Sonidos de esclavitud – Gaby 2
Se revela un poco del duro pasado de la pequeña, y el contraste con su actual y maravillosa vida de esclavita al servicio de su dueño..
Pero antes de ello necesitas un poco de contexto del pasado de mi pequeña, déjame recordar los detalles ya que esto sucedió hace más de 10 años…
O sí ya lo tengo, los recuerdo ya llegan a mi mente: Era un domingo en la mañana en el cual estaba plácidamente recostado en mi cama disfrutando los primeros rayos del sol, completamente desnudo y acurrucado junto a mi pequeña esclavita también desnuda, pegada a mi cuerpo y todavía durmiendo con un suave murmullo, los sábados solía divertirme con su cuerpito hasta muy noche así que era entendible que estuviera cansada y profundamente dormida la pobrecita, no debe ser fácil tener a un gigante encima de ella golpeando su cuerpito con gran fuerza e ímpetu de animal incansable durante horas, mi pene flácido era la prueba de que mi perrita se había portado muy bien anoche, así que por ello no la molesté y la dejé de seguir durmiendo, esa mañana simplemente tomé mi teléfono móvil y me puse a revisar historias y publicaciones al azar en redes sociales.
Fue entonces cuando por casualidad descubrí que había pasado 1 año desde que había adquirido a mi pequeña propiedad, lo descubrí cuando vi una especie de reportaje que recordaba la desaparición de la pequeña Gabriela, una noticia que había sonado a nivel nacional, pero no por la razón que piensas eso tenlo por seguro.
La publicación hablaba sobre la misteriosa desaparición de una niña pequeña en un barrio alejado del centro, desaparición que había pasado casi desapercibida al inicio como un evento local que no era la primera vez que sucedía, ni la última. El último registro era una grabación de una cámara de seguridad en una tarde con lluvia torrencial donde solo se vio a la pequeña caminando sola a lo lejos atravesando una calle. Pero todo cambió en un giro radical cuando la madre fue entrevistada, la empatía inicial del público de repente se transformó en una condena generalizado a nivel nacional contra la madre.
Verás, a esa mujer que parecía tener casi 40 años pero en realidad solo tenía 24, porque a esas jóvenes les daba por maquillarse como señoras, a esa mujer le hicieron la pregunta obvia que todos estaban pensando: por qué carajos su hijita estaba caminando sola en la calle en una tarde de lluvia torrencial?…, y a la muy hija de puta no se le ocurrió una mejor idea que decir que la pequeña ya se había escapado de casa antes…, pero que siempre regresaba solita…, solo que esta vez no había regresado…, obviamente lo dijo con palabras mucho más incultas y burdas propias de alguien de mala vida que abandonó la primaria, pero fue suficiente para encender una rabia e indignación que solo fue creciendo en los días siguientes cuando se fueron haciendo públicas diferentes denuncias que hicieron los vecinos. Al parecer esa mujer tenía antecedentes de alcoholismo, drogadicción, psicosis y vicios, vivía sola cargando a su hija fruto de quién sabe qué hombre que ni ella lo sabía, hasta ahí nada fuera de lo común.
Lo malo fue que al parecer se desquitaba con su pequeña hijita, desahogaba su rabia y frustración producto de su vida de mierda en su pequeña e inocente hijita. Sus vecinos la denunciaron varias veces por cómo esa perra golpeada a la chiquilla, pero las autoridades también de mierda solo ponían excusas para devolverla con ella,(el hombre aprieta el puño y frunce el ceño de rabia e impotencia) te lo juro, cuando empecé a leer ese reportaje estaba tranquilamente acariciando el cuerpito tierno y suave de mi esclavita, pero al leer esos detalles…, de tanta rabia no me di cuenta que le estaba apretando el culito con mi mano tan duro que ella se despertó y soltó un gemido de auch mientras me miraba con sus ojitos como diciéndome hice algo malo papi?
Tuve que interrumpir momentáneamente mi lectura y acariciarle el traserito y decirle ya ya ya, incluso acariciar con mi otra mano en la parte interior de sus piernitas y su vulva ya que eso siempre la relajaba y ponía feliz, ella entonces se estiraba y pegaba su pequeña vulva hacia mi mano, sonreía con los ojos cerrados mientras estiraba su manita intentando alcanzar mi pene que ya se había puesto erecto, solté una carcajada para después ayudarla a reacomodarse encima de mí, con su cabecita cerca de mi pene que sintió el cálido aliento de su boquita, que ahora comenzaba a degustarlo suavemente, mientras tanto yo seguía acariciándo la también cálida entrepierna de mi pequeña con una mano, me recordé a mí mismo que luego tenía que ir a lavarle el cuerpito y los orificios porque ahí adentro todavía tenía fluidos de la noche anterior, con la otra mano volví a retomar la lectura.
