Emma
El shock la paralizo, y por dentro sentía desmoronar todas sus convicciones. Se convirtió en una devota que veía su moral e inocencia, caer al vacío..
Emma:
Emma se encontraba en la cocina, este era un día característico de principios de otoño. los rayos tibios del sol se filtraban por la ventana iluminando todo el lugar. Era una imagen de ensueño resaltando los colores de las verduras sobre la mesada. Ella cortaba las hortalizas y realizaba las de más tareas de forma automática. Pues su mente se encontraba en realidad en otro lugar, viajando entre el ayer y el mañana pues desde hace dos días su futuro lo sentía cada día más endeble. (Para ser más preciso, por lo que había ocurrido hace dos días).
No podía apartar su mente de “Eso”. En realidad, todo convergería en lo mismo, pues nunca creyó que tales cosas podrían estar sucediendo en su hogar. Pues por sus convicciones religiosas creía que estaba a salvo, protegida del mundo exterior. Sin embargo, se encontraba sucumbiendo a las frivolidades de la vida social, lo mundano y depravado la invadía. Con una intensidad que lograba desestabilizarla, dejándola desorientada sin saber cómo desenvolverse.
Resulta que hace dos días estando en la cocina como regularmente lo hacía. Picando ajo y perejil, se quedó paralizada. De pronto sintió un silencio inusual que la inquieto, algo de un momento a otro cambio la atmósfera del lugar. Decidido subir al primer piso y ver si su hijo estaba haciendo su tarea o si necesitaba algo. Pensó que, verificando la casa la calmaría de ese extraño presentimiento.
En la planta alta reinaba el mismo silencio, es más se profundizaba mucho más. Al acercarse a la puerta de la habitación de su hijo, la entreabrió dejando tan solo una rendija para asomarse, para no sorprender. Pero descubrió el origen del silencio. Su corazón dio un vuelco por una escena que le taladro sus ojos, dejándola helada. Su niño estaba recostado en su cama con los ojos cerrados y la respiración entrecortada…No se encontraba estudiando, su mano se movía con una urgencia casi febril, bajo las sábanas y la otra sujetaba las bragas de su madre sobre su rostro.
Eran unas bragas de encaje blancas, que ella guarda, esperado alguna ocasión para usarlas. A decir verdad, nunca se atrevió a usarlas. Se las había regalado su hermana, (Que siempre había tenido un espíritu más alocado que ella. Esto ya se había manifestado desde chicas), ella pensaba que eran unas braguitas demasiado vulgares y que se contraponían a sus convicciones evangelistas. Y no se atrevería usarlas en la intimidad, pues su marido pondría el grito en el cielo. (la hubiese tratado de lo peor, rebajándola como a una prostituta de judea). La verdad es que conservaba, con algo de recelo, pues era como tener algo prohibido. Valla a saber, por donde va la mente en algunos momentos.
El shock la paralizo, y por dentro sentía desmoronar todas sus convicciones. Se convirtió en una devota que veía su moral e inocencia, caer al vacío.
Todo su cuerpo de convulsionó… Su primera impresión fue de furia. Pero su cuerpo reacciono de manera diferente, algo que no le pasaba desde muy adolescente, sus bragas se mojaron automáticamente sin poder controlarse, aunque sus piernas tendieron a cerrarse. Sintió que sus piernas temblaban, apenas la pudieron mantener en pie. El descubrir el secreto más íntimo de su hijo rompía ante sus ojos, las barreras de lo aceptable se derrumbaban. El aire se enrareció, el morbo lleno el ambiente, temblando sus manos descendieron a su bajo vientre… Estaba convirtiéndose en un voyeur perverso, de su vicioso hijo.
Por consecuencia si seguía presenciando la escena, se convertiría en una madre, incestuosa y depravada. Le vino a la mente las conversaciones con sus hermanas de culto, como detestaban aquellas mujeres fuera de toda moral y que no conocían la palabra sagrada… Pero en ese preciso instante se está transformando en una cualquiera del montón. Pero lo peor de todo era que no sentía desagrado en ello, sino todo lo contrario… Placer… Un Placer de antaño, como cuando madre la dejaba con su tío para que la cuidara, o en la adolescencia cuando en los días de lluvia y truenos, dormían juntas con su mejor amiga, y terminaban explorando sus cuerpos y se dormían masturbándose una a la otra.
La escena la congelo en un instante eterno de verdad cruda y perturbadora. La excitación venció a la vergüenza… Con una mano subió rápidamente su falda y con la otra corrió sus bragas. Su hermosa concha descuidada por años, hoy estaba hecha un rio, rauda en ella penetraron dos de sus dedos, sus ojos fijos en los movimientos que su hijo realizaba con sus bragas, y verlo envolver su pequeño miembro con ella, fue el detonante de la perversión y ver saltar el semen derramándose sobre la tela de su prenda, fue el devenir del orgasmo que no se hizo esperar, manchando sus pelos vaginales de un fluyo blanco y caliente, el placer la inundo como nunca. (Una mujer decente no se debe depilar, solo las putas se depilan así fue enseñada y nunca lo había cuestionado). Ahogo su jadeo, dejo caer su falda, dio media vuelta y camino muy sigilosa, con su corazón latiendo a mil, suplicando llegar a su habitación, que su hijo no se diera cuanta. Una vez dentro de ella, apoyo su espalda contra la puerta y su excitación no había menguado, había crecido, volvió a masturbase esta vez con una desesperación perversa, repasando en su mente cada fotografía, cada instante reciente con hijo. Cambiando de plano su visión de su vástago. Pues ella creía que por su edad todavía no tendría leche…Esa leche tan blanca saltado y derramándose sobre su bombacha… Así hijito mío deja tu leche… sobre la prenda robada a tu madre… Algo tan asqueroso y sensual, que fueron estas palabras las que retumbaron en su cabeza. Nunca se hubiese imaginado en su estado actual, teniendo dos orgasmos seguidos sentada en el piso de su habitación, ni siquiera en sus más oscuras fantasías.
En la noche todo fue habitual, La cena, ver una película o serie con café con un bizcochuelo que ella misma horneo y a dormir. Ya en la cama con su esposo, ella decidido ir más lejos. Un extraño y morboso deseo, no la dejaba pegar un ojo.
– Aníbal, voy a ver al nene
– Ya debe estar dormido.
– En realidad, eso espero. Por qué con el resfrió que tenia hoy, me preocupa, voy a tomarle la fiebre.
– No creo que sea necesario, pero si eso te deja más tranquila. Te puedo ayudar en algo.
– No descansa que mañana tienes que levantarte muy temprano.
– El termómetro está en segundo cajón del baño. Per vístete mujer, ponte un pijama no vas a ir así al cuarto de tu hijo.
– Si, mi amor. Como piensas que voy a ir así desvestida. ¿Qué clase de madre, piensas que tiene nuestro hijo?
– Bueno no quise decir eso.
– No te preocupes…Descansa.
Tras dejar su habitación en el pasillo, fue a buscar el termómetro, la razón era disimular… Llevaba su corazón en la boca. No golpeo la puerta, la abrió suavemente tratando de no hacer ningún ruido. Su hijo estaba en su cama el cuarto estaba en penumbras, solo la luz de la Tablet iluminaba su rostro, se encontraba totalmente ensimismado en lo que estaba mirando.
Se encontraba tan concentrado que no sintió que su madre ya estaba al borde de su cama, cuando se dijo cuenta, ya fue muy tarde. No pudo disimular lo que estaba haciendo. Ella se dio cuenta que estaba viendo porno.
– Mama… Logro musitar, con su voz quebrada.
La madre, puso su dedo índice sobre sus labios.
– No digas nada, despertaras a tu, padre…Tenemos que hablar.
El asintió con la cabeza, no podía pronunciar palabra. Estaba avergonzado de que su madre lo había descubierto.
Ella en un susurro…
– Estoy aquí para ayúdate, ¿me puedo sentar? Sin esperar respuesta lo hizo. Muéstrame que estás viendo…
– No sé si…
– ¡Shhh!… No te preocupes mi amor… Nadie tiene por qué saber de esto… Yo no se lo voy a decir a nadie, y tú tampoco lo harás… ¿de acuerdo?
– Si ma.
– ¿Me lo prometes?
Volvió asentir con su cabeza.
– A ver mi amor. Y levantando las cobijas. ¡Ah! Esto es lo que estabas haciendo.
– Así es como lo haces. Su voz era un susurro maternal y perversamente seductor. Muéstrale a la mama.
La idea de una relación secreta y el tabú de la misma la embriagaba. El mundo exterior, con sus normas y sus juicios, se habían desvanecido.
– ¿Apago la Tablet?
– No mi amor, para nada. Si llega a entrar tu padre, le decimos que me estas mostrando un video, de cualquier cosa. Pero no saque lo que estabas viendo, que mama quiere saber, que es lo que más le gusta a su hijo. Mami quiere saber que más le gusta a su nene. (dijo: dijo a unos centímetros de su oído izquierdo)
– Hay, me da vergüenza que me veas.
– Que no te de mi amor, una madre sabe muchas cosas. Por ejemplo… Hoy al mediodía, cuando usabas mis braguitas para pajearte…
– ¡mama!
– Yo no sabía que tenía un hijo tan cochinito… Pero no te sientas mal, a mama le gusta eso ¿sabes?… Y ya le buscaremos una solución… ¡Ah! mi amor… con las bombachitas de tu propia madre, que fuerte.
– Pero…No lo volveré hacer perdóname…
– Mira mañana vamos a hablar de eso tú y yo. Pero ahora tengo poco tiempo, mami debe volver rápido a la cama, si no tu padre se puede preguntar por qué tardo tanto… y no quiero que él se preocupe sabes. (Y volviendo a susurrar: Ni que sospeché lo que vine hacer… mi amor.
– Él puede venir a ver que está pasando, y no quiero que sepa nada de esto. Quiero que sea un secreto entre nosotros. ¿Serás capaz de no decir nada?
– Si mami…
– Yo vine a decirte: Que mami te va ayudar con tus deseos… Para no andes por allí, como un degenerado y que todo el mundo sepa de tus pequeñas cositas… Esas cosas deben quedar en casa y nadie las pueden saber.
– Perdóname mama…
– No mi amor, no vine para regañarte… Desde hoy me voy a encargar que tengas siempre las bombachitas de mami, para que te puedas pajear a tu gusto, Pero de esto nada a nadie… ¿Entendiste?
– Si, mami…
– Ahora continúa viendo el video que te gusta, mientras mamita te hace una linda pajita.
– ¿Te gustaría eso no?
El solo asintió con su cabeza. Ella se acomodó contra el respaldo de la cama y deslizo su mano derecha por el cuello de su hijo y su otra mano bajo las sábanas.
Su hijo estaba algo tembloroso y nervioso. Pues ya había perdido su pequeña erección.
-Bien vamos a ver que tenemos por aquí.
– ¡Mama!
-¡Shhh!…Que no tenemos mucho, tu padre se puede despertar… Y seguro no le va gustar que su religiosa mujercita, le haga pajitas a su hijo por las noches… ¿se pondría celoso sabes?
Ver como esta tu amiguito, parece que se puso algo nervioso…Ya verás que mami lo va a hacer sentir bien nuevamente. Mi mano esta algo fría, pero yo se que te va a gustar.
Ambos volvieron a mirar la Tablet… Una estudiante con su uniforme de escuela privada, sube en el subterráneo de la ciudad y es manoseada por un desconocido. Al principió ella se resistía por terminaba por ceder al deseo del extraño.
Te gusta mi amor, como mami, te pajea… así despacito. Pero concéntrate en el video, mira como la nena se deja manosear la colita…mami te va hacer acabar… Pero apúrate, que tu padre, puede venir a buscarme. Yo te prometo que en otro momento vamos a tener más tiempo para jugar juntos…
Así mi amor no te preocupes por las sabanas de hoy en más, las puedes llenar de leche todas las noches, que mami te las cambiara por la mañana, y nadie se va a enterar. No tengas vergüenza, algunas madres les encanta ver la lechita de sus nenes y eso las hace muy felices.
Por la mañana, día despunto algo frio y el desayuno lo estaba esperando en la cocina.
– Hola mi amor, como estas hoy
– Bien Ma.
– Hola Pa.
– Hola, apúrate que ya nos vamos a la escuela no te demores por favor.(dijo el padre)
Él se sentó como siempre lo hacía al lado de su padre y mientras la madre llevaba las cosas a la mesa, la mesada se encontraba detrás del padre. Su madre continuaba hablando a espaldas de su esposo mientras servía la mesa.
– Si esta noche te vuelve a doler el pecho, mami tiene una pomada que te va a calmar sabes.
El padre no podía verla, pero si oírla. Mientras tanto su hijo no le sacaba los ojos de encina.
Mientras le hablaba ella cerraba sus dedos y con el pulgar dejando un agujero y comienzo a mover su mano, hacia arriba y abajo…sonriendo haciendo la parodia como si lo estuviese masturbándo… Para después terminar, tirándole un beso. Y volvía a sentarse frente a su hijo y al costado de su esposo.
Al terminar el desayuno, los despidió a ambos en el portal con un cariño y un decente beso de madre y esposa abnegada. Después de la despedida volvió a la cocina levanto la mesa lavo las tazas y subió las escaleras y se fue a recostar un rato a la cama de su hijo, y no tardo casi nada en volver a masturbarse con el olor de su hijo y su leche seca en las sábanas.
Nota: A escritores… les gustaría continúar la historia…Gracias

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