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Dominación Mujeres, Infidelidad, Orgias

un golpe de suerte 2

Martha mi vecina de 30, su hija Paulina y mi vecina Andrea, me enseñaron lo que es el sexo a mis doce años.
La bruja se acercó a mi oído, pensé que me susurraría algún tipo de amenaza; esta vez solo me dijo con un tono bajito, mañana otra vez eres mío. Así me quedé en silencio esperando a mi madre en la calle, la culera solo termino su comentario con un mañana serás mi perrito. Se me volvió a parar el pene y el viento me arrojaba su aroma.

En la noche otra vez no pude dormir, no dejaba de pensar en Andy y Pau, pero sobre todo en Martha, esta situación donde un día me trata como perro y otro como el hermano de su hija me tenía confundido, sin embargo, su olor me tenía bastante excitado, Martha me excitaba. Su voz cuando me dijo que sería su perrito era juguetón y extraño, pero sus senos y su aroma me tenían parado el chile al mil, me empecé a toquetear hasta quedarme dormido.

A la mañana siguiente, Andrea y Paulina me esperaron para irnos a la escuela, cuando las alcancé comenzamos a caminar en silencio, el cual Andrea cortó abruptamente diciendo “¿estuvo bueno ayer no?” Paulina y yo nos vimos sin podernos sostener la mirada más de dos segundos, por primera vez nos sentimos incomodos, seguramente porque nos había visto Andrea y por ser su casa se había comportado como una matriarca. Tomé valor y le comenté que a mí me había encantado, Paulina no se dejó e inmediatamente dijo que para ella era algo normal, queriéndose hacer la fama de puta experta. Andrea la interrumpe diciéndole “cállate perra, vi tu cara y te encantó” Paulina esbozó una sonrisa, “claro puta, este perro tiene la verga chula”, Andrea riéndose dice “la verdad si, he visto la riata de mi hermano, mis primos y la de él está… grande”, “pero no te le subiste respondió” Paulina, Andrea contestó que le daba miedo porque nunca lo había hecho, Paulina respondió sin que le temblara la voz, “¡así como ayer yo nunca lo había hecho!” inmediatamente le soltó una nalgada. Andrea en venganza, después arrojó su mano a mi pene, todos reíamos como si eso fuera normal.

En el receso por algún extraño motivo nos juntamos los tres como si fuéramos confidentes. Nos fuimos atrás de los edificios mientras platicábamos como en secreto lo que había pasado el día anterior., Mientras recapitulábamos las mamadas, las metidas y el morbo en general. Andrea interrumpió el tema del día anterior, “¿qué se sentirá por el culo?” todos nos quedamos callados e inmediatamente interrumpió de nuevo “¿Por qué este menso no se viene?” Paulina le dijo que, porque no podía por la edad, Andrea levantando la voz nos dijo, “tengo tres metas, saber que es que me coja este bruto, saber que se siente por el culo, y probar lo que le sale del pito a este tonto”. Por algún extraño motivo tuve el impulso de interrumpir “me gusta que me digas así, pero me gustaría que fueras más grosera, dime perro y cosas así”, Paulina riendo me dijo “eres nuestro perro” asentí.

El día paso normal, salí de la escuela y me dirigí completamente solo a casa de Martha; eran casi las dos de la tarde, Paulina tenía futbol y Andrea taller de guitarra.    sin embargo, cuando iba llegando a la casa de Martha, me interceptó dos casas antes. Ella no llevaba brasier, se le notaba con sus pezones erectos y tenía el mismo short cachetero del día anterior, no sé porque, pero se me paró ligeramente cuando la vi; esa fue la primera vez que noté sus pezones erectos a través de su blusa del CODE casi transparente. “¿Cómo le fue a mi perrito en la escuela?”, agaché la cabeza mientras le decía que me había ido bien, ella contestó con voz de hija de puta, “eres el hombre de la casa, levanta la cabeza; el vecino de atrás me dijo que tenía unos lindos pezones, ¿Qué vas a hacer?” recordé el aroma de Martha y este me generó celos de que otro hijo de su puta madre lo percibiera; hoy entiendo que es su olor de perra en celo; sin embargo, el pendejo ese ya me caía mal y esta vez nada al escuchar la noticia, me sentí celoso y encabronado, saqué valor y viré la cuadra hacia la espalda de la casa de Martha.

La muy perra me llevó a pelear por ella y yo iba feliz por eso; yo quería que Martha solo me tocara a mí. Cunado toqué a la puerta, salió el vecino que ocasionalmente visitaba la casa de Martha para cogerla como la puta que era. El hijo de perra salió viéndome a los ojos como si supiera quien era yo. Comencé a gritar una zarpa de injurias contra el tipo. Yo no sabía de sexo, pero sabia de barrios y violencia, cuando terminé mi soez discurso el señor solo me vio aceptando mis condiciones; la primera y fundamental es que no se acercara a Martha o vería su miembro en el fondo de su taza de baño. Ella mientras caminábamos a su casa me abrazaba acercándome sus tetas las cuales casi se veían nítidas a través de su blusa de dryfit, estaba a nada de llevar su pezón en mi boca. “eres el hombre de mi casa amor” contestó mientras caminaba como si todo me valiera verga.

