• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
(Ninguna valoración todavía)
Dominación Mujeres, Heterosexual

valeria la puta perfecta y monse: harem 2

continuacion.
Antes de empezar, tengo que explicarles algo. En el episodio anterior, dominé a mi amiga Jeny en su internado. Lo que no dije es que mi amiga comparte su habitación con dos compañeras, a las que llamaremos Monse y Valeria. Ellas eran de estatura mediana. Monse tenía una figura típica de gordibuena: caderas anchas, un culo enorme y blando, tetas grandes y caídas, y un novio que tenía cara de pendejo. Valeria, en cambio, era más bien plana: tetas pequeñas y duras, cintura delgada, caderas estrechas, pero un culo redondo y firme, bien parado, y una cara hermosa, de esas que parecen de ángel, con ojos grandes y labios carnosos. Su voz también era hermosa, suave y dulce. No tenía pareja porque acababa de terminar con su novio.

Esto pasó unos días después de que Jeny le dijo algunas palabras preocupantes a su madre. Apenas llegó el fin de semana, se la llevaron a su casa unas semanas para evitar problemas.

Usualmente no tenía problemas con que se llevaran a mis amigos una temporada, pero lo que no soporté es que se llevaran a mi tan querida putita de bolsillo. Después de mucho tiempo de coger a Jeny, decidí ir a su dormitorio para satisfacerme con sus bragas.

Llegué a su cuarto, revisé que no estuvieran sus roomies, y empecé a masturbarme con sus bragas. Las acerqué a mi nariz, oliendo el aroma de su coño y su culo mezclado con el sudor seco. Me las envolví alrededor de la verga y empecé a jalármela, sintiendo la tela suave contra mi piel. Cerraba los ojos imaginando su culo prieto y su boca llena de mi leche.

Lo que no esperaba es que al momento de hacerlo entrara Monse, su roomie. Al verme, trató de salir, pero yo la intercepté cerrando la puerta en su cara. Ella, muy sacada de pedo, me dijo:

—¿Qué haces, Fer? —con voz ligeramente agitada, los ojos fijos en mi verga erecta cubierta por las bragas de Jeny.

—Sé que viste cómo me masturbaba, pero eso me dio una gran idea —le dije mientras le miraba el gran culo que tenía, esas nalgas enormes y blandas que se movían bajo su falda.

—Fer, tengo novio y aparte tú tienes a Jeny —dijo, evitando ver mi verga, pero su mirada se desviaba constantemente hacia ella.

—Umm, no me digas que ver mi verga te está excitando —le dije para provocarla, viendo cómo se humedecían sus labios.

—Bueno, según Jeny eres bueno para eso, así que no me culpes por excitarme viéndote —dijo con una voz coqueta, mordiéndose el labio inferior.

Una vez terminó de hablar, me lancé sobre ella y la besé. Su boca sabía a café y azúcar, y su lengua se enredó con la mía de inmediato. Sorprendentemente, se separó y me dijo:

—¿Traes condón? —me preguntó entre uno de los besos, mientras su mano rozaba mi verga por encima del pantalón.

—No, pero tranquila, te compraré la pastilla —le dije entre besos, sintiendo cómo su cuerpo se pegaba al mío.

Al decirle eso, ella se sentó en mi verga erecta, aún cubierta por la tela de su falda, y continuó besándome. Su culo enorme presionaba contra mi pene, y podía sentir el calor de su coño a través de la ropa.

Decidí empezar a tocarle el culo un rato, mientras le hacía unos chupetones en el cuello. Mis manos se hundían en esa carne blanda y caliente, apretando sus nalgas, separándolas, sintiendo cómo se derretían bajo mis dedos. Ella gemía, arqueando la espalda. Luego se separó de mí y se acostó en su cama.