Culparon a la madre? Pero por supuesto que culparon a la madre, Y con toda la razón del mundo, incluso había un video grabado por un vecino donde se veía a la pobre chiquilla corriendo aterrada mientras la mamá muy hija de puta la perseguía con un palo de escoba, con un palo de escoba!!, y mira voy a decirte algo, cuando yo era niño de su edad a mí también me golpeaban, pero era con un cinto, y solo cuando yo me portaba muy mal de verdad, lo que esa perra le había hecho a mi pobre pequeña no tenía nombre, tuve que hacer mucho esfuerzo para contener mi rabia e indignación sin que mi pequeña se diera cuenta y siguiera acariciando mi pene con su boquita.
Miraba el video y pensaba en: qué clase de monstruo tiene que ser alguien como para hacerle eso a una pequeña criatura?, en eso estaba pensando cuando sentí un cosquilleo y un empujón leve en mis piernas, me asomé y vi divertido como mi pequeña esclavita intentaba empujar mi cuerpo con sus manitas para acomodar mejor su cabecita para tratar de meter mis testículos en su boquita, o al menos uno de ellos jeje, me hacía mucha gracia ver sus pequeñas manitas intentando empujar mis más de 90 kilos de peso, que simplemente abrí mis piernas ampliamente para hacer que se reacomodara mejor y continuará dándome ese masaje relajante que tanto le gusta a papi y que una niña buena como ella sabe dar.
Y entonces volví a retomar la lectura, la pequeña Gabriela fue dada por muerta evidentemente, la teoría más aceptada era que el río se la había llevado porque en el último video que la captaron cruzando la calle iba en dirección al río, y se sabía de boca de su madre que ya antes había escapado ahí, cuando el cauce era mucho más pequeño evidentemente…. Dejaron de buscarla luego de unos meses pero la condena social hacia la perra de su madre siguió continuando hasta ese entonces. Y con toda la razón del mundo me dije a mí mismo, ya que al ver la fotografía de búsqueda que habían publicado de la pequeña en ese entonces, se podía ver a una niña triste y asustada mientras era cargada de forma descuidada por su madre quien vestida de furcia sostenía en su otra mano una botella de cerveza casi vacía que mostraba con orgullo a la cámara, comparé esa foto con mi actual esclavita para ver el positivo cambio cuando ahora la pequeña de forma apacible pasaba su lengüita desde la base de mi pene hasta la punta, le acaricié la cabecita y me dije a mí mismo para tranquilizarme que ahora estaba a salvo y en buenas manos. Que el destino la había permitido llegar a mí.
Es verdad, cada vez que lo pensaba estaba más convencido de que fue el destino o una obra divina lo que permitió a la pequeña convertirse en mi esclavita. Seguía pensando en el reportaje cuando ya estábamos bien despiertos y dirigiéndonos al baño a darme una ducha y poder limpiarla, ambos desnudos pero ella ya con el collar de perrita y correa que usaba para llevarla a cuatro patas hasta el baño gateando a pasos cortitos pero rápidos sobre la alfombra, mientras enganchaba su correa al lavamanos para luego entrar al cuarto de ducha y dame un baño relámpago, pensaba no solamente en el reportaje sino también en cómo fue que la adquirí en ese entonces, cuando salí y vi ese pequeño cuerpito ahí en el suelo a cuatro patas, moviendo la colita de forma graciosa, alegre y emocionada por recibir su baño, con el collar de perrita y la correa, entonces pude recordarlo mejor y pensar: una perrita, eso es.
Porque veras, cuando la organización se contactó conmigo lo único que me dijeron fue que tenían una perrita, una perrita callejera que necesitaba un hogar y un dueño urgentemente, se negaron a mostrarme fotografías, tan solo la describieron vagamente como pequeña, tierna e inocente. Eso era todo lo que me interesaba de todos los modos. Me pidieron una cantidad de dinero que era prácticamente una ganga, no puedo decirte la cantidad, solo digamos que era suficiente dinero para comprar un auto de gama media baja…, de segunda mano.
Mientras pasaba la esponja con espuma sobre el pequeño cuerpito de mi perrita me decía a mí mismo que esta perrita debía haber costado al menos un auto nuevo jeje, con ambas manos frotaba sus pechitos planos lo que todavía le causaba un poco de cosquillas y la hacía reír, frotaba sus piernitas con mis manos y pensaba que aunque ella me había llegado un poco usado si, con un poco de desgaste y secuelas físicas, no era nada que no pudiera sanar con el tiempo, lo importante y lo que la hacía más valiosa que un auto de segunda mano era que me hubiera llegado con sus orificios intactos…
En eso pensaba mientras comenzaba a limpiar con los dedos los fluidos del coñito de mi perrita, quién muy pícaramente levantaba el traserito hacia arriba para que luego yo le diera una nalgada indicándola que volviera agacharlas. Es que piénsalo bien, en la vida de mierda que mi pequeña tenía antes con esa madre irresponsable y abusiva, muy seguramente la muy perra traía todo tipo de hombres desconocidos a su casa, y había altas posibilidades de que alguno de esos hombres hubieran podido abusar de mi pequeña. Estoy seguro que sí mi perrita no hubiera escapado ese día, tarde o temprano hubiera terminado siendo violada por alguno de esos canallas, pero por suerte el destino hizo que terminara en mis manos…
Y te equivocas, lo que yo hacía con mi esclavita no era abuso ni violación porque ella lo disfrutaba y le gustaba mucho, por ejemplo mientras limpiaba su coñito ella no dejaba de levantar el traserito hacia arriba a pesar de que yo le diera continuas nalgadas, estaba tan desesperada por recibir el pene de su dueño dentro de su pequeño y apretado agujerito, que tuve que ceder Jeje, después de todo tanto mi pene como su coñito ya estaban empapados de fluidos luego de haber recibido sus caricias orales durante media hora, no me quedó más remedio que desenganchar su correa y llevarla hasta la taza del inodoro dónde procedí a sentarme e indicarle que se sentara también en mi regazo sobre mi pene erecto.