Llegamos a su casa a las dos treinta de la tarde, me sentó en el comedor mientras decía que “su perrito era un hombre”. Yo seguía con adrenalina en el cuerpo, así que mientras ella hacia su comentario pendejo y yo estuviera como si estuviera poseído, le contesté, “cállate perra y dame de comer”. Se despojó de su blusa como si fuera instinto mientras de comportaba como mi sirvienta, me servía agua, me masajeaba la espalada con sus tetas y después traía mi plato de carne con chile, incluso se hincaba para quitarme los zapatos, también me besaba los pies, casi al terminar mi plato, comenzó a darme de comer en la boca mientras veía sus tetas por primera vez sin blus., Verla como una puta sirvienta me excitaba, pero no tanto cuando me trataba como un perro. En ese momento le dije, “me gusta que te comportes como una puta sensible, pero me gusta más cuando eres una puta bruja”.

Por primera vez se comportó como la confidente que guio mis años siguientes. Mira… me dijo ella, “cuando paulina y tu hicieron eso, me enojé de sobremanera, sin embargo, te tomé del pene y me excité. Nunca había agarrado un pito que sacara su cabeza sobre mi mano. Por eso no te entregué con tu madre. Sin embargo, me gusta el papel de humillarte y hoy sé que también el papel de ser tu perra”. En ese momento el viento me llevó de nuevo su aroma a mi nariz, comente con mi mejor semblante después del estrés de las situaciones anteriores, “yo siento lindo que seas mi perra, sin embargo, me gustaba ser tu perrito y me gusta tu olor”. Se echó a reír y después sugirió una idea, “ya que a los dos nos gusta ser sumisos y mandones a la vez, hagámoslo como un juego, claramente te llevo años en eso del sexo, pero quiero que seas mi hombre de aquí en adelante, por favor seme fiel” yo argumenté que no tenía porque no ser fiel e inmediatamente me recordó a Paulina,  “De ahora en adelante seremos tú y yo; para que hagamos cosas, sin embargo, mis reglas son: martes y jueves que Paulina llega tarde eres mi hombre y no sales de la casa, sábados y domingos que ella se va con sus abuelos también vas a venir a la casa poniéndole de pretexto a tu mamá la tarea, no me tienes que engañar con nadie solo eres mío, vas a hablar con Andrea solo cuando esté Paulina, porque se cómo te mira la perra y más desde el último incidente,  todos los días te recibiré en la calle con una blusa que te deje ver mis pezones porque me excita, lunes, miércoles y viernes. si puedes salir a jugar, sería bastante sospechoso y claramente de esto que hacemos no se le platica a nadie. Vas a salir los días que Paulina no tiene futbol.” Se llevó después la mano a la pucha mientras notaba ligero contoneo de su cintura y me dijo, “eres el único vecino al que le sale la cabeza de mi puño” le pregunté si ya se había cogido a todos los vecinos, ella contestó, “así logré que no le dijeran nada a tu madre, que es como una monja; todos callaron a sus mujeres o yo les diría a ellas como me habían cogido”.  No sé de dónde me empezaron a salir huevos para hablar como si fuéramos dos iguales y de la nada salió de mi boca, “eres toda una puta”. Sonreía, le encantaba que se lo dijera. “¿tienes reglas que ponerme?”. Inmediatamente le dije, “no quiero que nadie más de la cuadra te coja, quiero que sepan que soy tu macho, he visto videos porno, quiero que usemos juguetes y hagamos cosas poco comunes”. Ella accedió aportando. “tenemos un trato, ya que vez videos. Necesito que veamos bondage juntos”.

No sabía que era eso de bondage; en fin, a las tres de la tarde ya no teníamos que más decirnos. Ella ya estaba completamente desnuda. Ese día le tocó ser mi puta. Le comenté que mi hembra era Paulina y ella no llegaba hasta las seis. Sé excitó, diciéndome que mi hembra era ella, que nunca más Paulina.  Eran las tres de la tarde, Martha me llevó donde tenía su computadora de escritorio; mientras me decía que ella no quería que volviera a jugar con ella, Paulina.  Su computadora tenía un video en pausa, donde a una mujer vendada de los ojos, era empapada por la cera de una vela, en el coño, el culo y sus chichis de perra. Al unisonó le comían el culo, la panocha y las tetas, Martha me pidió que actuáramos el video eran casi las cuatro de la tarde, solo teníamos dos horas o menos. Accedí y con unos hilos de rafia le até las manos mientras estaba ya desnuda como una esclava. Naturalmente eran más de tres en el video. con un paliacate que ella tenía en el cajón de la ropa interior, le vendé los ojos y ella se aventó boca abajo sobre su cama la cual estaba en un cuarto contiguo a la cocina, me dijo que tenía dos velas y un encendedor en su cómoda, ella estaba lista. Encendí una vela blanca mientras Martha estaba bocabajo, cuando el pabilo estaba comenzando a gotear lo empecé a vaciar en su espalda y su cuello. mi pene estaba super erecto, así que me bajé el pantalón de la escuela y mientras hacia lo que hacían en el video, comencé a restregarle mi verga en su culo, masturbándome con sus nalgas. de repente noto como las sábanas de la cama estaban comenzando a empaparse, como si fuera una fuente que salía de su puchita. Nunca había notado a Martha con su culo parado y menos que lo tenía más rico que Andrea. muy ancho, botado y bien torneado. estaba rico y me encantaba, nunca había visto uno así con atención.