—¿Sabes qué me dijo Jeny? —dijo mientras empezaba a mover el culo, levantando la falda que tenía—. Me dijo que te encanta penetrar anos —dijo mientras se acostaba y levantaba su culote enfrente de mí, mostrando su culo enorme y blanco, dos nalgas que parecían dos globos llenos de carne—. Y da la casualidad de que mi culo es virgen —dijo Monse con una voz coqueta y sexy, volteándose a verme por encima del hombro.

Al escuchar eso, mi verga ya erecta se puso aún más dura, palpitando, casi lista para reventar. Con un poco de crema que tenían en su cuarto, se la puse en su ano, embarrándola bien, y usé un poco más como lubricante para mi verga. Decidí no esperar. Le metí mi verga entera de golpe, sintiendo cómo su esfínter se resistía, apretando, y luego cediendo con un chasquido húmedo.

—¡Ay, nmms! ¡Fer, sácala, duele, nmms, sácala! —dijo retorciéndose del dolor, su culo apretando mi verga como una tenaza, su cuerpo temblando.

—Tranquila, Monse, créeme que te va a gustar —dije mientras empezaba a embestir su culo, sintiendo cómo se abría paso en esa carne apretada y caliente—. Si no te calmas, te va a doler más —dije, dándole nalgadas en las nalgas para que se relajara.

Ella, al escuchar eso, trató de ocultar su dolor, apretando los dientes, respirando hondo. Así que decidí recompensar su gran sacrificio jugando con sus tetas. Le agarré las tetas grandes y caídas, apretando los pezones, pellizcándolos. Eso la empezó a excitar, combinado con acostumbrarse al dolor. Empezó a disfrutarlo, y de repente dejó de casi llorar para empezar a gemir, a mover el culo hacia atrás, buscando más.

—Oh, sí, Fer, dame duro, quiero que moldees mi ano a tu gusto —dijo super excitada, su voz ronca y entrecortada.

Momentos después de que me dijo eso, me vine. Sentí cómo mi semen brotaba caliente y espeso, inundando su culo, llenándolo, chorreando por sus nalgas. Saqué mi verga y vi cómo mi leche se derramaba de su ano abierto, goteando sobre las sábanas.

—Fue fantástico, amo que me cojas el culo —dijo con una voz cansada, su cuerpo sudado y tembloroso.

—Qué bueno que te gustó, porque mi verga sigue erecta —le dije, poniendo la mano de Monse en mi verga. Al sentirla, se quedó con la boca abierta, viendo cómo mi pene seguía duro y palpitante, cubierto de su propia lubricación y mi semen.

Fue entonces que decidí que era hora de hacerla mía por completo. Le abrí las piernas, dejando al descubierto su vagina. Tenía los labios grandes y oscuros, hinchados, mojados de deseo.

—¿Qué tenemos aquí? —dije mientras miraba su vagina, pasando un dedo por sus labios, sintiendo el calor y la humedad.

—Si me comprarás la pastilla, ¿no? —dijo con un poco de preocupación, su voz temblorosa.

—Tú tranquila, mañana te la doy —dije calmadamente, mientras alineaba mi verga con su entrada.

—Bueno, soy toda tuya —dijo de la manera más sexy que había oído, abriendo las piernas, ofreciéndose.

Salí metí mi verga en su vagina. Estaba apretada, caliente, húmeda, y soltó un gemido enorme, un aullido de placer.

—Fer, quiero que me cojas siempre, por favor —dijo mientras le embestía mi verga, su coño chupando mi pene, apretándolo—. No puedo imaginarme sin tener este placer.

—¿Segura? Recuerda que tienes novio —dije para saber qué reacción tendría, mientras seguía embistiendo, sintiendo cómo su vagina se contraía alrededor de mi verga.

—Él me da igual, yo quiero tu verga —dijo de manera rápida y con firmeza, su voz llena de lujuria.

—Bueno, si eso dices, entonces… —agarré su teléfono y marqué a su novio—. Dile que se vean y termina con él —dije de manera retadora, mientras seguía moviéndome dentro de ella.

