la lubricada vulva haciendo un poco de presión, excitado a más no poder ver como se abren los labios vaginales que pasan de tener color rosa intenso a rojo por la presión.
Sol hace muecas de dolor como si tuviera una pesadilla, cuando despierte descubrirá que está en el infierno, al menos temporalmente.
Poco a poco la presión va aumentando en su vulva, el pene se va abriendo paso separando los labios de forma grotesca. Sol tiene 8 años y desnutrición, es muy bonita, pero su cuerpo es pequeño incluso para su edad.
Sobre ella, un hombre de 1.78, 86 kilos de peso y 14 centímetros de carne va conquistando su pureza.
El dolor despierta a la chiquilla que no tiene a dónde ir, su frágil cuerpo, oculto por el tamaño del hombre, no pueden ni luchar ante la violación que arrebata su virgo.
No hay amor, tacto, ni mucho menos ternura, Ledezma toma el virgo bajo sus propios términos, metiendo su pene, algo gordo, en la pequeña vulva que emana fluidos, saliva y sangre.
Sol agoniza por el dolor de tan violenta invasión, apenas 9 centímetros entraron pero son suficientes para darle placer al hombre y torturar a la pequeña.
No hay nada más que hacer, está hecho, la niña no puede ni gritar presa del shock y el dolor, Ledezma disfruta la presión uniforme en su pene, ya había hecho esto antes, estar dentro de menores, pero es su primera virgen.
Indefensa, traumatizada y sin aliento, Sol gruñe suave del dolor que le causa esa verga entrando y saliendo, el peso y agarré del violador le roban el aliento, apenas puede respirar.
Asustada y rendida, la niña dejó a su amante hacer, meter y sacar, parar para impedir la eyaculación, gemir y bufar, más de 25 minutos de intenso placer para Ledezma que permite su semen salir disparado en el interior de la nena antes de sufrir los estragos de la fricción en su primer creampie.
4 chorros de espesa leche baño el interior de la nena, el alivió se dió pasó tan pronto la verga pasó de erecta a flácida, chorros de fluidos mezclados salieron del interior cuando el pene hizo “pop” al salir.
Ledezma le ofreció un trago de Coca-Cola a la menor, ella lo interpretó como un gesto de amabilidad, para él es un acto de avaricia, quiere que el azúcar, los químicos y el frío del refresco la despierten para seguir con la faena.
Son las 1230 am y Soledad está mamando verga, tiene un sabor raro, saliva, semen, sangre y flujos, aún así, la chiquilla no hace feo y sigue mamando como le enseñó su mamá.
Ella no lo sabe pero está preparado a su violador para tomar su último virgo.
1242 AM, Soledad empinada y atada hace muecas de dolor al sentir un dedo hurgando en su ano.
1250 AM, Ledezma considera que es suficiente aceite de coco, es hora de acomodar su glande y empujar.
1255 AM, los gritos de dolor de Soledad son ahogados por su propia ropa interior, detrás de ella, Ledezma empuja con fuerza abriendo el culito de la nena, apenas va entrando el glande y la niña se está desvaneciendo.
100 AM, desmaya, Sol no sabe más lo que le pasa, sobre ella, Ledezma empuja su pene que se abre camino forzando el interior de la niña.
El aceite de coco y la pequeña desmayada facilitan la labor, toda el miembro entró hasta la base sin mayor problema para él, no obstante, para ella es otra historia.
107 AM, el pistón de carne entra y sale a un buen ritmo estirando la piel del esfínter. Es un placer único, es su primera vez teniendo sexo anal con una mujer tan jóven, sabe que no va a durar mucho, pero no importa, ya tendrá cientos de oportunidades.
115 AM, 2 violentos chorros inundan el recto de Sol que no se ha despertado. Ledezma bombeo un par de veces más disfrutando del interior, pero el esfínter, aunque relajado, hace su función y excreta al invasor y el semen.
Saciado, el hombre abraza a la pequeña que nunca despertó, pasó directamente del desmayo al sueño, sigue atada, indefensa, violada, desvirgada y sin saberlo, es propiedad de su nuevo amigo, el único que la podrá poseer por los siguientes años hasta que se canse de ella.
Por la mañana Ledezma revisa a una incómoda y adolorida niña, tanto vulva como ano se encuentran irritados, nada grave, pero no se podrán usar un par de días, tiempo suficiente para llenar sus testículos de semen.
Al final del examen la niña demandó el peso que cobraba su madre, a cambio, la pequeña recibió una bofetada que la derribó.
Tiene prohibido cobrarle a Ledezma, tiene prohibido rechazarlo, ella vivirá con él en su casa de campo en cuernavaca y se la va a coger todos los días hasta que ya no le resulte use.
Sollozando, la pequeña asintió, tomó su “ropa” y se fue con ese hombre para nunca volver.
Los siguientes 7 años fueron de sexo desenfrenado con Ledezma y otros hombres que tenían acceso a Sol a cambio de favores o dinero.
La niña aprendió a disfrutar los encuentros, sin saberlo, era la pequeña amante que todos deseaban tener, desde sacerdotes, hasta militares y gobernadores, varios fueron los que disfrutaron de su carne hasta que Ledezma se hartó de ella, buscó su reemplazo y se la pasó a un militar que deseaba preñarla.
Ledezma y Soledad nunca se volvieron a ver, los hijos de soledad fueron adoptados por el matrimonio del hombre que la compró y ella terminó en un prostíbulo hasta que un mal día, su proxeneta, hartó de sus bajas ganancias, le quitó la vida a sus 36 años.



(2 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!