Con 15 añitos repartiendo “comida” a los ancianos pobres: parte 2, por el ano mi papa no se da cuenta
Ayudaba a mi padre repartiendo comida a los ancianos pobres, pero para francisco, le repartiría algo mas especial…
Autora: Brchan
– Es mi segundo relato de esta historia, me seria de ayuda si dejan algún comentario, me motiva a seguir la historia y poder contarles a cuantos ancianos y jóvenes les repartí los almuerzos , gracias-
Pasaban pocos días desde que el anciano francisco devorara mi intimidad, nos hacíamos más amigos y el anciano estaba más suelto conmigo, el chico Javier estaba un poco apartado, pero era normal ya que me había visto con mis piernas abiertas y mi uniforme de escuela siendo chupada por su anciano padre.
Llevaba como de costumbre la comida al anciano y al joven, sin mencionar palabra alguna sobre lo ocurrido, con el tiempo, mi cuerpo se fue interesante por explorar cosas nuevas, ya a mi edad podía entender completamente lo que era tener sexo sin haberlo practicado más que lo del relato anterior, por lo que cada noche en mi cuarto esperaba a que papa durmiera para usar algunos útiles y poder insertarlos por la parte de atrás ya que tenían un control algo estricto de mi intimidad por parte de una doctora en mi seguro médico.
La razón de esto eran los múltiples problemas con relaciones en el lugar de las jóvenes, y era de esperar por el sector donde vivía.
El viernes llegaba y con ello un gran número de personas al restaurante, llegaban eso de las 4pm y faltaban pocas personas por atender. El niño Javier hijo de Gerónimo estaba ayudando con la limpieza del lugar, era una tarea tardada por los espacios del lugar, pero al verlo en esa tarea mi mente ideaba algo para poder aprovechar el tiempo que estaba fuera de casa.
Corría al segundo piso, cambiaba mi ropa pues no me dejaron ir esta vez con uniforme, vistiéndome con una licra azul, una blusa rosada, una chaqueta rosada y mis zapatos deportivos. Adentro de la chaqueta ocultaba un tarrito de aceite para mi plan, tomando los almuerzos corriendo a donde la bicicleta, me despedía de mi padre y comentaba que el ultimo almuerzo lo llevaría donde Gerónimo.
Llegaba antes de lo esperado donde el anciano, Gerónimo estaba entrando a la casa, me vio algo agitada en la bicicleta, le ayude con algunas bolsas que trataba de cargar regreso a su casa, su espalda encorvada y su cansado ser entraron a mi lado, dejando todo acomodado en un rincón de su casa de madera.
Geronimo – Señorita… y cuénteme, la vi algo apurada, ¿Cómo está todo en el restaurante?, ¿Está muy lleno?
Yo- pues, la verdad si estaba lleno, pero no es por eso, a esta hora las personas ya dejan de almorzar y los que termina fue por que salieron tarde de trabajo y buscan almorzar, pero a esta hora ya están terminando.
Geronimo- Entonces, porque tan apurada señorita, ¿mi hijito está bien?, tengo entendido estaba con ustedes hoy
Yo- Si, el está bien, está haciendo limpieza, yo creo que en eso de media hora ya la termina, siempre es bastante, pero yo vengo apurada es para traerle el almuerzo.
Geronimo- señorita muchas gracias, no se apure, antes le doy las gracias por seguirme trayendo el almuercito, en verdad me ayuda mucho con eso.
Yo- Si, y quería hablar de eso señor Gerónimo, es que… como sabe todo esta caro y los almuerzos subieron y pues, habíamos acordado una cuota, ¿no?
El se quedaba mirándome, se notaba preocupado y era normal, era un anciano haciendo cosas indebidas con una chica de 15, el señor pone su brazo en la mesa para acomodarse mientras me mira y dice.
Geronimo- Señorita es que… pensé que era de única vez… me preocupa mucho eso, es que si se dan cuenta sabe usted que me mete en muchos problemas.
Yo- Mire, no se darán cuenta, además, yo le quería proponer algo, como todo ya subió de precio pues, podemos acordar algo, además solo es un pago por semana.
Geronimo- ósea… ya no quiere lo de hace ya más de una semana
Yo- Pues… digamos que… hoy me dio curiosidad de que… usted me lo meta.
Geronimo- Señorita ¡pero… no puedo eso es un problema ya más grande, si se dan cuenta me matan ¡además, usted es joven, ¿No tiene con quién?, le aseguro que muchos quieren, pero…
Yo- No se preocupe, y no… no tengo con quien no ve que este lugar es feo, está lleno de mucho estudiante de las calles y vicioso, de las pocas personas que conozco o llevo almuerzos ustedes son los más… sanos creo, además si sé que soy virgen pero la idea es que lo hagamos por atrás.