—Está bien, lo que sea por sentir el placer que me hace sentir tu verga.

Monse habló con su novio y salió unos minutos, con mi líquido saliendo de su trasero y entrepierna, goteando por sus muslos. Apenas ella salió, decidí revisar los clósets. Para mi sorpresa, me encontré con la otra roomie de Jeny, Valeria, sentada de cuclillas mientras se masturbaba, diciendo mi nombre.

—Sí, Fer, hazme tuya —repetía con una voz excitada, sus dedos metidos en su coño, mojados, brillantes.

—Valeria —dije mientras la miraba. Ella se dio cuenta de que la estaba mirando, y sus ojos se abrieron como platos, llenos de vergüenza y lujuria.

Valeria, al darse cuenta de mi presencia, salió del cuarto corriendo. Por la sorpresa del momento, no pude detenerla, así que escapó.

Pasados unos minutos, Monse llegó con cara de que se sentía arrepentida por romper con su novio. Al ver su cara tan triste, decidí sacarme la verga y empezar a restregar mi verga en su cara, pasándola por sus labios, por sus mejillas.

Monse, al ver lo que estaba haciendo, no pudo evitar empezar a masturbarse, viendo mi verga cubierta de sus jugos. Así que, ya que ella estaba disfrutando, decidí pedirle lo mismo.

—Monse, ¿no crees que te estás tardando en lamerlo? —dije mientras mantenía mi pene cerca de su boca, rozando sus labios.

—Ay, Fer, en serio que me encanta tu verga —dijo mientras hacía una mamada torpe a mi verga, lamiendo la punta, chupando el glande, pero sin mucha técnica.

—Se siente bien tu boca lamiendo mi verga, pero —dije, para segundos después meter toda mi verga en su boca, provocándole arcadas. Su garganta se contrajo alrededor de mi pene, y sentí cómo se ahogaba, cómo su saliva chorreaba por mi verga y sus mejillas.

Así dure unos minutos, hasta que me vine en su boca. El semen brotó caliente y espeso, llenándole la boca, y la obligué a tragarse todo.

—Eres increíble, Monse. Otro día vengo a darte un poco —dije, antes de que ella interrumpiera.

—Quédate a dormir, o me vas a decir que solo querías coger e irte —dijo ella, algo seria, con los ojos fijos en los míos.

Para mi desgracia, me iba a quedar una noche.

—Bueno, Monse, ya que te eches un baño. Creo que también lo haré —dije con flojera.

—Me hubieras dicho antes, así nos metíamos juntos —dijo de manera coqueta, mordiéndose el labio.

—Bueno, ni modo. Suerte la próxima.

Cuando iba en dirección al baño, escuché una voz hermosa en el pasillo, pero decidí ignorarla.

En el momento que me estaba por lavar el pelo, escuché cómo abrieron la puerta, a la cual no puse seguro. Después de entrar, pusieron el seguro.

En mi cabeza, pensé que Monse sentía tantas ganas de otro round que decidió venir. Pero para mi sorpresa, era Valeria, la cual estaba desnuda, viendo al suelo. Su cuerpo era perfecto: tetas pequeñas y duras, pezones erectos y oscuros, cintura delgada, caderas estrechas, y ese culo redondo y firme, bien parado, que se movía ligeramente mientras respiraba. Su piel era blanca y suave, sin una mancha.

Al ver su cara avergonzada, no pude evitar que mi verga se pusiera dura, levantándose como un mástil. Antes de que Valeria dijera algo, me lancé sobre ella y le di un beso, metiendo mi lengua en toda su boca y viceversa. Su lengua era suave y cálida, y su boca sabía a menta. Ella respondió al beso con pasión, sus manos agarrándome la espalda.

—Fer, hazme tuya —dijo, su voz temblorosa pero llena de deseo.

—Agáchate, hazme una mamada —le dije con voz seria, viendo cómo sus ojos se iluminaban.

