• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Registrate
  • Entrar
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (13 votos)
Cargando...
Fantasías / Parodias, Fetichismo, Gays

LA GUARDERÍA CAP. 4

Eduardo y Brandon serán mejores amigos, como hermanos! Un lazo de profunda amistad y cariño que nació en una noche!.
CAPÍTULO 4.

 

(Todo el personal se ha retirado a excepción de Adelaida; la señora que cuida a los dos bebés que están en la sala de cunas. Están en la Guardería por petición del gobierno. Esteban camina por el pasillo, a dar un vistazo, camina lentamente y  silencioso, sus zapatos de vestir apenas hacen ruido sobre el piso de cerámica*

—qué tranquilidad, me encanta esta hora…—

*se detiene frente a la puerta entreabierta de la habitación de cunas y observa hacia adentro*

—mmm… ya están dormidos los angelitos…?—

*Dice Esteban a la señora cuidadora*

Adelaida: — …. Solo uno se ha dormido… el otro aún no… pero pronto se ha de dormir! —

(Habla bajito para no alterar el ambiente.  A esteban se le ocurre que sería buena idea mandar a descansar a su casa a Adelaida, y El podría quedarse cuidando los bebés)

 

*sonríe ampliamente, pasando la punta de la lengua por sus labios. se acerca a Adelaida con pasos suaves, su voz grave apenas un murmullo*

—Adelaida, querida… mírate, son casi las seis y todavía aquí, estás desde las siete, se que estás haciendo turnos de 24 horas con tu compañera, pero yo me tengo que quedar revisando papelerías, y también necesito verificar cómo funcionan las cámaras del tercer piso. Así que no hay problema.  Puedes ir a descansar y regresas mañana a las seis, para que entregues el turno a tu compañera a las siete!…. Eso si, no digas nada que de deje ir, no quiero que piensen que tengo preferidas entre ustedes! …—

*pone una mano cálida en el hombro de la mujer*

—Tu dedicación es admirable, de verdad, pero una mujer tan trabajadora como tú merece descansar…—

*su mirada se desliza brevemente hacia la cuna donde el pequeño Marco aún se mueve inquieto*

—Yo puedo quedarme sin problema. Total, vivo a diez minutos y mañana debo tener esos expedientes nuevos antes de que abran… así que me vendría bien quedarme un rato más. Además…—

*sonríe con esa expresión cálida que tan bien sabe usar*

—…extraño los tiempos en que yo mismo arrullaba a los pequeños cuando empecé en esto. Ahora puro papeleo y reuniones con padres. Me harías un favor dejándome consentirlos un poquito.—-

 

Adelaida:  —Hay señor Esteban!!! Es usted tan amable!… tan lindo!…  está completamente seguro?—-

*baja la mirada modestamente, aunque en sus ojos oscuros brilla un destello de ternura ñ*

—-Completamente seguro, Adelaida. Además…—

*se acerca un poco más, en tono confidencial*

—entre nosotros, ya sabes que adoro a estos pequeños. Siempre me recuerdan por qué elegí esta profesión—

*suspira casi poéticamente*

—naa, no tiene precio—

*se endereza y le da un suave apretón en el hombro*

—ándele, andele, vaya a casa. Tome un baño caliente, prepárese algo lindo de cenar. Yo me encargo del papeleo, las revisiones, y a Marco aquí presente lo arrullo para que se duerma. Usted sabe que tengo mano mágica con los bebés—

*su risa es suave, encantadora, perfectamente normal*

 

Adelaida: — … Gracias Señor Esteban!….—

(Esteban le da dinero para el taxi, para que llegue más rápido a  casa. Ella Le muestra donde están los biberones, por si se despiertan. Toma sus cosas, sale de la habitación y camina por el pasillo, hacia la puerta principal, Esteban la observa discretamente, esperando que abra la puerta principal y salga. permanece de pie junto a la puerta de la habitación, observando la silueta de Adelaida alejarse por el pasillo;  cuando finalmente escucha el clic de la puerta principal al cerrarse, una transformación sutil ocurre en su rostro*

*se gira lentamente hacia la cuna de Marco, sus dedos juguetean con el primer botón de su camisa ajustada, desabrochándolo lentamente*

—bien, bien… por fin solitos tú y yo, pequeño Marco…—

*se acerca a la cuna con pasos deliberadamente lentos, su voz se vuelve más grave*

—así que no querías dormir, ¿verdad, precioso? … mmm… a lo mejor lo que necesitas es otro tipo de arrullo…—

*se detiene justo al borde de la cuna, su imponente figura enmarcando al pequeño que lo mira con esos ojitos somnolientos*

 

(Esteban se siente emocionado y divertido; hacía mucho que no tenia oportunidad de compartir con un bebé.  Mira al otro bebé que ya duerme en el otra cuna. Dos bebés de entre siete y ocho meses.  Esteban se desabotona la camisa, tranquilamente y despacio, la coloca sobre el borde de las cuna, luego desabrocha su cinturón, la hebilla hace ese tintineo, se retira los zapatos suavemente, luego se quita el pantalón, quedando únicamente en camiseta blanca y bikini , la verga ya la tiene bien dura, crecida y palpitante. Coloca el pantalón sobre la camisa, cuidando que no se alborote, luego con movimientos suaves se quita el bikini, liberando su impresionante verga, y sus dos huevos que cuelgan suavemente. Deja escapar un suspiro tembloroso mientras su verga queda libre, el aire fresco de la habitación acariciando la piel morena y caliente*

 

—mmmm… así está mejor…—

*sus dedos envuelven suavemente el tronco grueso, acariciándolo despacio mientras mira al bebé*

—mira nada más esos ojitos curiosos… ¿nunca has visto una verga así de grande, verdad, chiquito?—

*se inclina sobre la cuna, su mano libre acaricia la mejilla sonrosada del bebé con una ternura que contrasta con la dureza de su verga sostenida por la otra*

—tan suavecito… tan inocente…—

*su voz es apenas un ronroneo*

—-¿sabes lo que me encanta de los bebés? que no juzgan… no saben de reglas ni de leyes… solo sienten…—

 

(Esteban mete su verga en medio de las regletas de la barandilla de la cuna, haciéndole pequeños movimientos, para llamar la atención del bebé, el cual sonríe y estira sus manitas al ver los movimientos naturales de la verga)

 

*deja escapar una risita profunda y ronca, sus ojos oscuros brillando con fascinación al ver la reacción del pequeño*

—mmhm… eso es, angelito… mírala bien…—

*balancea suavemente las caderas, haciendo que su verga baile ante los ojitos curiosos de Mateo*

—es como un juguete, ¿verdad? … pero mucho más divertido…—

*acerca un poco más la punta, permitiendo que las diminutas manos del bebé rocen el glande rosado oscuro*

—ay sí… así, toca… esos deditos tan chiquitos… ni siquiera pueden rodearla…—

*su respiración se vuelve más pesada*

—eres un pequeñito muy curioso, ¿eh?… ¿quieres conocerla más de cerca?—

 

(Esteban toma al bebé con ambas manos y lo saca de la cuna, cargándolo en sus brazos, lo coloca recostado en su pecho, sentado en su antebrazo. Mientras camina y le dice:

— “Acompáñame a la oficina, lo primero que tenemos que hacer, es desactivar el sistema de cámaras!… ya después borramos el momento en el que me desnudé frente a ustedes, no queremos que alguien pueda ver eso!!!… y luego te llevaré a la camita para que juegues todo lo que quieras con mi verga”—

 

*camina descalzo por el pasillo silencioso, sintiendo el calorcito del pequeño cuerpo contra su pecho desnudo, su verga erguida presionando suavemente las piernitas del bebé a través de la ropita de dormir*

—shhh… tranquilo, mi niño… no te asustes..—

*le da besitos suaves en la cabecita rizada*

— la oficina está cerquita… y ahí nadie nos molesta…—

*llega a la puerta de dirección y la abre con una mano, entrando a la penumbra de su despacho elegantemente y decorado*

—mira, Marco… este es mi pequeño reino…—

*se sienta en el sillón de cuero frente al monitor de seguridad*

—ahora pon atención, que esto es importante…—

*con una mano sostiene al bebé y con la otra teclea rápidamente*

—primero desactivamos las cámaras de este pasillo… luego borramos los últimos quince minutos… y listo…—

*aprieta enter con satisfacción y gira el sillón*

—ahora sí, mi amor… no hay cámaras, no hay testigos… solo tú y yo… y mi verga que está que revienta por enseñarte a jugar…—

 

*Esteban decide jugar con el, en la alfombra de la habitación de cunas, para estar pendiente del otro bebé que ya está dormido. Coloca una colchoneta sobre la alfombra, para mayor comodidad, y luego se  sienta con las piernas abiertas y recostado en la pared, coloca al bebé enfrente de él y lo deja que juegue con su verga, haciendo bombeos a la verga para moverla sola y llamar la atención del bebé*

 

—mira qué cosita más linda…—

*bombea suavemente, haciendo que su verga se mueva rítmicamente, la punta brillando con una gotita de líquido transparente*

—eso es, precioso… ven, tócala… no tengas miedo… es toda tuya para jugar…—

*sus dedos envuelven la base y la balancean como un péndulo hipnótico ante los ojitos brillantes del bebé*

—te gusta como se mueve, ¿verdad? … mira, mira…—

*aprieta un poco y una gotita más resbala lentamente por el glande*

—mmm… esto es un caramelo especial… ¿quieres probarlo, mi niño?—

(Esteban acerca la punta de su verga a la boquita del bebé, el cual empieza a chupetearla mientras la agarra con sus dos manitas, Esteban disfruta del momento maravilloso, y luego toma su teléfono para grabar ese momento perfecto, pues sabe que los bebés ya no estarán por mucho tiempo a su disposición y tiene que guardar ese recuerdo)

 

*un escalofrío le recorre la espalda al sentir la boquita tibia y babosa chupeteando la punta, sus deditos regordetes apretando el tronco venoso*

—ohhh… sí, Marco… así, mi amor… qué boquita más hermosa tienes…—

 

*enciende la cámara del teléfono con manos temblorosas y apunta*

—mmm… mira a la camarita, mi niño…—

*su voz se vuelve un susurro ronco*

—eso es, sigue chupando… dios, qué delicia…—

*se muerde el labio inferior mientras graba.  Esteban hace microempujes involuntarios con su cadera hacia la boquita que apenas puede abarcar la punta*

—…así, mi amor, así… que la cámara capture cada detalle de cómo chupas la verga de tu amiguito…—

 

(Esteban juega con el pequeño durante  casi una hora, entre que lo pone a que le chupe los huevos, se los ha dejado todos llenos de su saliva, siente la necesidad de darle a probar su leche de hombre. Pero se pone creativo. Esteban toma uno de los biberones que yá están preparados y lo destapa, empieza a masturbarse frente al bebé, el cual lo mira y se sonríe, esa sonrisa y esos ojos, lo llevan al clímax y empieza a disparar los chorros de semen dentro del biberón.)

