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Fantasías / Parodias, Fetichismo, Gays

LA GUARDERÍA CAP. 9

Eduardo y Brandon se convirtieron en hermanos, uniéndose de la mejor forma, algo que durará por siempre. Cerrando de la mejor manera la intensidad de la semana..
La mañana del viernes ha llegado y con ella todas las actividades de rutina. Charlie a subido a su habitación para arreglarse, Brandon lo ve entrar, él ya está casi listo, para irse, pues no quiere que Esteban lo llegue a encontrar nuevamente.

Brandon:  —los amo mis novios!…  Nos seguiremos viendo en su casa!… como siempre, creo que hoy por la tarde vendrán a recogerlos sus papis!..—

Los niños abrazan a Brandon. Mientras tanto a Eduardo le ha tocado correr, para estar pendiente de los bebés y la alimentación. Brandon baja a la sala de cunas a despedirse de su hermano. Ya Eduardo a preparado los biberones.

 

—Hola hermanito!… dormiste bien?….   lamento dejarte, pero debo irme, no queremos que el señor Esteban me encuentre otra vez aquí. Será muy sospechoso—

 

Brandon termina de alborotarse el cabello,  aún húmedo de la ducha rápida que se dio, lo deja suelto, un cabello ondulado rubio claro, con betas más oscuras que otras, largo hasta la base del cuello, regularmente siempre usa una pequeña coleta.

Mira a Eduardo con complicidad, mientras los bebés  succionan suavemente en sus biberones en las cunas al fondo de la sala.

 

—… el jefe casi nos pilla ayer y hoy de nuevo. No quiero ni imaginar lo que diría si me encuentra aquí otra vez. Pero valió la pena cada minuto, hermanito!…   cada jodido minuto….    Cuida bien a los chicos hoy. Charlie y Diego están tristes, se nota, aunque intenten disimularlo. … Lo de irse los tiene jodidos..—

 

Brandon y Eduardo se abrazan despidiéndose, luego Eduardo recuerda algo.

 

— Brandon!… nos vemos mañana para ir al bosque!… nos vamos por la mañana, para aprovechar el tiempo!    …llevaré tus cervezas y mi culo bien listo! Hahaha…—

 

Brandon le responde emocionado por la idea caliente y le indica que mejor el llevará su pequeño Jeep, un automóvil que su padre le regaló. Será más cómodo para no ir en motocicleta y así poder llevar más cosas, para pasar un buen día.

 

—¡Trato hecho, hermanito! He pensado que mejor llevaré mi pequeño samurai!, las cosas y la verga bien dura…      y tú llevas ese culito bien dispuesto! Mañana nos damos un festín en el bosque, lejos de todo… ¡qué ganas de meterme entre esos cachetes tuyos al aire libre!—

Le guiña un ojo con descaro antes de desaparecer por el pasillo, apurado para no cruzarse con Esteban.

Eduardo se queda solo en la sala de cunas, con una sonrisa pícara aún en los labios. Los bebés terminan sus biberones y comienzan a balbucear suavemente.

La cuidadora de turno, llega a relevar a Eduardo, apareciendo unos minutos después de que Brandon se ha ido.

 

—Que bueno que Viniste Luisa!, … Adelaida se tuvo que ir ayer por una emergencia y me tocó que cuidar a estos hermosos!—

 

Luisa, una mujer regordeta de rostro amable y peinado impecable, entra ajustándose los botones de su uniforme color pastel, todavía un poco agitada por las prisas.

 

—Ay, qué nochecita te has dado, muchacho… Que mal por Adelaida, pobre mujer, pero bueno, aquí estoy yo para relevarte. ¿Dormiste algo al menos?—

Se acerca a las cunas con pasos suaves, inclinándose sobre cada bebé con una sonrisa que le arruga las mejillas.

—Mira qué tranquilitos están estos angelitos… Parece que tú les has caído de maravilla, Eduardo. No todos los chicos de tu edad se manejan tan bien con recién nacidos. ¿Les has dado ya su biberón de la mañana? ¡Qué eficiente eres, caramba!—

 

—Si!… dormí bien! Gracias Luisa… pues me encantan los bebés!… creo que ellos saben  y tiene ese sexto sentido!.. —

 

Luisa se ríe con ganas, una risa franca que le sacude la papada, mientras toma uno de los biberones vacíos y lo deja en la bandeja de la cocineta.

 

—¡Claro que lo saben, muchacho!   Los bebés huelen a la gente buena, como los perritos… Y tú tienes una paciencia que ya quisieran muchos adultos que llevan años en esto. ¡Qué suerte tuvo el señor Monterrosa contigo!

 

Lo mira de arriba abajo, con aprobación casi maternal.

 

—Anda, vete ya a desayunar algo,  …y a darte una ducha, que hueles a talco y a bebé… pero también a trasnochada.—

 

Eduardo sube al tercer piso, los niños están terminando de arreglarse, se mete rápidamente a la ducha. Sintiendo el agua caliente acariciarle la piel, se lava la verga flácida, cuidadosamente, mientras esta va despertándose por las caricias. Eduardo se siente agradecido por las experiencias que ha estado viviendo.

Los recuerdos le ponen el tronco durísimo, mientras la espuma del jabón resbala por sus nalgas.  Momentos después sale de la ducha, se apresura para estar listo.

Cuando llega al comedor, los niños están sentados recibiendo el desayuno, la señorita de la cafetería lo voltea a ver indicándole que ya está servido el desayuno. Hotcakes con miel de maple, huevos revueltos con tocino, fruta, café y jugo de naranja. Eduardo tiene tanta hambre que podría comerlo todo. El aroma del café le despierta sus sentidos, a pesar de ser bastante joven, es amante del café bien hecho.

—Esto es maravilloso!… verdad niños?…—

 

Diego levanta la vista del plato, con un hilillo de miel de maple aún en la comisura de los labios.

 

—¡Está delicioso, Eduardo!    La señorita cocina casi tan bien como mi papá…   aunque mi papá Miguel, no me deja ponerle tanta miel a los hotcakes…—

 

Charlie, a su lado, ya va por su segundo hotcake y asiente con entusiasmo, demasiado ocupado masticando para responder.

 

—Solo espero que el señor Esteban consiga a un buen cocinero y ayudantes excelentes en la cocina, cuando decida hacer el cambio de personal!… si no vamos a sufrir aquí con la comida!…—

Dice Eduardo a los niños mientras disfruta de los alimentos.

 

Diego se limpia la boca con la servilleta, dejando escapar un suspiro algo teatral.

 

—Ojalá que no sea mal cocinero..   Charlie y yo ya no lo vamos a probar, porque  hoy nos iremos, pero me da tristeza por los que se queden…—

 

Charlie finalmente traga su bocado y añade, con esa vocecita dulce que tiene.

 

—A mí me gusta como cocina la señorita…   ¿Tú crees que el señor Esteban la vaya a despedir, Eduardo?—

 

—A decir verdad chicos… me da un poco de nostalgia si las despiden. Al menos ella dijo que se irá a trabajar a un restaurante el otro mes, … por ella no hay pena, pero las demás chicas cuidadoras y las de la cafetería, la de recepción, etc….   Realmente pienso que el señor Esteban no es una mala persona…     algo tendrá en mente!  ….Pero lo que sí es cierto es que este lugar necesita solo hombres!, ricos, morbosos y pervertidos!—

 

Diego suelta una risita nerviosa, mirando a Charlie con complicidad antes de volverse hacia Eduardo.

 

—A nosotros nos gustan los hombres morbosos… nos hacen sentir especiales…—

 

Si chicos!  Tienen que ser hombres morbosos y cariñosos con los niños!… porque hay algunos que no son cariñosos y de esos malos no!….  así que tendré que ser cuidadoso al hacer las primeras entrevistas….  Esto me pone algo nervioso!… se imaginan?  …yo seré el que haga el primer filtro!—

 

Pone carita de preocupación, mientras bebe un poquito de café.

Charlie deja el tenedor a un lado y mira a Eduardo con esos ojitos grandes y expresivos, como si estuviera evaluando algo muy serio.

 

—Pero tú eres de los buenos, Eduardo… tú eres morboso y cariñoso. Como Brandon… y como el señor Esteban…—

 

Diego asiente, dándole un codazo suave a su hermano.

 

—Charlie dice la verdad. A ver si cuando entrevistes a los nuevos les haces la prueba de lo cariñosos que son… antes de contratarlos…—

 

— por cierto… hablando de cosas cariñosas, no he tenido tiempo de revisar unos videos especiales que conseguí!…—

 

Diego y Charlie intercambian una mirada confundida. Diego se encoge de hombros y Charlie frunce el ceño, con esa expresión inocente de quien no termina de entender de qué le están hablando.

El tiempo continúa su marcha. Los niños están en el salón de tecnología recibiendo las clases, mientras Eduardo ya se ha retirado del edificio, Esteban supervisa los salones de los niños del preescolar. Compartiendo con ellos, divirtiéndose con las creatividades artísticas que ellos realizan.

Los niños se encantan siempre con la dulzura de Esteban y disfrutan compartir el tiempo con él.

Mientras tanto Eduardo en su casa se ha quedado un tiempo viendo la televisión, con el bikini de Esteban en sus manos, el cual olfatea constantemente, ya ha ido disminuyendo la intensidad del aroma impregnado en la tela, pero aún es una delicia tenerlo y ponérselo como máscara, mientras está solo en casa.

La verga de Eduardo se mantiene en todo su esplendor, produciendo de vez en cuando una deliciosa gota de miel especial. De pronto sale un anuncio en la televisión de una marca de pañales para bebés, lo que hace a Eduardo recordarse de los videos que consiguió en la computadora de su amado jefe.

 

Eduardo se incorpora en el sofá, aún con el bikini de Esteban colgando del cuello como un collar perverso. Sus dedos se deslizan lentamente sobre su verga endurecida mientras sus ojos se quedan fijos en la pantalla.

“bebés risueños, culitos regordetes envueltos en pañales blancos, la música pegajosa del comercial…“

 

—Mierda!… los videos…!—

 

Murmura para sí mismo, mordiéndose el labio inferior. Su mente viaja de inmediato a la computadora portátil que descansa sobre la mesita del cuarto. Esos archivos que copió apresuradamente del PC de Esteban, los que apenas revisó, en solo una de las diez carpetas. Su respiración se acelera y una sonrisa torcida se le dibuja en el rostro.

Apaga la televisión y se levanta rápidamente del sofá, su cuerpo completamente desnudo se desplaza por la casa, dirigiéndose a la habitación, para luego acomodarse en la cama, enciende la computadora y conecta la memoria externa, relamiéndose los labios de ansiedad por ver otros de los varios videos especiales.

La pantalla cobra vida y Eduardo inserta la memoria con dedos temblorosos. El cursor se desliza lentamente sobre las carpetas, cada una con nombres discretos e inocentes: «Recursos Pedagógicos», «Archivos Institucionales», «Material Didáctico». Una risita burbujea en su garganta al ver lo irónico de los nombres.

 

—Qué escondidito lo tenías, jefe… ¿qué más joyitas me perdí?—

 

Sus dedos encuentran la segunda carpeta y hacen clic. Se acomoda mejor, recostado contra las almohadas, acariciándose distraídamente el pecho.

Abre la carpeta y hay varios videos, pero otra carpeta le llama la atención, la cual tiene de nombre “Trabajo de Russell y otros”. Eduardo la abre y aparecen varios videos bastante profesionales, como en una sala de estudio muy bien preparada. Da clic al primer video y empieza a reproducirse, aparece un tipo vestido con un traje como de Lycra tipo cuero en color negro, combinado con accesorios de cuero puro y lleva puesta una máscara que solo le deja ver los ojos y la boca, todo el atuendo es de color negro y algunas pequeñas líneas rojas en los brazaletes, en el arnés pectoral y los bordes superiores de las botas. En la parte de la verga tiene descubierto y un anillo de cuero con la línea roja le sujeta la verga y los huevos, por separado, los cuales cuelgan gordos y balanceadose de un lado a otro, las botas negras de cuero que llegan a media pantorrilla.

Eduardo se queda admirando la belleza de ese hombre vestido de esa forma tan exótica. Se queda analizando y parece que alguien más está grabando, pues la cámara tiene movimientos, el camarógrafo hace un acercamiento a la verga, Eduardo  pausa el video un momento y se da cuenta que esa verga es la misma que vio en los videos en la oficina. Tiene que ser la verga de Esteban,

— “wow esa es la misma verga!… tiene que ser el señor Esteban, ese gran culo es inconfundible”—

Sigue reproduciendo y de pronto entra al cuadro de imagen de la cámara un pequeñín de unos cinco años, aproximadamente el cual tiene un traje bastante similar al del hombre, el pequeño niño no desperdicia tiempo, llega precisamente a agarrar la verga y la empieza a chupar, el camarógrafo hace excelentes tomas y acercamientos, el niño tiene una máscara también en la cual solo sus ojos y la boquita están expuestos.

Eduardo se queda completamente inmóvil, con los ojos desorbitados fijos en la pantalla. Su mano derecha, que había estado acariciándose distraídamente el pecho, baja lentamente hacia su propia verga, que empieza a palpitar con fuerza. El video sigue corriendo, las imágenes del pequeño, sus manitas descubiertas aferrándose a la base de esa verga gruesa y venosa que Eduardo ya conoce bien.

 

—Ay, Dios mío… eres tú, jefe… definitivamente eres tú…—

Se relame los labios mientras sus dedos empiezan a masajearse lentamente el ano. El video hace un acercamiento profesional a la boquita del niño que intenta abarcar la punta, su lengüita rosada asomando mientras lame con entusiasmo adorable.

Luego se observa que el niño tiene metido en el ano un plug, el cual tiene forma de cola de perro, se mueve de un lado a otro por los movimientos del niño. Después de unos minutos que se ve al niño en diferentes ángulos chupeteando la verga y los huevos, el hombre se inclina para sacarle el plug del culito, luego se ve que el camarógrafo acerca a la escena un arnés colgante, muy similar a los que están en el gimnasio de la guardería, luego carga al niño y lo acomoda en el arnés, de manera que sus piernitas quedan bien abiertas y su ano expuesto en el espacio que el traje tiene abierto.

Eduardo jadea como perro en celo, su respiración se vuelve entrecortada. Sus dos dedos ahora se unden profundamente en su ano, bombeando lentamente mientras observa la escena.

 

—El arnés del gimnasio!… claro!…    por eso los tienes ahí…   qué mente más perversa y deliciosa!!!…  ese hombre me encanta, es perfecto!… me vuelve loco!—

 

Eduardo aumenta la velocidad de su mano por unos segundos y luego baja nuevamente el ritmo. La cámara hace un acercamiento al culito expuesto del niño, el agujerito rosado y diminuto todavía dilatado por el plug.

El niño emite soniditos de placer, balanceándose suavemente en el arnés, su colita falsa ahora tirada en el suelo. Las botas de cuero del hombre se acercan, y Eduardo puede ver la verga de Esteban completamente erecta, el glande en forma de lanza, brillando de lubricación natural.

El hombre exótico agarra al niño por las piernitas, el cual le queda a la altura perfecta para una penetración de pie. Coloca la verga en el ano expuesto del niño, el cual saca la lengüita cuando siente la punta queriendo entrar. El camarógrafo enfoca haciendo un acercamiento en donde se aprecia la enorme verga y el pequeño ano dilatado, la penetración se da suavemente y se observa como la punta entra y sale, haciendo un ruido jugoso, solamente entran como cinco centímetros y cada vez un poquito más.

Eduardo gime suavemente, su mano ahora acaricia su verga con movimientos cortos y rápidos sobre el glande húmedo. Se inclina hacia la pantalla, como si quisiera meterse dentro de la escena.

