LA GUARDERÍA CAP. 10
Las entrevistas primera parte! Ya han iniciado, no desesperes por el proceso, pero serán necesarios los cambios de personal en la guardería..
…….El Jeep continúa su camino, la música aún sonando mientras la tarde empieza a caer sobre la carretera.
El fin de semana se ha ido, y junto con él las actividades recreativas. Es lunes por la mañana, la nueva semana renovada, volviendo casi a la normalidad de las actividades de la Guardería. El sonido de la llave quitando la cerradura de la puerta de ingreso se escucha en el pasillo principal. Eduardo que ha llegado temprano como siempre, desactiva el sistema de seguridad y se dirige a la sala de Cunas. Luisa que se encuentra de turno con los Bebés, está dormida recostada en un sillón, al fondo de la sala de cunas, los dos bebés duermen profundamente aún. Eduardo revisa su reloj y faltan diez minutos para las siete de la mañana. Decide no despertar a Luisa. Sube a la oficina para preparar el área de trabajo.
Mientras tanto Esteban en su casa está casi por terminar de arreglarse. Antes de colocarse el bikini se introduce un plug en el ano, uno de buen tamaño, es un plug anatómico que le da la comodidad para usarlo durante el día, y la base se ajusta perfectamente a la forma de su raja. Siente la expansión interna del esfínter, se siente morboso y con el deseo sexual activado. Termina de ajustar la camisa, toma la pequeña maleta personal de cuero, se despide de la empleada doméstica, sube a uno de sus autos, el que utiliza especialmente para ir a la guardería. Pues Esteban es muy cuidadoso en mantener la fachada de director de la guardería, sin despertar sospechas de ser más de lo que su posición de director requiere.
Entra a la oficina aún con el eco de sus pasos en el silencio matutino, Eduardo enciende las luces y se dirige a la cafetera, programándola para que el aroma del café reciba al director cuando llegue.
—…mmmmhhh…—
Abre las persianas, dejando que la luz dorada del amanecer entre a raudales, iluminando las motas de polvo que bailan en el aire. Revisa la agenda sobre el escritorio.
— reunión virtual con proveedores a las diez, Todo en orden—
Se inclina sobre el escritorio para acomodar unos papeles, sus pantalones ajustados marcando la curva de sus pequeñas nalgas juveniles, mientras tararea suavemente la canción que escucharon en el Jeep el viernes anterior.
—… a la la la long…—
Eduardo está olvidando que tiene citas programadas para las primeras entrevistas de los candidatos, las que organizó la semana anterior.
–Santo Cielo!!.. las entrevistas!… estaba olvidando que a las nueve están citados los primeros tres chicos!… tengo que ponerme serio!… o sonriente!… o… las dos cosas! Mejor… algo que sea como amistoso, para ver hasta donde se atreven a tomar confianza! … eso!! Así lo haré!—
Guarda la agenda con un gesto teatral de pánico, Eduardo se acomoda el cabello frente al reflejo de la ventana.
—…tranquilo, Eduardo, tranquilo… respira… tú puedes hacer esto… eres profesional… eres el asistente…—
Ensaya una sonrisa frente al vidrio, primero demasiado rígida, luego demasiado amplia, luego una intermedia que le da un aire cálido pero profesional.
—…así, así está bien… amistoso pero con límites… como si estuvieras entrevistando a un amigo con autoridad…—
Echa un vistazo rápido al pasillo, vacío aún, y practica un apretón de manos firme, murmurando en voz baja.
—…»bienvenido, gracias por tu interés en Pequeños Pasos… por favor, siéntate…»
— no, muy formal… —
«hey, ¿qué tal? pasa, pasa…»
— no!!! Asi suena demasiado relajado!..—
Esteban llega a la oficina, con ese entusiasmo, que mezcla el morbo que lleva clavado en el culo.
Abre la puerta de la oficina con una sonrisa radiante, el aroma del café recién hecho lo envuelve como una bienvenida familiar.
—…¡buenos días, Eduardo!—
Deja la maleta de cuero sobre su escritorio y aspira profundamente.
— …huele delicioso aquí, ¿eh?—
Se acerca a la cafetera, la cuál Eduardo subió a la oficina, pues estaba guardada en la bodega y para darle más atención a Esteban, preparó del café colombiano. Esteban sonríe por ese detalle y se sirve una taza tranquilamente, notando de reojo cómo Eduardo está especialmente arreglado hoy.
—…veo que ya estás listo para nuestra gran mañana. ¿Nervioso por las entrevistas?—
—Quizás un poco señor…. Pero no se preocupe!… además se que usted hará la segunda entrevista, verdad? …ah! Y…. Por cierto!…. Me tomé la libertad de tomar esa cafetera del almacén y preparar para usted del café que le trajeron a regalar!… huele muy bien!—
Le da un sorbo lento a su taza, saboreando el líquido oscuro con evidente placer, mientras sus ojos oscuros recorren a Eduardo de arriba abajo apreciando el esfuerzo que puso en su apariencia hoy.
—…mmmmh …delicioso!, realmente delicioso… y muy considerado de tu parte, Eduardo. Me gusta esa iniciativa… ese ojo para los detalles…—
Esteban se recuesta contra el borde del escritorio, cruzándose de brazos, la camisa ajustada marcando sus pectorales, el plug presionando deliciosamente contra sus paredes anales internas.
—…y sí, yo haré la segunda ronda. Tú filtrarás a la primera entrevista… los que no tengan esa chispa, esa… ¿cómo decirlo?—
Sonríe con picardía.
—…esa mente abierta que necesitamos. Confío en tu criterio… pero si alguno te genera dudas, me lo mandas directo a mí, ¿de acuerdo?—
—De acuerdo Señor!… no se preocupe… tengo perfectamente claro lo que necesitamos en esta guardería….—
Asiente lentamente, satisfecho, mientras sus dedos tamborilean sobre la taza de café, el plug presionando rítmicamente con cada pequeño movimiento, recordándole constantemente ese delicioso secreto que lleva dentro.
—…me alegra escucharlo, Eduardo. Me alegra muchísimo!…—
Bebe otro sorbo, luego deja la taza sobre el escritorio y se acerca a Eduardo, lo suficiente para que el perfume fresco del chico le llegue a la nariz.
—…por cierto, qué bien hueles hoy!…. Aaah! … olvidaba preguntarte… como te fue la otra noche con los bebés? ….disfrutaste cuidándolos?—
—Hehehe… me fue muy bien señor! Los bebés estuvieron muy tranquilos!… no dieron problemas para nada!—
Sonríe ampliamente, sus ojos brillando con un destello que va más allá del orgullo profesional, una chispa de complicidad.
—…esos pequeños angelitos… siempre tan tranquilos, ¿verdad? …especialmente cuando saben que están en buenas manos…—
Se gira ligeramente, disimulando cómo ajusta su postura para sentir mejor el plug que lleva dentro, y toma unos papeles del escritorio.
—…esos angelitos… tan inocentes, tan suaves… tan…—
Se detiene, saboreando las palabras.
— …moldeables a esta edad, ¿no crees, Eduardo?—
Se pasa la lengua por los labios, el plug presionandole el ano, mientras se presiona sutilmente contra el borde del escritorio. Mientras Eduardo lo admira y escucha.
—…dormiditos, tranquilitos, confiando plenamente en quien los cuida… sin saber todo lo que podríamos enseñarles cuando crezcan un poquito más…—
Sonríe , con una sonrisa paternal, pero que se extiende solo hacia un lado. Eduardo lo observa fijamente y le responde automáticamente con la misma sonrisa.
—…son muy hermosos los bebés!… en la noche les revise el pañal para cambiarlos, y sus cuerpos tan suaves… verdad?—
Inhala profundamente, como si pudiera oler el aroma de los bebés desde allí, sus ojos entrecerrándose con una expresión que mezcla ternura y algo más profundo, más hambriento.
—…sus cuerpecitos… tan perfectos, tan… suaves como la Piel de durazno, ¿verdad Eduardo? Esas nalguitas redonditas cuando les quitas el pañal… esa perfección en miniatura que apenas cabe en la palma de una mano… adulta..
…y tú los tocaste, ¿no? sentiste esa suavidad con las yemas de los dedos… dime… ¿fue tan así como lo describo?—
—Ohh sii!!… exactamente así señor!… sus pequeños traseros son exactamente como… dos frutas suaves…. Y bueno no hubo necesidad de cambiarles el pañal, no se hicieron pipi ni popo, durante la noche!…—
Esteban deja escapar una risa suave, casi un ronroneo, mientras aprieta ligeramente los glúteos, el plug recordándole su propio secreto palpitante.
—…qué considerados, ¿no crees?… guardando sus regalitos para otro momento… ….aunque confieso que casi me decepciona un poquito… hay algo tan íntimo en ese momento, ¿sabes? cuando los limpias, los tocas con cuidado… cuando sus cuerpos confían en ti completamente…, yo quería que vivieras la experiencia de limpiarlos y cambiarles el pañal!…—
(Eduardo ríe suavemente, mientras se limpia la frente)
—Hehehe siii… fueron considerados!… al menos no me tocó olerles sus cacas! Hehehe (Eduardo se sonroja un poco, mientras piensa en las travesuras que hizo esa noche)
Esteban lanza una carcajada, cálida, aunque sus ojos siguen con ese brillo obsceno.
—…¡ay, Eduardo!… qué inocente eres a veces… …el olor es parte de lo natural, ¿no te parece?… es real, es humano. Un culito que no hace caca es como una flor sin perfume, aunque no es lo mismo, pero un culo que no caga, no es culo! Hahahaha!… …pero te felicito, manejaste muy bien el cuidar de ellos esa noche. Gracias por apoyarme!—
—hahahaha! …Es un placer ayudarlo señor!… ya sabe… lo hago con gusto!—
Esteban se acerca al escritorio de Eduardo, extendiendo la mano a manera de pedirle su mano. La sujeta suavemente, mientras acaricia con la yema de su dedo gordo los nudillos delgados de la mano de Eduardo.
—…lo sé, Eduardo. Y créeme… eso lo hace aún más valioso para mí!..—
(su voz baja y encantadora)
—…no cualquiera tiene esa disposición hacia mí… y esa dulzura natural con los niños. Es… admirable. Y muy atractiva…..—. (le suelta la mano, sintiéndose un poco apenado)
— Perdóname Eduardo!… no quiero incomodarte!… a veces soy un poco… expresivo…—
(camina de regreso a su escritorio)
—No señor!!… no me molesta!…. Al contrario, usted sabe que lo admiro muchísimo… Y… me alegra saber que le gusta como soy…—
(Eduardo sonríe suavemente, mientras enrolla un pedacito de papel con sus delgados dedos.)
Esteban se detiene a medio camino, girando lentamente sobre sus talones. Su mirada se posa en esos dedos jugueteando con el papel, y una sonrisa genuina, curva sus labios.
—…¿sabes una cosa, Eduardo? Esa admiración… significa mucho para mí. Más de lo que puedo expresar con palabras—
Se apoya nuevamente contra su propio escritorio, cruzándose de brazos y observándolo fijamente.
—…me gusta todo de ti. Tu delicadeza, tu silencio, tu obediencia… pero sobre todo, tu lealtad. Dime, ¿te consideras una persona de mente abierta?—
—Mucho señor!… quizás no me crea del todo… pero me considero no ser limitado en la forma de pensar y de asimilar las situaciones, incluso las más inusuales—
—…me alegra escuchar eso,Eduardo!. Porque voy a serte sincero… la mayoría de la gente me vería como un “raro” si supiera lo que pienso a veces. Pero tú, Eduardo… tú eres diferente. Te haré una pregunta personal—
(Su voz baja a un susurro apenas audible.)