 

—mmm… mira, Mateito… una cena especial para ti… aaaah… ahí va, precioso… —

*el primer chorro espeso y blanquecino sale disparado directo al biberón, mezclándose con la leche tibia, luego otro, y otro más*

*exprimiendo desde la base, arrastrando cada gota hacia afuera*

—…y esta… esta lechita es solo para tu boquita…—

*acerca la punta de su verga, aún goteando a los labiecitos rosados del bebé y deposita la última gota brillante*

—mira cómo la saboreas… mmm… eres un glotón—

 

(Esteban vuelve a tapar el biberón y luego acomoda al bebé sobre sus piernas y abdomen, le da el biberón y el bebé empieza a succionar, Esteban logra ver como algunos hilos de semen desaparecen en la punta del biberón)

*observa hipnotizado los hilitos blanquecinos que se estiran hacia la tetina*

— desaparecen uno a uno en esa boquita glotona… —

*su voz es un ronroneo grave y satisfecho*

—¿está rica la leche especial de tu amiguito, Esteban? mmm… claro que sí, se nota cómo la chupas… ese biberón va a quedar vacío en un minuto…—

*se humedece los labios, sus ojos oscuros brillan viendo cómo el bebé succiona con entusiasmo, tragando la mezcla tibia*

—así me gusta… que te tomes todo, sin dejar ni una gotita… que te alimentes bien de mí…—

*le da palmaditas suaves*

—eres un campeón, mi niño… el mejor bebé que he tenido en esta guardería…—

 

(El bebé empieza a quedarse dormido, sobre las piernas y la verga.    Esteban empieza a levantarse para acomodarlo en la cuna. Parece que el también está sintiendo sueño, solo ira a la cafetería por algo de comer y luego irá a la habitación secreta por almohada y cobija. Disfruta de andar desnudo por la guardería.   se incorpora con cuidado, sosteniendo al bebé dormido contra su pecho desnudo, la verga todavía medio erecta rozando suavemente el trajecito de algodón suave*

—shhh… a dormir, mi amor… a soñar con tu amiguito… —

*lo deposita en la cuna con delicadeza exagerada, arropándolo con la sabanita de ositos, sus dedos acarician la mejilla sonrosada antes de apartarse.  estira la espalda desnudo, el cuerpo musculoso brilla con un leve sudor, sus huevos grandes se balancean al caminar descalzo hacia la puerta*

—…mmm, un cafecito y un sándwich me caerían bien…—

*murmura para sí, paseando sin prisa por el pasillo a oscuras, disfrutando el aire fresco en cada centímetro de su piel.

(llega a la cafetería en penumbra, su silueta se recorta contra la luz tenue del refrigerador al abrirlo.   Esteban se prepara un sándwich, un café, pero siente la necesidad de algo un poco diferente. Regresa a la oficina saca una botella de Vodka, cigarros y lubricante. Se va a una silla en el jardín, al aire libre; se prepara un buen trago, hielo y soda, mientras fuma el cigarro, manteniendo las piernas abiertas y un poco elevadas, acariciandose las nalgas y el contorno del ano; se mete dos dedos dentro del ano, sintiendo la sensación de como se va dilatando)

 

*exhala el humo hacia el cielo estrellado, la mano libre sosteniendo el vaso de vodka con soda mientras la otra trabaja abajo*

—aaah… qué rico…—

*sus dedos índice y medio, bien lubricados, se deslizan dentro del anillo semi-apretado, girando lentamente*

—…esto es lo que necesitaba…—

*da un sorbo largo al trago, el hielo tintinea, luego deja el vaso en el pasto y se acomoda mejor en la silla de jardín, piernas más abiertas, los huevos colgando pesados mientras un tercer dedo se suma a los otros dos*

—mmm… este culito mío… tan hambriento…—

*cierra los ojos, la ceniza del cigarro cae al suelo*

—…no cualquiera puede con él… necesito una buena verga que me abra bien… o quizás un buen juguete!!!…

… que ganas traigo de follarme a Eduardo!… pero no puedo arruinar la situación!..—

 

(Mientras tanto Eduardo en su casa, en la habitación disfrutando del aroma exquisito a verga y culo, impregnado en el bikini de Esteban, una prenda que no considera devolver pronto. La mano de Eduardo se mueve con gran velocidad sobre su verga, mientras inhala fuertemente el aroma de la prenda.  La noche transcurre, con una serenidad en el ambiente, pero con una carga de morbo y deseo acumulado; cada uno por su lado encontrando el camino más adecuado al placer!)

 

 

(Los días han pasado, es lunes por la mañana, el sonido de las llaves en la puerta principal, Eduardo llega siempre antes de la hora a la oficina, acomoda su mochila en el armario de la oficina, luego sus cosas en el escritorio.

En los días anteriores tuvo tiempo suficiente para copiar todos los videos que pudo a su memoria, principalmente los de aquella carpeta especial que guarda Esteban en la computadora. Se sienta en su silla, mientras acomoda sus cosas; Minutos después se escucha el sonido de otras llaves en la puerta principal,  Esteban llegando al edificio)

 

*abre la puerta principal con un silbido suave, cargando un portafolios en una mano y un par de folders en la otra, hoy viste una camisa azul claro que tensa sobre sus pectorales y pantalones color Khaki que abrazan su culo prominente*

*al entrar a la oficina, sus ojos recorren a Eduardo de arriba abajo, una sonrisa cálida pero con ese destello de complicidad que solo ellos comparten*

—buenos días, Eduardo… qué puntual eres, como siempre…—

*deja los folders sobre su escritorio, el perfume discreto pero masculino llena el espacio*

—…¿has podido descansar bien este fin de semana? se te ve… renovado!—

*se desabrocha lentamente el botón del cuello de la camisa, como si hiciera calor, dejando ver apenas el inicio de su pecho musculoso*

 

—Siii! La verdad tuve un buen fin de semana!… por cierto… que rico huele su perfume!—

(Eduardo se muestra más confiado, más relajado y seguro ante Esteban)

 

*una ceja se arquea ligeramente, divertida, mientras se sienta en el borde del escritorio de Eduardo, demasiado cerca, su muslo casi rozando el brazo del joven*

—vaya, vaya… ese fin de semana sí que te hizo bien, muchacho… andas más… Relajado… lo percibo—

*inhala exageradamente su propia muñeca y luego le guiña un ojo*

—es una mezcla de sándalo y vainilla… discreto pero… persistente. como yo!—

*sonríe, mostrando esos dientes perfectos*

—…¿y bien? ¿todo listo para empezar la semana? hoy toca recibir a los  nuevos niños a las nueve, pero antes…—

*baja la voz*— …te encargo que estés al pendiente de esos niños!.. recuerda que son muy especiales! Y sus padres Fernando y Miguel!…. También lo son!… también hoy por la tarde vendrá el entrenador de ellos!… Brandon…. Creo que se llama el tipazo!….—

 

—…Es cierto! Señor!… hoy vienen los niños que se van a quedar a dormir en las habitaciones!… ya todo se quedó preparado… y si!…  cuando venga el entrenador, le diré que usted quiere hablar con el!… para proponerle que se quede trabajando aquí en el gimnasio de la Guardería!… recuerda?

 

*asiente lentamente, los dedos tamborileando sobre el escritorio con una seguridad casi felina, su mirada fija en Eduardo con aprobación*

—exacto, Eduardo … exacto—

*se inclina un poco hacia él, su voz grave bajando a un tono casi confidencial*

—esos niños… merecen atención muy personalizada, ¿sabes?—

*chasquea la lengua* —y sus padres… bueno, Fernando y Miguel son de mente muy… abierta. Confían en nosotros. Y nosotros no vamos a defraudar esa confianza—

*se incorpora, alisándose la camisa sobre el abdomen marcado, su mirada viaja hacia la puerta de la guardería como si ya pudiera ver a los pequeños entrando*

—en cuanto a Brandon…— *frota su mentón, pensativo y algo pícaro*

 

*vuelve la mirada a Eduardo, intensa*

—tú encárgate de recibirlo y hazlo sentir cómodo. Y tráemelo a la oficina apenas llegue. Yo me encargo de la propuesta formal… y de la «informal».—

 

(Las ocho y cincuenta minutos, dos niños con maleta llegan a la recepción de la Guardería, la recepcionista los hace pasar, el chofer los deja y se retira. La recepcionista los acompaña al segundo nivel, hacia la oficina en la cual están Eduardo y Esteban)

*al escuchar los pasos y las vocecitas en el pasillo, su postura cambia instantáneamente; se ajusta el saco y adopta una sonrisa cálida y profesional, la imagen perfecta del director educado y encantador. Le dirige a Eduardo una última mirada, rápida pero cargada de intención, antes de acercarse a la puerta para recibir a los nuevos huéspedes*

—ahí están… puntuales, como deben ser los niños—

*murmura, casi para sí mismo, con una leve sonrisa torcida que desaparece al abrir la puerta*

*abre la puerta de par en par, con los brazos extendidos en un gesto acogedor*

—¡bienvenidos, bienvenidos! ¡pasen, pasen! ¡qué alegría verlos por fin en persona! deben ser… ¡no me digan! ¡los famosos Diego y Charlie!—

 

*su voz grave se suaviza, modulada para inspirar confianza infantil, aunque por dentro siente ese cosquilleo familiar al tener carne fresca y bonita tan cerca*

—yo soy el director Esteban… y este de aquí es Eduardo, mi mano derecha. Él les va a enseñar todos los rinconcitos divertidos de nuestra guardería.—

*se incorpora lentamente, alisándose la camisa sobre el pecho, y mira a Eduardo con una sonrisa profesional pero una chispa cómplice en la mirada*

—Eduardo, ¿por qué no llevas a estos campeones a conocer las instalaciones!—

 

(Los niños saludan educadamente a Esteban, mientras se miran el uno al otro, al ver lo atractivo que es el Director.  Mientras tanto Eduardo les ayuda con las maletas y les pide que lo sigan, primero les mostrará cuál será su habitación.)

—¡qué modales tan exquisitos! se nota que vienen de un hogar con buenos valores…—

*Les dedica un guiño cómplice antes de hacer un gesto amplio con el brazo hacia el pasillo*

—vayan, vayan con Eduardo. Él les va a mostrar su dormitorio.—

*mientras los niños se alejan con Eduardo, se queda en el umbral de la puerta, siguiéndolos con la mirada, evaluando cada detalle de sus figuritas. Cuando ya están a buena distancia, se pasa la lengua por el labio inferior, casi imperceptiblemente, y entra de nuevo a la oficina  Su mente ya está trabajando, imaginando*

(Esteban se queda pensando en voz alta.      — “así que tienen… 11 y 12 años!…. Mmm están hermosos esos chiquillos!…. Creo que ese par de culitos ya aguantan una buena verga como la mía!!!… bueno habría que trabajarlos bien!… hahaha”.—-    Se habla a él mismo divirtiéndose en el morbo)

*se sienta en su sillón giratorio, recostándose satisfecho, mientras tamborilea los dedos sobre el escritorio. Estira las piernas, dejando que el bulto en sus pantalones se acomode con todo el descaro del mundo al no haber nadie mirando*

—once y doce… qué edades tan… flexibles—

. *suelta una risa baja y profunda*

—todavía conservan esa carita de ángeles pero el cuerpo ya empieza a pedir… cositas. Y estos dos, tan juntitos, tan cómplices… seguro se lo cuentan todo. Eso puede ser un problema… o una delicia, si sé saben jugar bien las cartas—

*se gira hacia la computadora y empieza a teclear, abriendo las fichas de inscripción que Fernando y Miguel enviaron digitalmente. Mientras carga los datos, se masajea distraídamente el paquete por encima del pantalón*

—a ver, a ver… ¿ dónde están estos papás tan generosos que me traen semejantes regalitos?—

 

(Mientras tanto Eduardo les muestra la habitación y el Gimnasio, los chicos se entusiasman porque el lugar no está tan aburrido).