 

—Qué hermosura!… mira cómo le entra despacito… el señor Esteban es todo un profesional del placer!..   quien será ese pequeño y delicioso travieso? Pues no se parece a los que he visto en la guardería!…—

 

En la pantalla, el pequeño emite un quejidito dulce, su boquita abriéndose en una “o” diminuta mientras la punta de la verga del hombre ensancha ese ano apretado y calientito. La cámara, con calidad profesional, captura cada detalle, el lubricante natural brillando al rededor del ano, las venas gruesas de la verga, la carnosidad rosada del ano del niño estirándose para acomodar esos cinco centímetros y más que entran y salen con un sonido húmedo y delicioso.

Las manitas del niño se aferran a las correas del arnés.

Eduardo observa como la imagen de la cámara toma otra posición, parece que el camarógrafo se metió debajo de las piernas de Esteban y ahora toma otro ángulo desde abajo, en donde los huevos se mueven adelante y atrás y se observa el exquisito trasero del hombre y el ano adulto que se aprieta y relaja al compás del mete y saca. La imagen nítida y exquisita es otro nivel. Se aprecia que la verga a entrado un poco más , llegando al límite de estiramiento del pequeño ano.

Eduardo emite un gemido más profundo y ahora su mano entera recorre rítmicamente toda la verga; se nota que quiere eyacular, pero se contiene, así que decide solo tocarse con torpeza las bolas y el ano.

 

—Ay, creo que ya casi me corro… este ángulo es demasiado perfecto!—

 

Observa como los huevos grandes, colgantes de Esteban chocan suavemente contra el borde del arnés. El ano del hombre, ese culo prominente que Eduardo reconoció de inmediato, se contrae y se relaja al ritmo de las penetraciones, mientras la verga va ganando profundidad, ensanchando el pequeño conducto, dejando ver ahora casi ocho centímetros desapareciendo dentro del cuerpecito colgado.

El pequeño suelta un gemidito más agudo, sus piernitas temblando ligeramente en el arnés.

Eduardo se relame los labios con mirada casi depredadora, hipnotizado por la escena.

El video se termina abruptamente y Eduardo se siente triste, busca otro video dentro de la carpeta y lo empieza a reproducir, es otro video totalmente diferente, se ve en las imágenes la orilla de un pequeño yate y el agua cristalina de color azul turquesa, parece que la persona que graba, aún está acomodando la cámara, se escucha el sonido del viento, la imagen enfocando por la borda del bate hacia la proa, se observa a un hombre de espaldas y de rodillas, completamente desnudo, el cuerpo velludo, de color blanco y cabellos pelirrojos, un cuerpo fornido y rollizo, como un gordito macizo que hace ejercicio, la cámara se detiene sobre su cabeza y enfoca desde arriba y hacia abajo, mostrando el pequeño cuerpo de un niño, al parecer es el mismo del video anterior, pero este hombre si lo tiene penetrado hasta la base de su verga, al parecer es una verga más corta, por lo que se ve que la saca y la vuelve a meter. El niño se observa de espaldas inclinado hacia delante, agarrandose con ambas manos de la barandilla del yate, se ve la pequeña espalda y la verga que entra y sale suavemente, los quejidos tiernos y cariñosos se escuchan claramente, mezclandose con los gemidos de placer del hombre y el viento. Mientras la cámara termina grabando el horizonte del mar, movida por el vaivén del yate.

Eduardo parpadea, procesando el cambio de escenario. Su mano abandona por un momento la verga mientras analiza la nueva escena.

 

—¿Una playa? ¿Un yate? … Este hombre graba en todas partes… ¿y ese otro tipo quién será? Justamente no es el jefe!…—

 

Inclina la cabeza, estudiando la complexión diferente del hombre pelirrojo, su espalda pecosa, la forma en que su verga, mucho más pequeña que la de Esteban, se hunde completamente en el culito del mismo niño del video anterior. La cámara capta el horizonte marino, el agua turquesa brillando bajo el sol.

 

La verga de Eduardo, ignorada por un momento, late con renovado interés al escuchar los quejiditos tiernos del niño acompañando cada embestida suave del hombre pelirrojo.

El video se termina y busca otro. Nuevamente aparece el primer hombre con el traje negro y máscara, pero esta vez está masturbandose el culo, haciendo sentadillas subiendo y bajando en un enorme dildo, grueso y largo, que se le entierra en el culo con intensidad. Se escuchan solo los gemidos masculinos de placer, en cada sentada.

Eduardo sabe muy bien que ese hombre es Esteban, la excitación se le dispara al cielo, empieza a masturbarse viendo como ese culo devora el dildo grande y venoso. El hombre en el video hace las sentadillas más profundas hasta la base y luego se levanta completamente sacándose el dildo y mostrando a la cámara el culo, separando con ambas manos las nalgas. el ano abierto y jugoso se abre y cierra, expulsando una buena cantidad de néctar anal, el cual recibe en un recipiente de cristal.  El hombre sigue masturbandose frenéticamente por unos instantes, luego se pode de lado parando el trasero, y aparece en escena el otro hombre pelirrojo, tiene una mascara de color rojo, como de tela elástica. El hombre le introduce el mismo dildo en el trasero, agachándose y quedando a la altura de sus nalgas, metiendo y sacando el dildo, con una velocidad coordinación fantástica, un par de minutos después, el pelirrojo extiende su brazo, alcanzando algo que luego muestra a la cámara, es el recipiente de cristal, que ahora tiene agregado dos bolas de helado como de vainilla, unos trocitos de banana y fresa. Le saca el dildo a Esteban y coloca el recipiente debajo del ano dilatado. Esteban hace fuerza y expulsa sus jugos anales sobre el postre agregado, después el pelirrojo lo muestra a la cámara la cual sigue quieta, seguramente en un trípode, agarra un pequeño recipiente de caramelo y deja caer unos chorritos. Esteban se agacha colocándose al lado del hombre, frente a la cámara. Ambos empiezan a comer el postre, despacio con una cucharita, disfrutando en cada bocado el sabor de los ingredientes. Segundos después aparece el niño en medio de los dos, pide postre y le dan a probar, observandolo como lo saborea. El video se termina cuando el recipiente se queda vacío.

En ese momento Eduardo explota a chorros, su verga lanzando potentes cantidades de semen, que le llenan el pecho y la cara.

Eduardo queda inmóvil, atontado, el semen resbalándole por la mejilla y el pecho mientras la imagen del ano jugoso de Esteban se cierra lentamente en su mente.

 

—Mierda!!!.. —

Susurra limpiándose la cara con el dorso de la mano, sin apartar la vista de la pantalla.

—Ese culo… definitivamente es el!  Que culo tan delicioso!… también le gusta darse placer en el culo!… y disfruta de comerse sus jugos!…. Si supiera lo mucho que me encanta hacer eso! Me comería toros los postres preparados con sus jugos anales y nuestro semen!!….   somos tan iguales en eso!…   me encantaría estar ahí y meterme en el culo ese dildo lubricado con sus jugos!… una sentada cada uno!!… y ese otro hombre… que dichoso es!…—

 

Apoya la cabeza contra la cabecera.  el video se terminó, mientras él intenta recuperar el aliento.

—Señor Esteban… ¿quién diría que ese culo tan serio y formal, se traga dildos de ese tamaño?….    Si supiera que a mi culo también le gusta tragar cosas grandes!!!….   Hay Señor!.. no cabe duda que usted es mi amor platónico!…—

 

Cierra cuidadosamente las carpetas, baja la pantalla de la computadora y retira la memoria. Su cuerpo relajado en la cama, se queda dormido, perdiendo la noción del tiempo.

Eduardo debe regresar a la guardería por la tarde, ya solo un par de horas,  Mientras tanto en la Guardería Miguel y Fernando estacionan su vehículo en el parqueo, han llegado a recoger a sus pequeños e inocentes hijos, Charlie y Diego.  Por su parte Esteban se encuentra atendiendo una llamada personal en su celular, al aire libre en el área de los juegos

.

Eduardo despierta sobresaltado, mirando el reloj en la pared. Maldice entre dientes al ver la hora y se incorpora rápidamente, limpiándose los restos secos de semen del pecho con una toalla húmeda. Se viste con rapidez, asegurándose de que su ropa esté impecable, colocándose uno de los pantalones nuevos y también una camisa gris-celeste que le queda de maravilla, luego la chaqueta de cuero para protegerse del viento, y guarda la memoria USB dentro de un muñeco de porcelana que tiene de adorno en su habitación, antes de salir de casa rumbo a la guardería.

 

En Pequeños Pasos, Esteban camina lentamente por el área de juegos, el teléfono pegado a la oreja. Su voz es firme y profesional, aunque sus ojos vagan distraídamente hacia los niños que juegan en los columpios.

 

—…sí…, por supuesto, la próxima semana coordinamos la evaluación de suelos…. Con mucho gusto Arquitecto Brooks … no, no hay ningún inconveniente, tenemos todos los planos completos del terreno….—

 

Miguel y Fernando cruzan la entrada principal y se dirigen hacia la recepción, charlando animadamente. Miguel, con barba y camisa azul claro, sonríe al ver a través de los ventanales a los pequeños niños correteando en el jardín. Fernando, con lentes oscuros, lleva una bolsa con pequeñas cajas de regalo.

Esteban termina la llamada y regresa por el pasillo principal, los ve en la sala de espera,  ellos se ponen de pie para saludarlo al verlo acercarse.

Esteban guarda el teléfono en el bolsillo interior de su saco y una sonrisa amplia y profesional se dibuja en su rostro al reconocerlos. Camina hacia ellos con paso seguro, extendiendo la mano.

 

—¡Miguel, Fernando! Qué gusto verlos por aquí nuevamente. Pensé que vendrían un poco más tarde!—

Les da un apretón de manos firme y cálido a cada uno, su mirada cálida pasando de uno a otro con amabilidad.

—¿Cómo les ha ido en su viaje de trabajo? Espero que bien. Los niños han tenido una semana maravillosa, debo decirles…—

 

Miguel y Fernando sonríen complacidos de ver la cordialidad de Esteban, mientras él los invita a subir a la oficina, para entregar el documento correspondiente por la estadía de Charlie y Diego.

El reloj marca las 16:15. Los tres hombres suben por el elevador, en esta ocasión. Esteban los invita a pasar a su oficina.

Cierra la puerta de la oficina con suavidad tras de sí y les señala los asientos frente a su escritorio con un gesto elegante. Rodea el mueble y se sienta, ajustándose los pantalones de vestir antes de cruzar una pierna sobre la otra, formando un cuatro. Sus ojos oscuros brillan con genuino interés mientras toma la carpeta con los documentos.

 

—Tomen asiento, por favor. ¿Les ofrezco algo? ¿Agua, café?—

Abre la carpeta y desliza suavemente unas hojas hacia ellos, pero mantiene la atención en sus rostros.

—Cuéntenme, ¿cómo les fue en ese viaje? Recuerdo que Miguel mencionó algo sobre una posible expansión de su empresa de exportación. Espero que haya sido fructífero!—

 

Miguel: — pues todo estuvo bastante bien, la verdad no podemos quejarnos, tuvimos el tiempo suficiente y también necesario.—

Fernando coloca la pequeña bolsa de regalos que son para Esteban, unos recuerdos para él, traídos de su viaje a Colombia.

 

—¿Pero qué es esto?….¡No tenían que molestarse! —

sonríe ampliamente, mostrando esos dientes perfectos mientras toma la bolsa con cuidado.

— ¿Puedo abrirlo ahora, o prefieren que espere?—

Deja la bolsa sobre el escritorio por un momento y se inclina ligeramente hacia adelante, apoyando los antebrazos en el escritorio.

—Me alegra muchísimo que su viaje haya sido productivo. Los niños los extrañaron, es cierto, pero se portaron como unos verdaderos caballeros….   Se ve que tienen unos hijos maravillosos!…   realmente los vamos a extrañar mucho acá en la Guardería!…—

Fernando: — Nos alegra saber que los niños se portaron bien y no fueron motivo de molestias extras!….—

Miguel toma la bolsa y le pide a Esteban que abra por lo menos un paquete de regalo, al destaparlo es una bolsa de grano tostado de café, una de las mejores cosechas. Con lo que a Esteban le fascina, lo han dejado encantado.

Esteban toma la bolsa de café entre sus manos, acercándola a su nariz para inhalar profundamente el aroma. Sus ojos se cierran un instante y una sonrisa genuina, íntima, se dibuja en sus labios.

—Esto… esto es café de la Sierra Nevada, ¿verdad? ¡Dios mío, Miguel, Fernando, esto es un tesoro!—

Abre los ojos y los mira con sincera gratitud.

—Saben que soy un adicto al buen café. ¿Cómo supieron? Les juro que este fin de semana lo preparo en mi prensa francesa. ¡Es un regalo increíble! ¿Hay algo más en esta bolsita misteriosa? —

pregunta curioso, sus dedos jugueteando con el borde de la bolsa.

Miguel: — Si!… exactamente de la Sierra nevada de Santa Marta, Colombia!…. Nos alegra que le haya gustado!… y bueno… esos otros regalos son algunos dulces y otras cositas… por cierto hay algunos caramelos que dicen ser afrodisíacos! Hahahaha…—

Fernando: — eso es lo que dicen!… el mito o la leyenda!… no nos crea!—

 

Esteban suelta una carcajada profunda y divertida, reclinándose en su silla mientras sostiene la bolsa de café contra su pecho.

—¡Afrodisíacos! ¡Ja! Me encanta. Miren qué detalle… —

Los mira con picardía, sus ojos oscuros brillando con un destello juguetón.

—Bueno, si todo esto es cierto, quizás no deba comer alguno en la oficina. No sería apropiado que el director ande… digamos… demasiado «entusiasmado» frente a los pequeños, ¿no creen? —

Miguel: — hahaha… a veces creo que el cuerpo reacciona tan fácil que ya no es necesario! Hahaha—

Las risas y frases se vuelven en un tono de complicidad y doble sentido. Esteban deja la bolsa de café con cuidado sobre el escritorio y toma el resto de la bolsa de regalos, observando en su interior.

—Pero ahora hablando en serio, de verdad muchísimas gracias por estos detalles, son realmente unos padres maravillosos. Y Hablando de sus hijos…  ¿les gustaría verlos ahora? Deben estar en el salón de tecnología, terminando sus actividades.—

En ese preciso momento Eduardo, sale del elevador al segundo piso, dirigiéndose a la oficina. Saluda amablemente a todos y a los padres de los niños.

Esteban observa a Eduardo cuando entra, sus ojos recorriendo discretamente la figura del joven enfundada en los pantalones nuevos y la camisa impecable. Una leve sonrisa se curva en sus labios y una ola de felicidad sutil, al notar lo bien que le sienta la ropa, especialmente cómo los pantalones realzan la forma redonda y firme de sus nalgas.

—Ah, Eduardo, justo a tiempo. ¡por favor, ve al salón de tecnología y avísales a Charlie y Diego que sus papás ya están aquí. Diles que los esperamos en la recepción. Y de paso, ¿podrías bajar sus maletas? Están en el dormitorio, ya listas desde esta mañana.—

Se vuelve hacia Miguel y Fernando, mientras Eduardo asiente y se retira.

—Entonces… nuevamente gracias! Por habernos elegido para dejar a sus hijos aquí!… son bienvenidos cuando gusten!—

Miguel: — Esteban….  estamos muy agradecidos con ustedes!… los niños nos mantuvieron al tanto, que disfrutaron cada día aquí y que los van a extrañar muchísimo. Fernando y yo quisiéramos que consideraran aceptarnos una invitación  para un almuerzo en nuestra casa. De repente, quizás un día planeamos una parrillada y los invitamos a llegar. Tenemos sus números de teléfono. Será un placer que compartan con nosotros!….