—…¿cuántos años tenías la primera vez que sentiste… deseo? No me refiero a un simple enamoramiento infantil. Hablo de ese calor en el vientre, esa curiosidad física. La primera vez que miraste a alguien y supiste… que querías tocarlo de manera sexual—
(Eduardo se sonroja un poco por la pregunta de carácter sexual)
—Hehehe … hay señor!…. Bueno… ya que estamos hablando así en confianza ese tema… quizás yo tenía como unos… seis años!—
Las pupilas de Esteban se dilatan visiblemente y sus párpados se expanden, aunque su expresión permanece controlada. Se pasa la lengua por los labios antes de hablar.
—…seis años… qué precoz… Fascinante! …¿y quién era? ¿un compañero de juegos, otro niño? ¿o un adulto? Siempre he pensado que los niños no son tan inocentes como los adultos quieren creer. A veces, las sensaciones más intensas… despiertan temprano—
—…pues… era un adulto… era un vecino que teníamos en ese entonces!…. Y bueno, lo que usted dice es muy cierto, algunos niños traemos o traen ese sentido ya despierto… muy despierto!—
Esteban, toma otro poco de café, sujetando la taza con ambas manos, apoyándolas justamente sobre su propio paquete, para disimular un poco cualquier reacción.
—…un vecino… y dime, ¿él… correspondió a tu curiosidad? …No temas, estamos en total confianza, después de todo… ignorar nuestra naturaleza sólo trae infelicidad, ¿no crees?—
—Si, tiene razón…. Mmmm bueno, si correspondió a mi curiosidad… pero le daba como… miedo después—
—…qué lástima!. El miedo arruina los placeres más exquisitos. ¿Sabes? los niños necesitan guía, sí… pero también libertad para explorar sus sensaciones… En un entorno seguro, claro!. …me alegra que hayas podido experimentar eso, a pesar del miedo de tu vecino. Dime, ¿alguna vez has sentido… que te gustaría repetir algo así? No con cualquiera, por supuesto… sino con alguien en quien confíes plenamente. Alguien que te valore!—
—Repetirlo como señor?…. No le comprendo—
Coloca la taza en el escritorio y camina hacia la ventana, dándole levemente la espalda a Eduardo, mete sus manos en los bolsillos del pantalón, tensando aún más la tela sobre sus redondas nalgas.
—…quizás me he dejado llevar. Te pido disculpas, Eduardo. Es sólo que… a veces me cuesta encontrar a alguien que entienda ciertas… inclinaciones. Cuéntame de ti… ¿Ahora que ya eres mayor de edad, has estado con alguien? ¿Algún novio, amante? Alguien que haya sabido cómo encender ese fuego que llevas dentro?—
Eduardo observa fijamente el trasero de Esteban, admirando la figura exquisita de su trasero, imaginando como se vería totalmente desnudo y abierto, sin sospechar lo que su jefe tiene metido en el ano.
—Bueno…, si he tenido un par de relaciones de noviazgo, pero algo pasajero que no ha funcionado… y a decir verdad nunca he encontrado alguien que de verdad encaje conmigo y me despierte ese fuego como usted lo dice!—
Una sonrisa lenta y profunda se dibuja en el rostro de Esteban. Se gira lentamente hacia Eduardo.
—…¿y sabes por qué, Eduardo? Porque buscas algo que va más allá de lo común…. No necesitas a un chico de tu edad, inexperto y torpe. Necesitas a alguien que sepa guiarte, que entienda la profundidad de tus deseos sin juzgarlos, que te valore y te proteja. Eso es lo que realmente necesitas Eduardo!—
—Pues quizás tenga usted razón… porque las parejas que tuve eran casi de mi edad… —
—…¿y has pensado alguna vez… en alguien mayor? Alguien con experiencia. Alguien que sepa reconocer tu valor y no tenga miedo de mostrarte… ciertas cosas—
—Eeeehhh ummmm…. Si lo he pensado a veces… pero… no me desespero por eso!… creo que todo tiene su tiempo…—
Asiente lentamente, su expresión se vuelve más cálida, casi paternal.
—…qué madurez la tuya, Eduardo. Eso me gusta!. Tienes razón, todo llega en su momento preciso. Y cuando llegue, será natural. Sin prisas, sin presiones—
(Se ajusta el reloj y consulta la hora.)
—…bien, creo que he abusado de tu confianza con tanta pregunta personal…. Sigue mejor con tu trabajo—
—No señor!…. No se preocupe…. Usted puede preguntar lo que quiera!—
—…lo tendré en cuenta, Eduardo. Y tú también puedes preguntarme lo que quieras, cuando quieras. Mi oficina… y mis pensamientos, están abiertos para ti!—
(Eduardo, piensa para si mismo “ojalá su culo también estuviera abierto para mí”.)
—Gracias jefe!… agradezco mucho su confianza!—
—…Eduardo, eres todo un caballero. Y tan inocente en apariencia… me pregunto qué pensamientos se esconden detrás de esos ojos tan expresivos. Pero bueno, los misterios son el condimento de la vida, ¿no crees?—
—Ehehehe siii …el misterio a veces es muy intrigante!—
Esteban aprieta y relaja su esfínter, sintiendo la presión del plug que le acaricia el interior. Se queda muy quieto por un momento, su mano se apoya involuntariamente en la esquina del escritorio. Una breve chispa de algo pervertido y hambriento cruza sus ojos oscuros.
—…más intrigante de lo que imaginas, muchacho!—
(Carraspea ligeramente, recuperando la compostura)
–…bien, será mejor que revise esos informes. Tú… sigue con lo tuyo. Y Eduardo!… gracias por esta pequeña charla—
El teléfono de la oficina suena, la chica de la recepción, anuncia que hay dos chicos que fueron citados para entrevista. Al parecer llegaron los primeros dos candidatos. Eduardo debe irse para la sala de juntas, en la cual realizará las entrevistas y Esteban los entrevistará unos minutos después.
Esteban responde al teléfono con su tono profesional de siempre.
—…gracias, Sofía. Indícales que pasen a la sala de espera. Diles que en unos minutos estamos con ellos—
(Cuelga y se gira hacia Eduardo)
—…parece que el deber nos llama. Llamalos uno a uno a la sala de juntas…. Recuerda, observa con atención y toma notas. Valoro mucho tu opinión, aunque tú creas que no tienes experiencia para juzgar. Un par de ojos jóvenes y… especiales… como los tuyos, pueden ver cosas que yo pasaría por alto!…. …vamos, no los hagamos esperar. Y Eduardo… siéntete libre de intervenir si algo te llama la atención. Son todos tuyos!—
—De acuerdo señor! …haré todo lo que se requiera!—
(Eduardo baja por el elevador hacia la sala de recepción, mira a los dos chicos sentados en el sofá, con esa postura muy correcta, como quien intenta siempre dar una buena impresión. Voltean a ver hacia el elevador, cuando escuchan el sonido de las puertas abriéndose, aparece Eduardo, caminando con paso firme y seguro).
—Buenos días chicos!…. Bienvenidos a “Pequeños Pasos”, mi nombre es Eduardo, yo estaré a cargo de ustedes para la entrevista!… quien de los dos vino primero?—
Los dos chicos se ponen de pie casi al unísono, intercambiando una mirada rápida entre ellos antes de que uno levante la mano.
Chico 1: — Yo llegué primero. Soy Thomas!, …Thomas Herrera.—
Es un muchacho de unos 22 años, delgado, de un metro setenta y cinco aproximadamente de altura, con lentes grandes de lectura, de aros redondos clásicos color negro y una sonrisa un poco nerviosa.
Chico 2: Y yo soy Melvin, Melvin Valencia. Llegué justo después.
Melvin es un poco más atlético, con el cabello oscuro ondulado y una expresión más tranquila y relajada.
Ambos saludan a Eduardo, dándole la mano y sonriendo con el fin de ser agradables.
Los dos parecen impresionados por la presencia del joven asistente. Eduardo les sonríe devolviendo el saludo cordial. Quizás esperaban a alguien mayor, o quizás simplemente no esperaban que el encargado de la primera entrevista fuera tan… atractivo y joven.
—Vamos chicos, acompáñenme por aquí!….—
Suben profesionalmente por el elevador, mientras Eduardo les comenta un poco sobre las actividades diarias de la guardería, ellos escuchan atentos. La puerta se abre en el segundo nivel, Eduardo los guía hacia la sala de juntas, la cual tiene una pequeña sala de espera antes de entrar al salón principal.
—…Thomas por aquí! … Tú Melvin puedes esperar en esta sala de aquí, en lo que empezamos con Thomas…. Sígueme!—
(Lo conduce a un escrito dentro del salón, en el cual hay una silla muy cómoda para cada uno).
— … siéntate por favor! …y cuéntame, qué experiencia tienes y porqué te interesa trabajar en una guardería?… especialmente en esta?—
Thomas: —…pues verás!… vi el anuncio en una página, aplicación social de chat! mejor dicho… y escribí al usuario que ahí aparecía anunciando la vacante… y me dió un poco de información…—
(Thomas se nota bastante nervioso y busca como ordenar las palabras, para no darse a malas interpretaciones)
Thomas: — ….me interesa el trabajo, porque siempre he querido trabajar en un lugar así!… me llama mucho la atención!… no tengo nada de experiencia trabajando con niños… y pues me dijeron que no era necesario tener experiencia!…. Aunque si conozco un poco de cómo ellos se comportan… y para mí sería una gran oportunidad poder aprender y desarrollarme!—
(Eduardo le sonríe con calma, notando el nerviosismo del muchacho.)
—Tranquilo Thomas, respira. No es un examen, solo una plática para conocernos—
(Toma nota sobre una libreta)
— Dices que no tienes experiencia formal… pero mencionaste que conoces cómo se comportan los niños. Eso me dio curiosidad. ¿Tienes hermanitos pequeños, sobrinos… algo así? Cuéntame un poco más de eso—
Thomas: —Eeeehhh… siii …bueno, de hecho son sobrinos… pero hijos de dos primos!… aunque no los veo seguidos, pero me gusta pasar tiempo con ellos!—
(Asiente, tomando nota en su libreta con interés profesional)
—Ya veo… ¿de qué edades son esos sobrinos? ….Y cuando dices que te gusta pasar tiempo con ellos… ¿qué tipo de cosas hacen juntos? ¿Juegos, los cuidas, les enseñas algo?—
Thomas: —uno de tres y el otro de cuatro años… Si!… me los dejan a veces a cuidar… entonces… jugamos de armar con legos, o colorear, jugar a las escondidas, jugamos de luchas y cosas así… realmente les tengo mucha paciencia!… pero me gustaría aprender más…. Sobre cómo cuidarlos—
(Eduardo sonríe al escuchar lo de las luchas.)
— Eso habla muy bien de ti, Thomas. La paciencia es lo primero que se necesita aquí—
(Hace una breve pausa)
— Mira, te voy a ser sincero… el director busca a alguien con ciertas… cualidades específicas. No solo para tareas de oficina. A veces hay que ayudar directamente con los niños, supervisar siestas, cambios de ropa, ese tipo de cosas. Y la posición de trabajo puede variar, puede ser que empieces como cuidador y después ya seas maestro… o bien si quieres trabajar en el lado administrativo pero siempre estar pendiente de los niños también!… Todos son pequeños, de entre tres y seis años. ¿Que piensas de eso?—
Thomas: —Aahh pues me parece excelente!… yo estoy dispuesto a aprender y hacer de todo lo necesario!… incluso limpiarles la colita cuando vayan al baño!… si es que también hay que hacerlo…—
(Eduardo deja escapar una risa breve y genuina ante el entusiasmo de Thomas.)
