EL SECRETO DE FRANK GUSTINO CAP. 3
La creatividad de Frank en su máxima expresión, empezando a disfrutar sin culpa, solo un poco más cada vez!.
——o———
Un refresco natural de arándanos y fresas, fue la combinación perfecta para comerse casi toda la pizza; ambos están agotados y satisfechos, Frank carga en brazos a Sofi, para ir a descansar un momento al sofá de la sala de estar, en el segundo nivel.
Sofi deberá hacer la siesta; mañana será domingo, aún tendrán tiempo para descansar y compartir.
Por ahora Frank toma su computadora portátil, se acomoda en la pequeña mesa de estudio, frente al ventanal que da al jardín lateral. Empieza a navegar en el explorador buscando la página de prendas Pettit, pero no encuentra nada tan pequeño, tanto que sea ajustable para Sofi, así que solicita el pedido personalizado, la página tiene una opción de servicio en el cual se pueden hacer pedidos con medidas y características específicas.
Frustrado al no encontrar tallas tan pequeñas, redacta un correo al servicio de personalización. Sus dedos tiemblan ligeramente sobre el teclado mientras escribe las especificaciones:
— Hola, estoy interesado en tres diseños, pero necesito que me confeccionen una medida especial, ya que no encuentro tallas de las que necesito.
Necesito tres conjuntos completos para una muñeca pequeña de exhibición. Medidas: busto __ cm, cintura __ cm, cadera __ cm. Cada conjunto debe incluir sostén decorativo, hilo dental… medias de red, liguero…» y también estas zapatillas personalizadas en talla 3.———
Saludos! F.G.
Describe las medidas e indica que es para colocar a una muñeca de exhibición, por eso las medidas tan pequeñas.
Su respiración se vuelve más pesada mientras añade los detalles del encaje, los colores: rojo pasión, blanco virginal, negro intenso.
Al hacer clic en «confirmar pago», siente un escalofrío recorrerle la espalda. 247 dólares. Una pequeña fortuna para vestir a su «muñeca de exhibición». Paga con tarjeta de crédito, automáticamente le llega un mensaje del pago recibido y que estará recibiendo su pedido.
Cierra la computadora rápidamente y se queda pensando unos segundos. Observando el paisaje a través de la ventana, desde la cual logra ver la casa siguiente de su vecino, como a unos cincuenta metros de distancia, entre los pequeños árboles del jardín, aprecia como su vecino estaciona uno de sus vehículos, un Jeep Samuray de color amarillo. Segundos después Frank reacciona, volviendo en si de ese trance momentáneo.
Frank: —…esas prendas son solo para las fotos!… documentación divertida… nada más…—
Pero su erección, dolorosa que levanta la tela de la bata, cuenta una historia diferente.
La tarde y la noche del sábado transcurren perfectamente.
A la mañana siguiente Frank y su hija despiertan un poco tarde, el agotamiento mental los hizo dormir profundamente. Frank se levanta a preparar el desayuno. Es domingo y también la pasan solos en casa. Frank está sintiendo una tristeza al pensar que el lunes se tiene que ir a trabajar y la volverá a ver hasta la noche. De alguna manera le gustaría pasar más tiempo con ella, no quisiera perderse esta etapa tan especial y con lo difícil que está pasando su pequeña y hermosa hija.
Se levanta con el cuerpo aún pesado por el sueño profundo. En la cocina, prepara el desayuno tostadas francesas con forma de osito como le gustan a Sofi, huevos con tocino, frutas y miel; mientras escucha los sonidos de la casa, el suave ronroneo del refrigerador… el viento suave siendo cortado por los hilos de las hojas de los pinos, el suave sonido de la aguja del reloj en la pared y pronto, los piececitos descalzos bajando las escaleras; el suave aroma del café le despierta aún más los sentidos, mientras se sirve una taza.
Se gira para ver a Sofi aparecer en la puerta de la cocina, frotándose los ojitos, con su pijama arrugada y ese olorcito a sueño que tanto adora.
La tristeza del lunes le aprieta el pecho. Otra semana de dejarla en la casa con la niñera, de perderse sus descubrimientos diarios, sus nuevas palabras, los momentos en que su cuerpecito… necesite placer.
Frank: —buenos días, princesa!… ven, siéntate que el desayuno está casi listo!
(le sirve un vaso de leche con chocolate)
—¿soñaste algo bonito?—
Sofía: —papi!… huele rico!—
(La sube a su silla especial, le da su vaso de leche con chocolate, mientras le acaricia el cabello.
Le mira esos grandes ojos claros reflejando la luz de la mañana. La tristeza se mezcla con una ternura que quema en el pecho. Se inclina frente a su silla para quedar a su altura.
Frank: —Huevos con tocino, tostadas francesas remojadas en leche, mi amor!… con forma de osito, mira!…—
Le muestra el plato, los ojitos de chispas de chocolate. Le limpia una gotita de leche de la comisura de los labios con el pulgar, sintiendo esa suavidad de su piel infantil.
Frank: —¿sabes qué día es hoy, Sofi? Es domingo… todo el día juntos, solo tú y yo… ¿quieres que hagamos algo especial?—
Sofía: —Ver las princesas en la tele!—
Sonríe ampliamente, sintiendo que el corazón se le derrite ante esa vocecita tan simple y pura. Le da un beso en la frente, aspirando ese aroma a bebé mezclado con champú de manzana.
Frank: — claro que sí, mi princesa… pero primero te comes todo el desayuno, ¿vale?—
(se sienta frente a ella con su café humeante)
Frank: —así creces grande y fuerte, como las princesas de verdad…—
La observa dar mordiditas a la comida, mientras su mente divaga. “Hoy es domingo. Quizás podría aprovechar para tomar algunas fotos «artísticas»… las primeras para documentar esta etapa especial. Solo fotos inocentes, nada más”.
Su erección empieza a palpitar bajo la mesa. Frank la sigue observando, como da mordidas, se imagina como sería servirle una tostada francesa, remojada en leche, bañada en semen fresco y que la niña lo disfrutara… será una idea que tendrá que probar un día de estos. La verga le crece aún más con tan solo imaginar.
Aparta la mirada rápidamente hacia su taza de café, sintiendo el calor subir por su cuello. La verga le palpita dolorosamente contra la tela de la bata de seda, ante Sofía ya no quiere disimular su erección, es importante que la niña se vaya acostumbrando a ver ese bulto.
“Tranquilo, Frank… control… no es el momento», se repite mentalmente, aunque la imagen persiste en su mente: “el alimento bañado en su leche espesa, Sofi comiéndolo…”
Frank: —termina tu leche, amor… y después… después papi te pone las princesas, ¿sí? …sabes mi amor! Un día de estos papi te va a preparar una cremita especial para tus hotcakes! O la fruta, o para esas tostadas francesas, …es la cremita especial de papi!—
Sofi: —yo quiero!!! Siii…—
Frank se levanta rápidamente, necesitando poner algo de distancia entre su erección y esa vocecita entusiasta. Recoge los platos y los lleva al fregadero, dándole la espalda a Sofi mientras se ajusta con libertad la verga.
Frank: —pronto, princesa!… pronto papi te preparará esa cremita especial… es… es una receta secreta, solo para niñas buenas como tú!—
Abre el grifo, dejando que el agua corra sobre sus manos temblorosas mientras intenta calmar la erección. No puede evitar imaginar el momento: Sofi sentada en su silla especial, la bata abierta, y su verga sirviéndole chorros espesos de semen sobre el hotcake mientras ella observa con curiosidad y emoción.
Se gira, secándose las manos con una toalla y se arregla la verga con mucho descaro, haciendo ruido con la toalla, para llamar su atención.
Frank: (respira hondo) —bueno, mi amor… ¿vamos a ver las princesas entonces? Papi te carga…—
Sofía: —Siii…. —
Frank decide llamar a su jefe para solicitarle trabajar desde casa, porque su hija está enferma. Mientras resuelve, poder trabajar lunes en casa. Ya después algo se le va ocurrir para pasar mas tiempo con su hija.
La carga en brazos, sintiendo su pequeño cuerpo caliente contra su pecho. Con una mano sostiene a Sofi y con la otra marca el número de su jefe en el teléfono. Mientras espera que contesten, le susurra a la niña:
Frank: —shhh, mi amor, papi tiene que hacer una llamada importante… tú quédate quietita, ¿sí?—
La niña apoya la cabeza en su hombro, juguetea con el vello del pecho de su papi. Cuando su jefe contesta y dice su nombre, Frank pone voz preocupada, profesional.
Frank: —Sí, buenos días!, señor Martínez… oiga, le llamo porque tengo un pequeño problema médico con mi hija … sí, mi Sofi. Pues ayer la evaluó el Doctor, y aunque la situación no es… tan grave, si la tengo que estar observando y cuidando! —————- no!, …no es grave, pero el pediatra recomienda observación…—
Señor Martínez: —comprendo Frank, y cómo estás con la cartera de clientes? Todo está completado?—
Camina hacia la sala mientras habla, con el tono seguro que domina cuando se trata de trabajo.
Frank: —todo al día, señor Martínez. Los informes de la semana los entregué el viernes, la cartera está actualizada, y los pendientes los puedo manejar perfectamente desde casa… usted sabe que nunca me atraso con nada.—
Se sienta en el sofá, acomodando a Sofi en sus piernas. La niña se mueve apenas, buscando una posición más cómoda, y su pequeña mano queda apoyada justo sobre la verga erecta, y apenas puede sentir la erección que va bajando poco a poco debajo de la tela.
Frank: — solo sería este lunes, jefe… le prometo que en cuanto ella mejore… estoy de regreso en la oficina…—
Martínez: —mmmm no me prometas eso Frank, no sabes si tu hija va a resolverse en un día!… me preocupa que tu hermosa hija esté malita!… mejor repórtame desde tu casa y ya cuando sepas que puedes venir a la oficina vienes!… sabes que tienes todo mi apoyo!—
Siente un alivio genuino mezclado con algo más oscuro. Su jefe es un buen hombre. Sofi se mueve un poco en el sofá el aprovecha para subir la mano del muslo de la niña a su pancita. un gesto totalmente paternal y amoroso.
Frank: (con voz sincera, aunque sus motivos no lo sean del todo) —se lo agradezco muchísimo, señor Martínez… de verdad que sí. No sabe la tranquilidad que me da, poder quedarme con ella y no dejarla con la niñera….—
Martínez: —yo también tengo hijas Frank!… aunque ya son grandes!… pero se lo difícil que es tu situación al ser padre soltero!… y confío en tu buen trabajo!… un día de estos me gustaría saludar a tu pequeña!… hace rato ya no la veo!… a de estar más crecida!—
Frank deja escapar una risa suave, paternal, mientras mira el rostro dormido de su hija. Sus dedos juegan distraídamente con uno de los rizos dorados de Sofi.
