El orfanato – Mi entrada por la puerta de atrás
Nunca imagine que la primera vez de mi ano fuera con Gerónimo, el anciano dueño del orfanato en que trabajo, rompiendo con su racha de fidelidad de 45 años.
Autora: Brchan
Cuando pequeña fui desplazada junto a mi familia por un conflicto entre países, a eso de los 10 años viaje junto a mi padre y madre a un país cercano al de mi origen ya que mi padre escapo junto a mi madre y a mí, siendo considerado el traidor a la patria por no defender una nación perdida.
El tiempo paso y crecí como una chica de mi país solo que mas bajita, con un busto algo grande pero firme, con unas nalgas redondas, pero no gigantes y mi estatura de 1.62, mi piel pálida como la leche y algo ruda, a decir verdad.
Aprendí mucho de mecánica por el taller de mi padre, trabajaba desde casa reparando y moldeando el metal, algo de electricidad y reparación, era extraño para una chica de 24 años saber sobre todo esto, pero la poca educación de calidad y los pocos recursos en mi casa solo me permitían ayudar a mi padre.
Con el tiempo me contrataron en el orfanato, los dueños eran una pareja de ancianos del lugar, no eran adinerados pues el lugar se caía por el desgaste del tiempo, pero dentro de todo mis mejoras y reparaciones lo hacían funcionar, incluso cuando entraba poco dinero y sobraba para pintar yo era la encargada.
Pasaron los meses, pero el salario era algo bajo, la anciana del lugar estaba de acuerdo de sostener mi trabajo, pero su esposo era un señor que se fijaba más en dar una imagen firme de todo antes que un salario adecuado, gastando dinero en publicidad o en la fachada únicamente.
El señor Gerónimo era justo con el contrato, ni una moneda mas ni una moneda menos, de unos 75 años le pongo, con el pantalón por arriba del estomago y una camisa blanca, zapato de cuero negro y muy bien peinado, un amor de señor, pero los jóvenes que todo lo escuchan del orfanato tenían un chisme del señor, que por alguna razón era un amante de los pies de las chicas.
Los días pasaban y el lugar estaba algo mal económicamente, en la mañana el señor Gerónimo se acerca mientras yo reparaba la tubería de un bebedero
Gerónimo- Señorita, ¿Cómo se encuentra usted?, noto que trabajando como es debido, me alegra eso
Yo- Señor Gerónimo un gusto verle, tan activo y firme como siempre ejeje.
Gerónimo- Señorita, quisiera poder hablar con usted, como sabe, el orfanato esta pasando por un pequeño tropiezo sabe, este mes no entraron casi donaciones y me es difícil poder responder el siguiente mes con todo si no se mejora, quisiera poder charlar sobre eso.
Yo me preocupaba de inmediato, requería si o si del dinero, haría lo que fuera por poder seguir trabajando así fuera por ese pequeño sueldo, mi corazón palpitaba fuerte mientras el señor Gerónimo con respeto tenia un rostro algo de tristeza, podía notar que no quería despedirme o dejarme ir pero era complicada la situación este mes de trabajo.
Gerónimo- señorita, usted tiene un lugar donde pone la herramienta verdad?, hace mucho que no veo donde pone eso y quisiera saber, no por nada malo, espero no me mal interprete, es que este orfanato tiene lugares algo complicados a los que llegar en el sótano, y pues quisiera saber del lugar, espero usted no me mal interprete yo estoy muy alegre por su constante trabajo y reparación.
Aceptaba sin dudarlo, era verdad lo que decía, el orfanato era una planta industrial antes que fue acomodada, la caldera y algunos cuartos del sótano eran de difícil o restringido acceso, todos menos para mi que los usaba a diario, había organizado todo en un cuarto en el sótano, era pequeño solo entraban dos estantes de metal para los objetos organizados, una silla y un muy pequeño escritorio, la puerta casi no se podía abrir y tenia una pequeña ventana a la parte inferior del edificio, como una rendija que daba a algunos arbustos, al llegar el señor Gerónimo me dice.
Gerónimo- en verdad usted guarda sus cosas acá?
Yo- Si señor, acá están lo respuestas, incluso algunos los traje de casa, pude conseguir que me donaran algunas llaves de paso y material, lo guardo acá, además acá me cambio y suelo almorzar, se que es algo encerrado, pero no usare otro lugar que puede ser utilizado por los niños.