Geronimo- Pero… señorita a usted le puede doler eso ¡
Yo- Pues… intentemos a demás su hijito está ocupado, y acá nadie llega o eso creo no se si tenga más personas que vengan acá y la bicicleta mía ya está adentro, hágale mire traje aceite para bebes, eso no pasa nada, y si me duele le digo y paramos, vamos, no tardamos solo es para saber cómo es.
El anciano se miraba preocupado, se notaba su bigote canoso tornar a un lado, dudaba por un momento mientras el ruido de los autos cercanos del puente sonaba al fondo, el terminaba aceptando mientras una sonrisa entre miedo y morbo llenaba mi rostro.
Yo- Entonces… veamos…
Tomaba una almohada algo vieja que tenía, no podía ponerme en el suelo por la edad del viejo, colocando la almohada en la silla de palo que tenían, dejaba contra la mesa vieja el espaldar de la silla y con cuidado destapaba el aceite, el anciano sabio lo que tenía que hacer, se colocaba a mi lado mientras bajaba su pantalón. Encorvado y con temor su miembro sale, estaba algo dormido, lo tome con mi mano y empecé a tocarlo, era la primera vez que tomaba un pene, estaba algo arrugado, pero lentamente con mis caricias fue despertando.
Yo- ummm… nunca se lo vi antes señor Gerónimo.
Geronimo- Ya tengo una edad, es normal no se ponga dura al instante… perdona, en verdad no me acostumbro, usted sabe que un anciano no tiene esta fortuna de … ya sabe.
Pasamos un par de minutos, podía sentir como crecía en mi mano, lo que estaba blandito se puso más duro, llegando a unos 16cm de pene, no estaba duro del todo como lo pensaba, pero era blanco, largo y de una punta color rosado, me asombrada su forma la cual me gustaba, pero no me gustaba mucho la cantidad de pelitos que tenía.
Puse una gran cantidad de aceite en su pene, brillaba más y más, el anciano solo miraba asombrado mientras su pene palpitaba casi duro del todo, el miembro del anciano era poco grueso, era de unos dos marcadores de grueso, suficiente en mi cabeza para aguantarlo, me giraba y con mis manos tiraba hacia debajo de mi ropa, al ser licrada se desliza con algo de dificultad pero llega a mis rodillas, me acomodo colocando las mismas en la almohada y sosteniendo mi cuerpo entre la mesa y la silla, quedaba solo en un calzón rosado que el anciano bajo sin dudarlo, sentí un fresco y temor en mi cola pues estaba expuesta al anciano.
Geronimo- ummm.. perdone por decirle, pero… tiene cosas muy lindas en su colita señorita… la verdad este anciano nunca vio algo así de lindo cuando era joven.
Yo- ajajaja no me diga esas cosas que me da pena señor Gerónimo… a demás no es para tanto.
Relajaba mi cuerpo, encorvando mi cintura mientras mi culo redondito y morenito quedaba a disposición del anciano, podía sentir como algo baboso y un poco duro se restregaba entre mis nalguitas, reía un poco ante lo que estaba pasando, mirando a lo lejos de repente siento como intenta empujar sin dar resultados, su pene algo blanco solo se movía a otro lado antes de entrar, mi ano poco a poco se notaba un poco mas abiertito por las embestidas y antes de darme cuenta siento el glande entrar, fue un dolor algo fuerte al inicio, acompañado de algo baboso que se desliza por mi ano, algo mas blando que el marcador pero mas ancho que en el primer empujón saco lagrimas en mis ojos mas por temor que por el fuerte único dolor punzante.
Yo- Ummmmm¡¡¡ e..entró¡
Decía algo adolorida, el anciano quería parar, pero le negaba, cada que empujaba el dolor era menos y la extraña sensación de tener algo adentro me inundaba de placer, mi vagina goteaba solo un poco hasta que siento algunos pelitos chocar en mí, no era agradable del todo, pero indicaba cuanto lo tenía adentro.
Su trozo de carne largo se sentía muy lento entrar y salir con su respiración agitada, mi ano se acostumbraba a su anchor, mis manos apretaban la mesa y la silla dando un gemido algo entre dolor y placer cada que lo empujaba, y un suspiro de alivio cada que lo pretendía sacar
Geronimo- umhh¡¡ señorita… ahhh ¿le está gustando? …. se le siente apretadito
Yo- auu¡¡ e..es raro… se siente raro… es incomodo, pero se sienten cosquillitas
El anciano seguía, podía notar su pene palpitar y endurecerse mas y mas en mi interior, yo daba suaves quejidos que hacían apretar mi abdomen sintiendo más cuando me metía su pene, comenzaba a darme mas cosquilleo en mi vagina, goteaba un poco, podía sentir como algunas gotas salientes de mi se deslizaban en mis muslos, de repente y ante cada suave embestida el cosquilleo era mayor, el dolor cesaba y la incomodidad no se iba pero empezaba a ser mucho más agradable.