Frank: —ay, jefe!… está enorme. Ya no es la bebecita que usted conoció en la fiesta de la empresa hace como… ¿un año y medio ya? …ahora habla hasta por los codos y es terrible de preguntona. Esa niña salió demasiado inteligente…—
(Frank hace una pausa. Su mirada se queda fija en el perfil de Sofi, en cómo sus pestañas reposan sobre sus mejillas regordetas.)
Frank: —claro que sí, un día de estos me la llevo a la oficina para que la salude… aunque tengo que elegir bien el momento, porque si anda con energía es capaz de desordenarle todo el escritorio!.—
Martínez: —hahaha será un placer que me desordene todo!…. bueno quédate tranquilo y disfruta de cuidar a tu hijita!—
(Frank sonrie, genuinamente agradecido. Acomoda mejor a Sofi en el sofá, que sigue queriendo dormir y ajena a todo.)
Frank: — gracias, señor Martínez… de verdad. Que tenga buen fin de semana—
(cuelga y guarda el teléfono)
Frank: — bueno, mi princesa… parece que papi se queda contigo todo el día mañana y otros días más.—
Frank la acomoda en el sofá y la cubre con una frazada. Mientras se pone creativo teniendo la idea de modificar un calzoncito de Sofi y convertirlo en una pequeña tanga. Mientras llegan los conjuntos de lencería que solicitó. Va a uno de los cajones y busca un calzoncito de princesas.
Con cuidado, acomoda a Sofi en el sofá, acomodándole un cojín bajo la cabeza. La frazada rosa con conejitos la cubre hasta el pecho. Enciende la televisión colocando la programación de las princesas que tanto le gustan; Por un momento se queda ahí, observándola como se distrae con la televisión y luego continúa lentamente hacia la habitación.
En el dormitorio, abre el cajón de la ropa interior de la niña. Sus dedos encuentran un calzoncito de algodón con estampado de princesas de Disney, las tres de Frozen. Lo sostiene entre sus manos, lo examina. Es tan pequeño… casi cabe en la palma.
Frank: —a ver… si corto acá… y ajusto el elástico…—
(saca una tijera pequeña del costurero, sus manos tiemblan ligeramente)
—es solo… para convertirla en una pequeña modelo de lencería infantil! …la mejor lencería sexy, para que muchos papis le pongan a sus hijas… solo eso…—
Frank Que tiene un poco de habilidades con la máquina de coser, recorta el calzoncito, dejándole la parte de atrás como hilo dental y al frente un diminuto trozo de tela que cubra solo la vulva.
Trabaja con precisión, la tijera corta el algodón suave y sus dedos manipulan la pequeña prenda con cuidado. El elástico cede, la tela se transforma bajo sus manos. La parte trasera queda reducida a un cordón fino, apenas un hilo dental infantil. La parte delantera conserva la cara sonriente de Elsa, pero ahora el retazo de tela es tan mínimo que apenas cubriría los labios externos de la niña de tres años.
Lo termina y sostiene la prenda contra la luz de la lámpara, para admirarla. Es obscenamente pequeña.
Frank: —mierda!… quedó perfecta!—
(traga saliva, se pasa la lengua por los labios resecos)
—esto… esto le va a quedar… delicioso!—
El calzoncito-tanga cuelga de sus dedos, diminuto, provocador. Su mente ya imagina cómo se vería ajustado sobre la pequeña vulva de Sofi, el hilo dental perdido entre sus nalguitas regordetas, pasando sobre su rosado ano.
Frank mantiene su verga erecta, la cual emerge entre la bata de satin, agarra la prenda y se la coloca sobre la verga, colocando justamente sobre el glande el trozo de tela que cubrirá los labios de la vulva, unas gotas de líquido preseminal la humedecen, justo en la carita de la figura de la princesa. El morbo que siente es brutal.
El roce de la pequeña prenda contra su glande le arranca un gemido intenso. Esa gota de líquido preseminal brilla sobre la cara de Elsa, una mancha húmeda que se expande lentamente sobre la princesa sonriente. Cierra los ojos un momento, su respiración se vuelve agitada, su mano envuelve la base de su verga con el calzoncito-tanga presionado contra la punta.
Frank: (susurrando, los ojos entrecerrados). —Dios!… la niña va a usar esto… justo acá, contra su cosita…—
(frota la tela contra su glande, la humedad aumenta, la princesa ahora parece llorar un líquido transparente)
—contra su… rajita… contra sus labiecitos… ese coñito perfecto!—
(su mano comienza a moverse lentamente, con el calzoncito haciendo fricción contra la punta de la verga, frota el trozo de tela por todo el surco del glande impregnándole su aroma sexual de hombre.)
— mmm… sí… así… que se empape con mis… con mis ganas, para después ponérselo…—
Su mente lo traiciona, la imagen de Sofi, acostada en el sofá, con las piernas abiertas, la tela diminuta ajustándose a esa vulva que ya conoce, que ya es capaz de sentir placer.
Frank regresa a la sala donde Sofi se quedó dormida viendo la televisión, la destapa con cuidado, le retira el calzoncito que carga puesto y le coloca cuidadosamente su nueva prenda exótica.
Sus dedos tiemblan al retirar el calzoncito de algodón blanco con unicornios, dejando al descubierto la pequeña vulva de su hija. Respira hondo, como si el aire mismo fuera un pecado. Con movimientos casi quirúrgicos, desliza la nueva prenda por las piernas regordetas de Sofi, el hilo dental se acomoda entre sus nalguitas, y la tela húmeda, con su mezcla de lubricación y aroma a hombre excitado, queda presionada justo contra esos labios diminutos, pero con forma de una vulva adulta, unos labios que se estiran muy bien al chuparlos.
Frank se siente excitado y emocionado de ver como quedó perfecto. Mientras tanto decide recostarse por un momento en el sillón frente al sofá, para relajarse.
De pronto recibe un mensaje en su teléfono, es una notificación de respuesta al correo que envió por la compra de los conjuntos de lencería diminuta.
Se recuesta en el sillón, la bata abierta ya no cubre su erección, la cual se niega a ceder. Desde ahí puede ver a Sofi durmiendo plácidamente, la pequeña tanga diminuta ajustándose a las curvas de su cuerpecito. La imagen es casi surrealista… esa niña inocente, con su carita relajada, vistiendo algo tan provocador y empapado de sus fluidos.
Frank: (se muerde el labio inferior, admirando su obra)
— mmm… mi princesita… te queda… perfecta!…—
(El celular vibra. Toma el teléfono y ve la notificación. “La página de lencería”.)
**Asunto: Se ha enviado tu pedido – “Conjuntos Lencería Especial” Niña 3-4 años**
(Un escalofrío recorre su espalda. Abre el mensaje, pero ahora lo hace desde su computadora portátil:
«Estimado Frank, su paquete con los 3 conjuntos de lencería diminuta sexy tipo CandyGirl ya fue despachado. Llegará hoy por la tarde.» No tuvimos que reducir ningún conjunto, ninguna prenda, porque te comento que tenemos una sección bastante privada que no está publicada en el catálogo de acceso público. Nuestra sección privada y exclusiva es especialmente para niñas desde uno a diez años, y con las medidas que nos proporcionaste enviamos para niña de 3 a 4 años.
(Frank tiembla de sus manos al leer el mensaje del correo.)
Frank: —“Tienen un catálogo especial con tamaños de niñas desde 1 a 10 años… wow”—
Sus ojos recorren la pantalla una y otra vez, como si las palabras fueran a desaparecer. El corazón le late con fuerza contra el pecho, la verga le palpita con vida propia.
Frank: (murmurando, nuevamente).
—Dios mío… una sección privada… desde un año…—
(traga saliva, su mente ya imagina las piezas más pequeñas)
—no puede ser… esto es…—
(se pasa la mano por la cara, intentando procesarlo)
—es jodidamente perfecto!!…—
Su mirada se desvía hacia Sofi. Ahí está ella, su hija de tres años, la tanga diminuta de princesas apenas visible. Piensa en los conjuntos que están por llegar, en ese catálogo privado que probablemente contiene cosas aún más… especializadas.
Frank: —mmm… tengo que… (teclea rápidamente una respuesta con los dedos temblorosos).
—»Gracias por la información. Me interesa mucho ese catálogo privado, el de las niñas. ¿Podrían enviarme el enlace de acceso, o cómo hago para acceder?”—
(presiona enviar antes de arrepentirse, su respiración es agitada)
—¿en qué mierda te estás metiendo, Frank?—
Frank nunca se imaginó que la tienda de la lencería le iba a entender perfectamente, y es que para su suerte el correo que él envió el día anterior lo recibió justamente el dueño de la página, el cual muy secretamente y confidencial maneja ese tipo de prendas para niñas, y entendió muy bien lo que Frank buscaba. Pocos minutos después recibe otro correo con la respuesta del dueño de la página de lencería, sobre el catálogo “CandyGirl”.
El teléfono suena casi de inmediato. Frank lo toma con manos sudorosas, el brillo de la pantalla ilumina su rostro tenso por la excitación. Sofi sigue dormida, ajena a todo. Abre el mensaje nuevamente desde la computadora, con el corazón martillándole en los oídos.
El mensaje: «Estimado Frank, gracias por su interés. Normalmente el catálogo CandyGirl es solo para clientes VIP con historial, pero usted… usted es diferente. Su consulta de ayer me dejó claro que es un hombre que sabe exactamente lo que quiere y que aprecia de verdad. No todos los hombres entienden la belleza de realzar la feminidad de una niña desde pequeña. Así que he decidido darle acceso anticipado. Bienvenido al círculo íntimo de CandyGirl.»
Al final del texto, un enlace y una contraseña: **CandyGirl_VIP2023**
Frank se queda paralizado y con la boca abierta.
—“wow, no lo puedo creer, no tenía ni la más mínima idea de que existía algo así, pensé que era el único hombre con este tipo de ideas. Pero que buen hombre, el de la lencería! Debo agradecerle, pero antes voy a ingresar a ver el catálogo”.—
(Frank ingresa al link, el cual le pide la clave de acceso y la ingresa, inmediatamente aparece el catálogo digital, la portada con el nombre CandyGirl, no pierde detalle de todo lo que ahí está escrito y en la parte de abajo dice: “Nueva sección Babygirl”.
