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Fetichismo, Gays

Cuidando a mi crush de 6 años. Parte 2

Nunca me había sentido tan caliente. Nunca imaginé tener al niño de 6 que tanto me gustaba, mamándomela..
Parte anterior: https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/fetichismo/cuidando-a-mi-crush-de-6-anos-parte-1/

Después de comer, nos marcó su mami para ver cómo estábamos. Mau le contó todo lo que hicimos y preguntó si podíamos ir a la plaza. Su mami nos transfirió y fuimos a un lugar de juegos aquí en mi ciudad, después aproveché a hacer despensa.

Cuando regresamos, ya eran como las 5pm. Estuvimos casi 6h afuera. Mi plan para pevertirlo, era meterlo al baño pero esta vez yo sin ropa.

Le pedí que busque su toalla y nos metimos a bañar.

Yo acomodé nuestra ropa limpia y toallas, mientras él se desnudaba. Mi verga ya estaba tomando forma en mi pantalón, y sentía como mi cuerpo emanaba calor de lo prendido que andaba.

Lo vi entrar a la regadera completamente desnudo. Me quedé embobado viéndolo mojadito. Me quité mi playera y ahora era él, quien veía embobado mi cuerpo marcado. Me bajé mi pantalón y luego me quedé completamente desnudo. Mau intentaba disimular, pero era evidente que le llamaba la atención la tremenda erección curvada que traía.

Me metí a la regadera con él, tomé shampoo y lo comencé a frotar en su cabeza. Por la cercanía, mi verga rozaba sus hombros.

Él fingía ver sus uñitas para tener baja su mirada y verme el trozo. Ni tuve que hacer un movimiento, él solito cayó.

— Oye, Marco. —dijo con su vocecita como dudando—. ¿Por qué tienes así tu pene?

— ¿Así como, Mau? Todos los hombres tenemos pene. Como estoy grande, pues es más grande que el tuyo.

Mau se quedó callado un momento, mientras le tallaba la cabeza quitando la espuma.

— Pero… —dijo después de un ratito—. Hasta cuando te estabas quitando apenas tu pantalón, ya se te veía grande y otras veces no se te marcaba.

Me sorprendió su buena lógica. Así que le dije la verdad. Que cuando uno está grande, se pone caliente y se le para. Obviamente, con palabras que él entendiera.

Mau me tenía mucho cariño, así que ya saben, vino la típica de prometerme no decirle a nadie lo que platicamos o no nos veríamos más.

— Bueno, yo ya te bañé ayer y hoy te toca enjabonarme —le dije cuando ahora descaradamente, me veía la verga.

Río incómodamente.

— Pero tú ya eres grande jaja. Te sabes bañar.

— ¿Y qué tiene? Yo también quiero que me bañen. ¿O eres bien chingón y eres el rey para que solo te bañen a ti? —le dije bromeando—.

Se río y tomó el jabón. Hizo espuma en su manita y frotó ambas por mi espalda y nalgas. Yo lo guiaba diciéndole dónde enjabonarme mientras Mau seguía riéndose. Ya tenía todo el cuerpo blanco por la espuma. Me gustó sentir sus manitas acariciar mi cuerpo desnudo.

El único lugar que no le indiqué, fue mi entrepierna para dejarla a lo último.

— ¿Ya me enjabonaste en todos lados?

Con una gran sonrisa, Mau negó con su cabeza.

— Te falta ahí. —dijo señalando con su dedito mi verga que era la única sin espuma, solo mis 21 cm que no pensaban bajar.

Mau no despegaba su mirada de ella, ni cuando me hablaba.

— ¿Te gusta? —le dije mientras me masturbaba lentamente—.

— Uhjum.

— ¿Quieres tocarlo?

Asintió sin dejar de verme la verga.

– Pero no le puedes decir a nadie, ¿será nuestro juego secreto? ¿Sale?

— ¡Sí!

Agarré el jabón y lo froté en mi tronco. Tomé su manita y la llevé a que me toque. Con la excusa de enjabormame, le mostré como masturbarme. Torpemente, Mau subía y bajaba sus manitas, eran tan pequeñas que necesitó las dos para poder masturbarme. Aquellos que ya tiene experiencia, no me dejaran mentir. Las caras que ponen los niños cuando hacen algo que de alguna manera, saben que está prohibido es lo más rico. Con su carita excitada, Mau seguió masturbando mi pito ya lleno de jabón.

Abrí la regadera y dejé que el agua se lleve la espuma.

Agarré nuestras toallas y nos sequé rápidamente.

