LA GUARDERÍA CAP. 6
La amistad de Eduardo y Brandon cada vez se fortalece más. Esteban Vera a Eduardo, como algo más que un deseo sexual. .
La tarde transcurre de manera habitual, como un día cualquiera. El reloj de pared de la oficina marca las 4:45 de la tarde, los suaves rayos de sol se filtran por las cortinas de la ventana que da hacia el jardín. Desde esa ventana siempre es visible la mayor parte del área de juegos y jardines traseros. Esteban está firmando algunos documentos de pago, el sonido suave de unos zapatos subiendo las gradas hacia el segundo nivel, se escuchan cada vez más cercanos, la puerta de la oficina está abierta, un silbido suave de una canción llega a los oídos de Esteban, es Brandon que ha llegado a entrenar a Charlie y Diego, a dar entrenamiento de estiramientos y gimnasia, pero pasa por la oficina saludando a su nuevo Jefe.
Levanta la vista de los documentos con una sonrisa cálida y profesional.
—¡Brandon! Qué puntual eres, muchacho. Me encanta esa cualidad en una persona… Por cierto están muy emocionados desde el lunes, no han parado de hablar de sus clases contigo—
Señala la silla frente a su escritorio.
—Pasa, pasa. Cuéntame cómo te has sentido en tus primeros días. ¿Todo bien?—
—Gracias señor!… con respecto a su pregunta… la verdad es que…. Este lugar es excelente!… todo ha estado muy bien… ayer entrenamos muy intenso!.. los chicos se sintieron muy cómodos y felices en el gimnasio… y por cierto!!! Eduardo se portó a todo dar conmigo!… y muy atento y amable… creo que es un excelente compañero de trabajo… y bueno, como me comentó que, él es su asistente y está a cargo de todo cuando usted no está!….
Entonces…. Lo que Eduardo me diga o indique… con gusto lo haré!… así que no tengo nada de que quejarme…
—Me alegra muchísimo escuchar eso, Brandon. Eduardo es… un joven excepcional. Muy dedicado, muy… servicial. Y confío plenamente en él para manejar las cosas cuando no estoy. Es bueno saber que ya se llevan bien! —por cierto!… y hablando de ayer… Diego y Charlie me dijeron, que…. la sesión de estiramientos fue «lo máximo». Parece que tienes un don natural con los niños, ¿sabes?—
Lo mira directamente, con esa mirada profunda y penetrante.
—Eso es justo lo que buscamos aquí en Pequeños Pasos. Gente con… vocación—
—-hehehe… bueno… que le diré?… no pretendo ser modesto, pero la verdad es que tengo mis encantos sobre los niños… y los hago que disfruten de los entrenamientos…. Eso lo hace menos aburrido…—
Juguetea con una de las correas de su short. Esteban se levanta de la silla y rodea el escritorio lentamente, sus pasos son silenciosos sobre la alfombra.
—A veces, la mejor manera de conectar con los pequeños es… dejar que confíen. Que se suelten. Que sepan que no hay nada que temer—
Se detiene junto a la ventana, mirando hacia el jardín vacío ahora que los niños ya se han ido.
—Cuéntame, Brandon… ¿tú crees que podrías trabajar con niños un poco más… pequeños? Digamos, de 3 a 5 años. El gimnasio está hecho especialmente también para los peques y vamos a ir necesitando que más adelante empieces con ellos—
—-Claro que si señor!… tengo mucha paciencia para trabajar con los niños de esas edades… como le había comentado ayer… he tenido alumnos de esas edades…. Así que, con todo gusto!…—
Esteban sonríe agradecido, y le observa discretamente las piernas gruesas y torneadas en ese pequeño short que al sentarse se aprieta la tela en el paquete, delineando muy bien una verga que flácida se ve gorda bajo la suave prenda. Esteban lo observa, imaginando que tan gruesa a de ser esa verga.
—Excelente… excelente noticia! Brandon. Me quitas un peso de encima. Vamos a tener unos nuevos ingresos de maternal que necesitarán mucha… atención personalizada—
—Cuente con ello!!!.. ya lo sabe… encantado de hacer lo que usted me diga… y entrenar a todos los chiquillos que los padres quieran… por cierto… estaba pensando que sería adecuado que se mandasen a hacer unos shorts especiales pequeños y cortos, para que los niños puedan usar al momento del entrenamiento, así les permite tener más libertad y movilidad, es más cómodo para ellos!… que le parece? Se que tenemos ya unos en el armario del Gym, pero si necesitaríamos tallas más pequeñas…
Los ojos de Esteban brillan con un destello de interés mientras una sonrisa lenta se dibuja en su rostro.
—Brandon… me parece una idea brillante, Absolutamente brillante! … La comodidad de los niños es primordial. Shorts cortos, elásticos… que permitan movimiento libre. Nada de ropa restrictiva—
Toma una libreta pequeña de su escritorio y anota.
—De hecho… conozco un proveedor que trabaja telas importadas. Muy suaves al tacto. Podríamos pedir varios modelos y que los niños los usen aquí mismo en la guardería. Que los padres no tengan que preocuparse por traerles ropa extra. ¿Te importaría ayudarme a tomar las medidas de los pequeños? Así sabremos las tallas que necesitamos—
—-con gusto!!! Les tomaré medidas mañana…. y siii de hecho, los mini shorts son suaves y quedan así pegaditos a los glúteos, lo que los deja moverse mucho mejor!… se recomienda que se usen sin ropa interior abajo, para evitar incomodidades!… o rozaduras—
Saca su celular y le muestra una imagen de un niño con un short de los mismos que le está explicando. El niño tiene las piernas totalmente abiertas y la pequeña prenda deja ver el inicio de sus nalguitas, metiéndose levemente entre ellas, mientras un entrenador le sostiene con ambas manos los tobillos.
Esteban se acerca para ver la imagen en el celular, las pupilas se dilatan ligeramente al observar la fotografía.
—mmm… sí. Exactamente así. Esos shorts permiten… acceso total a la movilidad. El entrenador puede sujetar bien las piernas, corregir posturas, y los niños ni siquiera sienten la tela molestando. Perfecto!—
Retrocede un paso, pero su voz cálida.
— Brandon, tengo que decirte algo. Desde que llegaste ayer… he notado que tienes una visión muy… especial de la enseñanza. Una mente muy abierta. Este tipo de ideas son las que necesitamos aquí. Alguien que entienda que la confianza y la libertad de los niños es lo primero. — Mañana mismo que Eduardo hable con el fabricante de ropa, para cotizar!—
—-Gracias señor!… para mí es un gusto aportar ideas!… y por cierto, me gusta usar un aceite especial… para colocarles en las piernas a los niños y así mejorar la elasticidad de la piel, al momento de hacer estiramientos… pero ese aceite lo traeré por mi cuenta!..—
Esteban Inclina la cabeza hacia un lado con curiosidad.
—¿Un aceite especial? Caramba! Brandon, cada vez me sorprendes más, muchacho. La verdad no habíamos contemplado algo así. ¿De qué tipo de aceite hablamos? ….Porque mira, si es algo que realmente funciona, podríamos incluirlo en el presupuesto de la guardería. No tienes por qué ponerlo de tu bolsillo. Los padres aquí pagan una mensualidad considerable y esperan lo mejor para sus hijos. Si el aceite ayuda a los estiramientos, que así sea!—
—-hehehe gracias… de acuerdo! Le traeré el nombre mañana!… Por ahora debo subir, porque ya pasan de las cinco de la tarde y necesito empezar con Charlie y Brandon…—
Se levanta de la silla, el short se queda atorado en las ingles marcando el paquete con esa tela deportiva, estira con dos dedos las mangas del short, sutilmente hacia abajo, mientras sale de la oficina.
—Claro, claro… no los hagas esperar!!!. —
Esteban observa por un momento hacia la puerta, donde Brandon acaba de salir, la expresión es pensativa, pero hay una chispa de satisfacción en sus ojos oscuros.
Regresa nuevamente a su escritorio, pero ya no puede concentrarse en los documentos. La imagen de Brandon, las ideas, la actitud tan… abierta… todo eso gira en su mente. Se ajusta el pantalón, esta vez sin disimulo.
—Ay, Esteban… —
murmura para sí mismo con una sonrisa torcida.
—… este muchacho va a ser de gran ayuda!—
La aguja del reloj sigue avanzando y el tiempo parece que vuela. Esteban se acuerda del boxer de Eduardo, el cual guardó con llave en la gaveta, decide darle una olfateada, para ver si aún conserva el aroma. Abre la gaveta y olfatea la prenda, buscando esos puntos estratégicos para olfatear. Se encuentra de espaldas hacia la puerta, el trozo de carne se le va poniendo duro, al sentir ese aroma de verga y culo juvenil. De repente Eduardo llega a la puerta de la oficina, Esteban no lo escucho llegar.
—-Hola!.. señor!… no se ha ido a descansar?—
Esteban se sobresalta, guardando inmediatamente el boxer en la gaveta. Se gira bruscamente, su rostro muestra un segundo de pánico antes de recomponerse en su habitual sonrisa profesional.
—¡Eduardo! Muchacho, casi me matas del susto!—
Ríe, pasándose una mano por el cabello. Cierra la gaveta con llave disimuladamente y se recuesta contra el escritorio, cruzándose de brazos, esperando que Eduardo no haya notado nada extraño.
—Y… No, aún no me voy. Quería terminar de firmar algunos documentos antes de irme. ¿Y tú? ¿Qué tal pasaste tu día? Todo bien?—
—-Si, todo bien señor!… trate de descansar bastante!.. y con eso que mis hermanos llegan de estudiar después del medio día, tengo toda la mañana en silencio para descansar y mi madre llega del trabajo a las cinco de la tarde… todo perfecto!…—
Eduardo no quisiera que Esteban se quede, pues él entrenamiento puede arruinarse.
—usted vaya a descansar, yo me ocupo de todo, no se preocupe!—
Esteban agradece la disposición de Eduardo y acepta la sugerencia.
—Qué muchacho tan responsable eres, Eduardo. Me alegra saber que puedo contar contigo para estas cosas—
Rodea el escritorio, dándole un apretón suave en la delgada cintura.
—Muy bien, acepto tu ofrecimiento. Hoy te encargarás de la supervisión del entrenamiento de Charlie y Diego… Y mañana… mañana te irás a dormir a tu casa. Yo me encargaré de los pequeños por la noche y tú descansas apropiadamente—
—-eeeeh….? Mañana usted se va a quedar aquí en la guardería cuidándolos….. ok… como usted diga!—
Eduardo se da cuenta que le quedará una noche menos para pasar con los niños, reduce las posibilidades de sexo con ellos, y tendrá que avisarle a Brandon que tampoco el podrá quedarse a dormir con los niños.
—Además, Eduardo, un jovencito como tú necesita descansar bien. No es bueno que pases tantas noches seguidas aquí. Tu madre debe extrañarte—
Toma el maletín y se dirige a la puerta, deteniéndose un momento.
—Te veo mañana… mi asistente estrella!—
Sale de la oficina prefiriendo siempre bajar por las gradas y no por el elevador.
Eduardo sube rápidamente hasta el tercer piso, pero se asegura por una de las ventanas que dan a la calle, que el auto de Esteban se aleje del edificio. Ve el automóvil retirarse y siente la total libertad, caminando por el pasillo hacia el gimnasio, en donde Brandon y los dos niños practican ejercicios de la manera tradicional.
— hola chicos!… que tal Brandon?… cómo estás mi hermano?… mi querido hermano de follación!!! Hehehe—
Brandon levanta la mirada desde una colchoneta donde ayudaba a Charlie con un estiramiento de piernas. Los dos pequeños voltean también, con las mejillas enrojecidas por el ejercicio.
—¡Edu! ¡hermano de follación! —
Brandon se ríe con ganas y se incorpora para darle un apretón de manos que termina en un abrazo breve.