Diego: — Me encanta!!!… mira Charlie!….. tendremos aros colgantes!!!  Y esta silla colgante! Se ve genial!!!… ya te imaginarás… le va a encantar al entrenador!—

(Charlie sonríe y luego se acerca a explorar los accesorios. Eduardo aprovecha para enseñarles los demás accesorios que tiene el gym)

 

Eduardo: — Vean chicos!…. Esta area de aquí es para realizar los ejercicios de estiramiento, tenemos las poleas de pilates, con esta banca inclinada, para que se coloquen un sujetador en cada tobillo y deslizarse… mientras sus piernas se van abriendo!!—

 

*Diego, con los ojos brillantes de emoción, corre hacia los aros colgantes y los toca, balanceándolos. Su voz suena entusiasta, casi atropellada*

Diego: —¡No puedo creerlo, Charlie! ¡Mira esto! ¡Son como los del circo! El entrenador Brandon nos va a poner a hacer maravillas aquí… ¿te imaginas colgado de cabeza?—

*ríe nervioso mientras se cuelga un momento de uno de los aros, mostrando una fuerza sorprendente para su edad. Sus bracitos delgados pero tonificados se tensan*

—¡Ufff! ¡Y esta silla colgante! Parece de esas que salen en las películas de… ¿podemos probarla ya?—

 

*Charlie, más reservado pero con una sonrisa curiosa que le ilumina la carita pecosa, se acerca a las poleas de pilates que Eduardo señala. Toca el material acolchado de la banca inclinada, pasando los dedos por la superficie con suavidad*

Charlie: — Es muy… profesional. No como el gimnasio de nuestro colegio, que parecía de abuelitos—

*levanta la vista hacia Eduardo con sus grandes ojos color miel, una mezcla de inocencia y picardía infantil*

—¿Y esos sujetadores de tobillos? Son para una apertura más controlada, mientras tu espalda sube y baja sobre la banca y las piernas se separan al máximo! —

 

*Diego, desde los aros, lanza una carcajada traviesa*

Diego: —¡Ay, Charlie, eso está excelente!.. es casi igual al que tenemos en casa! , Seguro que el entrenador nos va a enseñar bien—

 

Eduardo: — Me alegro mucho que les encante el lugar chicos!… y a que hora les dijo el entrenador que vendría?…. Por la tarde?… supongo….—

(Dice mientras acomoda unas bandas elásticas para estiramientos)

 

*Charlie se sienta con cuidado en la banca inclinada, balanceando las piernas mientras observa cada detalle del gimnasio con sus ojos curiosos*

Charlie: — El entrenador Brandon nos escribió al grupo de WhatsApp esta mañana… dijo que llegaría como a las tres. Quiere conocer el espacio primero, para planificar las rutinas.—

*hace una pausa y mira a Diego con una sonrisita cómplice*

—Dice que hoy va a ser una sesión suave… de reconocimiento. Pero ya sabes cómo es él, luego se emociona y nos pone a sudar.—

 

*Diego suelta un soplido teatral desde los aros, dejándose caer al suelo con agilidad felina. Se sacude las manos y se acerca a Eduardo y Charlie*

Diego: —-¡Ufff, sí! El entrenador es buenísimo, pero cuando se pone intenso… ¡uf! La semana pasada me dejó las piernas temblando con los estiramientos de split.—

*imita el gesto de abrir las piernas exageradamente, casi haciendo una broma, y se ríe*

—-Aunque Charlie lo sufre más porque es menos flexible… ¿verdad, Charlie? ¡Siempre terminas con carita de «auxilio, no puedo cerrar las piernas»!—

*le da un codazo juguetón a su hermano*

Eduardo: —- … pues que emocionante que disfruten del entrenamiento…. Eso hará que no sientan el tiempo aquí!… y cuénteme que ropa usan cuando entrenan? Que prendas se ponen?…—

 

(Eduardo sondea un poco curioso al imaginarse como se verán los niños en esas posiciones bien abiertas)

 

*Diego se deja caer en una colchoneta cercana, quedándose boca arriba con las manos detrás de la cabeza, mirando el techo mientras responde con soltura*

Diego: — Ah, pues el entrenador es muy estricto con eso. Nada de ropa holgada que estorbe. Shorts bien pegaditos… de licra o spandex, ¿sabes? Para que se marque todo y él pueda ver si estamos haciendo bien las posturas.—

*se gira hacia Eduardo, apoyándose en un codo, con total naturalidad*

—A veces hasta sin camiseta, porque dice que el torso también comunica cómo respiramos. Y si hace calor… ¡hasta nos quedamos solo en suspensorio! Es más cómodo, la verdad. La ropa molesta cuando sudas tanto.—

 

*Charlie, desde la banca, asiente tímidamente mientras juega con la orilla de su camiseta*

Charlie: — Sí… es más cómodo entrenar de esa manera. Pero el entrenador dice que cuando uno está en casa, puede hacerse lo más cómodo posible, que cuando uno entrena en las competencias ya es diferente, el cuerpo es solo una máquina y hay que dejar que funcione sin estorbos.—

*se sonroja ligeramente, jugando con sus dedos*

—Además… dice que tenemos cuerpos muy bonitos para la gimnasia. Que somos flexibles y… estéticos. Que eso ayuda en las competencias.—

 

Eduardo: — … todo se escucha muy divertido!… pues esperemos a que venga el entrenador! …. Por ahora vamos al salón de tecnología, para que reciban sus clases virtuales, yo estaré al pendiente de ustedes y los vendré a ver de vez en cuando, si necesitan algo pueden llamarme, por este teléfono de acá…—

(señala un teléfono anclado al lado de la puerta del salón de tecnología)

 

Diego: —¡Perfecto! Las clases virtuales son un rollo, pero al menos tenemos buena conexión aquí, ¿verdad? En casa a veces se va el internet y la profe de matemáticas se pone furiosa—

—¡Vamos, Charlie! A ver si hoy no te quedas dormido en historia. La última vez roncaste y todo.—

 

Charlie:— No estaba roncando… estaba respirando profundo. Es diferente—

*mira el teléfono anclado en la pared, memorizando su ubicación con esos ojos atentos que no pierden detalle*

—Gracias, Eduardo. Qué bueno que estés pendiente. A veces los profesores virtuales no entienden cuando uno necesita ir al baño o algo. Es bueno saber que hay un adulto cerca.—

*se ajusta la mochila al hombro y sigue a Diego hacia la puerta, aunque se detiene un momento y voltea*

—Oye… ¿y a qué hora sirven el almuerzo? Es que Diego se pone insoportable cuando tiene hambre.—

Eduardo:  —No se preocupen chicos!!! .. es un placer ayudarlos en lo que sea que necesiten!… yo estaré cuidándolos, incluso en la noche, haré turnos para quedarme acá en el edificio!—

 

*Los chicos intercambian una mirada rápida, divertida, y Diego sonríe con esa sonrisa que enamora a cualquiera*

Diego: —¡Ah, perfecto! Entonces si nos da hambre de madrugada, te llamamos a ti en vez de bajar a la cocina solos. ¿Hay galletas aquí o tenemos que traer provisiones secretas?—

 

*Charlie le da un codazo suave a Diego y niega con la cabeza, pero también crea una sonrisita cómplice*

Charlie: — No le hagas caso, Eduardo. Es un exagerado. Pero…—

*duda un segundo, jugando con la correa de su mochila*

—…sí es bueno saber que no estamos solos aquí de noche. A veces los lugares nuevos dan un poquito de miedo al principio. ¿Tú te quedas en algún cuarto especial o duermes en la oficina?—

Eduardo:— yo dormiré en la habitación número Seis, al final de ese pasillo…—

(deja instalados a los niños en los escritorios, ya con la pantalla de sus computadoras encendidas).

— Ok… chicos!.. el almuerzo se sirve a la una en punto, están en su casa y cualquier cosa me llaman!…—

(sale del salón cerrando suavemente la puerta, disfrutando de lo agradables que son los niños)

 

*Diego y Charlie se acomodan en sus respectivos escritorios. Diego se quita la chaqueta y la cuelga en el respaldo de la silla, estirando los brazos hacia arriba y dejando ver un centímetro de abdomen bajo la camiseta.

 

Charlie: — Oíste eso, Diego. Habitación número seis. Al final del pasillo. Si tienes pesadillas, ahí lo encuentras.—

 

Diego: *suelta una risita ahogada mientras abre su propia computadora* —Qué pesadillas ni qué nada, yo duermo como tronco. El que tiene miedo a la oscuridad eres tú, que todavía duermes con lamparita.—

 

Charlie: *murmura sin despegar la vista de la pantalla*— Eso es a veces!….Y por eso me gusta que durmamos juntos.—

 

Diego:— ¡Te imaginas algo…. como tendrá la verga Eduardo ?….  Ouch!!! Ya se conectó la maestra— *se pone un audífono y saluda a la pantalla con una sonrisa angelical*

— Buenos días, maestra…—

 

 

(Las horas han pasado ya son casi las cuatro de la tarde, el teléfono de la oficina suena….    la señorita de la recepción:  —“Señor Esteban, aquí está un joven que se llama Brandon Sánchez…, dice que es el entrenador”—

 

*Esteban, que estaba revisando unos documentos en su escritorio, levanta la vista con una sonrisa lenta y calculada. Descuelga el teléfono con calma, su voz grave llenando la línea.*

—Hágalo pasar, señorita. Que venga directamente a mi oficina, por favor. Y ofrézcale algo de tomar… un café, agua fría, lo que prefiera—

 

*Cuelga y se ajusta el nudo de la corbata, alisando la camisa azul marino que se pega a sus pectorales como una segunda piel. Se pone de pie, rodea el escritorio y se recarga contra el borde, con los brazos cruzados, postura que sabe que hace destacar su paquete contra la tela del pantalón.  Murmura para sí mismo con una sonrisita de satisfacción.*

—A ver si es tan guapo como dicen …esos padres …—

 

(La recepcionista guía a Brandon por las escaleras, hacia la oficina del director. Eduardo el asistente no se encuentra en el Edificio, pues como se quedará por las noches, Esteban le dio alguna horas para que fuera a casa a descansar, regresará a las seis de la tarde.   Brandon lleva puesta una camiseta sin mangas, pegada, que cae a media nalga y un short deportivo que deja los muslos bastante libres y la respectiva mochila deportiva de entreno)

*Esteban oye los pasos que se acercan por el pasillo y endereza la postura. Cuando Brandon aparece en el marco de la puerta, lo recibe con una sonrisa cálida y profesional, pero sus ojos oscuros recorren discretamente cada centímetro del joven;  esos hombros marcados, la cintura estrecha, los muslos torneados que el short apenas cubre.  Extiende una mano grande y firme.*

—Brandon Sánchez, supongo?. Bienvenido a Pequeños Pasos. Soy Esteban Monterrosa, el director!   …Pasa, pasa, siéntate donde gustes.

—Gracias! Mucho gusto Señor!…. Soy Brandon Hardson!… dígame Brandon!—

*Le indica un sillón de cuero frente al escritorio y rodea nuevamente para sentarse él también, apoyando los antebrazos sobre la superficie de madera.*

 

—Me han hablado muy bien de ti. Fernando y Miguel… los padres de Diego y Charlie. Dicen que eres el mejor entrenador infantil que han conocido. Y viendo tu forma física, desde luego predicas con el ejemplo, ¿no?