Ella, al escuchar, puso la cara de la manera más sexy posible, una mezcla de sumisión y lujuria. Se agachó, y empezó a hacer el mejor oral que había tenido en mi vida. Su boca era cálida y húmeda, su lengua hábil, recorriendo cada centímetro de mi verga, chupando el glande, lamiendo el tronco, bajando hasta mis bolas, y luego subiendo de nuevo. Sentía cómo mi pene era bombardeado por sensaciones hermosas, una oleada de placer que me recorría el cuerpo. Sus manos acariciaban mis muslos, mis nalgas, mientras su boca trabajaba sin descanso.

Después de unos minutos, ella comenzó a masturbarse a sí misma mientras me seguía mamando. Sus dedos se metían en su coño, mojados, y podía escuchar cómo se mojaba, cómo sus dedos hacían squelch squelch dentro de su vagina. Eso hizo que simplemente me rindiera y me viniera en su cara. El semen brotó caliente, cayendo sobre sus mejillas, sus labios, su nariz. Ella lo recibió con los ojos cerrados, lamiendo lo que caía en su boca.

Después de limpiarnos bien, Valeria decidió irse a dormir a otro cuarto.

Y bien, al llegar con Monse, ella estaba dormida. Tuve la idea de cogerla así, pero decidí que tenía una mejor idea.

Decidí marcarle a Valeria para decirle que Monse ya se había dormido y que ya podía pasar y dormir en su cama, ya que yo me iba.

Ella llegó y se cambió de ropa a un hermoso camisón que usaba sin nada de ropa interior. El camisón era blanco, transparente, dejando ver sus tetas pequeñas y duras, sus pezones erectos, y la sombra oscura de su coño. El ver eso hizo que me dieran unas ganas de cogerla. Así que, una vez vi que se durmió, decidí amarrar sus manos con una cuerda que encontré, ponerle un trapo en su boca por si quería gritar, cargarla y llevarla al baño.

A mitad de camino, ella se levantó y casi gritó, de no ser por el trapo en su boca. Para que se tranquilizara un poco, le quité el trapo y le dije que era yo y que tuviera paciencia.

Una vez llegamos al baño, la metí en una regadera y me saqué la verga. Estaba dura, palpitante, lista.

—Si querías eso, solo debiste pedirlo —dijo, para intentar mamármela, pero antes de que lo lograra, la levanté y le puse en posición de un splint de piernas perfecto, sus piernas abiertas en una V, su coño expuesto, mojado, brillante.

—Espera, Fer, no tienes condón. Vamos por uno y lo hacemos, porfa —dijo con cara de preocupación, sus ojos suplicantes.

Al escuchar su hermosa voz, decidí ignorar sus palabras. Le empecé a embestir con todas mis ganas, metiendo mi verga en su coño de golpe. Estaba apretado, caliente, húmedo, y ella soltó un grito de placer.

—¡Fe…! —antes de que terminara su grito de placer, le tapé la boca con mi mano.

—Si gritas, no te compraré la pastilla —dije en forma de amenaza, viendo el miedo en sus ojos.

—Está bien, no armaré escándalo —dijo, y cuando dijo eso, sentí un gran alivio—. Pero tienes que cogerme seguido a partir de ahora. Y, solo para molestarte tantito, me tienes que ir a coger al cuarto donde duerme Monse —me dijo susurrando en mi oído, su voz caliente y provocadora.

—Está bien —dije con confianza, mientras seguía embistiendo su coño, sintiendo cómo se contraía alrededor de mi verga.

Al llegar al cuarto donde Monse seguía dormida, agotada de la cogida que le di, Valeria se iba a subir a su cama, pero la detuve y le puse de nuevo el trapo en su boca.