La pequeña estaba tan emocionada que casi no necesito mi ayuda para treparse a mis piernas y acomodarse encima de mi pene mientras sonreía mostrando los dientes y me miraba con sus ojitos brillantes, estaba tan emocionada que casi no necesito mi ayuda para ir empalándose lentamente, haciendo que la tierna carne de su cálido, húmedo y estrecho agujerito comenzara a engullir y apretar muy pero muy firmemente mi miembro. Intentó dar unos saltitos con su cuerpito, cosa que no podía hacer porque no tenía dónde apoyarse o sujetarse en esa posición.
Por ello tuve que ponerme de pie y dirigirme de nuevo al dormitorio cargando a mi putita todavía empalada en mi pene y con su cuerpito pegado a mi pecho, pudiendo sentir los latidos acelerados de su corazoncito, solo para poder recostarla sobre el colchón, acomodando sus piernitas para que estén lo suficientemente abiertas, y proceder a empujar lentamente mis más de 90 kg hacia adelante y atrás. Mientras con una mano acariciaba su vulva y con la otra mano la sujetaba para que su cuerpito no fuera empujado hacia atrás. Ella cerraba los ojitos y seguía sonriente mostrando los dientes, realmente disfrutaba ser mi perrita, mi putita, mi pequeña esclavita.
Ella realmente lo disfrutaba tanto que cuando me daba la vuelta con mucho cuidado de que mi pene no se saliera de su agujerito, para ahora yo recostarme sobre la cama y ella estar sentada encima de mí, hacía un gran esfuerzo para empujar su cuerpito hacia arriba y abajo de forma más frenética que mis propios empujes anteriores, cabalgando con las piernitas bien abiertas a los lados de mi torso, y las manitas apoyadas sobre mi pecho.
Su cabecita no era capaz de entender muchas cosas, ni siquiera podía pronunciar algunas palabras nuevas y decía ecavita, pedita, o pudita, Pero entendía lo importante, entendía que ahora este hombre la cuidaba y protegía, le daba rica comida, dulces y un lugar cálido donde dormir, pero lo más importante, entendía que cuando este hombre la tocaba con sus manos grandes y fuertes, o con esa cosa tan fascinante entre sus piernas, esa cosa larga, gruesa, caliente, suave y al mismo tiempo dura, le hacía sentir algo maravilloso e indescriptible que ella disfrutaba mucho, ella disfrutaba sentir esa sensación agradable y deliciosa entre los muslos tanto como lo disfrutó el primer día que fue de mi propiedad. Y disfrutaba sentir la leche cálida de su dueño dentro de su agujerito, en su boquita o sobre su cuerpito. Ella entendía que esa lechita caliente significaba que fue una buena niña e hizo bien su trabajo, y que su papi la seguiría premiando con dulces y con esas sensaciones tan maravillosas entre sus piernitas.
Tuve que bañarla de nuevo pero de todos modos eso es algo que hacía varias veces al día, especialmente los fines de semana. Ella tuvo que lavar las sábanas pero eso era algo que ya sabía hacer en ese entonces porque ya era una esclavita útil para otras labores además de sexo y sabía obedecer con entusiasmo, pero en ese momento ella simplemente estaba agotada y recostada en la cama apaciblemente y con la mirada perdida, con la cabecita quien sabe con qué ideas. Con los restos del semen de su dueño sobre sus pequeños pechitos y parte de su carita, no pude evitar sacarle una foto y compararla con la foto de ese reportaje, para poder apreciar el claro contraste entre la pobre niña triste y asustada, con la esclavita tan plena y feliz volando entre las nubes.
La dejé ahí recostada en la cama y me fui al baño a orinar porque tenía litros que vaciar y porque aún no era tiempo de que mi perrita pudiera ocuparse de ello si sabes a lo que me refiero, mientras orinaba volví a revisar nuevamente el reportaje de la desaparición de la pequeña Gabriela, volví a llenarme de rabia e indignación escuchando el testimonio hipócrita de la madre quién solo pasó un par de meses en prisión y ahora confesaba arrepentida la culpa que sentía desde esa vez, y que haría cualquier cosa con tal de volver a ver a su pequeña hijita…, en ese momento esa frase me despertó una idea muy arriesgada pero a la vez muy emocionante, una idea que me mantuvo pensando todo ese día y los siguientes. Hasta que finalmente me decidí, conseguí el número de la mujer en uno de esos reportajes antiguos y una noche decidí llamarla desde un número anónimo para decirle “dices que harías lo que sea con tal de ver de nuevo a tu hijita?…”

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