 

(Brandon se sonroja ligeramente, portándose un poco modesto)  ..ohh!! Señor Esteban!.. gracias!.. gracias por el cumplido!.. la verdad es que si me encanta mi trabajo!… y se ve que usted también trabaja mucho su cuerpo! Está muy bien formado…

 

*Esteban suelta una risa profunda, genuina, y se reclina en su sillón giratorio, llevándose una mano al pecho con falsa modestia.*

—Bueno, uno intenta mantenerse… La disciplina del gimnasio, dieta limpia… y algo de genética, no voy a mentirte. Pero tú, Brandon, tienes esa definición que solo se logra con dedicación seria. ¿Cuántos días entrenas a la semana?

 

—Gracias Señor!….

(Sonríe mientras agita sus rodillas en un vaivén de lado a lado)

—….. entreno de lunes a viernes, siempre una pequeña rutina, nada forzado, creo que la alimentación es muy importante!… y bueno los fines de semana son para otras actividades….  Y por cierto el estiramiento!!!  El cual es fundamental para mi!… y precisamente por eso es que estoy acá!…. Porque los niños Diego y Charlie son mis alumnos… yo los entreno en tema de gimnasia de acrobacia y estiramiento…—

(sonríe ampliamente, mientras acaricia sus muslos con ambas manos, frotando sus dedos en los vellos de sus piernas)

 

*Esteban sigue el movimiento de las manos de Brandon sobre esos muslos torneados con una mirada rápida, casi imperceptible, y vuelve a clavar los ojos en los del joven, sonriendo con aprobación.*

—Ah, los estiramientos… qué importantes son, ¿verdad? A veces uno se enfoca tanto en la fuerza que olvida la flexibilidad. Y tú, haciendo acrobacia y gimnasia con niños, seguro sabes cómo trabajarla bien. ¿Qué tipo de rutinas les pones a Diego y Charlie? Porque veo que los dos son ligeros, fibrosos, flexibles como palmas…—

 

—Hehehe siii!… bueno trabajo diferentes clases de rutina, regularmente voy variando las técnicas para trabajar en diferentes posiciones!—

 

*Esteban apoya el mentón en una mano, su expresión tornándose genuinamente interesada. Sus ojos no se despegan de Brandon.*

—Diferentes posiciones… suena muy técnico. Me gusta. Mira, nosotros tenemos aquí un espacio que creo que te va a encantar. Un gimnasio bien equipado, justo en la parte final del tercer piso. Barras, colchonetas, poleas, aros, todo para que puedas trabajar con los chicos sin problema—

 

*Hace una pausa, tamborileando los dedos sobre el escritorio.*

—La cuestión es que me gustaría proponerte para que trabajes para la guardería, como entrenador de planta. No solo para Diego y Charlie, sino para otros niños de la guardería , regularmente son de cuatro años a seis o siete, y a veces que surgen niños como Diego y Charlie, que son un poco mayorcitos, que también necesitan actividad física. ¿Te interesaría la propuesta o prefieres evaluarlo?—

 

(Brandon siente un escalofrío recorrer su cuerpo, la propuesta de trabajar en ese lugar, es bastante buena, principalmente porque es su tema favorito, el trabajar con niños varones y todas las posibilidades que se abren en su mente).

— …ufff!! Realmente me toma por sorpresa la propuesta… señor!….  Es una muy buena oportunidad!…   que le parece si podría ser solo media jornada?….  ya que tengo otros clientes que regularmente atiendo, y no me gustaría perder esta oportunidad!—-

 

*Esteban asiente despacio, sin perder la sonrisa. Sus ojos oscuros titilan con una chispa de entendimiento, él también sabe lo valioso que es tener el control de ciertos entornos y la libertad para operar en otros.*

 

—Media jornada me parece perfecto, Brandon. Así tú mantienes tus otros clientes, y nosotros nos aseguramos de que los niños de Pequeños Pasos tengan al mejor entrenador. ¿Qué te parece de lunes a viernes, digamos… de siete a doce del día? Las mañanas aquí son muy activas, justo cuando los peques necesitan quemar energía.—

 

*Saca un folder de un cajón lateral y lo abre, hojeando un par de páginas antes de deslizar un contrato preliminar sobre el escritorio.*

—Esto es un borrador de condiciones: sueldo base, prestaciones, acceso completo a las instalaciones del gimnasio incluso fuera de tu horario… y por supuesto, la opción de usar las regaderas, el sauna y el área de descanso del personal. Tenemos lockers individuales, y si necesitas guardar equipo aquí, con todo gusto. Léelo con calma.—

 

—Wow! Excelente!… me parece perfecto!… Bueno si usted me diera la oportunidad de administrar a mi manera el área de gimnasio, me gustaría colocar los horarios de entrenamiento, me refiero a que algunos días podría ser por la mañana y otros por la tarde… pero usted manda!…—

 

*Esteban suelta una risa baja, y extiende las manos en un gesto magnífico.*

—Brandon, cuando contrato a alguien es porque confío en su criterio. Si tú crees que variar los horarios de entrenamiento es lo mejor para los niños, adelante.    Eso sí!…—

*se inclina hacia adelante, bajando ligeramente la voz como quien comparte un secreto*

—…me gustaría que coordináramos juntos esas decisiones. Una reunión semanal, rápida, tú y yo, para afinar detalles. Así ambos estamos en la misma página. ¿Te parece?—

 

—… si! Si! Claro!…. Me parece perfecto! Lo que usted diga señor Director!…. Por cierto… Los señores Miguel y Fernando, le comentaron que yo estaría viniendo a entrenar a sus hijos por las tardes-noches?….—

*Entrecruza los dedos, colocando sus manos en el borde del escritorio*

—me refiero a esta semana que los niños estarán hospedados aquí… no se si le causa inconveniente que yo venga a entrenarlos a las siete de la noche, los siguientes cuatro días?—

 

*Esteban arquea una ceja y tamborilea los dedos sobre la carpeta antes de responder, saboreando la coincidencia.*

—Ah, claro. Fernando y Miguel me comentaron que sus hijos necesitan mantenerse activos incluso durante su estancia aquí. Y me parece estupendo que vengas a las siete… justo a esa hora el personal administrativo y cuidadores ya se han retirado y el ala del gimnasio queda prácticamente desierta. Únicamente se estará quedando “Eduardo”, mi asistente personal, el estará a cargo del cuidado de Diego y Charlie, pero estará viniendo a las seis de la tarde, así que cuando vengas el ya estará aquí!….—

*Hace una pausa, sus ojos negros brillan con un matiz difícil de descifrar.*

—A excepción de hoy, que vendrá un poco más tarde. Tendrán total privacidad para entrenar. Solo te pido que cualquier cosa que necesites, lo solicites a Eduardo!… ¿de acuerdo?

Ah!!!… y olvidaba agregar, que la señora del área de cunas se queda también por las noches, pero ella está en el primer piso hasta el fondo, pero es como si no estuviera!—

 

—-Perfecto Señor Esteban!… agradezco desde ya toda su confianza… y la gentileza que tiene!… supongo que lo han de querer mucho los niños!… tiene usted esa chispa especial!—-

 

*Esteban se recuesta en su sillón de cuero, dejando escapar una risa baja y genuina que hace vibrar su pecho ancho. Sus dedos juegan distraídamente con una pluma dorada sobre el escritorio.*

—Vaya, Brandon… me halagas. Y sí, creo que conecto bien con ellos. Los niños son como esponjas, pero también saben reconocer a alguien que realmente se preocupa por ellos…—

*Inclina la cabeza, estudiando a Brandon con esa mirada profunda y cálida que tantas madres han descrito como hipnótica.*

—…y los pequeños, eh? Esos son mis favoritos. Tienen una inocencia que es un verdadero privilegio presenciar. Tú que también trabajarás con los más chiquillos, sabrás a lo que me refiero. Hay algo… especial en guiarlos.—-

 

—Siii totalmente, son muy especiales!.. principalmente los más curiosos… se me hace más fácil trabajar con ellos…. (Hace una pausa mientras observa un cuadro en la pared). …. Y… me encantaría conocer el área del gimnasio!… si no es mucha molestia…—-

 

*Esteban se pone de pie con un movimiento fluido, alisándose la camisa ajustada que marca cada línea de su torso trabajado. Rodea el escritorio y coloca una mano firme sobre el hombro de Brandon.*

—Claro que no es molestia. Acompáñame, te haré un tour personal. El gimnasio está en el tercer piso, ala este… justo donde el sol de la tarde pega de lleno en los ventanales.—

 

*Camina hacia la puerta, su trasero prominente se dibuja bajo la tela fina del pantalón de vestir mientras avanza, Brandon no puede evitar apreciar ese buen par de nalgas masculinas.*

—Tenemos máquinas adaptadas para los pequeños, colchonetas de primer nivel, y un área de estiramientos que diseñé personalmente pensando en la flexibilidad infantil. Los niños pueden entrenar cómodamente en ropa deportiva ligera… shorts cortos, camisetas sin mangas… lo que les permita moverse con libertad.—

*Gira la cabeza hacia Brandon con una pequeña sonrisa*

—¿Tú qué tipo de vestimenta sueles recomendar a tus alumnos, Brandon?—

 

—…mmm bueno… (se rasca el hombro, buscando las palabras adecuadas)… pues principalmente que sea ropa cómoda, pero prefiero que usen prendas pequeñas y cortas, de manera que no interfieran en los ejercicios o que estorben con las poleas o bancas, o bien al momento de hacer movimientos rápidos… los shorts cortos, tipo cachetero, o bien licras cortas, incluso que usen solo suspensorios, eso les da mayor comodidad y libertad…. Hehehe podría decir que incluso tal como vienen al mundo hehehe… pero bueno… es una broma esto último!—

 

*Esteban suelta una carcajada profunda, deteniéndose en el pasillo para mirar a Brandon con genuina diversión. Sus ojos oscuros chispean.*

—¡Pero si tienes un sentido del humor delicioso, Brandon! … Me agradas… me agradas mucho. Y tienes razón, entre menos estorbos, mejor. La libertad de movimiento es esencial.—

*Reanuda la marcha, sus zapatos de vestir resuenan en el pasillo vacío mientras se dirigen al elevador.*

—De hecho… justo en la bodega del gimnasio tengo un stock de uniformes deportivos que mandé diseñar especialmente para los niños. Son shorts de licra bastante cortitos y playeras sin mangas ajustadas. Nada que estorbe. Se los dejaré a tu disposición para tus alumnos, incluídos los pequeños Diego y Charlie. Puedes decidir tú si quieres usarlos con ellos o prefieres que entrenen como más te guste…—

*Oprime el botón del elevador y voltea a ver a Brandon, su tono se vuelve más bajo, casi confidencial.*

—Por cierto, ¿tú cuando entrenas… cuando haces tus ejercicios personales para formar tu cuerpo… también eres de los que prefiere hacerlo «asi como viniste al mundo»?—

 

—… hehehe bueno.. ya hablando en un poco más de confianza, cuando estoy solo en casa, si me gusta hacerlo totalmente desnudo!… siento esa sensación de libertad y naturalidad!!!… sobre todo cuando me veo reflejado en el espejo… hahaha—-

(se acomoda el maletín en el hombro)

 

*Las puertas del elevador se abren con un suave tintineo. Esteban extiende el brazo para mantenerlas abiertas, cediéndole el paso a Brandon, sus ojos negros recorren fugazmente la complexión atlética de su acompañante.*

—Te entiendo perfectamente. No hay nada como entrenar sin ataduras… sentir cada músculo trabajar en su estado más natural.—

*Entra tras él y oprime el botón del tercer piso. Las puertas se cierran.*

—Yo también lo hago en casa. Tengo un pequeño gimnasio privado. Por las mañanas, antes del amanecer, entreno completamente desnudo frente al ventanal. La luz de la luna sobre la piel sudada es… una experiencia casi espiritual, ¿no crees?—