—Todo bien, todo bien. Estos pequeños campeones están haciendo calentamiento. Charlie ya casi logra el split completo, ¿verdad campeón?—
Charlie asiente con una sonrisa tímida, aún en el suelo con las piernas abiertas. Brandon se agarra la verga erecta sobre el short.
—¡Edu! ¿Ya se fue el director?… mira como me pongo con estos chicos traviesos!.. no pierden oportunidad para andarme provocando la verga!…. Vamos a tener fiesta otra vez?—
Eduardo extiende su mano con confianza y aprieta la verga de Brandon.
— … que bien se siente!… y siii el Director ya se fue! Ya lo vi alejarse…. Yo si quiero fiesta hehehe, que tienes en mente para hoy?—
Brandon suelta un gemidito ahogado cuando Eduardo le aprieta la verga sobre el short, y se muerde el labio inferior con descaro.
—Mmmm… pues estaba pensando… —
Mira de reojo a Charlie y Diego que siguen en la colchoneta, ajenos a la conversación de los mayores.
—que ya que estos dos hicieron buen calentamiento, podemos pasar a unos ejercicios más… “divertidos” ¿Qué te parece si hacemos un circuito de entrenamiento especial? Podemos turnarnos… tú con uno, yo con el otro, y luego intercambiamos-
—-me parece muy rico!!!… pero hoy quiero empezar follando a Charlie!… anoche me quedé con las ganas de ese bebé!!!..—- que te parece si empezamos chupándoles el culito? Uhhh, Charlie está delicioso hoy, ¿verdad? Se bañó antes del entrenamiento y huele a jaboncito de manzana… —
—Me parece perfecto, hermano. Tú pones a Charlie en cuatro y yo preparo a Dieguito. Nos turnamos para mamárselas también bien rico—
Se frota la verga de manera explícita.
—Pero hay que ser cuidadosos, ¿eh? Que aunque el director ya se fue, nunca se sabe si aparece alguien, recuerda que allá abajo está la señora que cuida a los bebés!… que por cierto a ver cuando me dejas conocerlos!… ¿Te parece si cierro la puerta del gimnasio con seguro?—
—-no te preocupes!… ya me aseguré de eso, cerré la puerta de acceso al tercer piso, le puse llave, y bueno, cuando tenga oportunidad los vas a conocer—
Brandon le sonríe diciéndole.
—eres excelente hermano!!!… y por cierto, solo hay dos bebés?… deberíamos de darles lechita de verga un día de estos!—
Se acerca a Eduardo, dándole una palmada cómplice en el hombro y sonriendo de manera traviesa.
—Claro, hermano… esos bebés seguro disfrutan una buena probadita de leche calentita…—
Ríe en voz baja, apretándole de nuevo la verga por encima de la ropa.
—pero hoy toca concentrarnos en estos dos angelitos—
Diego levanta la cara, ajeno a lo que hablan, y les pregunta si ya van a empezar los ejercicios especiales. Charlie también los mira, curioso y sin entender.
Brandon: — si hoy nos encargaremos también de estos golosos…. Pero ufff es que los bebés!… me da tanto morbo pensar en darles lechita fresca de verga perversa!…. Pero tendríamos que deshacernos de esa señora que los cuida!—
Eduardo suelta una risita pícara mientras se arrodilla sobre la colchoneta, haciendo señas a Charlie para que se acerque.
—Mmm, sí, esa señora es un estorbo… Pero ya pensaremos algo, hermano—
Toma a Charlie de la cadera y lo guía suavemente para que se ponga en cuatro patas.
—ven aquí, mi amor, que te voy a chupar bien rico ese culito!… esta noche vamos a follar bien rico… tu y yo!—
Brandon hace lo mismo con Diego, acariciándole la espaldita y susurrándole cositas al oído que lo hacen reír.
—Tú y yo vamos a hacer nuestro ejercicio favorito, ¿verdad Dieguito? Ese que tanto te gusta….
¡Por cierto te confieso que también tengo ese fetiche por los pies de los bebés… me gusta frotar mi verga en ellos, son tan suaves!….—
Eduardo lo observa mientras le da lametones al ano de Charlie.
—Ufffff, sí… los piecitos de los bebés son otra cosa más rica, Brandon —
—Después de que terminemos con estos dos, deberíamos ir a espiar la sala de cunas Edu!… sólo para ver a esos bebés. ¿sabes si la señora que los cuida se duerme?—
—ya te ha chupado la verga un bebé?—
Brandon se detiene un momento, con los dedos acariciando las nalguitas de Diego, y mira a Eduardo con una sonrisa nostálgica y morbosa.
—Ufff… una sola vez, hermano. Fue hace como dos años, cuando fui a dar entrenamiento a un niño de ocho años, pero fue porque se había fracturado y necesitaba ejercicios de rehabilitación en la casa… Tenían un bebé de apenas ocho meses…. Un día la encargada se quedó dormida en la sala y dejó al bebé en el corralito… yo…—
Ríe bajito, meneando la cabeza.
—le puse la puntita en esos labiecitos chiquitos y él solito empezó a chupar. Creyó que era su biberón., no logré que me sacara la leche, pero si me la chupo lo suficiente!…—
Se frota la verga suavemente, dando golpecitos con el glande sobre el ano rosa de Diego.
—Fue la mamada más rica de bebé que me han dado en la vida, Edu. Esa boquita sin dientes… uffff. ¿y a ti? ¿Ya te chupó algún bebé?—
—-no!… a mi me hace falta experiencia!… pero te confieso que cada vez que paso frente a la sala de cunas, esa idea se dispara en mi mente!… ponerles mi verga para que me la chupen…. Un día de estos lo voy a lograr!!!… y en cuanto a la señora, por las noches se duerme ahí en la misma habitación… si está un poco complicado!.. y lo triste es que la otra semana se llevarán a esos dos bebés!… porque son del gobierno…. Están aquí por cuestiones políticas… creo…—
Dice mientras acaricia con sus dedos el contorno del ano de Charlie, para luego volver a a introducirle la lengua y continuar chupándo.
Brandon suelta un gemido, mientras presiona la punta de su verga contra la entradita de Diego, sin llegar a penetrarlo aún.
—Ay no, qué puta tristeza… —
niega con la cabeza, visiblemente desilusionado.
—¿así que esos dos bebés se van la otra semana? Puta madre!, Edu… hay que hacer algo. No podemos dejarlos ir sin darles aunque sea una probadita de lechita caliente!—
Empuja apenas un poquito el glande, haciendo que Diego suelte un quejidito suave.
—Y con eso de que la vieja duerme ahí mismo… está difícil. Pero quizás podemos idear algo… ¿tú tienes acceso a la sala de cunas de noche? ¿o sólo el director y esa señora?
—pues yo puedo entrar…. El problema es…. que pretexto poner? Para que podamos estar a solas con al menos uno de los dos… bueno! Ya encontraremos alguna idea!…—
Separa más las nalguitas de Charlie, escarbandole el ano con la lengua, ese ruido jugosito es una melodía para sus oídos. De pronto el ano del niño succiona un poco de aire y se abre despacito, como si fuera una boquita hambrienta pidiendo ser llenada, el color rosa intenso se observa hacia adentro. Eduardo sigue chupando, tratando de lamer por dentro hasta donde la anatomía de su lengua se lo permite.
Brandon cierra los ojos un instante, gime bajito mientras empuja la punta de su glande justo en el centro del ano rosado de Diego.
—Mmmm sí… algo se nos va a ocurrir, Edu. Porque mira que este par de bebés merecen una buena leche de despedida. —
Empuja muy despacito, apenas dilatando la entrada.
—Ay mierda!… está entrando… suavecito… ¿y cómo vas tú con Charlie?—
—-ya se está dilatando muy bien!—.
Los hilos de líquido transparente escurren de la verga de Eduardo. Chupa un par de veces mas y se da cuenta que está botando mucha miel de su verga, pero cae a la tela de cuero de la colchoneta. Así que se agacha y la recoge con la lengua.
Brandon observa a Eduardo recoger su propio líquido preseminal de la colchoneta y sonríe disfrutando. Mientras empuja un par de centímetros más dentro de Dieguito.
—Mira nada más, Edu… tan caliente que ya estás babeando por todos lados. —¿y a ti Charlie ya quieres verga? ¿ya te está pidiendo más el culo o todavía está muy apretadito?
Retrocede un poquito sin sacar la punta, haciendo círculos lentos con la cadera para ir dilatando.
Charlie mira a Brandon con una sonrisa y luego responde. —-creo que ya estoy quedando listo!… pero me gusta—
Brandon sonríe, mordiéndose el labio inferior mientras observa al niñito de once años hablar con esa vocecita dulce.
—Ay Charlie, mi amor… con razón Eduardo te quiere tanto, eres una cosita tan rica. —
Empuja otro centímetro dentro de Diego, que gime quedito.
Eduardo coloca la punta de su verga en el ano de Charlie, dejando caer una escupida, para lubricar la entrada, empieza a empujar suavemente su verga, que va entrando de una manera tan deliciosa en ese ano tierno y rosado, bien abierto. Un par de pedos sonoros se escapan al ingreso de la verga. La deja hasta la mitad y se inclina besándole la espalda al niño.
—Estás bien bebé?…. Alguna molestia?—
Charlie se ríe al escuchar sus propios pedos, —“no, no me duele, se siente muy rico!… Brandon siempre nos saca bastantes pedos cuándo nos la mete… yo se que es uno de sus momentos favoritos”— Dice el niño con su carita pegada al cuero de la colchoneta.
Brandon observa de reojo mientras empuja otro centímetro dentro de Diego, que jadea bajito contra la colchoneta.
—Ay qué rico, Charlie… hasta peditos te echaste, qué preciosidad. —
—Y tú, Dieguito, ¿cómo vas? ¿duele o te gusta?, dime con confianza, mi amor.—
—Ay Charlie, tienes toda la razón, mi amor… es que no hay nada más sincero que un culito cuando recibe visita… esos peditos son como un aplauso de bienvenida.
Oye Edu!, mira cómo tengo a Dieguito… ya casi la tengo toda adentro, ¿cómo va Charlie?, ¿ya se la tragó completa?—
—ufff que rica se ve tu vergota enterrada en esa belleza de culito, al rato me dejas chupártela con los jugos de Diego!…. Charlie ya se tragó más de la mitad!!!… lo estoy acostumbrando poco a poco… sin prisa!.. tenemos toda la noche!—
—Claro que sí, Edu… cuando acabe con Dieguito te la dejo chupar, pero me la limpias bien limpiecita con esa lenguota que tienes. —
Empuja un poquito más y Diego suelta un gemido largo.
—Eso es, mi amor… ya casi entra todo—
Le acaricia la espaldita sudada.
—Y tienes razón, sin prisa… estos dos angelitos se merecen que los abran con calma—
Eduardo empieza a moverse suavemente, metiendo y sacando su verga, despacio, el ano de Charlie se contrae y se relaja, dándole cariño a la verga de Eduardo.
—-por cierto Hermano!… te iba a decir que…. El señor Esteban… me dijo que mañana el vendrá a hacer el turno de la noche, así que yo me quedaré descansando en casa…. Entonces eso significa que tú no podrás quedarte tan tarde con los chicos….. y tampoco quedarte a dormir…. Lo siento! Mucho…—
Brandon frunce el ceño mientras empuja el último tramo de su verga dentro de Dieguito, que suelta un gritito ahogado.
—¿Cómo que Sr. Esteban viene mañana? ¿El director Esteban?… Ay no, Edu… eso me jode el plan. Justo mañana quería quedarme hasta tarde con los dos, que es viernes y los papás de estos no vienen hasta el sábado.—
Empieza a moverse despacito dentro de Diego, metiendo y sacando la verga suavecito. El ano bien estirado de Diego se observa como se estira hacia afuera cuando saca la verga.