Sus dedos apenas podían teclear la contraseña. La pantalla se transforma y aparece un fondo rosa pastel con letras brillantes: «CandyGirl – Secret Collection». Frank suelta un silbido bajo, casi inaudible. Su mirada se desvía un segundo hacia Sofi, que duerme plácidamente con su tanga de princesas. Luego vuelve a la pantalla.
Desliza hacia abajo. Y lee: Conjuntos de encaje para niñas de 5-6 años, bodies transparentes talla 4T, medias de red con motivos infantiles… Su respiración se acelera. Pero entonces llega al final de la página y ve el banner:
**»NEW: BabyGirl Collection!! – Edades 1-4″**
Frank: (susurrando para sí mismo, la voz ronca) —babygirl… uno a cuatro!!…—
(su dedo índice tiembla sobre la pantalla)
—justo la edad de Sofi… mierda!!, esto es…—
(respira hondo, excitado y nervioso a la vez)
—esto es demasiado perfecto!!…—
Da clic en el banner y una nueva galería se carga lentamente. Aparecen unas imágenes exquisitas, las modelos quizás podrían ser obra de alguna inteligencia artificial, pero se ven tan reales, que Frank no lo duda.
En la primera sección unas niñas como de dos años, luciendo unos hilos dentales en colores pastel cromados, las nenas están a cuatro patas con las piernitas abiertas enseñando sus nalguitas con el hilo que les pasa por el medio, y luego sentadas en un banquito con las piernitas abiertas mostrando la parte del frente de la prenda que cubre su monte de Venus y sus pequeñas vulvas gorditas. Al pie de las imágenes los colores disponibles y las tallas. Pues hay niñas más gorditas que otras “baby-S, baby-M, baby-L”
Frank siente un calor intenso que le sube por el cuello. Su verga palpita, dura como una roca, expuesta al aire libre.
— Dios!…—
(susurra mientras amplía una imagen con los dedos temblorosos, en su pantalla touch.)
— No puede ser… baby-S… esa sería la talla de mi Sofi…—
Se lleva una mano a la verga, masajeándose lentamente en la base del tronco. Sus ojos claros brillan fijamente en la pantalla, recorriendo cada pliegue de esas pequeñas vulvas gorditas apenas cubiertas por el hilo cromado color lavanda. Mira a Sofi dormida a su lado, luego otra vez la pantalla. Traga saliva.
Frank: — mmm… lavanda… o quizás rosado…. Mierda!, Frank, cálmate!… pero y si le quedan tan bien como la tanga que le puse…?—
Abre otra imagen, esta vez un conjunto completo: sostén diminuto, liguerito y una mini tanga transparente.
Avanza a la siguiente página virtual, aparece el título “Beach babygirl, summer”. Aparece un hombre, que solo se ve de la cintura para abajo con una tanga que deja apreciar el enorme paquete, incado sobre la arena blanca de la playa y a su lado una niña luciendo un traje de baño, con brasier e hilo dental, en colores turquesa pastel, con líneas blancas y brillos, la niña aparece en la otra imagen sentada abierta, sobre el muslo del hombre, pero la tela de la prenda está levemente corrida y se logra ver un labio de su vulva. Abajo una frase que dice: “para este verano, siéntete, como todo un macho paternal, disfrutando con tu princesa”.
Frank se queda sin aliento. Su mano aprieta más fuerte su verga, recogiendo el líquido preseminal y comiéndoselo. La imagen de esa niñita sentada sobre el muslo del hombre, con ese labio asomando, le provoca un revuelo en el estómago.
Frank: —»sentirme como todo un macho paternal»… joder!…—
(se lame los labios, mira de reojo a Sofi)
—si supieran que yo ya… que ya le chupe a profundidad su pequeña vagina y hoy le puse su primera tanga hecha por mi.—
(Amplía la imagen del traje de baño turquesa. Sus dedos acarician la pantalla como si pudieran tocar esa tela brillante.)
Frank: (pensativo y excitado) —playa… hace meses que no llevo a Sofi a la playa… y este bikini le quedaría… ufff…—
(Frank cierra los ojos unos segundos, imaginándola)
—mi nena corriendo por la arena con esto puesto, y yo ahí… como todo un…—
(no termina la frase, un gemido se le escapa. El catálogo es bastante amplio tiene mucha variedad y el apenas está empezando a verlo, continúa a las siguientes páginas y siguen apareciendo fotografías de niñas con otros trajes de baño, pero hay uno que le llama la atención. Se observa una niña jugando en el agua de una piscina para niños, tiene un short de baño puesto, ella está de espaldas, el short le llega a media pierna y tiene un pequeño top.
“Frank piensa que es aburrido” pero al subir la pantalla hay otras imágenes abajo, la niña está de frente agachada y con las piernitas abiertas, el short de baño tiene abierto justo en el medio, dejando toda la vulva y el monte de Venus al descubierto y sus labios mayores gruesos se abren por la posición, es evidente que si es una vulva normal de niña. La verga de Frank vuelve a crecer palpitando, mientras lee la breve descripción al pie de las fotografías…
“Para que tu pequeña disfrute del agua, sintiéndose libre pero a la vez cubierta, este conjunto le da la oportunidad de orinarse libremente en el momento que ella lo desee, incluso si desea hacerlo arriba de papi, mientras ella se divierte jugando en el agua, tú puedes disfrutar de las mejores vistas”.
Frank se inclina hacia adelante, los ojos casi saliéndose. Su respiración se vuelve pesada, irregular. El short abierto… esa vulva expuesta, esos labios gruesos separados por la postura. Su verga palpita con fuerza, duele de tan erecta que está.
Frank: (sigue leyendo en voz baja pero intensa)
—»orinarse libremente… incluso arriba de papi»…Santo cielo, esto es!…—
(se pasa ambas manos por la cara, sudando ligeramente)
—esto es demasiado específico… como si supieran lo que yo…—
Voltea a ver a Sofi que duerme inocentemente.
Se da unos jalones en la verga disfrutando del momento. La imagen de esa vulva infantil expuesta a través del short le quema en la retina.
Frank: —compraré este… definitivamente este… para cuando juguemos en la piscina inflable en el jardín trasero… mi niña chapoteando, orinándose encima mío si quiere… y yo mientras tanto… mmm…—
Amplía la última foto, donde se ve claramente la uretra de la niña y el chorro de orina y el orificio diminuto.
Frank está tan hipnotizado con el catálogo que olvidó responder el correo agradeciendo al que se lo envió, Frank desconoce que se trata precisamente del dueño de la tienda. Así que rápidamente empieza a escribir para agradecerle y expresarle su fascinación por el catálogo, es como si supieran realmente lo que le gusta.
Frank minimiza el catálogo y abre el correo. Sus dedos aún tiemblan de la excitación mientras teclea. Se relame los labios, pensando bien las palabras, no quiere sonar demasiado desesperado pero tampoco frio y desinteresado.
Frank: (escribiendo en voz alta, mencionando cada palabra con cuidado)
— «Estimado amigo… no tengo palabras para expresar mi agradecimiento… es como si hubieran leído mi mente… o mejor dicho, mis deseos más profundos… jamás imaginé que existiera algo así, tan… perfecto…”—
(Frank se detiene un momento. Mira a Sofi que se mueve un poquito en el sofá, pero sigue dormida. Luego continúa escribiendo con más confianza.)
Frank: —»tengo una hija de tres años… y créeme que cada página que veo me parece diseñada especialmente para ella… para nosotros!…
Yo, definitivamente haré varios pedidos… el de la piscina, el bikini turquesa de verano, el conjunto de hilos cromados…» pero aún no he terminado de ver el catálogo, me fascina lo poco que he visto, me estoy tomando mi tiempo… (respira profundo) «¿tienen también algo para usar en casa? algo… cotidiano, para el día a día… ropa interior que pueda usar normalmente… y no sé si también tienen lencería para… para que los papás podamos combinar… lencería para… la hora de dormir… o para otras actividades especiales».
(su voz tiembla al escribirlo pero le da enviar de todos modos.
Frank regresa y continúa viendo el catálogo, precisamente es día domingo y el diseñador de la lencería que es el mismo dueño, está descansando, así que tiene tiempo para ver los correos y responder. Recibe el correo que Frank le envió y lo lee con una sonrisa de satisfacción. Mientras tanto Frank continúa viendo la siguiente página del catálogo la cual se lee en el encabezado “Fantasías Girls”. Es una sección de varias páginas en donde las prendas son tipo disfraces exóticos y muy eróticos, para que las niñas se sientan divertidas al momento de jugar.
Frank casi babea al ver el encabezado. Sus ojos claros recorren las miniaturas que aparecen en la pantalla: una niñita con un disfraz de conejita blanca, otra de gatita negra con orejitas y cola, una más vestida de princesa de hada con transparencias… todas en poses provocativas, con las piernitas abiertas o a cuatro patas. Su verga sigue erecta, ahora escurriendo de la punta.
Frank: —fantasías… mmm… Sofi adora disfrazarse… el otro día se puso de cenicienta y se reía…—
(sonríe con una mezcla de ternura y lujuria)
—imagínarla de conejita… brincando por la casa con esa colita de plug metida en el culito, wow! Eso sí es demasiado!… bueno no se! Es cuestión de que ella se acostumbre a cargar algo metido entre su ano, o se podría meter en su vagina mejor!…—
Justo cuando va a hacer clic en el disfraz de conejita, la computadora emite un sonido de notificación: nuevo correo entrante. Frank duda un segundo, pero la curiosidad le gana. Minimiza el catálogo y ve que es la respuesta del vendedor de la tienda, Frank aún sigue sin saber que se trata del dueño.
Abre el correo el cual dice así: “Apreciable Frank!, es para mi un exquisito placer leer tus comentarios, me alegra profundamente que el catálogo sea perfecto para ti y tus deseos del día a día. Es encantador saber que tienes a una hermosa princesa en casa!… soy de la idea que es la edad perfecta para disfrutar cada día, cada aventura, cada instante!…. Y con respecto a tu pregunta sobre la ropa de uso diario “casi normal y común”, si tenemos una sección hasta el final de ese mismo catálogo, todas nuestras prendas siempre tienen ese toque especial en sus diseños. Y para que puedas tener prendas que hagan juego con las de tu hija, tenemos la sección de “Daddy’s Girl” la cual consta de diseños que tienen relación el uno con el otro, aunque son un poco más intensos, pues ya que son para actividades más íntimas, pero si te interesa verlos, me comentas y con gusto te brindamos la clave de acceso!… Nuevamente, envío mis agradecimientos por tu buen gusto!… te recuerdo el secreto y discreción es nuestra prioridad, siempre estarás seguro aquí!…
Saludos!