Fernando: —de hecho los niños dicen que tienen dos tíos nuevos!… uno que se llama Esteban… y el otro Eduardo!—

 

Esteban se lleva una mano al pecho, conmovido. Sus ojos oscuros brillan con una mezcla de orgullo y ternura, aunque en el fondo de su mente, saborea la ironía de ser llamado «tío» por aquellos a quienes ha follado tan dulcemente.

—¿dos tíos nuevos? Heheh.  …Ay, muchachos… no saben cómo me llena eso. De verdad. Me halagan muchísimo…    y sí, claro que sí!, con todo gusto!  aceptamos esa invitación. Será un honor compartir un almuerzo con ustedes… y con los pequeños. Eduardo estará encantado también, estoy seguro. —

Hace una pausa, reincorporándose, y mira a ambos padres con calidez.

—Sus hijos son… excepcionales. De verdad. Cualquier cosa que necesiten, ya saben, aquí estamos. Y cuando decidan invitarnos a esa parrillada, nos avisan con tiempo y llevamos el postre. —

Los hombres se despiden de Esteban, con fuertes abrazos, mientras los niños ya están en la sala de espera de la recepción con su equipaje. Eduardo se metió de regreso al elevador, porque no pudo contener las lágrimas al saber que realmente se irán. Mientras tanto Esteban los despide con mucha nostalgia desde la recepción. Ajeno a la sensibilidad de Eduardo, el cual se seca las lágrimas en el baño de la habitación, respira profundo y se recompone.

Esteban permanece unos segundos viendo la puerta por donde se fueron. La nostalgia remueve su corazón, pero lo mantiene en un estado de excitación al recordar cada pequeño detalle de los últimos días.

—Bueno… hora de regresar a las cosas y ver dónde se metió mi polluelo después de la despedida.—

dice para sí, con voz suave y baja, mientras sube las escaleras hacia la oficina.

lo busca en la oficina pero no está. Ansioso, lo llama por  su nombre desde la puerta.

— ¿¿Eduardo??—

Minutos después Eduardo baja a la oficina con una mezcla de nostalgia, morbo, excitación y deseo. Nostalgia porque los niños se fueron, y morbo porque al ver a Esteban se recordó de los videos que estuvo viendo en la computadora, e imaginarse a ese hombre vestido con ese traje negro de cuero y lycra. Además verlo tragándose ese dildo grueso por el culo, y luego disfrutar de sus propios jugos en un postre, le genera una mezcla de emociones.

Esteban lo observa en silencio desde su escritorio, con el mentón apoyado sobre sus manos entrelazadas. Sus ojos recorren la figura de Eduardo con esa mirada calculadora y caliente que tanto se esfuerza en disimular. Se nota que el chico está ausente, ido, con la cabeza metida en algún rincón profundo de su mente.

Se levanta despacio, rodea el escritorio y se acerca a Eduardo con pasos suaves. Cuando llega frente a él, alza una mano y le toca la barbilla con dos dedos, girando suavemente su rostro para que lo mire.

—Eduardo… ¿estás bien? Te fuiste de repente… y ahora estás aquí, pero no estás aquí.    ¿En qué piensas?—

— Lo siento señor!… en nada!.. solo me quedé distraído… eso… eso es todo!—

Esteban sonríe con esa calma, casi paternal, aunque sus ojos delatan algo más complacido. Su mano todavía sostiene la barbilla de Eduardo, el pulgar le roza apenas el labio inferior antes de soltarlo.

—En nada, ¿eh? —

lo observa, como quien no se traga del todo una mentira pero la deja pasar con ternura.

— …Bueno, si tú lo dices. Pero quiero verte más animado, ¿sí? Porque esta noche no hay niños que cuidar, ni monitoreo… Esta noche, tú y yo salimos.—

Retrocede un paso y estira los brazos abiertos, con un gesto teatral.

—Vamos a un buen restaurante. Uno con manteles de tela fina, velas alargadas, música suave y un buen vino, algo suave…  ¿Qué te parece? Te lo ganaste!, Eduardo. Han sido días intensos.—

—- Oh!.. Gracias señor!.. la verdad no me lo esperaba, es muy generoso!…  entonces empezaste a dejar todo listo, y así ya solo se queda Luisa con los bebés….

Se detiene un momento pensando.

— …señor, yo vine en motocicleta, me voy en ella y nos juntamos en el restaurante?… o pido un taxi y dejo mi  motocicleta en el parqueo del sótano?—

Esteban niega con la cabeza, divertido, y se cruza de brazos. El gesto hace que sus bíceps se marquen bajo la camisa.

—Ni moto, ni taxi. Tú te vienes conmigo en el auto. Así no te preocupas por estacionar, ni por el casco, ni por nada. Y de paso vamos conversando en el camino.—

Se acerca un poco más, bajando la voz.

—Además, Luisa ya dejó todo listo con los bebés. Están alimentados, bañaditos, dormidos. Y yo ya cerré el sistema, revisé alarmas, y apagué luces. Así que tú solo tienes que preocuparte de una cosa… relajarte y disfrutar esta noche. ¿De acuerdo?—

—hehehe… de acuerdo Señor!.—

Eduardo ríe un poco embobado, al escuchar los planes de Esteban. El reloj marca ya las 18:30. Eduardo ya se quedó más del tiempo que correspondía en su horario de trabajo habitual, pero hoy es una noche especial, aunque es solo una salida a cenar, es una salida entre el hombre que le gusta y él. Aunque trata de no ilusionarse. “El señor Esteban solo lo hace para ser agradecido conmigo, por el trabajo”. Se dice a sí mismo.

Esteban consulta su reloj de pulsera y asiente para sí mismo. Luego se gira hacia su escritorio, toma las llaves del auto y su saco, y le lanza una mirada cálida a Eduardo.

—Perfecto… ya estamos tarde. Vámonos, que el lugar me guarda la mesa hasta las siete y media.—

Camina hacia la puerta principal del edificio y la mantiene abierta para que Eduardo pase primero. Se posiciona frente al tablero del sistema de alarmas y activa. El aroma a perfume amaderado de Esteban es más perceptible al pasar cerca de él.

—Ah, y Eduardo… no te pongas nervioso conmigo. Esta noche no soy tu jefe. Esta noche solo somos dos personas que van a comer, a conversar, y a pasarla bien. Lo demás déjaselo al vinito.—

—Está bien señor!… trataré de estar tranquilo!..—

Eduardo se acomoda en el sillón del copiloto, mientras Esteban arranca y se desplaza por la avenida, tomando luego la ruta que los lleva hacia el restaurante. Un poco de música clásica en inglés suena levemente en el reproductor del vehículo, mientras avanzan por el tráfico. Eduardo observa las luces de algunos edificios, como si no quisiera sentir ese momento de intimidad y cercanía. Está con el hombre soñado, pero siente que los nervios lo consumen.

Esteban conduce con una mano, la otra descansa relajada sobre su muslo. De reojo nota la tensión en Eduardo, cómo mira fijamente por la ventana, evitando cualquier posibilidad de conversación. Sonríe para sí mismo.

—¿Sabes? Es curioso… Tú eres joven, pero ya aprendiste a quedarte callado cuando estás nervioso. La mayoría de la gente habla de más, tú te vuelves estatua. —

Hace una pausa, reduciendo la velocidad en un semáforo.

—Eduardito, mírame un segundo. No tienes que pretender que esto no está pasando. Estás conmigo. En mi auto, y vamos a cenar. No es un interrogatorio, no es una evaluación. Si quieres quedarte callado toda la noche, puedes hacerlo… pero si quieres hablar, yo sé escuchar.—

—-Hehehe… gracias Señor… no pretendo quedarme callado… sabe que no!.. es solo que venía disfrutando de las luces, al mismo tiempo que la música… sabe!  …Nunca le ha pasado? o se ha sentido?, como si las cosas o el mundo se alinea de cierta manera solo para hacerlo sentir bien?—

Esteban levanta las cejas, completamente sorprendido por la profundidad del comentario. Una sonrisa más amplia, más auténtica, se dibuja en sus labios.

—Vaya… miren quién salió con filosofía de bolsillo. Me gusta!—

Cambia de carril con suavidad, pensando la respuesta.

—Sí, me ha pasado…. De hecho…    me está pasando ahora. Hace unos días todo era rutina, papeles, reuniones, etc.      … Y entonces apareciste tú, con tu inteligencia, tu presencia agradable en la oficina, tus nervios y tu camisa blanca… y el mundo se fue acomodando solito para que esta noche sucediera.—

Le lanza una mirada rápida pero intensa.

—¿Tú crees en eso? ¿En que las cosas se ordenan solas? …por cierto!…. Me gusta como te ves con esa ropa!… te ves….  te ves tan… tu!—

Eduardo traga saliva y ahora si se pone más nervioso de lo que podía estar.

—-si señor!… bueno.. yo si creo que a veces las cosas pueden estar a nuestro favor, así como también en otras ocasiones no lo están… pero también pienso que uno puede ayudar a que las cosas buenas sucedan—

Esteban asiente lentamente, como quien escucha a un experimentado adulto y no a un muchacho, y sus dedos tamborilean suavemente sobre el volante.

—Me encanta esa cabeza tuya, Eduardo. Piensas como alguien que ya ha vivido, pero con el corazón todavía intacto. Eso es raro. Y es valioso.—

Gira en una calle más tranquila, iluminada por faroles antiguos y árboles frondosos. El restaurante está cerca.

—Y tienes razón, uno ayuda a que las cosas buenas sucedan…—

Esteban ingresa al amplio parqueo, el área iluminada por faroles pequeños y colgantes.

Un muchacho del restaurante les da la bienvenida. “Buenas noches caballeros!… sean bienvenidos”   Esteban entrega las llaves y caminan hacia la entrada principal. El anfitrión ve llegar a Esteban, reconociéndolo, y los conduce a su mesa ya reservada.

Esteban camina con soltura en territorio conocido. Saluda al anfitrión por su nombre.

—Buenas noches, Rodrigo!—

y apoya la mano con suavidad en la espalda baja de Eduardo, dando el mensaje que va muy bien acompañado, lo guía hacia la mesa, justo bajo una pérgola con luces cálidas y rodeada de jazmines. El aroma es dulce y envolvente.

—Aquí estaremos bien, ¿no crees? Más íntimo, más tranquilo.—

Espera a que Eduardo se siente primero y luego toma asiento frente a él.

—Pide lo que quieras. Pero si me aceptas una sugerencia… las costillas en reducción de vino tinto, son divinas—

Eduardo sonríe un poco apenado, disfrutando del ambiente agradable del lugar, siente esa sensación en donde hasta el aire aromatizado podría ir incluido en la cuenta.

—Entonces está bien las costillas, me parece bien—

Esteban le dedica una sonrisa satisfecha, y  llama al mesero con un leve movimiento de mano.

—Por favor! Para ambos…. Costillas, de entrada la ensalada fresca…. Ah!.. y una botella de vino… si  Moscato, no reserva…— (termina de hacer la orden)

—Me gusta cómo miras el lugar. Como si lo saborearas con los ojos. La mayoría de la gente solo pasa por los sitios sin disfrutarlos. Pero tú… tú te metes dentro de los momentos, ¿verdad?—

—me gusta la decoración del lugar, y ese aroma del ambiente, huele muy rico!… es bastante elegante señor!..—

Estira un brazo sobre la mesa y gira la copa vacía por la base, con la punta de los dedos, distraído pero encantado.

—Señor, señor!… Cuánta formalidad, Eduardo. Está bien, no te preocupes. Con el tiempo irás soltándote. Pero sí, el lugar es especial. Lo descubrí hace años, cuando recién… bueno no importa… pero venía solo, a pensar. Y luego… bueno, se volvió mi rincón.—

Alza la vista hacia él con intensidad serena.

—Y ahora estás tú aquí. Me alegra compartirlo.—

—gracias por compartirlo conmigo y….   gracias por la invitación!… nunca antes había venido a un lugar así, menos aquí!—

Observa a Eduardo como quien observa algo frágil y valioso al mismo tiempo.

—No tienes por qué agradecer tanto, Eduardo. Esto es parte de lo que mereces, no solo un empleo, sino experiencias. Momentos que te hagan sentir que vales.    Y si nunca habías estado en un lugar así, pues… que esta sea la primera de muchas veces. La vida está hecha de primeras veces,  Hay que coleccionarlas, salud por eso!—

La cena ha terminado, Esteban y Eduardo van de regreso. Eduardo dejará su motocicleta en el edificio y Esteban lo lleva hasta su casa. Se estaciona frente a la casa de Eduardo.

—señor… quizás no es buen momento para preguntar esto, pero…. Que va a pasar con todo el personal de mujeres que están ahora en la guardería? Se van a quedar sin trabajo?… perdone que haga la pregunta. Pero uno de los niños me la hizo hoy en la mañana y me quedé con esa curiosidad!..—

Esteban apaga el motor. Se gira ligeramente hacia Eduardo, apoyando el brazo sobre el volante, el rostro iluminado a medias por la luz tenue de la calle.

—No tienes que disculparte por preguntar, Eduardo. Al contrario, Me gusta que te preocupes por los demás… y por los niños.—

Suspira brevemente, como quien ordena las ideas.

—Mira, a las mujeres … a la mayoría se les va a ofrecer reubicación en otra institución asociada. Hay una corporación en donde las plazas ya están listas, Con mejor sueldo, para que no les lastime lo económico, al contrario se sentirán agradecidas del cambio, por supuesto. No se van a quedar en la calle, eso no!—

Su tono se vuelve más íntimo.

—Pero entre nosotros… la guardería es un proyecto especial que quiero mejorar y tener solo personal masculino especial, es uno de mis deseos, el costo no será ningún problema, el equipo del futuro va a ser distinto. Más exclusivo , Más selecto. Y tú me vas a ayudar a seleccionarlos, recuerda el lunes empezamos con las entrevistas.—

—-Señor… usted es maravilloso!… sabía que no era malo… yo sabía que algo especial haría… tenía la intuición, cada vez lo admiro más!—

Esteban deja escapar una risa tímida, algo inusual en él y por un instante desvía la mirada hacia el volante antes de volver a posarla en Eduardo.

—Eduardo… no me idealices tanto, ¿eh? Que soy de carne y hueso, y a veces también meto la pata.—

Sonríe con cierta ternura paternal, pero hay un brillo distinto en sus ojos, algo más íntimo, más agradecido.

—Pero… gracias. Gracias por creer en mí. No sabes cuánto valoro eso…—

Eduardo entrelaza sus propios dedos, sintiéndose nervioso. Mientras Esteban le coloca suavemente la mano sobre las de él agradecido por la compañía de esa noche.

—No tienes que ponerte nervioso conmigo. No ahora. No después de una noche así.   Hoy fue especial, y fue por ti. Descansa, Eduardo. El lunes nos vemos.—

Retira la mano lentamente, como si le costara desprenderse, y lo observa con esa mirada profunda que parece ver más allá de lo observable. Se inclina hacia el y le da un abrazo que le derrite hasta el alma, Eduardo le corresponde, recostando su rostro sobre el bíceps de Esteban. Es un abrazo que dura más de lo habitual.

Eduardo abre la puerta del auto, despidiéndose y deseando un buen descanso.   —Que tenga bonita noche señor!—

Esteban sonríe con un brillo en su rostro, que lo hace ver maravilloso. Espera a que Eduardo llegue hasta la puerta de su casa, y solo cuando lo ve entrar sano y salvo, enciende el motor.

Pero antes de partir, se queda unos segundos mirando la fachada modesta de la casita. Suspira. Sacude la cabeza como quien se regaña a sí mismo por algo.

—Bonita noche… mi niño hermoso!—

murmura para sí mismo, con ironía.

—Si este Eduardo supiera cuánto… lo deseo… pero no se que me pasa… el me vuelve tan…—

No termina la frase. Simplemente sonríe en la penumbra del auto y avanza rumbo a su propia casa, con la sensación cálida de haber sembrado algo que apenas empieza a crecer.