—Bueno… tal vez sea mejor. Si él se queda de turno, no vamos a levantar sospechas. Tenemos que ser discretos tú y yo—
—Así es hermano! Tenemos que ser discretos… recuerda que según el Señor Esteban… tú te vas a las siete de aquí… y yo te he estado cubriendo para que te quedes a dormir… bueno, esta es apenas nuestra segunda noche y mañana si el Señor Esteban se queda, aún tenemos la noche del jueves… porque para corregirte lo que me dices… los padres de Diego y Charlie… regresan el viernes por la tarde….y los van a venir a traer el sábado por la mañana… bueno entonces significa que aún tenemos dos noches más… Hehehe! No todo es tan triste!—
Brandon sonríe y empieza a moverse más rítmicamente dentro de Dieguito, que ya empieza a empujar su culito hacia atrás pidiendo más.
—Así que tenemos jueves y viernes todavía… ufff, dos noches más con estos culitos rosados.—
—-siiii… nunca voy a dejar de agradecerte por darme la oportunidad de follarlos… yo se que son tus pequeños novios!…—
Brandon mete y saca ya con más ritmo, la verga brillando con los jugos de Dieguito.
—Ay Edu, no tienes que agradecerme nada, hermano… tú eres mi mejor amigo ahora y además me has cubierto un montón aquí, al dejar que me quede a dormir…. Pues con estos mis novios, solo los veo cuando los llego a entrenar a su casa, regularmente estamos encerrados en el cuarto de gimnasio, las únicas que están en casa es la del aseo y la señora de la cocina…. Los padres llegan regularmente a las seis de la tarde y a veces me da tiempo de penetrarlos un poco, no lo hago todos los días, porque los padres también follan con ellos, entonces hay días que les arde un poquito el ano, por alguna noche intensa de sexo y tampoco quiero que los padres se enteren que sus hijos follan conmigo. Me conformo con que me chupen la verga esos días. Pero los besos de lengua si siempre se los doy. —
agarra a Diego por la cinturita.
—Además, míralos… estos dos son tan ricos que da gusto compartirlos con alguien que los sepa apreciar.—
Se inclina y le da un beso en la nuca a Diego.
—¿Verdad, Dieguito?, ¿te gusta que tío Edu también te quiera?—
Eduardo se queda sorprendido al escuchar la confesión de Brandon, diciendo que los padres de Charlie y Diego se los follan.
—- ve que papitos tan afortunados son!!!… y bueno tu también de tenerlos siempre para ti!—
Brandon agarra las caderas de Dieguito y empieza a bombear un poquito más fuerte, el sonido húmedo llena la habitación.
—Ni me lo digas, Edu. Esos padres son unos suertudos de mierda!… pero también son discretos, saben guardar secretos. Por eso confían en mí como entrenador personal de sus hijos—
Gime bajito.
—Ay Dieguito… qué rico se siente tu culito, mi amor…—
Eduardo empieza a moverse un poco más fluido, metiendo y sacando la verga, algunas veces la saca toda, observa el ano abierto y la vuelve a meter, sacando más deliciosos pedos del culo de Charlie.
—-Pero…. Entonces los padres de ellos “el señor Fernando y Sr. Miguel” no saben… que tú sabes que ellos los follan?—
Brandon niega con la cabeza, respirando ya un poquito más agitado mientras se mueve dentro de Dieguito.
—No, no tienen ni idea de que yo sé… —
se limpia un poco de sudor de la frente con el dorso de la mano.
—ni tampoco saben que yo me los ando follando también. Creen que solo soy el entrenador, que solo les hago ejercicio y ya—
Sonríe con perversidad.
—Pero estos dos saben guardar secretos, ¿verdad mis amores? Dieguito y Charlie son unos campeones para eso. Su boquita solo se abre para pedir más verga, no para contar secretos.
Ambos niños se ríen al escuchar las palabras de Brandon.
—- siiii… que genial!!!.. la verdad son tan hermosos y tan ricos!… los voy a extrañar muchísimo!…
Eduardo empieza a enterrar el último trozo de su verga y el intestino de Charlie la recibe de una manera tan perfecta.
— por cierto hermano!…. El Señor Esteban… te pregunto alfin algo sobre si podías conseguir candidatos para las plazas que quedarán vacantes aquí en la guardería?…—
Brandon agarra las caderas de Dieguito con más fuerza, embistiendo un poco más rápido mientras habla.
—Ahh… sí, ya acordamos, le enviaré la información de los que conozco!…
Por cierto! ..sabías que el Director… te tiene mucha confianza…? y a mi también!!!… tenemos que ayudarlo para mejorar el personal de este lugar!… imaginas esta Guardería…. En todo el edificio, trabajando solo hombres… de mente abierta y con gustos especiales?
Brandon suelta una risa ronca, sin dejar de moverse dentro de Dieguito, mientras Charlie sigue ensartado en la verga de Eduardo, rebotando suavecito.
—Ufff… eso sería el paraíso, hermano. Imagínate… puros hombres con buen gusto, trabajando aquí… sin viejas metiches ni gente que se escandalice por cualquier cosa—
Se limpia el sudor de la frente con el hombro.
—El señor Esteban sabe lo que hace. Si quiere rodearse de gente de confianza, de mente abierta… pues hay que ayudarlo. Tú y yo conocemos bien cómo debería ser esto, ¿no? Puro personal que sepa apreciar lo que tenemos aquí—
—así es Brandon!!!… y sabes…. El Señor Esteban es el tipo de hombre que a mí me vuelve loco!…. Es un poco maduro, tiene un cuerpo exquisito….—
Dice cada palabra mientras le clava a fondo la verga a Charlie, como si eso reafirmara lo que siente por Esteban.
— ….tiene un enorme culo!… me lo imagino abierto, en cuatro, ofreciéndome el hoyo…. Se lo mamaria por horas!….—
Brandon suelta un gemido, claramente excitado por las palabras de Eduardo, y agarra a Dieguito con más fuerza.
—Ahhh, lo dices en serio, Eduardo?… me estás poniendo más duro de lo que ya estoy… —
chasquea la lengua, mirando a su hermano con una sonrisa cómplice.
—Sí, el señor Esteban está buenísimo!… Ese culote que tiene… se le marca todo aunque use pantalones de vestir. Unas ganas de agarrarlo en su oficina, doblarlo sobre el escritorio y abrírselo todito…!—
Escupe un poco en su verga lubricando el ano estirado de Dieguito.
—Y esos ojos que tiene, ¿los has visto bien? Te mira y parece que te está desnudando el alma… o lo que sea. Imagínatelo de rodillas, con esa boquita llena… mmm, hermano, qué rico sería!..
—-vaya!… claro que lo he visto!.. lo veo todos los días… desde el primer día que lo vi… sentí un escalofrío que me llegó hasta el culo y luego a la verga!…. Y ya le viste el paquete que se le marca… ha de tener una vergota!… para que me rellene todo el recto goloso que tengo…! bueno que yo prefiero meterme un buen pepino en el culo… y no andar buscando verga de cualquiera…—
Brandon se ríe, casi perdiendo el ritmo de sus embestidas por la complicidad de la conversación.
—Claro que le he visto el paquete, hermano… —
se muerde el labio, mirando hacia la puerta como si comprobara que nadie escucha.
—Se le marca un bultote en esos pantalones de vestir que usa. Una verga que ha de ser así de gruesa… y esos huevotes que se le notan cuando camina. Ufff..—
Le da una nalgada a Dieguito que resuena en el salón, como si se desquitara con eso.
—Y te respeto, Eduardo, que seas de los que saben lo que quieren. Un buen pepino en el culo, sin andar regalándoselo a cualquiera. Pero si algún día el señor Esteban te ofrece esa vergota… no me digas que le dirías que no!..—
—-ufff jamás me negaría a sus peticiones… a todo lo que el me pida que le haga! Soy un cochino morboso!… le chuparía la verga todo el tiempo también… bebería directamente del chorro de su orina! Le lamería los pies!… el fluido de su interior recién follado!… serviría el desayuno sobre su trasero y comería sin meter las manos!… amaría hasta los pedos de ese glorioso trasero!…—
El ritmo que mantiene de la penetración es constante, Charlie gime suavemente como hipnotizado.
—a veces cuando se agacha, me dan tantas ganas de olfatearle la raja!… y sentir ese aroma a través del pantalón… (sonríe, sabiendo que es algo que ya intentó hacer)—
—Seguro que el señor Esteban ya se ha dado cuenta de cómo lo miras. Ese hombre es muy listo, huele las intenciones de alguien a kilómetros…—
Sonríe con malicia, bajando la voz.
—Y dime una cosa… cuando se agacha y le ves ese culote… Un hombre tan limpio pero tan… hombre. Apuesto a que huele a puro hombre de poder, de ese olorcito que se te mete en la nariz y ya no se te quita en todo el día—
—-Ese hombre me encanta Brandon…. Pero no me hago ilusiones… el señor Esteban nunca se fijaría en alguien como yo!… apenas tengo 19 años, soy flaco un simple asistente y el tiene un cuerpazo de ensueño… es muy atractivo… y muchas cosas más!—
Brandon detiene sus embestidas un momento y mira fijamente a Eduardo, con un gesto casi paternal mezclado con algo más oscuro.
—Ay, Eduardo, no digas tonterías. Mírate bien… —
chasquea la lengua, negando con la cabeza.
—Tienes 19 años, estás flaquito pero sabroso, mira ese culito que tienes, bien redondito y paradito, estás delgado pero bien definido, tienes cara de angelito travieso… justo de esos que le gustan a hombres como el señor Esteban. Lo que sucede es que tu ropa muy floja no permite que uno se de cuenta del cuerpo que tienes. Deberías usar pantalones un poco más ajustados… porque no lo seduces?—
Reanuda el movimiento de sus caderas, más lento ahora, como si estuviera reflexionando.
—Los hombres maduros y con experiencia saben apreciar la juventud. Y tú no eres cualquier chico… eres inteligente, discreto, tienes la mente bien abierta y además eres guapo. Y mira esa verga que tienes!… es una belleza!… ya quisiera tenerla así de larga… pero estoy feliz con mi grosor hehehe…. No te subestimes, hermano. El señor Esteban sería un tonto si no se fijara en ti.—
—-ufff Brandon… gracias por tus palabras!… intentaré hacer algo… a ver qué se me ocurre!—
Brandon se detiene un momento y le dice — “Si tú no lo aprovechas ahora, el señor Esteban va a contratar a otro igual que tú, de tu edad y ese te va a tomar ventaja y te vas a quedar sin la oportunidad!.. es mejor que lo intentes… nada pierdes”—
Brandon se estira de lado, dandole una palmada en la nalga a Eduardo, con expresión seria pero cálida.
—Y mira, te voy a dar un consejo… Mañana vienes a trabajar, pero te pones algo más… presentable, ¿entiendes? Unos pantalones que se te ajusten bien atrás, una camisita que se te pegue al pecho… nada vulgar, eh, solo que se te note el cuerpito. Y cuando estés cerca de él, míralo directo a los ojos, sonríele así como solo tú sabes, y si, se presenta la oportunidad, dile que estás interesado en ayudar más, en tener más responsabilidades… que quieres aprender de él. A los hombres como el señor Esteban les gusta sentirse admirados. Hazle saber que lo respetas, que lo ves como un mentor… y que estás dispuesto a todo por estar cerca de él—
Le guiña un ojo con complicidad.
—Lo demás… se dará solo, ya verás—
—-ufff hermano!!! Te amo!!… creo que te daré mi culo para que lo folles un día de estos… como agradecimiento!!!—
Brandon sonríe muy agradecido, aceptando la oferta y luego saca la verga del culo de Diego, se pone de pie ofreciéndosela a Eduardo “chúpala… y ya cambiemos de posición.. estos nenes ya están listos para la acción. Y diversión de verdad!… vamos a hacer estiramientos mientras los penetramos!.. te enseñaré cómo se hace” Pero ahorita… —
se coloca frente a él, ofreciéndole la verga
—Chúpala, hermano, ponla bien dura para lo que sigue. Y sí, ya es hora de que estos nenes se diviertan de verdad—
Eduardo chupa la verga mojada de Brandon, el sabor salado de los jugos anales de Diego, es un manjar en su boca. Los niños aprenden de todas las cosas que ellos disfrutan.