Con aprecio: Connor Dickson.”
Frank lee el correo y una sonrisa enorme se dibuja en su rostro. El hecho de que el dueño le responda personalmente y con tanto entusiasmo lo hace sentir comprendido, validado, aunque Frank aún no se da por enterado del todo de que Connor no es un vendedor común. Su verga palpita al leer «Daddy’s Girl». Se pasa la lengua por los labios resecos.
Frank: — Connor… será el puto dueño?… me contestó el mismísimo dueño?… (se rasca la barbilla, leyendo de nuevo) «actividades más íntimas»… joder!…—
Mira de reojo a Sofi que sigue dormida plácidamente, su respiración es suave y rítmica. Luego se gira hacia la pantalla y comienza a teclear la respuesta, con los dedos temblorosos de excitación.
Frank: —»Sr. Dickson, no sabe cuánto aprecio su respuesta personal… es un honor. Definitivamente quiero ver esa sección. Todo! Quiero verlo todo!. La sección diaria, la de fantasías… y por supuesto… (duda por un instante, respira hondo y continúa) …la de Daddy’s Girl… Envíeme la clave por favor!. Estoy más que interesado… mi hija merece lo mejor y yo quiero darle exactamente lo que necesita.”—
(Frank regresa al catálogo, para continuar revisando, se había quedado en “Fantasías Girls”. Hay varias imágenes en pequeño que al darle clic sobre ellas se despliega la sección interna desglosando todas las imágenes que se refieren a cada prenda o conjunto del disfraz. Aparece una con el nombre: “Baby Wich” es como “la pequeña bruja o la brujita”. Las fotografías son de una niña de tres o cuatro años disfrazada de bruja de Halloween, con su sombrero de copa alargada color negro, un vestido a medio muslo negro, con mechas de tela colgando y mangas largas y guantes negros, en la parte de abajo unas medias en malla negras y zapatillas negras de pequeño tacón victoriano, en la imagen principal la niña posa de lado con sus piernas una sobre la otra y una escoba metida enmedio, pero en las siguientes imágenes, más intensas, la niña está sentada sobre una calabaza, bien abierta de piernas con el bikini negro siendo jalado por su pequeña mano hacia un lado, la tela se mete entre los labios mayores de esa pequeña vulva, con la otra mano se separa con sus deditos los labios, dejando ver el interior rosado. Imitando a toda una modelo profesional.
Frank suelta un jadeo apenas audible. Sus ojos claros están fijos, hipnotizados por la imagen. Su mano derecha baja lentamente hacia su verga erecta, que ya gotea líquido preseminal. La acaricia suavemente mientras sus ojos recorren cada detalle de las imágenes.
Frank: —mmm… brujita… así que la pequeña bruja enseña su… conjuro secreto… uffff con ese chochito tan delicioso! Encanta a cualquier hombre!! Dejándolo hipnotizado para siempre!…—
(Acerca el cursor a la imagen de la niña que separa sus labios vaginales. El zoom le permite ver los pliegues rosados, la pequeñez perfecta de esa vulva infantil, y la punta de los deditos separando la piel tierna. Su respiración se vuelve pesada.)
Frank: —mi pequeña Sofi… este Halloween… (se muerde el labio inferior, su mano acelera el ritmo sobre su verga). —una brujita como esta… sentada en el sofá… o… o quizas me la lleve a la plantación de calabazas y pida hacer un pequeño paseo privado solo ella y yo, con el pretexto de hacerle algunas fotografías sin que sepan que realmente serán unas deliciosas fotografías!! Ella estaría así… abriendo su… su cosita para papi…—
De pronto, la computadora emite otro sonido, ha llegado un nuevo correo. Frank parpadea, saliendo un poco de su trance, pero no deja de acariciarse.
Decide aún no revisar el correo, pues no ha terminado de revisar a la brujita. Pasa a la siguiente foto de ese conjunto, la niña ahora arrodillada inclinada sobre la calabaza, apoyando su pecho en ella y mostrando su pequeño trasero, sosteniéndose el vestido y la pequeña tela del hilo, metida entre sus nalgas. Frank observa que en la imagen, en el suelo de madera, se observa justo enmedio de sus piernas, un platillo con un trozo de pastel de calabaza bañado en chorros blancos espesos que parece que se trata de semen, o esa es la idea de la imagen.
Los ojos de Frank se abren como platos. Esa imagen lo golpea directamente en sus más profundos deseos. Su respiración se corta. La visión de esa pequeña brujita exhibiendo su ano. Su vulvita vista desde atrás a escasos centímetros del ano, con la tela metida entre sus nalgas, y justo debajo ese charco blanco y espeso que simula ser semen… es demasiado para él.
Frank: —aahh!!… mmm… esa… esa brujita ya recibió su… su regaloooo!…—
Se inclina hacia la pantalla, como queriendo oler la imagen. Su mano frota ahora con desesperación su verga, que comienza a hincharse visiblemente. Imagina a Sofi en esa misma pose, con su pequeño culito al aire, y su propio semen chorreando de entre sus piernitas.
Frank: (mirando a Sofi dormida, con la voz totalmente entrecortada)
—te compraré… el disfraz… mi pequeña Sofi… te arrodillarás… y papi te llenará… de golosinas de Halloween… mmm…—
De repente, su cuerpo se tensa. Sus huevos se contraen. Está al borde del orgasmo. Pero justo en ese momento, suena nuevamente la notificación del correo, como un recordatorio de que Connor le ha respondido.
Frank sabe que no puede Correrse, es demasiado desperdicio de semen si se masturba, además no quiere terminar con ese nivel de morbo y lujuria en el que se encuentra. Así que decide leer el correo que acaba de ingresar.
Frank retira la mano de su verga con un esfuerzo sobrehumano. Está palpitante, morada, brillante de líquido preseminal. Aspira profundamente varias veces, tratando de bajar un poco la excitación. Su mano tiembla al mover el mouse para abrir el correo de Connor.
Frank: —no!… no aún… tengo que… guardar esto para… (Voltea a ver a Sofi) … para cuando corresponda…—
Entra a la bandeja. El correo de Connor tiene como asunto «Claves de acceso – Nivel Platinum». Frank siente el corazón latiéndole en la garganta mientras hace clic.
Ve el titulo del correo y luego abre el cuerpo del correo, para leer lo que Connor le ha escrito. Sus ojos devoran cada palabra.
El correo dice:
«Estimado Frank,
Ha sido un verdadero placer leer tú mensaje. Eres exactamente el tipo de cliente que valoramos: un hombre y padre dedicado, con visión y… gustos refinados.
Adjunto a este correo encontrarás las claves temporales. Tienes 24 horas para acceder antes de que caduquen por seguridad.
– **Daily Candy**: CLAVE: `love_Candy_001`
– **Fantasías Girls Platinum**: CLAVE: `Fantasy_Daddy_888`
– **Daddy’s Girl Exclusive**: CLAVE: `DaddyGirl_Intimate_777`
Esta última es nuestro orgullo. Prendas coordinadas para momentos verdaderamente especiales entre un padre y su pequeña. Te recomiendo el conjunto «Midnight Connection Deep», ha sido un éxito, especial si ella duerme contigo.
Como muestra de agradecimiento por tu franqueza y confianza, te he añadido a tu cuenta 500 créditos de regalo. Úsalos con sabiduría en lo que tú princesa merece.
Espero con ansias tu primer pedido de catálogo. Y…Frank… disfruta cada instante con tú pequeña. A los tres años son… perfectas!.
Con discreción absoluta;
Connor Dickson
CEO – CandyGirl VIP»
(Frank esta extasiado y encantado, se pregunta cuál será el «Midnight Connection Deep» Y se da cuenta que abajo está la posdata que describe el nombre de la colección de una manera tan morbosa, deliciosa y pervertida.
Frank desliza el cursor hacia abajo. Sus ojos se abren de par en par. Respira hondo, y suelta el aire lentamente, casi temblando.
La posdata dice:
«PD: Ya que me preguntaste por conjuntos padre-hija, permíteme tentarte con esta joya.
**’Midnight Connection Deep’** no es solo ropa, Frank. Es una experiencia.
Imagínalo: Tú en boxer de seda negra, con la abertura delantera diseñada para liberar tú espada sin esfuerzo, sin botones, sin tirones… solo un susurro de tela que se aparta cuando papá está “listo”. El tejido tiene un forro interno en la parte delantera de microfibra que retiene el calor natural de tus testículos, manteniéndolos cálidos y pesados… preparados.
Para ella, el camisón es de satin color marfil “inocente, puro”, pero con un espacio trasero que se desabrocha completamente con un solo tirón de la cinta a la altura de su ombligo. ¿La entrepierna? Abierta, pero no de forma expuesta. Un traslape de encaje francés que enmarca la apertura, dejando la zona de placer de tu pequeña expuesta de forma “natural” cuando se acuesta de lado y así se pueda realizar la conexión desde atrás o desde adelante.
El set incluye una funda de almohada con un bolsillo oculto para un lubricante de fórmula especial. Hipoalergénico. Con un leve efecto calmante y estimulante, según los testimonios, un aroma a vainilla que relaja a las más pequeñas.
Disponible en tallas de 1 a 6 años. Las de 2-3 años se agotan rápido. Muy rápido.
Atentamente,
C.D.»
(Frank se queda extasiado por la descripción tan maravillosa, entiende que se trata de ropa para dormir, con elegancia y pensando en los momentos de intimidad, aunque sabe que hasta el momento solo le ha chupado la vagina y frotó su verga sobre ella. Aunque podría ser una buena opción. Empieza a teclear respondiendo y agradeciendo las claves de acceso, y le indica que en cuanto termine de revisar el catálogo le enviará la información de un pedido bastante abundante.
Frank se acaricia la verga empapada de líquido preseminal, se sienta bien erguido en la silla. Sus dedos tiemblan ligeramente mientras escribe, pero su mente está más clara que nunca.
«Connor:
No tengo palabras, o quizás sí, pero me faltan dedos para escribir todo lo que pienso.
Las claves de acceso… Dios, es como si hubieras leído mi mente desde hace años. Desde antes de que yo mismo entendiera lo que quería.
La colección ‘Midnight Connection Deep’ me dejó sin aliento. Literal. Tuve que respirar hondo tres veces. Es… es exactamente lo que un hombre en mi posición necesita. Elegancia. Funcionalidad. Y ese toque perverso que convierte la hora de dormir en algo sagrado. Connor… Eres un artista del placer prohibido.
Sofía duerme a mi lado mientras te escribo. Su piececito roza mi muslo. Y yo aquí, leyendo sobre camisones de satin con aperturas estratégicas, sintiendo que por primera vez en mi vida alguien entiende esto sin juzgarme.
Voy a revisar el catálogo Platinum con mucha calma. Quiero saborear cada página, cada conjunto. Pero adelanto que el pedido va a ser abundante. Muy abundante.
Guárdame un ‘Midnight Connection Deep’ en talla 3-4 años. Ese es prioritario. Lo demás lo detallaré en unas horas.
Y Connor… gracias por esto!.
Frank.
PD: Las fotografías de la brujita con la calabaza… uff todavía no me recupero. Eres un bendito genio!.»
(Frank sigue con la verga fuera de la bata, gotas de líquido preseminal le salen constantemente. Regresa a la página para seguir revisando el catálogo principal. La niña modelo brujita, inclinada sobre la calabaza y con un pastel de Calabaza enmedio de sus piernas glaseado con semen, esa fue la última que había revisado, pasa la siguiente imagen del mismo disfraz y ahora la niña está sentada sobre un hombre el cual está totalmente desnudo, pero el vestido de la niña le tapa esa parte en donde ella está sentada, solo queda a la imaginación lo que la tela oculta de la vista. Al pie de la imagen la leyenda “Si eres creativo hasta puedes ofrecerle tu tronco para ensartar a la pequeña bruja traviesa”.
Frank se lame los labios, su respiración se entrecorta. Su mano derecha sujeta su verga con suavidad, sin bombear, solo sosteniéndola mientras el líquido preseminal gotea lentamente sobre sus dedos. Sus ojos recorren cada detalle de la imagen.
—…maldita sea!!…—
Acerca el rostro a la pantalla, casi rozándola con la nariz. El vestido morado y negro de la pequeña bruja cubre estratégicamente la unión prohibida. Ella sonríe con inocencia fingida, sus calcetas a rayas naranjas y negras contrastan con la piel desnuda del hombre debajo, lee la leyenda en voz baja.
“Si eres creativo hasta puedes ofrecerle tu tronco para ensartar a la pequeña bruja traviesa”.
—mierda!!…. Realmente la tiene ensartada en su verga!!… ese hombre!!…—
Frank cierra los ojos un momento. Su imaginación termina de completar lo que la tela del vestido oculta. Su verga palpita constantemente.
Frank está fascinado con la creatividad prohibida de ese diseñador. Regresa a la categoría de “Fantasías” y ahora decide revisar el disfraz de conejita, dándole clic a la pequeña imagen de la niña que aparece en la portada, la página abre el vínculo de ese disfraz, mostrando la galería de fotos.
Frank se limpia los dedos distraídamente en la boca, sin apartar la vista de la pantalla. Su verga sigue expuesta, olvidada por un momento mientras la curiosidad lo consume.
—a ver… a ver, qué nos trae la conejita…—
La galería carga lentamente. La primera imagen muestra a una niña de unos tres o cuatro años, con orejas de conejo color rosa sostenidas por una diadema blanca. Un vestidito corto de satin blanco con detalles rosados, medias de red blancas que llegan justo arriba de sus rodillitas regordetas. Una colita de pompón esponjosa cosida en la parte trasera del vestido.
Frank se inclina hacia adelante. Su dedo índice acaricia distraídamente la punta húmeda de su verga mientras sus ojos devoran la pantalla.
—cielos!… mira esa colita!…—
La niña en la foto está en cuatro patas sobre una cama con sábanas rosas, mirando a la cámara por encima de su hombro.
Fran admira la belleza de La niña y del disfraz, avanza las siguientes imágenes y la niña está en diferentes posiciones. Luego la siguiente imagen le muestra otro disfraz de conejo, este otro disfraz es prácticamente como de peluche pero está de cuerpo completo, todo cubierto y solamente la carita descubierta, las orejas de conejo cosidas al disfraz, Frank lo ve como más básico, es un disfraz común piensa para si mismo, hasta que avanza a la siguiente imagen. Aparece la niña acostada con su traje y las piernas abiertas y justo sobre la vulva tiene un zíper el cual al bajarlo deja la abertura. La niña tiene abierto el traje de esa área y su pequeña vulva rosada queda expuesta, la niña sonriente orgullosa mostrando su carnita tierna, sabiendo que esa es la adoración de los hombres.
Frank suelta un gemido. Su mano aprieta fuertemente la base de su verga.
—…no… no puede ser… mierda! Que delicia!…—
Su dedo índice golpea la pantalla táctil, ampliando la imagen directamente sobre la abertura del disfraz. El zíper plateado brilla bajo las luces del estudio fotográfico. La pequeña vulva rosada, perfectamente tierna, contrasta con la felpa blanca del traje de conejo.
—pensé que era… un disfraz básico… un maldito peluche inofensivo…—
(Frank niega con la cabeza, una sonrisa incrédula dibujándose en sus labios.)
—….y zas… el maldito zíper… justo ahí… justo en el lugar exacto…—
Se lame los labios mientras su verga gotea sobre la bata. La niña en la foto sonríe con orgullo, sus manitas enguantadas de blanco sujetan los bordes de la abertura, como mostrando un tesoro.
—Connor… eres un maldito artista increíble!…—
Frank sigue admirando la imagen, ansioso de ver la siguiente, avanza a la siguiente imagen, ahora la niña está a cuatro patas pero con su pecho sobre la alfombra y las nalguitas paradas, el zíper lo tiene abierto y se logra ver su rajita y la vulva inchadita se observa por detrás. La niña sonriendo, sabiendo que los papis estarán encantados de verla.
Frank suelta un gemido largo. Su mano derecha comienza a bombear suavemente su verga, solo la punta, despacio, mientras sus ojos devoran cada píxel de la imagen.
—mirala… mirala con esas nalguitas paradas… toda ofrecida!…—
Se inclina hacia la pantalla, su nariz casi toca el monitor. El pompón blanco del disfraz queda justo arriba de la abertura del zíper, como un marco perfecto. La rajita rosada, justo en el centro, la pequeña vulva está inchadita, brillante bajo la luz.
—esa sonrisa… ella sabe… sabe exactamente lo que hace… sabe que todos los papis se están tocando mirándola…—
Su verga palpita constantemente. Un hilo grueso de preseminal cae sobre su muslo.
—Sofi… mi Sofi se vería igualita con este disfraz… igualita pero más hermosa…—
Frank avanza a la siguiente imagen la cual tarda un poco en cargar, luego aparece la niña en la misma posición, solo que ahora un hombre detrás de ella, usando un disfraz igual de conejo, tiene la verga erecta colocada justo enmedio de sus nalguitas, no se le ve el rostro al modelo, pero del dorso hacia abajo, el hombre con una mano en la cintura posa orgulloso, mientras la niña sonríe con satisfacción.
Frank jadea con fuerza, su mano se detiene por completo en la base de su verga, apretando fuerte para no venirse.
—cielo santo!… lo hicieron!… de verdad lo hicieron?…—
Su mirada se fija en el contraste: la enorme verga del hombre, gruesa y velluda, descansando justo entre esas nalguitas pequeñas enfundadas en felpa blanca. La mano masculina en la cintura de la niña parece enorme, casi envolviéndola por completo.
—el maldito disfraz de conejo, para él también… son pareja… son la parejita de conejos… y ella… ella está feliz…—
(Frank suelta una risa nerviosa, incrédula. Su verga gotea más ahora.)
—Connor… ¿cuánto costará este set? ¿cuánto para que mi Sofi y yo…? no… no… cálmate Frank… cálmate!…—
Pero sus ojos no se despegan de la pantalla. No puede. La expresión de satisfacción en el rostro de la niña lo tiene hipnotizado.
Frank lee al final de la fotografía “Este es un conjunto o kit de la colección “Daddy’s Girl”. Si desea más como este los encuentra en la colección exclusiva, pida su clave de acceso y conozca nuestros diseños para que Papi se divierta jugando con su pequeña”. Frank ya tiene su clave de acceso.
Frank se ríe, una risa suave y temblorosa. Su mano se mueve, suave sobre la punta de su verga, mientras la otra mano se apresura a teclear la clave de acceso en el campo que aparece en pantalla. Sus dedos tiemblan ligeramente.
—mis putos ojos van a sangrar!… esto es demasiado!…—
La página carga lentamente, una barra de progreso se llena mientras suena una musiquita dulce, como de cajita musical. Frank contiene la respiración, su pecho sube y baja agitado.
—Daddy’s Girl… juegos para papi y su pequeña… juegos… qué palabra tan… correcta…—
La página Carga y le da el acceso total al catálogo de “Daddy’s Girl” en donde la idea es que los papis se disfracen al igual que sus niñas y puedan pasar momentos divertidos jugando y disfrutando. Aparece la portada principal del catálogo, las imágenes en miniatura muestran de qué va cada atuendo, una cuadrícula de ocho imágenes en la primera portada. Frank no quiere ser mal educado así que empieza viendo la primera. Aparece titulada “Cenicienta y el príncipe Azul”.
Frank se ríe, divertido por lo inocente del título..
—Cenicienta y el príncipe azul… el clásico… a ver con qué nos sorprenden…—
Da clic en la miniatura y la imagen se expande. Su sonrisa crece lentamente mientras sus ojos recorren cada detalle.
La niña quizás de unos cuatro años, lleva un vestido azul celeste estilo princesa, con brillos y mangas abullonadas. Pero el escote es profundo, dejando ver el pequeño pecho plano. La falda, absurdamente corta, levantada dejando adivinar que debajo no hay nada. La pequeña niña está frente a un hombre, vestido con un traje de príncipe azul: chaqueta militar, botas altas… y la bragueta abierta, de donde sale una verga gruesa y circuncidada.
La niña tiene la boquita abierta, y la punta de la verga casi roza sus labios. La leyenda abajo dice: “Cenicienta tiene algo mejor que una zapatilla de cristal”.
—ay!… carajo!… esa princesita no quiere un zapato… quiere otra cosa…—
Frank avanza a la siguiente imagen, la niña ahora sostiene con ambas manitas la verga del hombre, con su carita pegaba a la base de la verga, mientras sonríe. La calidad de las imágenes es muy buena. La leyenda al pie de la imagen: “Este es un disfraz para Papis y nenas que ya disfrutan muy bien del dulce de papá, pues ellas ya saben cómo dar placer con su boca”.
Frank respira profundo, sus dedos acarician distraídamente la base de su verga mientras lee la leyenda una y otra vez.
—para las que ya saben… las que ya disfrutan… dios, cómo saben que cada niña es distinta?… que no todas están listas para lo mismo?…—
(Se inclina hacia la pantalla, estudiando la carita de la niña. Esa sonrisa genuina, los cachetes ligeramente sonrojados, las manitas apenas rodeando el tronco.)
—mirá esa cara de felicidad… no es actuación… esa nena está gozando… ¿cómo llegás a eso? ¿cómo hacés para que tu hija…?—
(Sacude la cabeza, apartando el pensamiento. Pero su mano vuelve a moverse sobre su verga, despacio, casi sin darse cuenta.)
—Sofi apenas cumplió tres años. ¿Estaría lista para algo así?
…. No, claro que no. Apenas está descubriendo su cuerpecito, apenas muestra signos de esa madurez temprana…. pero en un año… O en unos meses quizás…—
(Se muerde el labio inferior. La imaginación le juega una mala pasada: Sofi con un vestidito de princesa, arrodillada frente a él, sus manitas rodeando su verga…)
—no… pará, Frank… control… solo estás mirando un catálogo…—
Frank regresa a la portada principal, para ver la siguiente opción. Una imagen en miniatura de una vaquera, el título de la imagen dice “Cowgirl and her horse”.
Frank suelta una carcajada, incrédulo, negando con la cabeza mientras da clic.
—cowgirl and her horse… estos tipos tienen un humor negro de mierda!… hahaha! …me encanta!!…—
La imagen se expande y Frank se queda en silencio. La escena es un set western: un granero con paja en el suelo. La niña, de quizás cuatro años, viste un conjunto de vaquera: botitas cafés, un chaleco de cuero que apenas le cubre el pecho, un sombrero texano… y nada más abajo. Está completamente desnuda de la cintura para abajo, montada, literalmente montada, sobre la cadera de un hombre.
El hombre está acostado boca arriba sobre la paja, disfrazado de caballo: un overol marrón con crin, e incluso una cola. Pero la parte delantera del disfraz tiene una abertura, de donde sale su verga erecta, y la niña está sentada justo sobre ella… bueno, no exactamente sobre la verga, hay un sistema. El hombre tiene colocado una silla de montar hecha especialmente para este disfraz, la silla es acolchada en cuero, pero con una abertura en medio, justo donde la verga erecta de papá debe estar debajo de su vulva abierta, la cual debe abrirse cuando la niña se sienta, con las piernas abiertas, la silla tiene un mecanismo de mordiguacion gradual. La punta de la verga apenas roza sus labios vaginales pequeños, diminutos, mientras ella se sostiene con las manitas en las manos disfrazadas del hombre. Debajo de la imagen la leyenda: «Cabalgando hacia el placer».
—puta madre!… es una belleza… la composición… la iluminación… ¿quién mierda toma estas fotos? parecen profesionales de revista…—
Su verga gotea. Cierra los ojos un momento, imaginando. Sofi vestida de vaquera. Él disfrazado, aunque sin disfraz de caballo, eso era demasiado. Pero valdría la pena y esa silla especial es una maravilla de la ingeniería!… Solo él, acostado, y ella sentada sobre la silla en sus caderas, aprendiendo el movimiento.
Frank avanza a la siguiente imagen y aparece, solo la imagen de la silla de montar, en la cual se observa muy bien el mecanismo y el espacio vacío enmedio, a los costados se le puede ajustar la altura, por aquello de las vergas muy largas o muy cortas, y el peso de la niña la hace bajar un poco y llegar al contacto con la verga, ya será cuestión de cada pareja si ya hay penetración. Frank se queda sorprendido, nunca lo habría imaginado, se queda completamente inmóvil, los ojos fijos en el diagrama de la silla.
—increíble… esto es ingeniería de verdad… miren ese mecanismo de amortiguación… no es solo una silla con un agujero, no señor!… esto está diseñado… calibrado… hecho especialmente!—
Acerca la cara a la pantalla como si así pudiera ver mejor los detalles técnicos. El diagrama muestra resortes pequeños, un sistema de ajuste lateral, una perilla para regular la altura de la abertura. Un corte transversal revela cómo el peso de la niña activa el descenso gradual.
—el peso de ella… su propio peso controla la profundidad… no hay empuje brusco!, no hay invasión… es ella quien decide cuánto… es ella quien tiene el control!… wow!..—
(Se rasca la barbilla, fascinado. El respeto que siente por los diseñadores de CandyGirl es genuino. Gente que no solo vende lencería y placer, sino que crea soluciones y experiencias maravillosas.)
—¿cuánto costará una de estas? … seguro un dineral… pero… ¿y si la mando a hacer? no… no puedo pedir algo así en ningún lado… sería una locura…—
(Pero su mente ya está trabajando. Es hombre de recursos, Frank.)
—Tal vez podría adaptar algo… un sillín de bicicleta modificado…—
Pero Frank no ha visto los precios en la parte final de cada presentación. Continúa avanzando a la siguiente imagen y resulta ser que es un video demostrativo de cómo usar la silla y cómo jugar. Frank se sorprende y le da clic en reproducir. El video empieza y aparece el hombre con el disfraz de caballo puesto, la parte de enfrente tiene la abertura, el hombre se baja el cierre y deja salir su verga, una verga de unos 19 centímetros aproximadamente circuncidada, morena clara, muy erecto. El tipo tiene la cabeza de caballo puesta, por lo que no se le ve el rostro. Toma la silla de montar especial y la coloca sobre su verga, ajustándola con cinturones al rededor de sus caderas, dos cinturones que hacen que la silla se quede en su lugar, la verga se le ve a través del orificio de enmedio. El hombre se coloca de perfil hacia la cámara, mostrando que su verga sobresale del agujero de la silla, unos cuatro centímetros afuera del agujero, entonces demuestra como moviendo los ajustadores de altura o profundidad, su verga puede exponerse más hacia afuera o esconderse dentro del agujero.
Frank se queda absolutamente paralizado, con la mano congelada sobre el mouse. Su respiración se vuelve más pesada mientras el video avanza.
—mierda!… es un tutorial!… un puto tutorial de cómo usar esto… estos tipos piensan en todo!…—
Observa con atención casi científica cómo el hombre el «caballo» se ajusta los cinturones alrededor de las caderas. La silla queda firmemente sujeta, y la verga morena clara, sobresale por el orificio central como un termómetro obsceno saliendo de su funda.
—ajustadores de profundidad… claro!… claro!… si la niña es más pequeña o no está lista para… para sentir mucho… simplemente bajas la altura y la verga queda escondida… apenas un roce… y cuando ella ya se sienta cómoda…—
El hombre en el video gira los ajustadores laterales. La verga, que antes sobresalía tímidamente apenas un centímetro, ahora emerge completa, gruesa, los diez centímetros expuestos como una promesa. Frank se muerde el labio inferior.
—es… es perfecto!… es seguridad… es consentimiento… es ella quien decide con su peso y uno quien decide con los ajustadores hasta dónde… esto no es violación, esto es… es enseñanza… es confianza…—
Se reacomoda en la silla, la verga le palpita con fuerza. Ni siquiera se toca; está demasiado intrigado en el video, en la mecánica, en la genialidad del diseño. El video continúa.
El hombre se ha colocado muy bien la silla y se acuesta cuidadosamente sobre la alfombra, colocándose unos cuantos almohadones bajo su espalda, para darle el espacio a la cabeza del caballo que está lado contrario, hacia su espalda y darle realismo. Una vez está acomodado mueve los calibradores de la silla, y su verga se esconde del agujero, el calibrador está en la parte más alta, de manera que su verga está escondida. Aparece la misma niña con el disfraz de vaquera, sus botitas, el chaleco de cuero y el sombrero, la niña muy sonriente se sube a la silla, está totalmente desnuda, cuando abre sus piernitas para subirse a la silla de montar, su vulva también evidentemente queda abierta, el camarógrafo hace un acercamiento mostrando como la vagina de la niña está abierta y se logra ver la punta de la verga del hombre justo debajo de esa vagina abierta.
—cielos… Santo cielo!… mira eso… la punta… la punta está justo debajo… pero no la toca… no la toca todavía…—
La imagen es increíblemente nítida. La vulva pequeña de la niña, esos labios apenas formados, abiertos por la posición de sus piernas al montar la silla. Y justo debajo, apenas unos centímetros más abajo, la punta rosada de la verga, asomando tímidamente por el orificio de la silla. Una separación mínima, casi cruel.
—Ella lo sabe!… está sonriendo… está jugando… es un delicioso juego de vaqueros… pero ahí está… justo debajo… esperando… esperando sentir la verga en su coñito!—
La niña en el video se acomoda en la silla, balanceándose un poco como si realmente estuviera cabalgando. Cada balanceo hace que su vulva se acerque y se aleje de la punta de la verga. Un centímetro. Medio centímetro. Un roce que no llega a ser contacto.
—el peso de ella… cuando empiece a balancearse más fuerte… el mecanismo se va a activar… la silla va a empezar a bajar… y ella ni siquiera se va a dar cuenta hasta que sienta algo diferente… algo nuevo…—
Frank se pasa la lengua por los labios resecos. Su propia verga está completamente erecta, los huevos pesados, pero él sigue sin tocarse. El video es demasiado hipnótico.
El hombre en el video muestra el ajustador y lo baja dos niveles, la niña empieza a cabalgar, moviéndose suavemente y se nota como la silla rebota suavemente, la niña sonríe por momentos con más intensidad. Seguramente es donde siente la punta de la verga acariciando su vagina abierta.
Frank se lleva una mano a la boca, mordiéndose el nudillo mientras sus ojos no pueden apartarse de la pantalla.
—ahí está!… acaba de bajar dos niveles… y la silla… la silla está rebotando… pero no es solo la silla… es…—
La niña en el video se ríe, mientras sus pequeñas caderas se mueven instintivamente. El camarógrafo ha encontrado el ángulo perfecto: un plano lateral donde se ve claramente cómo en cada rebote, la punta de la verga sobresale apenas un par de centímetros del orificio, lo justo para rozar los labios abiertos de la pequeña vulva.
—está sintiendo el roce… solo la puntita… la puntita acariciándole… abriéndola apenas… y ella sabe muy bien qué es… sabe que se siente bien… mira cómo sonríe… cómo se mueve más rápido ahora…—
La niña en el video aprieta las riendas de la silla con sus manitas, el chaleco de vaquera se le sube un poco más por el movimiento. Su ritmo se acelera, no porque alguien se lo ordene, sino porque su propio cuerpo está sintiendo algo rico, algo que le gusta. Sus pequeñas caderas se mecen con un ritmo, instintivo.
—ella está controlando… ella está decidiendo… si se mueve más rápido siente más… si se mueve más lento siente menos… es su cuerpo el que está aprendiendo… y el hombre ni siquiera se mueve… es todo ella… todo ella…—
El hombre baja otros dos niveles al ajustador de la silla, señala con el índice la flecha del ajustador y luego sube el pulgar hacia la cámara, la niña da brinquitos sonriendo y disfrutando, a ese nivel la verga ya tuvo que haber asomado unos cuatro centímetros del agujero, significa que!….
(Frank suelta un gemido, casi un gruñido.)
—cuatro centímetros… ya son cuatro centímetros… y ella está dando brinquitos… la puntita ya le entró… seguro ya le entró… apenas la puntita pero ya está dentro… por eso sonríe así… por eso da esos brinquitos…—
La imagen en la pantalla es obscenamente bella. La niña vaquera ahora cabalga con más entusiasmo, sus pequeños pies en los estribos, sus muslos regordetes apretando el cuerpo de la silla. El movimiento de sus caderas ya no es solo mecánico; hay algo instintivo, algo aprendido ya bien entrenada. Cada vez que baja, sus labios vaginales se abren ligeramente alrededor de la punta de la verga, abrazándola apenas, dejándola ir, volviéndola a atrapar.
—mira cómo aprieta las piernitas… cómo echa la cabeza hacia atrás… es instinto… puro instinto… el cuerpo de una niña también sabe lo que es placer… solo necesita que se lo enseñen con cuidado… con esto… con paciencia… así… poquito a poquito…—
El camarógrafo hace un acercamiento brutal: la vulva de la niña ahora se ve claramente besando la punta del glande, un hilo transparente de lubricación masculina conectando ambos cuerpos por un instante antes de romperse con el siguiente rebote.
El camarógrafo aleja la imagen enfocando toda la escena y ahora el hombre disfrazado indica con un gesto que cambiará el ajustador, le baja dos niveles más, liberando otros dos centímetros más, lo que significa que la verga puede salir y oscilar en los sentones entre seis y ocho centímetros, la niña sigue rebotando dándose sentones, el video termina; con un mensaje quedando en letras grandes que dice: “Papi! … Que esperas para pedir tu kit de Cowgirl and her horse”
Frank se queda inmóvil, la mano aún sobre su verga palpitante, leyendo las letras brillantes en la pantalla. Su mente está en su casa, en la habitación de Sofi, en la alfombra de juegos donde hace poco jugaron a los caballitos.
—seis… ocho centímetros… eso ya es… ya es suficiente para… y ella seguía sonriendo… en ningún momento lloró… en ningún momento se quejó… solo sonreía y rebotaba…—
(Se levanta lentamente de la silla, caminando hacia la ventana de la sala.)
—un kit… un kit completo… disfraz y todo… para jugar… solo para jugar… para que ella descubra… para que aprenda conmigo… no con un desconocido… si no con su papi… que la ama… que la protege…—
Regresa al escritorio. Sus dedos tiemblan ligeramente sobre el mouse. El cursor se posa sobre el botón de «Añadir al carrito» que apareció junto a las letras gigantes. El precio está ahí, no es barato, pero Frank ni siquiera lo ve. Solo ve la posibilidad.
—solo para tenerlo… no tengo que usarlo… no tengo que hacer nada… solo… solo tenerlo… por si algún día… cuando ella esté lista… si es que está lista… solo para tener la opción… es para su educación… es para que aprenda de su cuerpo… con alguien que la ama…en lugar de que se frote sobre mi pierna, que rebote en la silla de montar!.—
Frank agrega el kit al carrito de compras, satisfecho, nunca ha hecho algo especial por el ni por su hija, es el momento de cambiar las cosas. Regresa al menú principal para seguir viendo las otras opciones de disfraces.
Frank confirma la compra y suelta una exhalación larguísima, como si hubiera estado aguantando la respiración durante los últimos quince minutos.
Regresa al menú principal y se desplaza por los otros sets. Cenicienta y príncipe azul, La bella durmiente, Blancanieves y el cazador, La sirenita y el marinero, Rapunzel… Todos con ilustraciones de niñas disfrazadas, todas con adultos en poses que no son precisamente paternales. Todas con accesorios con sugerencias cada vez mas explicitas.
A Frank le encanta que cada vez más la temática se vuelve más explícita, es como si van llevando al papá gradualmente por el buen camino del placer. Frank siente curiosidad por ver el disfraz de la sirenita y el marinero.
Frank hace clic en «La Sirenita y el Marinero» y la pantalla se llena con el set completo.
Dos disfraces: para la niña, una cola de sirena de lycra tornasolada que se ajusta hasta la cintura, dejando el torso descubierto. Dos conchitas perladas que se adhieren a los pezones con un pegamento especial hipoalergénico. Para el adulto, un traje de marinero con pantalones que tienen una abertura estratégica en la entrepierna, disimulada como una bragueta de zíper.
La descripción dice: «Mi marinero encontró mi tesoro escondido. Juego de exploración submarina. La cola se abre mágicamente en la entrepierna, revelando la perla más valiosa del océano. El marinero, con su catalejo listo para zarpar, encontrará un puerto seguro, donde anclar.»*
Las fotos muestran a la niña sirena acostada en una cama con sábanas azules, el marinero inclinado sobre ella, su verga apuntando directamente a la apertura de la cola.
Frank Mira fascinado el diseño, aunque lo ve bastante complicado ya que no permite que la niña abra las piernas, por tener puesta la cola. Decide regresar al menú principal y ver otras opciones. Encuentra uno de “gatuvela y batman” ambos trajes fabricados en imitación de cuero spandex, elásticos lo que hace que las prendas se ajusten muy bien al cuerpo. Frank abre esa opción y aparece una niña diferente como de unos cinco años, colgando de un arnés de cuero negro, tiene unas botas negras de plataforma y el pantalón de Lycra que se une con el torso, manteniendo una abertura en la entrepierna que deja ver toda su vulva y el monte de Venus, tiene colocada la máscara de gatita, todo en color negro, a su lado un hombre vestido de batman, con el pantalón también en cuero negro, botas altas, y la verga y los huevos de fuera. Tiene la verga erecta y la niña está sujetándole la verga con su manita en la base del tronco. La verga peluda y abundante vello, combina con los huevos peludos. Una imagen exquisita y morbosa.
Frank se queda mirando la imagen fijamente, sin pestañear.
—joder!… esto sí que es explícito…—
El set incluye el arnés para la niña, que se ajusta al techo con un gancho, dejándola suspendida a la altura perfecta. La descripción dice: «Batman atrapó a Gatúvela robando y ahora debe pagar su castigo. El arnés ajustable permite que la pequeña ladrona quede justo a la altura de la baticueva. Incluye pequeño látigo de juguete para el castigo.»
Frank se pasa la mano por la verga, frotándola constantemente. Mira hacia donde esta Sofi, luego vuelve a la pantalla.
—…no, esto ya es demasiado… esto ya es contacto directo… (pero no cierra la página. De hecho, hace clic en «agregar al carrito» con manos temblorosas.)
— solo para… tenerlo guardado y solo mirarlo.—
Frank continúa a la siguiente imagen. Aparece el mismo hombre sosteniendo las piernitas abiertas de la niña, mientras ella con sus deditos abre su vulva la verga del hombre erecta se sostiene en el canal vaginal, el glande rosado y brillante justo enmedio de sus labios inchaditos. Al pie de la imagen la descripción “saber disfrutar, es hacerlo adentro o afuera, pero que la diversión esté en ambos”.
—dios mío!… el glande justo ahí… justo en la entrada…—
La imagen tiene una leyenda adicional: «Nuestros arneses son ajustables hasta un máximo de 5 centímetros de profundidad de penetración, perfecto para mantener la diversión sin riesgos. Recuerda: no hay nada mejor que la seguridad de un buen producto.»
(Frank se ríe nerviosamente.)
—¿seguridad? ¿llaman seguridad a meterle la verga a una nena de cinco años?—
Pero su mano no deja de masajear su verga. Mira hacia donde está Sofi, la cual ya está por despertarse, luego vuelve a la pantalla. La imagen le quema en la retina.
—…solo cinco centímetros… apenas la puntita… eso no le haría daño…—
(niega con la cabeza inmediatamente después.)
—no, Frank, no pienses eso. No!—.
Continúa hacia la siguiente imagen, la misma niña en la misma posición, abierta y separándose los labios de su vulva. El hombre ahora le está lanzando un chorro abundante de orina exactamente sobre su vagina abierta, la imagen capturó toda la escena perfectamente, y al pie de la imagen, la descripción “y si eres de los que te gusta el golden shower! Los materiales son totalmente resistentes a la humedad, y también fáciles de lavar”
(Frank abre los ojos como platos, casi se atraganta con su propia saliva.)
—¡qué carajo! ¿orinarle encima? eso ya es!… hehehe es demasiado delicioso para no hacerlo!—
Pero no termina la frase. La imagen de la niña separándose los labios mientras el chorro amarillo impacta directamente en esa pequeña vulva rosada… algo en su cerebro hace clic. Su mano derecha ahora frota su verga, mientras la izquierda navega hacia abajo en la página.
(Suspira con culpa.)
—…¿qué me está pasando? esto está mal, muy mal… aunque Sofi ayer me orino en la boca y me bebí toda su deliciosa orina!—
Pero sigue mirando. Y ahora incluso está considerando qué talla necesitaría para Sofi.
Agrega también un conjunto de esos. Sofi empieza a despertarse sentándose en el sofá. Frank la mira con una sonrisa y se cubre discretamente la verga con la bata de seda. Frank regresa al menú principal del primer catálogo, en donde están las niñas vestidas de princesa.
Frank cierra la página rápidamente y se ajusta la bata para disimular su erección.
—hola, princesa!… ¿dormiste bien?—
(Sofi se restriega los ojitos)
—…papi, tengo hambre!.—
Frank la mira y por un segundo la imagen de Sofi se superpone con las del catálogo. Sacude la cabeza y se levanta.
—claro, mi amor!, ahora te doy tu otro biberón!—
Mientras camina hacia la cocina, su mente sigue en el catálogo. Esa última imagen le abrió un mundo completamente nuevo… el golden shower abrió su mente, tanto como la gatuvela que abrió su pequeño coño. Frank ya bebió la orina de Sofi, ahora quiere orinar en toda ella, en ese pequeño cuerpo, especialmente adentro de su vulvita rica y deliciosa.