Yo- puede… empujar más rápido ¿
Preguntaba con curiosidad de sentir algo mas intenso, el anciano se movía mas rápido, empezando a escuchar algún aplauso entre sus muslos y los míos por la pose algo encorvada en la que estaba, suspiraba desesperada mientras quería tocarme, pero lo delgado de la silla no me dejaba. Cada embestida comenzaba a mover un poco mi cuerpo, pasando de sentir como era difícil entrar a como su miembro se deslizaba por completo
Me desesperaba al sentir cuando me entraba mas rápido, mis manos buscaban las orillas de la mesa vieja para aferrarse, la silla se movía cada que me metía su pene al fondo, unas fuertes ganas de orinas me entraban al tiempo que mi culo se levantaba ante el cosquilleo, suspiraba desesperada y los suspiros ya eran gemidos, como si pujara y el sonido saliera de mi de una forma algo descontrolada, el anciano empujaba algo mas duro dentro de lo que podía.
Yo- ahhh¡¡¡ esta… muy larga señor geronimo… ahh¡¡¡ me dan… muchas cosquillas.
Geronimo- ahhh ¡señorita usted tiene esa cola apretada… quiere que se lo heche afuera ahhh o como…
Yo- no… adentro… ahhh auuu¡¡ ahhh eso… mas…
Mis piernas temblaban, el anciano se movía algo torpe pero me daba igual ya que estaba por correrme, la extraña sensación de orina y el cosquilleo hicieron tener mi primer orgasmo, me quejaba algo fuerte, silenciada por el sonido de los autos a lo lejos, podía notar en cada espasmo como la vagina me goteaba mojando mis piernas, el anciano me tomaba mas fuerte, casi a punto de lastimarme con sus manos rugosas, me empujaba contra el jadeando como animal, el ano comenzaba a dolerme de regreso un poco por lo duro pero hasta que sentí un gran calor en mi interior no me percate.
El anciano jadeaba desesperado, tensionando su cuerpo y luego desencorvando su espalda mientras podía sentir en mi ano como su pene palpitaba, se quedaba quieto y a veces lo metía muy suave, era notorio que ya tenia la leche del anciano adentro por el calor y el líquido se sentía raro en mi interior, pasaron unos segundos hasta que el anciano hablara y yo pudiera moverme un poco.
Geronimo- umhhh¡¡¡ espere… no se mueve o se mancha…
El anciano tomaba servilletas que tenia del almuerzo, siempre ponía de sobra, limpiaba mi vagina mientras yo me reía reclamándole, al momento de sacar su pene pude sentir como burbujitas se movían en mi interior, pero cuando sonó un plop¡ a la salida fue que note como empezó a deslizarse hacia afuera toda la leche del anciano, preocupada me levante, pero el conociendo de lo que pasaría tapo la entrada con las servilletas y limpio poco a poco mi ano de su leche.
Yo- se siente raro¡ … me sale mucho? ¿Como lo tengo?
Geronimo- Señorita si… pues no es tanto como en mi juventud, pero si le deje bastante adentro… eso si… esa colita le quedo redondita y roja, será mejor que descanse y si quiere no se le presto algo para sentarse y poder irse por que ahora no le duele, pero más tardecito que cierre sí.
Yo- señor Gerónimo ¡usted como sabe eso? Ajajajajaj, ummm si es que la verdad siento la cola rarita… me duele un poco, pero me da gustito.
Geronimo- no sabia que usted en verdad podía ser así, no entendía por qué me pidió lo de antes, pero si… si a usted le gusta sentirse así y yo puedo ayudar, yo encantado, solo que será secreto
Yo- ajajajaja, ya ve, ahora si me entiende… esta bien, cuando ocupe algo o cada semana yo vengo a que me explore la colita ajajja
Geronimo- En verdad muchas gracias, señorita, prometo corresponderle a sus pedidos, hace a este anciano muy feliz, hace mucho no me sentía tan vivo, me alegra poder encontrármela en el camino.
Pasamos un rato riendo, intentando limpiar mi ano algo adolorida, acomodando mi ropa y esperando a que el anciano almorzara, sentía cosquilleo en mi interior, el morbo de que mi amigo anciano me cogiera por mi ano era algo que seguía aumentando las ganas de desvirgarme de algún modo sin que se dieran cuenta, y antes que tarde, partí a casa sin poder subirme a la bicicleta por que me incomodaba, subía todo lo que podía a pie antes de subirme a ella pero sin sentarme, solo pedaleando levantada hasta llegar a casa, el chico ya había terminado de limpiar pero lo curioso es que no lo vi en el camino, llegando al cuarto para ducharme y acostarme ese día como si nada hubiera pasado.

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