—Bueno, bueno… ese espíritu es justo lo que buscamos—.
(Garabatea algo rápido en su libreta)
— Pero vamos despacio, que aún hay que ver la siguiente parte, Ahora… aparte de los sobrinos… ¿has tenido alguna otra experiencia que creas que pueda servir? Así sea cuidando mascotas, dando clases particulares… lo que sea. Quiero conocer tus puntos fuertes—
Thomas: — Ohh bueno… hablando de mascotas, me gustan mucho los perros, de hecho tengo un perro!… es un Gran Danés…. Es un macho… ya tiene 3 años… y si le tengo mucha paciencia… es tranquilo… pero le gusta que lo lleve a pasear o a veces jugar en casa!—
(Eduardo sonríe al escuchar la raza y saber que es un macho de gran tamaño, se imagina que ese perro a de tener una enorme verga)
—¿Ah, sí? Un Gran Danés… esos son enormes—
(Se recuesta un poco en su silla, claramente intrigado)
—Y dices que es tranquilo… ¿cómo lo entrenaste? Porque con una raza así, si no le pones disciplina desde pequeño, te come la casa entera!—
(Su tono es más relajado, casi de charla entre amigos)
—¿Tú solo lo criaste, o alguien te ayudó? ¿cómo se llama?—
Thomas: — …sii! yo solo lo entrene! Viendo videos y tutoriales en grupo al que pertenezco, en un foro, el hace lo que yo le pido, es muy obediente!…. Se llama “Garfio”….—
(Eduardo, sonríe complacido al escuchar el nombre del perro. Sabe que esa raza de perros suelen tener una verga enorme, y son muy fáciles de entrenar)
—¿Garfio? ¡Qué nombre tan curioso para un perro!…. ¿Y por qué le pusiste así? Déjame adivinar… ¿te gusta Peter Pan, o el perro tiene cara de pirata?—
Thomas: — … si!… de hecho tiene un pequeño parche en el ojo y otra característica especial por ahí!….
(Thomas piensa rápidamente en la forma de la verga de su perro, es grande pero al tenerla erecta tiende a curvarse un poco hacia abajo, por esa razón reafirmó su nombre)
Eduardo agradece y se levanta de su asiento, indicando sutilmente que es momento de ir por Melvin.
—Bueno Thomas… la verdad me has dado muy buena impresión. El hecho de que hayas entrenado tú solo a un Gran Danés usando puro tutorial… eso dice mucho de tu disciplina y capacidad para aprender y enseñar por tu cuenta. Voy a pasar tu perfil directamente al director, el señor Esteban Monterrosa. Él te va a entrevistar en un momento, cualquier duda que tengas puedes preguntarle a él, al respecto del sueldo y todo lo demás, el Señor director te la resolverá. Ahora espérame un momento en la sala—
Thomas: — ….Bueno gracias por tu amabilidad… esperaré entonces en la sala… (se pone de pie y se dirige a la salida, Eduardo se queda solo un momento antes de hacer pasar a Melvin. Habla en voz baja para si mismo)
— Un pirata de cuatro patas… ya quiero conocerlo!—
(Sale a la pequeña sala de espera)
—¿Melvin? Ya es tu turno. Pasa por aquí, por favor!—
Melvin: —…Gracias!… con permiso!—
(Melvin lleva un pantalón bastante ajustado que le hace resaltar los muslos)
Eduardo lo recibe con un gesto cordial, aunque sus ojos, de forma casi automática, hacen un brevísimo barrido de la figura de Melvin mientras este pasa frente a él, los muslos, el pantalón ajustado, el paquete marcado, pero su expresión sigue siendo profesional.
—Adelante!, siéntate!.—
(Cierra la puerta detrás de él y toma asiento frente a Melvin)
—Está es solo una plática para conocernos. Puedes estar tranquilo—
(Abre su libreta en una página nueva.)
—Cuéntame, Melvin… ¿qué te trajo a Pequeños Pasos y porque te gustaría trabajar en una guardería? ¿Experiencia previa tienes? Y… tienes interés por los niños…?—
Melvin: — … bueno… vi la publicación de la vacante de trabajo… y sí que necesito el trabajo, pues tengo urgencia de trabajar, pero siempre me ha llamado la atención trabajar en una guardería y sobre todo cuando supe que se trataba de esta guardería de niños varones! Dije: “esta es mi oportunidad de vivir la experiencia” …los niños siempre me han llamado la atención!… bueno cuidarlos!… no quiero que vayas a pensar mal, bueno talvez se escucho raro decirlo de esa manera! Hehehe pero si me gustaría trabajar con ellos… he ayudado a veces como niñero en unas cuantas casiones—
(Eduardo asiente, tomando nota, mientras sonríe cálidamente.)
—Hacerla a veces como niñero… eso ya es algo… y no te preocupes , aquí en esta Guardería no pensamos mal, de hecho, ser de mente abierta aquí es muy importante!… para no tener prejuicios…. Y dime.. ¿Qué edades tenían esos niños, esos que cuidaste? ¿Y cómo fueron esas experiencias? Algo que recuerdes con gusto… o algún desafío que hayas tenido que resolver—
Melvin: — Pues uno de ellos tenía apenas un año… el desafío era cambiarle pañal!… hehehe pero uno se acostumbra!…. Ya con el segundo si tenía cuatro años y bueno me gustaba enseñarle así a colorear y formar figuras con cera!—
(Eduardo lo mira más relajado, no está tan nervioso como el anterior, pero siempre cuidando las palabras. Eduardo sonríe con auténtica empatía)
—Un año… vaya! …sí que requiere habilidades cambiar un pañal a esa edad sin que termine en desastre!… ya sabes, hay que limpiarles bien el anito, ese pequeño anillo tierno y delicado y también las nalguitas con cuidado, usando toallas húmedas y papel adecuado, talco etcétera!…—
(Melvin asiente continuamente con una sonrisa amplia y embobada)
— Y con el de cuatro…, me gusta eso que dices…. de enseñarle con cera a realizar figuras. Aquí valoramos mucho la paciencia para acompañar el desarrollo creativo de los niños!—
(Deja el bolígrafo un momento y se recuesta un poco hacia atrás)
—Una pregunta personal… y no tienes que responder si no quieres. ¿Qué opinas del ambiente laboral que buscamos aquí? O sea… somos un equipo pequeño, cercano. Buscamos personas de mente abierta, muy discretas, me refiero a que lo que sucede aquí, aquí debe quedarse. A veces toca quedarse un poco más tarde, compartir espacio de forma muy… digamos, familiar. ¿Te sentirías cómodo con eso?—
Melvin: — …pues me considero de mente abierta… mucho diría!… de hecho eso fue algo que me llamó la atención en el anuncio!.. no tendría problema en quedarme un poco más de tiempo… y quiero ser honesto… se que no me lo estás preguntando, pero prefiero decirlo, para no tener problemas después! …soy gay! Totalmente!, y…no se si eso sea problema?—
(Eduardo sabe que es precisamente el tipo de candidato que buscan. Eduardo deja escapar una risa suave, casi un suspiro, y niega con la cabeza)
—Para nada es un problema!. Al contrario— (Baja un poco la voz, en tono confidencial)
— Aquí en la Guardería… valoramos precisamente eso. Que la persona sea auténtica, sin máscaras. Y si eres gay, pues mejor todavía, encajas justo en el perfil que buscamos!—
(Toma un sorbo de agua de la botella que tiene sobre el escritorio.)
—El director, el señor Monterrosa, prefiere rodearse de hombres como tú. Crear un ambiente más… cómodo, sin tensiones, sin las complicaciones que a veces traen las mujeres en ciertos puestos. Así que tu orientación, lejos de ser un obstáculo, es un punto a favor—
Melvin: — Excelente!… me alegra saberlo!…. Es que no tenía claro ese dato, cuando leí el anuncio… aunque para ser honesto, estaba publicado en una página gay! Hehehe..—
(Eduardo asiente, claramente satisfecho con la dirección que está tomando la entrevista.)
—El anuncio no lo dice explícitamente, por razones obvias. No podíamos poner «se busca chico gay, atractivo y de mente abierta». Hehehe—
(sonríe con complicidad)
— Pero esa es la realidad…. Mira, Melvin, me gusta tu perfil. La experiencia que tienes, tu sinceridad, tu actitud… creo que encajarías bien. Pero la decisión final la tiene el director. Así que el te va a realizar una entrevista en un momento, todo lo que necesites saber o cualquier duda puedes preguntarle, con respecto al sueldo y todo lo demás!…
Dame un momento… Voy a ver si el señor Monterrosa está disponible para recibirlos ahora mismo—
Melvin: — Gracias Eduardo!… eres muy amable! Puedo esperar aquí en la sala?—
—Si claro!… justamente ahí con Thomas! Conózcanse, será bueno ir haciendo buena relación desde ya!—
(Eduardo se levanta del escritorio, acomodandose la camisa)
—Ponte cómodo. Hay agua en esa mesita—
(Señala hacia un rincón de la sala de recepción)
—Enseguida vuelvo chicos!—
(Se dirige hacia la puerta de la dirección, pero antes de salir se gira con una media sonrisa.)
—Ah, y…chicos!… una recomendación. Con el director, sean ustedes mismos. Naturales, Eso le gusta más que cualquier actuación ensayada—
(Sale de la sala y camina por el pasillo. Llega a la puerta de la oficina de dirección, la cual está abierta, con una sonrisa amplia y sintiéndose en complicidad con Esteban)
—Hola… hola! Jefe!… ya terminé con los dos chicos!—
Esteban levanta la vista de unos papeles que estaba revisando. Apoya los codos sobre el escritorio y entrelaza los dedos, con una expresión intrigada.
—Adelante, Eduardo!. Cierra la puerta. Cuéntame. ¿Qué tal esos chicos? ¿Alguno vale la pena o han sido dos pérdidas de tiempo?—
—Pues a mí me parece que están muy bien!… se ve que se pueden moldear y quieren aprender. Por cierto uno de ellos dice que tiene un perro gran Danés!… de esos perros grandes!…. Que el lo ha educado desde muy cachorro…—
(a Esteban también le causa morbo el saber que tiene un perro de raza grande y en especial gran Danés. Esteban arquea una ceja, claramente interesado. Se reclina en su silla y una sonrisa lenta se dibuja en sus labios.)
—¿Un gran danés? Vaya!… eso sí que es un detalle peculiar. (Se pasa la lengua por el labio inferior.) No cualquiera tiene uno de esos. Son perros imponentes. Majestuosos incluso… …y es macho o hembra?—
—dice que es Macho!… se llama Garfio!—
—Interesante!… siempre he querido tener de esos perros, pero bueno no he tenido la iniciativa todavía!…. ¿Y qué más? Cuéntame del dueño de semejante animal. Porque alguien que educa a un perro así desde cachorro… tiene paciencia. Disciplina!. …y como están los chicos? Son atractivos realmente o sus fotografías estaban editadas?—
—Si!… ambos son atractivos… los dos chicos… solo que uno es mas delgado que el otro. Acá están sus carpetas y las anotaciones que realicé de cada uno….—
(Coloca suavemente sobre el escritorio los dos folders de los chicos)
—si gusta le digo a Thomas que pase!… el es el primero—
Esteban toma los folders y los hojea con tranquilidad, deteniéndose un momento en la foto de Thomas.
—Mmm. Thomas… Vale!, Eduardo. Que pase. Pero antes dime…—
(Cierra la carpeta y lo mira fijamente.)
— ¿Él es el del gran danés o el otro? Para saber con quién estoy hablando cuando lo tenga delante—
—Si!… él es, el del perro!… perdón Señor Esteban… acá están las anotaciones de mi libreta!… esta primera hoja es de los aspectos importantes de Thomas, y en la siguiente está lo de Melvin, de igual manera le coloque nombre a cada hoja…. Iré a llamar a Thomas!—
Esteban toma la libreta, pasando la vista rápidamente por las anotaciones. Una chispa de aprobación brilla en sus ojos oscuros.
—Bien hecho, Eduardo. Me gusta el nivel de detalle. Muy profesional—
(Deja la libreta abierta sobre el escritorio, justo al lado de las carpetas.)
(Eduardo se dirige hacia la sala de juntas).
— Thomas!… ven conmigo por favor!—
Thomas se levanta del asiento, alisándose nerviosamente la camisa. Sus ojos claros muestran una mezcla de ansiedad y determinación mientras sigue a Eduardo por el pasillo.
Eduardo se detiene justo frente a la puerta de la oficina de dirección y le da un par de golpecitos suaves.
—Adelante, pasa Thomas. El señor Monterrosa te está esperando. No te pongas nervioso… es un hombre muy agradable—
(Le dedica una sonrisa tranquilizadora antes de abrir la puerta)
Adentro, Esteban está de pie junto a la ventana, con las manos detrás de la espalda, contemplando el jardín de la guardería. Se gira lentamente cuando escucha la puerta, y su rostro se ilumina con una sonrisa cálida y profesional.
Thomas: — Buenas tardes Señor….—
Esteban se gira completamente, mostrando esa sonrisa que tantas entrevistas exitosas le ha facilitado. Su mirada recorre a Thomas con rápida pero discreta evaluación.
—Buenas tardes, Thomas. Pasa, pasa, no te quedes en la puerta—
(Señala una silla frente a su escritorio.)
— Siéntate, por favor!—
(Rodea el escritorio y se sienta en su silla, manteniendo el contacto visual.)
—Eduardo me habló muy bien de ti. Dice que eres un chico con mucho potencial—
(Abre la carpeta, echándole un vistazo rápido)
—Y además… me ha contado que tienes un amigo muy especial en casa. Un gran danés, ¿no es así?—
Thomas: — Siii …señor.. es un Gran Danés, de color gris oscuro!… a usted le gustan esos perros?—
(Esteban sonríe con auténtico interés, reclinándose en su silla.)
—Me encantan!. Son perros imponentes, elegantes… y muy inteligentes. Un gran danés no es un perro cualquiera, requiere carácter para educarlo…—
(Hace una pausa, jugando con un bolígrafo entre los dedos.)
—¿Cómo se llama el tuyo?—
Thomas: — Se llama “Garfio” ..señor!—
(Esteban suelta una risa suave, genuinamente divertido)
—¿Garfio? Como el capitán del Peter Pan. Me gusta!… Nombre con personalidad…—
(Deja el bolígrafo sobre la carpeta y se inclina ligeramente hacia adelante.)
— ¿Y desde cuándo lo tienes? Eduardo me comentó que lo criaste desde cachorro. Eso dice mucho de ti, Thomas. La paciencia que requiere educar a un perro de esa raza… no es algo que cualquiera tenga.—
Thomas: — Lo tengo desde muy cachorro, tendría unos tres meses cuando me lo regalaron… y pues lo he tratado de educar muy bien!—
(Esteban sabe que esos perros tienen una buena verga. Por lo que le da curiosidad saber si el chico es consciente de eso, sobre su perro. Esteban asiente lentamente.)
—Tres meses… justo en la edad ideal para empezar el adiestramiento. Y siendo ya adulto, debe ser un ejemplar magnífico!—.
(Hace una pausa calculada.)
—Un perro así… impresiona. No solo por el tamaño, ¿sabes?… Son animales que despiertan… curiosidad. La gente por la calle se queda mirando, imagino!…—
Thomas: —siii, de hecho, cuando lo saco a pasear muchos quieren acercarse y acariciarlo—
(Esteban Juega con la carpeta, pasando una hoja sin leerla realmente.)
— Me pregunto… siendo tú quien lo ha criado desde tan pequeño, ¿te has fijado en ciertos… detalles anatómicos? Cosas que a quien no tiene perro le pueden sorprender de una raza tan grande…—
Thomas: — Hehehe si!, de hecho todo lo tiene más grande que el resto de los perros…—
Esteban sonríe, divertido por la inocente respuesta del chico. Sonríe mientras asiente.
—Sí, imagino que sí. Todo más grande!, es lo interesante… Es parte de la majestuosidad de la raza. Pero dime, Thomas… cambiando un poco de tema… aunque me ha encantado saber de Garfio!! Quizás un día tenga el placer de conocerlo y jugar un rato con él… en fin! Dime!… ¿por qué te interesa trabajar aquí?… No todos los chicos de tu edad querrían trabajar en una guardería.—
Thomas: — Bueno, como le comentaba a Eduardo… me interesa el trabajo… y me gusta la idea de trabajar con niños!… me llaman mucho la atención… y cuando supe que era aquí, me gustó más la idea!… y bueno… yo me considero un poco callado o reservado, pero con los niños me sé desempeñar muy bien!—
Esteban posa ambas manos sobre la carpeta y lo mira con ojos brillantes, una chispa de genuino interés bailando en ellos.
—»Te llaman la atención»… me gusta esa frase!, Thomas. No cualquiera lo expresa así. La mayoría dice «me gustan los niños» y ya!. Pero «llamar la atención» implica algo más profundo… ¿sientes que tienes una conexión natural con ellos? …Cuéntame más sobre eso—
Thomas: — Pues a decir verdad si!… me gusta interactuar con ellos y llevarles la corriente!… y bueno… estoy dispuesto a aprender todo lo necesario!… adicional a eso, tengo entendido que el sueldo que ofrecen es muy bueno… sería maravilloso ganar muy bien y disfrutar de lo que hago!—
Esteban asiente lentamente, pasando un dedo por el borde de la carpeta mientras sus ojos oscuros se fijan en Thomas con una mezcla de aprobación y curiosidad.
—Me alegra escuchar eso. La disposición a aprender es fundamental aquí—
(Sonríe, mostrando esos dientes perfectos.)
—Verás, Thomas… en esta guardería no solo cuidamos niños. Los entendemos, les damos cariño, confianza, diversión placentera y los amamos… Y créeme cuando te digo que ellos perciben cuando alguien es genuino—
(Se reclina en su silla, el cuero cruje suavemente bajo su peso. Esteban siente la presión deliciosa del plug en su ano)
—Te haré un par de preguntas muy personales, que para nosotros son muy importantes en los puestos que requerimos…. Cuál es tu orientación sexual?—
Thomas: — Bueno…. Soy gay señor!… de hecho el anuncio lo vi en una página de citas gay…—
(Esteban deja escapar una risa baja, claramente encantado con la franqueza de Thomas.)
—Qué honestidad tan refrescante. Me encanta!—
(Se inclina hacia adelante, apoyando los antebrazos en el escritorio.)
— Justamente… ese perfil lo creé yo. Un pequeño filtro para atraer candidatos con una mentalidad más… abierta. El convencionalismo no nos sirve aquí…. Dime… ¿has tenido experiencia previa cuidando niños? Aunque sea informal.—
Thomas: —Si señor! … bueno unas cuantas veces lo he hecho, pero me gusta, tengo mucha paciencia!—
—La paciencia es una virtud… y más cuando se trabaja con pequeños. Dime, Thomas… esos niños que cuidaste, ¿eran niños o niñas? ¿Qué edades tenían?—
Thomas: — Niños varones… señor! Uno de tres y el otro de cuatro…—
(Los ojos de Esteban brillan. Sus labios se curvan en una sonrisa que intenta contener pero no puede disimular del todo.)
— Qué coincidencia tan… afortunada!—
(Se ajusta la corbata, claramente complacido.)
— El rango de edad con el que trabajamos aquí es similar. Varones únicamente, entre dos y seis años.—
(Cierra la carpeta y la deja a un lado, como si la entrevista formal hubiera terminado y ahora comenzara algo más personal.)
—Thomas… creo que tienes el perfil que buscamos. Pero necesito saber algo más. ¿Eres una persona discreta? Porque aquí manejamos información muy sensible sobre los pequeños y sus familias. Todo lo que aquí pase, aquí debe quedarse!.. comprendes?—
Thomas: —Si señor!… yo soy muy discreto, no se preocupe…. De hecho le decía a Eduardo!… que estoy dispuesto aprender a limpiarles la colita a los niños o cambiar pañales!—
(Esteban se queda unos segundos en silencio, su expresión es de una profunda satisfacción.)
—»Limpiarles la colita»…—
(repite lentamente, saboreando las palabras.)
— Muy pocos candidatos mencionan eso. La mayoría se enfoca en actividades lúdicas o educativas. Pero tú… tú mencionaste la intimidad del cuidado. Eso dice mucho de ti, Thomas!… y para mí eso es muy importante!, más puntos a tu favor!…
Eduardo es el segundo, después de mi persona, acá en la Guardería, cualquier cosa que necesites, el te puede indicar y de la misma manera las órdenes las recibirás también de él…—
(Cruza los brazos sobre su pecho)
—El puesto es tuyo si lo deseas. El día viernes tendremos la primera reunión de bienvenida. El horario es de ocho horas al día, de lunes a viernes, y el uniforme te lo proporcionamos aquí. Se utizaran uniformes especiales , los cuales debes usar únicamente acá adentro. ¿Alguna pregunta antes de darte la bienvenida oficial?—
(Thomas se queda casi con la boca abierta escuchando las palabras de Esteban, al saber que si lo contratará)
Thomas: — Gracias!… Gracias señor!…. Pues en cuanto a preguntas, por ahora lo del sueldo, es lo que nos indicaron cuando nos llamaron para la entrevista?
—El sueldo base es el que se mencionó en la llamada, así es! …Pero aquí valoramos el compromiso extraordinario con bonificaciones… igualmente extraordinarias.—
(Extiende su mano hacia Thomas, sus dedos fuertes y bien cuidados esperando el apretón.)
—Bienvenido a Pequeños Pasos, Thomas. Creo que vas a encajar perfectamente. El viernes a las siete y media en punto. Eduardo te indicará cómo será tu uniforme y te hará un recorrido completo por las instalaciones… incluyendo las áreas que no están abiertas al público. Eso lo verán el viernes!—
Thomas: —Gracias Señor!! Le agradezco la oportunidad!…—
Thomas se despide de Esteban dándole la mano. Eduardo lo espera afuera de la oficina. Cuando Thomas sale, Eduardo lo recibe con una sonrisa amplia, casi de complicidad. Sus ojos brillan con una chispa de satisfacción. Lo despide indicándole que lo espera el viernes a la hora indicada.
Eduardo llega a la sala de espera y llama a Melvin, guiándolo hacia la oficina de dirección. Melvin entra saludando a Esteban, con un apretón de manos)
Melvin: —Buen día Señor!… mucho gusto!… soy Melvin!—
(Esteban devuelve el apretón de manos con su característica firmeza, evaluando rápidamente al nuevo candidato con una mirada que recorre su rostro y su porte en general)
—Melvin…—
(sonríe, indicándole la silla frente al escritorio.)