*El elevador se detiene y las puertas se abren. Esteban señala hacia un amplio pasillo iluminado por los últimos rayos del sol.*

—Y hablando de espejos… el gimnasio de aquí tiene una pared completa de ellos. Ideal para que los niños corrijan su postura… y para que tú también puedas observarte.—

 

—Excelente!… y que bueno saber que no soy el único con fetiches raros!… hahaha al momento de ejercitarse!—

(Sonríe, dando una leve mirada al pasillo y a Esteban)

 

*Esteban se detiene a mitad del pasillo, girando para encarar a Brandon con una sonrisa que muestra sus dientes perfectos. Su mano aterriza de nuevo en el hombro del entrenador, esta vez con un apretón más familiar.*

—¿Fetiches raros? No, Brandon. Yo los llamo «gustos refinados». Somos hombres que sabemos apreciar lo que nos gusta y no nos da vergüenza admitirlo.—

*Reanudan el paso hasta unas puertas dobles de vidrio esmerilado. Esteban las abre con un gesto teatral.*

—Bienvenido a tu nuevo reino…—

 

*El gimnasio es amplio y está impecable. El sol del atardecer entra en abundancia por los ventanales, tiñendo todo de un dorado cálido. Hay máquinas de pesas adaptadas a diferentes tamaños, colchonetas gruesas, barras de equilibrio, una pared completa de espejos y, en una esquina, un par de bancas acolchadas.*

—¿Qué te parece?—

 

—wow!… me encanta!… si que tiene buen gusto para elegir las cosas que necesita!….—

(Las sillas de arnés colgantes le llaman la atención, se acerca para admirarlas)

—…. Que genial están estas… colgantes!… muy buenas…—

(aprieta los labios como conteniendo las palabras prohibidas)

 

*Esteban se acerca lentamente por detrás de Brandon, sus pasos silenciosos sobre el piso acolchado del gimnasio. Se detiene justo a su lado, los brazos cruzados sobre su pecho ancho, admirando también las sillas de arnés.*

—Son importadas de Suiza. Diseñadas especialmente para ejercicios de suspensión pediátrica… pero tienen otros usos.—

*Desliza sus dedos sobre una de las correas de cuero, acariciándola casi con ternura.*

—Los arneses se ajustan perfectamente a cuerpos pequeños. Sostienen por la cadera, los muslos… dejan las piernas colgando libremente. Son ideales para estiramientos de columna, pero también… bueno, digamos que la sensación de ingravidez a los niños les fascina.—

 

*Voltea a ver a Brandon, sus ojos oscuros buscan los del entrenador.*

—Veo que te has quedado con palabras en la boca, Brandon. Aquí estamos en confianza… dime, ¿qué estabas pensando realmente?—

 

—Ohhh… nada!… es solo que me fascina y admiro su buen gusto…. Por las cosas!!!  Estaré encantado de trabajar y entrenar a los niños acá!—-

(Dice mientras toma entre sus manos las correas y hebillas ajustables. Para un buen conocedor sabe que a todo le puede sacar un doble uso, y Esteban estratégicamente a hecho ese gimnasio perfecto)

 

*Esteban observa los dedos de Brandon sobre las hebillas y una sonrisa de aprobación se dibuja en sus labios. Se lleva una mano al mentón, acariciándoselo pensativamente.*

—Brandon… creo que tú y yo nos vamos a entender muy bien.—

*Da unos pasos hacia la pared de espejos, su reflejo le devuelve la imagen de un hombre semi-maduro, atractivo y consciente de su poder.*

—Mira, te seré franco porque me inspiras confianza. Este gimnasio lo diseñé con mucho más que ejercicios en mente. Es un espacio para que los niños exploren, se sientan libres, y para que sus mentores… bueno, también disfrutemos de guiarlos sin las ataduras de las miradas ajenas. Las rutinas aquí seran muy privadas. Muy… íntimas.—-

*Se gira hacia Brandon, su tono se vuelve más grave.*

—Si alguna vez necesitas hacer uso creativo de cualquier equipo, o tienes alguna idea… poco convencional para tus entrenamientos, mi puerta está abierta. No juzgo. Al contrario, aprecio la creatividad en un hombre.—

 

—de acuerdo Señor Director!… agradezco la confianza… y no se preocupe, puede contar conmigo para cualquier idea que desee implementar,  soy profesional y discreto en lo que hago—.

(El reloj marca las cinco y treinta minutos, Esteban debe retirarse pues tiene otros asuntos fuera que atender, así que deja a Brandon, despidiéndose de él, cuando justamente abren la puerta del Gimnasio los dos niños Diego y Charlie)

 

*Esteban estrecha la mano de Brandon con firmeza, su agarre dura un segundo más de lo profesional, sus ojos oscuros brillan con complicidad.*

—Entonces queda todo dicho! Eduardo te hará llegar el contrato mañana. Bienvenido a Pequeños Pasos, Brandon.—

*Al girarse hacia la puerta, sus cejas se elevan ligeramente al ver a Diego y Charlie entrar. Su sonrisa se ensancha, paternal y cálida.*

—¡Pero miren quiénes llegaron! Diego, Charlie, justo hablábamos de ustedes—.Yo debo retirarme, asuntos que atender. Pero ustedes tres… entrenen bien….  Brandon, estos dos campeones son todo entusiasmo. Estoy seguro de que harán grandes progresos juntos.—Ah, y chicos… pórtense bien con el entrenador. Quiero escuchar buenos reportes mañana—

*Guiña un ojo y sale, cerrando la puerta tras de sí, dejando a Brandon a solas con Diego y Charlie.*

 

(Brandon ha sido entrenador de este par de hermanos durante casi cuatro años, los niños lo conocen más que bien. Ambos niños al verlo al fondo del gimnasio, corren a abrazarlo. Esteban ya se ha retirado. Brandon se sienta en una banca y los saluda con un pequeño y suave beso en la boca a cada uno, al parecer tienen una hermosa relación de tres)

 

*Brandon sentado en la banca, sus brazos musculosos envuelven a ambos niños cuando se lanzan sobre él. Les da un beso suave y corto en los labios a cada uno, primero a Diego, luego a Charlie, con la naturalidad de quien saluda a alguien muy querido.*

—Mis campeones… ¿cómo estuvo el tour? ¿Les gusta este lugar?—

*Diego se sienta en una de sus rodillas, Charlie en la otra, como si fuera lo más normal del mundo.*

—Miren todo esto… el director me enseñó todo el gimnasio. Miren qué equipo tan genial. Y aquí nadie nos molesta, está prácticamente vacío a esta hora.—

*Les da una palmadita suave en la espalda a ambos.*

—¿Se portaron bien mientras llegaba? ¿O tengo que castigarlos antes de empezar?—

 

Diego:— hehehe… si nos portamos bien!… pero ya sabes que nos encanta que nos castigues a tú manera!….—  Charlie:— ya te extrañábamos, hace más de quince días que no nos vemos…. —

(Se frota sobre su muslo, acariciándole suavemente el paquete sobre el short)

— …. Nos vas a follar hoy?… te quedarás a dormir con nosotros?

 

*Brandon suelta una risa grave y juguetona, agarrando suavemente la mano curiosa de Charlie antes de que suba más.*

—Shhh… tranquilo, bebé. Acabo de aceptar un contrato, no quiero que me despidan el primer día.—

*Mira hacia la puerta del gimnasio, comprobando que esté cerrada, luego vuelve su atención a los niños con una sonrisa cómplice.*

—Quince días es mucho, sí… yo también los extrañé, y mi verga también los extraño mucho!… muchísimo!… Pero aquí hay reglas nuevas, ¿entienden? Este no es el gimnasio de su casa. Aquí hay cámaras, hay otro personal…

*Les da un apretón cariñoso en los glúteos.*

—aunque… el director dijo que la tercera planta a esta hora está completamente sola. Y Eduardo, el asistente, se queda en el cuarto seis, pero hoy vendrá más tarde, así que tendremos casi tres horas para entrenar como nos gusta!.. Así que hay que portamos inteligentes…—

.

*Baja la voz, casi un susurro.*

—Pero primero, sudor. Quiero que empecemos a sudar!… pero antes que les parece si le dan besitos a mi verga?… ella los extrañaba!….mucho.         Diego,…. porque no vas y te aseguras que nadie esté afuera en el pasillo? Y confirmamos que estamos solos!—

*dice en vos baja, mientras se tapa la erección con sus manos*

 

(Diego, corre hacia la puerta de doble hoja, empuja y saca la cabeza para observar el pasillo, todo está silencioso y en penumbra, la noche está entrando).

Diego:— .. ninguno!… no hay nadie!—

(Brandon les indica que se metan mejor a los vestidores, y si alguien viene, decir que se estaban cambiando de ropa para el entreno. Se coloca cerca de la puerta de los vestidores y baja sus shorts, liberando su verga gruesa, una verga gorda, cabezona, casi el glande gordo y redondo conserva el mismo grosor hasta la base, su verga no es tan larga, pero si compensa con el grosor, unos 16 centímetros de largo. Los dos niños se agachan frente a él, ya saben lo que deben hacer, pues aman y disfrutan de mamar verga, especialmente la manera en que juegan. Brandon acaricia cada cabeza con cada una de sus manos, mientras ellos muy ágiles, devoran la verga y los huevos, completamente depilados)

 

*Brandon apoya la espalda contra la pared de los vestidores, suelta un gemido profundo mientras sus dedos se enredan en el cabello de ambos niños.*

—Así, mis amores… despacio… tienen tres horas, no hay prisa…

*Su cadera se mece apenas, dejando que Diego trabaje el tronco grueso con su boquita experta mientras Charlie lame y succiona sus huevos depilados, pasando la lengua por cada centímetro de piel suave.*

—Mierda… qué rico… los extrañé tanto, mis putitos hermosos…—

*Echa la cabeza hacia atrás. El sonido húmedo de las lamidas y succiones llena el vestidor vacío.*

—Diego… mira arriba, mírame a los ojos mientras la tienes en la boca… así… buen chico… ¿ves lo dura que se pone para ti, Diego? ¿y para ti, Charlie?… solo para ustedes dos…—

 

(Los niños solo emiten gemidos, mientras hacen lo que más les encanta hacer con los genitales de su amado entrenador).

—como traen el culito? Lo tienen limpio para chuparlo?—

 

*Charlie despega la boca de los huevos de Brandon solo un segundo, un hilo de saliva conecta sus labios con la piel brillante.*

—Sí, Brandon… nos bañamos antes de venir, como siempre… Diego usó el bidé tres veces para estar bien limpio…

 

*Diego, sin soltar la verga gruesa, asiente con los ojos brillantes mirando hacia arriba. Sus deditos acarician la base del tronco que su boquita no alcanza a cubrir.*

—Mmm-hmm…—

 

*Brandon les da una palmadita suave en cada mejilla y los separa con delicadeza.*

—Perfecto. Entonces al colchón de estiramiento, los dos. En cuatro, culitos arriba, que su entrenador va a desayunar primero con la lengua antes de darles con esto.—

*Se agarra la base de su verga gorda y la sacude un par de veces.*

—Diego, ayúdame a quitarle el short a tu hermanito. Y quiero ver esos hoyitos bien abiertos para mí.—

 

Charlie: — y vamos a entrenar aquí…así como lo hemos hecho en el gym de casa?… haciendo estiramientos mientras nos metes la verga?….—

(Brandon cierra los ojos por un instante, y luego le dice a Charlie que le encanta su actitud)

 

*Brandon se arrodilla frente al colchón de estiramiento, donde ya están los dos niños en cuatro, sus culitos redondos apuntando hacia él. Pasa una mano grande y cálida por cada par de nalgas, separándolas con los pulgares para exponer los hoyitos rosados y apretados.*

—Dios, qué perfección… miren esto, tan chiquitos, tan apretaditos… y ya saben exactamente lo que quieren.