Valeria, al sentir el trapo, supo bien lo que venía. Con una rapidez nunca antes vista, hizo un splint parada, abriendo sus piernas en una V perfecta, ofreciendo su coño y su culo. Cosa que yo aproveché para empezar a cogerla, metiendo mi verga en su coño, que estaba increíblemente húmedo, chorreando.

—Y pensar que una carita tan hermosa y tierna estaría tan excitada de coger enfrente de su compañera de cuarto —dije al sentir la panocha de Valeria, caliente y apretada, chupando mi verga.

Cogí a Valeria en silencio, con Monse durmiendo a unos metros. Cada embestida era profunda, lenta, para no hacer ruido, pero Valeria se retorcía, sus gemidos ahogados por el trapo. Su coño apretaba mi verga como un puño, y sentía cómo se mojaba más y más.

Después de venirme varias veces en su vagina, llenándola de semen, decidí cargarla con su espalda tocando mi torso, y abriendo sus piernas en una V perfecta, le metí mi verga en su ano. Estaba apretado, caliente, y ella hizo una cara de dolor y placer mezclados. Al ver la cara que hizo, no pude evitar seguir, escuchando sus sonidos sordos, sus gemidos ahogados.

Segundos después de metérsela, la saqué corriendo del cuarto, la llevé a las duchas, las encendí y le quité el trapo.

—¿Qué pasó? ¿No querías que no gritara? —dijo con confusión, su voz temblorosa.

—Está bien, nadie nos escuchará. Gime todo lo que quieras —le dije antes de acomodarme y volver a metérsela en el ano.

—¡Ah, ah, ah, ah, ah, Fer! Tu verga me está lastimando, pero se siente increíble —dijo apenas pasados unos segundos de que la metiera. Su ano apretaba mi verga, y cada embestida era un nuevo nivel de placer.

Al escuchar su voz gimiendo mi nombre, no pude evitar querer seguir penetrándola. Y eso hice durante varios minutos. Su pequeño culo fue mi saco de semen. La cogí en todas las posiciones: de perrito, montándola, de pie, contra la pared. Cada vez que me venía, mi semen brotaba caliente y espeso, llenando su ano, chorreando por sus nalgas. Ella gemía, gritaba, suplicaba por más.

—Fer, por favor, no pares, quiero más, quiero toda tu verga, quiero que me llenes, quiero ser tu puta —decía entre gemidos, su voz rota de placer.

Y yo se la daba. Una y otra vez, hasta que su culo estuvo rojo, hinchado, lleno de mi semen. Hasta que ella no podía más, temblando, sudada, satisfecha.

Pasado un rato, fui con Monse, la cual seguía dormida. La besé, y luego me dormí con dos de mis chicas: Monse, roncando suavemente, y Valeria, acurrucada a mi lado, su cuerpo tembloroso y satisfecho.

1 Lecturas/5 septiembre, 2026/0 Comentarios/por nondar
Etiquetas: amiga, amigos, baño, culo, madre, oral, semen, vagina
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
Trabajando de repartidor Parte 1
La consentida de papá
La mejor noche de mi vida con mi madre V
Cómo me convertí en puta 2
BRAGUITAS BLANCAS DE ALGODÓN
Asi fue 4
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.548)
  • Dominación Hombres (4.888)
  • Dominación Mujeres (3.496)
  • Fantasías / Parodias (3.981)
  • Fetichismo (3.188)
  • Gays (23.692)
  • Heterosexual (9.415)
  • Incestos en Familia (20.166)
  • Infidelidad (4.946)
  • Intercambios / Trios (3.510)
  • Lesbiana (1.259)
  • Masturbacion Femenina (1.167)
  • Masturbacion Masculina (2.286)
  • Orgias (2.380)
  • Sado Bondage Hombre (509)
  • Sado Bondage Mujer (227)
  • Sexo con Madur@s (5.020)
  • Sexo Virtual (295)
  • Travestis / Transexuales (2.667)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.840)
  • Zoofilia Hombre (2.422)
  • Zoofilia Mujer (1.763)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba