• Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos)
Cargando...
Dominación Mujeres, Heterosexual, Infidelidad

Soy la puta de mi suegro.

Me llamo Martina, y con 17 años mi suegro de 37 me convirtió en su juguetito sexual..
—Mmmh si Martina… Dale, más rapido… y más profundo… Usa más baba y hace más ruido con la boca— me ordenaba Francisco, con una mano apoyada en mi cabeza de manera dominante, mientras yo me quejaba, con la boca llena de su pene grueso y cabezon.

 

Con tan solo 17 años me había convertido en la prostituta personal de mi suegro, el papá de mi primer novio. Pero antes que nada, tengo que contar como empezó todo.

 

Unos meses antes de lo que narré anteriormente, mi novio Alejo me llevó a su casa por primera vez. Yo era su primer novia y él mi primer novio, ambos teniamos la misma edad y nos queriamos mucho. Su madre había fallecido hace casi un año, y me converti en una persona muy importante en su vida, acompañandolo en el proceso de superar la perdida. Lo amaba demasiado y sentía que había encontrado mi alma gemela.

 

La primera vez que me llevó a su casa, estaba algo nerviosa. Él no tenía hermanos y vivía solamente con su papá, Francisco de 37 años, el cual Alejo me había dicho tenía una personalidad fría y distante, sobre todo con los cercanos vinculos de su hijo. Lo pude comprobar aquella noche, donde la incomodidad estuvo presente en todo momento.

 

Cenamos los tres juntos y me dieron la posibilidad de cocinar, cosa que me encanta hacer. Eso me ayudo a caerle un poco mejor a Francisco, que le gustó mi plato. Aún así, era muy dificil sacarle una sonrisa. Alejo y yo haciamos lo posible para que la primer cena juntos no sea un momento tenso y serio.

 

Cerca de las 1 de la mañana, Alejo y yo nos fuimos a una fiesta, dejando a Francisco en paz. Me fuí de la casa con sentimientos encontrados, no me parecío que había estado mal, pero pudo haber salido mejor. Francisco no parecía mala persona, pero se notaba que la muerte de su esposa le había amargado la vida. Y con razón, solo pude sentir empatía con él. Me prometí a mi misma que cada cena o encuentro con él, iba a ser mejor que el anterior, e ibamos a terminar llevandonos muy bien.

 

Pasaron un par de semanas y fui visitando la casa de Alejo cada vez más seguido. No sentía que la relación con mi suegro mejorara de manera exponencial, pero se veían pequeños cambios positivos. Alejo nos dejó a solas un par de veces, y en esos momentos pude manejar la situación de buena manera, manteniendo la buena onda y cercanía en el dialogo. En verdad era un hombre interesante. Pero una noche, la buena relación que estabamos construyendo poco a poco, se fue por otro lado totalmente distinto y más turbio.

 

Eran cerca de las 12, habiamos terminado de cenar en la casa de Alejo hace unas horas, y nos preparabamos para salir a disfrutar la noche juntos. Mientras Francisco quedó de sobremesa bebiendo cerveza, yo me fui a bañar. Cuando salí, empecé a vestirme y maquillarme un poco, peinarme, esas cosas. Al mismo tiempo, Alejo entró al baño a darse una ducha.

 

Estaba terminando de arreglarme, ya estaba vestida, llevaba un short de jean, algo ajustado y corto, pero nada inapropiado. Tambien tenía un top blanco bastante discreto y correcto, nada del otro mundo, pero todavia estaba descalza. Cuando iba a calzarme, la puerta de la habitación de Alejo (donde yo estaba) se abrió. Pensé que era él, que habia salido de bañarse, pero no, era Francisco.

 

Entró a la habitación y cerró la puerta detras de él, sin decir nada. Me quedé callada mirandolo, bastante confundida, no entendía porque hizo eso ni que quería. Apoyó la espalda contra la puerta y me miró, tenía los ojos perdidos y las pupilas bastante dilatadas, se le notaba una cara rara que nunca había visto en el.

 

—Marti… Quiero hablar con vos— dijo medio jadeando, lo noté nervioso— Te tengo que pedir un favor, vení un segundo.

 

Me hizo una seña con la mano para que me acerque, no pude decir nada porque sencillamente no tenía nada para decir. Como voy a desconfiar de mi suegro, ademas no quería pelear con él, asi que aunque la situación era incomoda, hice lo que me pidió. Di dos pasos hacía el, con los pies desnudos en el piso frío, y él hizo lo mismo.

 

Cuando nos acercamos, el dió un paso más, invadiendo mi espacio personal y pegandose a mí. Me agarró suavemente la mandibula con su mano, era grande y aspera, levantó un poco mi cara para que nuestras miradas se cruzen. La diferencia de altura era notable. Yo 1.64 metros de altura, él cerca del 1.90.

 

—¿Que pasa, Francis?— pregunté confundida, mientras su olor a cerveza invasivo me hacía asquear.

—Estas hermosa Martina… Me tenes que ayudar— dijo mirandome fijamente a los ojos de manera espeluznante— Sos la única que me puede ayudar, estoy desesperado.

 

Antes de poder seguir la incomoda conversación, Francisco me dió un beso en la boca. Duró menos de dos segundos, obviamente me aparté y me alejé de él. No podía creer lo que acababa de pasar, su mirada al ver mi rechazo estaba entre tristeza y sorpresa, pero no se detuvo, se acercó a mí otra vez.

 

—¿Que haces, Francisco? ¿Estas loco?

—No, no estoy loco nena, mira lo que sos— siguió acercandose a mí, yo tenía la espalda contra una pared— Mira las piernas que tenes, pendeja hija de puta.

 

Me acarició los muslos con delicadeza y cuidado, todo lo contrario a lo que transmitian sus palabras, desesperadas y directas. Estaba muy confundida, pero ya no por la situación, sino por los sentimientos. Me sentí muy rara y no podía reaccionar.

 

—¿Vos sabes lo dificil que se volvió mi vida cuando murió mi esposa? No tengo amigos, ni hermanos, lo único que tengo es mi hijo, y ultimamente es más tuyo que mio.

 

Él estaba hablando desde el corazón, sus palabras me hacían sentir inevitablemente mal, me dolían.

 

—¿Sabes hace cuanto no estoy con una mujer hermosa como vos? Soy un hombre joven, todavia tengo mucho para dar— Francisco miraba fijamente mis labios mientras seguía soltando su discurso— Necesito que me ayudes con algo… Solo va a ser un segundo, rapido antes de que Alejo salga del baño.

 

Sus manos calientes en mi cintura expuesta no me dejaban pensar, eran tan grandes… Él era tan grande… que me hacía sentir chiquita e indefensa. Me tomé un segundo para pensar que hacer, era urgente, estuve un rato pensando. Pero cuando volví a tomar consciencia, ya no estaba de pie contra una pared, ahora estaba apoyada contra la mesa del cuarto de Alejo, con los pies en el suelo y la cara apoyada en la mesa, la espalda arqueada y Francisco detras mío batallando para desabrochar el boton de mi short.

 

—¡¡Gracias, gracias, gracias, gracias Martina!! Va a ser un segundo nomas, te juro.

 

Me paré recta y agarré sus manos en mi entrepierna, deteniendolo. De espaldas a él, me quedé callada y negué con la cabeza, no me salían palabras.

 

—Dale por favor… No seas mala con tu suegrito… Por favor Martina no aguanto más— Francisco susurraba en mi oido, con el aliento apestando a cerveza, y un tono de voz que me daba escalofríos— Mirá, desde que terminamos de cenar que me estoy pajeando pensado a vos, te la meto y exploto. Es un segundo nomas, por favor…

 

Ya la cabeza no me funcionaba. Unas lamidas en mi oreja fueron suficientes para hacerme apartar sus manos de mi short, y desabrochar el boton por mi misma. Me lo bajé hasta la altura de las rodillas y volví a apoyarme contra la mesa, arqueando la espalda y sacando culo voluntariamente.

 

—¡Dios mio! Mira lo que sos, pendeja asquerosa, sos demasiado para el Alejo— dijo Francisco dandome una nalgada, para despues sacar se pene erecto— Es un rapidin nomas, te juro.

 

Siempre supe que tenía buenas piernas y buen culo, soy jugadora de Handball hace años, y son cosas que siempre me elogiaron. Él me lo hizo saber, dandome quien sabe cuantas nalgadas, me dejó las manos marcadas. Corrió mi tanga negra a un lado, y usando un escupitajo fugaz como lubricación, me la metió.

 

Fue empujando despacito hasta meterla toda, sentí como mi vagina se ajustaba a su tamaño y forma mientras él soltaba gemidos pesados y varoniles. Empezó a cogerme contra la mesa, sacudiendome sin parar por unos intensos 3 minutos. Toda la mesa temblaba, al igual que mi cuerpo, me estaba dando con mucha fuerza.