Eduardo se recuesta en su cama, completamente desnudo nuevamente, sus dedos frotándose el ano, mientras olfatea el bikini de su amor platónico. El sueño le gana y se queda dormido.

 

 

El sábado ha llegado, con sensación de muchas cosas buenas. Eduardo está terminando el desayuno, su celular empieza a sonar, mira la pantalla “Brandon Amigo”.  Brandon suena animado, con esa energía que siempre lo caracteriza.

—¡Eduardo! Hermano, ya tengo todo listo. La camioneta está cargada! Las mantas, la hielera, hasta llevo repelente por si los mosquitos se ponen intensos. ¿A qué hora paso por ti? Pensé tipo diez, así agarramos buena sombra en el bosque. ¿O prefieres más tarde?—

Se escucha de fondo un ruido de bolsas, como si estuviera ultimando detalles.

—Ah, y prepara tu bañador, que el río está lindísimo. Vamos a pasarla brutal, te lo juro. Necesitamos esto, hermano, después de la semana que tuvimos…..  ¿Cómo te fue anoche, por cierto?   ¿Salió algo con el dichoso director?—

—Hermano!… que genial!… te levantaste temprano a arreglar todo!…     Me parece genial a las diez, y si puedes antes mejor, yo tengo mis cosas preparadas, el bañador y todo lo demás….—

Camina hacia su habitación con el teléfono en la oreja, para que su madre y los hermanos no lo escuchen

—… aunque el bañador no creo que lo necesitemos hahaha… por cierto, sabes si llega mucha gente al río?… yo nunca he llegado hasta allá!!—

Brandon suelta una carcajada cómplice y baja la voz, como si también estuviera buscando privacidad.

—¡Obvio, si es mejor sin bañador! Pero hay que disimular con la gente,  aunque a esa hora no va casi nadie. Solo algunos viejitos que madrugan a caminar, pero se van a la otra ruta, la del sendero empinado. El lado del bosque alto, donde está la poza del río… ese es todo nuestro, hermano.—

Se oye el ruido metálico de unas llaves, probablemente las de la camioneta.

—¿Qué tal si paso por ti tipo nueve y media? Así llegamos sobrados de tiempo, y si quieres nos metemos un rato a las pozas. Te juro que no te vas a querer ir nunca. El agua es clara, fresca, y te quedas viendo los árboles, me encanta ir a ese lugar. También hay un pequeño muelle de madera y algunas mesas de pícnic, te va a encantar. Y lo mejor de todo que casi no llega nadie, solo vehículos de doble tracción pueden subir, así que con mi jeep, estamos hechos.—Y bueno, ¿qué pasó con el director? ¿Te llevó a un lugar bonito o solo te pidió horas extra?—

—-Hahahaha no se te olvida verdad?…   estoy encantado Brandon!… se portó muy lindo conmigo anoche, fuimos a cenar a un restaurante muy fino, elegante y obviamente caro, no me dejó ver la cuenta, me sentí demasiado bien atendido por el, no me trató como a un empleado…. Hay Dios!!… el dice que fue para agradecerme la semana de trabajo… pero… me estoy enamorando Hermano!—

Brandon suelta un suspiro largo de complicidad.

Se escucha el ruido de una puerta cerrándose, terminando de cargar la camioneta.

—Mira, vamos a hablar de esto en el bosque, con calma. Ahí nadie nos oye, solo los pájaros!. ¿Encontraste las sandalias que me dijiste? Porque hay partes con piedras sueltas, y no quiero que te resbales o te hagas daño!!

Pero dime algo… ¿tú crees que él, se portó coqueto contigo? Porque hay hombres que a veces solo quieren un acoston y ya, aunque sería muy rico follar con el… ¿no?      Pero tú eres un chico lindo y joven, eres especial, diferente… no quiero que salgas lastimado, hermano. Te mereces lo mejor!—

—Pero igual… te apoyo. Pase lo que pase. Hoy en el río, me cuentas todo—

—Está bien hermano!… con lujo de detalles!… ahhh y por cierto, me hago un enema de una vez? O me lo hago al aire libre en el bosque?… que morbo sería disparar el agua en la naturaleza!… hahaha—-

 

—¡Jajajajajajajaja, puta madre!, Eduardo, me encantas! …. Eres un loquillo!    Está bien hacerlo al aire libre!  Pero no estás obligado a darme el culo, si no quieres, hermano, solo te quiero consentir rico. Si quieres nos bañamos desnudos y ya. No tienes que hacer nada que no te sientas listo, te lo juro. Pero Qué rico que eres tan puerco!.

Se escucha que arranca el motor de su Jeep samurai.

—Mira, hazlo en el bosque. El río es cristalino, y el agua corre y se lleva todo. Así que no hay problema si te tienes que lavar tú colita. Y entre los árboles, nadie te ve, hermano. Solo yo si me invitas.—

—Bueno, paso por ti en una hora. Llevo toallas extra, protector solar, repelente, tapete para el suelo y unas cervezas en la hielera. ¿Necesitas algo más?.—

El motor ronronea más fuerte, como si estuviera acelerando un poco.

—Te quiero mucho, amigo!….   ya con todo lo que dijiste es suficiente!… la mejor actitud y el culo dispuesto!… porque si quiero dártelo!… quiero sentir esa verga gruesa que tienes!… imaginarme que se la haz metido a los nenes y ahora a mi!—

 

—Eduardo!!… que rico lo que dices… Y justo por eso, te voy a tratar con todo el cuidado del mundo. Tú eres especial, hermano, y lo sabes. No cualquiera habla así conmigo…—

—Mira, ahorita no digo más. Porque si sigo hablando, me voy a poner duro de la emoción, y tengo que manejar.   Pero sí… ya en el bosque… te voy a dar lo que pides. Solo te pido una cosa…—

Su voz se suaviza y se vuelve más íntima.

—Cuando estemos allá, en el bosque, y yo esté dentro de ti… dime otra vez eso. Dime que quieres sentir lo que sintieron los nenes bonitos antes que tú. Esa fantasía me la voy a llevar grabada para siempre—

 

—-ufff de acuerdo Hermano!… te lo voy a decir con tanta intensidad!.. esa verga pedoperversa!… la voy a disfrutar por este culo que también es pedo… ya sabes!—

 

—¡Jajajajajajajajajajaja! ¡Ya, ya, cállate que me estoy poniendo muy caliente y tengo que manejar!….    Eres una delicia de persona, en serio te digo. No hay nadie como tú. Y sí, ya sé que ese culo tuyo es un culo listo, travieso y bien dispuesto. Un culo que sabe lo que quiere…—

El motor del Jeep cambia de ritmo, tomando velocidad.

—Bueno, voy manejando. Nos vemos en una hora. Llevo todo listo. Y tú, hermano… lleva ese culo pedo-perverso bien preparadito… porque hoy el lobo se lo come en el bosque—

 

Camina hacia su habitación con el teléfono en la oreja, para que su madre y los hermanos no lo escuchen

—… aunque el bañador no creo que lo necesitemos hahaha… por cierto, sabes si llega mucha gente al río?… yo nunca he llegado hasta allá!!—

Brandon suelta una carcajada cómplice y baja la voz, como si también estuviera buscando privacidad.

—¡Obvio, si es mejor sin bañador! Pero hay que disimular con la gente,  aunque a esa hora no va casi nadie. Solo algunos viejitos que madrugan a caminar, pero se van a la otra ruta, la del sendero empinado. El lado del bosque plano, donde está la poza del río… ese es todo nuestro, hermano.—

Se oye el ruido metálico de unas llaves, probablemente las de la camioneta.

—¿Qué tal si paso por ti tipo nueve y media? Así llegamos sobrados de tiempo, y si quieres nos metemos un rato a las pozas. Te juro que no te vas a querer ir nunca. El agua es clara, fresca, y te quedas viendo los árboles, me encanta ir a ese lugar. También hay un pequeño muelle de madera y algunas mesas de pícnic, te va a encantar. Y lo mejor de todo que casi no llega nadie, solo vehículos de doble tracción pueden subir, así que con mi jeep, estamos hechos.—Y bueno, ¿qué pasó con el director? ¿Te llevó a un lugar bonito o solo te pidió horas extra?—

—-Hahahaha no se te olvida verdad?…   estoy encantado Brandon!… se portó muy lindo conmigo anoche, fuimos a cenar a un restaurante muy fino, elegante y obviamente caro, no me dejó ver la cuenta, me sentí demasiado bien atendido por el, no me trató como a un empleado…. Hay Dios!!… el dice que fue para agradecerme la semana de trabajo… pero… me estoy enamorando Hermano!—

Brandon suelta un suspiro largo de complicidad.

Se escucha el ruido de una puerta cerrándose, terminando de cargar la camioneta.

—Mira, vamos a hablar de esto en el bosque, con calma. Ahí nadie nos oye, solo los pájaros!. ¿Encontraste las sandalias que me dijiste? Porque hay partes con piedras sueltas, y no quiero que te resbales o te hagas daño!!

Pero dime algo… ¿tú crees que él, se portó coqueto contigo? Porque hay hombres que a veces solo quieren un acoston y ya, aunque sería muy rico follar con el… ¿no?      Pero tú eres un chico lindo y joven, eres especial, diferente… no quiero que salgas lastimado, hermano. Te mereces lo mejor!—

—Pero igual… te apoyo. Pase lo que pase. Hoy en el río, me cuentas todo—

—Está bien hermano!… con lujo de detalles!… ahhh y por cierto, me hago un enema de una vez? O me lo hago al aire libre en el bosque?… que morbo sería disparar el agua en la naturaleza!… hahaha—-

 

—¡Jajajajajajajaja, puta madre!, Eduardo, me encantas! …. Eres un loquillo!    Está bien hacerlo al aire libre!  Pero no estás obligado a darme el culo, si no quieres, hermano, solo te quiero consentir rico. Si quieres nos bañamos desnudos y ya. No tienes que hacer nada que no te sientas listo, te lo juro. Pero Qué rico que eres tan puerco!.

Se escucha que arranca el motor de su Jeep samurai.

—Mira, hazlo en el bosque. El río es cristalino, y el agua corre y se lleva todo. Así que no hay problema si te tienes que lavar tú colita. Y entre los árboles, nadie te ve, hermano. Solo yo si me invitas.—

—Bueno, paso por ti en una hora. Llevo toallas extra, protector solar, repelente, tapete para el suelo y unas cervezas en la hielera. ¿Necesitas algo más?.—

El motor ronronea más fuerte, como si estuviera acelerando un poco.

—Te quiero mucho, amigo!….   ya con todo lo que dijiste es suficiente!… la mejor actitud y el culo dispuesto!… porque si quiero dártelo!… quiero sentir esa verga gruesa que tienes!… imaginarme que se la haz metido a los nenes y ahora a mi!—

 

—Eduardo!!… que rico lo que dices… Y justo por eso, te voy a tratar con todo el cuidado del mundo. Tú eres especial, hermano, y lo sabes. No cualquiera habla así conmigo…—

—Mira, ahorita no digo más. Porque si sigo hablando, me voy a poner duro de la emoción, y tengo que manejar.   Pero sí… ya en el bosque… te voy a dar lo que pides. Solo te pido una cosa…—

Su voz se suaviza y se vuelve más íntima.

—Cuando estemos allá, en el bosque, y yo esté dentro de ti… dime otra vez eso. Dime que quieres sentir lo que sintieron los nenes bonitos antes que tú. Esa fantasía me la voy a llevar grabada para siempre—

 

—-ufff de acuerdo Hermano!… te lo voy a decir con tanta intensidad!.. esa verga pedoperversa!… la voy a disfrutar por este culo que también es pedo… ya sabes!—

 

—¡Jajajajajajajajajajaja! ¡Ya, ya, cállate que me estoy poniendo muy caliente y tengo que manejar!….    Eres una delicia de persona, en serio te digo. No hay nadie como tú. Y sí, ya sé que ese culo tuyo es un culo listo, travieso y bien dispuesto. Un culo que sabe lo que quiere…—

El motor del Jeep cambia de ritmo, tomando velocidad.

—Bueno, voy manejando. Nos vemos en una hora. Llevo todo listo. Y tú, hermano… lleva ese culo pedo-perverso bien preparadito… porque hoy el lobo se lo come en el bosque—

 

Casi una hora después, el Jeep se estaciona frente a la casa de Eduardo, el cual se despide de su madre con un beso, mientras acomoda su pequeña maleta en el hombro.

Madre: — bien portado! Siempre! Eh!… —

Eduardo:  —Siii mamá!… descuida, regresaré por la tarde!..—

 

Brandon apaga el motor y baja del Jeep con una sonrisa radiante, vistiendo una camiseta sin mangas que marca sus brazos trabajados y unos shorts que hacen lucir muy bien sus piernas, pero que no esconden del todo el bulto generoso entre sus piernas. Se acerca a Eduardo y le da un abrazo fuerte, palmeándole la espalda con cariño sincero.

 

—¡Hermano, qué bueno que ya estás listo! —

Mira de reojo hacia la puerta de la casa donde aún se asoma la madre de Eduardo y levanta la voz con cortesía.

— Buenos días, señora!, no se preocupe, se lo traigo de vuelta sanito y salvo.—

 

Abre la puerta del copiloto para Eduardo como todo un caballero y, cuando se asegura de que la madre ya entró, baja la voz con tono pícaro.

—O al menos… sanito. Lo de salvo, ya veremos, porque con esas cosas que me dijiste por teléfono…—

 

—Hehehe… mejor vámonos!… tenemos mucho de que hablar!—

Brandon enciende el vehículo y se alejan por la avenida.   Minutos después salen a la carretera principal en dirección de su destino. Poco después el área del bosque los rodea, avanzando por el camino hacia el lugar más perfecto del área. Algunas personas se les ve disfrutando y paseando a sus mascotas, pero se pierden en la distancia, pues el destino de ellos es mucho más privado. Un bosque lleno de pinos y cipreses y algunos sauces, algunas áreas de grama verde y el aire fresco acarician el rostro de ambos. Brandon lleva el cabello suelto, el cabello ondulado contra el sol, hace brillar sus rizos dorados y castaños.

Brandon conduce con una mano en el volante, el otro brazo apoyado en la puerta, mientras el viento juega con sus rizos. De reojo, observa a Eduardo con una sonrisa traviesa, mordiéndose el labio inferior.

 

—Mmm… mira nada más ese paisaje. Y no hablo solo de los árboles.  ¿Viste cómo nos miraban esos señores allá atrás? Seguro pensaban «mira esos dos, tan guapos, ¿a dónde irán con tanta prisa?»…—

El Jeep toma un desvío más estrecho, apenas visible entre la vegetación, y el ruido del motor se vuelve un ronroneo constante. Brandon reduce la velocidad y voltea completamente hacia Eduardo, sus ojos brillantes.

 

—Oye… ¿estás ansioso? Porque yo… —

Respira profundo, como si el aire del bosque lo embriagara

— estoy que no aguanto las ganas de que lleguemos ya. Tengo tantas preguntas… pero quiero escucharlo todo de tu boca. Lo de Esteban, lo que pasó en la cena, todo!..—

 

—Hehehe… pues será un placer contarte todo!—

 

Llegan al lugar, el agua cristalina del río y la poza, formada como una pequeña represa con arenas y piedras claras, los árboles al rededor y el pasto fresco y verde, hacen del paisaje, el lugar perfecto.

—Mira!… unas mesas para el pícnic!…   pero también podemos colocarnos acá en el suelo sobre los tapetes!—

 

Brandon estaciona el Jeep bajo la sombra de un sauce inmenso y apaga el motor. Se queda unos segundos en silencio, admirando el paisaje, y luego exhala como si hubiera estado conteniendo el aliento.