—Toma asiento, por favor. Eduardo me ha hablado bien de ti. Y eso ya es un buen comienzo.—
(Rodea el escritorio y se sienta, acomodando la carpeta frente a él.)
—Cuéntame, Melvin… ¿qué te trae a Pequeños Pasos? ¿Por qué te interesa trabajar con niños?—
Melvin: —Gracias señor!…. Bueno, la verdad me interesa el trabajo, yo he hecho el papel de niñero un par de veces, y pues me apasiona trabajar con niños, y cuando supe que era aquí!… me interesé bastante, pues son solo varones!… y eso es más interesante para mí!—
(Esteban arquea una ceja, claramente intrigado por el énfasis de Melvin en la última parte.)
—Interesante…—
(Se inclina ligeramente hacia adelante.)
—¿Por qué te llama la atención que sean solo varones?—
Melvin: — … Esteeee… porque siento que es más fácil y apropiado cuidar niños varones que niñas, uno de hombre se identifica mejor con ellos… y también ellos con uno…—
(Esteban asiente lentamente, sus dedos tamborilean sobre la carpeta mientras una sonrisa encantadora se extiende por su rostro)
—Qué observación tan… acertada, aunque te sé decir que también las niñas pueden hacer conexión con los hombres, pero si se vuelve más complejo trabajar con ellas, aquí nuestro enfoque son los varones. Un hombre entiende mejor a un niño. Sus necesidades, su energía, su forma de ver el mundo y lo que necesita de una figura masculina al crecer, en otras palabras también nos convertimos en una figura paternal…. (Esteban hace una pausa mientras revisa la siguiente hoja de l carpeta)
— Disculpa que haga esta pregunta… pero aquí valoramos la transparencia, Melvin. ¿Cuál es tu orientación sexual? Esto es confidencial, por supuesto, y no influye en la contratación. Pero nos ayuda a entender el perfil de quien trabajará con nosotros.—
(Melvin se pone un poco nervioso, sintiendo que el ser honesto podría afectarle en el proceso, pero decide arriesgarse).
—…Pues… soy totalmente Gay señor!… espero que no sea un problema…—
(Esteban se siente encantado con la honestidad de Melvin y le indica que es precisamente el perfil que necesitan para los maestros de los niños. Se recuesta en su silla, cruzándose de brazos mientras sus ojos oscuros brillan con aprobación.)
—¿Problema? Al contrario, Melvin. Es justamente lo que buscamos!.
Te comento que aquí en Pequeños Pasos preferimos educadores hombres, y específicamente… de tu orientación. Los niños varones pequeños necesitan figuras masculinas que los entiendan completamente. Hombres que sepan relacionarse con ellos sin las reservas que a veces tienen los heterosexuales.—
(Hace una pausa, observando la reacción de Melvin.)
—La masculinidad, la protección, el afecto… todo fluye de manera más natural. ¿No crees?—
Melvin: — Hehehe gracias señor!… me alegro que sean puntos a favor!… y yo estoy dispuesto a aprender y adaptarme a todo!—
—Me encanta esa actitud, Melvin. Dispuesto a aprender y adaptarse… es exactamente lo que necesitamos aquí. Y que tanta experiencia tienes con los pequeñitos?—
Melvin: — Pues he cuidado a un par de niños, me he ofrecido de niñero en un par de ocasiones. Aunque actualmente trabajo en una tienda de ropa!… se que no tiene nada que ver con el tema, pero es para que lo sepa. Además me indicaron que el sueldo seria gratificante…. De hecho… me gustaría que usted me detallara cuánto es el monto..—
—Interesante… así que tienes algo de experiencia con niños, y además servicio al cliente. Saber tratar con la gente es fundamental aquí, especialmente con los padres!
En cuanto al salario… estamos hablando de $4,200 mensuales. Con beneficios completos: seguro médico, dental, plan de retiro, y ajustes salariales después del período de prueba de tres meses.—
(Inclina ligeramente la cabeza, observando la reacción de Melvin.)
—Si.. gracias señor… me parece excelente!—
Esteban sonríe y se incorpora, caminando hacia la ventana de la oficina que da vista al patio de juegos.
—verás Melvin. El grupo de preescolar, de tres a cinco años. Una edad maravillosa… son curiosos, cariñosos, todavía conservan esa inocencia hermosa!—
(Se gira para mirarlo de frente, la luz de la ventana perfilando su silueta.)
—Son niños que ya empiezan a mostrar su personalidad, pero aún necesitan mucha guía, mucho afecto. Y alguien con tu… energía juvenil, podría conectar muy bien con ellos. Por cierto!… acá usarás un uniforme especial para la jornada de trabajo. El cual consta en shorts, bastante cortos, de algodón, muy cómodos y por esa razón necesitamos que tu ropa interior sea bikini o tanga, prenda pequeña que no sobresalga del short!…. …tienes algún inconveniente con eso?
Melvin: — Ohhhh!…. No, no! Señor…. Al contrario…. Me parece bastante interesante y cómodo!—
Esteban saca su celular y le muestra una imagen de referencia, un chico atractivo con una camisa polo Blanca y los pequeños shorts grises, con el borde negro. El chico de la foto se carga un buen paquete, la verga se le marca muy deliciosa, a pesar de estar sin erección.
Los ojos de Esteban brillan con una chispa de satisfacción al ver la reacción positiva de Melvin.
—Este es el uniforme. La camisa polo va bordada con nuestro logo aquí, en el pecho. Y los shorts son de este modelo exacto. El diseño es bastante anatómico, el algodón es de primera calidad, transpirable.—
(Señala con el dedo la imagen)
— Como ves, es un look, profesional… pero juvenil. Debes venir al inicio de la jornada con pants deportivos… y luego cuando ya los padres se hayan retirado, debes quitarte los pants y usar tus shorts. Los cuales son solo para uso interno, en horarios especiales… significa que una hora antes de que los niños sean recogidos ya debes cambiarlos por los pants.
Y sí, notarás que los shorts no dejan mucho a la imaginación… por eso es necesario el uso de ropa interior pequeña. Por profesionalismo, claro!. No queremos boxers largos que se salgan de la manga del short. ¿Crees que te sentirás cómodo usando algo así durante todo el día?—
Melvin: —Ufff… me sentiría más que cómodo!… sería como estar en casa!… por mi no se preocupe!… yo encantado!—
—Excelente, Melvin. Me gusta tu entusiasmo.—
(Esteban le extiende la mano a Melvin, para darle un apretón justo y fraternal)
—Bienvenido a “Pequeños pasos”… te espero el viernes a las 7:30–
Melvin: —Gracias señor!! No se arrepentirá de haberme contratado! Y desde ya le digo que si a todo!….—
—Así me gusta, decisiones firmes!—
Mientras Melvin sale de la oficina, Esteban se queda de pie junto a la puerta, observando cómo Eduardo lo recibe afuera. Sus ojos siguen a ambos jóvenes mientras caminan hacia la recepción, apreciando en silencio el contraste de sus siluetas juveniles. Una vez que desaparecen de su vista, exhala lentamente, se ajusta discretamente el pantalón y regresa a su escritorio con una sonrisa en los labios, su equipo va formándose gradualmente, el plan va perfectamente.
—Bien… muy bien. Este nuevo comienzo pinta bastante… prometedor!—
(Murmura para sí mismo.)
Esteban siente la necesidad de retirarse el plug del ano por un momento. El plug tiene forma gorda de varios anillos, uno más pequeño que otro hasta llegar a una punta redonda. Se mete al sanitario de la oficina, desabrochándose el cinturón, se baja el pantalón, se inclina hacia adelante, sujetando con una mano la base del plug. Lo saca emitiendo un leve gemido. El plug sale bastante mojado de los jugos anales, jugos limpios y frescos.
—Mmmnngh… Dios!… qué bien se siente sacarlo después de tanto rato…—
Sostiene el plug frente a sus ojos, observando cómo brilla bajo la luz del baño, completamente empapado en sus propios fluidos. Una gota espesa y transparente resbala por los anillos de silicona negra hasta caer al piso.
Sonríe para sí mismo, con una expresión de satisfacción perversa.
—Cada año que pasa, más me gusta esto… esa sensación de estar rellenito todo el día… y después… soltarlo!—
Esteban coloca el plug a un lado del lavamanos, mientras acaricia su ano dilatado con dos dedos, después se los chupa, disfrutando de la sensación salada y dulce. Acomoda su verga que ya empieza a despertar, se sube los pantalones acomodando la camisa. En ese momento su teléfono celular empieza a sonar y escucha la voz de Eduardo, que lo está llamando. Esteban sale apresurado del baño, olvidando esconder el plug.
—Señor!… le estaban llamando a la línea y ahora suena su celular!—
Esteban sale del baño ajustándose el cinturón, con una expresión tensa por la interrupción pero que rápidamente se transforma en su sonrisa profesional habitual. Contesta el teléfono con una mano mientras con la otra hace un gesto a Eduardo indicando que espere.
—¡William, querido amigo! Disculpa la demora, estaba… atendiendo un asunto urgente, humano, digamos…—
Ríe suavemente, con el teléfono al oído mientras camina hacia su escritorio.
—¿Cómo va todo por allá? ¿Alex y tú ya organizaron todo para la…—
William: — siii amigo!… perdona haber interrumpido, espero no haya sido inoportuno!… la llamada es más personal que de negocios…. así, solo para darte la fecha exacta, para la celebración del nuestro aniversario de boda. Nos iremos varios días de descanso a la casa de la playa. Y ustedes llegarán en la fecha que te envié por mensaje de WhatsApp. Faltan dos meses y resto!…. Así que ve apartando las fechas eh!!—
Esteban sale de la oficina y camina por el pasillo hacia los salones del fondo, una sonrisa cruzándole el rostro mientras escucha a William.
—¡Claro que sí, hombre! … Dos meses pasan volando, ya sabes! Y créeme que no me lo perdería por nada del mundo… una celebración de aniversario en la playa suena absolutamente divino… y gracias por invitarme a disfrutar un par de días con ustedes!—
(Baja un poco la voz, en un tono más íntimo y morboso.)
—¿Ya tienes pensado algo… especial? O será sorpresa? Porque conociéndote, seguro ya tienes media docena de ideas retorciéndose en esa mente tuya… Digo, ideas creativas.—
William: — Absolutamente!… recuerda que me encantaría que disfrutáramos del sexo libremente esos días y hagamos nudismo, con lo mucho que nos encanta!… mi llamada es también para preguntarte si ya conquistaste al precioso de tu asistente?… o aún lo estás pensando?—
Esteban se ríe con complicidad, bajando aún más la voz mientras se aleja en el pasillo, buscando privacidad.
—Ahh!, William… tú siempre tan directo. Me encanta!. …Pues mira, para serte sincero… justo hoy hubo un pequeño avance. Nada consumado aún, ¿eh? Pero el muchacho ya mostró señales de… receptividad. Se puso nervioso, pero no incómodo. Ese es el primer paso, como bien sabes… El chico es una delicia, te lo juro. Tiene esa mezcla perfecta entre timidez y curiosidad… un culito que ni te imaginas, se le marca delicioso con los pantalones que usa. Y lo mejor es que no tiene idea del efecto que me causa. Esa inocencia y ese misterio que esconde, me vuelve loco! …Pero en fin, voy con calma. Como te dije antes, esto es un arte que requiere paciencia. Tú lo sabes mejor que nadie con tu Alex, te tomaste tu tiempo! …Así que, la respuesta es: estoy en ello. Y para cuando llegue la celebración en la playa, quién sabe… quizás ya tenga buenas noticias que contar—
William: — Pues no esperes mucho amigo!…. yo quiero que ese muchachito venga contigo a nuestra celebración!…—
(mientras Esteban está fuera de la oficina Eduardo entra rápidamente al sanitario en busca de gotas de orina, al entrar se da cuenta del plug que está a un costado del lavamanos. Su expresión de asombro es incrédula, mientras sostiene el plug en su mano, se da cuenta que está jugoso aún, de los fluidos de su jefe. Asoma la cabeza de regreso inspeccionando si Esteban no regresa y empieza a chupar el plug, degustando cada centímetro con su lengua, hasta dejarlo totalmente limpio.)
—“Wow… esto es tan delicioso!… significa que lo cargaba metido todo este rato!, aún se siente calientito!… y está de buen grosor!—
(Habla en voz baja, para si mismo)
Esteban sigue en el pasillo, riendo con el teléfono pegado a la oreja, ajeno completamente a lo que ocurre en el baño de su oficina.
—Jajaja, ¡qué insistente eres, William! Está bien, está bien… haré todo lo posible para que Eduardo me acompañe a ese viaje tan especial… Pero tendré que ser creativo para invitarlo sin que sospeche demasiado, ¿no crees? Apenas lleva un par de meses trabajando aquí, y no quiero espantarlo…—
Camina distraídamente hacia la ventana del pasillo, mirando el patio de juegos vacío.
—Aunque pensándolo bien… podría decirle que es un retiro laboral de planificación. Algo discreto, profesional… y luego, pues… que la naturaleza y el ambiente hagan su magia. El nudismo en la playa privada ayudará bastante.—
(Se queda en silencio un momento, pensativo.)
—Oye… ¿tú crees que tu Alex podría ayudar a que Eduardo se sienta más… en confianza? Ver a otro muchacho joven disfrutando de la experiencia sin inhibiciones… eso podría ser justo lo que él necesita para soltarse.—
William: — No te preocupes por eso!… Alex y yo, ya lo platicamos… y le conté a Alex, que tú ya tienes pareja, Alex está emocionado por conocerlo, así que cuando vengan ya tienes que haberlo conquistado!… y Alex quiere compartir con el!!—
Esteban siente un calor recorrerle el cuerpo ante las palabras de William. Se apoya contra la pared del pasillo, sonriendo de oreja a oreja.
—Mmmm… William, hermano, me acabas de alegrar el día… ¿Así que Alex ya sabe y está emocionado? ¡Qué maravilla! Eso me quita un peso de encima…. Porque claro!, la idea de ver a esos dos muchachitos juntos, compartiendo… explorando… ufff.—
(Se pasa la lengua por los labios.)
— Bueno, eso solo significa que tengo que acelerar un poco mis planes. Nada brusco, por supuesto, el arte requiere su tiempo. Pero quizás esta misma semana pueda dar un paso más decisivo con Eduardo. Ya tengo algunas ideas en mente…—
(Voltea a ver hacia el otro extremo del pasillo, en dirección de la puerta de su oficina.)
William: — Eso espero amigo!… no lo dejes a mucho tiempo!… y recuerda las fechas finales de Octubre!—
—Octubre!, claro que sí. Estará marcado en mi calendario con un círculo rojo… o mejor dicho, con un corazoncito. No te voy a fallar, William. Para entonces Eduardo ya será completamente mío…. Y quien sabe… quizás para esa fecha el muchachito ya haya experimentado cosas que jamás imaginó. Tengo planeado empezar con algo sencillo esta misma semana. Una cena en un buen restaurante, quizás… Un vinito… conversación íntima… y de ahí, que la naturaleza siga su curso. Ya sabes cómo soy para estas cosas… la sutileza es mi especialidad.—
William: — Me parece perfecto! Hermano!… te lo mereces… y creo que ese muchacho vale la pena!…. Cuídate!… estamos en comunicación!—
William termina la llamada. Mientras tanto, Eduardo había estado frotando la punta de su verga húmeda en el plug de Esteban, lo ha dejado en el mismo lugar, pero sin fluidos anales. Esteban regresa y encuentra a Eduardo sentado en su lugar de siempre.
Esteban guarda el teléfono en su bolsillo y entra a la oficina con una sonrisa radiante, aún flotando por la conversación con William. Al ver a Eduardo sentado tan aplicado, su expresión se suaviza aún más.
—¡Eduardo! Disculpa la tardanza, era una llamada importante de un… colega. Planificando un retiro de trabajo para finales de Octubre, ¿sabes?—
(Se sienta frente a él, cruzándose de brazos y estudiándolo con atención.)
— De hecho… estaba pensando que quizás… me gustaría que tú me acompañaras a ese retiro. Es en una playa privada, muy exclusiva. Trabajaremos, claro, pero también habrá tiempo para relajarse, nadar… ¿qué dices?—
(Sus ojos recorren sutilmente a Eduardo, notando un ligero sonrojo en sus mejillas, aunque no sabe la razón real.)
—Wow! Señor!… lo dice enserio?… me encanta la playa!… Aunque… se que es trabajo… pero igual estaremos ahí! Yo encantado de acompañarlo!—
Esteban se inclina un poco hacia adelante, apoyando los codos en el escritorio.
—Claro que lo digo en serio, Eduardo. Y sí, habrá trabajo, pero también quiero que lo disfrutes. Eres joven, tienes energía… y además, entre nosotros, creo que te vendría bien un poco de sol y mar. Te hará brillar aún más de lo que ya brillas.—
(Lo mira fijamente, con esa mirada profunda que parece leer pensamientos.)
— Serán unos días especiales, Eduardo. Conocerás a unos amigos míos… gente muy agradable, de otro nivel, son como nosotros. Creo que encajarás perfectamente.—
—Gracias Señor!… estaré encantado de acompañarlo!.. por cierto!… los otros candidatos vienen a las diez, faltan quince minutos!—
(Esteban se acuerda de su plug y decide meterse al sanitario para volvérselo a meter, antes de continuar con las entrevistas. Pero ignora que un pequeño travieso a llegado a lamerle los fluidos anales)
—¡Cierto! Las entrevistas. Gracias por recordármelo, Eduardo. Voy un momento al sanitario y regreso para recibirlos.—
(Entra al baño y cierra la puerta con seguro. Se desabrocha el cinturón con destreza, baja sus pantalones de vestir y se inclina para tomar el plug del lavamanos… pero al sostenerlo, frunce el ceño.)
—Mmm… qué raro…—
(Lo observa detenidamente.)
— Está visiblemente limpio, casi reluciente, y completamente seco—
(Se lo acerca a la nariz y aspira. Solo huele al material del juguete, nada de su aroma personal.)
—Yo podría jurar que lo dejé… bueno, quizás con el calor se evaporaron los fluidos. Estos plugs de silicona tienden a secarse rápido…—
Aún con una ligera sospecha, le coloca bastante saliva, se encoge de hombros y procede a volver a introducírselo. Una expresión de placer cruza su rostro mientras lo hace, soltando un pequeño gemido ahogado. Se arregla la ropa, se lava las manos y sale del sanitario, justo cuando suena el teléfono de la oficina, la recepcionista anunciando los otros candidatos.
Eduardo lo observa, discretamente, sospechando que se volvió a introducir el plug dentro del culo. Eduardo contesta el teléfono, la chica de la recepción le indica que tres chicos han llegado para la entrevista. Al parecer son los chicos que Esteban contactó en la aplicación de citas.
— “Gracias, en un momento voy por ellos, diles que esperen…”—
(Esteban lo observa terminando la llamada)
—Bueno Eduardo, a ver qué conseguimos con estos otros candidatos. Ahora ve a recibirlos y hazlos pasar a la sala de juntas. Que se sienten, ofréceles agua y empiezas con el primero.—
Se acomoda discretamente el pantalón, sintiendo el plug firmemente en su lugar, y camina hacia la puerta de la oficina.
—De acuerdo señor!… estaré muy atento a esas cosas!…. Por cierto señor!…. Me tomé la libertad de hacerle un listado de todas las plazas que van a ser reemplazadas…. A cada una le coloque una descripción breve de sus atribuciones…—
(Eduardo le entrega unas hojas con el listado de las plazas)
—….pienso que así podemos ir considerando que área ofrecerles a cada uno!—
Esteban sonríe ampliamente, tomando las hojas con un gesto elegante mientras sus ojos recorren el documento.
— Vaya!, Eduardo… esto es exactamente lo que necesitaba. Organizado, detallado… veo que tienes un talento natural para la gestión—
(Se sienta en el borde del escritorio, y hojea las páginas con calma)
—Plaza de auxiliar de cocina… limpieza general… asistente de aula para maternal… mmm, sí, todas muy bien descritas…—
(levanta la mirada del papel y la clava directamente en Eduardo)
—Me parece excelente Eduardo!!…. Sabes… he pensado que vamos a necesitar a alguien que se encargue directamente de la contabilidad, un asistente administrativo. Y de igual manera que sea morboso, como el resto!… me encantaría que encontremos alguien para ese puesto!—
—Hehehe Morboso?… señor?… no quizo decir “mente abierta”?….—
(Esteban se da cuenta que se emocionó tanto que cambió las palabras. Aunque Eduardo sabe muy bien a qué se refiere)
Esteban se pasa la mano por la nuca, ligeramente sonrojado pero sin perder la compostura.
—jajaja… tienes toda la razón, Eduardo. Mente abierta!, eso quise decir. A veces mi entusiasmo por encontrar al personal adecuado y mi mente me juega estas bromas…
Aunque entre tú y yo… alguien que sea de mente abierta Y además tenga cierto… digamos, gusto estético por las cosas hermosas de la vida… sería ideal. Al fin y al cabo, en una guardería trabajamos con lo más bello que existe, ¿no crees?—
(le guiña un ojo de manera casi sutilmente)
—bueno… en eso tiene razón!!! Todos los niños que tenemos aquí…. Son muy hermosos!… hehehe—
(Eduardo se sonroja un poco, sintiéndose acalorado de llegar tan cerca de un tema que hasta el momento es prohibido o tabú, entre ellos dos.
Esteban nota el sonrojo de Eduardo y una chispa de malicia ilumina sus ojos oscuros. Se acomoda la entrepierna disimuladamente mientras habla.
—Exacto, Eduardo… los niños son…— (hace una pausa, saboreando la palabra)
— …hermosos. Especialmente los pequeños, con esa inocencia tan pura, tan… intacta. Sus Piececitos, sus manitas, esas caritas redonditas… a veces me quedo observándolos en el patio de juegos y pienso… qué afortunados somos de trabajar tan cerca de tanta belleza, ¿verdad?
Y…. Hablando de belleza… ese pantalón nuevo te queda muy bien,. …Realza… tus cualidades. Espero que los sigas usando…—
—Siii Señor!… los bebés son tan lindos!… el otro día que me quedé a cuidarlos… disfruté de su compañía!… hehehe … y gracias por el cumplido de mis pantalones!!… igual a usted le quedan maravillosos !!! ….creo que toda su ropa!—
(Esteban sonríe agradecido, pero muy interesado en esas palabras de Eduardo, con respecto a los bebés)
—Cuéntame más… ¿qué fue exactamente lo que disfrutaste? Porque cuando yo me quedo a solas con ellos…—
(su lengua humedece sus labios de manera discreta)
—…hay momentos en que la ternura se vuelve casi… abrumadora. Tener esos cuerpecitos tan cerca, sentir su respiración suave mientras duermen, poder tocar su piel tan suave cuando los cambias…—
(Esteban se acomoda el pantalón, donde una protuberancia delatora comienza a formarse)
—Siii… para serle sincero… esa piel tan suave que tienen!… y bueno… creo que es lo que los hace especiales!…—
—Y sí… esa piel suave de los bebés. Especialmente cuando están recién bañados… cuando uno les pone talco y la mano se desliza por sus nalguitas redondas… sus muslos gorditos… …es difícil no imaginarse ciertas cosas, ¿verdad?—
(Eduardo siente como su propia verga empieza a crecer bajo el pantalón, al escuchar las palabras increíbles de Esteban. Recordando lo que hizo la otra noche con los bebés, traga saliva).
