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Fetichismo, Lesbiana, Masturbacion Femenina

La pequeña hija de mi amiga Parte 3 (Lésbico-Pies)

Me he metido de lleno en esto, ahora ya no hay vuelta atrás..
Disculpen por haber subido dos veces la segunda parte de esta historia, fue un error mío. Cómo verán uno tiene más contenido que otro, así que continuaré está tercera parte tomando en cuenta la segunda parte que es más larga, sigamos dónde me quedé.

 

Valeria me había hecho esa pregunta «¿Te gustan mis pies?» y yo estaba allí arrodillada en el piso frente a su cama, era de madrugada, el cuarto estaba totalmente oscuro salvó por la poca luz que entraba por la ventana, proveniente de algunas lámparas en la calle, mi mente me decía a mi misma que esto estaba mal, yo era una mujer adulta y vale solo una niña de diez años, pero mi cuerpo decía otra cosa ¿Que le debería responder? Por la posición en la que yo estaba me era difícil ver sus expresiones, pero adivinaría que eran las de una niña calmada, para nada en shock, lo sabía por como me hablaba, fueron tan solo unos minutos pero yo los sentí eternos…

—La verdad es que, si, son muy bonitos —Recuerdo haberlo dicho casi como un susurro.

—Lo sabía —Valeria hablo con un tono orgulloso—. Por eso me los besabas?

—Mira vale, me preguntaste que si me gustaban tus pies, ya te respondí, así que fin de la conversación —Dije eso de una manera no muy convincente.

—Es que tengo muchas preguntas… ¿Porque? Porque te gustan los pies? Que sientes cuando los besas? Te gustan los pies de las niñas o solo los míos? —Valeria soltó esas preguntas una tras otra.

—No me gust- Valeria! No me gustan los pies de las niñas! Me gustan… Los pies y ya… en cuanto a lo demás, eso no te incumbe! —Le respondo a Valeria tartamudeando.

Valeria me la ponía difícil… Yo actuaba como si no quisiera hablar del tema, pero por dentro me encantaba que vale me hiciera esas preguntas, me di cuenta entonces que solamente me estaba haciendo la difícil.

—No entiendo ¿Porque hay gente como tú que le gustan los pies? Es que son solo… Pies —Valeria dijo eso con tono pensante—. Además, mis pies no son tan bonitos que digamos.

—Tu… No… Tus pies no son feos, son bonitos —Le respondí eso a Valeria denuevo casi como un susurro.

Una sensación eléctrica recorría mi cuerpo y comencé a sentir bastante anticipacion por algo que me causaba temor y excitación a la vez…

—Ah no? Porque?

—No lo sé… Nunca te había visto los pies hasta apenas ayer, no se porque pero algo paso… Los note y puedo decirte con seguridad que no son feos, son lindos —Mi voz se comienza a notar más, como si estuviera agarrando valor.

De pronto hubo un silencio, el cual fue bastante incómodo de hecho. De tanto estar en la oscuridad mis ojos ya se habían acostumbrado un poco, ya podía ver mejor el rostro de vale e incluso sus pies estaban como a unos centímetros de mi… Comencé a temblar un montón, era como sentir bastante calor y mucho frío a la vez, estaba ansiosa, nerviosa, expectante por lo que podría pasar a continuación, las rodillas ya me empezaban a doler por soportar todo mi peso durante todo este rato «que estoy haciendo?» Recuerdo preguntarme eso en mi mente… De pronto.

—Y entonces… Te gustan? Si te gustan entonces quieres seguir?.

—Seguir? A qué te refieres con eso vale?.

Yo lo sabía, sabía muy bien a lo que se refería, tan solo me estaba haciendo la tonta…

—Si pues, seguir con lo que estabas haciendo antes de que me despertara —La voz de Valeria salía serena.

—Valeria, tu… No sabes lo que dices, no puedo hacerlo —Le respondi a Valeria con un tono fingido.

—A mi no me molesta, es más tengo curiosidad por verte hacerlo —Esta vez el tono de vale salió con una risita leve.

—Valeria…

Solamente dije su nombre con un tono fingido de firmeza. Me sorprendía bastante el hecho de que Valeria me estaba animando a seguir ¿Porque? Será una niña muy precoz? No sabía la razón detrás del actuar de Valeria, no era normal eso es seguro, pero yo no podía desaprovechar está oportunidad… Si lo hacía ¿Significaba que me estaba aprovechando de la ingenuidad y curiosidad de una niña de diez años que confiaba plenamente en mi? Que tal si…

—Acerca tus pies —Le ordene a Valeria.