—Dios… esto es perfecto!….  Mira esa agua, parece de mentira de lo clara que está!—

 

Salta del vehículo con energía y saca una mochila grande del asiento trasero, además de dos tapetes enrollados bajo el brazo. Camina hacia la orilla de la poza y extiende los tapetes sobre el pasto, justo donde la sombra y el sol se encuentran.

 

—Ven, siéntate aquí conmigo. Traje sandwiches, fruta, y… —

saca dos botellas de vidrio con un líquido dorado y burbujeante.

— un poquito de esto. No es cerveza, es jugo de manzana sin alcohol, pero sabe rico y hace «pssst» al abrirla, así que igual cuenta!… hehehe—

 

Se deja caer sobre el tapete, apoyándose en los codos, y mira a Eduardo con curiosidad.

—Ya… no me hagas esperar más. Cuéntame. ¿Cómo fue todo con el tal Esteban?—

 

—Hahaha ..ok…. Ok… de acuerdo!….  Lo primero!… cuando estábamos en la oficina, ayer por la mañana, …. yo estaba limpiando un mueble y él me preguntó si podía olfatear el aroma de mi perfume, directamente de mi cuello!!!… le dije que “si”.  ….Entonces me agarró de los hombros y me pasó su rostro tan cerca de la piel, que un poco más y me desmayo!!… sentí que el ano se me abrió como boca de pez hambriento!!… hahaha… hay ese momento fue tan intenso… hasta se me salió un gemido!.. no pude controlarlo!…—

 

Brandon se incorpora de golpe, con los ojos muy abiertos y la botella de jugo a medio abrir, detenida en sus manos.

—¡No jodas! ¿Así, de la nada? ¿En la oficina?—

 

Suelta un silbido  y niega con la cabeza, incrédulo pero fascinado.

— Espera, espera… ¿dijiste que te agarró de los hombros? Así, ¿con las dos manos? ¿Fuerte o suavecito?—

 

Deja la botella a un lado y se acerca más a Eduardo sobre el tapete.

—Ay, Eduardo… ya sospechaba que algo había pasado, pero ¿gemiste? ¿Así, en seco? ¿Y él qué hizo cuando escuchó ese gemido? No me digas que se hizo el que no oyó nada…—

 

—Te juro!!!…. Pues no dijo nada!… y estoy totalmente seguro que me escucho!… es que si realmente sentí que mi “ano” se dilató, exigiendo verga en ese momento!…—

 

—O sea que el señor director, con su voz  de galán de telenovela, te huele el cuello en su oficina y tú casi te mojas ahí parado. ¿Y LUEGO QUÉ? ¿Qué pasó después de eso? ¿Hubo más? Porque si me dices que ahí paró la cosa, me tiro al río!.—

 

—bueno!… puessss, ….. sucedió solo eso, se alejó de mí y seguimos platicando… pero luego en la tarde, ya me habló de la cena… y fuimos a un lugar muy elegante,  bastante elegante!… supongo caro… pues no me dejó ver la cuenta… y el lugar maravilloso, podía sentir que hasta el aire que respiraba estaba incluido en la cuenta!….—

Le da una mordida al sandwich, traga toma un poco de jugo y luego continúa.

—…platicamos un poco de todo, también me contó que tiene años de estar solo, osea sin ninguna pareja formal…. Supongo… y se portó conmigo muy lindo!!… de hecho hasta me llevaba tomado por la cintura cuando entramos al restaurante!!   …imaginas eso?—

 

—Ay!!  Eduardo… por la cintura. En un restaurante elegante…. ¿te das cuenta de lo que significa eso?    …Un hombre como él, mayor que tú, guapo, importante, con esa presencia… llevándote así, delante de todos. Eso ya no es solo coqueteo de oficina, hermano!.. Eso es: «este chico me gusta y  no me importa que el mundo lo sepa».—

 

Se gira bocabajo sobre el tapete, apoyando la barbilla en sus manos cruzadas, los pies descalzos balanceándose en el aire.

—¿Y qué más? ¿Te tocó la pierna por debajo de la mesa? ¿Te miraba fijo mientras hablabas? Cuéntame detalles, no me dejes con las ganas.—

 

—Hahaha… no!. …. No me tocó la pierna!… ni nada, fue una plática muy tranquila, yo disfruté de tenerlo cerca…. Pero sabes… ayer confirmé que si estoy enamorándome de él en todo sentido… y aún más en lo sexual lo estoy deseando mucho!… y me da miedo!..—

 

—Oye… ven acá. —

Lo jala un poquito hacia él, hasta que quedan frente a frente sobre el tapete.

— ¿Miedo de qué? ¿De que te rompa el corazón? ¿De que te rompa el culo?  ¿O de que sea demasiado bueno para ser verdad?—

 

Sus ojos verdes buscan los de Eduardo, con ese brillo cálido.

—Porque si es miedo de enamorarte, eso ya es tarde. Y si es miedo de lo sexual… —

Baja la voz y sonríe de medio lado.

 

— Eduardo, tú tienes un cuerpo precioso, un alma más preciosa todavía, y ese hombre está claramente interesado en ti. No tienes nada que temer. Al contrario… tienes todo por ganar.—

 

—Ojalá fuera tan fácil hermano!… pero bueno!!!—

Eduardo se pone de pie y empieza a quitarse la ropa.

— No vinimos acá para ponernos sentimentales!… vamos a disfrutar de nosotros y del agua!… porque si de algo estoy seguro es que quiero sentir tu verga dentro de mi culo!… antes de que te arrepientas!—

 

Brandon suelta una carcajada sorprendido y se pone de pie también.

—¿Arrepentirme yo?…¡Por favor! … Lo único que voy a lamentar es no habérmelo comido antes, hermano!—

 

Mientras Eduardo se desnuda, Brandon lo observa, mientras se quita su propio short de baño con una sola mano, dejando ver esa verga gruesa y pesada que ya está empezando a endurecerse.

—Mírate nada más… con ese culito redondo y esa carita de santo. Esteban va a alucinar cuando te tenga así, todo abierto para él. … Pero este dia, el que te abre soy yo!!..

Eduardo le observa la verga gruesa, esa verga que ha abierto culitos infantiles y eso es algo que lo pone más hambriento.

—-Que verga tan rica tienes hermano!… mírala que gruesa se ha puesto!… déjame chuparla!—

 

Brandon se apoya contra una roca junto al río, echando las caderas hacia adelante para que su verga imponente quede justo frente a la cara de Eduardo. Agarra la base con una mano y la sacude despacio, provocándole.

 

—Toda tuya, hermanito. Anda, muéstrame cómo chupas. Que quiero ver si eres tan bueno tragando verga, así como trabajando en la guardería!—

 

Sonríe de medio lado, con los ojos brillantes y entrecerrados, esperando sentir esos labios.

Eduardo se agacha frente a él, sus pies ya dentro del agua, las nalguitas abiertas, cierra los ojos mientras empieza a chupar suavemente la verga de Brandon, sintiendo como le llena toda la boca, con una mano la agarra del tronco, mientras con la otra se acaricia el ano, que ya le palpita de ansiedad.

Brandon suelta un gemido profundo y apoya una mano en la nuca de Eduardo, acariciándole el cabello. Respira hondo, mientras siente cómo esa boquita recorre el tronco grueso con hambre.

 

—Así, así… qué rico chupas, cabrón… se nota que tienes hambre de verga!. Mira cómo te tragas hasta el tronco…—

 

Echa un vistazo a la mano de Eduardo, que se acaricia el ano.

—Ya te está latiendo el culito, ¿verdad? No te preocupes, ya te voy a dar lo tuyo. Pero primero quiero ver cómo me dejas los huevos bien mojaditos. Chúpamelos también, Eduardito—

 

Brandon echa la cabeza hacia atrás, gimiendo, mientras los dedos se enredan con más fuerza en el cabello de Eduardo. Sus caderas se mecen apenas, siguiendo el ritmo de la boca hambrienta que lo devora.

 

—Mierda!, Eduardo… Tu boquita es tan deliciosa!. Tan inocente que te ves y hoy la tragas hasta la garganta…—

 

Observa cómo los labios de Eduardo se estiran alrededor del grueso de la verga,

 

—¿Sabes qué me excita más? Que en la guardería andas todo formalito, con tu ropita, tu carita de «sí, señor Esteban»… y aquí estás, en el río, desnudo, chupando la misma verga que le abre el culo a esos pequeñitos. ¿Eso te calienta, verdad? Pensar en eso mientras me la chupas.—

Con la punta del pie, juguetea con el ano de Eduardo, acariciando con el dedo gordo, exactamente el ano ya humedecido de saliva, intentando penetrar con el dedo.

 

—Anda, déjame meterte mi dedito mientras me chupas los huevos. Quiero sentir el calor de ese culito hambriento mientras me los chupas—

Eduardo se mueve en pequeños círculos, logrando introducirse el dedo del pie de Brandon, la humedad caliente le hace sentir a Brandon una sensación exquisita.

Eduardo sigue moviéndose sentado en el dedo gordo del pie.

— Ufff!… me encanta eso!… espero no manchartelo…. Recuerda que aún no me hago el enema!—

 

—¿Mancharme? No te preocupes!, hermano!… si eso es lo más natural del mundo. Un culito caliente y hambriento siempre está listo, con enema o sin él. Así que no te preocupes por eso, que a mí no me dan asco esas cosas—

 

Retira el pie y se agacha

—Pero ya que lo mencionas… quiero ver ese culito de cerca. Date la vuelta y ábrete las nalgas. Quiero comprobar qué tan limpio o qué tan sucio estás ahí adentro—

Eduardo se pone de pie y luego se da la vuelta agachándose hacia adelante y separándo con ambas manos las nalgas. Exponiendo su ano semi dilatado para que Brandon lo inspeccione.

—Ya lo viste?… como se me abre cuando estoy caliente!…. Como lo ves? Lo traigo limpio por fuera!… pero por adentro quién sabe!   Hahahaha—

 

Brandon aprovecha para darle unos lametones y disfrutar de ese exquisito culo. Metiendo la punta de la lengua directamente en el centro del ano, mientras con la otra mano acaricia los huevos y la verga de Eduardo.

 

—Está delicioso tu culito, Eduardo. Por fuera está limpio, sí… pero yo quiero saber qué hay más adentro. Déjame meter la lengua bien profundo y te digo qué encuentro.—

 

Eduardo se sonroja, mientras sigue manteniendo abiertas sus nalgas y Brandon le introduce la lengua.

—Hay Brandon!….  No me digas esas cosas!…—

 

Brandon imagina que si su lengua no encuentra nada, quizás la verga si logré descubrir algo grande adentro.

—Tranquilo, hermanito. Tu culito está limpio… por ahora. Pero a veces, cuando uno mete la verga bien profundo, encuentra sorpresas escondidas más adentro. Es parte del riesgo, ¿no crees? A mí eso me excita más todavía.

 

Coloca la punta de la verga justo sobre el ano abierto de Eduardo.

—¿Quieres sentir lo que es tener esta verga entera adentro, sabiendo que en cualquier momento puede salir manchada de mierda?—

 

—Ufff me encanta escucharte hablar así!… y si quiero sentir esa verga pedofila abriéndome el culo! …. Pero ya no me lo vas a seguir chupando?—

 

—Claro que sí, Eduardo. Pero ahora quiero chuparlo mientras te la meto. Así siento cómo se va abriendo tu culito alrededor de mi lengua y después alrededor de mi verga.—

Se arrodilla detrás de Eduardo y vuelve a pasar la lengua por todo el ano, metiéndola y sacándola con intensidad, saboreando cada pliegue.

 

—Aaahhh que rico!!! Ya me hacía falta que me chuparan el culo!!! … Es algo que me encanta y casi no me lo hacen!—

 

—¿En serio? Qué desperdicio, hermano!. Un culito tan perfecto como el tuyo debería ser chupado todos los días….  Es más, deberías exigirlo!.—

Le pasa la lengua despacio, desde los huevos hasta el final de la espalda, recorriendo toda la raja.

 

—El lunes mismo hablo con el señor Esteban. Le diré: «Oiga, jefe, a Eduardo hay que chuparle el culo mínimo tres veces al día. Es por su salud.» ¿Qué te parece?—

 

—Hehehe!!! Ufff eso sería riquísimo!… y también que me meta su verga hasta sacarme pedos deliciosos!  No crees?—

 

—¡Uy, hermano! Eso sería el paraíso. Imagínate al señor Esteban metiéndote esa verga más gruesa, bombeándote despacito hasta que el culo te empiece a pedorrear solito. Y él ahí, sin detenerse, sintiendo cada burbujita en la punta de la verga…—

 

Se ríe mientras sigue lamiendo.

—Pero bueno, por ahora solo me tienes a mí. ¿Quieres seguir con la lengua o ya estás listo para sentir esto adentro?—

Coloca la punta de la verga justo en el centro del ano de Eduardo.

 

—Uffff Brandon, estás aumentando mis ganas!..  Ok!…  Metemela ya!!!!—

 

Brandon agarra a Eduardo por las caderas y escupe abundante saliva, empuja despacio la verga, sintiendo cómo el ano se va abriendo alrededor de la punta.

 

—Ahí te voy, hermanito… despacito….—

 

Entierra la verga hasta la mitad y se detiene, disfrutando.

—Mierda… qué caliente estás por dentro… y ya se siente ese poquito de resistencia… como si algo estuviera esperándome más adentro… ¿quieres que siga metiendo hasta el fondo?—

 

—Aaahhhh!!!… hermano!… que rica!… ufff la siento abriéndome!… me encanta!… y siii yo siento que me estás empujando algo hacia adentro!… hehehe. Métela toda!… ahora ya estás adentro!—

 

—Jajaja,  eso que dices…  es tu caca, me está saludando, Eduardo. Ya la siento en la punta… está calientita, como diciendo «bienvenido, Brandon». ¿Sabes qué? Me está gustando más de lo que pensaba.—

 

Empuja las caderas hacia adelante para enterrar la verga completa.

—Ahí está… hasta el fondo. Ahora sí, hermanito, voy a empezar a bombear. Y lo que tenga que salir que salga. Que para eso es una buena cogida, ¿no?—

 

—Uffff mierda!… se siente tan rica!… es que no es tan larga pero si bien gruesa!… siento el ano estirado!… muévete … pero dale despacio, suave!—

 

El viento les acaricia la piel, el canto de las aves y el ruido del agua fluyendo entre algunas piedras, hacen del momento algo muy exquisito.

Comienza a moverse, sintiendo cada centímetro del ano de Eduardo apretando su verga gruesa.

 

—Shhh… tranquilo, hermanito. Despacito, como me pediste… así, suavecito para que sientas cómo te voy abriendo…—

Suelta una pequeña risa mientras una mano acaricia la espalda de Eduardo.

 

—Mira… hasta los pajaritos nos están cantando. Esto es mejor que cualquier hotel de lujo, ¿no crees? Aquí solitos, con el río, la brisa… y tu culito recibiéndome tan rico.

¿Quieres que te agarre la cintura más fuerte? O prefieres que te sujete de los hombros para empujar mejor… dime cómo te gusta, hermanito.—

 

—Así! De la cintura esta bien!… solo… caminemos hacia ese árbol!… quiero sujetarme de él, para estar más cómodos!—

 

empieza a caminar despacio , manteniendo la verga dentro del ano de Eduardo mientras se mueven juntos hacia el árbol.

—Buena idea, hermanito… así, caminando como perritos. ¿Sientes cómo se mueve adentro mientras caminamos?—

 

Comienza a moverse, metiendo y sacando, sintiendo la textura cálida y suave del interior que lo envuelve.

— Hay! Brandon!… si sigues moviéndote así…. Vas a sacarme todo!… es que siento contracciones de querer evacuar!….—

A Brandon le excita más imaginarse que la verga le está estimulando la mierda que tiene en el intestino, así que aumenta la velocidad.