 

Sus huevos chochando contra mi cuerpo constantemente, y las embestidas, hacían todo muy raro para mí, no podía creer lo que estaba haciendo (o dejando que me hagan). Me tapé los oidos para no escuchar mis propios gemidos, me daba asco a mí misma, pero la forma en la que su pene me llenaba por completo hasta el fondo cuando la metía toda, era hipnotico y algo que nunca había vivido antes.

 

Me tenía sujetada del pelo con mucha fuerza, me hacía doler, mientras me nalgueaba sin parar y no dejaba de empujar en ningun momento. Fue el polvo más rapido e intenso que tuve nunca. Supe que estaba por acabar cuando sus embestidas intensas y veloces se volvían pesadas y lentas.

 

Su respiración en mi nuca y su pene palpitando dentro de mi ajustado cuerpo, me hacían sentir tan… bien. Su pene empezó a palpitar con más fuerza de lo normal y me sentía mojada por dentro, se estaba viniendo. Se estaba viniendo dentro mío. Intenté detenerlo pero con sus manos grandes y fuertes, apoyadas en mi espalda, me dejó pegada a la mesa sin dejarme moverme, mientras tenía toda su verga enterrada dentro mío, ningun centimetro afuera.

 

—Shhh… Shhh… Vos quietita nomas… Mhhh ya termino…— dijo entre gemidos y suspiros— Diossss… Toda la leche que tenía… Me la sacaste todita, trola de mierda.

 

Cuando ya había soltado hasta la última gota dentro mío, la sacó un segundo, solo para volver a meterla al ver una gota espesa blanca asomarse en mi agujero.

 

—Para que quede bien guardadita— dijo riendose.

 

Limpió los fluidos de su pene en mi tanga y volvió a acomodarla entre mis nalgas, evitando que se escape el semen de dentro mío. Ambos rapidamente nos acomodamos la ropa.

 

—Muchas gracias Martina, sos una genia— dijo mientras sacaba la billetera de su bolsillo— La proxima lo hacemos más tranquilos y con cariño.

 

Antes de poder decir algo de todas las cosas que tenía para decir, bastante enojada, él sacó un par de billetes y me los metió en la boca a la fuerza.

 

—Toma, para que te compres algo lindo, trolita.

 

Me metió en la boca el valor aproximdo de 5 dolares en pesos argentinos, que no me alcanzó ni para comprar la pastilla del día despues. Salió de la pieza entre risas, dejandome sola. Me sentía usada, dominada, hipersexualizada y un objeto sexual. Basicamente una prostituta. Sin embargo, en ese pequeño polvo rapido sentí cosas que nadie me había hecho sentir nunca.

 

Había algo… Algo dentro mio que no me permitia irme de esa casa y no volver nunca más.

 

Así fue como mi suegro empezó a transformarme poco a poco en su juguete sexual, para cumplir todas sus fantasias y desatar su frustración sexual despues de él fallecimiento de su esposa.

 

292 Lecturas/30 abril, 2026/0 Comentarios/por RelatosXxX
Etiquetas: amigos, baño, hermanos, hija, hijo, madre, semen, vagina
Compartir esta entrada
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en X
  • Share on X
  • Compartir en WhatsApp
  • Compartir por correo
Quizás te interese
El chico del GYM
El niño del campo
Dulce Libe
YO 28 AÑOS, NUEVOS VECINOS (32)
Una deliciosa y naciente navidad
orgia lesbica sin querer con mis amigas
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.459)
  • Dominación Hombres (4.478)
  • Dominación Mujeres (3.250)
  • Fantasías / Parodias (3.630)
  • Fetichismo (2.938)
  • Gays (22.848)
  • Heterosexual (8.852)
  • Incestos en Familia (19.184)
  • Infidelidad (4.699)
  • Intercambios / Trios (3.311)
  • Lesbiana (1.203)
  • Masturbacion Femenina (1.083)
  • Masturbacion Masculina (2.069)
  • Orgias (2.194)
  • Sado Bondage Hombre (477)
  • Sado Bondage Mujer (204)
  • Sexo con Madur@s (4.641)
  • Sexo Virtual (278)
  • Travestis / Transexuales (2.543)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.683)
  • Zoofilia Hombre (2.306)
  • Zoofilia Mujer (1.716)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba