Gloryhole Familiar: La Boca de Mamá (Actualizado)
Curiosos y excitados, Oliver y sus amigos prueban un Gloryhole en un parque. La mujer del otro lado es tan sumisa y maternal que, mientras traga su semen, los niños no pueden evitar sentir que ya han escuchado esa voz antes..
Era viernes por la noche y la habitación de Oliver estaba convertida en un verdadero campamento de pijamada… Las luces de la lámpara de noche proyectaban sombras largas sobre las paredes cubiertas de posters de superhéroes y videojuegos. En el piso, entre un montón de almohadas desparramadas, bolsas de papas fritas abiertas y latas de refresco a medio beber, los cuatro chicos estaban tirados en círculo, riendo y gritando mientras jugaban Mario Kart en la televisión grande… El aire olía a palomitas de microondas, sudor infantil y el leve aroma dulce de las galletas que Harper había horneado antes
Oliver, de 11 años, era el anfitrión y el que más mandaba en el grupo… Delgado, con el pelo negro revuelto y unos ojos grandes y curiosos que brillaban de emoción, se inclinaba hacia adelante con el control en las manos, mordiéndose el labio inferior cada vez que intentaba adelantar a los demás. Era travieso y listo, pero todavía conservaba esa inocencia infantil que lo hacía ruborizarse con facilidad cuando las cosas se ponían un poco intensas…
A su lado estaba Liam, de 12 años, el mayor del grupo. Alto para su edad, con el pelo rubio despeinado y una sonrisa traviesa que siempre parecía esconder algún secreto… Tenía el cuerpo delgado pero con un poco más de energía que los demás, y era el que más hablaba, aunque en ese momento sus mejillas estaban ligeramente rojas por los nervios que intentaba disimular
George, también de 11 años, era el más diferente, gordito, con cachetes redondos y siempre un poco sudado, el pelo castaño revuelto y una expresión distraída que lo hacía parecer un poco más lento que los demás… Se reía de todo con una carcajada tonta y nerviosa, y a veces se quedaba mirando al vacío como si estuviera procesando las cosas con retraso. Su pijama estaba un poco apretado en la barriga y se movía torpemente cada vez que cambiaba de posición
Los tres amigos gritaban y se empujaban entre risas mientras los kart de la pantalla chocaban y volaban por los aires.
-No! Eso es trampa! Me lanzaste el caparazón azúl!- dijo Oliver entre risas, golpeando suavemente el hombro de Liam con el codo
Liam soltó una carcajada y se encogió de hombros, aunque sus ojos brillaban con esa mezcla de curiosidad y picardía que siempre tenía…
-Es estrategia, Oliver! No llores-
George, sentado con las piernas cruzadas y comiendo papas con la boca llena, soltó una risita tonta y casi se atragantó.
-Yo… yo voy último otra vez… pero está divertido… ¿verdad?-
De pronto, Liam pausó el juego cuando terminaron la pista… El silencio cayó sobre la habitación… Se sentó más derecho, miró hacia la puerta cerrada para asegurarse de que nadie estuviera escuchando y bajó la voz hasta convertirla en un susurro emocionado y conspirador
-Oigan… ¿quieren que les cuente algo que me dijo mi primo el otro día? Es super secreto… pero creo que es verdad-
Oliver y George lo miraron con los ojos muy abiertos. Oliver sintió un cosquilleo raro en la panza, como mariposas nerviosas…
-¿Qué cosa?- preguntó Oliver, intentando sonar casual, aunque su voz salió un poco más baja de lo normal
Liam tragó saliva y continuó, mirando a sus amigos uno por uno.
-En el parque grande, todos los sábados a la una de la mañana… hay una mujer. Detrás de la pared de los baños de hombres. Hay un agujero. Y ella… ella se arrodilla ahí y chupa lo que le des. De verdad. Es como un gloryhole secreto. Mi primo me juró que un amigo suyo fue y lo probó. Dice que la mujer no habla, solo abre la boca y deja que cualquiera se la meta. Y que… que traga todo-
George abrió la boca tanto que casi se le cayó la papa que estaba comiendo. Sus cachetes se pusieron rojos como tomates y soltó una risita nerviosa, tapándose la boca con las dos manos
-Qué!? Eso no puede ser verdad! Nadie haría eso… ¿o sí? Suena… asqueroso…-
Oliver sintió que el corazón le latía más rápido. Se removió incómodo en su lugar, cruzando las piernas porque de repente sentía algo extraño y caliente abajo, en su pijama… Estaba asustado, sí, pero también muy curioso. La idea de algo tan prohibido y secreto le provocaba un cosquilleo que no entendía del todo, pero que no quería que se fuera
-¿En serio? ¿Y cómo sabe tu primo?- preguntó Oliver
-Porque el amigo de mi primo fue y lo contó todo, dice que la mujer chupa como si estuviera muerta de hambre. Que gime y traga sin quejarse. En unas horas es sábado… podríamos escaparnos y ver si es verdad jeje-
Los tres se quedaron en silencio un segundo, con las caras rojas y el corazón latiéndoles fuerte. George no dejaba de sonreír con esa expresión tonta y excitada. Oliver miraba al piso, imaginando la escena y sintiendo que las mejillas le ardían…
Justo en ese momento, la puerta de la habitación se abrió con suavidad…
Harper entró con una bandeja en las manos. Tenía 44 años, pero se veía cálida y hermosa, el pelo castaño largo y ondulado caía suelto sobre sus hombros, enmarcando una cara bonita de ojos verdes y labios carnosos que siempre sonreían con ternura. Su figura curvy llenaba su ropa de una forma que, sin ser provocativa, resultaba maternal y reconfortante. Olía a vainilla y a galletas recién horneadas…
-¿Cómo van mis niños?- preguntó con esa voz amorosa y dulce que siempre usaba, dejando la bandeja en el piso con cuidado. -Traje más galletas calientitas y leche para que no se queden con hambre. No hagan mucho ruido, ¿eh? Mañana es sábado y quiero que descansen bien-
Se agachó un poco para acomodar una almohada que estaba tirada y, sin querer, se extendió ligeramente su escote, dejando ver por un instante más de sus tetas. Oliver miró rápido hacia otro lado, sintiéndose raro, pero los dos amigos no perdieron la oportunidad y la miraron
-Gracias, mamá- murmuró Oliver, con la voz un poco temblorosa
Harper le acarició el pelo negro con una mano, luego sonrió a los demás chicos con cariño
-Pórtense bien, mis amores. Si necesitan más comida o algo, solo llámenme. Buenas noches. Los quiero mucho-
Les dio un beso tierno en la frente a cada uno, primero a Oliver, después a Liam y por último a George, y salió de la habitación cerrando la puerta con suavidad, dejando tras de sí ese aroma dulce y reconfortante…
En cuanto la puerta hizo clic al cerrarse, los tres chicos se miraron en silencio durante un segundo. Luego explotaron en susurros rápidos y nerviosos…
-¿Vieron? Mañana es sábado. A la una… ¿nos escapamos por la ventana? Mi primo no miente, estoy seguro. Podemos ir y… y ver si es verdad. Nadie se va a enterar- decía Liam
-¿Y si nos atrapan? Mis papás me matan y no me van a dejar volver con ustedes… pero… ¿de verdad traga todo? Suena… raro… pero quiero saber- George todavía rojo como un tomate.
Oliver tragó saliva… Su corazón latía tan fuerte que casi lo sentía en los oídos. Miró hacia la puerta por donde acababa de salir su mamá y luego a sus amigos
-Mi mamá se duerme temprano… Podemos salir sin hacer ruido. Nadie va a saber… ¿verdad?-
Los tres se acercaron más, hablando en voz baja y conspiradora, planeando la escapada con risitas nerviosas, miradas llenas de curiosidad y ese cosquilleo prohibido que ninguno de ellos quería admitir en voz alta… Ninguno imaginaba, ni por un segundo, de quién se podría tratar esa mujer
Los tres chicos pasaron las siguientes dos horas fingiendo normalidad… Vieron una película de acción en voz baja, comieron las galletas que Harper había dejado y jugaron otro par de partidas de Mario Kart, pero ninguno podía concentrarse realmente. Cada tanto, uno de ellos miraba el reloj digital del escritorio de Oliver y suspiraba nervioso…
Cuando llegó la medianoche, Oliver abrió la puerta con cuidado para asomarse al pasillo… La casa estaba en silencio. Las luces del living estaban apagadas. Harper siempre se dormía temprano, especialmente los viernes porque decía que estaba cansada de la semana… Desde la perspectiva de Oliver, claro…
Cerró la puerta y regresó con sus amigos, sentándose en el piso con las piernas cruzadas…
-Mi mamá ya está dormida a estas horas. Si salimos por la ventana y caminamos rápido, podemos llegar al parque en quince minutos… Tenemos que estar de vuelta antes de las dos, cuando mucho-
Liam asintió con entusiasmo, sus ojos azules brillaban en la penumbra con esa mezcla de emoción y nervios que hacía que su respiración saliera un poco más rápida de lo normal…
-Perfecto! Yo conozco el camino. Mi primo me explicó exactamente dónde está el agujero. Solo hay que… acercarse y meter lo que queramos por ahí. La mujer siempre está ahí los sábados a esa hora-
George se retorció las manos gorditas con nerviosismo
-¿Pero… pero qué le vamos a meter? Digo…-
Liam le dio un empujoncito en el hombro a George con esa sonrisa traviesa…
-Pues la verga, George! ¿Acaso no quieres recibir tu primera mamada? Imagínate… una mujer de verdad chupándotela hasta que te vengas en su boca. Mi primo dice que es la mejor sensación del mundo-
George se puso todavía más rojo y se tapó la cara con las manos, soltando una risita nerviosa y tonta…
-Yo… yo nunca… bueno… sí quiero, pero… ¿de verdad funciona así? ¿Y si nos miente y no hay nadie?-
Parte de Oliver no estaba completamente seguro de que la historia fuera real. Sonaba demasiado loca, demasiado prohibida. Pero la idea de escaparse en medio de la noche, de hacer algo tan secreto y peligroso con sus amigos, le provocaba una emoción que no podía ignorar…
-No sé si sea verdad… pero igual sería divertido salir y escaparnos. Nunca he salido de noche sin que mi mamá sepa. Podemos ir a ver qué onda y si no hay nada, pues nos regresamos-
Liam se levantó del piso con entusiasmo, frotándose las manos…
-Entonces vamos! Ya es casi la una. Tenemos que movernos-
Los tres chicos se pusieron tenis en silencio, abrieron la ventana de la habitación de Oliver con mucho cuidado para no hacer ruido, y uno por uno salieron al jardín trasero… El aire fresco de la noche les pegó en la cara, haciéndolos temblar un poco por la emoción y el nerviosismo…
La caminata fue una mezcla de emoción pura y miedo que les hacía el estómago un nudo… Las calles estaban casi vacías, iluminadas apenas por las luces naranjas de los postes que creaban sombras largas y fantasmales… Cada vez que un carro pasaba a lo lejos, los tres se agachaban detrás de un árbol o un auto estacionado, con los corazones latiéndoles tan fuerte que parecía que iban a explotar…
Liam iba adelante, guiando porque conocía mejor el barrio y cada tanto miraba hacia atrás para asegurarse de que sus amigos lo seguían… Sentía la adrenalina correrle por todo el cuerpo, mezclada con un nerviosismo que le hacía sudar las manos…
-Si nos agarran estamos jodidos- susurró Oliver, aunque una sonrisa se le escapó de los labios
-Relájate, nadie nos va a ver. Solo… caminen rápido y actuemos normal-
George iba detrás de ellos, tropezándose un poco con sus propios pies y respirando fuerte porque su cuerpo gordito no estaba acostumbrado a caminar tan rápido…
-Espérenme… voy… voy lo más rápido que puedo-
Pasaron junto a una tienda cerrada con las luces apagadas. Un perro empezó a ladrar desde algún jardín cercano y los tres se congelaron por un segundo, mirándose con los ojos muy abiertos. Después se echaron a correr, riéndose entre dientes con esa risa nerviosa de niños haciendo algo prohibido…
Finalmente, después de quince minutos que parecieron una eternidad, llegaron al parque…
El parque estaba envuelto en una sensación inquietante… Las sombras de los árboles eran densas que se movían con el viento suave, creando formas extrañas que jugaban con la imaginación de los chicos. Las lámparas del parque apenas alcanzaban a iluminar los senderos de gravilla, dejando grandes manchas oscuras entre la vegetación…
Sus pasos sobre la grava sonaban demasiado fuertes en el silencio de la noche… Oliver sentía su corazón golpear contra su pecho mientras sus ojos se movían nerviosos de un lado a otro, buscando cualquier señal de adultos o policías que pudieran descubrirlos…
-Por allá- susurró Liam, señalando hacia una pequeña construcción de concreto que se alzaba entre un grupo de árboles altos
Los baños públicos… Una estructura simple de bloques grises con dos puertas marcadas con los símbolos de hombre y mujer, medio escondida entre la vegetación. La pintura estaba descascarada y las paredes tenían grafitis viejos. Olía a humedad y a orines cuando se acercaron…
Liam empujó la puerta del baño de hombres con cuidado. El metal oxidado chirrió al abrirse, haciéndolos encogerse del susto… Adentro había cuatro cubículos con puertas de metal verde desgastadas. Solo una lámpara parpadeante en el techo proporcionaba luz, creando un ambiente tenebroso…
-El cuarto cubículo- dijo Liam, tragando saliva y señalando al último al fondo, su voz sonaba más pequeña ahora que estaban realmente ahí
Los tres entraron al cubículo, cerrando la puerta detrás de ellos con un clic metálico que resonó en el baño vacío… El espacio era diminuto, pero bien cabían los tres niños…. Olía fuerte a cloro viejo mezclado con moho y humedad… El inodoro de porcelana blanca estaba manchado y sucio, y el piso tenía charquitos de agua que les mojaban los tenis…
Oliver respiraba rápido, sintiendo el calor de los cuerpos de sus amigos pegados a él. George temblaba un poco, mirando hacia la puerta con los ojos muy abiertos, claramente asustado…
-Yo… yo no sé si deberíamos… ¿y si alguien viene? ¿Y si nos atrapan aquí?-
Liam lo miró con impaciencia y le puso una mano en el hombro gordito…
-Ya estamos aquí, George. No te cagues ahora. Mira-
Señaló hacia la pared lateral del cubículo, la que daba hacia el baño de mujeres… Ahí, a la altura de la cintura, había una tabla de madera vieja y desgastada contra la pared, como tapando algo… Tenía manchas oscuras y estaba un poco floja…
Oliver se acercó primero, con las manos temblando. Tocó la madera con los dedos y sintió que se movía un poco…
-Hay que quitarla…- susurró
Entre los tres, con cuidado de no hacer mucho ruido, jalaron la tabla quitandola
Ahí estaba…
Un agujero circular de unos 50 centímetros de diámetro, del tamaño de un melón, perfectamente cortado en la pared de concreto… Los bordes estaban lisos, como si alguien lo hubiera lijado con cuidado para que no lastimara… La oscuridad del otro lado era profunda, pero podían ver una luz tenue que se filtraba desde el baño de mujeres…
Los tres se quedaron sin aliento, mirando el agujero con los ojos muy abiertos y las bocas entreabertas…
Era real…
Ese agujero representaba algo que ninguno de ellos había experimentado todavía pero que ya los hacía sentir calientes y extraños… Era una puerta directa al placer secreto, anónimo y sucio. Un lugar donde podían meter sus vergas y recibir algo que solo habían visto en videos porno o escuchado en conversaciones susurradas en la escuela…
Era la posibilidad de sentir una boca caliente, húmeda chupándoles hasta hacerlos correrse sin preguntas, sin nombres, sin consecuencias… Solo carne y saliva y gemidos…
Oliver sintió que su pene se ponía duro dentro de su pijama. George se llevó las manos a la entrepierna, apretándose con nerviosismo…
Liam tragó saliva y susurró con la voz ronca…
-Es verdad… es real… mi primo no mentía-
Los tres se quedaron mirando el agujero en silencio por unos segundos, sin saber realmente qué hacer ahora que estaban ahí… La realidad de la situación les cayó encima como agua fría…
-¿Y ahora qué?- susurró Oliver, mirando nervioso a sus amigos
-Pues… pues alguien tiene que… meter algo primero, ¿no?- dijo Liam, aunque su voz sonaba menos segura que antes
George se rascó la cabeza con torpeza, mirando el agujero y luego a sus amigos…
-¿Pero y si no hay nadie del otro lado? ¿Y si estamos aquí parados como idiotas y nadie viene? Capaz tu primo nos mintió y…-
Los tres empezaron a discutir en susurros rápidos y entrecortados, empujándose suavemente como si eso les ayudara a decidirse…
-Yo digo que nos vayamos – dijo Oliver, aunque su voz no sonaba muy convencida y su pene seguía duro dentro de la pijama -Es muy tarde y…-
Entonces, de la oscuridad del otro lado del agujero, salió una voz suave, seductora y cuidadosamente modulada. Era una voz femenina baja y ronca, como si la mujer estuviera hablando a través de un pañuelo o cambiando el tono a propósito para que no se reconociera. Sonaba dulce, pero con un toque oscuro y hambriento…
-Suenan muy jóvenes…-dijo la voz lentamente, casi ronroneando. – Tan nerviosos… tan curiosos… No discutan tanto, no tengan miedo. Acérquense… estoy aquí para ayudarlos a relajarse. Solo metan lo que quieran… y yo me encargo del resto. No diré nada. Solo… déjenme probarlos-
Los tres chicos se quedaron petrificados. La voz era tan inesperada, tan suave y tan cargada de promesa que les provocó un escalofrío que les recorrió toda la espalda… Oliver sintió que su pene daba un salto dentro de la pijama. George soltó un pequeño gemido nervioso. Liam abrió mucho los ojos, respirando agitado.
-No se preocupen… soy muy buena con los chicos curiosos como ustedes. Vengan… no los voy a lastimar. Solo quiero sentir sus penes calientes en mi boca… y hacer que se sientan muy, muy bien- La voz volvió a sonar, aún más seductora y paciente
El silencio que siguió fue denso, cargado de tensión sexual y miedo mezclado con deseo. Ninguno de los tres se atrevía a moverse, pero tampoco querían irse…
La mujer del otro lado esperó, paciente, con la respiración suave y audible a través del agujero
-¿D-de verdad no nos vas a lastimar?- George, con la voz temblorosa y aguda, tragó saliva y se acercó un poquito más al agujero…
La voz del otro lado soltó una risita suave, pero con un toque perverso que hacía que sonara increíblemente excitante…
-Claro que no, mi amor… solo quiero hacerlos sentir bien. Pero… suenan muy, muy jóvenes. ¿Qué edad tienen, niños curiosos?-
Los tres se miraron entre ellos sudando. Oliver mordió su labio y miró hacia la puerta del cubículo, nervioso de que alguien pudiera estar escuchando. George abrió la boca para responder pero Liam le tapó la boca rápidamente con la mano..
-No le digas nada- susurró Liam
Del otro lado del agujero, la mujer suspiró, como si entendiera perfectamente la situación…
-Está bien, está bien… no tienen que decirme nada. Lo entiendo. Son niños traviesos haciendo algo prohibido, ¿verdad? No se preocupen… yo también estoy haciendo algo prohibido aquí. No voy a decir nada. Nadie tiene que saber. Este es nuestro secreto… solo ustedes y yo-
La mujer acercó su boca al agujero…
Los chicos pudieron ver la silueta de sus labios carnosos y húmedos en la penumbra, brillando con saliva… Unos labios perfectos, suaves y completamente abiertos, con la lengua asomándose apenas, moviéndose de forma seductora como invitándolos a meter lo que quisieran…
-Vengan, niños… no tengan miedo. Dejen que les muestre lo rico que se siente… solo acérquense y déjenme chuparles hasta que se corran en mi boca-
La voz sonaba tan dulce, tan perversa y hambrienta que Liam ya no pudo aguantar más… Su pene estaba tan duro que le dolía.. sin decir nada más se bajó los pantalones y los calzoncillos de un jalón rápido…
Su verga salió disparada hacia arriba, delgada y rosada, de unos 10 centímetros, completamente erecta y vibrando de excitación… Las venas se marcaban un poco en el tronco y la cabeza estaba hinchada y brillante de líquido preseminal…
-Yo… yo voy primero- dijo con la voz ronca y temblorosa
Se acercó al agujero, agarró su verga con una mano temblorosa y la metió por el hoyo…
El sonido húmedo llenó el cubículo cuando esos labios carnosos se cerraron alrededor del pene de Liam…
-Ahhhh! Mierda!- Liam gimió fuerte, echando la cabeza hacia atrás
La mujer del otro lado tomó el pequeño pene de Liam entre sus labios y lo sintió palpitar contra su lengua…
Era tan pequeño, tan delgado, tan obviamente virgen… La textura era suave, el sabor ligeramente salado del sudor infantil mezclado con ese olor a jabón dulce… No tenía vello púbico todavía, solo piel tersa y caliente…
Por un momento, la mujer se detuvo, procesando lo que tenía en su boca… Esto era diferente… Mucho más joven de lo que había esperado…
Sacó el pene de Liam de su boca con un «pop» húmedo, dejándolo brillando de saliva…
-Dios… ustedes son muy, muy jóvenes, ¿verdad?- La voz modulada sonaba sorprendida, pero también excitada de una forma perversa -Nunca… nunca había venido nadie tan joven aquí. Esto es… Muy… ah… son niños-
Se hizo un silencio tenso del otro lado…
Liam jadeaba contra la pared, su verga todavía metida por el agujero, temblando de placer y miedo…
-¿T-te vas a ir?- preguntó con la voz quebrada
Hubo un silencio de unos 10 segundos hasta que respondió.
-No, mi amor… al contrario. Esto me pone muy… muy caliente. Saber que están haciendo algo tan sucio, tan prohibido… que son niños curiosos probando por primera vez… Eso me excita muchísimo. Déjame seguir… déjame chuparles bien rico-
La mujer extraña comenzó a chupar con una intensidad completamente diferente… Con dedicación, con hambre, moviendo la cabeza hacia adelante y hacia atrás, haciendo que toda la pequeña verga entrara y saliera de su boca húmeda y caliente…
Los sonidos mojados llenaban el cubículo, obscenos y perversos… La lengua de la mujer se movía alrededor del tronco delgado, lamiendo cada centímetro con cuidado, chupando la cabezita hinchada con succión fuerte…
-Ahhh! Ahhhh joder! Se siente… se siente tan… mierda!- Liam gemía sin control, apoyando las manos contra la pared fría del cubículo, empujando sus caderas hacia adelante
Oliver y George miraban, con las respiraciones agitadas y los penes completamente duros presionando contra sus pijamas…
George fue el primero en reaccionar… Con las manos temblorosas se bajó los pantalones y los calzoncillos, dejando salir su verga gordita de unos 8 centímetros, rosada y con la cabeza brillante… Era más gruesa que la de Liam, pero más corta, y también estaba completamente lampiña…
Oliver tragó saliva, sintiendo el calor subirle por todo el cuerpo… Se bajó la pijama despacio, dejando que su pene saliera libre… Era delgado como el de Liam, de unos 9 centímetros, con una curvatura ligera hacia arriba y la piel suave y sin vello…
Y entonces, entre los sonidos húmedos, empezó a hablar con la voz modulada pero cargada de vergüenza y excitación…
-Mmmph… Dios… soy una puta… una perra chupándole la verga a un niño… Qué clase de mujer depravada hace esto… Soy una zorra sin vergüenza… una degenerada que se moja chupando penes de niños pequeños… mmmm…-
Los insultos salían de su boca entre gemidos bajos y excitados, como si hablar así la pusiera todavía más caliente…
-Soy tan sucia… tan pervertida… ahhhh… me encanta tener esta vergüita en mi boca… soy una cerda… una maldita cerda que no puede parar…-
Liam gimió más fuerte, sintiendo cómo esas palabras lo excitaban… Su cuerpo empezó a temblar, las piernas se le pusieron débiles…
-Ahhhh! Me… me voy a… creo que me voy a…-
La mujer chupó con más fuerza, metiéndose toda la verga hasta la garganta, haciendo sonidos guturales
-Córrete, niño… dame tu lechita… quiero tragarme todo… soy una puta hambrienta…-
-Ahhhhh! AHHHHH PUTA! ME VENGO!-
El cuerpo delgado de Liam se tensó completamente, arqueando la espalda mientras su pene explotaba dentro de esa boca caliente y pervertida…
Chorros delgados de semen salieron de su verga infantil, llenando la boca de la mujer… Era su primera corrida en una boca de verdad y la sensación era tan intensa que sus piernas temblaban tanto que casi se cae… Gimió sin control, empujando sus caderas contra la pared mientras la mujer seguía chupando, sacando hasta la última gota…
Cuando finalmente terminó, Liam sacó su pene del agujero… Su pene estaba brillante de saliva, todavía palpitando…
Del otro lado del agujero, la mujer se acercó más… Los chicos pudieron ver perfectamente cuando abrió su boca y sacó la lengua…
La lengua estaba completamente cubierta de semen blanco y espeso… La mujer la movió de un lado a otro, mostrándoles orgullosa lo que había recibido… Luego, lentamente, cerró la boca…
«Gulp»
El sonido de tragar fue audible y obsceno…
Volvió a abrir la boca, mostrando la lengua ahora limpia y rosada…
-Mmmmm… delicioso… tan joven y dulce… Por favor… díganme… ¿qué edad tienen? Necesito saberlo… acabo de tragarme el semen de… necesito saber de qué edad era esa lechita que me tragué… por favor-
La voz de la mujer sonó más urgente, más necesitada, con un toque de desesperación que no había tenido antes…
Liam, todavía respirando agitado y con las piernas temblorosas, se apoyó contra la pared y soltó una risita nerviosa…
-Yo… yo tengo 12-
George, con las mejillas rojas y su verga gordita todavía dura en la mano, tartamudeó…
-Yo tengo 11… Y Oli…- Oliver le dió un codazo antes de que dijera su nombre
-Tengo 11 al igual que el gordo, somos 3-
El silencio que siguió fue denso y largo…
Del otro lado del agujero, no se escuchó ningún sonido por casi veinte segundos… Solo la respiración agitada de la mujer, que ahora sonaba diferente… más rápida, más irregular…
¿Qué podría estar pensando?
Tal vez estaba procesando la magnitud de lo que acababa de hacer… Había chupado y tragado el semen de un niño de doce años… Y ahora había otros dos, de once años, esperando su turno…
Tal vez se estaba tocando, frotándose entre las piernas con desesperación al darse cuenta de lo pervertido y prohibido que era todo esto…
Tal vez estaba sintiendo una mezcla de culpa y excitación tan intensa que no sabía cómo procesarla…
O tal vez… tal vez estaba poniendo las piezas del rompecabezas en su lugar, el silencio hizo que los chicos sintieran que hicieron algo mal al decirle
-Está… está bien… Entonces son tres niñitos traviesos… Dios… esto es tan sucio… Me encanta. ¿Quién sigue? Déjenme chuparles a todos… quiero probar sus penes de niños… uno por uno- dijo la mujer Finalmente
George dió un paso tembloroso hacia adelante, con su verga gordita apuntando hacia arriba, brillante de líquido preseminal…
-Yo… yo quiero… pero… puedo… puedo tocarte una teta?-
-Ay, mi amor… qué niño tan atrevido… Pero está bien. Si metes tu penecito por el agujero y me dejas chupártelo bien rico… te dejo tocar lo que quieras-
-¿De verdad?- George tragó saliva
-De verdad, bebé… Solo acércate-
George se acercó más, mirando dentro del agujero con los ojos muy abiertos y curiosos…
-¿De verdad vas a chupar… y tragar todo? Como la gente dice-
-Sí, mi amor… Todo. Lo que sea que me des, me lo voy a tragar. Soy una puta obediente-
La mujer abrió la boca completamente, sacando la lengua, acercándola al agujero para que George pudiera verla bien…
Justo en ese momento, George miró hacia el piso del cubículo y vio una colilla de cigarro en una esquina… Una sonrisa traviesa y nerviosa apareció en su cara regordeta… La recogió con los dedos y, sin pensarlo dos veces, la dejó caer por el agujero…
La colilla aterrizó directamente sobre la lengua extendida de la mujer…
-Trágátelo- dijo George
Del otro lado hubo un segundo de silencio… Luego, sin protestar, la mujer cerró la boca… Los chicos escucharon claramente el sonido de ella tragando…
Cuando volvió a abrir la boca, la colilla había desaparecido…
-Mmm… qué niño tan sucio…-
Los chicos rieron, como si acababan de ver un acto de magia sorprendidos
-Ew! Lo tragó! De verdad es una cerda- dijo Liam
Oliver sentía la verga dura como piedra… No podía creer lo que estaba pasando. Su amigo gordito, el más distraído y tonto del grupo, acababa de hacer que una mujer adulta se tragara una colilla de cigarro… y ella ni siquiera se había quejado
-Claro, soy una cerda… Pueden usarme como quieran. Mi boca es solo un agujero para que los niños curiosos como ustedes se diviertan… La única condición es que ninguno se atreva a mirar que hay detrás del agujero de placer-
Animado por las palabras y por las miradas impresionadas de sus amigos, George se agachó y recogió un chicle viejo del piso… Estaba sucio, cubierto de polvo y con pelos pegados. Lo olió un segundo y arrugó la nariz, pero la excitación pudo más
-Esto está asqueroso… ¿Creen que se lo trague?-
-¡Hazlo!- motivó Liam
George acercó el chicle al agujero y lo dejó caer sobre la lengua de la mujer…
-Cómete esto también. Es un chicle viejo y sucio. Trágatelo todo-
La pedofila anónima no protestó. Cerró la boca y los chicos escucharon cómo masticaba lentamente el chicle sucio, haciendo sonidos húmedos y asquerosos. Luego tragó con un “glup” audible. Cuando abrió la boca otra vez, solo quedaba saliva espesa colgando de sus labios…
-Me estás haciendo tragar basura… y me encanta. ¿Quieres darme más?-
George ya no podía parar… Entonces miró un condón usado tirado en la esquina, reseco y con restos de semen viejo. Dudó un segundo, rojo como un tomate, pero la curiosidad y la excitación pudieron más, era posiblemente un condón de alguien más que había estado ahí por el mismo propósito
-Ahora esto, cerdita… Está lleno de… de semen seco de alguien más-
Liam y Oliver soltaron una risita nerviosa y asqueada
George lo recogió con dos dedos, arrugando la nariz por el olor, y lo acercó al agujero…
-Abre bien la boca… y trágatelo entero-
La mujer abrió la boca grande, sacando la lengua. George dejó caer el condón usado directamente dentro. Harper cerró los labios alrededor de él y empezó a masticarlo… Los chicos escucharon los sonidos repugnantes, la goma crujiendo, la saliva mezclándose con los restos secos. Luego, con esfuerzo, tragó el condón…
-Se lo tragó! ¡Se comió un condón usado!- Oliver susurró
-Mmm… qué asco… pero qué rico… Me estás tratando como una cerda, gordito. Dame más basura… usa mi boca como basurero. Soy tu puta sucia esta noche-
George metió las manos en los bolsillos de su pijama, buscando algo más… Sus dedos tocaron algo redondo… Una galleta. Una de las galletas de chispas de chocolate que la mamá de Oliver había horneado esa tarde y que él había guardado para comérsela después porque era un glotón…
La sacó del bolsillo… Estaba un poco aplastada y caliente por haber estado guardada, pero todavía olía delicioso, a vainilla y chocolate…
-Espera… ahora cómete esto-
George la acercó al agujero y la dejó caer en la lengua abierta de la mujer…
La mujer mordió la galleta, masticándola lentamente… El sabor dulce y casero de la masa, las chispas de chocolate derritiéndose en su lengua… Todo mezclado con el regusto amargo y asqueroso de la colilla de cigarro, el chicle sucio, el semen viejo del condón usado…
El contraste era delicioso de una forma enfermiza y pervertida…
La galleta que Harper había preparado con tanto amor esa tarde, pensando en hacer felices a los niños, ahora estaba siendo masticada y tragada por una pedofilia después de haberse comido basura y semen…
-Mmm… tan dulce… tan rico… Pero todavía sabe a esa porquería que me diste antes… Qué mezcla tan asquerosa y deliciosa… Eres un niño muy malo, quién haya preparado esa galleta, hornea miy bien jiji-
-Ahora… ahora sí chúpamela-
George, impaciente y con la verga tan dura que le dolía, no esperó a que la mujer terminara de tragar la galleta…
Sin avisar, agarró su pene con la mano y lo empujó por el agujero directamente dentro de esa boca llena de migajas de galleta, saliva espesa y restos de toda la porquería que había tragado…
-Ahhhh! Mierda!-
La sensación fue increíble y asquerosa al mismo tiempo… Su verga entró en contacto con la masa húmeda y pegajosa de la galleta masticada, mezclada con la saliva caliente de la mujer… Era una textura extraña, sucia, pero tan placentera que hizo que todo su cuerpo se estremeciera…
La mujer no protestó… Al contrario, cerró los labios alrededor del pene gordito de George y empezó a chupar con fuerza, moviendo la lengua para lamer toda la superficie mientras masticaba el resto de la galleta…
Los sonidos eran aún más enfermizos, la mezcla de saliva, masa de galleta y succión llenaron el cubículo…
-Ahhh! Se siente raro! Pero… pero se siente tan bien! Ahhhh!-
George gemía con los ojos cerrados, apoyando las manos contra la pared
Oliver y Liam miraban con las bocas abiertas y las vergas ya duras
La mujer tragó toda la masa de la galleta de un solo movimiento, limpiando su boca… Y entonces, con la boca ahora vacía y húmeda, se dedicó completamente al pene de George…
Empezó a chupar con una intensidad brutal, moviendo la cabeza hacia adelante y hacia atrás…
La succión era tan fuerte que George sentía como si ella estuviera tratando de sacarle el alma a través de su pene…
-Ahhhh! Ahhhhh joder! No pares! Ahhhh! Mmm! Señora!-
George gemía sin control, su carita estaba roja, el sudor le corría por la frente… Sus piernas temblaban tanto que Oliver tuvo que tomarlo del hombro para que no se cayera…
La mujer metía y sacaba el pene de su boca con velocidad… Luego chupaba solo la puntita, succionando fuerte y moviendo la lengua en círculos…
-Mmmmph… tan rico… tan pequeño y gordito… Dame tu lechita, niño… Quiero tragarme tu semen… Córrete en mi boca de puta…-
Desde el otro lado del agujero, además de los sonidos húmedos de la mamada, empezaron a escucharse otros ruidos…
Sonidos mojados y rápidos, como algo húmedo siendo frotado con fuerza… Acompañados de gemidos ahogados y respiraciones entrecortadas que salían de la garganta de la mujer mientras seguía chupando…
-Está… está tocándose- susurró Liam con la voz ronca
Oliver se agachó un poco, tratando de mirar por el agujero desde un ángulo diferente… No podía ver mucho, solo sombras y la silueta borrosa de la mujer…
Pero podía imaginarla perfectamente… De rodillas o en cuclillas en el piso sucio del baño de mujeres, con una mano metida entre sus piernas, frotándose desesperadamente mientras chupaba el pene de George… La otra mano sosteniendo la verga del niño, guiándola dentro y fuera de su boca…
Los sonidos se volvieron más intensos, más húmedos, más rápidos…
-Que rico!!! Dale a tragar a esta cerda tu leche, niño!-
La mujer gemía contra el pene de George, las vibraciones de su voz haciendo que él gimiera todavía más fuerte…
-Ah!!! Si!! Tomate mi… Mi leche, señora!-
El cuerpo gordito de George se tensó, su pene explotó dentro de esa boca caliente y pervertida…
Chorros espesos de semen salieron de su verga, llegando directo a la garganta de la mujer
La cerda del otro lado no dejó de chupar… Sus labios se cerraron con más fuerza alrededor del pene palpitante, succionando cada gota de semen que salía…
Los sonidos de masturbación se volvieron frenéticos… La mujer gemía contra la verga de George, ahogada por el semen que llenaba su boca…
Los chicos escucharon claramente cómo tragaba todo el semen de George, tres tragos fuertes… Cuando finalmente George sacó su pene del agujero, su verguita estaba más hinchada y roja por las succiones…
La mujer abrió la boca, mostrando la lengua limpia y rosada otra vez…
-Que rico, gracias por la galleta y la leche, mi amor…-
Entonces, cumpliendo su promesa, la mujer acercó su pecho al agujero desde el otro lado…
Una teta grande, redonda y pesada presionó contra el borde del agujero… Era demasiado grande para pasar completamente, pero logró meter una porción considerable… La carne suave se apretaba contra los bordes del agujero, deformándose por la presión…
Los tres chicos se quedaron sin aliento mirando esa teta expuesta…
George, todavía temblando por su orgasmo, extendió las manos con nerviosismo y tocó la carne suave con las palmas… Era cálida, suave como nada que hubiera tocado antes… Sus dedos se hundieron en la piel, sintiendo el peso y la textura…
-Gracias… gracias por… por chuparmela, señora cerda-
La voz de George sonaba pequeña y agradecida mientras seguía tocando y apretando suavemente la teta…
-De nada, gordito… Eres un niño muy rico… Y ahora… ¿quién falta? Todavía queda uno, ¿verdad?- La mujer soltó una risita suave y pervertida desde el otro lado…
Oliver tragó saliva fuerte… Las manos le temblaban… Era su turno ahora… Liam y George lo miraron, todavía recuperándose de sus orgasmos, pero con sonrisas cómplices en las caras…
La mujer retiró su teta del agujero…
Los chicos escucharon claramente el sonido de tacones golpeando contra el piso de azulejos del baño…
Era un sonido elegante y femenino que contrastaba completamente con lo sucio y depravado de la situación…
-Sabes… normalmente solo me dedico a tragar vergas y semen… Es lo único que hago aquí. Pero ustedes… ustedes son tan jóvenes, tan curiosos… Quiero hacer algo diferente con el último niñito-
Oliver sintió que el corazón se le salía del pecho… Su pene estaba tan duro que le dolía… ¿Qué podría ser? ¿Qué cosa diferente querría hacer con él?
-Esta vez quiero que sientas algo más que mi boca-
La voz de la mujer sonaba más excitada que antes, casi temblorosa de anticipación…
De repente, en lugar de ver su boca, por el agujero apareció algo completamente diferente…
Un culo grande y redondo se presionó contra el agujero, las nalgas carnosas se apretaban contra los bordes… Y justo en el centro, completamente expuesto y vulnerable, estaba su coño…
Era una visión obscena y perfecta…
Los labios de su vagina estaban hinchados y rojos por la masturbación, completamente empapados de sus propios jugos… Brillaban bajo la luz tenue, cubiertos de una capa espesa y viscosa de flujo que parecía jalea transparente… Los pliegues rosados estaban abiertos, palpitando ligeramente, goteando líquido espeso que corría por su entrepierna…
El clítoris estaba duro y asomándose entre los labios, como un botón duro que rogaba ser tocado… Todo el coño estaba tan mojado que hacía sonidos húmedos cada vez que ella se movía ligeramente…
-Ahhhh… Quiero… quiero sentir el pene de un niño dentro de mí… Nunca he dejado que nadie me folle aquí… Pero ustedes… ustedes me tienen tan caliente… tan mojada… Por favor… Méteme tu vergüita… Quiero sentir cómo un niño me penetra por primera vez-
La voz de la mujer sonaba desesperada, suplicante…
Oliver miraba esa vagina con los ojos muy abiertos, completamente hipnotizado… Su pene palpitaba dolorosamente…
Oliver se acercó al agujero con las piernas temblando…
Su pene delgado de 9 centímetros apuntaba directamente hacia ese coño baboso y abierto… Agarró su verga con una mano temblorosa y la alineó con la entrada mojada…
La cabeza de su pene se hundió en esos labios, separándolos con facilidad por lo mojada que estaba… La sensación fue abrumadora… Caliente, apretada, húmeda como nada que hubiera sentido antes…
-Ahhhh!- Oliver gimió fuerte, empujando sus caderas hacia adelante
Su pene entró completamente, desapareciendo dentro de esa vagina adulta… Las paredes calientes y resbaladizas se apretaron alrededor de su verga infantil, succionándolo hacia adentro…
-Ahhhhh sí! Métela toda, niño! ¡Dame tu vergüita!- La mujer gimió del otro lado, empujando su culo contra la pared
Oliver comenzó a moverse, sacando su pene casi completamente antes de empujarlo otra vez… Una y otra vez… El sonido de su pelvis golpeando contra la pared del cubículo llenaba el baño…
-Joder! Se siente… se siente tan rico! Ahhh!-
Liam y George miraban con las bocas abiertas…
Oliver no tenía idea de lo que estaba haciendo ni sabía a quien se estaba follando… Sus movimientos eran torpes, sin ritmo, empujando de forma irregular… A veces rápido, a veces lento, sin ningún patrón… Era obvio que nunca había hecho esto antes, que estaba aprendiendo sobre la marcha…
Y eso era exactamente lo que volvía loca a la mujer extraña…
-Ahhh sí! Así! Eres un niño virgen cogiendo por primera vez! Ahhh qué rico!-
Los jugos de su vagina goteaban por sus muslos, haciendo sonidos obscenos cada vez que el pene infantil entraba y salía…
-Estoy… estoy cogiendo a un niño! A un niño de once años! Soy una puta pedófila! Ahhh me encanta!-
Oliver seguía moviéndose, sacando su verga casi completamente hasta que solo la punta quedaba dentro, y luego empujándola toda de nuevo… Sus manos pequeñas se agarraban a los bordes del agujero para tener más apoyo…
-Se siente tan apretado! Tan caliente! Ahhh!-
Oliver se quedó quieto, con su pene completamente enterrado en esa vagina caliente…
Estaba tan abrumado por las sensaciones que no sabía qué hacer… Así que simplemente se quedó ahí, temblando, sintiendo cómo las paredes húmedas palpitaban alrededor de su verga…
Pero la mujer no se detuvo…
Empezó a moverse ella misma, empujando su culo hacia atrás contra la pared con fuerza…
«PLAP, PLAP, PLAP»
El sonido de sus nalgas carnosas golpeando contra el concreto de la pared resonaba… Era un ritmo constante y desesperado… Ella se estaba follando sola con el pene del niño, usándolo como un juguete para su placer…
-Ahhh! Ahhh! Sí! Sí! Cógeme con tu vergüita de niño! Ahhh!-
Los gemidos de la mujer eran cada vez más fuertes y descontrolados…
Oliver solo podía quedarse ahí, sintiendo cómo esa vagina desconocida lo tragaba una y otra vez… Su pene estaba siendo absorbido y exprimido con cada movimiento…
-si!!… se siente… ahhhh!-
Liam y George miraban hipnotizados, viendo cómo el culo de la mujer aparecía y desaparecía por el agujero con cada embestida…
La mujer entonces empezó a moverse de forma diferente…
Ya no solo empujaba hacia atrás en línea recta… Ahora hacía círculos con sus caderas, rotando su culo mientras mantenía el pene de Oliver dentro…
La verga infantil se movía dentro de ella en ángulos que el niño ni siquiera sabía que existían… La punta rozaba diferentes paredes de la vagina, tocando puntos que hacían que ambos gimieran…
-Ahhh! Qué… qué estás haciendo! Se siente raro! Ahhh!-
Oliver apretaba los ojos, sintiendo cómo esa vagina experta manipulaba su pene como si fuera un juguete… Las paredes húmedas lo apretaban y soltaban rítmicamente mientras ella giraba…
-Mmm sí… así se usa una verguita de niño… Déjame enseñarte cómo se siente rico, bebé… Dime que soy tu puta… Quiero escucharlo de tu voz, por favor-
Los movimientos circulares se combinaban con empujes hacia atrás… Cada rotación hacía que los jugos de la mujer salieran del agujero, goteando por la pared y formando un charco en el piso…
-Señora, ah… Si, es mi puta… Quieres que me corra, putita?-
Oliver gemía sin control, sintiendo que algo dentro de él estaba a punto de explotar…..