— ¿Te gustó jugar conmigo?

— ¡Sí! —dijo saltando—. Se siente calientita y está muy grande. No podía cerrar mis manitas.

— ¿Quieres jugar otra cosa conmigo?

— ¿No podemos jugar más tiempo a lo de ahorita? –dijo triste—.

Sonreí a sus ganas de seguir masturbándome. Yo ya había triunfado, a Mau le encataba mi verga.

– Sí, vamos a jugar así, pero más cosas.

Saltando feliz, nos fuimos a mi cuarto. Tendí nuestras toallas en la cama y lo senté en la orilla.

— Si te lo metes a tu boca, te va gustar. —le dije mientras estiraba mi verga aún parada—.

— ¿Tu pene en mi boca? —preguntó haciendo muecas–. Noo, mejor solo que te lo agarro.

— Noo, Mau. Si te lo chupas así como comes la paleta, me voy a venir y voy a sacar lechita.

— ¿Qué es eso?

— Es lo que los hombres sacamos cuando sentimos rico que nos toquen el pene. Te va a gustar, te lo prometo. ¿Sí?

Hizo pucheros pero aceptó. Abrió su boquita sacando sus dientes y se la metí. Era aun niño, no era un experto obviamente, pero me sentí en el cielo. Su boquita se sentía calentita y lo húmedo de su saliva me traía mal. Sí la tengo grande, pero no tan gruesa. Aun así, el grosor llenó la boquita de Mau.

No pudo meterse más de mi glande, pero era suficiente.

Lo tuve que corregir cuando empecé a embestir lentamente su boquita, porque me lastimaban sus dientitos. Abrí su boquita y le dije que cubra los de abajo con su lengua y los de arriba con sus labios. Se veía chistoso, pero ahora solo sentía lo suavecito de su boca mamármela.

Yo andaba gimiendo bien rico. Nunca me había sentido tan caliente. Nunca imaginé tener al niño de 6 que tanto me gustaba, mamándomela.

Me preguntó a qué hora iba a salir la lechita. No le respondí, solo se la seguí metiendo.

No tardé más, me vine en su boquita. Se pasó a atragantar un poco, pero finalmente, tragó todos mis mecos.

Los saboreó y me quedó viendo.

— ¿Te gustó? —le pregunté sin respiración de lo rico del orgasmo—.

— No sabe a nada. Pero se siente rico chupar tu pene, Marco. Se siente suavecito en mi boca.

— Ya sé, pulga. ¿Entonces, seguiremos jugando?

— Sí.

Le limpié el resto de semen en los cachetes y nos cambiamos. Ya en la noche, mientras él se cepillaba, puse porno gay en la tele. Le dije que mirara, que así íbamos a jugar después.

En el video, se cogían a un twink por un señor. Mau solo decía «wow» y preguntaba por todo. Porqué gemía el pasivo, porqué se la metían por la colita, porqué le duele y más. Le respondí todo.

Ya era tarde, cuando apagué la tele. Mau estaba acostado en mis brazos, viendo atento el porno antes de que la pantalla quedara negra. Lo tomé de la barbilla y le clavé un beso.

– Oye, Marco. ¿Somos novios?

Me reí de la pregunta de la nada.

— ¿Por qué, Mau?

— Porque una vez vi a mi mami besar en la boca a mi papá y me dijo que eso hacen los novios. Y una vez, en la noche entré a su cuarto y no tenían ropa, estaban haciendo cómo en el video que me mostraste, solo que no eran dos hombres.

— Bueno, hay hombres que también son novios. Así que sí, Mau. Somos novios, por eso jugamos a lo de hoy. Pero no le puedes decir a nadie que somos novios, porque no dejan a los niños besar a grandes.

Mau asintió y lo seguí besando bien rico, metiéndole mi lengua y succionando la suya, él era torpe en sus besos, pero yo lo sentí delicioso.

Le quité sus pijamas y me bajé el short que llevaba hasta las rodillas. Mau abrió su boquita tal y como le enseñé, se metió mi glande y yo comencé a mover mi pelvis. Después de un rato con él mamando, yo ya me iba a venir, pero Mau no quería soltar mi verga. Lo llené por completo de mecos, esta vez todo mi líquido en su boca. Él tragó esta vez con una sonrisa. No mames, se me vuelve a parar escribirlo y recordarlo.

Nos acostamos y tal cual, nos dormimos.

58 Lecturas/6 marzo, 2026/0 Comentarios/por Gabito180
Etiquetas: baño, gay, mami, orgasmo, pasivo, pene, semen, verga
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