Luego de pedirle eso, Valeria lo hizo sin rechistar, ví como sus pies delgados se arrastraban contra la sabana de su cama y se dirigían hacia mi dirección, haciendo ruido con la tela. En un momento los tuve frente a mi, a unos quince centímetros de mi rostro… Era algo surreal ¿Iba a hacerlo? Valeria se veia bastante cómoda, no se miraba nerviosa. Mire sus pies y luego hacia su rostro en medio de la oscuridad, luego mi mirada se volvió a posar en sus pies. Fue allí que me di cuenta que ya no había vuelta atrás, vale tenía sus pies bien cerca de mi rostro y la verdad? No era como que yo quisiera echarme para atrás.

Trague saliva y entonces eleve mis manos y las lleve hacia sus pies, los cuales estaban algo fríos, puse mis manos sobre ellos y primero comencé a tocarlos y a sobarlos. Si iba a hacer esto lo iba a hacer bien, no me iba a lanzar hacia sus pies como una loca… Quería que está niña sintiera lo que es que le adoren los pies.

Le toque los pies: mis manos se paseaban por sus dedos, la planta y el talón, todavía ni ponía mi boca sobre ellos y ya comenzaba a sentir las primeras señales de excitación en mi cuerpo, ese calorcito rico… Era diferente a tocarle los pies a una mujer de mi edad, se sentían aún inmaduros, tan solo el tacto me decía que eran los pies de una niña pre-puberta y eso me causaba mucha adrenalina y morbo.

Fueron unos diez minutos de solo acariciar sus pies y vale no mostraba signos de incomodidad o querer parar, lo cual hizo que me animará a intentar algo más… Sin quitar mis manos de sus pies, me incline hacia abajo y coloqué un beso pequeño en su empeine, levanté la vista para ver su rostro y la vi apoyada sobre su codo, observandome… Esa vista se me hizo bastante sexy, verla así de tranquila y curiosa sobre lo que hacía me animo bastante, así que le di otro beso en el empeine pero está vez más largo y con más presión… Mi respiración comenzaba a temblar. Levanté denuevo la vista para verla pero está vez le hice una pregunta.

—Te gusta? Que te parece? —Mi voz sale temblorosa.

—Pues… Dame más besos para poder decirte—Su vocecita salió con una risita leve.

Escucharla decir eso casi hace que se me salga el corazón del pecho ¿está niña me acaba de ordenar que le siga besando los pies? Me excita que una mujer me ordene que siga adorando sus pies ¿Pero que te lo ordene una niña? Es algo salvaje, intenso y loco, algo que nunca te imaginas oir y yo lo acabo de escuchar… Y me calentó como nunca.

—Okey, lo haré pues…

Le dije eso con un tono sensual, aunque dudo que Valeria haya captado ese tipo de tono… Cerré mis ojos y le dí un beso en el empeine, luego otro y otro más, moví mi boca hacia los dedos de sus pies y los comencé a besar uno por uno, desde el pequeño hasta el gordo…

—Entonces… Que opinas? —Le pregunto a vale mientras mis manos siguen acariciando sus pies.

—Pues… Se siente raro, pero no me molesta —Dice vale mientras mueve sus pies contra mis manos.

—Raro? Raro de buen modo? O de mal modo? —Pregunto yo, expectante.

—Es raro de… Raro! No lo sé jeje… —Responde vale con una risita.

Esa risita ¿Que le sucede a esta niña? ¿Por que me permite hacerle esto? No lo sé… Pero ya no quiero parar, ya no… Valeria me mira curiosa, sin apartar sus pies de mi, esto lo interpretó como una señal de que puedo continuar… Pero ya no con besos, haré algo más. Sin pensarlo dos veces, saque un poco mi lengua y lami un poco la planta de su pie y en seguida levanté la vista para ver su reacción.

—Uh… Lamiste mi pie? —Pregunta Valeria, algo incrédula.

—Ehh… Si? Eso te molestó?

Le pregunté con un tono preocupado ¿Tal vez fue demasiado? Metí la pata?.

—Mmm no, no me molestó… Simplemente fue raro, pero… Quieres hacerlo denuevo?

—Tu quieres que lo haga denuevo? —Le pregunto eso a Valeria con preocupación.

—Pues… Si? —Me responde vale, algo indecisa.

Aquí sentí algo de temor, note que Valeria estaba un poco indecisa a comparación de hace rato ¿Podría arrepentirse y echarse para atrás? Me puse nerviosa ante esa posibilidad, y entonces, hice algo movida por la adrenalina del momento… Saque mi lengua por completo y di una larga, lenta y muy deliciosa lamida desde el talón, hasta la punta de los dedos de sus pies… No pude evitar soltar un leve «mmph» inmediatamente luego de hacerlo, me excite un montón. Levanté la mirada y mire a vale.

—Wow! Eehhh… No te da asco hacer eso? —Pregunta valeria, curiosa.

Jajaja! Valeria no tenía ni la más mínima idea de como se me había calentado la concha luego de hacer eso, y todavía preguntaba si no me daba asco hacerlo?

—No… Para nada, no… Al contrario, me gusto mucho —Le respondí eso con voz temblorosa.

—Ah ya… Yo estaba indecisa porque me daba pena, me daba vergüenza que me olieran feo los pies —Responde valeria con un tono vergonzosos—. Pero si no te da asco hacer eso, puedes seguir.

—Valeria… Tus pies no huelen feo, huelen rico… Me gusta el olor.

Le respondi eso a Valeria e inmediatamente volví a pasar mi lengua por toda la planta de su pie… Denuevo, otro gemido salió de mi boca, me pase al otro pie e hice lo mismo, mi lengua deslizandose con una lentitud agonizante por toda su planta… Levanté la vista para ver la reacción de vale, la cual era serena, se miraba realmente curiosa por lo que estaba haciendo y parecía expectante, como si esperara con ansias ver lo que haría a continuación… En ese momento me di cuenta de que realmente está niña me dejara hacer lo que yo quiera con sus pies ¿Porque? De momento no me importaba, ya habrá tiempo después para preguntarle ¿Por ahora? Me daré gusto con sus pies.

Sin titubear me acomode mejor, puse mi rostro entre las dos plantas de sus pies, mis rodillas ya no las sentía debido a mi peso que soportaban desde hacia ya minutos, esto lo voy a gozar.

Cerré los ojos e inhale profundo ese olorsito delicioso provenientes de sus pies, luego comence a besar la planta de sus pies, besaba una y me pasaba a otra, mis besos eran más intensos, con más carga sexual, succionaba al final de cada beso y yo ya comenzaba a gemir un poco más… Me daba vergüenza que Valeria me oyera gemir, así que me contuve lo mejor que pude. Era súper delicioso y satisfactorio besarle los pies a esta niña sin el temor constante de despertarla, ahora estaba despierta y totalmente conciente de que yo, una mujer adulta le estaba besando los pies, me sentí con mucho mucho poder en ese momento.

Pero había otro problemita… Cómo era de esperarse, esto me comenzó a excitar y bastante, mi panocha estaba súper mojada y hasta la sentía hinchada. No quería tocarme, ¡LO NECESITABA! ¡NECESITABA MASTURBARME! mi cuerpo gritaba por liberación, pero me causaba mucho conflicto el que Valeria me viera hacerlo. Una cosa era que me viera besarle y lamerle los pies ¿Pero masturbarme delante de ella? Si ya había cruzado la línea con esto, hacer eso implicaba caer más bajo todavía… Pero en verdad lo quería hacer. Eventualmente no me pude aguantar más, pero en lugar de hacerlo y ya, opte por preguntárselo a Valeria… El problema ahora era decidir como lo iba a hacer, directamente? O sutilmente? Ella entendería?.

—Valeria! Yo… Ehh… Ahem! —me detuve para hablarle a vale, mi voz salió bastante ronca.

—Dime, que paso?

—Yo… Oye, hay algo más que quiero hacer! Pero me da vergüenza…

—Ah no te preocupes! Tu dímelo! —Responde Valeria de manera simpática.

El corazón me latia a mil, tome aire para preparar la pregunta y mentalizarme.

—Una duda… Tu ¿De casualidad sabes lo que significa «masturbacion»? —Me salió la voz súper temblorosa.

—Ah… Umm… Creo que sí? No lo sé, recuerdo haber oído sobre eso en la escuela… Unos niños lo mencionaron —El tono de vale es pensativo.

—Bueno, es cuando… Una persona siente súper rico en sus partes privadas y le dan ganas de… Tocarse allí abajo? —Me ardía la cara por la vergüenza de decir eso.

—Ah… Ya… Si, ya me acordé… Que con eso? —Pregunta Valeria, curiosa.

—Pues es que yo… Quiero hacerlo.

No solo mi rostro, todo mi cuerpo ardía y no por excitación, si no por la vergüenza y miedo de estar hablando sobre eso con una niña de diez años… Y si le da miedo y se termina echando para atrás? Y si se lo termina contando a su mamá? Sentía bastante temor.

—Ah… Debi imaginarlo jeje —Valeria dijo eso con una risita.

¿Valeria se acababa de reir luego de decirle eso? Aunque debo admitir que se nota algo avergonzada también, debe estarlo porque no acostumbra escuchar esas palabras, como un niño pequeño luego de oír una palabra que no debería haber escuchado.

—Y lo quieres hacer porque estás sintiendo rico?

—Si… Por eso —Le respondo a vale casi como un susurro.

—Y yo tengo que hacer algo? —La voz de Valeria suena algo pensativa.

—No, no, no, para nada! No tienes que hacer algo, yo haré todo— Le respondí rápidamente—. Aunque, pensándolo bien si tendrás que hacer algo… No quites tus pies.

Pude ver qué Valeria lo considero unos segundos, se le notaba por como fruncía la ceja y miraba hacia la nada, entonces.

—Okey, está bien… Puedes hacer eso que quieres —El tono en la voz de Valeria sonaba expectante.

No podía creerlo… ¿Me acababa de dar luz verde? Me quedé como idiota mirándola debido a lo sorprendida que quedé luego de esto. Al cabo de unos segundos espabile y respire hondo.

Lo siguiente fue lo más salvaje que me haya ocurrido en toda mi vida hasta ahora.

Quite mis manos de los pies de la niña y las lleve al elástico de mi short para dormir, estando así de rodillas y sin moverme mucho, me baje el short para dormir junto con mis calzones hasta a mediación de mis muslos… Mire hacia abajo y abrí un poco mis piernas para verme un momento: mi panocha se veía bastante hinchada, podía ver mis labios mayores hinchados a pesar del vello pubico (no me rasuro) y en mis calzones en la parte de abajo se miraba bastante flujo de lo mojada que estaba… El aire frío de la habitación golpeó mi sexo femenino y me hizo temblar.

Lo iba a hacer, si esto ya era depravado, esto se volvería algo aún más degenerado y depravado en bastantes niveles.

Primero lleve mi mano derecha hacia abajo y haciendo uso de los dos dedos de enmedio, me comencé a tocar. Pase mis dedos por mis labios menores y luego hacia la entrada de mi vagina, estando allí no me penetre al principio, solo jugué un poco con la entrada de mi vagina. Cerré los ojos y mis caderas comenzaron a agarrar un ritmo lento de vaiven contra mi mano. Mi boca se abrió y dejé salir un suspiro corto.

Luego, mis ojos se abrieron y miraron ese par de delgados y pre pubertos pies delante de mi, los cuales actuaron como un imán contra mi boca, pues sin pensarlo mucho volví a hundir mi boca contra ellos. Comencé a besarle la planta de los pies a Valeria, a la vez que me auto estimulaba sexualmente.

Mi boca estaba entre abierta contra el arco del pie izquierdo de Valeria, luego baje hasta su talón y comencé a chuparlo mientras gemia en voz baja. Entonces me di cuenta de algo, no había porque apresurarme con esto ni tendría porque alocarme, Valeria estaba despierta y estába plenamente conciente de que me estoy tocando mientras le beso y chupo los pies y me está dando su total consentimiento para hacerlo, podía darme mi tiempo haciendo esto, podía disfrutarlo y gozarlo como debería ser en lugar de perseguir el orgasmo y ya, este momento era mío… Y eso hice.

Saque mi lengua por completo y me puse a lamer toda la planta del pie de Valeria, cada vez que hacía eso podía sentir contra los dedos de mi mano derecha como se contraia mi vagina y temblaba mi cuerpo. Lo hacía un par de veces y me pasaba al otro pie para pasar mi lengua por toda su planta de manera lenta, luego me detuve en los dedos de sus pies: Delgados y un poco largos, con las uñas al natural sin ningún esmalte. No me aguante las ganas y metí su dedo gordo del pie en mi boca y lo succione entre mis labios, luego hice lo mismo con el siguiente dedo y el siguiente hasta llegar al chiquito, hacia eso sin dejar de frotarme el clitoris a un ritmo lento pero constante. Mis gemidos se volvían un poco más fuertes por todo el placer que estaba experimentando.

Todo eso en la actualidad lo veo en retrospectiva y me doy cuenta de lo bajo que había caído en ese momento: Yo, una mujer adulta de treinta años, chupando los pies de una niña de diez años mientras me masturbaba. Ese recuerdo me causa una sensación curiosa, culpa, vergüenza y mucha excitación, demasiada excitación. Si, estaba mal, pero dios mío, cuánto lo disfruté…

Retomando dónde me quedé. De vez en cuando alzaba la vista para ver a Valeria y su reacción… Pero permanencia igual, impasible, serena, en su rostro solo veía bastante curiosidad reflejada y no era una curiosidad normal que tendría una niña de su edad, si no una curiosidad mas íntima. Esa vista me provocó bastante placer… La idea de estar haciendo algo tabú y condenado por la sociedad me daba mucho morbo y placer. Otra cosa que recuerdo de aquella noche es lo confundida que me sentía también. Yo nunca había mostrado indicios de sentir atracción hacia niñas ni tampoco de tener pensamientos indebidos relacionados a niñas, jamás. Y okey como dije antes, soy una mujer bastante morbosa, pero aún así lo único pasadito que llegué a hacer en el pasado es pedirle a una ex pareja que tuviera sexo con otra mujer delante de mi, es decir, mis fantasías, fetiches y necesidades sexuales se limitaban a mujeres adultas ¿Cómo debe ser, no?… Sin embargo, aquella noche que ví a Valeria dormida y sus pies descalzos fuera de la sabana, fue casi como si se despertara algo dormido en lo más profundo de mi ser ¿Tal vez siempre fui así?

Era todo un torbellino de emociones las que me azotaron esa noche, me sentía abrumada, pero sobre todo eso, me sentía muy excitada y caliente. Un pensamiento cruzó mi mente «Dios mío, imagina si Ana llegará de pronto sin avisar, que por equis razón regresara antes a su casa… Me vería a mi, su mejor amiga que supuestamente está cuidando a su hija, de rodillas en el suelo frente a la cama de su niña, lamiendo y chupando los pies de su niña mientras me masturbo la concha… Soy una mala amiga… Pero dios, estoy tan excitada, nunca me había sentido así de cachonda antes, no quiero que acabe».

En un dado momento, no me di cuenta por tantas cosas que estaban pasando por mi cabeza, pero mi mano derecha se comenzó a mover mas rápido contra mi sexo, provocando que el orgasmo llegara pronto… Mis muslos se apretaron contra mi mano y mis caderas se balanceaban de manera más frenética. Ahora sí, era momento de perseguir el orgasmo. Comencé a chupar los dedos del pie derecho de Valeria, teniendolos dentro de mi boca los succionaba y pasaba mi lengua alrededor y entre ellos, a la vez que los dedos de mi mano derecha se apretaban y frotaban contra toda mi vulva y está vez, mi otra mano se unia a la diversión también, apretando y acariciando mis pezones erectos a través de mi blusa.

Los otros orgasmos que tuve en el pasado no se compararon en nada con este. Mientras me corría no dejaba de chupar los dedos del pie de Valeria, no quería hacer un escándalo pero no pude, al final solté un largo y gutural gemido contra el pie de Valeria mientras me corría, fue tanto que incluso sentí que me desvanecía, toda la mitad inferior de mi cuerpo temblaba, la piel de todo mi cuerpo se erizaba, hasta ese entonces yo desconocía totalmente que me podría desmayar por un orgasmo… De pronto todo se detuvo.

Ya solo suspiraba cansada, retire los dedos del pie de Valeria de dentro de mi boca, los cuales estaban completamente empapados en mi saliva, retire ambas manos de mi cuerpo. Mi mano derecha estaba toda pegajosa por mis fluidos vaginales. Me tumbe allí mismo en el suelo, contra la orilla de la cama de Valeria y me puse a recuperar el aliento. Estaba jadeante, todo mi maldito cuerpo estaba empapado en sudor, cerré los ojos y entonces…

—Wow… Eso fue mucho escándalo— La voz de Valeria sonó en el silencio.

Mi cara ardio de la vergüenza al oírla… Había perdido la compostura frente a una niña, me vio en mi momento más íntimo.

—Vale, Valeria, oye…—No terminé la oración porque Valeria me interrumpió.

—Ya ví que te gustan mucho los pies— ese tono de voz sonaba como si me juzgará.

Denuevo sentí tanta vergüenza, está niña me estaba juzgando? Lo que me faltaba.

—Oye porque te pusiste así? Era como si estuvieras retorciendote —comenta Valeria.

Cerré los ojos y suspiré, ahora tendré que responder muchas preguntas y dudas que tenga está niña…

—Te gusto mucho verdad? —Ahora ese tono era más curioso.

—Si, si… Me gustó, me gustó mucho —le respondí entre jadeos.

—Entonces a eso se refieren cuando dicen que a una persona le gustan los pies… —Ese tono de volvió más pensativo.

De pronto hubo un silencio. Me intenté parar pero mis piernas estaban demasiado débiles y las rodillas me dolían como no tienen idea, así que mejor me quedé sentada en la orilla de la cama de Valeria. Entonces un temor me invadió, un temor bastante real e intenso… La culpa me cayó de golpe junto con la vergüenza y el miedo intenso a ser descubierta, así que le hable a Valeria con un tono más serio.

—Valeria, lo que acaba de suceder, escúchame, esto que acaba de suceder no lo debe saber nadie… NADIE! —Hice mucho énfasis en esa última palabra.

—Espera porque me gritas? Te escucho perfectamente—Valeria respondió un poco molesta.

—Perdona es que… Es que esto debe quedarse entre tu y yo, no miento Valeria, esto debe permanecer en secreto… —mi voz suena desesperada.

—Si, me imaginé que dirías eso

—Como así? —no pude evitar levantar una ceja al preguntar eso.

—Porque algo me dice que si las otras personas se enteran, tu te meterlas en un problema muy grande, verdad? —responde Valeria.

—Pero… Cómo sabes… Cómo sabes tu eso?

—Simple, porque un adulto no debe tocar así a un niño… —Valeria responde con un gesto de mano.

Me quedé perpleja, está niña cada vez me sorprendía más… Me quedé callada analizando lo que me había dicho, mirando hacia la nada.

—Pero… Si yo te di permiso de tocarme así, no creo que haya problema entonces, después de todo te estoy dando mi permiso.

—No! No Valeria no funciona así, aunque tú me hayas dado permiso, las demás personas lo seguirán viendo mal porque… Pues porque está mal! —Eso último me costó mucho decirlo.

Luego de esto hubo un silencio.

—Okey, te prometo que nadie más lo sabrá, será un secreto de las dos —valeria dijo eso con una voz segura.

—Bien, bien… Ahora… Me iré a dormir. Ire al cuarto de tu mamá y dormiré, que por cierto ya llegará mañana eh.

—Okey entonces hasta mañana, descansa! —valeria se despidió con una sonrisa.

Yo me levanté de su cama y me había olvidado por completo que mi calzon y short de pijama los tenía a medio muslo, me los subí y salí tambaleandome del cuarto de Valeria, cerré la puerta y me metí al cuarto de mi amiga. Estaba aturdida, mi mente se sentía dispersa, me quedé viendo el techo de la habitación durante varios minutos, pensando en lo que acababa de hacer y en las posibles consecuencias negativas que tendrían sobre mi si se llegara a saber… Pero Valeria me había prometido que esto se quedaría entre ella y yo, y se miraba bastante segura… Pienso en que ya mañana mi amiga volverá a su casa y yo me tendré que ir… Estoy cansada, miro el reloj y me doy cuenta de que la hora marca ya las 4:23am… Debería cerrar los ojos… Mañana será otro día.

 

 

Aquí déjare está parte del relato, a partir de aquí mi vida tomaría un rumbo totalmente nuevo y alocado, una etapa de mi vida que recuerdo muy a menudo cuando estoy sola…

13 Lecturas/30 septiembre, 2026/0 Comentarios/por Lesbica
Etiquetas: amiga, escuela, hija, masturbacion, mayores, orgasmo, sexo, vagina
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