La mujer, al escuchar esas palabras saliendo de la boca inocente de Oliver, se volvió completamente salvaje…
-Ahhh sí! Soy tu puta! ¡Tu puta pedófila!-
Y entonces volvió a los movimientos brutales… Empezó a golpear su culo contra la pared con una fuerza y velocidad desesperadas…
El sonido era ensordecedor en el pequeño cubículo… Cada golpe hacía temblar la pared, resonando en todo el baño… Sus nalgas chocaban contra el concreto con tanta fuerza que probablemente le dejarían moretones…
La vagina se tragaba el pene de Oliver completamente con cada embestida, apretándolo, exprimiéndolo, succionándolo hacia adentro…
-Córrete! Córrete dentro de mí! Llena de semen a esta perra! Dame tu lechita de niño! mmngh!-
Los gemidos de la mujer eran animales, desesperados, mezclados con los sonidos húmedos de la penetración y los golpes del culo contra la pared…
Oliver no podía más…
-Me… me voy a… ah! Sii! Puta cerda!-
El cuerpo delgado de Oliver tembló… Su pene eyaculó dentro de esa vagina desconocida, llenándola con chorros calientes de semen…
Era su primera vez, su primera corrida dentro de una mujer que ni conocía…
-AHHHHH! SÍÍÍÍ! ESTÁS… ESTÁS LLENÁNDOME! AHHH DIOS!-
La mujer empezó a temblar violentamente…
Su cuerpo entró en convulsiones, sacudiéndose de forma errática contra la pared… El culo chocaba sin control, las nalgas temblaban, todo su cuerpo se estremecía con espasmos incontrolables…
La vagina se apretó alrededor del pene de Oliver como un puño, ordeñándolo, succionando hasta la última gota de semen…
-MIERDA! MIERDA! ME ESTOY CORRIENDO CON UN NIÑO! AHHHHH! PUTA MADRE!-
Los gritos de la mujer eran desgarrados, llenos de placer y vergüenza mezclados… Su cuerpo seguía temblando, las piernas le fallaban…
Oliver sacó su pene lentamente… Estaba brillante, cubierto de una mezcla de semen y los jugos de ella…
Del agujero empezó a gotear… Semen blanco y espeso salía de esa vagina abierta, escurriendo por la pared…
El coño pedofilo se quedó ahí, expuesto y vulnerable por el agujero…
Goteando una mezcla obscena de leche infantil y sus propios fluidos… Los labios palpitaban, todavía contraídos por los espasmos del orgasmo…
Durante medio minuto completo, lo único que se escuchó fue la respiración agitada de la mujer del otro lado…
Jadeaba desesperadamente, tratando de recuperar el aire… Respiraciones profundas y temblorosas que sonaban casi como sollozos…
Los tres niños miraban en silencio, todavía procesando lo que acababa de pasar…
Oliver tenía la verga todavía semi-dura… Liam y George miraban ese coño goteando semen, hipnotizados…
El culo de la mujer seguía presionado contra la pared, temblando ligeramente… Podían ver cómo los músculos de sus muslos se tensaban y relajaban mientras intentaba recuperarse…
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, la voz modulada de la mujer rompió el silencio…
-Dios… niños… eso fue… eso fue lo más sucio que he hecho en mi vida…-
La mujer retiró su culo del agujero…
Los chicos escucharon el sonido de tacones moviéndose, tela ajustándose… Y entonces, su boca apareció nuevamente en el agujero…
Los mismos labios carnosos que habían chupado a Liam y George, ahora brillantes de saliva…
-Ya es muy tarde, niños… Deberían irse a casa antes de que alguien los encuentre aquí. Espero… espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Fueron mis primeros niños… y fueron perfectos-
La voz modulada sonaba cansada pero satisfecha, con un toque de ternura perversa…
-¿Volverán otro día? Me encantaría… me encantaría volver a probarlos. A los tres. Son tan ricos, tan jóvenes… Estaré aquí el próximo sábado-
Los tres chicos se miraron entre ellos, todavía con las mejillas rojas y las piernas temblorosas… Sus penes finalmente empezaban a bajar, pegajosos y brillantes…
-Yo… yo creo que sí- dijo Liam con una sonrisa traviesa
-Sí, definitivamente- añadió George, todavía tocándose el pene sensible
Oliver solo asintió, sin poder hablar todavía por la intensidad de lo que había sentido…
-Antes de irse… acérquense una última vez. Quiero darles un besito de despedida a cada uno-
La voz de la mujer sonaba dulce y maternal, contrastando completamente con lo depravado que había sido todo…
Los tres chicos se miraron y sonrieron… Se acercaron al agujero, empujándose entre ellos con risitas nerviosas…
Oliver fue el primero… Metió su pene por el agujero, todavía sensible y brillante de fluidos…
Los labios de la mujer se presionaron suavemente contra la punta, dándole un beso húmedo y tierno…
«Muack»
-Adiós, bebé- susurró ella
Luego fue el turno de Liam… Su verga todavía estaba un poco dura… La metió por el agujero y recibió el mismo beso cariñoso en la cabeza hinchada…
«Muack»
-Nos vemos pronto, travieso-
Finalmente George… Su pene gordito entró por el agujero y la mujer le dio un beso más largo, chupando ligeramente la punta antes de soltarlo…
«Muack»
-Hasta luego, gordito rico-
Los tres se alejaron del agujero, subiéndose los pantalones con sonrisas tontas en las caras…
-Esto fue lo mejor que nos ha pasado- susurró Liam
-Definitivamente tenemos que volver- añadió George
No había preocupación en sus mentes, no había curiosidad por saber quién era esa mujer, qué hacía allí, por qué hacía lo que hacía…
Solo había satisfacción pura y lujuria satisfecha corriendo por sus cuerpos infantiles…
Para ellos, esa mujer no era una persona real con una vida, una historia, una identidad… Era simplemente un agujero de placer en la pared de un baño público… Una boca caliente que chupaba y tragaba… Un coño mojado… Una puta cerda que se comía basura y semen.
Eso era todo lo que necesitaban saber y todo lo que les importaba…
La excitación todavía corría por sus venas mientras caminaban por el parque oscuro de regreso a la casa de Oliver, sus penes todavía hormigueaban con la memoria de esas sensaciones nuevas y prohibidas…
No pensaban en las implicaciones, en lo incorrecto, en lo peligroso… Solo pensaban en lo rico que se había sentido, en lo caliente que había sido, en cuánto querían volver a hacerlo.
Eran niños actuando por instinto y curiosidad, sin la capacidad o el interés de reflexionar más allá del placer inmediato…
Ya en la mañana llegó con el olor dulce de hotcakes recién hechos llenando la cocina…
Harper estaba frente a la estufa, con su cabello castaño recogido en una coleta desordenada, vistiendo una bata rosa que abrazaba sus curvas… Volteaba los hotcakes con una espátula mientras tarareaba suavemente…
Los tres niños estaban sentados en la mesa del comedor, con caras somnolientas pero sonrisas tontas que no podían ocultar… Oliver bostezaba, Liam se rascaba el cabello despeinado, y George… George ya tenía la boca llena de hotcakes antes de que todos estuvieran servidos…
-George, mastica con la boca cerrada, cariño- dijo Harper con voz maternal mientras ponía más hotcakes en el plato de Liam
-Perdón, señora Harper… Es que están tan buenos… Usted cocina súper rico- respondió George con la boca todavía medio llena
Harper sonrió dulcemente y le sirvió jugo de naranja…
-¿Durmieron bien anoche, niños? Los escuché levantarse tarde…-
Los tres se tensaron por un segundo, mirándose entre ellos…
-S-sí, señorita Harper… Solo fuimos al baño- dijo Liam rápidamente
-Ajá… y luego jugamos videojuegos hasta tarde- añadió Oliver
Harper asintió, sin parecer sospechar nada, mientras se sentaba con ellos con su propia taza de café… Sus ojos verdes se veían cansados pero cálidos, mirando a los niños con genuino afecto…
-Les dije que no durmieran tan tarde, pero bueno, está bien. Son vacaciones después de todo. Pero hoy sus papás vienen a recogerlos en unas horas, así que aprovechen el tiempo…. Coman para recuperar energías de anoche, chicos traviesos-
-FIN-
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