—- Ufff siempre quise hacer eso!!! Y sabe tan delicioso!—
Brandon le acaricia el cabello mientras Eduardo lame, con una sonrisa de orgullo paternal.
—Así hermano… con calma, saborea todo… eso que sientes es la pura esencia de la vida, el sabor de la hombría y la intimidad. Y mira a los nenes, ¿ves cómo aprenden? Están viendo que entre hombres se puede compartir todo, hasta lo más íntimo. Eso no lo enseña nadie en el colegio, Eduardo. Esto es educación de la buena—
Brandon se dirige a las sillas colgantes y las ajusta de manera que queden a una altura más cercana al suelo, para sentar a los chicos en la silla y ellos meterse por debajo y penetrarlos. Pero haciendo el juego del “torbellino”. El cual consiste en colocar al niño sentado en el arnés, colgando, con las piernas abiertas y elevadas hacia arriba, de manera que el ano quede en dirección del suelo, para que el entrenador pueda acostarse abajo de él y penetrarlo, una vez penetrado, empieza a girar al niño suavemente para que las correas arriba empiecen a enrollarse, y gradualmente el arnés irá subiendo elevando al niño y la verga se irá saliendo poco a poco. Cuando el niño se haya elevado, pero aún tiene la punta metida dentro del ano, entonces lo sueltan, dejándolo girar por inercia de regreso, y el cuerpo estará girando con la verga metida, a medida que gira y se desenrollan las cuerdas, la verga se va metiendo nuevamente. Debe haber suficiente lubricación dentro y fuera del ano para evitar irritación. Brandon explica a detalle mientras Eduardo le escucha atentamente.
Brandon: — vamos a preparar a Diego a mi altura y luego ponemos a Charlie para que tú lo puedas penetrar!….—
Eduardo: —excelente!!… que rico juego! Se ha de sentir delicioso…—
Brandon ajusta meticulosamente las correas del arnés, sus manos expertas asegurando cada hebilla mientras explica con entusiasmo.
—Mira, Edu, la clave está en la altura y la lubricación. Diego va sentado aquí, con las piernas bien abiertas y elevadas, ¿ves? Así su culito apunta directo al cielo… digo, al suelo. Yo me acuesto justo debajo y la punta de mi verga queda alineada con su entrada. Una vez adentro, empiezo a girarlo despacito…. Las cuerdas de arriba se van enrollando y el arnés sube, ¿captas? Mi verga se va saliendo centímetro a centímetro mientras él gira. Pero solo hasta que quede la puntita adentro… y entonces ¡zas! Lo suelto y él gira de regreso solito, la inercia hace que la verga entre otra vez completa mientras se desenrolla. Es un vaivén delicioso, compa!..—
–mierda!!! Que morbo!… jamás habría imaginado esto!… eres un maestro Brandon!—
Brandon suelta una carcajada profunda mientras termina de ajustar las correas, sus ojos brillan con orgullo.
—Gracias, hermano, gracias!… pero esto no es nada. Llevo años perfeccionando el arte, ¿sabes? No cualquiera puede hacer esto sin lastimar, tienes que conocer el cuerpecito del niño, tener paciencia, mucho lubricante y saber exactamente hasta dónde girar. La seguridad es primero, Edu, la seguridad y el placer. Por eso hay que penetrarlos muy bien antes, para que su ano ya esté listo para esta clase de juegos…
Ahora, tú vas a sentir lo mismo con Charlie cuando lo pongas en tu columpio. Pero acuérdate: despacio al principio, deja que el ano se adapte, que el giro sea suave… lo haré yo primero y observa…—
Brandon se acuesta debajo de Diego, la altura es perfecta, lo penetra cuidadosamente, elevándolo con ambas manos, Eduardo lo ayuda a levantarlo un poco, luego lo sueltan y la verga se ensarta hasta la base, Diego está prácticamente sentado sobre la verga. Abre su boquita sintiendo la presión de la verga gruesa de Brandon, su ano está bien estirado.
—me permites grabar este momento Brandon?—
Brandon mantiene a Diego en su lugar, sintiendo cómo el culito del niño se adapta a su grosor, y sonríe con aprobación.
—Claro que sí, Edu, grábale cómo su pequeño agujerito se traga mi verga completa… este es un momento digno de documentarse. Pero te pido discreción, mi hermano, que sea de nuestra colección privada, ¿vale?—
Con una mano sostiene la cadera de Diego, con la otra empieza a girarlo lentamente, las cuerdas del arnés comienzan a enrollarse en el soporte superior, elevando casi imperceptiblemente al niño mientras la verga empieza a salir poco a poco, brillante de lubricante y jugos anales.
—-Siiii, no te preocupes! No les grabaré el rostro…. Seré muy cuidadoso!!!…. y sii para empezar nuestra colección!…—
Brandon suelta a Diego justo cuando solo la puntita de su glande rosado permanecía dentro del ano del niño. Las cuerdas comienzan a desenrollarse con un giro suave, y el cuerpecito de Diego gira en espiral descendente mientras la verga se va hundiendo nuevamente centímetro a centímetro.
—¡Míralo, Eduardo!… ¡es hermoso!… siento cómo su agujerito se enrosca en mi verga… cada vuelta la traga más profundo… ufff… esa sensación de su interior calientito girando alrededor… es pura gloria…—
Diego emite pequeños jadeos entre risas mientras el columpio se desenrolla por completo, quedando nuevamente ensartado hasta la base, su culito reposando contra los huevos gordos de Brandon.
—¡Joder!… tenemos que hacerlo otra vez, viste son seis vueltas… solo fueron cuatro … y luego preparamos a Charlie para ti… entre más larga es la verga, más vueltas pueden dar ellos!!! ¿estás grabando bien, hermano?—
—- es una belleza esto!!… no he perdido detalle!!!… voy a grabar desde que empieces a enrollarlo!…. 1…. 2…. 3!!—
Brandon empieza a girar a Diego nuevamente, esta vez contando en voz alta mientras Eduardo graba cada detalle. Las correas del arnés se enrollan lentamente en el soporte metálico, elevando al niño mientras la verga gruesa y venosa va saliendo del ano estiradito.
—Uno… mira cómo se va descubriendo el tronco… ufff, Edu, enfócate ahí, en cómo su culito va soltando la carne…—
La verga sigue saliendo dejando ver parte de los 16 centímetros de carne.
—tres… ya ves, el glande todavía adentro, esa puntita ya se resiste a salir… el ano de Diego no quiere soltarla… es un chupador, este nene…—
Diego gira suavemente, sus piernitas abiertas y elevadas, la mirada perdida entre el placer y la concentración, su boquita entreabierta emitiendo jadeos rítmicos.
—cinco… ahora sí, solo la punta, ¿ves?… el glande rosado oscuro asomando entre esos labios estirados… ¿lo tienes bien grabado, hermano?… ahora prepárate porque lo suelto y esto se pone delicioso…—
Brandon retira las manos y el mecanismo empieza a desenrollarse. Diego gira en sentido contrario, y la verga va desapareciendo en su interior con cada vuelta, el ano tragando carne centímetro a centímetro en espiral, succionándolo hasta quedar nuevamente ensartado hasta los huevos.—
—-Wow Que maravilla!!!…. Es una puta delicia!! Hermano eres un genio!… ahora déjame intentarlo con Charlie, antes que disminuya su dilatación!—
Brandon se incorpora con cuidado, sacando su verga brillante del culito de Diego, que queda abierto y pulsante. Le da un beso en la boca a Diego, jugando con su lengua y lo deja ahí colgando, pues el juego no ha terminado.
—Claro, hermano, tienes razón… hay que aprovechar que Charlie está bien dilatadito. Ven, nene, que ahora te toca el torbellino con el tío Eduardo… pero antes, déjame darte más lubricante, que el juego se siente mejor cuando resbala todo bien.—
—Ahora, Edu, acuéstate justo debajo… así, perfecto… yo te ayudo a alinear a Charlie… cuando estés adentro, le das dos vueltas completas al arnés con cuidado, ¿vale? Nada más dos, por ser primera vez… luego lo sueltas como yo hice… verás qué maravilla se siente…
Eduardo se acomoda abajo, elevando un poquito el cuerpo de Charlie y metiendo su verga despacio, hasta lograr introducirla toda. Se quedan sorprendidos que el intestino de Charlie es bastante receptivo en profundidad. El niño gime suavemente.
—wow se la tragó toda a la primera!!… creo que saldrán unas diez vueltas hasta la punta!… pero ahora solo dos para empezar verdad?—
Brandon observa con aprobación y coloca su mano en el hombro de Eduardo para guiarlo.
—Así es, hermano, solo dos vueltas para empezar… pero mira, ¡se la tragó completita! Eso habla muy bien de Charlie, tiene un intestino profundo y receptivo… diseñado para esto. Y sí, con 20 centímetros que tienes, calculo que podrían ser hasta diez u once vueltas cuando ya domines la técnica… pero con calma, que el nene necesita acostumbrarse al movimiento—
Aplica más lubricante alrededor del ano de Charlie, que está completamente estirado en el tronco de Eduardo.
—Ahora empieza a girarlo, despacito… siente cómo su interior va soltando tu carne… ufff, ¿sientes eso?… cada vuelta es un masaje diferente… disfrútalo, Edu…—
—puffff… su intestino caliente… me acaricia la verga…—
Eduardo le da dos vueltas y la verga se sale solo un poco. Luego suelta el cuerpo de Charlie y empieza a girar de regreso.
Brandon sujeta el cuerpo de Charlie para evitar que se desplace demasiado, riendo con aprobación.
—¡Ahí está!… ¿ves hermano?… pufff, parece una broca humana dando vueltas preciosas… y ese calor interno de Charlie es adictivo. Cómo te digo, el intestino parece diseñado especialmente para esto… cada vuelta te aprieta distinto y el glande se va acariciando las profundidades de tu nene…—
Mira a Diego, que sigue colgado observando todo, con su pene duro y goteando.
—Mira, Diego está fascinado viendo cómo su hermanito está girando en tu verga… Ahora hermano!! Vamos a darle el total de vueltas que podamos conseguir… mientras tanto yo los grabaré!—
—-de acuerdo!.. ahí voy! —
Eduardo empieza a enrollar, girando suavemente el cuerpo de Charlie. Contando cada vuelta, “tres, cuatro….seis…ocho…diez, once” Wow… once vueltas!!! Casi lo tengo en la punta de la verga!.. aún está metida!!!… un, dos, tres! Suelto! —
El cuerpo de Charlie empieza a girar de regreso, el ano se va clavando en la verga en cada vuelta, Eduardo abre la boca y aprieta sus pies, sintiendo el placer en su verga, hasta que el culito del niño queda sentado totalmente sobre su pelvis, con la verga bien metida—
Brandon graba con su teléfono, acercándose para capturar la danza de las cuerdas y la verga y huevos de Eduardo.
—¡Once putas vueltas, hermano!… ¡eres un maldito artista de la broca!… y Charlie girando como un trompo precioso… uffff… y después el baile de regreso… esa verga tuya desapareciendo otra vez hasta el fondo…—
se lame los labios.
—… Diego, ¿viste eso?… tu hermanito es un profesional enrollándose…—
Diego: me encanta este juego!!! Yo también quiero probar en la verga de Eduardo!!!—
Brandon se ríe, bajando el teléfono y acariciando la cabeza de Diego.
—¡Claro que sí, pequeño danzarín!… le damos un descansito a Charlie mientras se recupera de ese bailecito, y ahora te toca a ti… pero antes ven… vamos a prepararte bien, que el juego de las cuerdas necesita un culito bien lubricado. … Eduardo, mientras tanto ve acomodándote debajo, que Diego será la siguiente broca humana…—
Eduardo muy obediente y hábilmente se acuesta debajo de Diego, metiéndole de una vez la verga en su ano dilatado.
—-Oye Brandon, porque no vas y penetras a Charlie, y así lo hacemos los dos al mismo tiempo!!.. te parece?—
Brandon observa fascinado mientras la verga de Eduardo desaparece en el culito de Diego, luego sonríe con picardía, acercándose a Charlie que aún está extasiado por la experiencia anterior.
—¡Excelente idea, hermano!… Charlie, ¿escuchaste a tu novio Eduardo?… ahora tu novio Brandon va a meterse en tu culito dilatado… mientras Diego enrolla esa verga larga… así los dos hermanitos disfrutan al mismo tiempo…—
Brandon se coloca de debajo de Charlie, empieza a meter suavemente su verga más gruesa, dando pequeños movimientos hacia arriba, para hacerlo de la forma más suave, pero ese culito también está acostumbrado a la verga de Brandon.
Ambos tienen a los niños enrollados, y cuentan hasta tres para soltarlos y que se desenrollen, ensartándose gradualmente las vergas.
Brandon sujeta a Charlie con firmeza después del desenrollado, su verga gruesa latiendo profundamente dentro del culito del niño.
—Ufffff… ¡mira eso, Eduardo!… los dos danzarines girando al mismo tiempo… Charlie se lleva la medalla de oro con once vueltas…—
acaricia el trasero de Charlie mientras mantiene la verga bien adentro.
—… ¿cómo sientes tu verga, hermano?—
—Estoy a punto de correrme!!! Una vuelta más y ya no resistiré—
Brandon empieza a moverse lentamente dentro de Charlie, manteniendo el ritmo para no venirse todavía.
—Aguanta un poquito, hermano… mira a Diego ahí colgado, necesita que su novio le llene el intestino primero… —
jadea, conteniéndose.
—… ufff… vamos a hacerlo juntos… a la cuenta de tres ambos soltamos toda la leche adentro de estos culitos abiertos… ¿preparado?—
—-siii estoy listo!—-
Brandon aprieta los dientes, agarrando firmemente las caderas de Charlie mientras empuja su verga hasta el fondo. Luego suelta un gemido animal mientras su verga palpita violentamente, disparando chorros espesos de semen directamente al intestino caliente de Charlie.
—… ufffff… recibe toda la leche de tu novio…—
Eduardo cierra los ojos, mientras se descarga completamente dentro de Diego, gruñendo con intensidad.
Brandon se queda quieto unos segundos, recuperando el aliento, su cuerpo temblando ligeramente mientras su verga sigue palpitando dentro de Charlie, soltando las últimas gotas de semen.
—Ahhh… mierda!, hermano… qué delicia…—
mira a Eduardo con una sonrisa cansada pero satisfecha.
— Diego y Charlie son unos campeones… reciben leche como profesionales… ufffff…—
acaricia tiernamente las nalguitas de Charlie, que aún está ensartado en su verga.
—… ¿crees que es demasiado si duermo con mi broca adentro de Charlie?… digo, para no desperdiciar ni una gota…—
—-hahaha no seas tan malvado… creo que ya recibieron bastante por hoy… vamos a bajarlos de estos arneses—
dice mientras empieza a soltar las piernas de Diego.
—Tienes razón, tienes razón… bastante bien se portaron estos dos angelitos traviesos hoy…—
—Brandon, Creo que debemos ir pronto a la cafetería a Cenar!!!… los chicos deben tener mucha hambre.. y deben ir a Dormir!—
—Tienes toda la razón, hermano… estos campeones necesitan recargar energías…—
mira a Diego abrazando a Eduardo.
—… Además, creo que tanto los niños como nosotros nos ganamos una buena cena… y luego a dormir, que mañana la realidad nos espera!—
Se visten rápidamente y bajan por el elevador, para evitar las gradas. Eduardo y Brandon preparan la cena, mientras los chicos beben un poco de té de manzanilla, de forma estratégica.
Brandon coloca los platos, sirviendo porciones generosas para todos, luego se sienta junto a Charlie, abrazándolo suavemente.
—Buen provecho, mis pequeños danzarines… coman bien que hoy hicieron mucho ejercicio…—
guiña un ojo a Eduardo.
—… ¿verdad, hermano?… y después derechito a la cama, que mañana hay que ir a las clases… y cómo vamos a dormir hoy? Cambiamos?—
—-Si los chicos están de acuerdo, podemos intercambiar!… Charlie hoy duerme contigo y Diego conmigo… que te parece Diego? Y tu Charlie?
Diego se voltea hacia Eduardo y lo abraza, emocionado.
Diego: —¡Sí, sí, sí!… quiero dormir abrazado de mi novio Eduardo… hoy me porté muy bien en el juego de cuerdas, ¿verdad?.
Charlie: —…a mí también me gusta la idea… —
Brandon sonríe, acariciando el cabello de Charlie.
—Entonces está decidido… Diego con su novio Eduardo, y Charlie conmigo… cada quien con su broca favorita… aunque la mía es más gruesa, ¿eh, Charlie?…—
Todos empiezan a reír.
Terminan la cena, la noche seguirá avanzando mientras descansan…
Las seis de la mañana y suena el despertador. Eduardo hubiera deseado que la noche fuera más larga. Es miércoles por la mañana y le parece que esa semana ha sido tan larga.
Se levanta despacio, sentándose a la orilla de la cama, mientras observa a Diego despertarse y estirarse como gatito; le da un beso en la mejilla.
— … amorcito!.. ya es hora de levantarse… nos damos un baño juntos? O voy yo primero?—
Diego, se incorpora restregándose los ojos, abrazando a Eduardo de inmediato.
—¡baño juntos, novio!… así me enjabonas la espalda… y el culito… sonríe travieso.
—de acuerdo mi lindo!… metete, empieza a mojarte ya vuelvo, iré a asegurarme que Brandon ya se haya levantado—
El niño se mete a la ducha y Eduardo sale de la habitación solo en boxer, la verga la lleva media despierta, se nota por un lado, casi se sale la punta por la manga. Toca a la puerta y luego la abre.
Brandon: —¡Buenos días, hermano!… veo que tu amiguito también se está despertando…—
señala con la cabeza hacia el bulto que se asoma por el boxer de Eduardo.
—… ¿dormiste bien con Diego?… Charlie y yo dormimos como piedras, ¿verdad, pequeño?—
Charlie sonríe mientras se frota los ojos. Eduardo recostado de hombro en el marco de la puerta, ríe por el comentario de Brandon, subiéndose la manga del boxer, dejando al descubierto su verga semi erecta.
—-aquí está para que la aprecien!…. Hehehehe…. Bueno! Démonos prisa porque pronto vendrá el Director y todos debemos estar listos, como si nada ha pasado aquí!…..—
da la vuelta y al mismo tiempo se regresa.
—oye Brandon!… el otro día no viste de casualidad un boxer y una camiseta míos?… no recuerdo haberlos llevado a casa!… o quizás si?—
—¡Uy, hermano!, no he visto nada… aunque con el despelote de esa noche quién sabe… *ríe bajito*… Capaz y hasta terminaron en algún otro lugar…—
Eduardo se rasca la cabeza mientras camina de regreso a su habitación. Brandon por su parte no ha visto nada.
Son las 7:30 de la mañana, el aroma a café se percibe en los pasillos. Sentados los cuatro a la mesa, terminando el desayuno, Esteban aparece subiendo las gradas hacia el Tercer nivel, los ve reunidos y se llena de alegría, como si se tratara de su pequeña familia.
Brandon se pone de pie para saludarlo, mientras Eduardo termina de tragar el bocado.
Brandon: señor Esteban! Buenos días!—
Extiende la mano para saludarlo.
estrecha la mano de Brandon con firmeza.
— ¡Buenos días, Brandon, viniste temprano otra vez!—
Posa la mano en el hombro de Brandon un segundo más de lo normal.
— Veo que hoy todos madrugaron….—
Sus ojos recorren la escena familiar con una calidez auténtica.
—¿Ya desayunaron bien? Porque hoy la jornada va a estar movida…—
Eduardo termina de tragar y toma un poco de jugo de naranja, se anticipa a hablar en defensa de la presencia de Brandon.
—Si!… todos madrugamos!… le pedí a Brandon que viniera otra vez temprano, para mostrarle el resto de las instalaciones…
—Así es Señor… ya había apartado la mañana para venir acá con Eduardo y luego pensábamos ir a dar una vuelta por aquí al parque del bosque… Eduardo quiere que lo apoye con algunas rutinas de ejercicio de aire libre—
Esteban asiente lentamente, llevándose una taza de café que alguien dejó servida. Su mirada recorre a los dos muchachos con aprobación.
— Perfecto entonces… Terminen con calma, y cuando estés listo me buscas abajo Brandon, antes de que te vayas, solo para darte algo de información de las plazas. Me gusta la gente que sabe aprovechar las mañanas… habla bien de ti, Brandon—
Sus ojos brillan con un matiz difícil de descifrar.
— Eduardo, te felicito por estar tan atento… Ya luego me cuentas eso del parque… y del ejercicio… bueno, si tú quieres—
Esteban sintió una punzada de celos levemente, al escuchar que Eduardo y Brandon irían a dar una vuelta por el parque y pasar tiempo juntos.
—-Gracias! Señor… para mí es un placer ayudarlo en lo que pueda… y bueno por eso soy su asistente hehehe—
Esteban deja la taza sobre la mesa y le da una palmada suave en la espalda a Eduardo.
— Y por eso mismo te escogí… No cualquiera entiende lo que este lugar necesita…. ¡Disfruten lo que queda del desayuno, chicos!—
Se gira y camina hacia las gradas, sus nalgas se mueven de un lado a otro suavemente en cada paso, cubiertas ahora por un pantalón de gabardina color khaki, mientras Eduardo y Brandon lo observan e intercambian miradas.
Eduardo baja la voz, inclinándose un poco hacia Brandon.
—-por Dios!… que culo tan glorioso se le ve!—
Eduardo se relame el labio inferior, con una sonrisa pícara.
—Esas nalgas parecen dos melones peleando por salirse del pantalón… Y lo peor es que él lo sabe, estoy seguro. ¿Viste cómo baja las gradas? Va meciendo esas nalgotas como si supiera que uno atrás se derrite…—
Se echa hacia atrás en la silla, cruzándose de brazos.
—Eduardo!… Te apuesto lo que quieras, que el desgraciado se pone pantalones ajustados a propósito, solo para verte sufrir…. Yo opino… que te coquetea!… pero tú no te das cuenta!—
Eduardo se sonroja por las palabras y le dice a los niños que ya es hora de ir al salón de tecnología, para recibir las clases virtuales. Los dos niños se levantan rápidamente hacia su habitación para lavarse e irse al salón de clase. Mientras aprovecha a quedarse un momento a solas con Brandon.
—-tú crees eso amigo? —
Brandon mira hacia la escalera por donde desapareció el director, luego vuelve la vista a Eduardo con una sonrisa.
—Pues…—
baja la voz casi en un susurro.
—… no sé si coquetea, pero el hombre te mira de una forma… especial. Como si te estuviera midiendo para algo—
Se pasa la mano por el cuello.
— ¿Tú no has notado cómo te toca? El hombro, la espalda… siempre buscando el contacto—
Se inclina hacia delante, apoyando los codos en la mesa.
— Y ahorita, cuando le dije lo del parque y el ejercicio… por un segundo vi algo raro en sus ojos. Como si no le gustara la idea de que tú y yo andemos solos por ahí—
Los ojos de Eduardo brillan con un destello mágico de esperanza alentadora.