 

—¿Eso te preocupa, hermanito? ¿Que saque todo lo que tienes guardadito ahí dentro? Porque yo… ufff… yo lo siento. … Siento tu intestino lleno y cómo mi verga te lo está masajeando bien rico…—

Se agarra más fuerte de la cintura de Eduardo, empujando con más ganas.

Eduardo se aferra con ambas manos al tronco del árbol, inclinado y con la cola ofrecida hacia Eduardo, con las rodillas un poco flexionadas, parado sobre unas piedras, que le dan la posición perfecta. Siente como la verga le empuja hacia adentro, un gran trozo que por naturaleza necesita salir, y ese empuje le provoca más placer a Eduardo. Brandon siente el morbo de lo cerda que podria ser la situación.

Siente la presión del bulto duro empujando contra la punta de su glande y gime de puro morbo.

 

—Hermanito… lo estoy sintiendo… está justo ahí, ¿verdad? ¿Quieres que te lo saque todo? Porque con cada metida te lo estoy empujando más hondo… y se siente tan cerdo, tan sucio, pero tan rico!…—

Agarra las caderas de Eduardo con más fuerza, clavando la verga más a fondo, y bombea más rápido, buscando tocar ese bulto una y otra vez con la punta.

 

—Aaaahhh!!!…. Mierda!!! Que rico eso!…. No vayas a sacar la verga!….  porque si la sacas no podré retenerlo!…—

Eduardo habla entrecortado, por el movimiento de caderas de Brandon.

 

—No voy a sacarla, hermanito… te la voy a dejar bien adentro… justo donde la necesitas… Ufff… qué rico se siente… es como un tapón caliente y duro… tú aprietas y mi verga empuja… mientras él sigue estimulándonos a los dos…—

Bombea más fuerte, sintiendo cómo el tronco topa contra la punta de su glande cada vez que entra a fondo.

 

—Ay!! Parece que lo que iba a sacar hoy, estaba grueso y duro!… porque… no te haz manchado, verdad?..—

Gruñe de placer al escuchar eso, sintiendo cómo el tronco duro le pega al glande cada vez que entra a fondo.

 

—No me he manchado, hermanito… está grueso y apretado ahí adentro, pero no me ha manchado… ufff… es un tapón bien hecho el que tienes… y me está estimulando bien rico… me vas a hacer soltar toda la leche adentro, hermanito…—

 

—Nooo!… por favor… aún no te corras!… quiero que follemos más!—

 

—Está bien, está bien… aguanto, hermanito… pero es que se siente tan sucio y tan cerdo que me vuelve loco… ufff… mira… voy a ir más lento… así… metiendo y sacando, metiendo y sacando… despacito… para que duremos más… pero qué rico siento tu intestino…—

 

—Dale duro y rápido!… solo no busques el clímax!… que siento extrañamente bien rico cuando me la empujas!…—

Brandon empieza a moverse con mas fuerza, sus caderas chocando contra las nalgas de Eduardo. Lo hace por segundos y luego descansa haciéndolo más lento.

 

—Mierda!… hermanito… te juro que cada vez que entra hasta el fondo y siento ese bulto, me dan ganas de soltarlo todo… ufff…—

 

Mientras ellos dos están follando y disfrutando de esa penetración. El guardabosques que venía realizando inspección de rutina, un hombre mayor de aproximadamente unos 60 años, pero con una condición física bastante buena, subió casualmente hacia el área donde ellos estaban, regularmente pasan después del medio día.  El hombre se percata a distancia entre los árboles y arbustos, de la actividad de los dos jóvenes. Por lo que trata de acercarse detrás de los árboles sin que lo vean. Y al apreciarlos más de cerca, se saca la verga y empieza a masturbarse, mientras disfruta de la escena y ha estado escuchando que la mierda le topa en la verga a Brandon, algo que lo pone más estúpido del morbo que eso le provoca.

Totalmente ajeno a la presencia del guardabosques, Brandon continúa con su ritmo, alternando entre embestidas rápidas y profundas y pausas lentas para no correrse.

 

—Ufff… hermanito… ya no voy a aguantar mucho… se siente demasiado rico… ese bulto me está volviendo loco…—

 

—Uffff …y yo! … ya no aguanto!… siento que me cago!!!—

 

Eduardo empieza a tener contracciones y su intestino empuja hacia afuera, mientras la verga de Eduardo entra y sale con insistencia, empujando hacia adentro.

Siente cómo el intestino se contrae y empuja la mierda contra el glande y eso le da un morbo tan bestial que ya no puede aguantar más. Sus huevos se contraen fuertemente mientras suelta un gemido fuerte.

—uuuufff… me vengo!… me vengooo!… Eduardo!!… a que rico!..—

 

Echa la cabeza hacia atrás y empuja a fondo mientras los chorros de semen caliente empiezan a llenar el recto de Eduardo, mezclándose con el trozo macizo que está adentro.

Brando siente la presión aumentada que le empuja la verga hacia afuera. La saca, e inmediatamente un gran tronco largo de mierda sale expulsado del culo de Eduardo, cae al suelo sobre la arena mojada, el trozo macizo bañado de semen, cae en una sola pieza. Eduardo se queda abrazado al árbol, gimiendo  con el ceño fruncido, por los espasmos. Brandon observa la escena, fascinado y mira el ano de Eduardo que se ha quedado abierto y palpitando, no puede resistirse y vuelve a meter su verga en el vacío que ha quedado. La cagada fue tan perfecta que no se manchó en lo absoluto.  Mueve a Eduardo un poco a la derecha para no pararse sobre esa creación. Mientras tanto el guardabosques, se estremece eyaculando, al observar la escena cruda y obscena a la vez, los chorros de semen caen sobre algunas plantas.

Brandon observa la obra obscena en el suelo, el tronco macizo bañado en su propia leche, y siente una oleada de morbo tan intensa que su verga, aún dura, se hunde con gusto en el vacío caliente y abierto de Eduardo.

 

—Joder, hermanito… qué puta obra maestra… mira lo que hicimos… y tu culo sigue abierto, pidiendo más… ufff… no me voy a cansar nunca de esto…—

Gime mientras bombea lentamente, fascinado por cómo el ano de Eduardo palpita alrededor de su tronco.

Mientras tanto el Guardabosques se exprime la verga blanca y circuncidada, sacándose las últimas gotas de semen, sintiéndose satisfecho. Se retira despacio para no ser visto. Mientras Eduardo se masturba sintiendo la verga de Brandon llenándole nuevamente el vacío que quedó.

Sigue bombeando despacio, saboreando cada centímetro del recto vacío de Eduardo. Se inclina sobre su espalda y le susurra al oído.

 

—Te encantó, ¿verdad, hermanito? Sentir cómo te lo meto otra vez, con el culo bien abierto y vacío… se siente más suave, más lubricado… con mi propia leche adentro… dime cómo te sientes…—

 

—Ya voy a correrme Brandon!… ya no aguanto!—

 

—Hazlo, hermanito… córrete conmigo adentro… yo también voy a soltarlo otra vez… ufff…—

Agarra las caderas de Eduardo con más fuerza y empieza a bombear más rápido, sintiendo cómo su verga se endurece más.

Eduardo empieza a soltar chorros de semen, sin siquiera tocarse, el semen le cae el los pies con el balanceo de la verga y el resto sobre las piedras. Brandon empieza a correrse adentro nuevamente. El sudor le escurre por el abdomen.

—- Ahhh!… que rico!… que puto morbo!…—

 

Suelta un gemido profundo y entrecortado mientras suelta la segunda carga dentro del culo de Eduardo.

 

—Ufff… hermanito… qué delicia… eso estuvo… tan marrano… tan perfecto… me encanta…—

Se queda quieto un momento, con la verga adentro, recuperando el aliento y sintiendo los espasmos finales.

 

—Que delicia Brandon!… eso fue mejor de lo que esperaba!… sabes!… me encantó tu verga pedoperversa!…—

 

Brandon le saca suavemente la verga mientras Eduardo se reincorpora, para luego darse la vuelta y observa el trozo de mierda en la arena. Toma una ramita seca y lo empieza a empujar al agua, para que se lo lleve suavemente la corriente río abajo.

—Lo siento, pero no tengo a donde tirarlo…. Hehehe!—

 

Brandon ríe con ganas, pasándose la mano por el abdomen sudado y mirando cómo Eduardo empuja el tronco hacia el agua.

 

—No te preocupes, hermanito… los peces te lo van a agradecer… je, je… ¿y tú? ¿Cómo se siente ese culo tan vacío?

 

—Ufff me siento bien rico del culo!!! Siento ese vacío delicioso que me dejó tu verga!…—

 

Brandon se acerca a Eduardo agarrándolo por la cintura, pidiéndole cariñosamente un beso, diciéndole que hagan de esa salida algo especial, por el cariño que se tienen.  Ya después será del señor Esteban, pero hoy es todo suyo. Eduardo le corresponde y se besan jugando con sus lenguas mientras se acarician los cuerpos sudados.

 

—Mmm… así me gusta, que sepas quién te quiere de verdad… hermano y que ese culo tan rico sea mío aunque sea un hoy… luego ya será del señor Esteban… pero hoy, eres todo para mí.—

 

—Gracias Brandon!… eres tan especial!… y te digo te quiero mucho como a un hermano!… y sabes que si tuviera un hermano mayor… me hubiera gustado follar con el!… desde que me empezaste a chupar el culo… empecé a fantasear con que eras mi hermano de verdad y me lo hacías y cuando me estabas penetrando lo disfruté tanto imaginándote así…. Como mi hermano de sangre!…  así!… que esto no se ha terminado!… apenas es medio día!… metamonos al agua!—

 

Brandon se queda en silencio un momento, sus ojos claros brillan con ternura mientras acaricia la mejilla de Eduardo.

 

—mierda!… no sabes lo que me acabas de decir, Eduardo…   yo también te quiero como al hermanito que nunca tuve… ¿si te conté en algún momento que soy hijo único? …y ahora que lo dices… desde que te empecé a chupar el culito, también fantaseaba con que eras mi sangre…—

 

Se mete despacio al agua jalando con ternura de la mano a Eduardo.

—Metámonos al agua!..—

 

Eduardo se agacha dentro del agua, sintiendo la frescura en su piel, su cuerpo desnudo frente al de Brandon, se sienta sobre los muslos de Brandon, abriendo las piernas, el agua les llega al pecho. Brandon lo abraza acariciandole las nalgas y el ano, mientras se besan nuevamente. Un momento de pasión y ternura, que encierra un sentimiento especial entre ellos.

 

Separa los labios apenas un centímetro para susurrar contra su boca.

 

—Esto es tan perfecto, Eduardo… tenerte aquí, así… como si fuéramos hermanos de verdad… mi hermanito lindo…—

 

Sus dedos juegan alrededor del ano de Eduardo, acariciándolo sin penetrar, mientras con la otra mano le sostiene la nuca.

 

—Nunca voy a olvidar este día, hermoso… nunca… eres tan especial… y aunque luego estés con el señor Esteban, siempre voy a cuidarte… ¿sí?… como un hermano mayor de verdad…—

 

Eduardo le acaricia el rostro, observándole los ojos claros, que reflejan el brillo del agua.

— …Me vas a hacer llorar Brandon!… yo sí quiero que seas mi hermano mayor!… y quiero que sepas que puedes contar conmigo siempre!… sabes!… a pesar de que tenemos tan poco tiempo de conocernos!… siento como si de verdad te conociera desde mucho antes!..  …y bueno… el señor Esteban… es algo incierto! Tú lo sabes!… pero quiero que estés en mi vida siempre hermano!…. —

 

Sus ojos se humedecen y una lágrima solitaria rueda por su mejilla, mezclándose con el agua.

 

—Ay, Eduardo… ya me hiciste llorar… ven acá…—

Lo abraza fuerte, apretándolo contra su pecho, sintiendo el calor de sus cuerpos bajo el agua, su verga semi erecta rozando suavemente la raja de Eduardo.

 

—Yo siento lo mismo… desde que te vi en la oficina con esos ojos inocentes, supe que eras especial… y mira, tenías las nalgas más lindas de la ciudad…—

 

Se ríe, rompiendo la tensión emocional.

—…y lo del señor Esteban, lo sé… es un tipo…  Impredecible … no sabemos realmente qué va a suceder, pero estoy más que seguro que le gustas….   pero mientras tú quieras tenerme cerca, aquí voy a estar… aunque sea para espiarte cuando te esté dando duro contra el escritorio…—

Le da un beso en la frente.

— … ¿trato hecho, hermanito?—

 

—Trato hecho Hermano! Mayor!…  y bueno!… el señor Esteban ya sabes que es como mi prospecto de hombre mayor… y bueno, soy consciente y no me hago ilusiones con eso… pero bueno!!!    Cuando quieras espiarme pues con gusto! Hahaha—

 

Se ríe, echando la cabeza hacia atrás, y luego vuelve a mirarlo con esos ojos pícaros.

 

—Jajajaja! ay, hermanito… eres un caso… así me gustas, con los pies en la tierra!… y bueno, de espiarte me encargo yo… y si el señor Esteban no te trata bien, aquí va a estar tu hermano mayor para defenderte… o para consolarte a besos y lengüetazos… lo que necesites…—

 

Le aprieta las nalgas bajo el agua.

 

—Oye… y hablando de todo esto… ¿ya pensaste cómo le vas a coquetear al director? Porque con esa carita y ese culito, él ya está más que interesado… te lo digo yo que lo he observado… pero tú también tienes que moverte y actuar, ¿no crees?—

 

—Pues si.. tienes razón… ya por lo menos me dijo que con la ropa nueva me veo muy bien, los pantalones que tú me recomendaste y las camisas. Y la verdad me gustó mucho como me veo ahora. Todo eso te lo debo a ti!… pero dime… que podría hacer para coquetearle?—

 

—A ver, a ver… yo soy conocedor del tema, mi querido hermanito…. lo primero es la mirada, ¿sí? Cuando él te hable, míralo a los ojos, pero de esa forma en que bajas un poquito la mirada y luego la subes… así como con timidez pero coqueta…—

Le hace la  demostración, exagerando un poco. Agarra a Eduardo por la cintura y lo separa un poco para verlo de frente.

 

—También el contacto físico… casual, ¿eh? Sutil!… cuando le pases un documento o un café, que tus dedos rocen los de él… si estás cerca, inclinarte dejando que él vea tu cuello, tu espalda… y tu culito… sobre todo cuando uses esos pantalones que te hacen un culo de escándalo… hehehe!   …Y bueno, el perfume es clave, ya lo hiciste… y la ropa, también… eh… ¿y qué más?… ¡ah! La voz… háblale suavecito cuando estén solos, como si le confiaras un secreto… eso crea intimidad… y halagos, pero discretos… «qué bien huele hoy, señor Esteban» o «ese color de camisa le queda muy bien»… cosas así, ¿de acuerdo?—

 

—De acuerdo! Hermano… Gracias por tus consejos!… y si tienes más ya me los irás diciendo… haré todo lo que me digas!…. Y si algún día el señor Esteban me llega a follar y me deja su semen adentro del culo, te voy a buscar lo más rápido posible para que me chupes el culo y dártelo a probar!!! Hahaha!—

 

Brandon se ríe a carcajadas, salpicándole agua por todos lados.

—JAJAJAJA!! Que ocurrente!, Eduardo!!! jajajaja… eres un morboso loco!  …y por eso te quiero tanto!!…—

Se calma un poco, secándose las lágrimas de risa, y lo mira con adoración.

 

—Ay, hermanito… Mira que ofrecerme la leche del director así tan generosamente … eso sí es amor fraternal del bueno!… jajaja!—

 

Lo vuelve a abrazar, pegándolo bien fuerte contra su cuerpo.