Gerónimo- señorita, en verdad me alegra poder tenerla acá, y quería decirle que en verdad me queda algo difícil estos días pagarle, no puedo pagar a todos hasta que entre dinero y no se si sea mañana, a demás el dinero que tengo guardado es destinado para la publicidad del orfanato.
Era notorio, tenia dinero para esa publicidad pero no para lo trabajadores, o eso decía, el podía ver mi rostro casi en lagrimas pero suspiraba, miraba a los lados mientras me hablaba del lugar y su historia, yo solo podía pensar en mi casa y en como ayudar, pero dentro de tanto pensar la duda surge, ¿y si le propongo algo indecente, si muestro mis pies o si es mentira todo perdería toda oportunidad, tenía pensado todo hasta poder hacerlo con él, era un señor agradable, no tenía en mente otra forma, mi cuerpo se sentía raro, entre nervios, temor, llanto y dudas, pero el momento de intentarlo era ahora o ser despedida y sin saber si me llamarían?
El señor Gerónimo sacaba un documento, era una carta formal para entregarme, mencionando lo de los gastos y una terminación de contrato justa ya que por los términos de mi contrato podían presidir de mi cuando desearan.
Un silencio largo se dio en el lugar mientras yo suspiraba temerosa.
Gerónimo- Lo lamento señorita, pero si en algún momento nos llegamos a ver estaré muy agradecido, es que me da pena decirle que se quede, menos sin pagarle un par de meses y yo sin saber si puedo responder.
Yo- señor Gerónimo, lo entiendo, se que me hace falta el dinero, pero, es su deber, bueno
Suspiraba sin poder hacer nada, su rostro serio se mantenía en todo momento, recordaba cada cosa que me decían de él, trataba de buscar un espacio, pero en ese momento él saca su teléfono
Gerónimo- señorita, me toca tomar una foto al contrato firmado para pasarla al encargado de los contratos
Yo- Esta bien solo déjeme me cambio, solo es quitarme el overol o puedo manchar la hoja de grasa
El señor acepto, el se retiraría pero inicie a quitarlo, el se daba cuenta que tenia ropa debajo entonces no salía del cuartico, usaba una blusa blanca algo delgada, un brasier negro y un short a mis muslos pálidos y algo marcaditos, llegando a mis botas, me sentaba en el lugar al lado de la carta y sin intención alguna a parte de solo cumplir con firmar la hoja pude notar que al salir mis pies pálidos con uñas algo mal pintadas rojas el señor giro y me vio de reojo, pensaba en mi momento que el señor solo era un anciano que frustraba su vida sexual en fetiches para serle fiel a su esposa algo gritona, y que así había pasado por tanto tiempo al no tener oportunidad o tiempo de serlo.
Yo- Listo, perdona es que hace calor a demás el overol esta untado de mucha grasa y lleno de mugre.
Gerónimo- Señorita entiendo, no se preocupe, me es increíble ver que usted usa un uniforme por su cuenta y mas con mas tela debajo, el calor acá es mucho en las tardes y mas con todo ese material sobre usted.
Yo acepte mi destino, en ese momento firme la hoja, movía mis pies por instinto al relajarlos, el miraba concentrado mientras yo firmaba sentada en la mesa, le entregaba el documento suspirando el señor tomaba su teléfono, era un teléfono moderno, trataba de tomar la foto, pero no podía, su teléfono estaba extraño.
Gerónimo- Perdone… es que esto esta todo loco no se cómo usarlo, ¿podría ayudarme?
Yo tomaba su teléfono, él me decía una clave para ingresar, cuando la pantalla se ilumina mientras los dos mirábamos el teléfono se abre un grupo de whatsapp, era un grupo donde algunos señores mandaban fotos sexuales, el teléfono se bloqueaba por la cantidad de virus y de cosas que tenia en el lugar, el se asusto y me trato de quitar el teléfono, yo se lo entregue asustada.
Gerónimo- No… perdón perdón… no era mi intención ¡
Yo- No se preocupe señor Gerónimo, es normal compartir esas cosas con amigos, además, no diré nada usted es un señor serio yo no regare cosas o chismes que no son.
El señor se preocupaba, temblaba tratando de apagar su teléfono, pero estaba tan lento que no respondía, resignado el me mira con la cabeza baja.
Yo- No se preocupe, mire, présteme el teléfono y yo reinicio esto, solo que me tocara borrar toda la información, el teléfono esta lento por mucha información.