—tú crees que se pondría celoso de mi?… es que me cuesta creer que el se llegue a fijar en alguien como yo!—
Brandon niega con la cabeza, sonriendo.
—Eduardo, hermano… mírate. Eres guapo, servicial, atento… y estás aquí metido casi las doce horas del día con él. ¿Quién más le aguanta el paso?—
Da un sorbo al resto de su jugo.
—Además… no sé si serán celos por ti en específico… o celos de compartir lo suyo. Pero ese hombre no te ve solo como un empleado, de eso estoy seguro.—
—-hay hermano!… me ilusionan tus palabras!… te confieso, desde que lo conocí ya perdí la cuenta de las veces que me la he jalado pensando en su verga y culo…. Y….. fantaseo que hacemos tantas cochinadas juntos!!!—
Suspira profundamente, dejándose caer en el respaldo de la silla.
Brandon se pone serio de pronto, bajando aún más la voz.
— Oye, pero… cuidadito, ¿eh? Ese hombre es tu jefe, y esto es una guardería. No vayas a meter la pata y cagarla.—
Te mira fijamente.
— Aunque… si lo que quieres es saber si le interesas… igual y yo puedo calcular el terreno cuando hable con él a solas. Sin decir nada directo, obvio—
—Hay no seas tan moralista!… pero dime… que harías para calcular el terreno que dices? O para sacar más información?—
Brandon se ríe suavemente, negando con la cabeza.
—No es ser moralista, es ser cuidadoso y realista, el sea lo que sea es el dueño de acá!… Bueno eso creo!… o no es el dueño?. Pero bueno…—
—Si, se supone que es el dueño… pero parece que antes no venía todos los días… otras personas administraban… bueno, eso es lo que he visto en los papeles de la oficina—
Brandon se pasa la lengua por los labios mientras piensa.
—… cuando esté en su oficina, puedo soltar algún comentario y ver cómo reacciona. Algo como «Eduardo habla muy bien de usted, se nota que lo admira mucho» o… insinuar que has hecho comentarios maravillosos … así como al pasar. Si se le iluminan esos ojitos o empieza a preguntar más, ahí tienes tu respuesta—
—-Brandon!!! Eres un genio!… la verdad te admiro mucho!… eres muy astuto e inteligente!…—
Se limpia los labios con una servilleta.
—pues entonces hazlo, ahora cuando bajes a su oficina a hablarle de los candidatos que tu conseguirás. Aplica esa astucia que me estás diciendo!—
Brandon se levanta de la mesa y se estira, mostrando su torso trabajado bajo la camiseta ajustada.
—Trato hecho, amigo. Pero si el plan funciona, me debes seis cervezas y tu culito! …hehehe!… ya sabes que entre hermanos también es rico y válido follar!—
Recoge los platos y los coloca sobre una bandeja.
— Bueno, voy bajando. Deséame suerte. Y tú relájate, que esos nervios se huelen desde lejos—
Se ríe bajito, mientras se dirige a las gradas para ir a la oficina del director.
—-de acuerdo!… lo que tú pidas amigo!—
Brandon baja por las gradas hacia la oficina de Esteban, mientras Eduardo se mete a arreglar las habitaciones.
Baja las gradas con paso firme pero relajado. Al llegar a la puerta de la oficina, que está entreabierta, toca suavemente con los nudillos.
—¿Señor Esteban? ¿Se puede? —
Su voz suena casual, aunque por dentro repasa mentalmente la estrategia.
Esteban lo invita a pasar y le pide que tome asiento. Brandon siempre con sus shorts de entreno y tenis deportivos.
—con su permiso señor!… me voy a sentar por aquí…—
Esteban, que estaba revisando unos papeles, alza la vista y le sonríe de manera acogedora, haciendo un gesto amplio con la mano.
— Adelante, adelante, Brandon. Siéntate donde estés más cómodo. Quieres algo de tomar? me gusta que la gente esté a gusto en esta oficina—
—-No señor, gracias!… aún estoy lleno, acabamos de desayunar!… Eduardo es un gran chico!… muy atento, otra vez me invitó a desayunar acá… pues me mostró a detalle las instalaciones y luego por la hora, me dijo que desayunara con ellos. Eduardo es ….—
Se queda buscando una palabra adecuada, mientras observa la orilla superior de la pared.
—es simplemente maravilloso!… no cree?—
Esteban entrelaza los dedos sobre el escritorio mientras lo escucha con atención, una leve sonrisa formándose en sus labios.
— Eduardo… sí, es un chico muy especial. Siempre tan servicial.—
Inclina ligeramente la cabeza, observando a Brandon con curiosidad.
— Veo que ya han congeniado bastante bien en los pocos días que llevas aquí. Eso habla bien de ti también, Brandon. No cualquiera logra conectar tan rápido con Eduardo!…—
—-bueno… es que se ha portado muy bien.. y yo valoro eso!… además le digo algo…—
Esteban se queda a la espera de lo que Brandon quiere decir.
— Dime, Brandon. Aquí tienes toda mi atención.—
—Eduardo, lo admira mucho a usted!… demasiado diría yo!… siempre me dice que usted es una persona maravillosa, inteligente…. Que tiene un gran porte!… que lo ve con tanto aprecio… y sobre todo la inteligencia y manera de resolver las cosas…. Que quiere aprender mucho de usted… “Siempre habla muy bien de usted” Señor Esteban….—
Responde sintiéndose alagado y enamorado de los comentarios de Eduardo. Una sonrisa amplia y genuina se dibuja en su rostro.
—Vaya… me dejas sin palabras, Brando…. Eduardo es un muchacho muy observador, sin duda. Me halaga saber que piensa eso de mí.—
Baja la mirada un instante como reflexionando.
— Sabes, yo también le tengo un gran aprecio a ese chico. Tiene un potencial enorme, una mente curiosa y…—
Levanta la vista, sus ojos brillando con un matiz especial.
—y…. una inocencia que ya quisieran muchos conservar.—
—-hehehe… inocencia señor??… podría explicarme cómo ve usted eso?—
Esteban se recuesta en su silla, jugueteando distraídamente con un bolígrafo mientras sus labios forman una sonrisa entre nostálgica y picardía.
— La inocencia, Brandon… esa cualidad tan pura que tienen algunos jóvenes de ver el mundo sin malicia, sin dobleces. Eduardo aún conserva esa chispa, esa forma de admirar las cosas simples, de confiar—
Hace una pausa y te mira directamente.
— Aunque entre nosotros, creo que también es más despierto de lo que aparenta. Eso lo hace aún más interesante, ¿no crees?—
—bueno creo que tiene algo de razón en lo que dice… y bueno todos tenemos nuestros lados oscuros y traviesos!… verdad? Hehehe—
Esteban suelta una risa profunda y cómplice, dejando el bolígrafo sobre el escritorio mientras asiente lentamente.
— Oh!!, sin duda, Brandon. Todos tenemos ese lado travieso y perverso que nos hace humanos… algunos más que otros, desde luego!—
Sus ojos oscuros le sostienen la mirada con intensidad.
— La cuestión es saber cuándo y con quién mostrarlo, ¿no te parece?—
Se inclina un poco hacia adelante, bajando ligeramente la voz.
— Me alegra ver que eres de mente abierta. Eso es una cualidad que valoro mucho en mi equipo—
—si señor, creo que no tengo prejuicios…al igual que creo que Eduardo tampoco los tenga… sabe, a mí me parece que Eduardo anda enamorado!—
Esteban arquea una ceja con evidente interés, su postura se tensa ligeramente mientras sus dedos tamborilean suavemente sobre la superficie de madera.
— ¿Enamorado dices?—
Su voz se vuelve un susurro casi confidencial.
— Vaya, vaya, Brandon… eso sí que no me lo esperaba!. ¿Y de quién podría estar enamorado ese muchacho? ¿Te ha contado algo al respecto?—
—pues no lo sé, no es que el me haya dicho algo, pero se le nota en su carita de ángel que tiene… a veces lo veo como distraído… y por eso se me hace que algún buen tipo lo ha de traer en las nubes…. Un buen prospecto a de tener que lo tiene así…. Porque hay que ser honestos!… Eduardo es muy lindo!… atractivo! Y su inteligencia lo hace aún más interesante; quizás no se sabe vestir adecuadamente, a la forma de su cuerpo, pero la verdad es la verdad!… no cree?—
Una punzada de celos inesperada le revuelve el estómago a Esteban, no se esperaba tal noticia… a su Eduardo nadie se lo va a ganar. Esteban aprieta ligeramente la mandíbula, aunque su sonrisa profesional permanece intacta. Se lleva la mano al mentón, acariciándolo pensativamente mientras digiere las palabras.
— Sí!… Eduardo es realmente lindo, tienes toda la razón.—
Hace una pausa, su tono se vuelve un poco más grave.
— Y respecto a su forma de vestir… bueno, eso es algo que podríamos trabajar con él, ayudarlo a realzar sus atributos naturales.—
Se levanta de su silla y camina lentamente hacia la ventana, dándote la espalda por un momento.
—Pero dime, Brandon… ¿tú crees que ese supuesto prospecto del que hablas… sea alguien de aquí? ¿Alguien cercano a él?—
— pues supongo que tiene que ser alguien de acá mismo, de la ciudad, pero le mentiría si le digo que es alguien cercano a él, eso lo desconozco. Realmente tengo poco tiempo de conocerlo, pero si le interesa saber algo yo podría preguntarle a Eduardo hoy mismo pues, en un momento saldremos a dar una vuelta al parque del bosque, recuerda que le comenté eso, hace un momento cuando estábamos desayunando?—
Esteban se gira lentamente desde la ventana, la luz del sol matutino recortando su silueta musculosa. Sus ojos brillan con un destello particular mientras lo observa.
— Ah, sí… el parque del bosque. Un lugar encantador para conversar.—
Regresa caminando hacia su escritorio, sus pasos lentos y medidos.
— Sabes, Brandon, no quisiera parecer un director metiche, pero… me interesa el bienestar de Eduardo.—
Se sienta en el borde del escritorio, quedando más cerca de él .
— Si pudieras, con mucha sutileza, averiguar qué es lo que trae tan distraído a nuestro querido Eduardo, te lo agradecería enormemente. Solo por su bien, claro está. Como figura paterna que soy aquí para todos ustedes.—
— claro, con mucho gusto averiguaré lo que pueda, pero dígame algo…. qué pasaría si Eduardo estuviera saliendo con alguien? algún hombre? Mayor que él, por supuesto…—
Deja colgada en el aire la pregunta, sin esperar una respuesta precisamente.
Esteban se queda en silencio unos segundos, su expresión se vuelve seria aunque sus ojos mantienen ese brillo hipnótico. Se pasa la lengua por los labios antes de responder en un tono pausad.
—Bueno, Brandon… si ese fuera el caso, habría que asegurarse de que ese hombre sea alguien digno de Eduardo. Alguien que valore su inocencia, que lo guíe con sabiduría, que lo proteja.—
Suspira ligeramente.
— Un jovencito tan especial como él merece a alguien que sepa apreciarlo en todos los sentidos… —¿No crees?—
—estoy totalmente de acuerdo con usted!!!… tengo tan poco de conocer a Eduardo y lo quiero como a un hermano menor!… yo voy a averiguar algo… y no se preocupe!…. conmigo Eduardo está en buenas manos!—
Brandon observa la mirada perdida de Esteban. Y decide mejor ya cambiar de tema, pues el efecto fue mucho más profundo de lo que imaginaba.
— por cierto Señor… quería hablarle de los posibles candidatos para las plazas que sanldran aquí en la Guardería… Como le había comentado ayer por la mañana, son chicos que conocí cuando trabajaba en un gimnasio hace algunos años—
Esteban parpadea un par de veces, saliendo de su viaje mental, y asiente con una sonrisa que recupera su calidez profesional. Se acomoda mejor en el borde del escritorio.
— Ah sí lo recuerdo, excelente, Brandon. Me interesan mucho esos candidatos. Por cierto estas son las especificaciones del puesto, si pudieras enviarles la información y mañana me traes también los nombres y números de teléfono, para que Eduardo los llame para una entrevista la próxima semana.—
Toma unas hojas impresas, se las entrega con movimientos casi calculados.
— Pero antes, déjame decirte algo… me alegra mucho, la forma en que cuidas de Eduardo. Ese instinto protector que tienes… habla maravillosamente de ti.—
Le dedica una mirada de aprobación.
— Ahora sí, cuéntame un poco más de esos chicos del gimnasio. ¿Qué tal son?—
—pues según las características de lo que están buscando, ellos llenan esos requisitos… y… bueno, no tienen tanta experiencia con niños pequeños, pero Eduardo me dijo que aquí los van a capacitar a su manera… y yo estoy más que seguro que si usted les mejora el sueldo, y ganan aquí más que donde están laborando ahora…. Dejan ese trabajo inmediatamente y se vienen para acá con los ojos cerrados!… yo sé lo aseguro!—
Esteban suelta una risa.
—Me gusta tu seguridad, Brandon. Y sí, Eduardo tiene razón, aquí capacitamos a nuestro estilo. No me preocupa tanto la experiencia previa como la actitud, la disposición…. ¿Y dices que son atractivos? Porque si voy a mejorarles el sueldo, al menos que valga la pena verlos por los pasillos, jeje. Es broma, es broma!…—
—-bueno pues si no estoy mal, las edades que tienen son de 26, 25, 24 y creo que uno de ellos tiene 29. Pero son joviales y muy buenas personas, educados…. Y sobre todo con excelente actitud, dos de ellos trabajan ahora en servicio al cliente. El otro está trabajando ahora en un hospital privado por las noches, porque estudia en la universidad todos los días, por la mañana. Y el otro creo que atiende un Call center… si me deja opinar… el que estudia de diario le quedaría perfecto para que haga el turno nocturno!..—
—Y el turno nocturno aquí es tranquilo, más que nada organizar archivos y atender el teléfono. Únicamente si hubiera algún niño hospedado o bebé que cuidar—
—Mira, Brandon, me has ofrecido buenos candidatos. Este Gabriel, estaría perfecto para el turno nocturno sería perfecto, para que no descuide sus estudios y aquí tendría tiempo incluso para repasar.—
Sonríe con calidez.
— Mira, Brandon, déjame contarte algo… Mi sueño para Pequeños Pasos es tener un equipo completamente masculino. Hombres jóvenes, enérgicos, que los niños… solo varones aquí, vean como modelos a seguir. Nada de señoras mayores con olor a naftalina o señoritas que se van a los dos meses. No, no. Yo quiero retener talento, discreción y fidelidad. Por eso ofrezco sueldos muy por encima del mercado, seguro médico privado, bonos trimestrales, incluso les estoy acondicionando un área especial para el personal en el tercer piso, a un costado del gimnasio. ¡Ah! Y con respecto al gimnasio, podrán hacer uso del gimnasio cuando ya estén fuera de su horario laboral, por eso mismo te diste cuenta que hay duchas, sauna, vestidores y clóset. También uniformes de diseño.. unos pants y shorts, que se ajusten adecuadamente y les permitan moverse libremente y unas camisetas polo que les queden perfectas… profesionales pero juveniles, ¿me explico? Quiero que se sientan valorados, que no deseen irse. Con estos cuatro chicos completaría las plazas de cuidadores para la sección preescolar. ¿Crees poder citarlos a todos a una entrevista el lunes de la siguiente semana, de una vez?
—Claro que si Sr. Esteban!… cuente con eso!… el lunes aquí tendrá a esos cuatro golosos!… digo melosos! Hahaha perdon!… se me cruzan las palabras, soy un estúpido!—
Ambos echan a reir a carcajadas sin control. Mientras Eduardo se asoma a la puerta de la oficina.
—¡Golosos, melosos…! ¡Me encanta! Así los quiero, con hambre de trabajar.—
Su mirada brilla divertida.
— No te disculpes, hombre, las mejores contrataciones nacen de confusiones así…—
De repente nota a Eduardo en la puerta y le hace un gesto rápido con la mano.
—¡Eduardo! Pasa, pasa… ¿nos escuchaste reír hasta el estacionamiento?—
—Solo quería decirle señor.. que ya me voy a retirar!.. y como usted se va a quedar hoy en la noche, le iba a preguntar a qué hora necesita que venga de la tarde?—
Esteban se pone de pie lentamente, alisándose los pantalones de vestir sobre sus muslos, y rodea el escritorio para despedir a ambos.
— Sí, Brandon, mejor acompáñalo. No vaya a ser que luego anden con prisas.—
Palmea el hombro de Brandon con firmeza.
—Gracias por todo, de verdad. Me has ahorrado semanas de búsqueda—
Luego mira a Eduardo.
—ven como a las… ¿qué te parece 3:30? Así cenamos algo juntos aquí, y luego ya te vas a descansar a casa, yo puedo pasar todo el día y toda la noche aquí!.. descuida!—
Brandon y Eduardo salen del Edificio, cada uno en su motocicleta, se colocan los cascos, el ruido de los motores se aleja del edificio, uno detrás del otro, en dirección hacia el bosque de la colina, en donde la gente acostumbra a ir a caminar, pasar momentos tranquilos, picnics de parejas, amigos tomando algunos tragos e incluso Cruising.
Esteban se queda un momento en la puerta de la oficina, con los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa satisfecha en el rostro, escuchando cómo el sonido de las motocicletas se desvanece en la distancia.
— Ay, estos dos…—
Murmura para sí mismo, negando con la cabeza divertido.
— Seguro no van a ningún bosque a caminar…—
Se gira lentamente y recorre con la mirada su oficina vacía, el silencio del edificio se hace presente, la ausencia de Eduardo es evidente, y le recuerda las palabras de Brandon “Eduardo anda enamorado”. Mira su reloj de pulsera.
—8:45..AM. perfecto. Me dará tiempo de revisar esos expedientes con calma—
Se sienta de nuevo en su escritorio y empieza a tararear bajito mientras abre el primer fólder.
Mientras tanto…. Minutos después en el bosque, Eduardo y Brandon se acomodan en la grama, bajo la sombra de un árbol inclinado.
—Oye hermano… y a qué edad te diste cuenta que te gustaban los nenes?—
Brandon arranca un poco de hierba y la deja caer sobre sus jeans, sonriendo.
— Uy, hermano… como a los quince. Tenía un vecinito de siete años que siempre andaba en calzoncillos en su jardín. Yo me quedaba embobado viéndolo.—
Suspira con nostalgia.
— Y tú, ¿a qué edad empezaste con esas mañas?—
—-Hay!… no le digas mañas!… mejor dile ese “gusto especial” o… ese “súper poder”… o quizás ese “buen gusto” hahaha… por cierto!… y lograste averiguar algo con el señor Esteban?… Sigues pensando que yo le gusto a él?—
Brandon se ríe a carcajadas, golpeando suavemente el hombro de Eduardo.
—¡Ay, perdón, perdón! Tienes razón, es un «buen gusto», un «súper poder» que pocos saben apreciar.—
Baja la voz, aunque están solos en el bosque.
—Mira… del señor Esteban… Noté varias cositas.. Se te queda viéndo más de la cuenta y esa sonrisa que te pone es diferente a la que le da a los demás. Ahí… hay algo…—
—eso ya me lo dijiste!.. yo quiero saber que te dijo cuando hablaste con él, en la oficina?—
—Aguanta que apenas estoy empezando!… tu amado señor Esteban me dijo: (habla con voz chillante) “Me gusta su inocencia… esa cualidad tan pura que tienen algunos jóvenes de ver el mundo sin malicia, sin dobleces. Eduardo aún conserva esa chispa, esa forma de admirar las cosas simples, de confiar. Aunque entre nosotros, creo que también es más despierto de lo que aparenta. Eso lo hace aún más interesante…”. Osea en pocas palabras le pareces interesante, le gustas!… yo pienso que ese hombre te quiere meter la verga!.. toda hasta el tronco!.. y dejarte bien abierto el culito!… que delicioso!!!—
se queda en shock, con la boca ligeramente abierta, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.
—Espera… ¿de verdad dijo eso de mí?—
Una risa nerviosa se me escapa, mientras sus mejillas se sonrojan intensamente.
— Hay… cuánto desearía estar ensartado en esa vergota que tiene!!! Gemiría como loco!… hasta que se corra dentro de mi! Hahahaha. Rellenando mi intestino de su leche abundante!..—
Brandon le muestra sobre el pantalón que se le está poniendo dura la verga, por las cosas que le dice.
Brandon se ajusta descaradamente el pantalón, marcando aún más el bulto creciente.
— ¡Ay, Eduardo! Mira cómo me pones… y pensar que todo esto es por el señor Esteban. Pero tienes razón, amigo, tiene una verga que te parte en dos, ¡imagínate cómo abre!—
Hace un gesto con las manos, como si sostuviera algo enorme.
—-ufff es lo que deseo!!! Y chuparle el culo!…. Y besarlo, que compartamos su sabor!!… que me chupe mi culo y después me bese compartiendo nuestros sabores!… incluso podriamos intentar frotar nuestros anos, el uno contra el otro, para dejarnos nuestros aromas deliciosos!! Ufff te imaginas eso!!! Ese hombre saca todos mis morbos, fetiches y cerdadas a flote!!!—
Brandon se muerde el labio, visiblemente excitado, su respiración se vuelve más pesada.
— ¡Cálmate, Eduardo! Me la estás poniendo durísima… Aunque…—
sonríe con complicidad.
— todo lo que dices suena delicioso, en especial lo de “frotar nuestros anos”. ¿Sabes? A veces, cuando se agacha en la oficina, se le marca todo…—
hace una pausa, jadeando ligeramente.
— es un hombre que te despierta hasta lo más sucio—
—-puffff siii!! Yo en el sexo con el haría lo que me pidiera!!! Soy un guarro de marca!… coño! Tío!.. hehehe. … Oye Brandon… tu que tienes buen gusto para vestirse… me ayudarías a buscar unos buenos pantalónes? que me queden mejor?…—
—¡Claro que sí, hermano! Con ese culo que tienes, podemos buscar algo que lo resalte aún más… algo ajustado, que le haga babear al señor Esteban cuando camines.—
Le da una palmada amistosa en la nalga.
— ¡Pero no me culpes si el hombre pierde la cabeza cuando te vea!—
—-hahaha no exageres!!… soy un flaco y delgado, al lado de él mi culo es tan pequeño!—
Brandon se ríe, negando con la cabeza mientras lo mira de arriba abajo.
— ¿Pequeño? ¡Ay, Eduardo, no sabes lo que dices! A veces lo compacto es lo más delicioso…— Además, seguro que al señor Esteban le encantaría «proteger» a un chico listo como tú. Confía en mí, te vamos a encontrar unos pantalónes y unas camisas que destaque tus «pequeños pero poderosos» encantos.—
—-gracias Hermano!!! Y tienes tiempo ahora mismo?… está el mall de tiendas acá cerca…—
Ambos acostados en la grama, viendo las hojas de los árboles. Brandon mira su reloj deportivo de pulsera. hoy miércoles no tiene éntrenos agendados, solo el de la tarde en la guardería. Brandon se incorpora sobre un codo, mirándolo con una sonrisa pícara.
—Pues… tengo tiempo de sobra hasta la tarde, así que hoy tu humilde servidor y entrenador de moda está disponible!—
—-Genial!… pues entonces vamos!… veamos algo que no sea tan costoso, pues he tenido algunos gastos y tampoco soy millonario—
Brandon se levanta, sacudiéndose la grama del pantalón.
—No te preocupes por eso, Eduardo. Con buenos ojos, encontramos gangas que abran piernas… digo, puertas. Ahahaha— ¡Vamos, socio, que en dos horas sales de ahí hecho un bombón!—
Ambos se suben a sus motocicletas con destino al centro comercial cercano. A buscar al menos un pantalón que le haga lucir mejor a Eduardo.
Brandon se pone el casco y acelera su motocicleta, gritando sobre el ruido del motor.
—¡Sígueme, flaquito! ¡Conozco una tienda que tiene pantalones que son un pecado, y baratos!—
Sale primero, asegurándose de que Eduardo venga detrás.
Mientras tanto, horas después, Esteban en la oficina con el teléfono de planta en la oreja. “Si!… así es… completamente de acuerdo!… no se preocupe Señor Mattew….. mmm…. Si, así es…. Dos mil dólares exactos, si! Es el paquete full….. cuándo guste! Acá le esperamos!… hasta luego”. Cuelga el teléfono y mira el reloj en la pared, las 15:20 minutos. Eduardo no tardará en llegar, para trabajar solo unas cuantas horas. Esteban se acomoda en su silla, pasándose la mano lentamente por el paquete bajo el escritorio mientras mira hacia la puerta.
—Mmm… ese Eduardito… tan flaquito, tan educado… esa carita de travieso—
sonríe para sí mismo, ajustándose el pantalón.
— Qué bueno que la señorita anterior se fue… si no hubiese sido por eso, no me hubiese cambiado la perspectiva de darle un cambio radical a la guardería y no habría contratado a Eduardo y ahora puedo apreciar otras vistas mientras trabajo—
Esteban se levanta despacio, camina hacia la ventana y se queda mirando hacia afuera, con las manos en los bolsillos, el bulto de su entrepierna apenas disimulado por el pantalón de vestir.
—Ese chico tiene un cuerpecito que pide a gritos una buena verga… y yo, tan generoso como soy, podría dársela, sin pedirle nada a cambio—
El sonido de la puerta principal y un saludo a la recepcionista, se escuchan a lo lejos por el final de las gradas. Eduardo sube apresuradamente
—buenas tardes Señor Esteban!… casi llegaba tarde!….—
Voltea a ver el reloj de la Oficina 15:27, Esteban está de pie, contemplando el paisaje del jardín a través de la ventana. Se gira lentamente, la luz de la tarde enmarca su silueta. Eduardo lleva la ropa de siempre.
—¡Ay, Eduardo! Puntual como siempre. No te preocupes, aún faltan tres minutos, además con todo lo que tú me apoyas y haces aquí, no deberías de tener un horario obligatorio. ¿Descansaste bien? Te ves… fresco. Hueles fresco agradable también.—
—gracias! Señor… Oh! el perfume…. No es como los que usted usa… pero al menos no huele tan mal verdad?—
Esteban suelta una risa, divertida.
— ¿Tan mal? Huele a chico joven, trabajador… honesto. ¿Sabes? Hay perfumes que cuestan fortunas y no huelen tan bien como en la persona correcta.—
Eduardo escucha esas palabras y siente un escalofrío recorrer su cuerpo, no está seguro si ha escuchado algo que puede ser muy especial.
—quizás tiene razón… usted siempre huele muy bien señor—
Esteban se ríe suavemente, complacido.
—¿Ah, sí? Siempre es bueno saber que alguien lo nota, Eduardo.—
Se pasa la mano por el cuello, desabrochándose el primer botón de la camisa.
—bueno… yo.. yo siempre lo noto, unos días usa un perfume y otros usa otro, pero hay uno que usa más que otros—
—El aroma es importante… dice mucho de una person…. A ver, ven. Dime si reconoces qué estoy usando hoy, a ver si eres tan observador como pareces.—
Eduardo se acerca un poco al cuello de Esteban para sentir el aroma.
— Realmente no sé mucho de nombres de perfumes…señor…—
Esteban inclina ligeramente el cuello, exponiéndolo más, y respira hondo, como si disfrutara la cercanía tanto como él.
— Mmm… no necesitas saber nombres, Eduardo. Solo dime qué te hace sentir.—
Su voz baja se vuelve casi un susurro. Agarra la muñeca de Eduardo con suavidad, sus dedos gruesos rozan la piel del chico.
—¿Es fresco? ¿Amaderado? ¿O te recuerda a algo… más íntimo?—
Se queda pensando por un momento.
—me recuerda, cuando una vez, hace años, fuimos de paseo a una playa, el arena blanca y las olas… el aire fresco… y recuerdo que habían unos hombres tomando unas bebidas y reían felices…. Estábamos en una casa grande de madera barnizada… Entonces es como frescura… olor a madera… un poco cítrico!—
Esteban suelta un suspiro casi incontrolado, sus dedos todavía sujetan la muñeca de Eduardo.
—Qué hermoso recuerdo, Eduardo… tienes una sensibilidad especial.—
Lo mira fijamente, con esos ojos oscuros que parecen leerlo por dentro.
—Fresco, amaderado, cítrico… casi poético.—
Sonríe, complacido.
— Y tienes razón: es exactamente esa combinación. Se llama «Eau Fraiche»- Me lo puse hoy…—
—-pues déjeme decirle que huele tan rico!—
Esteban se ríe bajito, casi un.
— «Tan rico»… ay, Eduardo, las palabras que eliges.—
Se pasa la lengua por el labio inferior, apenas un segundo.
—Me alegra que te guste. Pero dime, ¿tú usas alguno?—
—- si uso… hehehe pero realmente no recuerdo el nombre… me lo regalaron en mi cumpleaños… pero seguramente no es tan bueno como los que usted usa señor!… recuérdese que yo no tengo mucho tiempo de haber empezado mi vida de trabajador!…. Y tampoco mi madre es adinerada!…. Hahaha—
Esteban niega con la cabeza, una sonrisa casi paternal, pero con un brillo distinto en los ojos.
— No importa el precio, Eduardo. Lo que importa es cómo lo llevas, cómo combina con tu piel.—
Se inclina apenas hacia él, como si fuera a compartir un secreto.
—Un día de estos te regalo una muestra de los míos. Para que pruebes… y me digas si te queda bien—
—Gracias señor!… es usted muy amable, no tiene que hacerlo, pero gracias….—
trata de ordenar los archivos sobre su escritorio, mientras enciende su computadora.
—le puedo decir algo?—
Esteban se recuesta ligeramente contra el respaldo de su sillón, cruzando los brazos sobre el pecho, marcando sin querer el bíceps bajo la camisa.
—Claro, Eduardo. Para eso estoy. Dime lo que quieras, aquí entre nosotros.— Baja un poco la voz, creando intimidad.
—bueno… no es nada de trabajo… es solo que usted es un hombre admirable!!!…. Quizás usted mismo lo sabe… pero…. Para mí usted es una persona muy…. Es tan inteligente… astuto… su figura esa imponente… y la forma en que piensa!… hasta como dice y hace las cosas!…. Espero no molestarlo con esto…. Pero yo lo admiro mucho!!!—
Esteban deja escapar una risa baja, profunda, claramente halagado. Se inclina hacia adelante, apoyando los antebrazos en el escritorio.
—Vaya, Eduardo… me dejas sin palabras, y eso no es fácil.—
Sus ojos oscuros lo recorren, ahora sin disimulo.
—No me molestas en absoluto. Al contrario… saber que un joven tan brillante y atractivo como tú me admire…
Hace una pausa, saboreando el momento.
—Es un honor. De verdad—
—atractivo?, usted cree que yo soy atractivo?—
Esteban sonríe, una sonrisa ladeada, casi traviesa, mientras juguetea distraídamente con el lapicero sobre el escritorio.
—¿Acaso no lo sabes? Mírate, Eduardo. Esos ojos… esa piel clarita que se te sonroja cuando hablas conmigo…
Baja la voz un tono más.
—Claro que eres atractivo. Y no soy el único que lo nota, seguro, quizás muchos por ahí. Solo que yo tengo el privilegio de verte todos los días.—
Eduardo se sonroja, poniéndose un poco nervioso ante las palabras de Esteban.
—pero… quizás solo mi cara!, pues no tengo un gran cuerpo de gimnasio…. Soy delgado y un poco chaparro!—
Esteban niega lentamente, su mirada recorriendo a Eduardo con una lentitud calculada, casi como si estuviera estudiando una obra de arte.
—No necesitas un cuerpo de gimnasio, Eduardo. El músculo no lo es todo… hay algo en los cuerpos delgados, jóvenes… frescos… que ningún pesado musculoso puede igualar.—
Se humedece los labios.
—Y lo de chaparro… mmm… a mí me gusta cómo te ves. Como un chico bonito, trabajador y… sorprendente—
—ya no siga porque me voy a desmayar!!! Hahaha—
Esteban ríe con ganas, echando la cabeza hacia atrás, pero sus ojos no se apartan de Eduardo ni un instante. Se levanta del sillón, rodea el escritorio y se sienta en la esquina del escritorio de Eduardo, quedando tan cerca del joven.
—No te me desmayes, Eduardo… que luego tengo que darte respiración de boca a boca, y eso no estaría bien, ¿o sí?—
Su tono es juguetón, pero el brillo en sus ojos sugiere que la idea no le desagrada. Eduardo ya no sabe que responder.
—En serio, muchacho. Es refrescante tener a alguien como tú cerca. Tan sincero. Tan… genuino.—
Eduardo traga saliva, apenas y le baja por la garganta, sus manos empiezan a temblar.
—hehehe…. Gracias señor Esteban… usted es muy amable, se lo agradezco—
Coloca su mano grande y cálida sobre el hombro del joven, un gesto que parece paternal pero se alarga un poco más de lo normal.
—No me des las gracias, Eduardo. Yo soy el agradecido. Tenerte aquí. …me alegra los días, ¿sabes? Y mira que tengo días largos. Pero desde que llegaste, todo es más… llevadero—
Eduardo lo mira a los ojos tan solo unos segundos y baja la mirada por su cuerpo hasta terminar en las nalgas que se apoyan sobre su escritorio.
—la verdad me siento muy feliz de haber conseguido el trabajo aquí…. Y cuente con mi ayuda para todo lo que necesite…. Hasta le conté a mi madre que usted es una persona muy buena en todo sentido—
—¿Le contaste a tu mamá? Vaya… eso sí que es un honor.—
Retira la mano del hombro, dejando un rastro de calor.
—Dile que su hijo está en buenas manos. Que aquí lo vamos a cuidar… y a enseñarle muchas cosas—
La palabra «enseñarle» queda flotando con demasiada ambigüedad.
Esteban decide alejarse un poco, camina hacia la ventana, dándole la espalda a Eduardo, sus redondas nalgas son el foco de atención. Eduardo acaricia discretamente el área en donde estuvo apoyando ese trasero.
—gracias Señor… se lo diré …—
Esteban mira por la ventana, las manos en los bolsillos del pantalón, que tensan la tela justo sobre su trasero. No necesita voltear para saber lo que Eduardo está haciendo; casi puede sentirlo.
—Sabes, Eduardo…—
Se queda frente a la ventana como si hablara para el vidrio.
—Mucha gente piensa que en una guardería solo se cuidan niños. Pero yo creo que a hay mucho más que eso…
—-Si señor… tiene razón… aquí adentro hay mucho mas trabajo que hacer… más que solo niños—
El sonido del teléfono de la oficina rompe el silencio y destruye la aparente conexión de romanticismo. Eduardo se levanta rápidamente a contestar.
—si!… de acuerdo!… ahora le digo!.. gracias..—
Esteban se gira lentamente, apoyando la cadera contra el marco de la ventana.
—¿Todo bien, Eduardo?—
Pregunta cuando cuelga, arqueando una ceja.
—Espero que no sea nada que nos interrumpa demasiado… estábamos teniendo una conversación muy agradable—
—lo siento mucho señor… (cuelga el teléfono suavemente) … la chica de recepción dice que el Señor William Crawford… representante de gobierno lo busca….
Continuará….



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