De la nada, al ver su concha expuesta, mi pene comenzó a acosarle su rajita (la voltee de frente). Me detuvo y Cuando me hizo limpiarle la vagina con mi boca me percaté que ella estaba depilada, me excitó bastante por el hecho de que su vagina llevaba un corazón rosita dentro de los labios. Le empecé a mamar las tetas y a restregar mi verga sobre su pucha mientras la cera caía ya solo en sus tetas, pero, yo no dejaba de ver su cola y su vagina, por la posición casi de misionero y aun así no olvidaba su camel toe. cuando le caía cerca la cera de lo los pezones, brincaba y se retorcía como una loca, de la nada, con todo y cera, en su cara, en sus tetas y ya sin vela, le comencé a a venirme en ellas siendo la primera vez. También me enseñó a comerle el coño. ella me instruía por fin, “concéntrate en el clítoris y baja la lengua como si trataras de follarme el coño con ella y vuelve al clítoris, hazlo vibrar”, “¿vibrar?” pregunté, ella contestó, “mueve la puta cabeza. Por cierto, me excita cuando lames el culo y me comes el coño”. Ella tenía la piel roja por la cera de un día anterior, porque ella esperaba que le comiera el coño y el culo. desde las plantas de los pies hasta las aureolas de sus pezones. Le acerqué mi verga, se la puse en la cara, la mamó de una manera loca, me había pasado y por primera vez comencé a botar mi semen, mi semen, mi leche hacia la boca de Martha. Ya eran las cinco treinta y no dejaba de botar leche en la garganta de Martha. A la seis en punto llegó Paulina, yo había dejado de botar hace unos cinco minutos. leía un libro y Martha me gritaba que era un imbécil, sin embargo, en esta ocasión me sentía algo soberbio y no sé por qué. no dejaba de pensar en lo que fue venirme por primera vez en la boca de la puta de Martha, pero, también me gustaba saber que Pau y Andy también ya jugaban conmigo.  sentir ese vacío en la garganta de Martha, nunca me había pasado, sin contar que ella era la perra que no compartía nada con nadie, sin embargo, esta vez era yo. Paulina no sospechó nada, sin embargo, yo tenía cara de pendejo.

En la noche, no pude dormir, recordaba el olor y el sabor de Martha, la locura de su cuerpo retorciéndose bajo el calor de la cera, el video, el sabor de su pucha adulce, de sus senos lechosos, de su boca dulce. Me sentía un poco mal de engañar a Andrea y a Paulina, pero sobre todo engañar a Martha. Yo no pensaba dejar a ninguna de las tres Esa noche ni siquiera terminé de tocarme, había terminado (por fin) en la boca de la puta de Martha. A la mañana siguiente, nuevamente nos vimos Andrea, Paulina y yo.” hoy nos toca bebés” comentó Andrea, esta vez yo estaba diferente, me sentía bastante distinto. De mi boca salió un comentario bastante diferente a los míos, que eran comunes, pero por algún extraño motivo eran funcionales. “! les toca perritas!”. Paulina la iba a hacer de pedo, pero mi Andy la detuvo, “si eres nuestro perro, somos tus perras”. Paulina guardó silencio.

En el recreo nuevamente nos juntamos los tres debajo de los edificios. Ahí casi nunca estaba una persona, así que en cuanto Andy se aseguró que no venia nadie. “vamos a sellar el pacto de silencio, nos vamos a besar los tres y después me voy a meter el dedo a la vagina y tú también Pau, este perro se sacará la verga, este día, el nos va a probar a las dos, nosotras a cada una y las dos la verga del perrito.”. le mamé los dedos a las dos y ambas le dieron un beso a mi cabecita, después de que ellas se lamieran los dedos después de haberles lamido sus jugos y donde ellas reiniciaron el ritual. Andrea algo caliente me dijo… “nunca he besado con lengua” faltaban diez minutos para que terminara el receso, así que agarre la nuca de Andy y le metí la lengua como si fuera la vagina de Martha. Paulina pidió que le hiciera lo mismo, eso nos costó diez minutos sin embargo Andy juraba que haríamos algo en la tarde.

3 Lecturas/29 de octubre de 2026/0 Comentarios/por aligery1298
Etiquetas: hermano, hija, hijo, madre, primos, sexo, vecina, vecino
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