—…Pero ya en serio… si algún día te tiene el director ensartado hasta los huevos, y yo después puedo meter la lengua en ese culito para saborear… uff… sería el hermano mayor más feliz del mundo…—

 

lo besa en la boca con ternura.

— Pues si un día lo logro!… serás el primero en saberlo!… y será un placer que me chupes el culo recién follado por el Director!!…—

Eduardo se acuerda de las bebidas y las cervezas.

—oye!  Por cierto bajaste la hielera del auto?… quieres una cerveza?… te la traigo?—

 

—Buena idea, hermanito!… sí, la bajé, está en el tapete, las toallas están puestas encima, por eso no la miras desde acá… pero quédate aquí, yo voy… que tú eres el invitado de honor!!—

 

Sale del agua con agilidad, dejando que Eduardo admire su cuerpo atlético, los músculos de su espalda y sus glúteos firmes mientras camina hacia debajo del árbol, en donde están las cosas. El sol le acaricia la piel y las gotas de agua resbalan por su piel blanca y bronceada, la figura blanca marcada del traje de baño, le dan ese toque extra de morbo.

Regresa con dos cervezas abiertas y se vuelve a meter al agua, entregándole una a Eduardo.

 

—Toma, hermanito… ¡salud!—

 

Levanta la botella para brindar.

— Gracias Hermano!… eres tan lindo!… Salud por la follada de este día!… ven abrázame otra vez!—

 

Brinda chocando su botella contra la de Eduardo con un tintineo suave.

— Salud, hermanito!… por la follada de hoy… y por todas las que nos faltan juntos!—

 

Se acerca y lo envuelve en sus brazos, sintiendo la piel fresca de Eduardo contra la suya. El agua ondula suavemente alrededor de sus cuerpos abrazados.

 

—Mmm… así me gusta… tenerte cerquita… ojalá este día durara mucho, Eduardo… en serio…—

Le da un trago largo a su cerveza y luego apoya la frente contra la de él, mirándolo a los ojos.

— Oye Brandon y aparte de los niños Charlie y Diego… haz tenido pareja? Novio?…—

 

Eduardo Toma otro trago de cerveza, mientras espera la respuesta.

Brandon suelta un suspiro y mira hacia los árboles un momento antes de responder.

—Uff… hermanito, qué pregunta!…   …pues mira, he tenido novios, sí… el último fue hace como año y medio… se llamaba Martín, era mayor que yo, como de 35… muy guapo, muy intenso, muy posesivo…—

 

Toma un trago largo de cerveza.

—…duramos como ocho meses, pero terminó mal, la verdad. Él quería que yo dejara de trabajar como entrenador, …. me decía que eso era «raro»… y yo no iba a dejar mi trabajo y los niños, por un tipo celoso… así que lo mandé a volar!—

 

—Ooohh!… que tipo tan latoso!… imagínate!… dejar de hacer lo que tanto te gusta!… no!—

Toma otro buen trago.

—….pero a ti entonces para una relación… te gustan hombres mayores que tú o menores? O ambos?—

 

Se ríe con ganas, pasándose la mano por el cabello mojado.

—Jajaja… pues mira, hermanito… a mí la verdad me da igual la edad… he estado con mayores, con menores… lo que me importa es la química, sabes?… esa chispa que sientes cuando alguien te prende y te entiende…

…aunque bueno, los jóvenes como tú tienen esa energía… esa piel fresquita… esa disposición a probar cosas nuevas sin tanto rollo en la cabeza… eso me encanta, la verdad. Los mayores a veces tienen  muchas cosas, se complican la vida a veces, jajaja!   Pero como te digo!… para una relación es cuestión de química!… aunque lo ideal sería coincidir con alguien casi de mi edad y con los mismos gustos, especialmente el tema pedo!…. Y hacer clic en todo lo demás!… pero mientras tanto estoy bien así por ahora!—

 

—Siii… creo que coincidimos en esa forma de pensar, de que haya química!… aunque en mi caso prefiero los hombres mayores que yo!…. Para una relación no me gustan los de mi edad!… por eso es que los tipos como Esteban!…  me atraen. Aunque nunca he tenido una relación formal con alguno….—

 

—Mmm… así que te van los experimentados, eh?… no te culpo, hermanito… un hombre mayor que sabe lo que hace en la cama y en la vida… eso es un tesoro…—

 

—Si!!… exactamente!… me gusta su madurez, que sea experimentado, y que tenga muchos más años que yo… soy un loquillo!-

 

Se termina la cerveza.

—Jajaja!… «un loquillo»… me encanta como lo dices…  exactamente eres más pervertido de lo que aparentas, eh?… con esa carita de niño bueno, escondes perfectamente el hombre travieso adentro….         …y eso, te lo digo en serio, a los hombres como Esteban o como yo, nos vuelve locos… un jovencito bonito, educadito por fuera, pero que por dentro tiene unas ganas… uff… y una mente tan perversa y morbosa….—

 

revisa el envase que se quedó vacío.

—…si yo fuera Esteban, no te dejaría ir…—

 

—Hehehehe… yo soy un niño bueno!..—

Le da el último trago a su cerveza.

— Quieres que vaya por la hielera mejor?…. Así la tenemos aquí a la orilla del agua… y las golosinas!…—

 

—Nah, tú quédate aquí, precioso… yo voy… que para algo soy el mayor, ¿no? Además, no quiero que te vayas a resbalar… aunque si te caes al agua, me lanzo a recogerte, eh… pero con la verga!….   jajajajaja!—

 

Se levanta agarrándose la verga que ya la tiene nuevamente erecta.

 

—Wow!… Mira esa vergota ya está bien despierta!—

Brandon camina de regreso cargando la hielera y una bolsa de frituras. La verga apunta hacia arriba.

 

Sonríe con una mezcla de satisfacción.

—Jajaja…. esta es mi vergota!…  dura y ancha como mis brazos… como te quedaste con ganas verdad?… pues vamos a tener diversión toda la tarde!…—

 

Deja la hielera y la bolsa a un lado, justo sobre unas rocas, para tener fácil acceso desde el agua. Destapa otras dos, Eduardo que no tiene mucha costumbre de tomar, con la primera cerveza se siente más alegre.

 

—Que rico!…. Porque si mi culo aún tiene hambre de tu verga!… y más con esta cerveza… me estoy calentando hehehe … te imaginas… sii me la pudiera tomar por el culo?—

Brandon lo observa, mientras bebe de su cerveza. Sabiendo perfectamente que “si es posible” meterle la punta de la botella dentro del culo, para llenárselo de cerveza y que también absorba por ahí.

Casi se atraganta con la cerveza y tose un poco, riendo.

—Ayayay… tú sí que estás bien fabricado, eh!.. pero lo que dices!… Si es posible hacerlo! … Y claro no sabías que se puede hacer eso??… a mí me gustaría intentarlo, con una cerveza pero bien fría!… para después tomarla de ahí?…   …eso sería riquísimo… metértela despacito y que sientas el frío ahí adentro del culo…—

 

Eduardo termina de tragar.

— Wow!… yo quiero!… hagámoslo!… me pongo en pose de perrito ahí en la arena? O sobre esta roca grande?—

 

Se levanta emocionado como niño chiquito, agarrándola cerveza fría en una mano y con la otra acariciando su propia verga.

—En la arena, en pose de perrito, mi amor… así con ese culito alzado y esas nalguitas abiertas… y yo atrás, metiéndotela poquito a poco… mierda!, qué delicia!…—

 

Eduardo se levanta, camina hacia la orilla y se pone de perrito, levantando la colita. Brandon chupa la punta de la botella y escupe sobre el ano de Eduardo, haciéndole suave masaje con los dedos para prepararlo. Luego coloca la punta de la botella y la presiona suavemente, la cual se va introduciendo, hasta meterle todo el cuello de la botella dentro del culo, agita suavemente la botella para que haga presión y el líquido empieza a entrar en Eduardo.

 

—Oooohhh!!! Que delicia!!… mierda!   que rico!!!… uffff eso frío se siente tan bien! Y me estoy llenando!—

Brandon le metió la mitad del líquido dorado, quedando la botella a la mitad. Se la retira y luego le indica que lo dispare, para verificar que salga limpio y en efecto sale perfectamente limpio.

Observa fascinado cómo sale el líquido dorado, casi aplaudiendo de la emoción.

—Wow, hermanito!… eso es increíble… salió limpio como de botella nueva!!… y tú te ves tan hermoso!… ya pareces mi botella personal!!… una botellita a presión!!…—

 

—…ya me lo estoy imaginando en otra ocasión … tú en pose de perrito ahí en mi cama, y yo llenándote de tequila o de lo que se me antoje… para luego beber de ti…—

 

—Ufff que rico se sintió!… méteme el resto!…. Me encanta!… es el mejor enema que me he hecho!—

Coloca nuevamente la punta de la botella, empujando, pero más profundo.

 

—…mira nada más… todo está entrando… tu culo es mágico, se traga todo… eres una cajita de sorpresas, Eduardo… después de que me beba una cerveza de tu culo, te voy a follar bien rico!..—

 

Brandon retira la botella vacía y se coloca detrás de Eduardo y le pide que lo expulse con fuerza. Eduardo dispara y el chorro lo recibe en su cara y pecho. Brandon está fascinado al igual que Eduardo. Brandon va por otra cerveza rápidamente, para volver a meterle otro poco, y después succionarlo directamente con su boca y beberlo.

 

Se relame los labios, completamente excitado.

—Qué rico… mira nada más… ese culito es una fábrica de bebidas frías!… y tú… tan putito hermoso!… espera, voy por otra!…—

 

Corre hacia la hielera casi tropezando, el culo rebotándole con cada paso. Regresa con dos cervezas, una en cada mano. Se arrodilla detrás de Eduardo, dejando una botella en la arena. Destapa la otra y escupe generosamente sobre el ano dilatado, que todavía palpita.

Coloca la punta fría de la botella contra la entrada resbalosa, presionando despacio pero firme. El cuello de vidrio se desliza, entrando centímetro a centímetro mientras Eduardo gime. Esta vez la mete más profundo, casi hasta donde empieza el cuerpo ancho de la botella.

 

—Ahí va, mi amor… tómatela toda… siente esa cerveza fría llenándote por dentro… ufff….. estás bien caliente, putito hermoso…—

 

Cuando la botella queda a la mitad, la retira suavemente y la deja a un lado en la arena. Sin esperar un segundo, agarra las nalgas de Eduardo con ambas manos y las abre bien,  mete su cara entre ellas, y pega los labios directamente contra el ano dilatado. Introduce la lengua primero, probando la mezcla de cerveza fría y el sabor del culo. Succiona fuerte, con la boca completamente sellada contra el ano, las mejillas hundidas por la fuerza de la succión.

 

—Mmmm… mmm… dios mío…—

Poco a poco, el chorro frío empieza a entrar en su boca. Brandon traga, sin despegar los labios, sintiendo cómo la cerveza pasa del culo de Eduardo directamente a su garganta. Mantiene la succión rítmica, tragando una y otra vez, sus dedos clavándose en el culo mientras bebe entusiasmado.

 

—Ay, Dios… ay, Dios mío… qué rico, Eduardo… putito hermoso… esto es lo más caliente que he hecho en mi vida… te juro…… eres mi cantina personal…—

 

Brandon le mete la otra mitad de la cerveza, para luego succionarlo del culo nuevamente,  tiene la verga dura como piedra goteando contra la arena. Agarra la otra botella, la destapa, y la acerca al ano de Eduardo que todavía escurre cerveza.

 

—Dame ese culito otra vez, Hermano!!… no he terminado de beber…—

Esta vez ni siquiera usa saliva. El ano está tan dilatado y resbaloso que la botella entra sola. La empuja más profundo que antes, mirando fascinado cómo los labios del ano se estiran alrededor del vidrio. Cuando la botella está casi hasta la mitad de líquido, la mantiene ahí unos segundos, girándola suavemente.

 

—Ummm… mierda!… que cosa más deliciosa!, todo abierto para mí… eres mi dispensador de cerveza, Eduardo…—

 

Retira la botella con cuidado y la tira a un lado en la arena.  Se coloca sobre el culo de Eduardo con deseo y hambre animal. Entierra la cara entre las nalgas. Su boca se sella perfectamente contra el ano dilatado y succiona con fuerza. El líquido frío entra en su boca a chorros. Brandon gime mientras traga, sus manos apretando las nalgas de Eduardo. Traga una vez, dos veces, tres veces.

 

—Ufff que rico se siente!… y esta es una fantasía hecha realidad!… siempre desee que alguien bebiera de mi culo!..—

 

Brandon traga el último chorro, dejando escapar un poco de cerveza por las comisuras de los labios. Se limpia la boca con el antebrazo.

 

—Puta madre!,   Eduardo… me voy a volver adicto a esto… a tu culito tan delicioso… es mejor que cualquier bar de licores….  Siempre soñaste con esto, mi hermano?… que alguien bebiera de tu culo?… pues aquí tienes a tu mesero personal… y el mejor bebedor que podrías tener… yo siempre quise hacer eso también!  Y ahora te voy a meter la verga!—

 

Brandon le mete la punta de la botella nuevamente, introduciendo el resto de cerveza, la retira cuando ya está vacía, observando el envase de vidrio que ha quedado sin nada. Luego escupe sobre el ano y se coloca un poco de saliva en la verga y la introduce en el ano estirado de Eduardo, el cual la recibe con un gemido profundo.

— Hay! Que rico!… ufff estoy bien lleno!—

Brandon siente el líquido frío alrededor de su verga y empieza a bombear.  La cerveza le sale por las orillas del ano en cada embestida y escurre por los huevos de Brando, el cual no deja de moverse. Luego saca la verga y observa el ano abierto escurriendo cerveza. Se pone de pie y sujeta las caderas de Eduardo, abriendo las piernas y agachándose para volver a meterle la verga, escupiendo antes el ano para lubricarlo, el ruido jugoso y pedorro le da ese toque delicioso al momento.

 

—Apuesto a que si bebo de esa mezcla que está saliendo de tu agujero… sabe más rica todavía… cerveza con sabor a culo.…—

 

Saca la verga lentamente, dejando que un chorro de líquido caiga sobre sus dedos, luego se los chupa ruidosamente mientras vuelve a empujar con más fuerza, haciendo que el ruido pedorro resuene aún más.

Saca la verga y la deja afuera admirando el ano abierto de Eduardo, una imagen obscena y deliciosa.

—Méteme esa verga perversa!!!… quiero sentirla en mi culo, así sabiendo que ha estado dentro de pequeños culitos!—

 

—Eduardo… y sí, esta verga pedófila ha estado en culitos mucho más pequeños que el tuyo… culitos apretados, calientes, inocentes… pero el tuyo también me encanta porque ya es un culo bien entrenado…—

 

escupe generosamente sobre su glande y lo empuja dentro del ano dilatado.

 

—Ahhh así!!… déjame bien abierto!….—

Brandon se sobre excita escuchando las súplicas de Eduardo, empieza a moverse a gran velocidad, sus huevos chocan contra la orilla del ano de Eduardo, alcanzando el clímax y disparando chorros de más semen dentro del intestino jugoso.

— Hay!! Que rico!… lléname!  Así hermano!—

 

—Toma… toma toda mi leche, hermanito… siente cómo te inundo las tripas… esta leche es para ti, solo para ti…—

 

Eduardo se desploma sobre la arena, agotado, satisfecho y con esa sensación deliciosa que la cerveza le está provocando en la cabeza. Se queda un momento así, luego se incorpora poniéndose de pie y buscando el sabor de la boca de Brandon.

— Dame un beso!… quiero sentir el sabor de mi culo en tu boca!—

 

—Claro que sí, mi delicioso… ven aquí… prueba tu propio sabor en mis labios…—

 

toma el rostro de Eduardo entre sus manos y lo besa profundamente, dejando que sus lenguas se mezclen junto con el sabor de la cerveza.

Se meten nuevamente al agua, disfrutando de otras cervezas y comiendo las frituras, mientras se ríen, se besan y vuelven a reír disfrutando del momento y del placer intenso.

 

—Tenemos que repetir esto más seguido! Brandon!…—

 

—Absolutamente… esto tiene que ser nuestro ritual secreto… agua, cerveza, y mucho sexo del bueno… del que no se puede contar por ahí… …y ojalá pudiéramos vivir algo así en la playa!… un lugar privado y con piscina y el mar enfrente… sería maravilloso!—

 

levanta su botella de cerveza en un brindis.

—Ufff me encanta esa idea!… podemos ahorrar, para irnos de fin de semana a la playa y rentar una casa!… te imaginas?… es una lastima que no podamos llevar niños!—

 

—Niños… ufff, eso sería el paraíso completo… una casa frente al mar, cerveza fría, y uno o dos angelitos jugando en la piscina… sin traje de baño, por supuesto… dispuestos para ser follados por nosotros—

 

—…el señor Esteban podría ayudarnos con eso, podría «prestarnos» a un par, para un fin de semana educativo…—

 

—Hehehe eso sería maravilloso!… pero es imposible!… recuerda que los niños no viven ahí, tienen padres y llegan por ellos!… y a Charlie y Diego no creo que los dejen salir solos lejos contigo y menos quedarse fuera un fin de semana!!! …te matan sus padres!—

 

suspira dramáticamente mientras bebe un trago de su cerveza.

 

—Tienes razón, maldita sea… sería un sueño imposible… pero oye, nadie nos quita lo disfrutado con Diego y Charlie en la guardería… …quién sabe… quizás algún día, si las circunstancias se alinean…    pero sí, mejor no arriesgar el trabajo, ni nuestra libertad…—

 

—Totalmente!… hay que ser cuidadosos!… ojalá algún dia se nos cumpla!….—

 

La tarde avanza, mientras ellos, salen del agua unos momentos para comer lo que llevan de almuerzo.

—Mi madre me preparó estos sándwich… son una delicia!… le dije que te gustaba comer bastante! Hehehe …y que me dijiste que te preparó la tuya?—

 

agarra un sándwich con entusiasmo mientras se acomoda en el tapete.  Brandon toma un sándwich y le da un mordisco enorme, dejando escapar un gemido de satisfacción.

 

—Mmm… tu mamá cocina como los dioses, hermano… dale las gracias de mi parte… y sí, me encanta comer… mucha proteína para mantener este cuerpo…—

se palmea el abdomen marcado con una sonrisa orgulloso.

 

—…pues mi mamá nos preparó unos burritos de pechuga y vegetales, con aguacate, y también nos envió fruta…—

 

—Que delicia!!… me tengo que comer uno de esos!… y bueno… después de otra cerveza!!… hehehe…—

Eduardo le da una buena mordida al burrito de pollo y vegetales, termina de masticar y tragar, para luego hablar.

—..oye hermano!… y vives aún con tus padres o estás viviendo solo? Independiente?—

 

termina su bocado y se limpia las comisuras con una servilleta, luego da un sorbo largo a su cerveza.

— Pues… vivo todavia con mis padres, es más cómodo y ahorro dinero, pero mis planes son independizarme en un par de años, tal vez comprar un pequeño apartamento, aunque eso de vivir solo tiene su encanto también… porque podría tener un espacio donde nadie pregunte por qué tengo cuadernos con dibujos «especiales» bajo el colchón… ¿y tú, Eduardito?—

 

—Pues ya sabes!… yo siempre con mi madre!… pues apenas tengo 19 años, no he alcanzado la adultes como tal, pero soy el apoyo de mi madre y mis hermanos…  pero me siento bien por ahora viviendo con ellos…—

 

Agarra otra cerveza y la abre haciendo contacto visual con Eduardo.

 

—Eres un buen hijo, Eduardo… tu mamá debe estar orgullosa de ti… pero no dejes que la responsabilidad te robe la juventud, hermano… también mereces divertirte y hacer tus cositas…—

guiña un ojo de manera cómplice mientras bebe un trago largo.

 

—Si, lo sé Brandon… por eso quiero poder ahorrar y también continuar la universidad, entonces si me voy a independizar y ayudar a mi madre!…—

Da otra mordida y disfruta saboreando.

— Sabes siento bien rico y abierto el culo!… tal como me gusta sentirlo cuando me masturbo! Sabes que es lo más grueso que me he metido?… hehehe—

 

Brandon casi se atraganta con la cerveza al escuchar la pregunta, tosiendo un poco mientras se ríe.

 

—Joder, Eduardo… esa pregunta me agarró desprevenido… pero ahora tengo maldita curiosidad… ¿qué es lo más grueso que te has metido en ese culo tan glotón? ¿Una botella de vino? ¿Un termo? ¿Una fruta o vegetal? Jajaja…—

 

—Hahaha… si es un vegetal!…. Una berenjena!!—

 

—No me engañes!… una berenjena entera?… esas cosas son enormes!… tu culo es una bestia, hermano!…  …oye… y te gustó?, o te quedo gustando?…—

 

—Ufff me encanta como me abre el culo!… y lo mejor es esa forma redonda y gorda de la punta!!!… pero lo he hecho cuando estoy muy excitado!—

 

—Dios… ahora no voy a poder ver una berenjena en el supermercado sin tener una erección inmediata… la punta gorda y redonda abriéndote el culo… mmm… alguna vez lo hiciste con un plátano? Una calabaza.?!… Un pepino?!….   …qué más has usado, confiésamelo todo…—

 

—Hahaha todas esas que mencionas ya las he usado!!… recuerdas que te mencioné que prefería meterme un pepino que salir a buscar verga. Soy muy tímido para andar buscando sexo!… —

 

Se echa a reír a carcajadas y niega con la cabeza incrédulo.

— Claaaro, el chico tímido que se mete pepinos enteros y calabazas en su culo perfecto, en la intimidad de su baño…. …eres un tesoro exquisito, Eduardo….  …y dime… con qué fue tu primera vez? cuántos años tenías para empezar con esos experimentos?—

 

—Mi primera vez fue con una herramienta, ves que tienen algunas herramientas como el mango de goma suave, para agarrarlas, creo que era un martillo, y me gustaba tocarlo hasta que le puse crema corporal y me lo metí, fue tan rico, tenía como ocho años, quizás… hahaha—

 

—…ocho años… apenas un pequeño de ocho años desarmando la caja de herramientas de papá, y no para clavar clavos sino para clavarse a sí mismo con el mango de un martillo…. …dios… y lo hacías a escondidas, verdad? en tu cuarto? en el baño? dime dónde se metía ese pequeño travieso con su martillo y su crema corporal…—

 

—Obviamente que lo hacía a escondidas!… lo hacía en mi habitación o en el baño, un par de veces detrás de la casa… pero después ya fui probando con los pepinillos y los pepinos y que rico!… y ahora tengo un par de dildos… pero ya sabes cómo soy un loquillo!..—

 

—…detrás de la casa… como un pequeño animalito salvaje descubriendo su propio cuerpo al aire libre…

 

—tengo la ventaja de que es bien elástico mi ano, si pudiste verlo al principio que lo chupaste, no parece que se abre tanto…—

 

—…tienes razón, es impresionante… ese anillo pequeñito y apretado que tienes, parece el de un niño de diez años… pero se abre como una flor exótica para tragarse cualquier cosa…. eres un fenómeno de la naturaleza, Eduardo… un culo bendecido…—

 

—Hehehe gracias!!!… hermano!..—

 

La tarde transcurre mientras ambos disfrutan del resto del tiempo, bañándose y terminando las últimas cervezas. El día ha sido maravilloso y las vivencias que nunca olvidarán. El canto de las aves y el ruido del agua son el sello perfecto para recordar.

 

Mientras tanto Esteban en su casa, tomándose un descanso y revisando los perfiles que tiene para las entrevistas de esa semana, recostado en su cama, la luz natural de sus grandes ventanales ilumina la amplia habitación,  se recuesta contra los almohadones de su cama king size, leyendo los currículums mientras acaricia su abdomen marcado por encima del pequeño bóxer ajustado. El sol de la tarde entra por los ventanales, dibujando líneas doradas sobre su piel.

 

—…veamos… Juan Pablo, 25 años, experiencia en contabilidad…  demasiado serio, aunque esas gafas de contador podrían esconder alguna perversión… y por cierto, vamos a  necesitar a un contador, un joven que se encargue de toda la contabilidad!… y ya después contrataremos a otro más, cuando el área de Residencia Cuna, empiece a funcionar—

Sigue revisando en su celular los correos que ha recibido de ese anuncio que puso en internet.

 

—…ah, Carlos Andrés Medina, 21 añitos…, mirada traviesa… «me considero una persona de mente abierta, dispuesto a aprender y adaptarme a nuevos ambientes laborales»… mmm, mente abierta dices, jovencito? habrá que comprobar exactamente qué tan abierta la tienes…—

 

Esteban sigue revisando, leyendo cuidadosamente y viendo las fotografías que algunos adjuntaron.  Para el es un pasatiempo agradable y excitante todo lo que respecta a la guardería.

—…ohhh pero qué tenemos aquí…  Ángel Vega, 22 años, estudiante de pedagogía infantil…  y adjunta foto posando sin camisa en la playa… piel dorada, abdominales lisos de adolescente, pezones rosaditos….. es sin duda exhibicionista…

…y en su correo dice textualmente «adoro trabajar con niños, me parece la labor más gratificante»…—

 

Esteban va escogiendo los perfiles que se adaptarían mejor para los maestros y cuidadores, se siente un poco cansado y relajado y se queda dormido con el teléfono en la mano.

 

Mientras tanto Brandon y Eduardo van regresando del bosque, y ya casi en la salida les hace señas el guardabosques que se detengan.

 

Guardabosques: — Hey muchachos!… que tal todo? Se divirtieron?… —

dice con su voz madura y amable.

Brandon detiene el jeep, jugando con la palanca del auto y sonríe.

—…increíble, señor, este bosque es una delicia… las pozas estaban perfectas hoy, y el clima nos acompañó todo el rato…. …este parque es una joya, de verdad… deberíamos venir más seguido, ¿verdad Edu?—

 

palmea la pierna de Eduardo, quien todavía tiene el cabello ligeramente húmedo y las mejillas sonrosadas por el sol.

 

Eduardo: — Siii me encantó el lugar!… bastante tranquilo para distraerse y pasarla bien!—

El guardabosques le sonríe, sabiendo muy bien que si se lo pasaron delicioso.

—-…me alegra que lo hayan disfrutado, muchachos… por aquí las pozas siempre están solitas entre semana, es un paraíso escondido para quien sabe aprovecharlo…—

 

Brandon:  Si señor!…. Lástima que entre semana se nos hace muy difícil venir por acá!… pero hoy tuvimos suerte, y bueno casi nadie llega hasta allá arriba!… verdad?—

 

El guardabosques asiente con una sonrisa de esas que saben más de lo que dicen.

—…exacto, casi nadie sube… y los que suben, generalmente no quieren ser molestados… por eso ni me acerco a esa zona, a menos que escuche gritos de auxilio, claro….   (Sonríe y guiña un ojo)

…que tengan buen viaje de regreso, muchachos… y vuelvan cuando quieran, que esto aquí sigue solito esperándolos… y ya saben, si un día vienen y no quieren ser molestados, solo me avisan y no dejo pasar a nadie más!…—

 

Eduardo: — gracias!… es usted muy generoso!—

Brandon: — pues es muy amable de su parte!…  podría tener su numero personal?… por si venimos en otra ocasión?  Se me ocurre que nos puede servir su ofrecimiento…—

 

el guardabosques saca una tarjeta arrugada de su bolsillo y se la entrega a Brandon con una sonrisa.

—…claro, aquí tienen… mi nombre es Ricardo, pueden llamarme cuando gusten… y no solo para lo del parque, si necesitan cualquier cosa por esta zona, yo soy el que sabe dónde están los mejores rinconcitos escondidos….      …el mejor, el que está arriba y más escondido!… se los recomiendo muchachos!..—

 

Brandon:  —Gracias nuevamente señor!… su generosidad es maravillosa!—

 

Ricardo se ríe con ganas, apoyando una mano en el costado del jeep.

—…no es generosidad, es sentido común… uno sabe reconocer cuando dos muchachos guapos y simpáticos como ustedes necesitan privacidad para disfrutar de la naturaleza… y de otras cositas…—

 

los despide con la mano mientras se aparta del vehículo.

 

—…buen viaje, y ya saben, para lo que necesiten, una llamadita y aquí está su amigo Ricardo…—

 

Eduardo: Gracias Señor Ricardo!….

Eduardo agita su mano despidiéndose, mientras Brandon avanza por el camino. Luego ambos se voltean a ver impresionados por la amabilidad y disposición del señor Guardabosques.

 

Brandon baja un poco la velocidad mientras dejan atrás la caseta de entrada, mirando a Eduardo con una ceja levantada y una sonrisa maliciosa en los labios.

—…tú también lo notaste, ¿verdad? ese señor Ricardo tiene un radar finísimo… sabía perfectamente lo que estábamos haciendo allá arriba….  …y aun así nos ofreció su número para «protegernos» todavía más… tremendo cómplice nos conseguimos hoy, Eduardo!…—

 

—Siii!…. Hehehe el señor no se ve tan mal!.. todavía a de aguantar una montada ahahaha!… cuantos años le calculas?—

 

Brandon suelta una carcajada, golpeando el volante con la mano.

—…jajaja, Eduardo! ya estás haciendo planes para el pobre Ricardo, pillín!… mmm, yo le echo unos cincuenta y pico, pero se conserva bastante bien, la verdad… todavía fuerte, brazos macizos de tanto andar en el bosque…. …y esa sonrisita cómplice que nos lanzó… yo creo que él también ha hecho sus travesuritas en esas pozas!!..—

 

El Jeep sale a la carretera principal y toman la ruta de regreso a casa, el cielo de color naranja anunciando el atardecer, mientras la música les acompaña en el regreso, una canción clásica suena en la radio “….a la la la la long”. El cabello dorado y largo de Brandon se agita con el viento.

moviendo la cabeza al ritmo de la melodía, tarareando entre dientes mientras conduce con una mano relajada en el volante.

—…ahhh, temazo… «Sweat» de Inner Circle… esto es imposible no mover el esqueleto…—

 

voltea a ver a Eduardo, su largo cabello dorado ondeando con el viento del atardecer.

 

—…mira ese cielo, Eduardo… parece que nos están pintando una despedida de lujo, con todos los colores… hoy fue un día perfecto, ¿sabes? primero lo de arriba en la poza, ¡ah! y luego el señor Ricardo ofreciéndonos su «protección vip»… y tú!… siempre hermoso!… con esa carita tan inocente!—

 

le levanta levemente la barbilla con dos dedos, mientras le sonríe.

— Te quiero mucho hermanito!!..—

— Yo también te quiero mucho!… gracias por este hermoso día! Hermano!….—

 

El automóvil se desaparece en el horizonte por la carretera. Brandon sonríe con ternura, acelera suavemente mientras el sol se esconde tras las montañas.

—…no hay de qué, hermanito… estos días son los que valen la pena… y esto es solo el comienzo, ¿eh? aún nos quedan más pozas, más aventuras…—

 

El Jeep continúa su camino, la música aún sonando mientras la tarde empieza a caer sobre la carretera.

 

 

Continuará…

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13 Lecturas/8 julio, 2026/0 Comentarios/por Peterlove
Etiquetas: anal, hermano, hermanos, madura, mayor, mayores, recuerdos, sexo
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