Tome el teléfono, el señor miraba, todas las fotos que tenia eran pies de chicas y sus nalgas, los señores respondían, el teléfono estaba como loco, lo que hice fue con cuidado guardar solo los contactos como respaldo y reiniciar el teléfono, me quedaba sentada en el escritorio mientras el señor Gerónimo tomaba lugar en la silla, colocándola en la entrada mirando a lo lejos.
Yo- No se preocupe, esto tardara un poco, además, quisiera preguntar, ¿Cuánto tiempo lleva usted con su esposa?
Gerónimo- Llevamos ya casi 45 años
Yo – Y usted nunca le fue infiel por lo que tengo entendido, pero, en verdad es difícil aguantar tanto tiempo, ¿hace cuanto usted no habla o siquiera ve a otra mujer que no sea por ese grupo?
Gerónimo- Hace mucho… en verdad nunca vi a otra chica, digamos que conocí a mi esposa hace tanto y era o es una persona muy rabiosa, además era estricta y el trabajo me mantenía muy ocupado, me siento orgulloso de pasar 45 años de esa manera, pero es difícil de conllevar, por eso cometí el error de entrar en ese grupo con otros ancianos que conozco, ellos mandan esas imágenes y yo solo suelo descargarlas, pero la cámara del teléfono no funciona y se pone lento todo.
Yo seguía trabajando, aceptando a lo que decía en todo momento, podía sentir que el estaba temeroso y yo estaba por morir de risa, borrando todo y dejando poco a poco todo listo.
Yo- Entiendo, bueno, no se preocupe, pero… quisiera yo hablarle de algo, espero no se enfade, quiero que lo que le diré sea un tema serio, no quiero que piense que juego con usted.
Gerónimo- Dígame señorita.
Yo- Mire, se borro todo, posiblemente se llenará de imágenes si no hago que el teléfono no descargue esas fotos, entonces no se si pueda pues descargar muchas mas o pasara lo mismo.
Gerónimo- Pues, no se preocupe señorita, ya aguanté 45 años, unas fotos no me mueven el piso ajajaja
Nos reímos un momento, pero intrigada por sus palabras miraba a lo lejos respondiendo.
Yo- ajajaja, 45 años, pero igual, no se preocupe, luego conseguirá así sea un par, a demás es solo una chica y sus pies, igual si quiere yo le paso un par para que tenga guardadas no se.
Gerónimo- ¿Usted señorita guarda esas fotos?
Yo- ajajaj no no, digo que si no entrara al grupo o si no descargara eso yo me tomo un par y se las paso, igual es de los pies y de la cola sobre la ropa, no es como si fuera de mi intimidad
Gerónimo- señorita en verdad no puedo aceptar eso, además, seria infiel a mi esposa y no debo irrespetarla ni a ella ni a usted
Yo- ajaja no se preocupe, en verdad no puedo creer que usted con una edad bastante alta no experimentara nuevas cosas, yo tengo solo 24 y pues, creo que en ese tema viví un poco mas que usted, ¿no le da intriga?
Gerónimo- Si, pero… y que hago, solo regreso el tiempo y trato de hacer lo que no pude, ¿eso me quiere decir?
Yo- Pues, no puede pasar eso, pero señor Gerónimo, usted me ayudo mucho, incluso, creo que hoy nos hicimos algo amigos, pues, yo le propongo algo, mire.
El señor me miraba intrigado, su bigote estaba algo hacia abajo como curioso pero algo triste, su mirada se agachaba mientras su cuerpo curvo solo se quedaba mirando al suelo mientras yo le hablaba.
Yo- Pues, este contrato, yo se lo paso firmado y no se, si somos amigos puede que no llegue a algún lado esa firma
Geronimo- Pero señorita ¡
Yo- Y pues señor Gerónimo, puede que si eso pasa, yo como su amiga, así que no será infidelidad y nadie se enterara, puede que mañana misteriosamente repose en el escritorio de espaldas y ignore no sé, que de pronto usted mañana se tropiece acá en este lugar y me de sexo anal.
Gerónimo- Señorita¡… pero como dice eso¡
Yo- No lo se, así yo experimento mi primera vez por atrás y usted pues, como es entre amigos, usted sabe, nada formal, nada de besos o esas cosas, solo una empujadita, solo es para sentir para conocer, experimentar.
El señor se quedaba pensando, el aceptaba con su cabeza y tomaba sin decir nada mas el papel y lo guardaba, el se giraba y suspiraba.
Gerónimo- S…señorita… ¿usted esta segura?, es que … es todo raro.
Yo- No se preocupe, mire, su teléfono ya está, piénselo, pero será secreto, mañana usted me cita, bajamos acá, me alisto y pues, experimentamos como amigos.
El señor se queda pensando, el asustado se gira y acepta con su cabeza, suspira antes de salir, notaba que estaba asustado por romper esos años de fidelidad pero su curiosidad ganaba, la “amistad que teníamos era mayor”, el día pasaba, trabajaba como si nada para retirarme antes, dejando organizada algunas cosas, la incertidumbre me llenaba mientras el señor Gerónimo pasaba por mi lado y solo saludaba de forma formal en todo el día, lo miraba nervioso, la noche pasaba en casa mientras yo me alistaba, en mi casa saludaba a mis padres y entraba a mi cuarto, preparaba para un lavado, me colocaba de lado en el baño, entrando en mi ano virgen una pequeña manguera y limpiar todo para el contrato, era extraño pero mi pecho latía fuerte, como si de temor o si de vergüenza me llenaba de morbo, hace mucho no tenia relaciones, pensaba en todo esto mientras usaba cremita para bebes en mis pies pálidos, pintaba mis uñas y soltaba la manguera de mi agujerito rosado, alistaba una ropa interior tierna, odio las cosas llamativas y provocativas, amo la ternura, alistando un bóxer rosado de ovejitas, no usaba sostén, alistaba una blusa blanca y un short rosado pastel elástico, en mis pies usaba zapatos deportivos por políticas del orfanato.
El día llegaba, entraba a trabajar como si nada, colocaba mi overol limpio, pero no usaba las botas sucias, traía en mi bolso unas pastillas de menta por si el sabor no era el esperado en caso el quisiera una mamada, el morbo estaba en el aire mientras la cremita que ayudaría a deslizar a Gerónimo en mi puerta de atrás reposaba en el escritorio.
Era llamada a la oficina, hablando con la esposa de don Gerónimo mientras el me atendía, el salía saludando de forma muy seria y formal mientras mencionaba que se ausentaría por inspección de las zonas de caldera pues él quería aprender un poco, su esposa se reía mientras nos poníamos en camino, no era una esposa perfecta, los gritos y risas de burla eran constantes pero esa espina y esa intriga de tantos años hoy saldría a mi interior.
Bajamos a las calderas, el sótano estaba limpio como el día anterior, podía ver que el señor Gerónimo estaba elegante, perfumado, pero algo temeroso, tomaba una píldora azul acompañado de un sorbo de agua, al terminar tomaba su mano para quitar su temor como si de algún familiar se tratara, cerraba todo con seguro desde las escaleras, entrando al cuarto de herramientas.
Gerónimo- S…señorita, en verdad…
Yo- Si, ya estoy lista, además tenemos tiempo
Gerónimo- Mientras mi esposa no se ponga a gritos a buscarme si ajajja
Yo- No se preocupe que la que gritara soy yo y no para regañarlo ajajaj
Acomodaba el escritorio un poco, al ser algo bajo quedaba a la altura de la cadera del anciano, con cuidado me pongo de lado en el escritorio, bajando mi ropa lentamente, el señor Gerónimo abría sus ojos sorprendidos al ver mi blanco cuerpo desnudo, mi vagina y ano rosaditos salían a flote, me quedaba recostada aparentando que nada pasaba, riendo un poco le entrego a Gerónimo la crema que usaríamos, el interpreta de manera correcta mientras miro a la pared llena de morbo.
Escucho como la ropa del señor Gerónimo cae, su pantalón formal estaba en el piso y comenzaba a escuchar cómo se ponía la crema, luego de un instante algo duro y calientito se posa en mi culito, rio un poco nerviosa mientras el solo acaricia.
Yo- No se preocupe, si me duele le digo señor Gerónimo, solo, experimente, espero que le guste.
Gerónimo- Si señorita… prometo que seré suave… a demás… si me permite decirle, usted es muy hermosa, nunca vi una joven tan bella como usted en toda mi vida, y mucho menos de esta manera.
Sentía como empujaba, el glande ingresaba en mi ano con facilidad, podía sentir que lo tenia delgadito, pero era mejor para el anal, la punta rozaba mis paredes anales, tocando cada parte de mi interior, aguantaba la extraña sensación, no dolía al ser delgado pero si se sentía rarito, pero todo comenzó a cambiar cuando sentía que entraba mas y más, pensaba que pronto se metería completo, pero pasaba el tiempo y solo sentía el pene tocar mas adentro, me asombraba un poco, levantando mi cuerpo, viendo un pene de casi 18cm, delgado, con una curva en la punta, duro como roca.
Yo- Señor Gerónimo ¡espere… ¿Cuánto le mide eso?
Gerónimo- Pues… lo normal creo… siempre fue así
Yo- ¿En verdad fue así siempre?, es que… es muy largo, ¿Cómo es que no tenía sexo con chicas con todo eso?
Gerónimo- Ya le dije señorita… mi esposa es muy… gritona y yo no quería serle infiel.
Yo- Ummm no se preocupe, usted siga… a demás… somos amigos y nos tenemos que hacer favores, ¿verdad?
Le preguntaba, el me miraba aceptando, su pene entraba más y más, sentía casi en mi estomago su glande tocarme y como al salir tocaba todo mi interior, sentía un poco de dolor, pero me llenaba de placer cada que tocaba fondo, mi vagina goteaba al tiempo que la cremita y el liquido del pene del anciano.
Gerónimo- Señorita… umhh¡ perdone decirle, pero… se… siente muy rico su ano… se que falto al respeto, pero… lo tiene tan apretado.
Yo- Umhhh ¿si le gusta entonces por el culito?
Gerónimo- Claro umhh¡que si señorita, se siente calientito… nunca sentí algo así… en verdad estoy muy agradecido
Poco a poco se soltaba Gerónimo, la correa de su pantalón en el suelo sonaba a la par de su cuerpo chocar con mis nalgas, se escuchaban aplausos en el cuarto y Gerónimo tartamudeaba un poco mientras cogía, podía escuchar como estaba por correrse mientras no aguantaba las ganas de venirme a chorros, mis piernas tiemblan, mis pies se recogen y apreto mis deditos de las manos en la mesa, los de mis pies se acurrucan y suspirando fuerte siento algo caliente que llena por adentro mi cuerpo, era como si abriera una llave que hace mucho no se usa con leche caliente que cuando empujaba entre gemidos del anciano restregaba el semen en todas las paredes de mi ano adentro.
Gerónimo- Perdon¡… no quería ensuciarla… así
Yo- umghhhh¡¡ que rico señor Gerónimo… tenía muchas ganas, salió mucha leche.
Le decía, el estaba inquieto, mi orgasmo había manchado la mesa mientras mi ano se sentía raro, el señor sacaba el pene sintiendo frio en mi interior, algo de dolor en mi cola y como escurría la leche de Gerónimo.
Yo- umhhh que rico lo hace señor Gerónimo, me alegra poder ser su amiga y ayudarle con estas cosas, ¿le parece si no es la única vez?
Gerónimo- ¿usted me dejaría repetir en otro momento?
Yo- Claro¡, además, si quiere contarle a los del grupo esta bien, incluso, si quiere tome una foto de mis pies y mi cola, pero eso sí, para que solo la vean una vez, así podrá alardear de lo que hace y como solo se ve una vez nadie más sabrá quien fue su amiguita especial
El lo pensaba, sacaba su teléfono y me lo entregaba, yo tomaba una foto de ladito, mi ano estaba rojo, abierto y chorreando blanco, al juntar mis piernas se podían ver mis pies coloraditos, riendo colocaba la foto en el grupo para solo verlo 1 vez, alardeando con un mensaje mientras riendo le regresaba el teléfono.
Yo- Entonces, regresara arriba, ¿verdad?
Gerónimo- Si¡… ya debe estar buscándome o la secretaria o mi esposa para lo que sea, suelen molestar mucho, pero, en verdad le debo mucha señorita, por favor siga en este lugar tanto trabajando como ayudándome con estos asuntos, en verdad me di cuenta de que… debo recuperar mucho tiempo perdido….Fin.
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Gracias por llegar hasta el final, esta historia es un poco larga por el inicio de la relaciona de amistad entre Gerónimo y yo, pero en futuras entregas la pasión llegara mas a fondo y por otras partes, con nuevas personas y en otros lugares, espero les gustara el relato


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