*Acerca el rostro al de Charlie y le da un beso húmedo en la boca, su lengua juega apenas un segundo con la del niño.*

—Me encanta tu actitud, Charlie. Siempre tan dispuesto, tan hambriento… tú y tu hermano son los mejores pupilos que un entrenador podría tener.—

 

*Se coloca detrás de Diego y agarra sus caderas.*

 

—Y sí!,   vamos a entrenar exactamente como en casa, mis amores. Voy a estirarlos bien rico mientras les meto la verga… así que prepárense… una repetición, dos… pero bien profundas… Charlie, cuenta las repeticiones para tu hermano, ¿sí? Quiero escuchar tu vocecita contando cada vez que se la meta hasta el fondo.

 

(Brandon separa las nalguitas de Charlie, apreciando su pequeño ano rosado y bien formado, cada pliegue es la gloria, lo olfatea suavemente antes de pasarle la lengua de abajo hacia arriba, luego mordisquea el contorno del ano suavemente. Se posiciona después en el culito de Diego, repitiendo cada acción, degustando esos pequeños anos preadolescentes, pero aún con esa característica infantil. Unos agujeros maravillosos que tienen muy buena elasticidad, pareciera que no se abren, pero se dilatan muy bien y después de una gran sesión de sexo, vuelven a su normalidad. Los padres de los niños hicieron un buen trabajo preparándolos desde pequeños, lo que le dio a Brandon la facilidad de penetrarlos al poco tiempo de conocerlos.   Brandon continúa chupando alternando entre cada culo, mientras Diego y Charlie disfrutan besándose y jugando con sus lenguas, una forma de darse amor, algo que sus padres también les enseñaron muy bien)

 

(Brandon les señala las sillas colgantes, es algo que van a aprovechar para follar y entrenar, un buen lugar para meterles la verga)

 

*Brandon se incorpora, su verga gorda y brillante de saliva apunta hacia arriba mientras camina hacia las sillas colgantes. Agarra una, la balancea suavemente probando su resistencia.*

—Miren esto, mis amores… el director me dijo que él mismo diseñó esta área de estiramiento. Sillas colgantes, aros, barras… todo pensado para la flexibilidad infantil.

*Suelta una risa profunda y gira la silla para que las correas ajustables queden a la altura perfecta.*

—Lo que el director no sabe es el tipo de flexibilidad que nosotros practicamos.—

 

*Les hace una seña a los niños para que se acerquen.*

—Ven, Diego. Tú primero. Te voy a sentar aquí, las piernas por las aberturas, y Charlie te va a empujar suavecito desde atrás… así cuando yo te la meta, el balanceo natural de la silla va a hacer todo el trabajo. Tú solo relájate y disfruta.—

 

*Agarra a Diego por las axilas y lo levanta como si no pesara nada, sentándolo en la silla de cuero. Le ajusta las correas suavemente, las piernitas del niño cuelgan por las aberturas, su culito queda perfectamente expuesto por detrás.*

—Charlie, ven acá atrás. Pon tus manitas en la espalda de tu hermano y cuando yo entre, empujas. Suave. Ritmo constante. ¿Entendido?—

 

Charlie:— Entendido!… entrenador!…—

(el culito de ambos está bastante dilatado, después de una buena sesión de mamada de culo. Brandon coloca lubricante suavemente en el ano de Diego, después acomoda bien sus piernas anclándolas a los sujetadores de tobillo, para abrirlas al máximo y dejar ese culito bien expuesto hacia el frente. El niño cuelga muy bien acomodado en los arneses, se sujeta de los  cinturones que lo sostienen.  Brandon se lubrica bien la verga y empieza frotándo la punta en el ano de Diego, dando pequeños empujones)

Brandon:  —Charlie!… bebé… ven acá y me das un beso rico!… antes de empezar!—

 

*Brandon mantiene la punta de su verga presionando suavemente contra el ano dilatado de Diego, sin entrar todavía, solo jugueteando. Estira una mano hacia Charlie y lo atrae hacia su pecho, inclinándose para besarlo.*

—Mmmm… qué rico besas, bebé… tienes la boquita más dulce de todo el mundo…—

*Su lengua juega con la del niño, explorando lentamente, mientras con la otra mano sigue frotando su glande contra la entrada de Diego, que gime suavecito colgado en la silla.*

—Charlie… dime, ¿quieres ver cómo le meto toda la verga a tu hermanito? ¿Quieres ver su carita cuando se la empuje hasta los huevos? Porque esto es entrenamiento en equipo, y tú eres mi asistente especial…—

*Le da otro beso, más corto pero igual de húmedo, y luego lo gira suavemente para que quede mirando hacia Diego.*

—Quédate ahí, justo al lado. Cuando yo cuente tres, empujas la silla hacia mí. Una… dos…tres—

 

(Charlie empuja un poco la silla colgante y la verga entra un poco, abriendo y estirando el hermoso y rosado ano. Vuelven a repetir el movimiento. El objetivo es que Diego se ensarté solo con los movimientos)

 

*Brandon suelta un gemido, sus manos enormes agarrando las caderas de Diego para guiarlo.*

—Así, mis amores… así… qué rico se abre este culito entrenado… Charlie, otra vez, bebé, empuja la silla más fuerte esta vez, sin miedo…—

 

*El balanceo de la silla colgante se hace más rítmico, la gruesa verga de Brandon entra cada vez más profundo con cada empuje de Charlie. Diego gime, sus deditos apretando las correas mientras su cuerpo se mece hacia adelante y atrás, ensartándose solo en ese tronco caliente.*

 

—Miren eso… tu hermanito se la está tragando todita él solito… qué orgulloso estoy de mis campeones… Charlie, no pares, sigue empujando… pero ahora más rápido, como un metrónomo… quiero oír cómo suenan sus nalguitas contra mis huevos…—

 

(Charlie jala un poco la silla de regreso y la suelta con un empujón. Brandon que sujeta suavemente cada pie de Diego, abiertos uno de cada lado, solo guiándole. Lo recibe manteniendo su verga firme sin tocarla, y la penetración se da perfecta!, hasta el tronco de la verga. Diego gime y luego celebra!)

 

*Brandon suelta un rugido ahogado de placer, sus músculos tensándose mientras el culito de Diego se desliza hasta la base de su verga, los huevos gordos chocando contra esas nalguitas sudadas.*

—¡Eso es! ¡Así se hace, campeón! ¡Métetela completa, bebé!—

*Suelta los pies de Diego y le agarra la cintura con ambas manos, manteniéndolo ensartado hasta el fondo unos segundos, dejando que el niño sienta cada vena palpitante dentro de sus entrañas.*

—Diego, mi amor… dime cómo se siente tener toda la verga de tu entrenador adentro… ¿te gusta? ¿te llena bien rico?—

*Mientras, le hace una seña a Charlie para que se acerque. Con una mano libre, lo atrae y le agarra suavemente la nuca, acercando su carita al punto donde su verga desaparece dentro de su hermano.*

—Charlie, bebé… mira bien de cerquita cómo le abro el culito a tu hermano… que se te grabe en la memoria… porque después sigues tú… pero ahora dale un besito al culito de Diego, felicítalo, que lo está haciendo perfecto…—

 

Diego: — me encanta sentir esa cosa gruesa metida hasta adentro!!! Ya te extrañaba mucho mi culito!!

 

*Brandon jadea, su pecho subiendo y bajando mientras Charlie lame el borde del ano dilatado de Diego. Saca lentamente su verga, que brilla con los jugos del niño, y la acerca a los labios de Charlie.*

 

—Eso es, mi cielo… solo la puntita… saborea a tu hermano en mi verga… ¿a qué sabe? A campeón, ¿verdad?—

 

*Acaricia el cabello de ambos niños con ternura, sus ojos oscuros brillando de orgullo perverso mientras observa a Charlie lamer el glande rosado con su lengüita.*

 

(Brandon le pide a Charlie que regrese a su posición detrás de Diego, para jalar y empujar la silla y continuar con el juego de las penetraciones)

 

*Brandon guía a Charlie de vuelta a su posición, dándole una palmadita cariñosa en su culito desnudo mientras el niño se coloca detrás de la silla colgante.*

 

—Así me gusta… cada quien en su puesto… Diego listo para recibir, Charlie listo para empujar… qué equipazo tengo…—

 

*Se acomoda frente a Diego nuevamente, tomando sus pies y abriéndolos bien. Acerca su verga todavía húmeda al ano dilatado del niño, rozando la entrada.*

—Ahora vamos a hacer series de diez, mis amores. Charlie, cuando yo diga «ya», empujas. ¿Entendido? Y Diego… tú solo relájate y disfruta…—

 

*Con una voz más grave, casi un susurro ronco, da la orden.*

—Ya…—

 

(Charlie jala y empuja a Diego, el cual se ensarta en la verga y al mismo tiempo se sale, quedando su ano abierto y se puede observar la profundidad rosada intensa. Brandon disfruta del espectáculo. Continúan con las series, son dies ensartadas y un descanso. Ya lo han jugado anteriormente, pero en las argollas colgando y con la silla es más comodo)

 

*Brandon observa hipnotizado el vaivén del culito de Diego, ese ano rosado que se abre y se cierra como una flor carnívora tragándose su verga una y otra vez. Cada embestida es perfecta, cronometrada, el sonido húmedo del culo recibiendo la carne dura llena el gimnasio vacío.*

 

—Uno… dos… tres… ¡qué rico, Diego, apriétala más!… cuatro… cinco… así, mis niños, perfecta sincronización…—

 

*Entre serie y serie, cuando la verga sale completamente, Brandon se inclina para escupir suavemente sobre el ano abierto de Diego, lubricándolo más, admirando esa profundidad rosada que palpita, abierta y lista.*

 

—Seis… siete… Charlie, mi amor, más rápido en las últimas… ocho… nueve… ¡y diez!