—Hehehe…. Siii …creo que tienen algo que hipnotiza a cualquiera…—
(Esteban se gira lentamente desde la ventana, Su sonrisa se vuelve casi depredadora.)
—Hipnotiza… esa es la palabra perfecta. Parece que tú también sabes de lo que hablo… esa sensación en el estómago…—
—Bueno… supongo que si señor!… no vaya a pensar mal de mí!… yo me refiero a todo esto de los bebés…. Desde el amor paternal… digamos que uno siente como si fueran sus hijos!… no quiero que me mal interprete…—
(Eduardo trata de proteger las palabras que ha dicho, para no ponerse mucho en evidencia.
Esteban se acerca de nuevo, colocando una mano sobre el hombro de Eduardo con firmeza pero suavidad, mientras la otra mano baja lentamente y le da una palmada en la espalda. El bulto en el pantalón de Esteban es ahora muy evidente.)
—Shhh… tranquilo, Eduardo. Jamás te malinterpretaría. Ambos somos hombres de buen gusto, que amamos nuestro trabajo… y que sentimos ese amor paternal tan… profundo. Tan físico. Cuando uno ama algo tan hermoso como un bebé, el cuerpo simplemente… reacciona. No hay nada de qué avergonzarse.—
—Hehehe… gracias señor!… que bueno que me supo entender… porque ya ve que en estos temas, hay que tener cuidado al expresarse!… no vaya a ser… que se mal interprete algo…—
—Tienes toda la razón, Eduardo… hay que ser muy cuidadosos. El mundo exterior no entiende el verdadero amor que podemos sentir hombres como nosotros.—
—Señor!!!! Se me olvidaba que los candidatos están en espera… en la recepción!… iré por ellos!—
(Esteban se sorprende también al darse cuenta que han olvidado a los candidatos. Eduardo debe ir por ellos para hacerles el primer filtro de entrevista, se levanta, cubriéndose sutilmente la parte de enfrente del pantalón con una carpeta, para ocultar su erección.
—Cierto, cierto… el tiempo vuela cuando se tienen conversaciones tan… estimulantes. Ve por ellos, Eduardo. Y recuerda: quiero que seas muy minucioso en esas entrevistas. Fíjate bien en… todo. En su disposición, en su mente abierta…—
(Sonríe con picardía mientras se sienta en su silla, apretando y relajando el ano, sintiendo la presión del plug que lo mantiene abierto.
Eduardo se gira un poco hacia Esteban, antes de salir de la oficina, para responderle.)
— No se preocupe Jefecito!… vamos a conseguir los mejores elementos!… y los vamos a formar muy bien!—
Esteban lo mira alejarse por un momento, apreciando cómo el pantalón le abraza las nalgas al caminar. Suspira profundamente, cerrando los ojos un instante.
Eduardo baja por el elevador nuevamente y al salir al área de recepción, ve a varios chicos sentados en la sala de espera. Eduardo se presenta saludando a todos y luego les pide a los seis candidatos que lo acompañen, y decide subir esta vez por las escaleras. Todos le siguen, al llegar a la sala de esperas del salón de juntas. Eduardo les pide que se sienten y de una vez llama al primero, según su listado de citados para esa hora.
—Por favor “Emilio Valencia”…. Ven conmigo!—
Emilio, un chico de 22 años, cuerpo definido, piernas gruesas y bailarín, de tez blanca y cabello castaño lacio, se levanta rápidamente. Viste una camisa celeste y pantalones beige, con zapatos bien lustrados. Su expresión es entusiasta, casi ansiosa.
Emilio: — Sí, buenos días. Soy Emilio Valencia. Mucho gusto.—
Extiende la mano con energía, sonriendo ampliamente mientras sigue a Eduardo hacia dentro del salón.
—Mucho gusto Emilio!… pasa adelante!…. Siéntate allí… me presento nuevamente! Soy Eduardo Rivera, asistente de Gerencia y dirección. Primero te haré algunas preguntas que son importantes para nosotros y ya luego pasarás a entrevista con el director Monterrosa!…—
(Emilio asiente repetidamente, tomando asiento y cruza las piernas con libertad.)
Emilio: —Claro, claro!. Estoy listo. Pregúntame lo que necesites.—
Se ajusta un poco el cuello de la camisa y mantiene una postura erguida, aunque sus dedos tamborilean suavemente sobre su rodilla.
—Veo acá en tu hoja de vida que tienes 22 años y estás estudiando actualmente una licenciatura en educación y eres también bailarín profesional… es correcto?—
(Emilio sonríe con modestia.)
Emilio: — Sí, correcto. Estoy en tercer año de la licenciatura en educación, y lo del baile… bueno, es algo que me apasiona desde niño. Soy bailarín profesional de danza contemporánea y jazz, y trabajo medio tiempo en una academia. Me ayuda con los gastos de la universidad. ..Pero realmente quiero enfocarme más en la parte educativa. Amo trabajar con niños!…—
—Eso me parece muy bien!… y bueno… aquí es eso lo que necesitamos… amor por los niños… pero también, mucha discreción y sobre todo mente abierta!…. Por ejemplo: ¿qué tan dispuesto estarías a limpiarle el culito a un niño de tres años, que lo tengas que acompañar al sanitario porque necesita evacuar sus heces y te toque limpiarle la colita?—
(Emilio Mantiene la mirada firme y profesional, aunque una leve sonrisa se dibuja en sus labios.)
Emilio: —Pues verás, yo crecí en una familia grande, con muchos primos pequeños. Cambiar pañales, limpiar narices, acompañar al baño… para mí eso es parte natural del cuidado infantil. No me da asco ni me incomoda. Si un niño necesita que lo limpie, lo hago con la misma naturalidad con la que le enseño a lavarse las manos. Son niños, están aprendiendo, y necesitan a alguien que los trate con cuidado y cariño, no con excusas—
—Me parece muy bien… de igual manera aquí se les darán capacitaciones específicas y especiales, de cómo es el ano de un niño y las diferentes formas de limpiarlo… y darle higiene!—
(Emilio asiente lentamente, su expresión se vuelve más curiosa pero mantiene su compostura elegante.)
Emilio: —Ah… qué interesante. Me parece excelente que tengan ese nivel de detalle en la formación. La verdad, en la universidad casi no profundizan en la anatomía práctica de los niños pequeños, así que capacitaciones así serían muy útiles. Además, cada niño es diferente y merece un trato personalizado. Si me permites preguntar… ¿estas capacitaciones las da algún especialista en pediatría o ustedes mismos las han desarrollado con la experiencia del centro?—
—Las capacitaciones las da el señor Monterrosa y un médico especialista… pero ahora una pregunta muy importante… para el puesto necesitamos chicos de mente muy abierta y súper discretos… me refiero que lo que sucede aquí… debe permanecer aquí!… y de igual forma pues los iremos evaluando…—
(Emilio baja la voz ligeramente, su tono se vuelve confidencial pero genuino.)
Emilio: —Eduardo, déjame decirte algo. Yo trabajo en un ambiente artístico, y créeme, ahí he visto de todo. He aprendido que la discreción es sagrada. Lo que pasa en el camerino, se queda en el camerino. Y lo que pase en este centro, se quedará en este centro. Así que sí, soy de mente muy abierta.—
—Bueno… yo esperaría que ya hayas visto de todo!… y unas últimas preguntas…. Tengo entendido que eres gay? Cuál es tu rol sexual? Que tan morboso te consideras en lo sexual?—
(Emilio ríe suavemente, sin ofenderse para nada. Se pasa una mano por el cabello castaño lacio y se recuesta un poco en la silla.)
Emilio: — Sí, soy gay, sin problema en decirlo. Y mira, no soy de etiquetas rígidas… digamos que sé moverme bien en cualquier papel, aunque tiendo más a ser versátil. Me gusta explorar, no me cierro a nada. …En cuanto a lo morboso…
(sonríe con cierta picardía)
…digamos que tengo un lado muy curioso y juguetón. Me excita lo prohibido, lo secreto, lo que no se dice en voz alta. Pero siempre con respeto y con gente que esté en mi misma sintonía. No soy de andar ventilando intimidades.—
—Me parece perfecto! Emilio…. Y ya para terminar… cuánto mide tu verga ya erecta?—
(Emilio arquea una ceja, pero no se asusta. Su sonrisa se ensancha.)
Emilio: — Ah, directo al grano. Me gusta!. …Pues mira… no soy de andar midiéndome todos los días, pero la última vez que lo hice… (hace una pausa breve, como recordando). …marcaba diecinueve centímetros, con buena forma y pues… circuncidada.—
(Se ríe bajito.)
— Espero que esa respuesta también cuente para la evaluación.—
—Hehehe… si cuenta!…. Te parecerán raras las preguntas… pero para el director es importante… saber ese tipo de cosas, porque aquí solo vas a trabajar con niños varones. Y también el tema de la higiene y salud es importante… ya después se les harán algunos exámenes médicos… por la seguridad de los niños…—
(Emilio asiente con comprensión.)
Emilio: — No, no me parecen raras las preguntas. Lo entiendo perfectamente. Son niños varones, y necesitan referentes masculinos que estén sanos, seguros de sí mismos y sin tabúes. Además, lo del examen médico me parece muy profesional. Pocos centros se toman esas molestias. …Y sobre el sueldo…
(silba bajito) … sí, definitivamente lo vale. Sería un honor trabajar aquí y aprender mucho!—
—Bueno… eso es todo de mi parte, puedes acompañarme, te llevaré con el Director Monterrosa de una vez.—
(Eduardo lleva a Emilio a la Dirección y luego le pide al siguiente candidato que pase a la sala de Juntas).
—“Mitsu Jung” pasa adelante… por aquí! Por favor!—
Un joven de rasgos orientales y aspecto refinado se levanta del asiento. Viste una chaqueta ligera color crema sobre una camiseta negra ajustada y pantalones oscuros que marcan una figura esbelta pero con piernas bien torneadas. Su cabello es negro oscuro, un poco largo, pero nomas allá de la nuca, peinado hacia atrás con elegancia, y sus ojos observan todo con curiosidad tranquila.
— toma asiento Mitsu… Es un gusto… eres totalmente asiático verdad?… eso es interesante!… y dime cómo te enteraste de la vacante?—
Mitsu sonríe con una inclinación ligera de cabeza, Se sienta con gracia natural, apoyando las manos sobre sus muslos.
Mitsu: — Sí, soy coreano. Mis padres vinieron hace muchos años, pero yo nací aquí, así que soy una mezcla curiosa. Me enteré de la vacante por un anuncio que estaba publicado en un foro, a decir verdad un amigo me lo compartió y me interesó mucho!… principalmente porque el foro donde estaba es un foro de temas morbosos y tabúes. Y cuando supe que era una guardería , me encantó la idea! …Y aquí estoy, con deseo de aprender de todo!…. Bueno, esperando ser lo que buscan—
—Excelente!… creo que contigo las cosas serán mucho más fáciles!… tengo acá en tu información, que tienes 21 años y eres gay versátil… algo más que quieras agregar a eso?—
(Mitsu sonríe con calma, sus ojos oscuros brillan con inteligencia.)
Mitsu: — Bueno… soy bastante abierto en muchos sentidos, no solo sexualmente. Me gusta explorar, probar cosas nuevas, y no tengo muchos filtros mentales cuando se trata de placer. En lo sexual me considero versátil, sí, aunque tiendo más a ser pasivo cuando estoy con alguien que sabe lo que hace… me gusta sentirme vulnerable a veces.
Fuera de eso, soy una persona tranquila, observadora y muy, muy discreta. Sé guardar secretos.—
—Gracias por compartirme esos datos!… y unas cuantas preguntas más… cuanto mide tu verga, cuando está completamente erecta?—
(Mitsu se ríe con suavidad, casi como un susurro. No se asusta, sino que se acomoda un poco en el asiento.)
Mitsu: —Qué directo!. Pues mira… …no es enorme, pero tiene buena forma. Cuando está bien erecta, mide unos quince centímetros. Es de color más claro que el resto de mi piel, con un glande pequeño y rosado. Y tiene una curvita hacia arriba que, me han dicho, es bastante placentera.—
—Ohhh me parece interesante… es perfecta para penetrar en anos… digamos más pequeños!—
(Los ojos de Mitsu se abren más, entendiendo el mensaje secreto que le da Eduardo, pero mantiene la sonrisa. Se inclina un poco hacia adelante.)
Mitsu: — Sí… de hecho, es justamente eso. He notado que entra bien en espacios que otras vergas lastimarían. Resbala sin forzar demasiado, porque es delgada… pero igual se siente el roce, claro… pero soy muy cuidadoso en no lastimar! Digamos que… no necesito ser enorme para dejar una buena impresión.—
—Y eso es bueno!… la pregunta del tamaño… es porque al Director le interesa conocer el tipo de hombres que va a contratar… ya sabes esta es una guardería solo de niños varones… entonces necesitamos buenas figuras masculinas!—
(Asiente lentamente, con una expresión que mezcla complicidad y algo más profundo. Apoya los codos en el escritorio y entrelaza los dedos.)
Mitsu: — Ah, claro. Entiendo perfectamente. Yo crecí en un entorno lleno de mujeres, así que valoro mucho la energía masculina bien encaminada. Y si lo que buscan es alguien que proyecte firmeza, pero también ternura… y que sepa guardar secretos profesionales… Digamos que tengo bastante experiencia con eso.—
—Excelente Mitsu!… aquí en la guardería usarán dos tipos de uniformes uno de shorts muy cortos y otro de pants, tienes algún problema con ese tipo de ropa?—
Mitsu: — Para nada!. De hecho, los shorts cortos me favorecen. Muestran mejor las piernas… y si hace calor, se agradece la ventilación. Los pants también están bien… aunque a veces uno quiere más desnudez, ¿sabes? Espero que eso no sea un problema aquí.—
—No!… en lo absoluto!… aquí la comodidad para ustedes será prioridad!… pero ya se les explicará más adelante!…
… entonces eso sería todo!… acompáñame a la Dirección, el Director te va a entrevistar!—
(Eduardo lo conduce hasta la Dirección. Esteban ya se ha desocupado del candidato anterior. Sigue a Eduardo por el pasillo, observando discretamente cómo se mueve al caminar. La dirección huele a café y madera pulida. Al llegar, Eduardo toca la puerta y la abre.)
—Director Monterrosa… aquí está el siguiente candidato!.—
(Eduardo regresa a la sala de juntas y llama al siguiente candidato)
—“Franco Morris”… pasa adelante por favor!….—
El chico de aspecto totalmente norteamericano se pone de pie y avanza hasta la puerta agradeciendo a Eduardo. El cual observa a Franco pasar, con una leve inclinación de cabeza, aunque sus ojos recorren rápidamente la figura del muchacho. Una vez que la puerta se cierra, se gira hacia Eduardo con una sonrisa suave.
Franco: —Disculpa, Eduardo… ¿tú llevas mucho tiempo trabajando aquí? Te ves muy joven. Me da curiosidad saber cómo es el ambiente laboral en este lugar.—
—Bueno… si soy bastante joven… el ambiente laboral aquí es una maravilla…. mientras cumplas con lo que tienes que hacer!…—
(Eduardo revisa la hoja de vida de Franco).
—Bien… veo que estuviste en el ejército dos años!… es un trabajo bastante rudo!… y dime porque te interesa trabajar cuidando niños?—
(Franco trata de ocultar su picardía y sus gustos prohibidos, pero sus ojos brillan de una forma especial)
Franco: — Mira… en el ejército aprendí disciplina, lealtad, y a mantener la boca cerrada cuando es necesario. Cosas útiles. Pero también… me enseñó lo que realmente me gusta!—
(Hace una pausa breve, midiendo el ambiente.)
— Siempre me ha gustado enseñar. Y creo que los niños, sobre todo los varones, necesitan figuras masculinas que los guíen sin miedo, con cercanía y confianza. No me incomoda el contacto físico, ni los juegos cariñosos, ni las preguntas difíciles. Y me gusta que los niños se sientan seguros conmigo, que me busquen, y se sientan protegidos y a la vez amados—
(Sonríe levemente.)
— Digamos que tengo una vocación… poco común. Pero muy sincera.—
—Entiendo…. Y dime cuál es tu orientación sexual?…—
Franco: — Soy gay, Eduardo. Abiertamente, aunque no de forma… estridente. No lo ando gritando por ahí, pero tampoco lo escondo y disfruto de mi masculinidad.—
—Si, ya lo tenía anotado aquí, pero quería que me lo dijeras… por cierto!… en donde te enteraste de la vacante?—
(Sonríe ampliamente, bajando un poco la mirada antes de responder con total naturalidad.)
Franco: — En Grindr, para ser honesto!…. Vi un perfil discreto que mencionaba una oportunidad laboral diferente… y que se requería mente abierta, de hecho el perfil tenía unos iconos de pollitos y entendí que se trataba de trabajar con pequeños. Eso me llamó la atención. No todos los días ves un anuncio así. Supongo que fue… una combinación de suerte y curiosidad.—
—Hehehe… siii. Mucha suerte diría! Y…, gracias por decir tu orientación, es que realmente si buscamos solo chicos gay!… porque somos más creativos y con menos prejuicios!… y por cierto, cuál es tu rol sexual? Activo?—
(Deja escapar una risa suave, mientras se pasa la mano por la nuca.)
Franco: — Activo! Me gusta tomar la iniciativa. Pero no soy de esos que se imponen… me gusta cuando el otro también quiere jugar. Digamos que sé leer las señales antes de mover la ficha.—
—Y una última pregunta, por seguridad más que todo!… cuánto mide tu verga en full erección?—
(Arquea una ceja, divertido pero sin perder la compostura profesional. Se inclina ligeramente hacia adelante.)
Franco: — Veintiún centímetros, Gruesa, con una curva leve hacia arriba. ¿Necesitas que te la describa con más detalle o con eso basta para el expediente?—
—Con eso basta Franco… gracias!
Franco: — Claro!. Que aquí venimos a cuidar, no a lastimar. Y yo cuido muy bien lo que toco. Puedes estar tranquilo con eso!—
—Me agrada saberlo!… así que tendrás que controlar a esa bestia de 21 centímetros.. hahaha, lo mejor es hacer bien el trabajo y dejar la diversión fuera del mismo—
Franco: — No te preocupes. Sé cómo domar a la bestia. Y también sé cuándo mantenerla en su jaula. Aquí manda la prudencia!—
—Así es Franco… me parece que eres ideal para la vacante de cuidador… ya el Director te dará más detalles!—
Franco: — Muchas gracias, Eduardo. Ha sido un placer hablar contigo. Espero con ansias conocer al Director… y empezar cuanto antes.—
—Ahhh una ultima cosa, tienes algún problema con usar ropa muy corta? shorts muy cortos para trabajar?—
(Emite una sonrisa pícara mientras se pone de pie)
Franco: — Para nada!. En el ejército usaba shorts mucho peores en pleno entrenamiento, entiendo cuál sería el objetivo y me encanta la idea!… Mientras sean cómodos, yo feliz!. Y si además se ven bien… mejor que mejor!.—
—Excelente!—
(Eduardo lo lleva hacia la Dirección y le entrega a Esteban la ficha con las anotaciones de Franco. Luego se regresa a la sala de juntas, para hacer pasar al siguiente.
Franco se sienta frente al escritorio de Esteban, un poco nervioso pero sabe controlar muy bien ese nerviosismo. Esteban le sonríe, justo antes de preguntarle, si estuvo en el servicio militar.
Esteban hojea las anotaciones de Eduardo con interés, marcando con el dedo algunos puntos. Luego levanta la vista hacia Franco con una sonrisa cálida y profesional.
—Franco Morris… siéntate, por favor. Eduardo me ha dejado notas muy positivas sobre ti. Dime, ¿cómo fue tu experiencia en el servicio militar? Me intriga saber… qué te trajo de las fuerzas armadas al mundo del cuidado infantil?—
Franco: — Hehehe… bueno señor!… es que antes de participar en el ejercito… yo deseaba trabajar en algo similar a una guardería!.. pero también deseaba participar en las actividades del ejercito y vivir la experiencia. De hecho mi padre también se sorprendió cuando decidí entrar al ejército!—
(Se ríe suavemente, negando con la cabeza.)
—Eres una caja de sorpresas, Franco. De soldado a cuidador. Y encima con esas… dimensiones impresionantes que mencionaste en tu entrevista con Eduardo.—
(Se inclina hacia adelante, bajando un poco la voz.)
— Pero a ver, háblame con sinceridad. ¿Por qué alguien con tu físico, tu entrenamiento y tus… cualidades personales, quiere trabajar en una guardería? Y te pido honestidad absoluta, sin los filtros que usaste con Eduardo.—
Franco: — …Bien… la verdad me encanta cuidar a los niños!… y compartir con ellos… tengo cierta fascinación por eso!… me refiero…. Es algo que siempre he deseado!… soy disciplinado y educado!… le juro que si!!—
—Me alegra escuchar tu pasión por los niños. Es genuina, se nota en cómo brillan tus ojos al hablar de ellos. Y esa combinación… disciplina militar con ternura para cuidar pequeños… es exactamente lo que busco en mi equipo!—
Franco: — Gracias señor!… la verdad me encantaría poder trabajar aquí!…—
(Esteban le indica a Franco que empezará siendo “cuidador”, es la persona que apoya al maestro de salón)
Franco; — Le agradezco muchísimo la oportunidad!—
—Así me gusta, muchacho. Entusiasmo y disposición. Empezarás el viernes a las siete y media en punto. Ese día será de capacitación.
Y Franco… una cosa más. Aquí en Pequeños Pasos valoramos la discreción tanto como la vocación. ¿Comprendes lo que digo?—
—Si señor!… entiendo perfectamente!—
—El día viernes empezaremos con la capacitación, luego tendrán el fin de semana para descansar y lunes empezaremos formalmente.—
Franco: — Muy bien señor!…
(Franco se despide de Esteban, dando un apretón de manos firme y sincero.
Cuando Franco sale de la oficina, Esteban se queda de pie unos segundos, mirando la puerta cerrada. Una sonrisa curva sus labios mientras se ajusta el pantalón.
—Vaya… qué ejemplar tan interesante. Disciplina militar, cuerpo trabajado, y esa ternura genuina por los niños.—
CONTINUARÁ….

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