Frank le entrega el biberón a Sofi y regresan a la sala, el se ajusta nuevamente sentándose en la silla frente a la computadora y la niña se sienta en el sofá, solo con su camiseta, y la prenda diminuta abajo, se sienta abriendo las piernitas, su vulva con aspecto de una vulva de mujer adulta, se abre levemente dando ese espectáculo maravilloso. Frank la mira y sabe que no puede negarse a comprar toda esa lencería y los disfraces, es necesario hacerlo.
Frank no puede evitar mirar la vulva de su hija mientras finge seguir trabajando en la computadora. Esa vulva no es de una bebé normal… es de una mujer, pero en miniatura, y le suplica a gritos atención masculina.
—Cielo, ¿quieres ver dibujos mientras papi trabaja?—
Sofi asiente y Frank la sienta más cerca de él, mientras en su pantalla vuelve a abrir el catálogo, ahora sin disimular.
Mira a Sofi tomando su biberón, inocentemente abierta de piernas y en la pantalla la lencería de princesa. El contraste es casi insoportable.
— Sofi… ¿te gustaría que papi te compre ropita bonita? ¿como de princesa?—
—Si papi!!! Si!…—
Frank le muestra la imagen de una niña con el vestido de la princesa de Bella y la Bestia, pero enseñando la ropa interior de encaje, que apenas y le tapa su pequeña vulva. Después le muestra a la misma niña con una coronita puesta y sin el vestido, solo usando un juego de ligueros de encaje color negro y un hilo dental, ella está abierta, sentada sobre la barriga de un hombre gordo y robusto.
Frank siente un escalofrío recorrerle la espalda mientras observa la imagen. Sus dedos tiemblan ligeramente sobre el mouse.
— Mira, corazón!… qué bonita se ve esta nena, ¿verdad? Como una princesa de verdad…—
Baja la mirada hacia Sofi, que sigue tomando su biberón con las piernas abiertas. Su pequeña vulva, tan adulta, tan lista… tan húmeda.
—¿te gustaría tener una coronita así, mi vida? ¿y ropita interior tan linda como esa?—
Agrega el set de «Bella-princesa» al carrito, ahora completamente seguro de lo que está haciendo.
Frank olvidó que ya había hecho una compra de tres juegos de prendas sexis para Sofi, que incluyen las medias de malla, los ligueros de encaje y el hilo dental, para niña de tres años. Y no tardará en llegar ese paquete. Para Frank fue una suerte haber encontrado al diseñador Connor, el cual le dio los accesos a ese catálogo especial.
Lo demás ya lo tiene en el carrito de compras, agrega sus datos y genera la compra, no le importa el monto, sabe que vale la pena todo por el placer de su hija.
Frank completa la compra con manos temblorosas pero decididas. $1,847 dólares en lencería y disfraces. Una ganga para lo que está a punto de experimentar. La pantalla muestra: «Gracias por su compra, Mr. Gustino. Su pedido #7842-B ha sido procesado.».
Mira a Sofi que ya terminó su biberón y está jugando con sus piececitos, ajena a todo. Su pequeña vulva brilla ligeramente con sus jugos naturales.
—Ya está, mi amor. Papi te compró mucha ropita bonita. Vas a ser la princesa más hermosa del mundo entero.—
Apaga la computadora y se acomoda la erección dolorosa bajo la bata. Piensa en el paquete que ya debe estar en camino, esos tres juegos de ligueros que pidió la noche anterior.
—¿Llegará hoy? Tiene que venir hoy, Connor dijo que hoy.—
La anticipación lo está volviendo loco. Frank decide ponerle un pequeño short a Sofi, para que no esté enseñando esa vulva tan perfecta, que le hace mantener la verga endurecida y se vuelve una terrible tentación.
Las horas pasan, cuando de repente suena el timbre de la puerta, es el repartidor de entrega de paquetes.
Se levanta rápido del sofá, el corazón martillándole en el pecho. Antes de ir a la puerta, toma a Sofi en brazos y le pone el shortsito de algodón rosa, sus dedos rozando esa piel tan suave de los muslos.
— Quedate aquí, princesa, papi ya vuelve.—
Camina hacia la puerta ajustándose la bata para disimular la erección que no cede. Al abrir, saluda a el repartidor, un chico joven con uniforme azul, le extiende una tablet para firmar.
Repartidor: — Buen día!, entrega para Frank Gustino…
Frank: —Siii! Soy yo!—
Repartidor: —Su paquete señor.!—
Frank firma tembloroso, aunque por dentro está que explota. Recibe la caja mediana y cierra la puerta con cuidado. El logo de “CandyGirl VIP” brilla discretamente en una esquina del empaque.
— Llegó, mi amor!… llegó la ropita de princesa especial. ¿Quieres ver lo que te compró papi?—
Sofía: —Siii papi!… eso eh mio? Mio?—
(Dice Sofi emocionada, ya que le encantan las sorpresas)
Frank se arrodilla frente a ella con la caja en las manos, el pecho inflado de emoción y algo más, algo más oscuro y delicioso.
—Si, mi amor, todo esto es tuyo. Papi te compró las cositas más lindas para ti solita. Pero tienes que prometerme algo…
(baja la voz)
…esto es nuestro secreto, ¿si? Nadie más tiene que saber lo que papi y Sofi hacen juntos. ¿Me lo prometés?—
(Rompe el sello de la caja con cuidado, sus dedos tiemblan ligeramente al levantar las tapas. El aroma a tela nueva y algo floral emana del interior.)
— Ven, princesa… mirá lo primero que te compré.—
(Saca uno de los juegos de ligueros, el de encaje blanco con hilo dental, mini liguero ajustable y las mediecitas de malla. Parece tan diminuto en sus manos grandes.)
—Esto es para poner tus piernitas más hermosas. ¿Quieres que papi te ayude a ponertelo?—
Sofía:—Sii! Ponlo ponlo! Papi! Ponlo ahora!—
(Frank ríe nervioso, su erección palpita bajo la bata mientras despliega el pequeño liguero de encaje blanco entre sus dedos.)
— Está bien, está bien, princesa!… Pero primero tenemos que quitarte ese shortcito, ¿verdad?—
Con manos temblorosas, le quita el short rosa y lo desliza por las piernas regordetas de Sofi. La vulva de la niña queda expuesta otra vez, esos pequeños labios mayores ligeramente separados, brillando con sus jugos naturales. Frank traga saliva.
—A ver, levanta una piernita… así…—
Desliza la media de malla por su pierna izquierda, sintiendo la piel tan suave y cálida bajo sus dedos. El elástico se ajusta perfecto a medio muslo.
— Que bonita se ve, ¿verdad? Ahora la otra…—
Frank le va poniendo con delicadeza las piezas, el juego también trae un pequeño brasier de encaje, es para que esté completo y darle mejor imagen, así que le quita la blusa y le pone el brasier. Luego le coloca los ligueros sujetadores de las medias y el hilo dental de encaje, que trae una pequeña mariposa que queda justo arriba de la vulva. A Sofi le encanta, ella se ve justamente como las modelos de la página, completamente sexual y motivadora.
Frank se sienta sobre sus talones, admirando su obra. Su hija, su pequeña Sofi de tres años, transformada en una diminuta diosa del erotismo. El brasier de encaje apenas cubre sus pezones planos, el liguero abraza su cintura, las medias de malla envuelven sus piernecitas, y el hilo dental apenas se pierde entre sus labios vaginales, dejando la mariposa justo sobre el monte de Venus.
—Dios mío, Sofi… mírate…. eres la cosa más hermosa que he visto en toda mi vida. Ven, princesa, quiero que te mires al espejo.—
(La toma de la mano sin dejar de contemplarla, guiándola hacia el espejo grande del pasillo.)
—Mira qué hermosa eres, mi amor. Mira lo que papi te compró. ¿Te gusta cómo te ves?—
Sofía:—Siii papi!!! Me guta mucho! Podemos salir así?—
Frank se arrodilla detrás de ella frente al espejo, sus manos grandes descansan sobre los muslos cubiertos de encaje blanco. La imagen de ambos reflejados, él en bata, ella en lencería, es casi demasiado para procesar.
—No, mi amor!, esto no es para salir… Esto…. esto es algo muy especial que solo usamos aquí en casa. Solo tú y papi. ¿Recuerdas que es nuestro secreto?—
Sus dedos acarician suavemente la mariposa de encaje que descansa sobre la pequeña vulva de Sofi, sintiendo el calor húmedo que emana de ella.
—Pero podemos usarlo todo el tiempo que quieras cuando estemos solos. ¿Te gustaría ponerte otro de los que te compró papi?—
Sofía:—Siiii, ponlo ponlo ponlo!—
Frank la lleva de regreso al sofá pero antes de probarle los otros dos colores, le hace una sesión de fotografías, poniéndola en todas las posiciones posibles, de las formas más sexuales y explícitas, en algunas pidiéndole a Sofi que se abra con sus dedos los labios de su vulva. Las fotos son una delicia, en otras fotografías la puso en cuatro como perrito mientras ella se separa las nalgas mostrando su ano y su vulva por detrás, sin el hilo de encaje.
Frank está en el suelo, completamente perdido en la sesión de fotos. Su teléfono captura cada ángulo, cada destello de esa piel perfecta, cada gota de humedad en esa pequeña vulva. Sofi obedece cada instrucción con la inocencia de quien juega a las escondidas, o a vestir muñecas.
—Eso es, mi amor, quédate así… perfecta!…—
Frank dispara otra foto cuando Sofi está en cuatro, sus nalguitas separadas por sus propios deditos, el pequeño ano rosado apenas visible, la vulva abierta y brillante como una fruta madura.
—eres una modelo profesional, princesa. La mejor que he visto!!
Ahora acuéstate boca arriba… sí, así… abre las piernitas más… más… perfecto. Ahora usa tus deditos para abrirte ahí abajo, como te enseñé.—
El obturador suena una y otra vez. Frank está sudando. Necesita con urgencia ponerle el siguiente conjunto, el de color rojo pasión.
Sofi permanece acostada con las piernas abiertas y separándose los labios, Frank no puede evitar darle unos lametones dentro de eso labios deliciosos, a Sofi le encanta que su papi se la chupe, pues la sensación que siente es deliciosa.
Frank ya no puede resistirse más. Guarda el teléfono a un lado, su verga destila abundante líquido preseminal. Se inclina sobre el pequeño cuerpo acostado de su hija, sus manos acariciando los muslos enfundados en malla roja.
—Papi necesita probarte, princesa… solo un poquito…—
Continuará….
Nota: déjame saber tus impresiones! Tlgrm. @riversside1

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