La pequeña hija de mi amiga parte 4 (Lesbico-Pies)
Continuación de como me aproveche de la ingenuidad la hija de mi mejor amiga..
Luego de haber perdido el control anoche, me fui directo al cuarto de mi mejor amiga para dormir en su cama luego de haberme aprovechado de su hija de diez años.
A la mañana siguiente me desperte habiendo dormido tan solo unas horas, me dolía la cabeza, los ojos los sentía pesados pero sobre todo mi cuerpo aún podía sentir las consecuencias de lo que hice anoche… «No fue un sueño, en verdad lo hice» fueron mis primeros pensamientos al abrir los ojos y estirarme en la cama. Que iba a hacer a continuación? Acababa de hacer algo ilegal con una niña ¿Y si se le va la lengua y se lo termina contando a su madre? Ana jamás me perdonaría, terminaría llendo a prisión… Pero a todo esto ¿Porque Valeria me dejó hacerlo? ¿Porque se miraba muy curiosa e insistente anoche? Esas dudas azotaban mi mente tan temprano por la mañana.
No quería levantarme de la cama porque no iba a tener el valor para mirar a vale a la cara después de lo que le hice anoche, pero tenía que, era sábado por la mañana por lo que vale no tendría clases hoy, lo que significaba que hoy estaríamos juntas gran parte del día hasta que regresará Ana de su asunto familiar. Reuni valor y me levanté para dirigirme hacia la sala, se escuchaba la tv encendida, caminaba nerviosa al saber que ahí estaría vale mirando la tv. Llegué a la sala y la vi allí sentada en el sillón con una pijama y playera holgadas, las mismas de anoche, su cabello despeinado y cara adormilada.
—hola Luci, buen día.
Vale se dirigió a mi con una calma antinatural, yo le sonreí y le respondí con un buenos días. Me quedé parada allí al lado del sillón, mirando la tv mientras me comía la mente con tantas dudas y posibles escenarios a futuro, tanto negativos como positivos.
—esta bonita la caricatura esa, como se llama? —pregunte con un tono estupidamente nervioso.
—es monster high —me respondió vale.
—Ah si, si… Ahí sale Draculaura verdad? Jeje.
No obtuve respuesta por parte de vale, en su lugar solo me miró de reojo y me sonrió levemente ¿Que significaba eso? Me di cuenta que yo estaba actuando como una pendeja, así que mejor me senté en el otro extremo del sillón y mire la tele con vale, aunque en verdad no estaba prestando nada de atención. Hacia ya años que no me ponía así de nerviosa al estar cerca de otra persona y lo más estupido es que es una niña de diez años la que me estaba poniendo así, debo verme ridícula, me puse a respirar profundamente para calmarme y me puse a idear como abordar el tema con vale, tenía que hacerlo por más miedo que me daba aceptarlo, aclare la garganta y hablé.
—valeria, necesito hablar contigo sobre lo que sucedió anoche, es super importante así que pausa el programa, ok? —Me frotaba los ojos mientras hablaba.
Valeria hizo lo que le dije, pauso el programa y se giro hacia mi, yo tomé una larga respiración y comencé a hablar.
—mira, lo que sucedió anoche fue… Fue un error, uno muy grande de parte mía, no debí hacerte caso y me disculpo por eso —dije eso con la voz más seria posible.
—eso significa entonces… Que no somos novias?
—valeria… Que acabas de decir? —pregunto yo, anonadada.
—Si mira es que, te diré algo… Más bien te preguntaré algo, ok? —de pronto Valeria se acomoda como para prepararse para decir algo—. Tu eres lesbiana, verdad?.
Me quedé un poco aturdida por eso ¿A qué venía esto? Entre cerré mis ojos sin dejar de mirar a vale y respondí.
—Ahhh… Pues la verdad es que si, si, soy lesbiana ¿Que con eso? —ahora pregunté yo.
—bueno verás es que… Creo que yo soy lesbiana, porque me gustas tu…
Al escuchar eso me quedé de a seis, mire a vale con una expresión aturdida, mi boca abierta y mis ojos entre cerrados ¿Que era esta sensación de angustia que me comenzó a invadir de repente? Cómo si algo más grande estuviera a punto de ocurrir. Espabile y hablé denuevo.
—espera ¿Cómo así? No puedes… Tu no puedes… No sabes de lo que estás hablando.
—es cierto! Desde siempre me he sentido así cuando estás cerca de mi! por eso me gusta cuando vienes a mi casa para platicar con mi mamá porque también estás conmigo, me compras cosas y me tratas bonito, entonces siento esto aquí en mi estómago como mariposas… Eres muy guapa también —valeria dió esa respuesta con un tono pensativo.
¿Era eso entonces? ¿Prácticamente yo tuve la culpa entonces? Está pobre niña, está confundida sobre sus sentimientos hacia mi debido a como la trataba yo ¿Dice ser lesbiana? Esas son puras estupideces de una niña que no sabe ni limpiarse bien la cola! Ahora me siento más peor!.
—escuchame Valeria, no sabes lo que dices, esas son palabras que no entiendes todavía, solo estás confundida! No eres lesbiana…
—tu que sabes? Soy lesbiana! Lo sé! Desde siempre me han llamado la atención las otras niñas, no me gustan los niños! —respondio Valeria muy molesta.
—okey okey tranquila! Lo eres entonces! Pero no te puedo gustar yo! Es… No sé puede! Es simplemente ridículo! —respondi yo con una risa incrédula.
—entonces porque hiciste lo de anoche?.
Esa pregunta me callo la boca, trague saliva y mi expresión volvió a ser nerviosa.
—eso fue… Un error, un error y ya, como te lo dije antes —respondi a Valeria.
—te gusto hacerlo verdad? No entiendo porque los pies, pero te gustan, cierto?
—no… No me gustan tus pies, me gustan los pies en general! Es un fetiche… Algo mío personal —respondi a su pregunta evadiendo su mirada.
—No entiendo muy bien… Pero si tú quieres seguir haciendo esto, está bien por mi… De alguna manera te gusto mucho besarme los pies anoche y aunque yo no lo entienda, dejaré que lo sigas haciendo porque tú me gustas, Luci.
Ante tal revelación me quedé perpleja, no emiti ningún sonido durante los próximos segundos, me quedé congelada con la mente en shock por lo que acababa de escuchar… Esta no era la Valeria que yo conocía ¿Que carajos? Acaso tenía esa parte de ella bien guardada? ¡Era una niña precoz!.
—Valer-
—Es enserio… Tu me gustas y me gustaría que sigas haciendo esto con mis pies… Yo no siento nada, pero si a ti te gusta, está bien por mi —valeria me interrumpió a media palabra.
Supongo que cualquier persona sana de la mente hubiera regañado a una niña así, le llamarían la atención, pensarían con la cabeza fría y tendrían la situación bajo control… Pero ahí estaba yo, debatiendo en mi interior: mi parte racional me decía a gritos que guardara la compostura y le pusiera un alto a esta situación, pero la otra parte la parte cachonda y morbosa de mi me animaba a experimentar está nueva situación y un mundo nuevo de sensaciónes. Para no hacerles el cuento largo terminé cayendo, terminé cediendo a la prohibida tentación, y no se me ocurrió mejor manera de darle mi respuesta a Valeria que colocando mi mano derecha sobre su pie descalzo, que descansaba al lado de mi, sobre el sillón.
—tu ganas… —respondi con la voz temblorosa.
Sentí una descarga potente de adrenalina al tocarle su pie descalzo y frío, está vez estando ella completamente despierta y conciente. Le sonreí al sentir como movía los dedos de sus pies bajo mi mano, me imaginé que lo hizo en señal de aprobación y también me devolvió la sonrisita, luego lentamente levanté su pie frente a mi rostro, lo mire unos segundos y me acerque para plantarle un beso directo en la planta, pero antes de hacerlo Valeria retiro un poco su pie.
—pero somos novias ¿Verdad? —pregunta Valeria mientras mantiene su pie firme en el aire.
Fue aquí que me hice una pregunta ¿En verdad estaría dispuesta a aprovecharme de la ingenuidad y confusión de una niña, solamente para que me de permiso de seguir con esto? La respuesta fue un «si». Y no fue tan difícil cuando recordé como se sintió aquel orgasmo que tuve mientras le chupaba los pies anoche, con tal de volver a sentirlo denuevo estaría dispuesta a aprovecharme de esta pobre niña, de la pobre Valeria.
—si, si claro… Somos novias —respondi con la voz temblorosa, ansiosa por llevarme ese pie delgado a mi boca de una vez.
—esta bien… Seremos novias entonces —respondio valeria con una sonrisita que me encantó.
Pero justo cuando sentí la resistencia de Valeria disminuir, escuché el ruido de un auto estacionándose afuera, luego mire las luces atravesando las ventanas… Ana había llegado. No puede ser ¿Tan temprano? Creí que llegaría más tarde! No pude evitar maldecir al ver como Valeria retiraba su pie de inmediato al darse cuenta que se trataba de su madre… Ella lo entendía, entendía que esto deberíamos guardarlo bien en secreto.
—escuchame Valeria, no debes-
—si si, lo sé! Esto será nuestro secreto, no te preocupes! —valeria me interrumpió y respondió rápido.
Yo solamente la mire y asentí con la cabeza torpemente. Nos acomodamos derechas en el sillón, mirando la televisión, no nos dijimos nada pero ambas sabíamos que debíamos actuar normal. Se escucha el sonido de una llave entrando en la cerradura, abriéndola, luego el rechinar de la puerta seguido de unas bolsas de plástico.
—hola cariño! Cómo estuviste? —entra Ana, refiriéndose a Valeria mientras entra con unas bolas—. Lucia! Ay como estás? Que tal les fue a las dos?.
Ana entra a la casa y deja unas bolsas de plástico sobre la mesa. Yo me levanto del sillón para saludarla de beso y la abrazo.
—ana! Llegaste temprano! Creí que llegarías más tarde —le pregunté con un tono fingido de sorpresa—. Estuvimos bien por cierto, todo muy bien… Valeria se portó genial y ahora mismo mirábamos la televisión.
—Si má, Lucia y yo nos divertimos mucho —responde Valeria con una sonrisa de lado a lado.
—que bueno, por cierto ¿Dejaste dormir a Lucia durante las noches? Lucia ¿te dejó dormir Valeria? —ana me preguntó eso.
No pude evitar aclarar la garganta y tragar algo de saliva… Oh Ana, si tan solo supieras que yo fui quien no dejó dormir a tu pequeña hija la noche anterior!.
—ah si claro! La verdad es que dormí de maravilla! —le respondí a ana.
—si mamá, no se porque me tratas como si fuera una molestia para Luci —respondio Valeria a su madre.
Toda esta conversación era tan surreal… Conversaba con mi mejor amiga con una «naturalidad» como si yo no acabará de sellar mi destino con el de su hija, aprovechandome de ella bajo sus narices, como una depredadora sexual.
Sin alargar mucho lo siguiente, estuve un rato más en su casa conversando con ella sobre su viaje, como le fue etc y cada que podía le lanzaba miradas a los pies de Valeria quien seguía sentada en el sillón, mirando la tv. Llegó la hora de irme y me despedí de mi mejor amiga, luego de Valeria… La despedida con Valeria se sintió distinta, con un peso muy grande cargado de secretismo, le di un suave beso en la mejilla y casi me pareció sentir que rozo su pie contra mi rodilla a propósito… Me le quedé viendo con una expresión juguetona, está pequeña bribona me estaba provocando? Querida Valeria, no sabes con quién estás jugando. Discretamente mire sobre mi hombro para ver si Ana estaba ocupada o mirando hacia otro lado y cuando me di cuenta que así era, rápidamente me puse de rodillas frente a Valeria y tome su pie para llevarlo hacia mi nariz, inhale profundamente entre sus dedos de los pies y di un beso rápido en su arco del pie, todo en una fracción de segundo. Me levanté tan rápido como pude e hice como si me estuviera arreglando el cabello, mire a Valeria y le guiñe el ojo.
Después de esto me volví a despedir de mi mejor amiga y salí de su casa rumbo a mi hogar. Cómo no quiero alargar mucho esto, les resumiré los siguientes días.
Inicio el lunes y con el, una semana nueva. Lleve la rutina de manera ordinaria, durante el trabajo de vez en cuando pensaba en mi situación actual y no les mentire, me causaba algo de incertidumbre y miedo todo esto, pero era de noche en mi casa cuando mi mente se ponía peor. Llegaba a mi casa luego de laburar todo el día, por si fuera poco no solo tendría que lidiar con el cansancio físico y mental del trabajo, sino también de mi situación actual. Me ponía a pensar en las GRAVES consecuencias que tendría sobre mi vida si esto se llegara a salir de control y de mis manos, y para colmo, tenía que lidiar también con una duda moral ¿Me había vuelto pedofila? Yo jamás había tenido inclinaciones de ningún tipo hacia menores de edad, todas mis relaciones tanto formales como sexuales eran con chicas un poco más jóvenes que yo y alguna que otra más mayor, pero nunca tuve fantasías o fetiches que involucraran a niñas, entonces ¿Porque sucede esto ahora? ¿Porque cada vez que pienso en los pies pre-pubertos de Valeria se me moja la panocha? Llegaba a convencerme a mi misma de que esto no era pedofilia si no tenía sexo con ella, si solo salían involucrados sus pies no tendría de que preocuparme y además, ella me estaba dando permiso y su consentimiento para hacer esto con ella, por ende no había manipulación ni la estaba forzando a esto, era ella quien me había dado luz verde… Ahora en la actualidad lo recuerdo y me doy cuenta de lo ridículo que sonaba todo eso, en fin, consecuencias de pensar con la concha caliente.
Un día recuerdo que era sábado, Ana me había enviado un mensaje para que me pasará a su casa porque quería que cenara está noche con ellas. Ni corta ni perezosa me dispuse a ir, eran las 11:30am, lo recuerdo muy bien, fui desde temprano para estar con mi amiga… Aunque en verdad ya únicamente quería ir a su casa para ver denuevo a Valeria y poder ver denuevo sus pies y si se podia, tocarlos y saborearlos un poco. Durante el camino me invadían unos nervios terribles, me temblaban las manos y me ponía a sobre pensar bastante. Me iba acercando más a su casa hasta que quede frente a su puerta, llame a ella y trate de actuar normal, esperaba claramente a mi mejor amiga Ana a qué me abriera la puerta, pero cuando ví que fue Valeria quien me recibió, sentí como mi rostro se ponía super caliente.
—valeria! Dónde está tu mami? —pregunte con un tono fingido de suavidad mientras mis ojos se paseaban hacia el interior de la casa en busca de ana.
—mmm no está, salió hace unos diez minutos al mercado a comprar las cosas para la cena de esta noche… —me respondió valeria mientras me miraba y balanceaba su peso alternando entre ambos pies.
—ah, no está entonces? —le respondí a la niña de manera seca.
—nah-ah —valeria nego con su cabeza sin dejar de mirarme.
Lo que pasó a continuación todavía me sigue sorprendiendo en la actualidad. Me quedé parada unos momentos en la entrada de la casa con la puerta abierta y frente a mi Valeria también estaba parada, no nos dijimos nada unos segundos y así de repente nada más, ambas comenzamos a caminar hacia dentro de la casa. Cerré la puerta de la casa y empecé a seguir a Valeria al mismo paso apresurado que ella, no nos decíamos nada pero no era necesario, sin comunicarnos sabíamos lo que queríamos hacer. Llegamos a su habitación y ella entró primero, le seguí yo y rápidamente me gire para ponerle seguro a la puerta y al darme la vuelta para verla, la mire allí sentada en la orilla de su cama, intentando desabrochar las agujetas de sus tenis blancos. A la velocidad del rayo me acerque a ella y me tire en el suelo para ayudarle con sus agujetas.
—dices que tú mami salió? Hace cuánto? —le pregunto a Valeria sin mirarla, mi vista y manos concentrados en mi tarea.
—uhum, se fue hace como diez minutos ¿Creo? Y dijo que volvería en media hora —valeria me respondió con voz baja y pensativa.
—mmm okey si salió hace diez minutos y dijo que llegaría en media hora, eso nos da solo veinte minutos… —mi voz sale preocupada.
Terminé con las agujetas, mis dedos y manos temblaban un montón. Le saque un tenis, luego el otro, Valeria tenía unas calcetas blancas que se miraban algo sudadas… Levanté la mirada para verla y allí estaba ella mirándome, una niña de diez años sentada en la orilla de su cama, ofreciendome sus pies para ser adorados. Esa vista la recuerdo y se me moja la concha
Lo primero que hice fue enterrar mi nariz entre los dedos de su pie izquierdo, inhalando a través de la tela de su calceta ese olorsito delicioso que me activaba los sentidos: olía a tela limpia recién lavada, mezclada con un olor a sudor de pie infantil para nada desagradable, era una bomba para mi. Mis ojos se voltearon y solté un gemido, luego le saque de un tirón las calcetas de ambos pies, desnudando esa piel que me estaba volviendo loca, fuente de mi excitación.
—hazlo amor, se lo mucho que te gusta esto —la vocecilla de Valeria me dijo eso.
—por favor pídeme que te chupe los pies, así pídemelo como te lo estoy diciendo… Amor mío —mi voz temblorosa salió a pedir eso.
Eso último lo dije obligadamente, obviamente no estaba enamorada de esta niña, tan solo quería sus pies! y si para eso necesitaba fingir estar enamorada de ella, entonces estaba dispuesta a seguirle la corriente.
—Okey… Uhm… Quiero que me chupes los pies, así como la última vez —la vocecilla de Valeria salió tímida.
No les mentire… Escuchar esas palabras de la voz de una niña de diez años, ordenadome explícitamente que le chupe los pies tiene algo súper wow que casi hace que me vuelva loca allí, es algo antinatural! Algo que no deberías escuchar de la voz de una niña! Y sin embargo te excita, te prende, denuevo aquí el morbo y el tabú de la situación juegan un papel muy importante en esto. De inmediato enterré mi rostro entre ambas plantas de los pies de la niña y respire profundamente, luego mi lengua salió arrastrándose lentamente entre las plantas de los pies de Valeria. Aproveche que su madre no estaba en casa para soltar un gemido largo y gutural contra sus pies. Mis pezones se estaban endureciendo bajo mi blusa y los fluidos de mi vagina se comenzaban a filtrar entre la tela de mi pantalón de mezclilla.
—manten tus pies así porfa —le indique a Valeria con voz necesitada.
Valeria mantuvo sus pies elevados contra mi rostro y yo llevé mis manos abajo para desabrochar y abrirme el pantalón. El botón y cierre estaban algo apretados pero al final pude hacerlo, abrí mi pantalón y enterré mi mano derecha adentro de el entre mis piernas, mi mano izquierda se fue a pellizcar y a jugar con mis pezones bajo mi blusa y sostén . Estaba tan excitada y tan estimulada por el acto y la situación en si: me estaba penetrando el coño con dos dedos y estimulaba mis senos mientras lamía y besaba los pies de la hija de diez años de mi mejor amiga, en su propia casa mientras ella no estaba. Además Valeria me miraba hacerlo, no estaba dormida está vez ni acostada, estaba sentada en la orilla de su cama mirando atentamente a una mujer de treinta años arrodillada frente a ella, desmoronándose por sus pies. Tuve el orgasmo más rápido de toda mi vida, ni cinco minutos habían pasado y ya me había corrido, mis propios fluidos vaginales empapaban mi mano derecha y mis pezones dolían… Pero quería más, ya me había corrido pero no estaba satisfecha aun, necesitaba llevar esto al siguiente nivel.
Levanté la mirada y mire directamente a Valeria a sus ojos, ya no me daba pena decirle lo que quería hacer, me iba expresar de manera explicita.
—valeria yo… Quiero más… Porfavor déjame que ponga tu pie allí abajo en mi entrepierna, te lo suplico —mi voz era suplicante.
—ahh… Mmm… Allí abajo? Te refieres a… —valeria titubeó un poco, algo tímida por decirlo ella misma.
—si si, allí justo en mi vagina… Es que no sabes cuánto lo necesito de verdad que si —mi voz era jadeante y suplicante—. Te lo suplico déjame hacerlo
—mmm… Pero yo que tengo que hacer? Tengo que hacer algo? —valeria sonaba algo temerosa.
—nada! No debes hacer nada, de todo me encargo yo… Tu relajate, okey?
—mmm pues está bien, okey hazlo… Después de todo somos novias —respondio Valeria con una vocesilla algo tímida y tierna.
Música para mis oídos… De inmediato me levanté del suelo y saque mi mano derecha de dentro de mi pantalón y de manera casi robótica/automática me comencé a bajar el pantalón junto con mis bragas delante de Valeria… Cuando quede completamente desnuda de la mitad inferior, mis ojos se fijaron en el rostro de vale, el cual estaba muy rojo y con una expresión algo nerviosa. No le di importancia y le pedí que elevara un poco más su pie derecho, que se recostara para que estuviera más cómoda. El aire frío de la habitación golpeo mi sexo femenino, moví mis caderas hacia el pie de Valeria que estaba mojado por mi saliva y con mi mano derecha alcance su pie, lo tomé por el tobillo y lo levanté hacia mi panocha, también baje lentamente mis caderas… La mirada la tenía fija en la escena que estaba a punto de suceder entre mis piernas… Mi sexo femenino sintió algo cálido y húmedo aproximarse hacia el, no aguante más y baje aún más mis caderas hasta que senti los dedos del pie de Valeria tocando mi centro… Fue algo extraordinario, sin precedentes, mi cuerpo y piernas temblaron al sentir el pie de Valeria tocando mi sexo.
Cerré los ojos y dejé caer mi cabeza hacia atrás, mis caderas se empezaron a mover por si solas en un vaiven lento: adelante y hacia atrás. Me comencé a morder los labios y empecé a gemir un poco también. Entonces baje denuevo la vista y lo que ví todavía lo tengo bien grabado en la mente… El pie de Valeria contra mi sexo. Un poderoso morbo invadió mi cuerpo al ver esto: el pie delgado e infantil de Valeria presionado contra mi sexo femenino adulto, el coño peludo de una mujer siendo estimulado por los dedos de los pies de una niña de diez años, ver cómo mis labios menores hinchados se abrían cada vez que deslizaba el pie de esta niña contra ellos y ver también como mis fluidos vaginales empapaban los pies de Valeria ya empapados previamente por mi saliva… Fue algo que casi me hace convulsionar del placer allí mismo.
En la habitación solo se escuchaban mis gemidos y los sonidos obscenos que se producían al estar frotando mi vulva contra el pie de Valeria, era un delicioso delicioso sonido…
Sujetaba el pie de Valeria por el tobillo y lo presionaba más contra mi concha, mis caderas no dejaban de moverse también.
—te gusta?! Te gusta ver cómo me masturbo con tu pie?! —le hice esa pregunta a Valeria con voz errática.
—mmm si… Si a ti te gusta, a mí también… —respondio Valeria algo nerviosa.
—que rico dios mío! Tu piecito se siente bien rico contra mi panocha! —exclame en voz alta.
No me había dado cuenta en ese momento, pero mi personalidad morbosa que suelo mostrar durante el sexo, estaba empezando a salir a flote.
—aahh~ soy una puta perra! Una perra enferma que se está masturbando con el pie de una niña~ —mis caderas se empezaban a mover mas rápido luego de decir eso—. Dilo Valeria, di que soy una puta enferma, llámame así, ándale!.
—tengo que hacerlo? —valeria sonaba algo tímida.
—porfavor lo necesito! —le implore con voz errática.
—Okey… Eres una puta enferma… Así? —valeria dijo eso en voz baja.
—si! Si, eso soy! Aahhh~ me voy a venir valeria, me voy a venir!~.
Esto último lo recuerdo muy bien, sentía que iba a desfallecer, la mano que sujetaba por el tobillo el pie de Valeria se tenso alrededor de el y mis caderas convulsionaban contra el pie de vale. Sentía que la cabeza me iba a explotar mientras experimentaba un orgasmo sin precedentes, toda mi concha sufría espasmos alrededor del pie delgado de Valeria, mis piernas temblaban tanto que parecía se iban a desmoronar bajo mi peso. Cuando se detuvo me dejé caer en el suelo, me arrastre hacia el costado del colchón y me quedé allí recargada un rato, Valeria se levantó y camino hacia su cajón para sacar una toalla para secar mis fluidos vaginales de sus pies… Todo el cuarto de esta niña estaba inundado con el penetrante y amargo olor a sexo y vagina, retome mi aliento y como pude me puse de pie, me subí el pantalón junto con mis bragas y me acomode toda la ropa y el cabello.
—Eso estuvo… Genial —le dije eso a Valeria con una voz bastante temblorosa—. Tienes perfume? No queremos que tú cuarto huela así cuando vuelva tu mamá.
Valeria me pasó un perfume y me puse como loca a dar gatillazos por todo el cuarto y cada rincón, abrí la ventana también para que todo olor sospechoso se fuera.
—gracias Valeria, estuvo muy rico la verdad que si —le dije eso a Valeria mientras me acomodaba la blusa.
—por nada, somos novias recuerdas? —valeria me dijo eso con una sonrisita.
De pronto se escuchó el sonido del auto de Ana estacionándose afuera…
Dejaré aquí está cuarta parte, la siguiente que sigue será la última. Estense atentos a la última parte, Gracias!

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