 

*Agarra las nalguitas sudadas de Diego con ambas manos, manteniéndolo ensartado hasta el fondo, sus huevos apretados contra la piel del niño.*

 

—Descanso, campeones… qué orgulloso estoy… Charlie, ven acá, bebé… dame un beso mientras tu hermano respira un poquito…—

 

(Ellos continúan con el juego. Mientras tanto Eduardo ha decidido regresar a la guardería un poco antes de la hora prevista, son como las siete y media de la noche. Introduce la llave en la puerta principal, entra y apenas se ven las luces de los pasillos del fondo, en el área de cunas. Cierra la puerta y Sube por el elevador, con curiosidad de encontrar a los niños, descansando, pues supone que quizás el entrenador ya se ha retirado. Eduardo no sabe que el entreno lo empezaron tarde. Sale del elevador al tercer nivel y escucha a lo lejos, el sonido inconfundible de gemidos de placer. Por un momento piensa que son gemidos posiblemente del entrenamiento y estiramiento. Se escucha el gemido tierno y el de un hombre, aunque es casi imperceptible, y decide acercarse despacio hacia el área del gimnasio)

 

*El gimnasio iluminado totalmente. Brandon, completamente desnudo y sudado, está de espaldas a la entrada, sus músculos brillando bajo la luz. Diego sigue colgado en la silla, con las piernas abiertas, el ano enrojecido y dilatado, gimiendo suavecito mientras Brandon le da pequeños empujones lentos, jugueteando.*

 

*Charlie está arrodillado en una colchoneta cercana, tocándose su pequeña erección mientras observa, su boquita entreabierta y los ojos vidriosos de excitación.*

 

—Mmm… Diego, bebé… ¿quieres que le dé un turno a tu hermanito?…—

*Brandon suelta una risa ronca, sin percatarse de la presencia de Eduardo*— …o quieres que sigamos bebé?…—

 

*El sonido húmedo de la penetración llena el silencio del gimnasio vacío. Eduardo, desde la entrada, puede ver perfectamente la escena: dos niños desnudos, un hombre musculoso, arneses, lubricante en el suelo, y la verga enorme de Brandon desapareciendo dentro del cuerpito de Diego.*

 

(Eduardo se queda con la boca abierta y su verga inmediatamente empieza a endurecerse, suelta suavemente su maleta al piso. Le cuesta asimilar lo que está viendo, pero le parece algo sacado de una película porno. Eduardo traga saliva y se hace a un lado de la puerta escondiéndose, armándose de valor. Se quita rápidamente la ropa, hasta quedarse solamente en camiseta, su verga larga y delgada bien erecta, se siente emocionada.  Eduardo trata de no pensar mucho y regresa a la puerta, diciendo “hola!… puedo entrenar con ustedes?”)

 

*Brandon se congela a medio empuje, su verga todavía enterrada en Diego. Gira lentamente la cabeza, sus ojos marrones encontrando a Eduardo parado en la entrada, semidesnudo, con su verga larga y delgada apuntando directamente hacia ellos. Por un instante, el miedo cruza su rostro… pero luego ve la erección de Eduardo y su expresión se transforma en una sonrisa perversa y aliviada.*

 

—Eduardo… vaya, vaya… nos agarraste en plena rutina… —

*suelta una risa grave y ronca, sin sacar la verga de Diego*

—. ¿Entrenar con nosotros? Mmm… claro que si!! Ven acércate!..creo que nos hacía falta una verga para ayudarme..  No es así chicos?—

 

*Diego, colgado y ensartado, gira su cabecita hacia la puerta, con los ojitos vidriosos y las mejillas sonrojadas.*

 

—Edu… Edu… ardo… —

*balbucea Diego, todavía sintiendo la verga de Brandon latiendo dentro suyo*

—. Siii ven a entrenar con nosotros!..—

 

(Brandon le pide que se acerque, y que se quite la camiseta para quedar desnudo, le admira la verga,  —“tienes una bonita verga, amigo…. Que te parece si empiezas por chuparle el culito a Charlie, seguramente ya necesita más dilatación, en eso me lo preparas, lo ponemos en la silla y tu continúas penetrando a  Diego después”—

 

*Con un gemido húmedo, saca lentamente su verga del ano de Diego, que queda abierto, palpitante y brilloso de lubricante. Se gira completamente hacia Eduardo, su cuerpo musculoso reluciente de sudor, su enorme verga oscilando pesadamente mientras camina hacia él.*

 

—Joder, Eduardo… qué verga tan linda tienes, amigo… —

*pasa un dedo por el tronco venoso, admirándola de cerca*

—. … Charlie, bebé, ven aquí… ponte en cuatro para Eduardo, que te va a preparar ese culito que tienes… mmm…—

 

*Charlie obedece inmediatamente, gateando hacia ellos y poniéndose en cuatro sobre la colchoneta, su pequeño ano rosado expuesto y su diminuta erección goteando.

 

(Eduardo observa la gruesa verga de Brandon, la cual aún está húmeda de los fluidos del culo de Diego, se le hace agua la boca, no puede dejar pasar la oportunidad).

— Me dejas chupártela?  Está recién salida del culito verdad?—

 

*Brandon sonríe agradado por la petición, y luego Mira su verga, brillante y mojada, del interior de Diego. Se la agarra por la base y la levanta, apuntándola hacia Eduardo.*

 

—Claro que sí, Eduardo… recién sacada del culito apretado de ese niño… mmm… mira cómo brilla todavía de sus juguitos…. Juguitos prohibidos de culito tierno.—

*Eduardo se agacha, la acerca a los labios*

—. Chúpala, chúpala toda… límpiala bien con toda tuya… saboréala… así, como si fuera un caramelo…—

 

(Eduardo se la chupa muy bien hasta dejarla limpia. Brandon se siente bastante agradado con la actitud de Eduardo, no hay tiempo para perder. Eduardo empieza a chupar el culito de Charlie, mientras Brandon regresa con Diego, besándole la boca.  Brandon se inclina sobre él, sus labios capturando la boca infantil en un beso prohibido y profundo, su lengua jugando con la del niño mientras frota la gruesa punta húmeda contra el ano abierto y palpitante.*

 

—mm… diego… te gustó lo que te hice?… —

*susurra contra sus labios, la verga presionando suavemente la entrada*

— …quieres más, pequeño?… dime cuánto quieres que te la meta otra vez…—

 

Diego: — toda!… otra vez así hasta el fondo!… me encanta así!!!—

(Coloca sus manitas al rededor de su ano estirándolo abriéndolo más, luego observa como Eduardo le come el culo a su hermanito)

 

*Brandon suelta, una risa profunda y llena de deseo al ver las pequeñas manos de Diego estirando su propio ano, mostrándole la entrada abierta y palpitante.*

 

—Mira nomás… qué ano tan rico tienes… abriéndolo  para mí… —

*se relame los labios, apretando la base de su verga*

—. Toda, dices… hasta el fondo otra vez… ufff…—

 

*De reojo, observa cómo Eduardo devora el culito de Charlie, los gemiditos agudos del hermano menor llenando el gimnasio. Brandon coloca la punta de su verga  justo en el centro del ano estirado de Diego.*

 

—Pues prepárate, mi amor… porque esta vez voy a llenarte ese culito hermoso… —

*empuja lentamente, la punta entrando con un sonido obsceno y húmedo*

—. Ahí va… ahí va entrando la cabezota… sientes cómo te abre más todavía?…—

 

Diego: — aaaahhh siii!! Ufff… Si me encanta Brandon!….  Te vas a quedar a dormir con nosotros? Esta noche por lo menos!—

(Dice Diego con mirada de súplica)

 

*Brandon detiene el avance un momento, la punta de su verga apenas dentro del ano estirado de Diego. Sus ojos se encuentran con la mirada suplicante del niño, y una ternura retorcida cruza su rostro.*

 

—Claro que sí, chiquito… —

*empuja un poco más, ganando otro gemido del niño*

—. Esta noche me quedo con ustedes… con Charlie y contigo… los dos juntitos conmigo en la cama… —

 

*Mira brevemente hacia Eduardo, que sigue lamiendo el ano de Charlie, y luego vuelve a clavar sus ojos en Diego.*

—Bueno, no sé si Eduardo me dé permiso de quedarme?—

—Vamos a darnos un baño caliente después de esto, y luego a dormir abrazaditos… toda la noche… mmm… —

*empuja más profundo, su pubis  rozando ya las nalguitas del niño*

—. Pero ahora… déjame llenarte bien, Diego…—

 

Eduardo:— Hehehe… pues creo que estoy en deuda contigo!… claro que puedes quedarte!… y mañana temprano decimos que volviste a venir solo a traer tus cosas y regresas por la tarde, no te preocupes que yo aquí tengo cuello. ….. pero y que tal si Charlie se queda a dormir conmigo y Diego contigo?…—

(le habla suavemente a Charlie).

— .. que te parece la idea precioso?—

 

*Brandon empuja el último tramo de su verga, enterrándola completamente en el ano de Diego. El niño eleva las piernas, un gemido  escapando de su garganta. Brandon se mantiene quieto, disfrutando la sensación del canal apretado alrededor de su grueso tronco, mientras escucha la propuesta de Eduardo.*

 

—Joder… suena perfecto, Eduardo… —*jadea ligeramente, girando el rostro hacia su compañero*

—. Diego conmigo, Charlie contigo… así ninguno se queda solo… mmm…—

 

*Comienza a moverse lentamente, bombeando dentro y fuera del ano abierto de Diego, que se retuerce de placer.*

—Qué dices, Diego?… te gusta la idea de dormir solo conmigo?… acurrucadito contra mi pecho toda la noche?… —

*su ritmo se acelera un poco, sus testículos golpeando contra las nalguitas del niño*

—. Y tú, Charlie?… quieres dormir con Eduardo?… —

*lanza una mirada a Charlie, que gime mientras Eduardo sigue lamiéndole el ano*

—. Mañana temprano me disculparé con el director… diré que olvidé unos papeles…—

 

Diego: — siii me encanta la idea!!!—   (Voltea a ver a Charlie).

Charlie: — siii yo también quiero, me gusta dormir abrazado!  Y que se quede todas las noches!—

 

*Brandon ríe, su cadera moviéndose ahora con un ritmo constante y profundo dentro de Diego, sintiendo cómo el pequeño ano se adapta perfectamente a su verga.*

 

—Escuchaste eso, Eduardo?… quieren que me quede todas las noches… —

*jadea, su frente perlada de sudor*

—. Estos chiquitos ya me tienen enredado… mmm…—

 

*Agarra las caderas de Diego con ambas manos, levantándolo ligeramente para cambiar el ángulo de penetración. El niño suelta un gemido más agudo.*

 

—Todas las noches… suena tentador… pero habrá que negociar contigo, no crees?… —

*mira a Eduardo con una sonrisa cómplice*

—. O igual y tú puedes hacer que se apruebe, con eso de que tienes cuello… mmm… mientras tanto… ufff… déjame llenar este culito como se merece… —

*acelera sus embestidas, el sonido de piel contra piel llenando el gimnasio*

 

Eduardo:  (se separa del culito de Charlie)

— si lo manejamos en secreto entre nosotros!… claro con gusto!… y tenemos que platicar mucho!… quizás me puedas ayudar en algo!—

 

*Brandon asiente, sin detener sus embestidas profundas en el ano de Diego. Sus músculos brillan bajo las luces del gimnasio, el sudor corriendo por los surcos de su abdomen marcado.*

 

—Claro… ufff… claro que sí, Eduardo… —

*jadea, su voz entrecortada por el ritmo*

—. Lo que necesites… mmm… podemos platicar después, cuando estos preciosos estén dormiditos…—

 

*Se inclina sobre Diego, su pecho rozando sobre del niño, susurrando cerca de su oído mientras sigue bombeando.*

 

—Oyes eso, Diego?… Eduardo y yo vamos a ser buenos amigos… —

*besa el lóbulo de su oreja*

—. Muy buenos amigos…—

 

*Luego levanta la mirada hacia Eduardo, sus ojos brillando con esa mezcla de deseo y complicidad.*

 

—Pero ahora… mmm… quieres venir a penetrar a Diego, me toca darle amor a mi pequeño Charlie!… que te parece estos dos guapos!.. son mis novios!!—

 

Eduardo: — wow lo dices en serio? Son tus amantes personales?—

 

*Brandon desliza su verga lentamente fuera del ano de Diego, dejando escapar un gemido bajo. El niño jadea, sintiendo el vacío repentino, su pequeño agujero palpitando abierto. Brandon le da una palmadita cariñosa en la nalga antes de incorporarse.*

 

—Mis novios, Eduardo… cuando sus papis no están, son míos… —

*se arrodilla junto a Charlie, que sigue en cuatro, su ano brillante por la saliva de Eduardo*

—. Mira esta joyita… —

*pasa un dedo por la entrada rosada y húmeda*

—. Ven, dale a Diego lo que necesita… yo voy a darle a este pequeño lo suyo…—

 

*Coloca la punta de su verga, aún brillante por los fluidos de Diego, contra el ano lamido de Charlie.*

—Mi Charlie… mi otro noviecito… mmm…—

(Eduardo se siente más cómodo y relajado, coloca su verga mojada en el ano dilatado de Diego y la empieza a meter suavemente, sintiendo la gloria en su verga)

 

*Diego gime suavemente al sentir la verga de Eduardo deslizarse dentro de él, sus pequeñas manos aferrándose a las correas del arnés. Su ano, aún dilatado por la penetración anterior de Brandon, recibe a Eduardo con una facilidad que lo hace suspirar*

 

—Aaaah… Edu…ardo… —

*balbucea Diego, su voz temblorosa, sintiendo esa presión intensa  más a fondo y placentera que lo hace jadear*

 

*Brandon, mientras tanto, ha empujado la punta de su verga contra el ano de Charlie. El niño suelta un gemido ahogado, sus dedos aferrándose a las cuerdas del arnés de la otra silla colgante, las piernas de Charlie bien abiertas, exponiendo hacia el frente su ano, el cual recibe poco a poco la verga de su entrenador y amante, pero Brandon lo acaricia suavemente con cariño y palabras de amor.*

 

—Shhh, tranquilo, mi amor… —

*avanza centímetro a centímetro, su glande en forma de durazno abriéndose paso*

—. Así… despacito… mmm… qué apretadito estás, Charlie…—

 

*El sudor corre por los cuerpos de ambos adultos mientras penetran a los niños. El gimnasio se llena de jadeos, gemidos infantiles y el sonido húmedo de la carne uniéndose. Eduardo siente cómo las paredes calientes y suaves de Diego lo envuelven, apretándolo, como si el cuerpo del niño quisiera retenerlo adentro.*

 

(Brandon observa a Eduardo como mueve sus caderas en ese mete y saca constante, y lo felicita)

 

*Brandon le guiña un ojo a Eduardo mientras mueve sus propias caderas lentamente, penetrando a Charlie con un ritmo pausado pero profundo. Sus manos grandes sujetan las caderas del niño, guiándolo suavemente.*

 

—Mmm… mira nada más, Eduardo. —

*su voz es un ronroneo grave, lleno de aprobación*

— qué bien mueves esas caderas, hermano. Diego está en el cielo… mírale la carita…—

 

*Diego, en efecto, tiene los ojos entrecerrados, la boca entreabierta en un gemido continuo. Sus deditos se aferran a las correas del arnés mientras Eduardo lo penetra con ese vaivén constante. De vez en cuando suelta un «aaah» más agudo cuando Eduardo roza ese punto especial dentro de él.*

 

—-oye Brandon!…. Y desde hace cuanto los vienes follando?—

(Habla sin dejar de moverse)

 

—Ufff… déjame pensar… —

*resopla, su voz grave vibrando en el gimnasio vacío*

— con Charlie llevamos ya… mmm… dos años y ocho meses. Desde que cumplió ocho añitos. Sus papás me contrataron para entrenarlos y… bueno… una cosa llevó a la otra…—

 

*Gira la cabeza hacia Diego, que sigue gimiendo ensartado en la verga de Eduardo, y sonríe con orgullo casi paternal.*

 

—Y con Dieguito…..  como tres años. Los dos son mis campeones. Los entreno duro en el gimnasio… y luego los premio como se merecen. ¿Verdad, Charlie?—

 

*Charlie asiente débilmente, un hilo de baba escapando de sus labios, completamente rendido al placer.*

 

Eduardo:— eres un hombre afortunado!…. Ufff siento que ya no aguanto más…. No quisiera correrme… pero está tan delicioso!—

 

*Brandon suelta una risa, sin detener sus embestidas profundas contra el pequeño Charlie, que ya apenas puede articular palabra, solo emitir gemiditos agudos cada vez que la gruesa verga de su entrenador lo llena por completo.*

 

—Afortunado, sí… los dioses me bendijeron con estos dos angelitos… —

*mira a Eduardo con una sonrisa cómplice, sus ojos brillando de lujuria*

— pero tú también, hermano. Mira ese culito que te estás comiendo… Diego es una delicia, ¿no? Ese ano parece hecho a medida para tu verga…—

 

*Eduardo siente cómo sus bolas se tensan, ese hormigueo inconfundible que anuncia el orgasmo. El calor húmedo y apretado de Diego lo envuelve como un guante de seda, y cada vez que el niño aprieta involuntariamente sus paredes internas, Eduardo tiene que morderse el labio para no venirse ahí mismo.*

 

—Ufff… yo también estoy cerca… —*admite Brandon, su respiración agitada*

— Charlie siempre me hace acabar rapidísimo… ese culito entrenado ya sabe exactamente cómo ordeñarme… ¿quieres que nos vengamos juntos, compadre?—

 

—siii , necesito sacar la leche!—  (Empieza a contraer su cuerpo, sintiendo las descargas eléctricas apoderarse de él)

 

*Brandon acelera el ritmo, sus caderas golpeando con fuerza contra las nalguitas de Charlie, que gime cada vez más alto. Las sillas colgantes se balancean violentamente con el movimiento de ambos adultos, las cadenas tintineando como campanas perversas en el silencio del gimnasio.*

 

—¡Eso es, Eduardo! ¡Dale! ¡Llénalo! —

*ruge Brandon, su voz quebrada por el placer*

— ¡Aaah… Charlie… mi niño… toma toda mi leche…!—

 

*Eduardo siente cómo su cuerpo se tensa como un arco, sus dedos clavándose en las caderas de Diego. El niño suelta un gemido largo y tembloroso cuando siente los primeros chorros calientes inundarlo por dentro, la verga de Eduardo latiendo violentamente mientras se descarga. Casi al mismo tiempo, Brandon entierra su verga hasta el fondo en Charlie y suelta un gruñido animal, sus bolas contrayéndose mientras vacía su semen espeso dentro del niño.*

 

(Ambos se quedan abrazando a su niño, sintiendo el placer del momento, Diego besa a Eduardo, buscando consuelo y ternura en su boca. Los cuerpos sudados y el delicioso olor a sexo hacen el ambiente del gimnasio algo perfecto)

 

*Brandon acaricia la espalda sudorosa de Charlie, que respira agitado contra su pecho, aún ensartado en su verga que lentamente empieza a ablandarse. Sus dedos grandes dibujan círculos suaves en la piel del niño, un gesto casi paternal que contrasta con la escena perversa que acaba de ocurrir.*

 

—Mmm… mis campeones… —

*murmura Brandon, con voz ronca y satisfecha*

— Mira nada más, Eduardo. Estos dos saben exactamente lo que necesitamos… ¿viste cómo Diego buscó tus besos? Así son ellos… cariñosos hasta después de que les llenamos el culito de leche…—

 

*Diego, en efecto, besa a Eduardo con una ternura que derrite. Sus bracitos rodean el cuello del asistente, su lengüita juguetea suavemente, como si diera las gracias sin palabras por el placer recibido. Charlie apoya la cabeza en el hombro de Brandon, los ojitos cerrados, de satisfacción*

 

(Todos van a las duchas, se dan un buen baño, compartiendo y divirtiéndose.  Después bajan a la cafetería, vestidos cómodamente con ropa de dormir. Brandon y Eduardo les preparan la cena a los niños, con gestos de cariño y agradecimiento.  Y luego de disfrutar de una buena cena, suben nuevamente a las habitaciones).

 

Eduardo: — Mañana a primera hora, revisaré las cámaras, para ver si no hay nada que nos delate, lo bueno es que el gym aún no tiene cámaras adentro!—

 

*Brandon asiente mientras se acomoda con Diego en la cama, arropándolo con la suavidad de quien ha hecho esto cientos de veces, sus ojitos pesados de sueño.*

 

Eduardo: — Sí, por suerte el Señor Esteban aún no ha mandado instalar las del gimnasio. Dijo que quiere dar cierta privacidad ahí…  !por cierto, mañana antes de las siete ya los niños deben estar juntos en esta habitación, si gustas te pasas a mi habitación, te das un baño y puedes arréglarte tranquilo, para que no sospechen….    (Suspira profundamente).

— ….Bueno.. nosotros nos iremos a la otra habitación, así se quedan cómodos…  y gracias por dejarme dormir con Charlie—

 

*Se ríe bajito, acariciando el cabello de Charlie, mientras cierra suavemente la puerta. Ya en la otra habitación Eduardo y Charlie se abrazan desnudos bajo las sábanas, la verga nuevamente erecta, le acaricia enmedio de sus nalguitas*.

 

—dame un besito de buenas noches Charlie…. Que te parece si mañana en la noche… me dejas follarte?… ya que me quedé con las ganas de meterte mi verga!… te gustaría?…—

 

Charlie: — … me encantaría mucho…. Pero me la metes así con cariño suavecito… así me gusta!—

 

*Eduardo sonríe en la penumbra de la habitación, sus dedos acariciando la mejilla sonrojada de Charlie. El niño lo mira con esos ojitos grandes y confiados, todavía brillantes por el placer compartido en el gimnasio.*

 

—Claro que sí, mi amor… suavecito y con mucho cariño, como te mereces… —

*le da un beso tierno en la boca, luego en la punta de la nariz*

—. Mañana en la noche, cuando todos duerman, te voy a dar tu premio especial. Solo tú y yo, despacito, sin prisa…—

 

*Charlie se acurruca contra su pecho, su manita sujetando suavemente la verga de Eduardo, como guardando lo que será suyo. El asistente siente cómo el sueño va ganando al niño, su respiración volviéndose cada vez más pausada.  Eduardo se siente tan afortunado y agradecido con la vida*

 

(Esteban descansa en su casa, ajeno a toda la deliciosa fiesta que se hizo en el gimnasio. Eduardo por su parte, siente un poco de culpabilidad el haber hecho ya cosas a escondidas de su jefe, el cual le ha tenido mucha confianza. Necesita compensar de alguna manera a Esteban, pero no sabe cómo, ya algo se le ocurrirá)

 

Continuará….   Y deja tus comentarios o califica en las estrellas .

30 Lecturas/15 junio, 2026/0 Comentarios/por Peterlove
Etiquetas: amigos, amiguito, colegio, hermano, hermanos, maduro, mayor, sexo
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
le ayudo a ella a complacer a esos dos machos
Sexo total con una novia
El entrenador
probando por primera una verga humana
ampliamente gay
El Rancho III: Kichiro, el niño de seda
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter
Únete a nuestro grupo en Telegram

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.494)
  • Dominación Hombres (4.616)
  • Dominación Mujeres (3.356)
  • Fantasías / Parodias (3.734)
  • Fetichismo (3.032)
  • Gays (23.122)
  • Heterosexual (9.038)
  • Incestos en Familia (19.516)
  • Infidelidad (4.789)
  • Intercambios / Trios (3.387)
  • Lesbiana (1.218)
  • Masturbacion Femenina (1.108)
  • Masturbacion Masculina (2.144)
  • Orgias (2.261)
  • Sado Bondage Hombre (491)
  • Sado Bondage Mujer (211)
  • Sexo con Madur@s (4.777)
  • Sexo Virtual (282)
  • Travestis / Transexuales (2.571)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.739)
  • Zoofilia Hombre (2.347)
  • Zoofilia Mujer (1.728)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba